Sherlock Holmes: más que un lector de signos

Juanjo de la Iglesia busca aquí la característica que hace diferente a Sherlock Holmes de otros grandes lectores de signos.

 A continuación, ofrezco una variante que hice hace tiempo acerca de lo que cuenta Juanjo de los mensajes de humo de los indios, usando uno de los célebres cuadros de Frederic Remington. En este caso, varios indios, quizá cheyennes, envían un mensaje de humo intencionado a sus amigos siux pero, al mismo tiempo, no pueden evitar enviar un mensaje no intencionado a las tropas del General Custer.

indios-mensaje

Como es obvio, una vez que se sabe que los indios son capaces de transmitir mensajes mediante volutas de humo, el sistema pierde parte de su efectividad, pues ahora ese humo no se toma como algo inocente, sino como una prueba de la presencia cercana de indios. Aún así, queda la posibilidad de que elmensaje cifrado en las volutas no pueda ser entendido por todos los que ven el humo.

Tiempo después, dibujé otra variante protagonizada por los indios shawnee. En este caso, se trata de un mensaje intencionado y otro accidental, pero también muy significativo.

shawnee01 shawnee02

También tiene mucha importancia, y así lo explico en No tan elemental, que Holmes es capaz de ver mensajes no solo en la ausencia de signos, sino también en lo que otros consideraría ruido. Un tema que también he tratado en El ruido es el mensaje.

Continuará…


Wyoming-No-tan-elemental


Notanelemental-portada

No tan elemental
Cómo ser Sherlock Holmes.
Daniel Tubau
A la venta en todo el mundo
(y en: Amazon, La FugitivaRafael Alberti, Laie…)


Entradas holmesianas no tan elementales

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Sobre el libro

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SÓLO PARA TUS OJOS 
(Lectores de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes)

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Además…

La vida secreta de Sherlock Holmes


Cómo descifrar códigos y lenguajes

(con Sherlock Holmes)]


International: Not So Elementary

 


Originally posted 2015-02-12 18:02:05.

Amores de un vividor

Ihara_SaikakuUno de los escritores japoneses que más me gustan es Saikaku Ihara. O Ijara Saikaku, porque las grafías e incluso el orden de los nombres orientales a menudo varía. También sucede con los nombres húngaros, por cierto, pues al parecer no hay que decir Bela Bartok, sino Bartok Bela.

De Saikaku leí hace años Cinco amantes apasionadas. Y poco después compré Hombre lascivo y sin linaje, en la misma editorial, Hiperion, pero con distinto traductor.

Resulta que Saikaku vivió hacia 1600 y el lenguaje japonés ha evolucionado mucho desde entonces. Incluso a los japoneses actuales les resulta muy difícil leer autores de esa época y particularmente a Saikaku, quien ha sido comparado con Quevedo y con escritores barrocos. El traductor de Hiperión intentó la dificilísima tarea de traducir Hombre lascivo y sin linaje respetando la manera original de Saikaku. Pero, claro, eso es imposible y lo más semejante que se puede intentar es traducirlo como si todavía hablásemos a la manera de un barroco del siglo XVII. Creo que el esfuerzo tiene mérito y que la traducción es desde el punto de vista estilístico asombrosa, pero resulta muy difícil leerlo. La construcción de la frase y el uso de palabras en desuso acaba fatigando. O al menos a mí me fatiga.

Ahora ha salido una nueva traducción, esta vez de Fernando Rodríguez Izquierdo en Alfaguara y es un placer leerla. No sé cuál será más fiel a Saikaku, pero yo prefiero esta.

La edición de Alfaguara

Curiosamente, Antonio Cabezas dedicaba su traducción a Fernando Rodríguez Izquierdo y éste se hace eco ahora de aquella dedicatoria que juzga inmerecida y elogia el trabajo de su colega.

Para mostrar la dificultad de la tarea, se pueden comparar estos dos párrafos de uno y otro traductor, no para observar el estilo, que también, sino para mostrar que incluso llegan a contar cosas diferentes:

“Sea de ello lo que fuere y estando lamentándose de que el paje que le acompañaba se le hubiera desteñido el bigote postizo, sucedió que cierto hombre que vivía recluido en aquel caserío salió y se puso detrás con su paraguas, abierto de forma que resguardara con él a Ionosuke”

(Antonio Cabezas García)

“Y cuando se lamentaba a gritos, como el criado de la leyenda, por la caída de sus barbas pintadas, apareció un hombre, habitante de algún poblado cercano, por aquellos parajes tan retirados del mundo. Había seguido los pasos de Yonosuke y ahora, poniéndose a su lado, lo cubrió con su paraguas”.

(Fernando Rodríguez Izquierdo)

Como se ve, en una traducción Ionosuke va con un criado, mientras que en la otra el criado no existe, sino como comparación: según el traductor se refiere a un criado que se pintó barbas para darse importancia y se le borraron con la lluvia.

Yo, por supuesto, no puedo saber quién tiene razón.

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CUADERNO DE JAPÓN

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Originally posted 2004-06-23 12:00:22.

Dolor desplazado y fantasmas

Una comparación interesante entre el cuerpo humano y las casas habitadas por fantasmas: cuando sentimos un dolor en el hombro, eso puede deberse a un problema que tenemos en el hígado. El lugar del que procede el dolor y el lugar en el que sentimos el dolor no se corresponden necesariamente.

Lo mismo sucede con los edificios: a veces oímos a nuestro vecino rascar la pared, o dar golpes, y lo oímos con gran nitidez, pudiendo localizar con gran precisión la procedencia del sonido. Y entonces, como me sucedió  a mí ayer, nos acordamos de que no tenemos vecino.

Los ruidos en un edificio son como el dolor en un cuerpo humano: no hay una necesaria correspondencia entre el lugar en el que se escuchan y el lugar donde se originan.

(1996)

Comentario en 2011

Me alegra haber encontrado esta antigua anotación, porque, muchos años después de escribirla, encontré la fascinante comparación que hace Walter Murch entre el dolor desplazado y las películas: “A veces parece que una escena no funciona y se elimina de la película, pero el error no está en la escena, sino en otras escenas anteriores que hacen que esa escena no funcione”.
Son tres comparaciones interesantes: dolor desplazado, casas fantasmales y películas, de un fenómeno que tal vez se podría llamar causas desplazadas.
Intentaré encontrar más ejemplos.


