Ántal Szerb y los extraterrestres

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Existe un rumor, muy extendido entre la comunidad científica, que sostiene que los extraterrestres llegaron a la tierra hace ya mucho tiempo, que desembarcaron en Budapest y que se hacen llamar húngaros. He dedicado una página a estos extraterrestres (Están entre nosotros), que inauguré antes de enterarme de algo muy interesante en mi viaje a Budapest. Tiene que ver con Ántal Szerb, un escritor que descubrí allí,

Su libro El viajero bajo el resplandor de la luna me gustó muchísimo, pero además siento hacia Szeb un afecto que nace, creo, de la semejanza de nuestros caracteres y de algunas coincidencias llamativas de sus personajes, no sólo conmigo, sino con amigos míos, como Marcos Méndez Filesi. Pero por ahora sólo diré de Szerb que uno de sus libros, publicado en los años 30 del siglo XX, se llamaba: Guía de Budapest para el extraterrestre inteligente. Curioso, ¿no?


En el cuaderno austrohúngaro, se puede leer una entrada dedicada a mi vida como húngaro: Cuaderno austrohúngaro: mi vida como húngaro

 


[Escrito el 17 de septiembre de 2004]

2013: Ahora creo que la traducción correcta de la guía de Szerb es “Guía de Budapest para extraños (o extranjeros)” (aliens).  Una pena, pero también una prueba de que una mala traducción puede ser muy creativa.

Cuadernosdeviaje-grande

Todos los Cuadernos de Viaje

EL RESTO ES LITERATURA

Originally posted 2013-07-28 00:44:26.

Ventajas de la copia digital

|| Una investigación acerca del pensamiento digital/6

Gracias a su precisión y exactitud, la información digital se puede duplicar centenares de veces. Podemos ir transmitiendo el mensaje: “Hay 4 vacas en el prado” como en juego del teléfono roto, de una persona a otra, pero logrando que ninguna se confunda y que a la persona 1.000.000 le llegue el mismo mensaje que a la segunda: “Hay 4 vacas en el prado”.

Imagen superior: “San Pablo” (1514), de Durero, a partir del trabajo de tres distintos grabadores (The Metropolitan Museum of Art). (fuente: The Cult)

No hay pérdida de información, como no la hay cuando un DVD es copiado y de esa copia se hace otra copia. Pensemos en el ejemplo que puse en La información perdida (capítulo 3) acerca de hacer copias de un grabado hecho en una placa de metal o de madera. El molde de madera nos permitirá una imagen en papel o tela mucho más detallada y fidedigna (eso sería el equivalente hasta hace no mucho de una grabación analógica), pero su degradación será mayor: después de 1000 usos del sello de madera, el resultado empezaría a ser muy deficiente. Por el contrario, con el sello de metal, el primer resultado sería más impreciso que el de madera, pero el resultado 1000 sería muy semejante al primero.

El cine en blanco y negro es un ejemplo de que la pérdida de información (en este caso los colores) no se debe a que usemos un sistema analógico o uno digital. En este caso, el sistema era analógico, pero los colores (en vez de ser reducidos a ceros y unos) se reducían a blanco o negro ( y sus matices).

El cine en blanco y negro es un ejemplo de que la pérdida de información (en este caso los colores) no se debe a que usemos un sistema analógico o uno digital. En este caso, el sistema era analógico, pero los colores (en vez de ser reducidos a ceros y unos) se reducían a blanco o negro ( y los tonos intermedios de grises). Imagen de El gabinete del Doctor Caligari, de Robert Wiene. Curiosamente, el cine en color se obtuvo a partir de la mezcla de sólo tres elementos informativos básicos, en este caso, tres colores (Rojo, Verde y Azul, RedGreenBlue o RGB)

En consecuencia, con sistemas de grabación y copia analógicos se pierde calidad o información. Del mismo modo que la plancha original de un grabado se degrada uso tras uso y no se puede hacer una plancha idéntica a la original a partir de un grabado ya impreso (ni siquiera a partir de la plancha misma), lo mismo sucede con los sistemas de grabación y copia analógicos. Quienes hemos trabajado en edición de cine o de vídeo en los diferentes formatos analógicos, podemos recordar lo meticulosos que había que ser en la sala de edición, porque cada nueva copia implicaba la pérdida de una generación, es decir, una pérdida inevitable de calidad, cosa que no sucede en la edición digital, donde puedes copiar y recopiar cualquier imagen sin ninguna pérdida de calidad. O al menos eso eso es lo que uno espera…

Continuará


[Publicado en 2004. Revisado en 2016]

Sobre el color en el cine: El cine en color

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Originally posted 2016-08-21 14:42:53.

Helena de Troya y su doble

  Todo el mundo sabe que Helena de Troya era una hermosa mujer que vivía con el rubio Menelao de Esparta hasta que pasó por allí el troyano Paris y la raptó. Así se inició la guerra de Troya, que duró diez años, causó terribles muertes y crueldades en ambos bandos e inspiró a un poeta ciego a escribir la Ilíada. Ese rapto, según Herodoto, fue la causa de las guerras entre griegos y asiáticos, que culminarían con la conquista del imperio persa por Alejandro. Pero lo que no es tan conocido es que Helena ya había sido raptada en una ocasión anterior por alguien a quien ya conocemos muy bien, Teseo de Atenas.

