Máscaras tangenciales
NO LUGAR 30

Ensayo sobre las máscaras /13

Avión Ciudad de Barranquilla en la pista del Aeropuerto de Lima

[Domingo 28 de diciembre de 1997]

Una libreta que compré en el aeropuerto de Lima

 

Acabo de hablar de máscaras que persisten más allá de la vida, pero ahora puedo hablar de una máscara que puede salvar la vida de su propietario. Dice la azafata o aeromoza: “En caso de despresurización del avión colóquese la máscara sobre el rostro y respire…”

Naturalmente, son máscaras de una manera tangencial: no esconden ni simulan o disfrazan, quizá su única función de máscaras es que se colocan sobre el rostro.

Máscaras sobre personajes que arderán en representación del año viejo

Originally posted 1997-12-28 23:32:04.

Share

Recuerdos de Monterey

monterey1

Monterey (escrito con una sóla “r”) era un lugar mítico para mí por las aventuras de El Coyote, escritas por José Mallorquí. Cuando estuvimos allí, incluso visitamos la iglesia de San Juan de Capistrano, mítico refugio del héroe enmascarado, si es que recuerdo bien. De esa visita conservamos una o dos fotos, pues se nos velaron cientos de fotos que hicimos en California y Nueva York. De todas ellas, apenas quedaron cinco o seis.

 

 

montere-iglesiamontere-iglesia3

 

EE UU 021

Una casa encima de un talud de piedra. No sé si real o imaginaria

 


CUADERNOS DE VIAJE

DIBUJOS

Originally posted 2013-08-06 02:28:57.

Share

Felicitación a Bruno en 2004

Esta es la felicitación que hice a mi hijo Bruno en su cumpleaños en 2004, que publiqué como primera página de un blog que hice para él.


Publicado el 29 de enero de 2004

Originally posted 2012-01-28 19:25:38.

Share

Nos cortamos con el filo de las cosas
Lectura del Zhuangzi /9

dragones

 “Las cien articulaciones, los nueve orificios, los seis órganos, todos se unen y existen en mí. Pero, ¿de cuál de ellos debería sentirme más cerca? ¿Dices que debería regocijarme en todas mis partes? Pero deberá de haber alguna que tenga que favorecer más. De lo contrario, ¿son todas ellas meros sirvientes? Y si son todas sirvientes, entonces, ¿cómo pueden mantener el orden entre sí? ¿O es que se turnan para ser señor y sirviente? Parecería que debe haber una suerte de Verdadero Señor entre ellas. Pero descubra o no su identidad, ello no agrega ni quita nada acerca de su Verdad.

Una vez que un hombre recibe su forma corporal fija, se aferra a ella, esperando el fin. A veces golpeándose contra las cosas, a veces doblegándose ante ellas, corre su carrera como un corcel galopante, y nada puede detenerlo. ¿No es acaso patético? Sudando y esforzándose hasta el fin de sus días sin ver jamás sus logros, extenuándose totalmente sin saber jamás dónde buscar descanso. ¿Cómo es posible no sentir pena por él? “¡Todavía no estoy muerto!”, dice, pero, ¿para qué le sirve? Su cuerpo se deteriora, su mente le sigue. ¿Puedes negar que esto sea una gran pena? La vida del hombre siempre ha sido una confusión semejante. ¿Cómo podría ser que yo fuera el único confundido y que nos demás hombres no lo fueran?

[Zhuangzi, Libro 2, Qí wù lùn (齊物論). Capítulo 1. Identidad de las cosas y discursos (o  Identidad de los seres) Apartado 2. Sección IV. El sentido de la vida]

(Traducción de Alex Ferrara a partir de la versión inglesa de Burton Watson)

 

El ser humano, su cuerpo y su conciencia

Tras las preguntas que se hacía Zuangzi acerca de la Naturaleza o Dios, el siguiente pasaje vuelve a ocuparse del ser humano.

Aquí también se habla de un Dueño o Señor, pero en este caso parece más bien referirse a algo así como la conciencia, el verdadero ser o lo que nos gobierna y hace posible que existamos como organismos dotados de vida e inteligencia. Veamos esa misma pregunta pero ahora en la traducción de Pilar González España y Jean Claude Pastor-Ferrer:

De los cien huesos de que un cuerpo se compone,
de los nueve orificios,
de las seis vísceras,
¿cuál es el más amado?
¿Se les ama a todos por igual?
¿Hay alguna preferencia?
¿Son todos ellos súbditos?
¿Son todos ellos amos?
¿O se alternan en su poder
como servidor y soberano?
¿Hay entre ellos un Dueño verdadero?