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Originally posted 1996-06-15 12:00:49.

Dios no puede demostrar que es Dios
Imposibilidades de Dios /1

“Dios no puede demostrar que es Dios”. Este argumento me parece de una lógica aplastante, pero debo admitir que no a todo el mundo se lo parece. Se lo conté a mi amigo Juanjo de la Iglesia y estuvimos discutiendo durante una hora, mientras saboreábamos pescado frito en el puente de Ventas, junto a la M-30. Tampoco convenció a mi amiga Margarita Sánchez.

Creo que no logré convencerlos porque confundieron lo que es un argumento acerca de una situación hipotética con un argumento acerca de un concepto hipotético. Ese concepto es Dios.

Para evitar esa confusión, hay que entender este argumento en sus justos términos y en su precisa formulación. Dice así:

“Imaginemos que un ser poderosísimo se presenta ante los seres humanos, o ante una sola persona a la que quiere convencer. Este ser afirma que él es el ser más poderoso del universo, el que lo ha creado y el que puede devolverlo a la nada. La persona se muestra escéptica, así que este presuntuoso ser le hace alguna demostración: detiene el sol, seca los mares, traslada a ese individuoa una galaxia remota, elimina la violencia del comportamiento humano. Prueba tras prueba, el individuo va cediendo en su escepticismo: ahora no le cabe ninguna duda de que ese ser es poderosísimo. Pero, ¿es el ser más poderoso que existe? “Sí, lo soy”, responde el ser, “conozco el universo hasta el último confín y no existe otro ser que sea superior a mí” .

De acuerdo, conoce todo el universo, pero, ¿cómo asegurar que ese universo no es sino una mota de un universo mucho mayor gobernado por otro ser más poderoso? Quizá el primer ser poderoso ha querido que el segundo ser poderoso no sepa de su existencia. Es como un tiburón en un acuario que afirma ser el animal más poderoso porque ha recorrido todos los confines del acuario.

Por mucho que el ser poderosísimo afirme que no hay nada más allá de él, no puede demostrar que no hay un Ser por encima de él que lo ha creado a él y al universo (incluida la nada que nuestro ser poderosísimo cree que hay más allá de lo que él ve). El Ser Super-Superpoderoso incluso ha puesto en el Superpoderoso la peregrina idea de que es el ser más poderoso que existe (del mismo modo que, según Descartes, Dios ha puesto la idea de su existencia en nosotros).

El dios Thor, en la parte de abajo de la imagen con una capa roja, es hijo de dios supremo Odín. Los seres humanos creen que Odín, Thor y los diosses que viven en Midgar son los dioses máximos. Pero aquí Thor se encuentra con los Dioses de los Dioses, o los Dioses en la sombra, que están por encima de ellos.

Este es el argumento. Una vez expuesto, examinaré la razón por la que Juanjo y Margarita no quedaron convencidos. Pero es un tema complejo, así que sólo recomiendo seguir leyendo a quienes gusten de las discusiones bizantinas y la casuística medieval.

 

Disquisición para especialistas

Como habrá observado el lector, no he empleado la palabra Dios para definir a ese ser poderosísimo. Porque la palabra Dios suele llevar asociada la siguiente consecuencia: Dios es omnipotente. El cristianismo, el judaísmo y el Islam nos han acostumbrado a esa idea, pero no todos los dioses son omnipotentes. Incluso dentro del cristianismo existen sectas o variantes, como la de los socinianos, que creen que Dios es poderoso pero no omnipotente. Se cree que Isaac Newton era sociniano en secreto.

Cuando se plantea la posibilibidad de que un ser poderosísimo se parezca a un incrédulo parece que no hay dificultad en imaginar a otro ser más poderoso que permanece oculto. Pero si se emplea la palabra Dios, entonces uno se imagina ese concepto hipotético de Dios omnipotente, y ya no hay manera de aclararse acerca de qué se está discutiendo, si una situación hipotética o un concepto hipotético.

Todo esto recuerda el célebre argumento de Anselmo y la réplica del monje Gaunilo, que no recordaré aquí.

Podemos comparar la aparición de ese ser omnipotente con la de un caballo con un cuerno en su frente.

Si decimos que un caballo con un cuerno en su frente se presenta a un hombre y le intenta convencer de que es un unicornio, enseguida podemos plantearnos dudas como: puede tratarse de una mutación genética de laboratorio, puede ser un caballo al que se le ha insertado un cuerno, fijándolo en su cráneo; puede incluso ser tan sólo un sueño o una alucinación. De este modo, podemos discutir los pros y los contras de la pretensión de ese caballo con un cuerno que se pretende unicornio.

Ahora bien, si mi planteamiento fuese: “Un unicornio se presenta a un hombre”, da la impresión de que estoy admitiendo desde el principio que se trata efectivamente de un unicornio.

Lo mismo sucede con Dios. El problema para quienes escuchan un argumento en el que aparece la palabra Dios con mayúsculas parece tener relación con el lenguaje y el metalenguaje, con los diferentes niveles y metaniveles que pueden observarse, por ejemplo, en los cuadros de Escher.

El planteamiento se hace en un nivel: una situación hipotética en la que a un hombre se le aparece un ser poderosísimo que afirma que es el ser más poderoso que existe. Este es el nivel en el que nos movemos.

El problema surge cuando saltamos a un metanivel en el que introducimos la definición de ese ser poderosísimo como “Dios”, es decir, como ser omnipotente. Ahora ya no estamos planteando una situación hipotética, sino que partimos de nuestro concepto hipotético de Dios (hipotético en cuanto que no sabemos si se corresponde con algo que exista en realidad) y con él nos trasladamos a esa situación hipotética en la que un ser se aparece a un hombre y le dice que es “Dios”.

Ahora bien, incluso si iniciamos el argumento en ese meta-metanivel, creo que sigue siendo bueno. Si aceptamos incluso desde el principio que existe un ser omnipotente, ni siquiera este ser omnipotente puede tener la certeza demostrativa de que es lo que dice ser. Dicho de otra manera: no puede existir un ser omnipotente, porque de existir, este ser omnipotente podría demostrar que lo es, lo cual no es posible. Una manera realmente curiosa de formular un argumento que tal vez sea equivalente al teorema de incompletitud de Godel, que afirma que ningún sistema formal se puede demostrar a sí mismo.