Ella era una niña de doce años, a la que se conocía todavía como Helena de Esparta, cuando fue raptada por un Teseo ya anciano, que la mantuvo al cuidado de su propia madre, Etra, esperando el momento de casarse con ella. Sin embargo, los hermanos de Helena, Cástor y Pólux, los temibles Dioscuros, la rescataron, aprovechando que Teseo había quedado atrapado en el Tártaro cuando descendió allí para raptar a otra mujer, Perséfone, la esposa del monarca infernal, Hades.

Pero no es la aventura de Helena con Teseo lo que me interesa aquí, sino la explicación que, tras la guerra de Troya, se dio al otro rapto que sufrió a manos del troyano Paris, lo que la convirtió en Helena de Troya.

¿Quién es Helena de Troya?
Cuando Troya fue vencida y saqueada por los griegos, nadie sabía qué iba a pasar con Helena, causa de la guerra que había durado diez años. La costumbre que se seguía con las esposas infieles era matarlas y además casi todo el mundo pensaba que Helena no había sido raptada sino que habría huido con Paris por su propia voluntad. Helena era para toda Grecia el símbolo de la pasión y el sexo, frente a las virtudes de la castidad y la fidelidad de Penélope, quien esperó a su esposo Ulises durante veinte años en Ítaca, resistiendo el acoso de sus pretendientes.

Se decía que durante el sitio de Troya Aquiles había logrado pasar una noche con Helena y, por si esto fuera poco, cuando murió Paris, se casó con otro de los hijos del rey de Troya, Deífobo, con el que vivió hasta que los griegos conquistaron la ciudad. A ello hay que añadir los amores que quizá tuvo, cuando era casi una niña, con su primer raptor, Teseo. ¿Y quién sabe qué sucedió durante el tiempo en que todos los héroes de Grecia acudieron a la corte del espartano Tindáreo y pusieron al rey en un apuro terrible, pues todos querían casarse con su hermosa hija? Temiendo que los pretendientes rechazados iniciaran una guerra, Tindáreo, aconsejado por Ulises, les hizo prometer que ayudarían al marido elegido en cualquier circunstancia. En consecuencia, cuando Helena fue raptada, todos tuvieron que acudir a Troya para rescatarla.

Cuando Troya fue conquistada y arrasada, muchos caudillos griegos exigieron un escarmiento a la voluble Helena. Estaban furiosos porque por su culpa habían sufrido durante diez años. Menelao no les hizo caso: perdonó a su esposa y se la llevó con él en su regreso a Esparta. Sin embargo, los rumores acerca del comportamiento de Helena en Troya eran atronadores, entre otras cosas porque los guerreros que se habían ocultado en el caballo habían podido escuchar, desde dentro de su escondite, cómo ella se divertía con su último amante, Deífobo, y cómo se burlaba de los griegos.

Helena huye del victorioso Menelao y parece implorar ayuda a un arbusto sagrado (¿un olivo de Atenea?). Pero la intención de Menelao no parece ser matar a Helena, pues ya ha dejado caer la espada. Al verla de nuevo, el guerreroolvidó sus deseos de venganza. Este dibujo parece confirmar la versión que recoge Robert Graves: “Algunos dicen que Helena misma le hundió una daga en la espalda a Deífobo , y que esta acción, y la vista de sus pechos desnudos, debilitó de tal modo la resolución de Menelao, quien había jurado: «¡Ella morirá!», que arrojó su espada y la condujo a salvo a las naves.” (Los mitos griegos)

Para salvar la reputación de Helena, alguien ideó una solución que actualmente se emplea mucho para combatir los rumores y que consiste en propagar un rumor contrario: Helena nunca había estado en Troya.

Resultaba difícil creerlo porque la guerra había durado diez años y cientos de troyanos y aqueos habían visto a Helena en la ciudad sitiada. Pero la imaginación griega no se detenía ante detalles tan nimios. Según el rumor hábilmente propagado, Paris no había raptado a Helena, sino a una réplica exacta, hecha de nubes. Platón cuenta esta versión, tal vez con algo de ironía, en el Fedro:

«Hay un antiguo medio de purificación para aquellos que se han equivocado hablando de los dioses. Homero no lo conoció, pero Estesícoro se sirvió de él. Privado de la vista por haber hablado mal de Helena, no despreció, como Homero, la causa de su desgracia, sino que, hombre inspirado por las Musas, apenas se dio cuenta de lo que ocurría, cantó:

«He hablado con mentira, Helena pura
Decir de ti cual dije fue tramoya
pues de embarcar te libró la cordura
¿Cómo pudiste, pues, nunca ir a Troya?»

Imaginemos por un momento que la gente llegara a creerse la historia que Estesícoro inventó a cambio de recuperar la vista, que Paris se había llevado una falsa Helena hecha de nubes a Troya, pero: ¿dónde había estado entonces la verdadera Helena durante diez años?

En el país del misterio para los antiguos griegos, Egipto.

Cuando la falsa Helena fue raptada, aseguraban los rumorólogos, la diosa Hera ordenó a Hermes que llevara a la verdadera Helena a la corte del rey egipcio Proteo. Así que Helena pasó los diez años que duró la guerra de Troya en Egipto, resistiendo el acoso del hijo del rey Proteo, Teoclímeno, a semejanza de lo que hacía la fiel y admirada esposa de Ulises, Penélope, en Ítaca.

Cuando Menelao regresó de Troya con la falsa Helena, se detuvo en el reino de Proteo, justo a tiempo de salvar a la verdadera Helena del último acoso de Teoclímeno. Los dos esposos se reconocieron y la falsa Helena se disolvió para siempre.


