Tertuliano y el absurdo

Tertuliano

Tertuliano fue uno de los primeros apologistas del cristianismo.

Nacido en Cartago hacia el año 155, decía que Dios era material, pero se oponía a todo intento de conciliación con la sabiduría greco-romana.

Pensaba que lo grande del cristianismo era su irracionalidad: la muerte del hijo Dios es creíble porque es contradictoria y su resurrección es cierta porque es imposible.

Se ha hecho célebre su frase Credo quia absurdum (Creo por que es absurdo), aunque en sus escritos la expresión que se puede leer es Credo quia ineptum, o bien Credible quia ineptum: certum est quia impossibile est (Creo porque es estúpido: es cierto porque es imposible). Este es un planteamiento muy interesante: las historias acerca de Jesucristo son tan estúpidas, que sólo pueden ser verdad.

[Tweet «Creo porque es estúpido, es cierto porque es imposible»] No recuerdo quién decía algo parecido: si la historia de Jesucristo fuese una mentira, resultaría absurdo hacerlo hijo de un carpintero, hacerle fracasar en su intento de convertir a su buena nueva a los judíos, darle discípulos que le traicionan y le abandonan y, además, hacerle morir en la cruz. Nadie elegiría algo tan vulgar para el hijo de Dios (o Dios mismo) si se lo inventase. Parece convincente, si no fuera porque todas las religiones están llenas de historias semejantes, llenas de incoherencia, estupidez y contradicción.

Tertuliano acabó en la herejía, adhiriéndose al montanismo, aunque en aquel momento era difícil predecir cuál sería  la herejía y cuál la ortodoxia entre las diferentes interpretaciones del mensaje cristiano.

De todos modos, Tertuliano también acabó separándose del montanismo y creó su propia variante, el tertulianismo, que todavía existía en tiempos de Agustín de Hipona.

A veces pienso que Tertuliano era una especie de Chesterton de la Antigüedad. Basta con recordar aquella historia del día que Chesterton entró en una iglesia rural, oyó un sermón disparatado del párroco y salió convencido de la verdad del cristianismo:

“Si diciendo tonterías como estas ha logrado sobrevivir casi dos mil años, es que es la verdad”.

Ingenioso, pero, como dije antes, en ese momento en miles de iglesias, mezquitas, sinagogas y centros de culto de todo el planeta, los propagadores de decenas de religiones estarían diciendo las mismas insensateces ante un público convencido de que estaba escuchando algo dotado de sentido.

Vaticano


Entradas de Ensayos de teología

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Los filoetimólogos

Platón por Giovanni Pisano

Con la expresión filoetimólogos me refiero a los filósofos que piensan que las cosas se pueden explicar conociendo el origen de la palabra que designa esa cosa. Aunque es cierto que en muchas ocasiones el origen de una palabra ayuda a comprender muchas conceptos, se trata de una de esas típicas verdades que se han convertido en errores porque han sido exageradas y llevadas al extremo, utilizaándose fuera de su campo de acción y queriendo explicarlo todo.

Que yo sepa, el primer filoetimólogo, la primera persona que usó la etimología para demostrar y explicar la realidad fue Platón, quien a menudo, dicen los expertos, se inventaba incluso la etimología de las palabras, para así demostrar mejor su tesis.

Entre los filoetimólogos posteriores, ha habido dos escuelas muy importantes: la que considera que el idioma que esconde el secreto de la realidad es el griego y quienes se inclinan por el alemán. Al parecer, algunos pensadores aseguran que en árabe no se puede decir nada falso por la misma esencia del lenguaje árabe, lo que resulta muy difícil de creer.

Naturalmente, los filoetimólogos más sofisticados son los estudiosos de la Cábala y los escritores talmúdicos, que encontraban en cada palabra, frase o letra uno o varios sentidos ocultos. Hace años escribí un cuento que trataba de esto: La Nueva Teología, que estaba incluido en mi libro Recuerdos de la era analógica, pero que finalmente se ha publicado en El camino de los mitos II.