Podría seguir argumentado, pero dejo tiempo para hipotéticas respuestas.

NOTA: Cuando ya había escrito este artículo, releyendo El Hacedor, de Borges, encontré un poema que dice exactamente lo mismo que yo sostengo y que se muestra en la historieta de Thor y los Dioses de los dioses. Me parece improbable pero no imposible que mi opinión proceda de su poema, que ofrezco al lector a continuación:

Ajedrez II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

 


Lo de los dioses que crean a otros dioses y que sin saberlo habitan sólo en la uña de otro dios, que a su vez… recuerda también a un pasaje del Zhuangzi en el que hablan una cigarra y una tortolilla. Puedes leerlo aquí: El pájaro Peng.

(Publicado en Esklepsis 3, julio de 1997)

Originally posted 2011-08-20 16:55:08.

Homero en casa de Simónides
La cicatriz de Ulises /4

Homero

En los tres primeros artículos he analizado la manera de narrar de Homero, con ayuda de Erich Auerbach y otros autores, o recurriendo a la comparación con series de televisión como Mad Men o The Wire. Lo último que dije es que, al contrario de los guionistas actuales, Homero disponía de un mundo narrativo que no tenía que crear desde la nada. ¿A qué me refería?


Medea mata a sus hijos

Es obvio que estaba hablando de las tradiciones y leyendas de la mitología, que ofrecía a los narradores griegos material en abundancia para sus composiciones. Muchas veces se olvida, en nuestra época obsesionada por la originalidad, que los espectadores del teatro griego ya conocían el desenlace de las obras que iban a ver, aunque a veces Esquilo, Sófocles y especialmente Eurípides introdujeran variaciones en la trama, por ejemplo haciendo que fuera Medea quien mataba a sus hijos, y no los corintios (se asegura que, por este cambio, Eurípides recibió una buena recompensa).

Al parecer fue Agatón, el anfitrión del célebre banquete platónico, el primer dramaturgo que introdujo argumentos dramáticos nuevos, no basados en ningún mito. Tal vez por eso sus obras no han sobrevivido: por ser demasiado originales. Del mismo modo que los dramaturgos, los rapsodas como Homero disponían de un amplísimo repertorio en el que buscar personajes y tramas. Eric Havelock, en su Prefacio a Platón, describe cómo el ciego Homero recorre su mundo narrativo:

 

Vemos a Homero como a un hombre que vive en una casa abarrotada de muebles, unos necesarios, otros ornamentales. Su tarea consiste en irse abriendo camino por la casa, tocando los muebles a su paso, para describir su forma y su textura. Va de un rincón a otro, a su albedrío, y al final de la jornada, terminado el recital, ha puesto las manos en la mayor parte de los objetos que hay en la casa. El camino por él elegido lleva su impronta: así se constituye el relato y eso es todo lo que puede aportar nuestro hombre, en cuanto pura invención. No son obra suya ni la vivienda, ni las habitaciones, ni los muebles, cuya existencia está obligado a recordarnos incesantemente, y de modo tal que resulten atractivos. Claro está: según va tocando por aquí y por allá, nada le impide pulir los muebles, o quitarles el polvo, o cambiar en algo su disposición, aunque jamás en gran medida. Su única decisión importante consiste en el trayecto que elige. En ello estriba el arte del rapsoda enciclopédico.

Eric Havelock

 

Ese edificio que recorre Homero es el del saber mitológico de su tiempo, un corpus de relatos y tradiciones casi inagotable. Homero y los otros poetas y mitógrafos griegos, como Hesíodo, tenían a su disposición un inmenso edificio que era el de todas las tradiciones y leyendas, los héroes y los ciclos míticos, como la Edipodia (Edipo), la Tebaida que cuenta la guerra de los Siete contra Tebas y los epígonos, la Orestiada (el asesinato de Ifigenia y sus consecuencias) y, por supuesto, la guerra de Troya o Ilíada, del que la Ilíada de Homero nos cuenta tan sólo un episodio, el de la cólera de Aquiles.

Auerbach también destacó en elcapítulo de Mímesis  que me ha servido para dar título a esta investigación (“La cicatriz de Ulises”) que el ciego Homero parece recorrer las estancias de la mitología y contarnos lo que ve en cada una de ellas. Pone como ejemplo la célebre escena de la Odisea  en la que Euriclea, la sirvienta de Penélope, lava los pies al viajero recién llegado y descubre la cicatriz de su muslo. Pero, como ya vimos en La narración en primer plano continuo de Homero, a pesar de las apariencias, en Homero todo acaece en un “constante presente, temporal y espacial”. Todo está allí, en ese edificio del que nos habla Havelock, quizá el pasado en el sótano, el presente en el primer piso y el futuro en el ático. Porque es muy posible que Homero recorriera habitaciones concretas y definidas en su imaginación, ya que ese método le podía permitir recordar. En Oralidad y escritura, Walter Ong ha analizado algunos de los métodos que se empleaban en las sociedades anteriores a la escritura para recordar largas historias, y ha mostrado que pocas veces se recurría el sistema de memorizar palabra por palabra, aunque a nosotros, gentes de la escritura, nos resulte difícil de concebir que sea posible memorizar un texto sin hacerlo palabra por palabra. Uno de esos métodos es el de hacer listas que favorecieran la mnemotecnia: las tres Gracias, las nueve musas, los Siete contra Tebas, o repetir fórmulas en las que los personajes aparecen repetidos y engarzados firmemente, como los eslabones de una cadena:

Y vivió Enós noventa años, y engendró á Cainán.
Y vivió Enós después que engendró á Cainán, ochocientos y quince años: y engendró hijos é hijas.
Y fueron todos los días de Enós novecientos y cinco años; y murió.
Y vivió Cainán setenta años, y engendró á Mahalaleel.
Y vivió Cainán, después que engendró á Mahalaleel, ochocientos y cuarenta años: y engendró hijos é hijas”.
Y fueron todos los días de Cainán novecientos y diez años; y murió.