Helena aparece al menos en tres de mis libros, Nada es lo que es (del que esta entrada es un fragmento), Elogio de la infidelidad  y, por supuesto, Maldita Helena, en el que es la protagonista absoluta.

Elogio de la infidelidad
Editorial Ningún mañana, 2019
Comprar ebook 

Un ensayo que defiende la libertad y la razón y que niega que la fidelidad sea una virtud.
Entretenido, divertido y convincente, a pesar de refutar muchas ideas preconcebidas.
“Chispeante y demoledor” (Pilar González, arqueóloga e historiadora)

 

Maldita Helena
Editorial Ménades, 2019

Daniel Tubau nos acerca en Maldita Helena a esta mujer admirada y odiada por poetas, dramaturgos, filósofos y eruditos, que la consideraron el símbolo de la belleza y la pasión, pero que también la acusaron de adúltera, traidora a su patria y causante de una guerra espantosa. Con maestría y una gran capacidad para evocar y conectar referencias que parecen alejadas, Tubau nos invita a visitar decenas de lugares (porque Helena no solo estuvo en Troya y en Esparta), y en el camino nos revela las diferencias entre los mitos, obras, discursos políticos, diatribas filosóficas y comedias o tragedias en las que Helena fue mencionada. Pero en vez de limitarse a mostrar la influencia del personaje en la literatura, el arte, la filosofía o el teatro, Tubau se propone algo muy diferente: rescatar, a partir de todas esas huellas históricas, los rasgos originales de un mito antiquísimo.

En Librería Casa del Libro y en cualquier librería de España.

Nada es lo que es
Los problemas de la identidad

“Daniel Tubau estudió filosofía pero no es filósofo; tampoco es guionista ni director, aunque haya ejercido esas profesiones durante más de veinte años. Su nombre en la portada de este libro parece indicar que es su autor, aunque el título, Nada es lo que es, también nos hace dudar. Esa es precisamente la intención de Daniel Tubau al examinar el complejo problema de la identidad: hacernos dudar, invitarnos a reflexionar sobre lo que creemos. Es una invitación sugerente, irresistible, cautivadora, en el estilo de los escépticos antiguos, para quienes skepsis, escepticismo, no significaba una negación caprichosa o displicente, sino una invitación a “seguir investigando” y a moderar las afirmaciones dogmáticas. En Nada es lo que es, Daniel Tubau nos propone una investigación acerca de la identidad de las cosas, de los conceptos, de las ideas, de las naciones y de nosotros mismos; una investigación que nos llevará, a lo largo de un viaje fascinante, desde la Grecia mítica de Teseo a la India arcaica, desde la China de los Reinos Combatientes a la Inglaterra victoriana de Sherlock Holmes, desde el Japón de la época Tokugawa a un inquietante pero cercano futuro.”

NADA ES LO QUE ES

¿Qué es Nada es lo que es?

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ELOGIO DE LA INFIDELIDAD

Fidelidad a la fidelidad

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Fidelidad e infidelidad en la China caballeresca

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Entrevista en Gleeden

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La infiel Helena

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William James y lo nuevo viejo

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La falsa virtud de la fidelidad
Entrevista en Radio 4 /1

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Más infidelidad en la red

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La fidelidad como falsa virtud

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Helena, Penélope y la infiel Afrodita
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Mosca y la infidelidad

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Tres poemas infieles de Roser Amills

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La cabra y la infidelidad

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Helena de Troya y su doble

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LA DISCOTECA INFIEL

Champagne, de Peppino Di Capri

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Anche se, de Gino Paoli

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Pénélope (Brassens) por Barbara

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La fiel Penélope

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Una carezza in un pugno, de Adriano Celentano

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LIBROS DE DANIEL TUBAU

¡Maldita Helena!

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EL GUIÓN DEL SIGLO 21

El futuro de la narrativa en el mundo digital


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El arte del engaño, de Daniel Tubau

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Libros de Daniel Tubau

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Recuerdos de la era analógica

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El espectador es el protagonista

Manual y antimanual de guión


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No tan elemental, cómo ser Sherlock Holmes

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¿Qué es Elogio de la infidelidad?

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¿Qué es La verdadera historia de las sociedades secretas

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LAS PARADOJAS DEL GUIONISTA

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¿Qué es Nada es lo que es?

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Otros libros, cuentos y ensayos publicados

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Originally posted 2008-02-27 23:06:40.

McLuhan y la subjetividad

mcluhan-joven Ofrezco aquí una buena observación de McLuhan, que deberíamos recordar cada vez que, llevados por nuestra moralidad o nuestra ideología, nos olvidamos de observar las cosas y de plantearlas con claridad y sosiego, cegados por el único objetivo de dejar muy claro qué es lo que pensamos y cuál es nuestra posición moral o ideológica ante cualquier asunto que pase por delante:

“Durante muchos años vengo observando que los moralistas suelen sustituir la ira por la percepción”.

Lo que se completa con otra interesante observación suya, de especial interés si tenemos en cuenta que pocas veces encontraremos a un pensador con un punto de vista más poderoso que el propio McLuhan :

“Un punto de vista puede ser un lujo peligroso cuando ocupa el lugar de la comprensión y el entendimiento”.

Esto último me recuerda aquello que decía Confucio y que es un recordatorio que siempre intento tener presente:

“Pensar sin aprender es peligroso, aprender sin pensar inútil”.