En mi ensayo Elogio de la infidelidad, hablo de los filoetimólogos y pongo un ejemplo más o menos real de la etimología de la palabra religión. Lo copio aquí:

«Sin embargo, hay otra legión de filósofos del lenguaje que no son los filósofos del lenguaje propiamente dichos: son quienes buscan en el origen y la evolución de las palabras la solución de los problemas. Se les puede llamar filoetimólogos, porque confían en que la etimología proporcione las respuestas a problemas que parecían insolubles.
Por ejemplo, ¿qué es la religión? Los filoetimólogos responden:

“Religión es lo que une, porque religión viene de «religo/as» unir lo que estaba separado. ¿Y qué unión es esta? La que ha de existir entre el hombre y Dios, o entre el hombre y la naturaleza, o entre el hombre y la humanidad. Unión, en cualquier caso de algo separado, concepto amplio que nos permite abandonar la idea trivial de un Dios personal y aceptar que también el budismo es una religión, una religión sin Dios, como sostenía Helmunt von Glasenapp .”

Si esto se pronuncia con suficiente solemnidad, puede causar un gran efecto en la audiencia, que queda narcotizada momentáneamente.»

 

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[Publicado el 24 de abril de 2004]

Empleo la palabra filoetimólogos en el juego de Fritz Mauthner «La doble etimología«

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SIGNOS

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cibernia

JUEGOS CON EL LENGUAJE

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Elvis herido

El día que murió Elvis, un 16 de agosto de 1977, yo estaba con mi padre en un pueblo de la costa. Tal vez estaba también mi hermana y Ana, una amiga de mi padre, pero los recuerdos de fechas próximas a veces se mezclan de tal modo que es imposible asegurar que no nos estamos inventando parte de la historia. Recuerdo la fecha por dos razones: la primera porque el día siguiente cumplía años mi padre. La segunda, porque me gustaba muchísimo Elvis.

Su muerte me entristeció e incluso es posible que llegase a llorar, tal vez lloré discretamente en la ducha, o eso creo recordar. Como era un lugar lleno de turistas, compré todos los periódicos en todos los idiomas y recorté todos los artículos que hablaban de Elvis.

Junté cientos de páginas en esos días y en los siguientes meses, que guardé durante años en grandes cajas de revelado fotográfico color naranja. Creo que en un traslado nocturno, debido a las prisas para escaparnos de la casera a la que debíamos dinero, las olvidé.

elvispresley1956 El primer LP de Elvis Presley

clash

 1979 London Calling de The Clash

Aunque hoy, 25 de septiembre de 2005, no se celebra nada relacionado con Elvis, he puesto una canción suya en mi caja de música, que puedes escuchar al final de esta entrada.

Es una canción de las menos conocidas en España, Hurt (Herido), que se sale un poco de sus estilos más habituales (rock’n’roll, rockabilly, country, rock, pop moderado, crooner, baladista) y tiene unos toques de soul y un ritmo casi de vals. Es una pena que Elvis no hiciera demasiadas incursiones en este género.

Pongo aquí la letra, aunque tampoco se puede decir que sea gran cosa. En el rock y el pop anglosajón muchas canciones famosas no tienen letras especialmente buenas y si se grabaran con letras alternativas mejorarían muchísimo.

HURT
(Crane y Jacobs)

I’m so hurt to think that you lied to me.
I’m hurt way down deep inside of me.
You said our love was true,
And we’ll never, never part.
Now you’ve got someone new,
And it breaks my heart.

I’m hurt, much more than you’ll ever know.
Yes darling, I’m so hurt,
Because I still love you so.
Even though you hurt me
Like nobody else could ever do,
I would never hurt, hurt you.

¿He dicho alguna vez que me gusta mucho el vals aplicado a la música moderna? Ya hablaré de ello en otra ocasión.

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LA CAJA DE MÚSICA

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LA DISCOTECA MORTAL

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LA DISCOTECA INFIEL

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La caja y el dibujo fueron creados por Aitor Méndez.