Las tres Gracias

De este modo ese evita una enumeración de nombres sin más, se crea una melodía en la recitación y se repite al menos dos veces el nombre de cada personaje, como padre y como hijo.

Pero ni Ong, más que en una mención rápida, ni Auerbach ni Havelock mencionan, y eso me extraña, el método memorístico más célebre, el de los loci (lugares) de Simónides, también llamado Teatro o Palacio de la memoria. Se cuenta que el poeta Simónides asistió a un banquete en el que se ofendió a los gemelos divinos Cástor y Pólux, hermanos de Helena de Troya y de Clitemnestra. Un criado se acercó en un momento dado a Simónides y le dijo que había dos jóvenes que le esperaban en la puerta. Salió el poeta a verlos y cuando estuvo fuera el edificio entero se derrumbó, muriendo todos los invitados. Al parecer no sólo se derrumbó, sino que fue convertido en cenizas, tal vez por un rayo. Los cuerpos de los asistentes estaban tan desfigurados que resultaba imposible reconocerlos, pero Simónides se acordó de dónde estaba sentado o tumbado cada uno durante el banquete, y así pudo identificarlos a todos.

Simónides se salva de la muerte

Este es el origen legendario de un método que permite extender la memoria más allá de sus límites; puedo asegurar que yo lo he probado, recorriendo una o varias de  las casas en las que he vivido, y que me ha sido posible memorizar y repetir en orden una lista de sesenta cosas diferentes tras escucharlas una sola vez. Por ello, tal vez la sugerencia de Auerbach y Havelock debe interpretarse literalmente: Homero recorría un edificio, imaginado pero conocido, y allí, mientras recitaba, iba encontrando a los personajes y a las tramas que empleaba en sus relatos.  Ong nos dice también que uno de los primeros estudiosos modernos de Homero, Robert Wood (ca. 1717-1771) opinaba que Homero no sabía leer y que la capacidad de la memoria fue lo que le permitió producir esa poesía. En contra de la idea, que muchos han compartido posteriormente, de que Homero no conocía la escritura se encuentra el pasaje de la Ilíada en el que se mencion a una tablilla escrita con signos, al referirse el poeta al mito de Belerofontes:

“El rey se encendió en cólera… y si bien no se atrevió a matar a aquél, por miedo a atraerse el enojo divino si violaba la hospitalidad, le envió a Licia, dándole para el rey, su suegro, unas tabletas bien cerradas, en las que había grabado mortíferas señales destinadas a que este monarca le hiciera perecer. Belerofonte… fue recibido por el rey magníficamente… pero cuando la Aurora de rosados dedos apareció por décima vez, le pidió las tabletas que de parte de su yerno le traía. Y así que las hubo leído, ordenó a Belerofonte que fuese inmediatamente a matar a un espantoso monstruo, llamado la Quimera”.

Sin embargo, conociera o no la escritura Homero, es indudable que el arte de la memoria era fundamental para los rapsodas de la antiguedad y por ello es probable que realmente recorrieran, al menos en su imaginación edificios mitológicos que les permitían orientarse en el maremagnum de dioses y mitos.

 

Continuará…


Este texto fue publicado el 5 de mayo de 2011 en la página Divertinajes, dentro de la serie titulada La ilusión imperfecta.

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Originally posted 2011-05-05 12:01:25.

Números interesantes

numeros

En Yo soy un extraño bucle, Douglas Hofstadter se plantea cuáles son los números interesantes y descubre que:

el 0 es interesante porque multiplicado por sí mismo da 0

El 1 es interesante porque multiplicado por cualquier número da ese número

El 2 es interesante porque es el número par más pequeño

El 3 porque es el número de lados del polígono bidimensional más simple (el triángulo)

El 4 porque es el primer número compuesto

El 5 porque es el número de poliedros regulares

El 6 porque es el factorial de 3 (3×3×1) y también el número triangular de 3 (3+2+1)

Etcétera.

numeros2Supongamos, dice Hofstadter, que examinamos uno uno todos los números y llegamos a encontrar el primer número no interesante, por ejemplo, el 62: entonces el 62 será interesante por ser el primer número que no es interesante.

A mí también me ha llamado mucho la atención la cualidad de “interesante” de los números, y he jugado a buscar lo interesante de cada número, no sólo desde el punto de vista puramente aritmético, sino desde el cultural, el filosófico o el metafísico. Por ejemplo:

0    es evidente que el número que señala lo que no es, la nada, es muy interesante.

1    el número del monismo y del monoteísmo, un sólo Dios, el principio de todas las cosas, lo Uno de Parménides, el monólogo.

2   dualismo, maniqueísmo: el bien contra el mal, dos principios opuestos, el yin y el yang, el diálogo.

3   trialismo; tesis, antítesis y síntesis hegeliana, la Trinidad cristiana, las tres sustancias de David de Dinant; Dios, materia, espíritu…

4   los cuatro puntos cardinales, los 4 jinetes del Apocalipsis, pluralismo, el paganismo de muchos dioses empieza aquí, el Tetragramaton, las cuatro letras del nombre de Dios, los cuatro puntos cardinales.

5    cinco dedos en manos y pies, los cuatro puntos cardinales y el centro, los cinco libros del Pentateuco o la Torah, el pentagrama divino.

12   doce meses, doce apóstoles, la docena de huevos, doce horas

Etcétera.

numero3

Hace años empecé a llenar una libreta con símbolos diversos relacionados con los números interesantes. Llegué a la conclusión de que la cultura que coleccionaba mayor cantidad de números interesantes era la china:

2 dualismo del yin y el yang,

4 los cuatro puntos cardinales

7 los siete puntos cardinales (con el centro, arriba y abajo),

8, algo relacionado con el ocho que no recuerdo ahora,

los 10.000 seres (sinónimo de número muy grande o infinito),

los 64 hexagramas del I Ching,

pero (3) los trigramas del I Ching

y los (6)hexagramas del I Ching,

y otros que no recuerdo porque no encuentro aquella libreta.

Por cierto, en un Post Scriptum al capítulo dedicado a los números interesantes, Hofstadter consulta dos libros sobre números interesantes y en ambos aparece el 62 como primer número no interesante, lo que parece hacerlo doblemente interesante.

numero62Sixtytwo-Hotel-Barcelona-439x242

 

He pensado  un poco en el asunto del 62 y enseguida he descubierto que es un número muy interesante. ¿por qué?