En este interesante pasaje, el que habla (no sé si Zhuangzi o Ziqi) tampoco sé si pretende ser preciso al mencionar cien huesos en el cuerpo humano (en realidad son entre 206 y 208, según creo) o tan sólo metafórico

En cuanto a los orificios, aunque hay cierta polémica al respecto de lo que es un orificio, la expresión jiu qiao se refiere a los nueve orificios de los hombres, que serían diez en las mujeres (si se cuentan, en ambos casos, los ojos). Las vísceras a las que se refiere son: el corazón, el hígado, el páncreas, los pulmones y los dos riñones. Es curioso que en esta enumeración de las partes del cuerpo más importantes no se mencione el cerebro.

Algunos comentadores dan por supuesto que el pasaje es una pregunta acerca de la conciencia, del Yo o del órgano rector de cualquier ser humano. Es lo que parece opinar Preciado Ydoeta:

 “Verdadero amo (zhen zai) se refiere a la verdadera mente (que es dueña del cuerpo) o al verdadero yo. El yo formado por las diversas emociones sería un falso yo, justamente el yo al que se alude al comienzo del párrafo”.

Pero yo no estoy tan seguro de que esa sea la intención. Puede tratarse de una pregunta acerca del motor que pone en marcha la maquinaria de nuestro cuerpo, pero no necesariamente acerca de la conciencia de esa maquinaria, lo que quizá explicaría la ausencia del cerebro (o del corazón en la enumeración).

Más difícil me parece aceptar la interpretación de que ese verdadero amo sea la Naturaleza o el Tao, que proponen otros comentaristas. Creo que aquí Zhuangzi intenta entender cómo es posible que existamos en tanto que seres humanos, qué es lo que nos mantiene con vida, qué órganos son protagonistas de este milagro, cuáles están al mando y cuáles están subordinados. En cualquier caso, la indagación termina con una conclusión quizá un tanto nihilista:

“Aunque hubiera (un Verdadero Señor),
nuestra ignorancia de él,
nuestro conocimiento de él,
no afectarían en nada a su auténtica Verdad.”

Esto me recuerda de manera inmediata una célebre opinión de Jenófanes, que influyó mucho en el escepticismo griego y latino:

“Ningún hombre conoció ni conocerá nunca la verdad sobre
los dioses y sobre cuantas cosas digo; pues aun cuando
por azar resultara que dice la verdad completa, sin embargo no lo sabe.
sobre todas las cosas no hay más que opinión”

Que es más o menos lo que también dijo Demócrito:

“Por convención es lo caliente, por convención lo frío; pero, en realidad, existen sólo átomos y vacío… En realidad, nada conocemos pues la verdad yace en lo profundo”.

Liezi

Liezi

En otro texto taoísta, considerado el tercer clásico, pero con ciertas dudas acerca de su autenticidad, el Liezi, se confiesa la misma ignorancia acerca de las explicaciones últimas:

“Los que dicen que el cielo y la tierra son indestructibles se equivocan y los que mantienen que son destructibles se equivocan. Sean o no destructibles o no destructibles, yo no lo sé.”

Esa aceptación de lo falible del juicio humano y de la inmensidad de nuestra ignorancia, era común a muchos filósofos antiguos, como ya hemos visto y como muestra también Cicerón en este hermoso pasaje:

“Según mis noticias, Arcesilao combatió el conjunto de doctrinas de Zenón, no por pertinacia, ni por el afán de vencer, sino a causa de la oscuridad de aquellas cuestiones que habían llevado a Sócrates a confesar su ignorancia, y, antes que a Sócrates, a Demócrito, Anaxágoras, Empédocles, y casi todos los antiguos, quienes sostuvieron que nada puede conocerse, ni comprenderse, ni saberse; que los sentidos son limitados; la inteligencia, débil, y breve el espacio de la vida; que la verdad, como decía Demócrito, yace sumida en lo profundo; que todo es del dominio de lo opinable y convencional; que nada pertenece a la verdad, y que todo, finalmente, está rodeado de tinieblas.”
               (Cicerón, Académicos, I, 12,44).