 

Democracia e imperio

El-independente-cabecera

Este artículo fue publicado en el periódico El Independiente el sábado 23 de marzo de 1991

Ilustración de LPO para El Independiente

Ilustración de LPO para El IndependienteBertrand Russell dijo varías veces que prefería un imperio mundial a una pluralidad de Estados enfren­tados. Algunos teóricos actuales sugie­ren que ese imperio podría establecerse bajo el mando bicéfalo de la ONU (po­der político) y de los Estados Unidos (poder militar). Aunque las declaracio­nes de Russell fueron hechas durante la «guerra fría», cuando las alternativas parecían ser imperio mundial o conflicto nuclear, la propuesta de un Gobierno mundial no es mala, e incluso sería el ideal al que debería tender la humani­dad. No creo, sin embargo, que ese ideal coincida con el de quienes abogan por el imperio americano. De lo que se trataría, en mi opinión, sería de establecer un Gobierno mundial democrático, no un imperio mundial regido por una o varias naciones, ya sean éstas democráticas o no.

No me cabe ninguna duda de que no hay sistema político mejor que la demo­cracia, pero también sé que el que una nación sea democrática no implica que su política exterior también lo sea: la In­glaterra colonialista era democrática puertas adentro, pero profundamente antidemocrática en su actuación como imperio. Y éste es el tipo de imperio en que confían quienes quieren entregárse­lo a los Estados Unidos. Un imperio en el que habría ciudadanos de primera, los estadounidenses; de segunda, sus alia­dos del mundo desarrollado, y, por últi­mo, súbditos, el resto del mundo. Un imperio en el que unas cuantas naciones democráticas se esforzarían por mante­ner su altísimo nivel de vida a costa del resto del mundo, interviniendo con toda la contundencia militar necesaria cuan­do su privilegiada situación se viese amenazada.

Es muy difícil, desde la perspectiva de un ciudadano europeo, darse cuenta de lo injusto que es el mundo actual. Porque se puede afirmar, es cierto, que el llama­do mundo occidental es el mejor de los mundos, pero no de los posibles (que son infinitos), sino de los habidos hasta aho­ra. Así parece indicarlo la desaparición de la esclavitud, la mejora de las condi­ciones laborales y la progresiva libera­ción de la mujer. A muchos hombres esto último, la no discriminación desde su nacimiento de la mitad de la humanidad, apenas les parece relevante, como muestra el que argumenten sin ningún sonrojo que en esta o aquella época la sociedad era más libre, justa e igualitaria que en la actual.

[Tweet «Es muy difícil, para un ciudadano europeo, darse cuenta de lo injusto que es el mundo actual»] Occidente, pues, atra­viesa por uno de sus mejores momentos, pero el resto del mundo pocas veces ha estado peor que ahora: 1.500 millones de personas pasan hambre en África, Asia y Sudamérica, 1.000 millones de chinos viven bajo una dictadura cruel (con la que el Gobierno español parece llevarse muy bien) y al menos otros 1.000 millones de seres humanos pade­cen distintas formas de opresión. Un cálculo muy optimista nos permite afir­mar que 500 millones de personas dis­frutan del mejor de los mundos, mientras tal vez 4.000 millones viven en condiciones lamentables. Condiciones que, o bien han sido provocadas por el primer mundo, o bien, cuando no ha sido así, éste ha mantenido la situación, e in­cluso se ha aprovechado de ella, a pesar de estar en sus manos la posibilidad de remediarla o paliar en gran medida su carácter trágico.

Volviendo al imperio bicéfalo pro­puesto, su poder político, la ONU, está poco capacitado para extender la justicia en el mundo, pues no sólo carece de de­mocracia interna (cinco países con dere­cho a veto), sino que parece sólo intere­sado en defender, cuando lo hace, los de­rechos de los estados, y no los de los in­dividuos. Así, permite el asesinato de decenas de miles de iraquíes para liberar un Estado de dos millones de habitantes, pero no hace nada realmente significati­vo por los 1.000 millones de chinos que viven bajo la dictadura, ni por las muje­res de los países islámicos, ni siquiera por los iraquíes asesinados por Sadam Husein (si Husein se hubiese limitado a matar a su propio pueblo, nada le habría pasado). La doctrina de la ONU en este aspecto es que el asesinato y la dictadura están permitidos siempre y cuando sean autóctonos y no pongan en peligro el «statu quo». En cuanto al poder militar de ese Gobierno mundial, los Estados Unidos, casi sobra todo comentario. Ha­ce poco se acusaba a los pacifistas y a los izquierdistas de ingenuos, pero parece mentira que alguien crea todavía que los Estados Unidos y sus aliados se esfuer­zan en extender la democracia, mantener la paz y acabar con la pobreza. Más asombroso resulta confiar en que ésas serían sus obsesiones si se le entregase el mando universal, cosa que quizá ya se ha hecho de facto.