Porque:
6-2=4 pero…. 6+2 = 8

Es decir, no sé si es el primer número al que le pasa esto, pero es un número en el que, al aplicarsele las operaciones de la suma y de la resta, se obtiene un número que dobla al otro resultado (8 es el doble de 4).

Y no sé si todavía lo hace más interesante el hecho de que 6×2=12, con lo cual obtenemos la serie 4 (6-2)…8 (6+2)…12 (6×2). Curioso.

Quizá, además, se podría añadir que 6 elevado a 2 da como resultado 36 (6×6=36), mientras que dividido entre 2 da 3 (6: 2=3), y 36:3=12, es decir, 6×2.

numero11

Mi número preferido siempre me pareció también un número muy interesante. Creo que lo elegí precisamente para distinguirme de la mayoría de números interesantes que la gente elige (el 3, el 7, el 9, el 13, por ejemplo). Elegí el 11, creo, a los 11 años. Es un número muy interesante porque todos sus múltiplos hasta la primera centena son números con las dos cifras iguales (22, 33, 44…). A partir de la centena, cada siguiente suma de 11 da un número que se inicia con la cifra 1, como es lógico en las centenas, Pero la siguiente cifra es siempre una unidad mayor que la tercera cifra:

11o (1 es una unidad mayor que 0)

121 (2 es una unidad mayor que 1)

132 (3 es una unidad mayor que 2)

143 (4 es una unidad mayor que 3)

Etcétera

Pero lo que es todavía más increíble: en 110 está el 11 (podemos verlotal cual o considerarlo el resultado de sumar en el 110 las cifras. 1+10), en 209 las cifras suman 11, en el siguiente centenar obtenido por el 11 (308) también suman 11 (8+3=11), La cosa se repite con 407, 506, 605, 704, 803, 902. ¿Adivinas, lector, lo que sucede a partir de los millares?

Así que yo era feliz con mi número preferido, que no gustaba a casi nadie a primera vista, excepto a los catalanes, que celebran su día nacional el 11 de septiembre. Los días nacionales son una de las cosas menos estimulantes que conozco, pero lo que arruinó mi larga relación con el número 11 no fue la Diada catalana del 11 de septiembre, sino los atentados del 11 de septiembre y del 11 de marzo. No me gustaba que alguien creyera que mi afición al 11 tuviera la más mínima relación con los fanáticos asesinos que cometieron los atentados. Y lo cierto es que el misticismo asociado al 11 desde entonces, no sólo por los seguidores de Al Qaeda, sino también por esos extraños suporters que siempre les salen a los fanáticos más extravagantes entre los grupos llamados antisistema, ha estropeado un poco mi fascinación por ese número.

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[Publicado en septiembre de 2009 en Salón digital]

CUADERNO DE CIENCIA

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Originally posted 2013-01-03 22:01:07.

Colonia del Sacramento

CUADERNO DE URUGUAY

El Mundo, América, Uruguay, Colonia

Colonia del Sacramento es una pequeña ciudad al norte del Río de la plata. Se llega a ella en buquebús en sólo una hora desde Buenos Aires, así que no es exagerado decir que la ciudad más cercana a Buenos Aires no está en Argentina, sino en Uruguay.

Colonia en Uruguay, justo enfrente de Buenos Aires

Lo más asombroso de Colonia es la tranquilidad y la amabilidad de sus habitantes, a pesar de ser un destino turístico y una ciudad patrimonio de la humanidad. La amabilidad y educación de lo colonenses, y en general de los uruguayos, es legendaria, pero cierta. Martin Amis, que pasa los veranos (los inviernos europeos) en un pueblecito de Uruguay dice que no ha conocido pueblo más amable y civilizado que el uruguayo.

Hace unos días comí en un restaurante de Colonia. El dueño, y al mismo tiempo, cocinero era argentino. Me dijo que se había establecido aquí diez años atrás porque “Esto es único en el mundo: vas en la bici y los coches, las motos y la gente se paran para dejarte pasar”. Lo he podido comprobar: no conozco ningún lugar en el que se pueda ir tan tranquilamente en bicicleta, sin temor a ningún incidente: en caso de duda siempre pararán los coches. He visto a tres chavales pedaleando por la carretera y ocupando todo el carril, pero los coches que iban detrás ni les pitaban ni les decían nada: les adelantaban pasando por el otro carril, para no molestarles.

En otra ocasión, un motorista llevaba a remolque por la carretera a dos ciclistas: los cada uno de ellos se apoyaba en un hombro del motorista. Es frecuente ver a niños de no más de seis años pedaleando por la carretera y a muchas personas que van en moto y toman mate al mismo tiempo (con termo incluido). Otro día vi a la madre, el padre y dos niños pequeños, todos en la misma moto.

Tan sólo a veces se ve un coche a más velocidad: es casi seguro que el conductor será argentino, basta mirar la matrícula para comprobarlo.

Calles de Colonia

La de Colonia es una historia de luchas entre Portugal y España por el dominio de la ciudad. Fue fundada por el portugués Manuel de Lobo, que desde aquí se encargaba de controlar lo que sucedía al otro lado del Río de la Plata, es decir en los dominios españoles de Buenos Aires. Después los españoles se hicieron con la ciudad, aunque fue recuperada de nuevo por los portugueses, y así varias veces. Todavía es posible distinguir en la parte antigua las calles de origen portugués de las de origen español: las portuguesas tienen desagüe central, mientras que las españolas laterales.

Calle con desagüe central portugués

Calle con desagües laterales españoles

Además de ser una ciudad muy hermosa en su parte antigua y no estar nada mal en el resto, Colonia tiene unos alrededores que van desde bosques frondosos a playas tranquilas de arena fina en el Río de la Plata y una rambla costanera hermosísima en la que por la noche pueden verse las luces lejanas de Buenos Aires.

El Río de la Plata, confluencia del Uruguay y el Paraná, es el río más ancho del mundo y aunque hay un ligero oleaje, se trata de un río, no del mar y por tanto es agua dulce.