A veces lo aplico literalmente, otras modifico un poco la traducción, porque hay diversas variantes igual de interesantes, como:

“Pensar [y dictaminar] sin investigar es peligroso, investigar sin pensar [y reflexionar] es inútil”.

En honor de McLuhan hay que decir que se aplicaba su propio consejo, porque, según se ve en la larga entrevista que concedió a Playboy (”Una cándida conversación con el gurú de las nuevas tecnologías”), sus análisis, descripciones y predicciones se desarrollaban en contra de sus propias opiniones personales. En efecto, en Playboy confesó, tal vez por primera vez, que no le gustaba ese futuro que predecía.

  **********

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Originally posted 2013-11-13 21:00:53.

Constantino y los mitos

En la historia del cristianismo ortodoxo, uno de los capítulos más curiosos es el del primer emperador cristiano, Costantino, de quien casi todo lo que se contó durante siglos fue mentira.

En primer lugar no era católico (entendiendo por católico lo que se convertiría en el cristianismo de Roma y el Papado), sino primero pagano y en la muerte arriano (pidió la extremaunción a un sacerdote seguidor de Arrio).

Los cristianos representaban, según parece, un diez por ciento de la población y no una religión de masas. Pero eran influyentes y estaban muy organizados. Un fenómeno similar de ocupación del poder por una minoría bien organizada podemos verlo en la Italia de Mussolini y en la Rusia de los bolcheviques, que tenían sólo el 17 por ciento de apoyo cuando se hicieron con el poder.

No hay ningún testimonio de que Constantino sufriera una revelación procedente del Dios cristiano, sino tan sólo que empleó sus símbolos.


[Escrito en 2011, o quizá antes]


Entradas de Ensayos de teología

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Originally posted 2011-04-24 11:50:23.

Mi pasado húngaro

La influencia de nuestros antepasados sobre nosotros se parece a la manera en la que nuestro propio pasado, nuestra propia vida, nos condiciona.

Lo que quiero decir es que a menudo no es nuestro pasado el que causa nuestro presente, sino a la inversa. Como decía alguien, no sé si en 1984 de Orwell o en la Unión Soviética de Stalin: “Ahora lo difícil no es predecir el futuro, sino el pasado”.

En nuestra biografía podemos encontrar sin dificultad el origen de las aficiones y las fobias que tenemos ahora, pero tampoco sería difícil encontrar un origen igual de plausible para fobias y aficiones completamente contrarias

En definitiva, nuestros traumas y fobias actuales buscan en nuestra biografía su origen y siempre lo encuentran, porque allí, en nuestro pasado, hay explicaciones para todo. Esos hallazgos son, paradójicamente, muchas veces la mejor manera de hacer imposible que cambiemos de opinión o superemos fobias y traumas, puesto que la causa remota que explica nuestra condición actual es un argumento demasiado fuerte, un enemigo formidable e invencible. Sin esa causa tal vez podríamos quitarnos de encima el trauma sin ninguna dificultad, porque, aunque no ignoro que existen situaciones absolutamente traumáticas,  la mayoría de las veces se trata de verdaderas trivialidades.

Paul Watzlawick y el método de terapia breve renuncian a curar o entender las causas y el origen del trauma, como hacen los psicoanalistas, y se preocupan sólo por los efectos presentes. Para Watzlawick, de nada valen todos esos argumentos, casi siempre enfermizos narcisistas y masoquistas, que apelan al: “Si tú supieras lo que me pasó…”, “si conocieras lo que me ha conducido hasta aquí…”

Lo que importa para la terapia recomendada por Watzlawick es el momento presente. El remedio consiste en cambiar lo que se puede cambiar. No se puede lo que pasó, porque no se puede cambiar el pasado, pero sí se puede cambiar lo que pasa ahora, la manera en la que el pasado nos afecta. Se puede actuar de otra manera. Por eso una de las paradójicas recomendaciones de Watzlawick es:

“No hay que cambiar de manera de pensar para comportarse de otra manera, sino que hay que comportarse de distinta manera para cambiar la manera de pensar.”

Coincide este método basado en la observación empírica con las ideas de aquel extraño personaje que fue Krishnamurti: no existe el tiempo para la voluntad; si quieres hacer algo, hazlo ahora.

Pues bien, lo mismo que con nuestra propia vida, sucede con nuestros antepasados: seleccionamos aquellos que mejor se adaptan a nuestro temperamento, a nuestros gustos o a nuestras aficiones y después, haciendo trampa, explicamos nuestro carácter, nuestros gustos y nuestras aficiones recurriendo a esos antepasados.

Desde el barco, mis raíces: Budapest

Eso es lo que hago yo ahora, cuando, en el barco que nos lleva a Budapest, observó la alegría de los marineros, sus bromas constantes y, puesto que ellos son húngaros, explico yo de ese modo mi alegría de vivir, recurriendo a la sangre húngara que corre por mis venas.

Entre mis antepasados hay normandos, un soldado de Napoleón que se casó con una aragonesa, tal vez el lugarteniente de Roldán, catalanes que eran dueños del pueblo de Sant Joan de las Abadesas, judíos y un zíngaro con pendientes en las orejas que llegó a España procedente, tal vez, de Hungría. Este es el antepasado que yo elegí cuando era niño y desde entonces me he considerado en cierto modo húngaro. Más húngaro que español o catalán, que son cosas que nunca me he sentido.