Como ellos, Zhuangzi parece renunciar a descubrir la verdad que se oculta, porque sabe que aunque lograra encontrarla, ni siquiera podría demostrar que eso que cree la verdad es realmente la verdad.

Es un tipo de opinión difícil de rebatir, al menos cuando se trata de cuestiones acerca de la esencia de la realidad, pero eso no quiere decir que no podamos encontrar otras verdades más modestas, una tarea a la que se entregó con ardor el propio Demócrito, quien decía: “Prefiero descubrir una causa (una ley, una explicación verdadera) antes que convertirme en rey de los persas”.

Ahora bien, el último pasaje precipita a Zhuangzi en la desesperación y lo acerca en su tono al suicida Lucrecio:

Cuando una forma nos ha sido dada,
persiste hasta que la vida se agota.
Nos cortamos con el filo de las cosas.
Nos evitamos mutuamente.
Veloces como caballos galopando.
Incontenibles. ¿No es una lástima?
Esforzarse sin ver el fruto del trabajo.
Agotarse y no saber a dónde regresar.
¿No es triste? Ser inmortales ¿para qué?
El cuerpo se corrompe,
así también el espíritu.
¿Podemos negar ese inmenso dolor?
¿La vida del hombre es tan absurda?
¿O es que soy el único que lo piensa,
yo, el más absurdo de entre todos?”

Este es un lamento absoluto, en el que no parece quedar ningún resquicio a la esperanza. Una expresión de pesimismo en la que ni siquiera la posible inmortalidad del espíritu serviría de gran cosa (“Ser inmortales, ¿para qué?”, pues también el espíritu se corrompe.”

No se detecta aquí esa especie de suficiencia que a veces parece mostrar Zhuangzi. Esto me da ocasión para hablar de mi divergencia con algunas de las definiciones o retratos que a menudo se aplican a Zhuangzi.

 

Otro Zhuangzi

huesosNo me gusta la imagen que muchas veces se trasmite de Zhuangzi, como un sabio que desprecia todo conocimiento y saber, que se burla de las distinciones que hacen los filósofos e indagadores, de la “pequeña sabiduría“.

Todavía me gusta menos la falsa seguridad que esta imagen de Zhuangzi (y también de Laozi) parece dar a algunos de los que se identifican con ella. Se trata de personas que creen haber alcanzado una verdad trascendente, que está más allá de las “tonterías” en las que pierden su tiempo y energía quienes deciden investigar la naturaleza por medio de la observación, el examen y el rigor.  Los seguidores de la versión digamos “mística” de Zhuangzi creen seguir sus enseñanzas cuando hablan de ideas más o menos abstractas o inaprensibles, como el Dao, que siempre escriben con mayúsculas, la Naturaleza o la Energía, pero esas personas son como los charlatanes de los que Zhuangzi se burla casi tan a menudo como de los letrados pedantes.

Porque Zhuangzi no se limita en sus textos a hablar de abstracciones, de raptos místicos e iluminaciones  sino que, quizá más a menudo, habla de cosas concretas y de cómo, cegados por nuestros prejuicios, no sabemos observar la realidad.

Ya hemos visto cómo le encuentra una utilidad a una calabaza demasiado grande, cómo nos muestra que somos llevados por nuestros prejuicios cuando sólo miramos desde un punto de vista, por ejemplo, el punto de vista del gran pájaro Kun, o el de la pequeña tórtola. También hemos descubierto cómo se le puede sacar un beneficio extra a una pomada para las manos agrietadas en invierno, e incluso conocemos la utilidad de lo inútil. Así que Zhuangzi no es un sabio contemplativo que no se preocupa de los detalles, de las pequeñas cosas y de los problemas cotidianos, sino quizá todo lo contrario.

Por otra parte, la imagen que muchos propagan de Zhuangzi acaba por darle un aspecto en cierto modo desagradable, el de alguien muy seguro de sí mismo, que cree conocer una verdad trascendente y que desprecia a todos. Ese personaje antipático y soberbio no me parece muy interesante  Me gusta más imaginarlo como una persona de buen humor, que se divierte, al que le gusta hablar con sus amigos, por ejemplo Huizi, y que, a pesar de su crítica, mantiene un cierto afecto por sus rivales, incluso por Confucio, como también tendremos ocasión de ver más adelante. Espero tener ocasión de mostrar a ese otro Zhuangzi a lo largo de este comentario.