No es necesario ser «visceralmente antinorteamericano» —cosa que yo no soy ni he sido nunca— para darse cuenta de que la política actual de los Estados Unidos se halla muy lejos de las ideas de sus padres fundadores, y que a la poderosa industria de armamentos no le puede interesar un mundo sin gue­rras. Los que todo lo justifican podrán argumentar, nuevamente, que lo anterior es la clásica teoría del complot, que la prosperidad occidental no tiene nada que ver con el hambre del Tercer Mun­do, que la industria de armamentos es un negocio ruinoso y que la democracia y el bienestar no sólo se dan en el mundo occidental, sino en todo el planeta. Podrán, por tanto, seguir pensando que se debe animar a Estados Unidos a mantener el orden internacional. Pero, si todavía piensan que ese orden y ese imperio tie­nen algo que ver con los propuestos por Russell, deberían volver a leer no sólo sus escritos políticos, sino también algu­no de sus cuentos («Zahotopolk», por ejemplo) para comprobar lo equivo­cados que están.


NOTA EN 2016: veinticinco años después, sigo estando de acuerdo en las líneas fundamentales del artículo, aunque podría hacer unas cuantas matizaciones, que reservo para otra ocasión.  La guerra con Saddam Husein de la que hablo no es la invasión de Iraq, sino la primera guerra del Golfo para liberar Kuwait. Como es obvio, la situación de la mujer en el mundo musulmán ha empeorado en muchos lugares, entre ellos Iraq y Kuwait, y el radicalismo islámico ha aumentado mucho desde entonces y es ya, quizá la mayor amenaza para un mundo civilizado.


POLÍTICA

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¿Quién inventó la historia?

|| Tucídides y la democracia /9

Parece claro que fue el historiador jonio Herodoto el que acuñó el nombre de «Historia», que significa Investigación. El propósito de Heródoto al escribir sus libros era:

«Que con el tiempo no queden en el olvido los hechos humanos y que las notables y singulares empresas realizadas, respectivamente, por griegos y bárbaros, y en especial el motivo de su mutuo enfrentamiento, no queden sin realce».

Tucídides que cuenta con la indudable ventaja de todos los que nacen más tarde, es decir, que conoce la obra de Herodoto y que incluso «la había estudiado a fondo», según dice Momigliano, se propone narrar:

«La guerra que tuvieron entre sí los peloponesios y atenienses, comenzando desde el principio de ella, por creer que fue la mayor y más digna de ser escrita», lo que que es un buen propósito pero también una muestra de provincianismo, o de ignorancia.

En este primer capítulo, Tucídides no ahorra palabras de desdén hacia los historiadores que le han precedido, aludiendo al parecer, pues no lo menciona por su nombre, a Herodoto. También habla mal de Helánico de Rodas, al que sí menciona por su nombre. Se considera, por ejemplo, que esto va dirigido contra Herodoto:

«Mas aquellos que quisieran saber la verdad de las cosas pasadas y por ellas juzgar y saber otras tales y semejantes que podrán suceder en adelante, hallarán útil y provechosa mi historia; porque mi intención no es componer una farsa o comedia que dé placer por un rato, sino una historia provechosa que dure para siempre».

Habrá que recordar esta cita cuando se hable de la relación entre Maquiavelo y Tucídides  pero volvamos a Herodoto antes, para señalar varios asuntos antes de poder establecer una comparación justa entre el jonio y el ateniense.

Continuará…

 


TUCÍDIDES Y LA DEMOCRACIA

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El libro en blanco

libro en blanco

Los libros que contiene esta biblioteca imposible no son fáciles de encontrar. Muchos hay que buscarlos entre los fragmentos de libros desaparecidos, algunos en el interior de otros libros y otros en librerías y bibliotecas que nadie visita. También se pueden encontrar en un lugar en el que resulta difícil pensar que pueda esconderse un libro: el interior de nuestro cerebro. Muchos investigadores y filósofos están de acuerdo en la existencia de ese libro, pero discuten acerca de si sus páginas están en blanco o si hay algo escrito en ellas.