 

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Cuaderno de Uruguay

[Publicado en 2005 en Pasajero]

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Originally posted 2012-10-10 13:10:39.

Coincidencias significativas

Jung, el discípulo herético de Freud, llamaba “sincronización” a esos momentos de revelación en los que cosas aparentemente inconexas parecen señalar en una misma dirección. Es lo que pasa en las películas cuando el héroe se decide a entrar en acción y lanzarse a la aventura. Pues bien, estos días he tenido varias de estas coincidencias significativas.

Primero recordé el chiste de una inundación en el Bilbao.

Cae una lluvia torrencial y un vecino, Patxi, se lo toma todo con mucha calma.

“Patxi”, le dicen sus vecinos, “mejor que te refugies porque va a caer una buena”. Y Patxi responde que no: “Dios proveerá”. Sigue la lluvia y las calles comienzan a inundarse.

Le dicen a Patxi que salga de casa y él dice que no: “Dios proveerá”. La lluvia llega ya hasta el segundo piso de las casas y Patxi se sube al tejado.

Llegan unos vecinos en una barca y le dicen: “Sube, Patxi, que te vas a ahogar”. Y Patxi que no: “Dios proveerá”.

Patxi ya está agarrado a la antena, con el agua al cuello, cuando llega un helicóptero y le dicen: “Sube por la escala, Patxi, que te ahogas”. Y Patxi que no: “Dios proveerá”.

Total, que Patxi se ahoga.

Llega al cielo y se encuentra con Dios y le dice: “Dios, qué pasa pues, que me has dejado morir. Yo que pensaba que me ibas a ayudar…”

Y Dios le dice: “Hombre, Patxi, te mandé a los vecinos nada más llover, te mandé la barca, te mandé un helicóptero, ¿qué mas querías que hiciera?”.

Después de este chiste, Iván me contó uno parecido:

Un escalador está casi en la cumbre del Himalaya y entonces se cae montaña abajo. El escalador grita y se lamenta: “Socorro, socorro, que alguien me ayude! Socorro, hay alguien ahí? ¿Hay alguien ahí?”. Y se oye una voz atronadora que dice: “Sí, soy Dios, estoy aquí”.

Y dice el escalador: “Ya, ya… pero, ¿hay alguien más?”

Tras esto, leyendo proverbios griegos en la Biblioteca encontré este:

“Aun contando con la ayuda de Atenea, mueve la mano”

El proverbio se cuenta por un luchador al que antes del combate la diosa Atenea le aseguró que iba a vencer. Así que el púgil entró en el pugilato y se quedo quieto y el rival le molió a golpes. Y perdió, claro.

carnaka y elefante

Esto me llevó a la historia del discípulo vedanta al que su maestro le dice que todo es lo mismo, que todo es Uno y que no hay diferencias, que tú eres yo y que yo soy tú.

Un día el discípulo va caminando y se encuentra con un elefante desbocado que va contra él. Y el conductor del elefante le dice que se aparte y el discípulo piensa: “Yo y el elefante somos la misma cosa, no tengo nada que temer.” Y no se aparta. Y el elefante le tritura.

Cuando se ha recuperado, va a ver a su maestro vedanta y le dice: “Fíjate lo que me ha pasado por creer lo que me dijiste: como tú me habías dicho que todo era lo mismo, yo pensé que el elefante era yo, así que no temí nada”.

“Ya, dice el maestro, pero tú también eras el conductor del elefante y ¿es que no te oíste a ti mismo diciéndote que te apartaras?”

Y finalmente, todo esto, más o menos conectado, se conectó del todo cuando revisando el curso de guión para las clases vi el consejo de Buda que dice: “No se cura uno leyendo el prospecto, sino tomándose la medicina”.

*********

[6 de noviembre de 2003]

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Originally posted 2003-11-06 12:00:15.

Sobre “Movimiento en el espejo”

El doble duelo /2b […P4R]

Esta es la compleja interpretacion que hice en 1996 del segundo movimiento (o el el primer movimiento de las negras, si se prefiere) de la partida de ajedrez poético que mantuve con Marcos.

DANIEL JUGÓ:

1 …P4R

Puesto que, en cierto modo, se puede considerar que Marcos se iniciaba con este duelo en la poesía, o así al menos me lo parecía a mí, mientras que yo ya había chapoteado a menudo en la poesía (con no muy buena fortuna), adopté en mi respuesta el tono de un experto en la materia, que se ríe del novato al ver cómo se interna en las procelosas aguas del arte poético.

El tono de los dos primeros versos es de una insolencia evidente, aunque disimulada por los afeites de las diversas figuras conceptuales que se emplean.

En primer lugar, vamos con la entradilla o estrambote:

Un espejo mi movimiento
y también respuesta es
a tu insensato atrevimiento.

En los dos últimos versos del soneto anterior, Marcos se daba por fin a la vela, movido por los vientos. Al alejarse de la costa, decía que esperaba un reflejo. Por ello, en mi estrambote se hace referencia a ese reflejo solicitado, que es precisamente mi soneto de respuesta.

Pero también hay que entender que el movimiento con el que respondo en la partida de ajedrez (P4R) es un reflejo del suyo (P4R).

Por último, el reflejo se halla también en el acróstico o mensaje oculto.

En el soneto de Marcos, tomando la primera letra de cada verso y las dos primeras sílabas de los dos últimos, se podía leer “Esto es un reto: Marcos”.

En mi soneto se puede leer: “Mi respuesta: Daniel”, pero empezando por la primera letra del último verso y terminando con la primera sílaba de los versos antepenúltimo, penúltimo y último, con lo que es un reflejo al menos doble, puesto que no es sólo una respuesta (primer reflejo), sino que, como en un espejo, se lee al revés: en vez de arriba abajo, de abajo arriba.

El que ligero navegar pretende
ni a vientos contrarios confiado
darse a la vela debe ni osado
arte y ciencia presumir que entiende.

También quien al Helicón asciende
si a la décima musa no ha implorado
en jaque mortal e inesperado
un cetro verá cómo desciende

Pues el aviso alejandrino atiende:
sirenas, Circe y de Alcinoo el Estado,
el Hades, los cíclopes, son lo logrado;
regresar no, si esto se entiende:

Ítaca inicio es, no fin para el viajero;
matar al rey: causa, origen, sendero.