En definitiva, no me gusta ese taoísmo fatuo de quien cree decirlo todo hablando del Dao incognoscible (he hablado ya de esto en La gran sabiduría y la pequeña, en relación con la imagen tópica de taoísmo y confucianismo). Es algo muy común, no sólo en la interpretación del Zhuangzi, sino en muchas de las interpretaciones de las filosofías orientales, ya se hable de nirvana, samadi, o la revelación del zen o satori. Casi siempre es pura palabrería, propia de personas que se sumergen en una verdad trascendente que, por otra parte, es obvio que no conocen. Hablar de conectar con la energía del universo, o de la unión del microcosmos y el macrocosmos no significa absolutamente nada, excepto en ciertos casos, muy poco frecuentes, que van más allá de la mera  palabrería inculta. Uno de esos casos es Zhuangzi.

 

Zhuangzi, el hombre

Como ya he dicho, tendemos a pensar en Zhuangzi como un sabio que recorre el mundo a su antojo, casi descarnado, sin verdaderos problemas. Se dedica simplemente a ir observando la estupidez de los que le rodean y a decir cosas casi siempre ingeniosas. Sin embargo, aunque no se sabe a ciencia cierta qué parte del libro que lleva su nombre escribió, en algunos pasajes parece que podemos ver a un Zhuangzi más carnal, a un hombre con sus dudas y angustias, no tan seguro de sí como él mismo a veces parece aparentar. Creo que este es precisamente uno de esos pasajes.

En primer lugar hay que recordar que, como vimos en la lectura anterior, quien está hablando aquí no es el propio Zhuangzi, sino Ziqi de Nanguo. Pero, supongamos, o bien que Zhuangzi habla por su boca o que al menos se identifica con sus palabras (tal vez en próximos comentarios reconsideraré esa opinión).

Pues bien, lo que yo veo en este pasaje es a un personaje parecido al predicador que habla en el Eclesiastés acerca de la vanidad. Ya he citado ese pasaje en un capítulo anterior, pero repetiré aquí uno de los fragmentos que muestran un pesimismo o desesperanza muy parecidos a los de Zhuangzi:

“Luego yo consideré todas las cosas que mis manos habían hecho y el duro trabajo con que me había afanado en hacerlas, y he aquí que todo era vanidad y aflicción de espíritu. No había provecho alguno debajo del sol.” (Eclesiastés, 2, 5)”.

 


Aquí termina  el apartado II de este segundo libro del Zhuangzi. En el apartado III seguirán las preguntas, y quizá también alguna respuesta.

******

ENTRADAS PUBLICADAS EN “LECTURA DEL ZHUANGZI”

Originally posted 2013-08-06 02:28:57.

Share

Noúmenos y phenómenos

“Aunque se dijera que toda esta vida no es más que un sueño y que el mundo físico es un puro fantasma, ese sueño o ese fantasma me parecerán suficientemente reales si al usar bien la razón no quedáramos nunca defraudados”.
                                                                                    Leibniz

Esta frase, citada en una antología de James R.Newman, resume perfectamente algo que he estado argumentando en los últimos días (ver Sexto Empírico y los escépticos y Comentario a los diálogos entre Hylas y Filonus y Mi metafísica).

Me refiero al asunto de apariencia y esencia, de númenos y fenómenos. Lo aparente y lo real, lo que vemos y lo que permanece oculto.

noumeno

Los filósofos y los metafísicos o los teólogos, los místicos y los teósofos, suelen decir que todo lo que vemos, el mundo material, es simple apariencia. Pero esa afirmación apenas tiene sentido, pues, sea o no aparente éste mundo, la verdad es que tiene una extraordinaria coherencia. Una coherencia semejante a ese sueño de la vida del que hablaba Leibniz.

No voy a extenderme aquí en este asunto (puesto que lo trato en Mi metafísica en detalle), pero el problema es que preguntar qué es una cosa es una pregunta sin sentido: si definimos esa cosa, lo que hacemos es definitiva es decir que esa cosa es otra cosa, lo que resulta absurdo. Es el problema del isomorfismo y del conocimiento metafórico, que Lakoff y Johnson consideran como la manera en la que obtenemos nuestro conocimiento.