El cerebro humano es una de las estructuras más extrañas que se conocen; para intentar entender cómo funciona, se ha comparado con las cosas más complejas que han existido en cada época. Charles Sherrington propuso la metáfora del telar:

“El cerebro puede compararse a un telar mágico en el que millones de centelleantes lanzaderas entretejen una  evanescente estructura.”

Otras metáforas han sido la centralita de teléfonos, un hormiguero en constante movimiento, el universo con sus galaxias, estrellas y planetas o el comienzo de La pasión según San Mateo, de Bach, que me parece una de las más acertadas, como se puede comprobar a continuación.

[tube]http://www.youtube.com/watch?v=KU1S32AQ3Uo[/tube]

Coros y Orquesta Bach de Munich dirigidos por Karl Richter

En los últimos años, la comparación habitual para el cerebro son los ordenadores y la red mundial de Internet.

Aristoteles-Acerca del alma

No ha sido muy frecuente comparar el cerebro con un libro, a pesar de que la vida humana sí ha sido equiparada con una obra de teatro (teatrum mundi). Pero lo más semejante a una analogía entre un libro y el cerebro tal vez sea lo que Aristóteles dijo en Acerca del alma: que la mente de un recién nacido es una tabula rasa, una tablilla de madera raspada o de cera tierna, que debe ser escrita mediante el aprendizaje, la percepción y la experiencia del mundo externo.

El filósofo persa Avicena (Ibn Sina) recuperó la metáfora en su cuento El filósofo autodidacto, en el que un niño que vive solo en una isla se educa a sí mismo, pero fue Abentofail (Ibn Tufayl) quien popularizó la idea en Oriente y Occidente con una novela en la que conservó el título de su predecesor: El filósofo autodidacto. También Baltasar Gracián contó la misma historia en El criticón, al parecer inspirándose en una fuente común a todos ellos: Historia del ídolo y del rey y de su hija.

Pero quien estableció definitivamente la metáfora de la mente como un libro en blanco cuyas páginas se escriben con la experiencia fue John Locke:

«Supongamos entonces que la mente sea, como decimos, papel blanco, ausente de todos los símbolos y de todas las ideas; ¿cómo es que se llena de ellos? ¿De dónde le llega esa inmensa colección que la activa e ilimitada inclinación humana ha pintado en ella con una variedad casi infinita? A esto contesto con una sola palabra: de la experiencia, en la que se funda todo nuestro conocimiento y de la que, en última instancia, todo él se deriva.»

  La mente como un libro en blanco era la metáfora favorita del empirismo, que ahora es llamado empirismo ingenuo, ya que la idea de la tabula rasa no goza de muy buena prensa y ha sido contestada a menudo, desde Descartes y sus ideas innatas (que son anteriores a Locke) hasta Noam Chomsky, Gary Marcus o Steven Pinker.

 

Contra la tablilla en blanco

El lingüista Noam Chomsky niega que el cerebro sea una tablilla en blanco y afirma que, ya desde nuestro nacimiento, contiene una gramática innata. Se trataría de una Gramática Universal, común a todos los idiomas conocidos. Muchos lingüistas intentan averiguar cuáles son las reglas escritas en ese volumen de gramática, suponemos que no muy extenso, que contiene nuestra mente.

Steven-Pinker - la tabla rasa

Hace pocos años, Steven Pinker causó mucho revuelo al asegurar que  nuestro cerebro no sólo contiene la Gramática Universal de Chomsky, sino también un completo Manual de Instrucciones. El problema, dice Pinker, es que no todos los cerebros almacenan los mismos manuales de instrucciones. De este modo se ha reavivado la periódica polémica entre los partidarios del determinismo genético (somos esclavos de nuestra biología) y los del determinismo cultural (somos esclavos de la educación).

Gary-Marcus

En una posición intermedia, el neurólogo Gary Marcus ha puesto en cuestión en su libro Kluge (Apaño) que la tablilla mental esté tan vacía como pensaba Aristóteles:

«La organización inicial del cerebro no depende tanto de la experiencia. La naturaleza provee el primer borrador, el cual es revisado luego por la experiencia.”