Hace años, en Hamburgo, me dijeron que no parecía español, sino húngaro o polaco y eso me alegró. Ahora, en Budapest, podré añadir más coincidencias significativas a esta biografía que yo mismo llevo fabricando desde hace años. Seguro que encuentro mis raíces húngaras: no en vano las estoy buscando.

 


(Publicado por primera vez en 2004)

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CUADERNO AUSTROHÚNGARO

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Originally posted 2012-05-05 19:34:34.

El verdadero libro digital

El libro digital existe desde hace bastantes años, pero las editoriales todavía  se resisten a editar libros electrónicos que de verdad aprovechen las virtudes del sistema digital. Sucede lo mismo en el mundo audiovisual con el reciente (en España) apagón analógico o encendido digital: se inventan cosas como la TDT para  intentar sacar dinero antes de que el monstruo televisivo muera definitivamente, para convertirse en algo mejor: un ordenador y a la vez un televisor (¿lo llamaremos teleordenador?).

librodigital2Cada vez se editan más libros electrónicos, y también se venden cada vez más, como demuestra el que la librería Amazon este año haya vendido más libros digitales que analógicos. Es muy previsible que esta tendencia llegue a España en los próximos años o incluso en los próximos meses.

Pero  todavía estamos en la prehistoria del libro electrónico, que podríamos comparar con lo que ahora se llaman los incunables, es decir los libros en la cuna, que fueron las primeras ediciones tras la invención de la imprenta, cuando el sistema todavía no se podía y no se sabía aprovechar a fondo. Se editan libros electrónicos que son simplemente el volcado de un libro de papel en el formato digital, lo cual es razonable porque podemos querer tener ese libro en uno u otro formato o en ambos: eso no es grave, aunque conviene no olvidar que también se pueden hacer libros electrónicos que aprovechen ciertas posibilidades del medio digital que resultan inalcanzables para los libros en papel. Lo que sí es grave es que los libros electrónicos se vendan castrados, mutilados: el lector casi lo único que puede hacer es leerlos. Nada más. No puede escribir sobre ellos, salvo ciertas anotaciones que permiten algunos formatos, no puede copiarlos, excepto pequeños fragmentos. En definitiva, no puede aplicar a esos libros las mil y una herramientas que permite el prodigioso formato digital. Al suceder esto, resulta perfectamente razonable que alguien se lo piense dos veces antes de comprarse un libro electrónico: ¿para que quiero un libro digital con el que puedo hacer incluso menos cosas que con un libro convencional? Creo que una analogía puede ilustrar lo que está sucediendo con el libro electrónico.

Imaginemos que los libros en papel se hubiesen vendido como en la imagen que preside este artículo, es decir, dentro de una urna, con un botón para ir a la página anterior y otro para ir a la página posterior. Sería absurdo, ¿verdad?  Pues algo parecido es lo que se está vendiendo ahora en el mercado de los libros electrónicos, con formatos cerrados como los de Amazon, Apple, Adobe edition, que es casi ya el estándar, etcétera.

Como es obvio, la razón que hace que se mutilen de esta manera los libros digitales es el miedo a la piratería, algo completamente absurdo porque cualquier libro, por muy cerrado que sea el formato, puede ser pirateado fácilmente por alguien que tenga conocimientos medios en el mundo digital (y si no los tiene, puede encontrarlos con facilidad pasmosa en Internet). Así que es un esfuerzo baldío, pero más que nada es un error: el libro digital es superior al libro convencional entre otras cosas porque puede ser y debe ser absolutamente manipulable por el lector o usuario.

Nadie sabe cómo será el mercado de los libros en el futuro y de que vivirán (viviremos) los autores de libros o música, pero me parece que la censura de los formatos digitales o la persecución de la piratería no ofrecerá ninguna solución. Más bien parece que la apertura de los sistemas favorecerá la difusión de las obras y que quizá poco a poco los lectores empezarán (empezaremos) a dar dinero llevados por nuestra implicación personal con la difusión cultural. Yo cada vez doy más dinero a través de Paypal o sistemas semejantes, a diversos autores, ya sean escritores, músicos o blogers cuya actividad me parece útil e interesante. Es un tema fascinante, que hará que quizá recuperemos hábitos del siglo XIX quizá más saludables que el comercialismo invasivo del siglo XX.


 

Escribí este artículo poco antes de la presentación de Evohé digital, un proyecto puesto en marcha por la editorial Evohé en el que sus creadores han decidido anticiparse al futuro y ofrecer los libros electrónicos con todas sus ventajas, sin mutilarlos. El lector, si así lo quiere, podrá leer el libro sin más, con un formato especialmente adaptable a las diversas pantallas (móvil o smartphone, tabletas, portátiles, ordenadores o, ¿por qué no? televisión o teleordenador), pero también podrá hacer más cosas con él, porque dispondrá también del pdf, del documento manipulable del libro.

¿Que eso permitirá que se piratee? Pues sí, claro, pero no vale la pena el esfuerzo, porque Evohé digital venderá los libros electrónicos a su precio real, no como están haciendo las editoriales convencionales que los venden casi al mismo precio, o a veces más, que los libros convencionales. Uno de los primeros libros que distribuirán en Evohé digital, y que ya se puede comprar, es mi novela ensayo de ciencia ficción Recuerdos de la era analógica, que se vende al increible precio de ¡3 euros!