Pero ese es un argumento que lleva al absurdo: aunque es evidente que conocemos muchas cosas adaptándolas a cosas ya conocidas, en general, lo que hacemos es percibir cosas diversas y después abstraer formas comunes e isomorfismos explicativos. Así, si usamos el célebre método nemotécnico de las habitaciones, cuando aprendemos una lista de objetos no la percibimos gracias al isomorfismo nemotécnico, sino que lo que hacemos es aprender y memorizar esa lista gracias a ese isomorfismo, a esa relación bivalente entre algo poco familiar -los objetos- y algo familiar (las habitaciones).

 

Comentario en 2014

Lo de las habitaciones es el célebre método de los loci o lugares, que se atribuye al poeta Simónides. Lo conté en Homero en casa de Simónides:

“Ni Ong, más que en una mención rápida, ni Auerbach ni Havelock mencionan, y eso me extraña, el método memorístico más célebre, el de los loci (lugares) de Simónides, también llamado Teatro o Palacio de la memoria. Se cuenta que el poeta Simónides asistió a un banquete en el que se ofendió a los gemelos divinos Cástor y Pólux, hermanos de Helena de Troya y de Clitemnestra. Un criado se acercó en un momento dado a Simónides y le dijo que había dos jóvenes que le esperaban en la puerta. Salió el poeta a verlos y cuando estuvo fuera el edificio entero se derrumbó, muriendo todos los invitados. Al parecer no sólo se derrumbó, sino que fue convertido en cenizas, tal vez por un rayo. Los cuerpos de los asistentes estaban tan desfigurados que resultaba imposible reconocerlos, pero Simónides se acordó de dónde estaba sentado o tumbado cada uno durante el banquete, y así pudo identificarlos a todos”.

Lo que quise decir al referirme al método de los loci y a la teoría de Lakoff y Johnson acerca de que todo el conocimiento es isomórfico o metafórico, es decir que consiste en poner en correspondencia una cosa conocida con otra no conocida, era que es cierto que casi siempre podemos conocer de esa manera cosas nuevas (ya lo decía jenófanes: “Lo conocido es la base de lo desconocido”), pero a veces lo hacemos no porque la nueva cosa sea como la antigua, sino porque la antigua o la nueva señalan a la otra cosa: son más señales o ganchos que reflejos.

 

Comentario en 1993 (en rojo, partes añadidas en 2014):

En realidad, el preguntar acerca de qué es una cosa, no es tan absurdo, como digo en cierto momento. Es cierto que cuando se habla de modo abstracto, de Dios, de las esencias, de lo inaprensible, no suele llegarse a ningún lugar interesante preguntando qué es una cosa:

– ¿Es un espíritu?

– Sí.

– ¿Y qué es un espíritu?

– Ni idea. Solo sé que un espíritu es otra cosa.

Pero, si descendemos a la práctica, vemos que hay preguntas por el qué perfectamente razonables. Por ejemplo: “¿Qué es? (¿Hombre o mujer?)”, que pueden ser respondidas sin caer en ningún círculo vicioso de isomorfismos autorreflejados.

Otra pregunta: “¿Qué es?” referido a algo que se percibe confusamente.

En este segundo ejemplo no se ofrecen de antemano la opción de respuestas (hombre/mujer), a no ser que se considere que en la pregunta se halla implícito todo el universo, o al menos todo el universo conocido por el que pregunta (con lo que llegaríamos a una de esas verdades triviales que tanto interesan a los filósofos obsesionados por el lenguaje y la epistemología).

**********

El texto original es una anotación personal de 1990, y esa es la causa de que resulte a veces de difícil comprensión, ya que no estaba destinado a ser leído por otras personas. Ahora lo he revisado levemente para hacerlo más comprensible (incluso para mí mismo, para mi yo de ahora, que no siempre entiende al de entonces).