He dicho que la de Marcus es una posición intermedia porque él no dice que estemos determinados por ese borrador (First Draft) que albergamos en nuestro cerebro: Marcus aclara que innato no significa que no se pueda modificar, sino que existe al nacer.

Jonathan-Haidt

Jonathan Haidt

Por su parte, el psicólogo Jonathan Haidt ha intentado averiguar qué palabras o que conceptos contiene ese borrador de la mente, y ha sugerido que allí están escritos los cinco pilares de la moralidad: “daño y cuidado”, “igualdad y reciprocidad”, “lealtad de grupo”, autoridad y respeto” y “pureza y santidad”.

Esos cinco conceptos explican en gran parte, según Haidt, las semejanzas y las diferencias entre el pensamiento conservador y el progresista: todos los siguen, aunque no los interpretan del mismo modo. Así,  los conservadores aplican la pureza y santidad a la virginidad o a la religión, mientras que los progresistas aplican la santidad al planeta Tierra y la pureza a los alimentos llamados naturales o ecológicos.

El problema es averiguar cómo están escritos esos conceptos en nuestro cerebro. Resulta difícil imaginar un libro con hojas, líneas y palabras alojado entre nuestras neuronas, pero también parece difícil creer que ideas complejas como las que menciona Haidt puedan almacenarse y trasmitirse de generación en generación sin que sean, en cierto modo, un lenguaje.

El-gen-egoista

Algunos buscan la respuesta a este enigma en una teoría propuesta por Richard Dawkins a finales del siglo pasado en El gen egoísta: los memes o unidades de trasmisión cultural.  Los memes son “replicadores” que hacen copias de sí mismos, como los genes. Una molécula de ADN puede replicarse y dar lugar a dos moléculas de ADN idénticas a la original y, del mismo modo, dice Dawkins, los memes perviven saltando de un cerebro a otro:

“Ejemplos de memes son: tonadas o sones, ideas, consignas, modas en cuanto a vestimenta, formas de fabricar vasijas o de construir arcos.”

La memética o ciencia de los memes es por el momento sólo una hipótesis más o menos ingeniosa, y son muchos sus detractores, casi tantos como sus adoradores. Pero, si lograra confirmarse, no estaríamos lejos de poder leer, por fin, alguno de esos libros que tal vez se alojan en nuestro cerebro.

 


LA BIBLIOTECA IMPOSIBLE

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Porque acaba el 2018…



Supongo que no es innecesario decir que esta viñeta se puede interpretar de diversas maneras.

Explicaré algunas de ellas, para quienes, por ejemplo, no conozcan a los personajes que aparecen en ella.

La primera y más importante es simplemente que cinco personajes te desean un estupendo año 2019.

Los cinco personajes que aparecen son viejos conocidos de esta página Diletante, pero desconocidos fuera de ella.

Los dos primeros son Craven y Cuervo, que viven (o que mueren, si hablamos de Craven) en un cementerio que bien podría ser el de Wildwood…

…y Mosca y Caja, de quienes puedes leer su Enciclopedia de bolsillo Mosca y Caja o su Introducción a la biología Mosca y Caja, además de otras aventuras y felicitaciones dispersas.

El quinto personaje de la ilustración soy yo mismo, claro.

Excepto yo, todos los demás aparecen en forma de radiografía de rayos X. ¿Por qué? Por varias razones, que fui descubriendo mientras iba haciendo el dibujo.

Mi intención original era dibujarme solo a mí y a Craven. A mí sosteniendo la radiografía de Craven. De este modo, revelaba algo que algún lector ya sabe: que Craven soy yo. O que seré Craven, si se prefiere. La pista fundamental es que en el dibujo llevo una camiseta a rayas, como el propio Craven.

Ahora bien, sucede que yo no llevo camisetas nunca (o casi nunca).

Ese detalle y el hecho de que yo sostenga una radiografía y no, por ejemplo, un espejo, tiene relación con el célebre dicho atribuido a Sócrates (y a una decena más de personajes) «Conócete a ti mismo». Aunque sea metafóricamente, una radiografía parece mostrar con precisión nuestro interior y quizá nos revela cosas que no vemos de nosotros mismos (como las camisetas a rayas, que siempre me han gustado, pero que casi nunca he llevado).