ANÁLISIS DEL PRIMER CUARTETO

“El que ligero navegar pretende
ni a vientos contrarios confiado
darse a la vela debe, ni osado
arte y ciencia presumir que entiende.”

Continúo aquí con el tema marino del primer soneto de Marcos (lo que es un nuevo reflejo). Algunas de mis expresiones tienen claras resonancias griegas: ligero navegar, vientos contrarios y darse a la vela son de tono homérico y preparan lo que vendrá más adelante.

“Arte y ciencia”, evidentemente, se refiere al arte poético y a la ciencia del ajedrez, que se mezclan y conjugan en este duelo. También buscaba una doble lectura, pensando que el ajedrez se suele considerar tanto arte como ciencia. Sin embargo, ahora ya no estoy tan seguro de que exista esa costumbre, que sería perfectamente razonable. Lo que se dice, eso seguro, es que el ajedrez “es demasiado juego para ser ciencia y demasiada ciencia para ser un juego”.

En conclusión, en este cuarteto, afirmo que Marcos no sabe ni de poesía ni de ajedrez, puesto que se da a la vela con vientos contrarios, es decir sin conocimiento suficiente del arte de navegar.

SEGUNDO CUARTETO

“También quien al Helicón asciende,
si a la décima Musa no ha implorado,
en jaque mortal e inesperado
un cetro verá cómo desciende”

El Helicón es el monte de las musas, así que hay que imaginar a Marcos ascendiendo por el monte para pedir la ayuda de las Musas y especialmente a las protectoras de la poesía, Calíope (épica), Erató (lírica) o incluso Polimnia (poesía sacra e himnos) o Terpsícore (poesía coral).

Pero también puede pedir la ayuda de otra musa: la décima musa. Las musas de la Antiguedad eran nueve, aunque en algunas variantes son menos. La décima es una incorporación tardía y no clásica: Casia o Caissa, la protectora del ajedrez.

El jaque mortal es naturalmente el jaque mate del ajedrez. El cetro que desciende el del rey vencido que cae sobre el tablero.

Creo que hice esta alusión ambigüa al cetro que desciende a propósito, pues podría haber escrito “su cetro verá como desciende” (y no “un cetro”).

Lo más probable es que estuviese pensando en la historia que cuenta Herodoto: el rey Creso de Lidia fue a preguntar al oráculo de Delfos si debía enfrentarse a los persas. La pitia de Apolo le dijo que “si entraba en guerra con los persas pondría fin a un gran imperio”. Creso quedó muy satisfecho y se enfrentó a los persas. Resultó que fue él quien salió derrotado, pero la predicción del oráculo se cumplió: el gran imperio destruido era el del propio Creso, Lidia.

TERCER CUARTETO Y TERCETO FINAL

“Pues este aviso alejandrino atiende:
sirenas, Circe y de Alcinoo el Estado,
el Hades, los cíclopes, son lo logrado;
regresar no, si esto se entiende:”

“Ítaca inicio es, no fin para el viajero,
matar al rey: causa, origen, sendero.”

Este cuarteto deja finalmente de lado la insolencia y el insulto y plantea un asunto que es un tópico clásico, cuyo origen no sé hasta dónde puede remontarse.

Es semejante al carpe diem (vive el día, el presente) o el rosa est in horto (la rosa está en el huerto…tómala ahora que todavía está fresca).

Se trata de la idea según la cual, más que el destino de nuestro viaje, lo que importa es el viaje mismo, el recorrido. Hay frases que lo ejemplifican como “Ojalá no encuentres nunca lo que deseas”.

Konstantino Kavafis es tal vez quien mejor ha expresado la idea en su poema “Ítaca”.

El último cuarteto de mi poema y los dos últimos versos hacen referencia precisamente a ese poema. Antes de continuar, vale la pena recordarlo:

ÍTACA
(Konstantino Kavafis, 1911)

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo,
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.

Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas

En la alusión a este poema en mi soneto, en primer lugar menciono al autor (“el aviso alejandrino atiende”), pues Kavafis nació en Alejandría, aunque era de origen griego. Aquí hay una pequeña duplicidad, pues el verso, según mi torpe entender de las reglas de la métrica, se puede considerar de once sílabas, y por tanto reglamentario en un soneto, pero también de catorce:
Pues el aviso alejandrino atiende
1 …2 .3 4 5 6. 78 9.10.11.12.13.14

Pues el aviso alejandrino atiende
1..     2 .34    5 6.. 7. 8 ….9 10..11

Pues bien, los versos de catorce sílabas se llaman alejandrinos. Es decir, con ‘alejandrino’ se alude a Kavafis y al verso mismo en el que comienza el aviso.

Konstantino Kavafis

Los personajes que son mencionados a continuación (sirenas, Circe, Alcinoo, el Hades, los cíclopes) son todos de la Odisea: las sirenas, que Ulises puede escuchar atándose al palo del barco y tapando con cera los oídos de sus marineros; la maga Circe, que retiene al héroe varios años, impidiéndole continuar su viaje a Ítaca; el misterioso reino de Alcinoo, en el que se desarrolla uno de los pasajes más amables y sugerentes de la Odisea; el Hades o infierno, al que desciende vivo Ulises y donde puede ver a antiguos compañeros que murieron en Troya; y los cíclopes, gigantes de un sólo ojo a cuya isla llega su barco, teniendo que emplear Ulises toda su astucia para escapar del temible Polifemo.

La conclusión es que todo eso, todas esas peripecias, como se dice en el poema de Kavafis, son lo que importa, y que lo de menos es cumplir el ansiado regreso a Ítaca.

En el penúltimo verso se recalca esta idea de manera clara:

“Ítaca inicio es, no fin para el viajero”,

Puesto que Ítaca es la meta del viaje pero también su origen, pues es el deseo de alcanzar su isla, lo que lleva a Ulises de un lado a otro, sin conformarse nunca con lo que tiene ni con lo que le ofrecen, por ejemplo, Circe y Calipso.

En el último verso

“matar al rey: causa, origen, sendero”,

se traslada esta idea al ajedrez, cuyo fin es matar al rey contrario, pero ese fin u objetivo es, al mismo tiempo, inicio o motivación para iniciar una nueva partida.