Recuerdos de la era analógica en versión tradicional

Es exactamente el mismo libro que en papel se vende a 19 euros. Creo que a ese precio una buena idea es probar el libro electrónico y después, quizá, comprarse el analógico (la edición de Evohe lo merece): si el libro no te gusta, sólo habrás arriesgado 3 euros. En mi caso, cada vez tengo más libros en ambos formatos, porque a veces me gusta tener un libro impreso y otro digital que pueda copiar, comentar sin límite en unos márgenes casi infinitos o realizar búsquedas de palabras en él, además de leerlo en un móvil, en una tableta o en un ordenador.

Acceso a la versión digital

Recuerdos de la era analógica,
una antología del futuro
Editorial Evohé

Libro electrónico (ebook) en Editorial Evohé
Libro en papel en Editorial Evohé

 


[Publicado por primera vez el 19 de mayo de 2011]


A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

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Vida de Daniel Tubau contada por Tonino

MI VIDA CONTADA POR TONINO

Daniel Tubau, por Tonino /1


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Una personalidad misteriosa

Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /2


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Andanzas en China y relación con Cortazar

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Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /3


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Reseñas de Recuerdos de la era analógica

El verdadero libro digital

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Agatha en El blog de Arlequini

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Aguirre en La2Revelación

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Reseña en OcioZero

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Originally posted 2012-12-23 14:50:51.

Metáforas de cine

Aceptar que la Tierra es redonda y que no se caen los que viven en “el lado de abajo”, y que, además, el planeta se mueve en el espacio a una velocidad vertiginosa sin que nos caigamos todos, es algo que choca contra la intuición y que desafía al sentido común. No es extraño que muchos se negaran a aceptarlo durante siglos.

El cine también nos ha hecho aceptar con naturalidad algo que parece completamente absurdo: que lo que nos parece una acción continua en realidad esté compuesto por fotogramas independientes de imágenes estáticas.

Esta asombrosa revelación nos prepara para aceptar asuntos todavía más extravagantes, como algunas consecuencias de la física cuántica o la relativista. El cine, en efecto, es un término de comparación estupendo para la física cuántica, porque los electrones también “se saltan los intermedios”.

En efecto, el electrón no pasa gradualmente de una órbita a otra, sino que salta de una a otra sin transición: ahora está en esta órbita y después está en la siguiente, pero no atraviesa el estado intermedio. Eso es lo que se llama un salto cuántico. Del mismo modo, en la proyección de una película, a pesar de la apariencia de continuidad, se salta de un fotograma a otro y de una serie de fotogramas a la siguiente. No hay continuidad bajo las apariencias, ni en el cine ni en el mundo subatómico.

Fotogramas del átomo

Aunque puede parecer extraño que no veamos los espacios de celuloide que hay entre fotograma y fotograma, lo verdaderamente asombroso es que no percibamos la oscuridad en la que permanecemos durante gran parte de la película.

En efecto, el obturador tiene que interrumpir el haz de luz del proyector dos veces en cada fotograma, para que tengamos la ilusión de movimiento. De este modo, el celuloide avanza un fotograma cada 42 milisegundos, pero el fotograma no es mostrado durante toda la duración de esos 42 milisegundos.

En realidad, el fotograma se muestra durante 8,5 milisegundos, pero luego es ocultado por el obturador durante 5,4 milisegundos; se muestra de nuevo otros 8,5 milisegundos, se oculta otros 5,4 milisegundos y es mostrado finalmente otros 8,5 milisegundos. Es decir, vemos el fotograma durante 25,5 milisegundos y no vemos nada durante unos 16 milisegundos.

En realidad, como dicen Bordwell y Thompson, en una película que dure 100 minutos, “¡el público está sentado en absoluta oscuridad durante casi cuarenta minutos!”

Heráclito decía panta rei, todo fluye. Ahora sabemos que es posible que algo no se mueva y que ni siquiera se vea durante un 40 por ciento del tiempo, como las imágenes de los fotogramas del cine, y que, sin embargo, puede parecer que se mueve de manera continua.

Así que podemos preguntarnos si ese río de Heráclito que nunca es el mismo río, no será tan sólo una ilusión, y concluir que tal vez tuviera razón su rival, Zenón de Elea, cuando afirmó que el movimiento no existe. También la realidad que vemos podría no ser continua. Tal vez el movimiento que creemos ver es creado por nuestra percepción, que quizá funcione como un proyector de cine, creando continuidad donde no la hay. Tal vez vivimos en un universo estático o parpadeante sin saberlo.


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ENTRADAS DE CINE 

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Originally posted 2018-04-16 23:27:33.

El animal humano

|| Perkins Gilman y lo humano /5

En La naturaleza humana y las estadísticas me referí a las diferencias entre hombres y mujeres que pueden deberse a la biología. Otras posibles diferencias no se basan en la biología, sino en la educación, que sigue siendo sexista, muy sexista, así como en los estímulos diferentes que reciben hombres y mujeres. Sacar conclusiones acerca de características femeninas y masculinas inmutables cuando la situación de discriminación de la mujer apenas han empezado a cambiar de manera clara hace tan dos o tres décadas (y no en todo el mundo), es sencillamente absurdo.

Existe una obsesión por encontrar esas diferencias masculino/femenino que no es muy diferente de las consideraciones acerca de la inferioridad de los negros, que eran moneda corriente en casi todo el planeta en siglos pasados e incluso hasta la segunda guerra mundial, inferioridad que supuestamente probaban los test de inteligencia.