Pero también es una ejemplificación del dicho de Sunzi que extiende el de Sócrates: «Conócete a ti mismo y a tu enemigo y no serás vencido en cien batallas», porque allí está no solo la radiografía de Craven, sino también la de Cuervo, la de mosca y la de Caja. Si sustituimos «enemigo» por «los otros», la frase se aplica al personaje(yo) que tiene las radiografías de sus personajes a la vista.

Y existen otras posibles interpretaciones, pero ya no las recuerdo y lo importante, en cualquier caso, es la primera: felicitar el año (aquí abajo tienes enlaces a felicitaciones anteriores).

¡Feliz 2019!

 

 


FELICITACIONES DE AÑO NUEVO

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John Milton y los spartoi

He aquí una acertada comparación de John Milton entre los libros y el mito de Cadmo, quien arrojó dientes de dragón que se convirtieron en los spartoi, los primeros pobladores de Tebas:

“Los libros sé yo que son tan vivaces y vigorosamente medradores como aquellos dientes fabulosos del dragón; y desparramados acá y acullá pueden hacer brotar gentes armadas (25)”.

La comparación debió de ser recibida por los enemigos de Milton y de la libertad de prensa de una manera tan literal que les asustaría más, reforzando sus deseos de censurar y prohibir libros. Y lo cierto es que los libros estuvieron en el origen de hombres armados como los que hicieron la revolución de Cromwell y los que la imitaron en Francia siglos después.

Precisamente, la Areopagítica de Milton es una defensa de la libertad de imprenta y, por extensión de la libertad de prensa, que tantos cambios produjo en las estructuras heredadas de la Edad Media.

 

[Ver también: Prensa, televisión y revolución]

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[Publicado el 7 de diciembre de 2007]

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wasteweb

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Perkins Gilman y lo humano

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Perkins Gilman habla en Un mundo hecho a la medida del hombre de las características femeninas y las masculinas, pero ya dije que no cae en ese pseudobiologismo hoy tan extendido que dice una y otra vez que hombres y mujeres son diferentes. Al contrario.

En primer lugar Perkins Gilman señala esa curiosidad que conocen los etólogos o estudiosos del comportamiento animal: que en muchas especies el macho tiene un comportamiento que se parece al de la hembra humana. Se refiere a la exhibición y los adornos, a los elementos de seducción, comportamiento del que el ejemplo animal más llamativo es el macho pavo real, con sus impresionantes plumas que parece que sólo tienen la utilidad de deslumbrar a la hembra. Las plumas dice Perkins Gilman son masculinas, no femeninas, lo que hoy en día tiene un doble sentido, insospechado en la época de Gilman, supongo.

Esta es una de esas paradojas que ponen en entredicho las simplistas calificaciones de masculino y femenino. Ahora bien, no se trata de descubrir qué es realmente femenino y qué es realmente masculino haciendo una estadística de todos los animales conocidos. Creo que a día de hoy ese tipo de ejercicios son inútiles, sean cuales sean los resultados.

André Gide intentó en Corydon demostrar que la homosexualidad era la conducta dominante entre los animales. Recuerdo que cuando leí el libro me pareció bastante convincente, como suelen resultar todos los libros de biología que intentan mostrar la ventaja adaptativa de este o aquél comportamiento (como El Gen egoísta de Dawkins). Porque lo cierto es que entre los animales se da prácticamente todo tipo de comportamiento, así que es fácil demostrar casi cualquier cosa.

Pero sea cual sea el resultado de esas estadísticas entre lo masculino y lo femenino, insisto en que no tiene importancia. Perkins Gilman lo sabía, como lo sabía Aristóteles o Pico de la Mirándola. Lo masculino y lo femenino como tales quedan cancelados por algo superior en nuestra especie: lo humano.

En esta investigación junto a Perkins Gilman intentaré encontrar algún tipo de definición o al menos de comprensión de lo humano, más allá de lo masculino y lo femenino.