Y también ha de aplicarse todo esto a toda la aventura poética que supone el duelo iniciado entre Marcos y yo: perder o ganar es lo de menos, a pesar de que sea la razón de todo lo demás.

POr otra parte, volviendo a la idea de que este soneto es un reflejo del de Marcos, hay otra palabra oculta en ese último verso: si se toman las iniciales de las palabras del último verso se lee: “Marcos”:

Matar Al Rey: Causa, Origen, Sendero.

Así, la lectura completa del mensaje que he ocultado en el soneto y el estrambote es:

“Marcos: esta es mi respuesta, Daniel.”

Ya no hay más secretos ocultos, creo.

continuará


[Publicado en 1996]

2018: acerca del viaje a Itaca, años después publiqué la página Nostoi (Los regresos), en la que recogí poemas relacionados con el regreso a Ítaca y con otros momentos del tema de Ulises, anteriores o posteriores al más célebre, el de Kavafis.

 


[Publicado en 1996]

AJEDREZ

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Originally posted 2018-08-01 15:34:24.

El hermano más listo de Henry James

|| Juicio y sentimiento 2

(…continúa desde Atroz autocontrol)

Estoy leyendo (julio de 2004) un libro extraordinario: Las variedades de la experiencia religiosa, de William James.

William James es  más conocido ahora por ser el hermano de Henry James que por sus propios méritos. Cuando los dos hermanos James vivieron (finales del siglo XIX y principios del XX), sucedía más bien al contrario, pues se cosideraba a William uno de los pensadores más importantes de su época, mientras que Henry no acababa de triunfar en la narrativa, y menos en el teatro. Son dos hermanos muy distintos y, según creo recordar, no apreciaban mucho los escritos del otro.

William James, pintando. Por John Lafargue

Desde hace años, especialmente desde 1983, tengo a Henry James entre mis escritores favoritos. Ese año leí Los papeles de Aspern. De William había leído Lecciones de pragmatismo. Era un filósofo que me caía muy bien y poco más.

William James aparece en los libros de filosofía como uno de los creadores de la corriente pragmática o pragmatista, algo que posiblemente le ha perjudicado. En primer lugar, porque el pragmatismo es una escuela filosófica que resuena como algo antiguo o como algo simple; en segundo lugar, por el hecho de que se trate de una escuela filosófica americana (estadounidense, que me perdonen mis lectores del resto de América). Desde hace décadas, mencionar a Estados Unidos les parece a muchos lo mismo que mencionar el nombre de Satanás. El antiamericanismo es una corriente de pensamiento tan popular en España que se ha convertido en una tradición, como la fiesta de los toros. Supongo que todo se inició en 1898 con la guerra de Cuba, cuando España perdió sus últimas colonias en América y Asia (Filipinas) por culpa de Estados Unidos, pero es posible que se puedan encontrar momentos anteriores para esta animadversión. Uno de quienes propagaron la mala imagen de Estados Unidos fue el propio hermano de William, Henry James, que suele presentar en sus novelas y cuentos a sus compatriotas como gente trivial, interesada y vulgar.

Los dos hermanos James: Henry (izquierda) y William.

Hacia 1991, con motivo de la Primera Guerra del Golfo, escribí un artículo contra la guerra en El Independiente. En aquellos días, periódicos como El País y el presidente español, Felipe González estaban a favor de la guerra. Mi artículo se llamaba Proamericanismo visceral. Comenzaba diciendo que me parecía absurdo el antiamericanismo visceral y que nunca había padecido esa enfermedad, a pesar del evidente riesgo de contagio viviendo en un país como España. Pero la mayor parte del artículo al dediqué a intentar demostrar que el problema en ese momento no era el antiamericanisnmo visceral, sino el proamericanismo visceral. Se trató, sin embargo, de una excepción de breve duración en el océano del antiamericanismo visceral.

Mi opinión es que todo lo anti o lo pro cuando es visceral suele ser poco recomendable, a no ser que consideremos, como hizo mi padre, Iván, al ser acusado en otra ocasión (2003) de antiamericano visceral, que la víscera de la que estamos hablando es el cerebro. Es cierto que muchos médicos opinan que el cerebro es una víscera, pero no es la víscera que suelen utilizar, me temo, los viscerales. En definitiva, ese artículo llamado Proamericanismo visceral, que se podría haber publicado también, no en 1991 sino en 2003 referido a Aznar, Blair y compañía, me libra, espero, de cualquier sospecha acerca de mis opiniones respecto a la política actual (2004) de Estados Unidos. Regresemos a William James.

Pertenecer a una escuela que suena a decimonónica y que además se llama pragmática y que además es americana, es una losa demasiado pesada, y Wiliam James es ahora pasto de profesores de filosofía especializados, pero apenas es conocido por otro tipo de público. El segundo filósofo del pragmatismo americano, Charles Sanders Pierce, ha gozado de una cierta reivindicación gracias a Umberto Eco, que lo considera uno de los padres de la semiótica, pero William James, por el momento, descansa a la sombra de su hermano Henry.


Nota en 2017. hace apenas unas semanas, tuve la alegría de recibir un libro de William James en español: Pragmatismo, un nuevo nombre para algunos antiguos modos de pensar, que es el verdadero título de las Lecciones sobre el pragmatismo. De alguna manera, el editor, Juan Carlos Mougán Rivero o los editores, me clasificaron con acierto entre los seguidores de William James, quizá al leer este Juicio y sentimiento o alguna de las otras entradas que he dedicado a James. Estoy disfrutando mucho de la lectura, que pronto comentaré, pero he aquí un fragmento en el que James equipara a los filósofos rudos (empiristas) y a los delicados (espiritualistas) con sus propios compatriotas, sin necesidad de recurrir a la disyuntiva de los europeos sofisticados frente a los americanos palurdos:

“Ahora bien, en filosofía, pocos de nosotros somos delicados bostonianos puros y simples, y pocos son los típicos rudos de las Montañas Rocosas”

 

Continuará…

(En el próximo capítulo: ¡¡Dios mío, otro americano no!!)


[ Publicado en 2004, Barcelona. Revisado en 2017, Madrid]


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Originally posted 2017-07-24 09:57:49.