Estos son ejemplos en los que una estadística, aunque refleje un estado de cosas real en un momento concreto (cosa que también podría discutirse en ciertos casos), se convierte en una mentira cuando pasa de la descripción de lo que existe aquí y ahora a la prescripción de cómo deben ser las cosas o a la afirmación dogmática de que esa diferencia no pueda depender de otros factores. Los test de inteligencia, que su creador Alfred Binet no diseñó para discriminar sino para todo lo contrario, se convirtieron en causa de discriminación, justificándose a sí mismos, al favorecer una sociedad que mantenía las limitaciones educativas y que no favorecía que los negros recibieran una educación equivalente a la de los blancos.

Alfred Binet y un alumno (los dos que están sentados). La intención de Binet con sus test de inteligencia era detectar a los alumnos que necesitaban de un cuidado especial, no necesariamente porque pensaran peor o no tuvieran las capacidades intelctuales de sus compañeros. Aunque entonces el ministerio de educación francés considerara que la prueba servía para detectar a alumnos “retardados”, eso no tenía por qué ser cruelmente peyorativo, al menos en lo que se refiere a Binet, quien no creía en el determinismo biológico y pensaba que muchos alumnos que tenían retraso en la escuela podían llegar a recuperar el terreno perdido.

Ahora, bien, quizá debo insistir en este punto, para dejar bien claro un asunto que suele presentarse de manera confusa. No estoy diciendo que no haya diferencias biológicas entre hombres y mujeres y tampoco que no se deban estudiar e investigar. Podría suceder incluso que los hombres o las mujeres tuvieran estadísticamente mejor orientación espacial, habilidad lingüística o cualquier otra característica, a pesar de que un macro estudio de estudios constató no hace muchos años que ninguno de los supuestos resultados que constataban tales diferencias era fiable desde el punto de vista del rigor científico.

Pero lo que digo (y lo que dice Perkins Gilman) no es que no existan diferencias biológicas entre hombres y mujeres, sino que eso no es lo importante. Las diferencias biológicas entre hombres y mujeres no son lo fundamental, porque la cultura y la capacidad humana de aprender y transformarse puede cancelar casi cualquier limitación biológica, incluso las preferencias sexuales. Es posible que en el feto, durante la infancia o durante la adolescencia se produzca una especialización sexual, pero creo que el deseo sexual y el amor humano puden ir más allá de los simples impulsos sexuales animales. Existen esos deseos animales, por supuesto, pero son procesados por nuestro cerebro y transformados, siempre que estemos dispuestos a ello y no hayamos sido condicionados fuertemente por una sociedad que cree en esas diferencias insalvables. El ser humano, en definitiva puede educarse a sí mismo y darse nuevas maneras de contemplar la realidad. No solo dispone de la limitada y casi siempre pobre manera instintiva con la que nos ha dotado la biología o con las limitadas reacciones intuitivas que se forman a partir de nuestra experiencia.

Continuará


[Publicado en 2005. revisado en 2017]

Charlotte Perkins Gilman

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Originally posted 2017-07-26 09:22:07.

El rey indio que se apostó a sí mismo

El Mahabharata, un texto varias veces más extenso que la Ilíada y la Odisea juntas cuenta la historia de los bharatas, es decir de los indios. Curiosamente, en esta tremenda epopeya, el juego de dados tiene una importancia fundamental. La historia es larga y llena de desvíos narrativos, pero intentaré resumirla aquí.

Bhima-Back-To-Godhead-Bhima-Attaked-To-Raksasa

Bhima, el Hércules de la India, lucha con un demonio Raksasa

Tres hermanos de la familia Pandava, Bhima, Arjuna y Yudhistira, son los protagonistas de la epopeya, que culmina en la terrible batalla de Kurukshetra, en la que se enfrentarán los Pandavas con sus rivales (pero también familiares), los Kaureva. De los tres hermanos, Bhima es una especie de Hércules imparable, mientras que Arjuna es un héroe complejo, que se debate entre el deber y sus escrúpulos morales en la batalla final, escena que se cuenta en el fragmento de la epopeya conocido como Baghavad Gita.

La batalla de Kurukshetra. Eñl dios azul Khrishna/Vishnú conduce el carro de Arjuna

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El rey Yudhistira

El tercer hermano, el rey Yudhistira es razonable, sensato, justo e incorruptible, un verdadero ejemplo moral: es casi la personificación del dharma o ley moral y natural.

Aunque sus hermanos y todos los que le rodean valoran y respetan la rectitud y bondad de Yudhistira, el rey tiene una gran debilidad en el juego de dados: “Nunca puedo rechazar un desafío”. Como dice aquel célebre adagio: “Dadle a los grandes hombres grandes debilidades”.

Duryodhana, enemigo de los pandavas, decide aprovechar la debilidad del rey Yudhistira y le invita a un juego de dados en el que el astuto Shakuni jugará en su lugar. Yudhistira acepta, aunque es completamente consciente de que Shakuni es un experto en el juego y que, además, hará trampas para vencerle: “Un rey no puede rechazar el desafío de otro rey”, dice, apelando a su sentido del deber, aunque algunos comentadores explican que es tan sólo una forma de justificar su vicio por los juegos de azar.

Shakuni, el engañador

Se celebra entonces el combate de dados. El rey Yudhistira acepta incluso  jugar con los dados que han sido fabricados con los huesos del padre de Shakuni, su rival en la partida. Son unos dados que permiten que aparezca la cifra deseada por quien los lanza, es decir, neutralizan el azar propio de este juego.