Continuará…


[Publicado en 2005]

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Viajes aledaños en Atenas

Hace unas semanas, Ana y yo hablábamos con Marcos de la diferencia entre los viajes en los que en cada día estás en un lugar diferente frente a aquellos en los que pasas varios días en un mismo lugar. A Ana y a mí nos gusta viajar de la segunda manera, permaneciendo en un lugar varios días, tomándonos con calma cada jornada, sin grandes planes. A Marcos le gustan las aventuras très mouvementés, yendo de un lugar a otro y recorriendo y visitando todo lo que se pueda.

Ana en la costa de Atenas

Sería imprudente asegurar que a mí no me gusten ese tipo de viajes. Los he hecho en ciertas ocasiones y los he disfrutado. Lo cierto es que en un reciente viaje a Grecia, el plan inicial que propuse a Ana fue llegar a Atenas, partir ese mismo día Afidna y Ramnunte, al día siguiente partir hacia Corinto, pasar la noche allí y al día siguiente alcanzar la ciudad de Cencreas; después visitar Argos y las ruinas de Micenas, pasar entonces por Tegea, detenernos junto al río Eurotas, visitar Amiclas, Terapne, el Menelaion, quizá Pilos…

Este viaje frenético se entiende mejor si se conoce el propósito secreto: visitar los lugares en los que estuvo alguna vez Helena de Troya. Algunos de los lugares, porque otros como la isla de Citera, Chipre, Egipto, Rodas y, por supuesto, las ruinas de Troya, en la costa turca, en apenas cinco días ni siquiera estaban al alcance del viajero más alocado.

Algunos viajes de Helena

Algunos viajes de Helena, de los que hablo en mi libro Maldita Helena. Ilustración de Sandra Delgado.

El viaje a Grecia, sin embargo, se convirtió en lo que he llamado, a falta de un nombre mejor, un viaje aledaño, es decir, una estancia prolongada en el barrio ateniense de Plaka y en una visita nocturna a la costa ática, a la que llegamos en tranvía y de la que regresamos andando, lo que ya desvela que no se trató de una tremenda expedición. La causa de este cambio radical respecto a los planes iniciales fue la inesperada pero nunca deseada visita de dos viejas compañeras que demasiado a menudo se acuerdan de mí, las piedras del riñón y las intoxicaciones con gluten. Asumiendo un cierto riesgo, al menos pudimos caminar durante horas y horas por las calles de Atenas y disfrutar de este primer viaje a Grecia, que sin duda no será el último.

Una diminuta iglesia ortodoxa rodeada de modernos edificios en el barrio de Plaka

A pesar de todo, creo que el placer de aquellos días pausados en Atenas fue mayor que el que hubiéramos obtenido si hubiéramos seguido el plan inicial, incluso si mi salud me lo hubiera permitido.

La lechuza de Atenea.

En lo que se refiere al frustrado viaje tras las huellas de Helena, mi único consuelo es que ella también estuvo en Atenas, cuando fue raptada, mucho antes de la guerra de Troya, por Teseo, el vencedor del Minotauro y rey de Atenas. No debió permanecer mucho tiempo allí, ya que los ciudadanos estaban escandalizados por lo que había hecho su rey. No por el secuestro, porque secuestrar a mujeres era lo habitual entonces, casi una costumbre o tradición, sino quizá porque Teseo y su amigo Piritoo la raptaron en un lugar sagrado, el templo de Artemis Ortia.

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Teseo y Piritoo raptan a Helena en el templo de Artemis Ortia

Probablemente los atenienses también tenían miedo de los poderosos hermanos de Helena, los Dioscuros, Cástor y Pólux. Teseo, temiendo con razón la traición de sus conciudadanos, prefirió esconder a Helena en Afidna, y la dejó al cuidado de su madre Etra. Sus temores se hicieron realidad, pues los Dioscuros invadieron y arrasaron Atenas (Teseo estaba entonces atrapado en el infierno junto a su amigo Piritoo), la encontraron en Afidna y regresaron con ella a Esparta.

Sea como sea, podemos suponer que Helena paso al menos una horas o unos días en Atenas, antes de que Teseo la escondiera en Afidna.

En la costa ateniense, desde donde quizá Helena contempló el mar.



 

 


CUADERNO DE GRECIA

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