—¿No es eso poco ortodoxo? -protesta levemente Yudhistira.
—¿Rechazas el desafío? —le pregunta su rival.
—Lo que debe ser será.

Como se ve, el rey de los Pandavas parece pertenecer a esa especie de fatalistas que aceptan cualqueir cosa que pase, sin plantearse siquiera que si decidiera no jugar eso también tendría que pasar. Pero podemos suponer que es otra de sus excusas para no rechazar una buena partida.

El juego comienza y Shakuni gana una y otra vez. Llega un momento en el que Yudhistira pierde todas sus posesiones. Apuesta tras apuesta, cegado por la pasión del juego, el rey se juega a sus hermanos Bhima y Arjuna y a todos los soldados de su ejército. Por fin, se apuesta a sí mismo y pierde de nuevo.

No le queda ya nada, excepto su esposa Draupadi, a la que también pierde. Draupadi, por cierto es esposa de los tres hermanos (Bhima, Arjuna y Yudhistira), algo insólito en casi cualquier cultura, donde son los hombres quienes suelen tener varias esposas y no al contrario.

Draupadi y sus cinco esposos. Con Yadhustira en el centro. A la izquierda el poderoso Bhima con su maza, a la derecha Arjuna. A los lados, dos hermanos Pandavas menos importantes.

 

Los rivales del rey Yadhustira van a buscar a Draupadi, pero ella rehúsa quedar en manos de los vencedores. Entonces, un tal Duhsasana quita las ropas a la mujer delante de todos, pero Draupadi sigue vestida. Una y otra vez le arranca las ropas y una y otra vez ella sigue allí, sin que su desnudez sea mostrada.

Un silencio absoluto desciende sobre el inmenso salón. Hay sólo dos personas en el mundo. Allí está Draupadi, vestida y dominada por la ira. Allí está Duhsasana, exhausto y repentinamente asustado. Se adelanta entonces Bhima y sus palabras se escuchan en los tres mundos: “Duhsasana, cuando llegue la batalla final, yo mismo te abriré el pecho y beberé tu sangre”.

El dios Krishna es quien impide que Draupadi quede desnuda

En el desenlace de esta historia, Draupadi obtiene la protección del propio padre de su rival, pues logra convencerlo de que ella no puede ser entregada como trofeo, puesto que su marido la apostó en el juego de dados cuando ya se había apostado a sí mismo, por lo que había perdido el derecho sobre ella y no podía jugársela en una nueva apuesta. El viejo rey ciego de os Kauravas, concede la razón a Draupadi, no porque haya quedado convencido por el impecable argumento, sino por el temor ante las consecuencias futuras, pues se ha dado cuenta de que los Pandavas cuentan con la protección del dios Krishna (que es la personificación de otro dios, Vishnu, en el Mahabharata). El viejo rey Kaurava concede a Draupadi varios deseos, que llevan a la liberación de los hermanos y del propio Yudishtira.

Tras esta escena del juego de los dados hay mucho más, pero no puedo detenerme aquí a analizar todos sus detalles. Sí me interesa señalar lo curioso que resulta que Yadhustira, el personaje que es la personificación de la ley, la ley que gobierna la vida de los seres humanos pero también la ley natural y la ley moral, tenga una relación tan estrecha con el azar. En Yudhistira se combinan la rigidez del deber, la fatalidad y la imposibilidad de escapar al destino (“Lo que ha de ser, será”), con el azar de un juego de dados. Esta curiosa mezcla de azar y destino es una de las ideas centrales de la filosofía del pensador griego Demócrito, creador junto a su maestro Leucipo de la teoría atómica.

Por otra parte, el importantísimo papel que el juego de los dados tiene en el Mahabharata parece indicarnos algo acerca de las representaciones de partidas de dados entre héroes de la Ilíada. ya se trate de Palamedes y Tersites o de Áyax y Aquiles (ver Aquiles y Áyax se la juegan en Troya).  Quizá este juego de dados del Mahabharata señala hacia aquella escena perdida, que Homero no incluyó en su relato, pero que sí debió conservarse en las tradiciones populares de la guerra de Troya. Porque tal vez las coincidencias entre el Mahabharata indio y la épica griega no son casuales.


 

(Publicado por primera vez en Divertinajes, el 3 de octubre de 2013. Revisado en 2015)

Entradas publicadas en NUMEN
(Para otras entradas de mitología ver MITOLOGÍA)

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 El azar y la necesidad

De las fascinantes paradojas y contradicciones alrededor del azar, la necesidad y el destino quise hablar en 2014 en la página Divertinajes, o quizá no lo quise, sino que me fue impuesto por una necesidad metafísica o por el golpear causal o casual en el interior de mi cerebro. Aquí he añadido otros textos relacionados con el azar y la necesidad, es decir, el determinismo y el indeterminismo.

Dawkins: genes, memes y determinismo

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Aquiles y Áyax se la juegan en Troya
Homéricas /008

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Cómo ganar a los dados a un tonto

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Lo que sí está en los genes

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El azar y la necesidad

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Casualidades

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El azar y la necesidad

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Casualidades causales

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Pi y la Biblioteca

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Cicerón, el estadístico

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La columna de fuego

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Tersites y Palamedes, las leyes del azar
|| Homéricas /007

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Análisis retrospectivo y física cuántica en el problema del determinismo y el indeterminismo

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La narrativa y las casualidades significativas

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El rey indio que se apostó a sí mismo

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Originally posted 2015-05-30 00:39:50.