********


Metafísica
¿Cómo es el mundo?

cuadernodefilosofia

[Más entradas de filosofía en: Toda la filosofía]

Creadores y desmitificadores

Leer Más
Los honestos materialistas

Leer Más
Níveles y metaniveles: autores y dioses

Leer Más
La autonomía de los personajes y Nozick

Leer Más
Test de Turing y solipsismo

Leer Más
Nozick y la justificación del mal

Leer Más
Leibniz y el sonido

Leer Más
Relativismo cultural y malos tratos

Leer Más
Yang Zhu, el sabio escondido que llenó el mundo de palabras

Leer Más
La escuela negativa del taoísmo

Leer Más
Por qué un caballo blanco no es un caballo

Leer Más
Susan Sontag

Leer Más
Mímesis y símbolos

Leer Más
El contagio por los adversarios

Leer Más
Cornwallis y Demócrito

Leer Más
La metafísica de la ética

Leer Más
Zenón de Elea y el cine

Leer Más
Wittgenstein, Neurath y los memes

Leer Más
La fidelidad de la tradición

Leer Más
Taller de creación de una webserie

Leer Más
LOS SIETE SABIOS CHINOS /1

Los siete sabios del bosquecillo de bambú /1


Leer Más
Xi Kang (嵇康)

Los siete sabios del bosquecillo de bambú /2


Leer Más
William James y lo nuevo viejo

Leer Más
Ficción especulativa costumbrista

Leer Más
Breve historia de la decadencia de la lengua filosófica francesa

Leer Más
Las moscas, Hofstadter y los vampiros

Leer Más
Para qué he vivido, por Bertrand Russell
[PÓRTICO]

Leer Más
Los buenos aforismos

Leer Más
Una regla de discusión de Juliano

Leer Más
La identidad y el chiste de Epicarmo

Leer Más

Originally posted 1990-10-28 12:01:18.

Share

Jango Edwards en Barcelona

  Ayer (24 de julio de 2003) vimos a Jango Edwards.

Jango está considerado como el mejor payaso del mundo. Hace dos días también lo vimos y hoy volveremos a verlo, pues cada día cambia los números y la entrada cuesta sólo 3 euros. Jango tiene desde hace tiempo una historia de amor con Barcelona y viene siempre que puede. El año próximo ya está anunciado que hará un dúo con Michael Moore, el director del documental Bowling for Columbine, que en la gala de los Oscar habló contra Bush.

jango

 Este segundo día, Jango estuvo mucho mejor que el primero. Fantástico, divertidísimo y con un ritmo endiablado. Es muy probable que la mejora se debiera a que el primer día traducía todo al castellano y al catalán. El problema es que su compañero Peter Ercolano sabe hablar español, con un fortísimo acento italiano, pero el traductor al catalán no es propiamente parte del grupo, con lo que esa obligación de ir traduciendo todo el rato a dos idiomas hacía todo más lento. Sin duda, Jango y Peter  decidieron esta vez traducir solo de vez en cuando al catalán y hacerlo casi todo en inglés-español. En un momento del divertidísimo espectáculo, Jango sacó a mi hijo Bruno al escenario y fingió que le ahogaba mientras aseguraba que adoraba a los niños. Al parecer le hizo un poco de daño y luego se disculpó y le regaló una cerveza de las que usa en el espectáculo (que me bebí yo).

Lo único malo fue que, poco antes de terminar, tres personas del público se levantaron y se fueron ruidosamente. Una de las chicas hizo el signo romano del circo “A muerte” (el pulgar hacia abajo) y el chico dijo que se iban “Puesto que no traducía al catalán el espectáculo”. Fue ridículo y nadie del público les apoyó, pero cortó bastante el rollo en el mejor momento, cuando todos, incluido Jango estábamos felices, con la boca abierta de gusto y disfrutando del momento. A Jango le sentó muy mal, se notó que se enfadaba de verdad, aunque intentaba mostrar su cabreo como un payaso. Incluso rompió un foco sin querer, al dar una patada a algo. Después se recuperó y reanudó el espectáculo y todo terminó bien. Al cabo de un momento, puso un micrófono con cierta solemnidad y dijo que quería decir algo. Empezó diciendo: “Este es un día muy especial, es un día muy especial… ¡¡PORQUE TODOS LOS DÍAS SON MUY ESPECIALES!!”.

En segundo lugar, explicó que la vida es muy corta y que hay que disfrutarla y no perderla en tonterías, no tener sentido del ridículo, sino hacer lo que uno desea, tan sólo respetando a los demás. En tercer lugar, que él es americano, pero antes que americano es ciudadano del mundo y que todos lo somos, que discutir por si tu eres de aquí y yo de allá y hablas esto o lo otro es una de esas tonterías. En cuarto lugar dijo que él tenía pensado casi establecerse en Barcelona y que, en fin, que había pensado que la de mañana sería su ultima actuación aquí… aunque finalmente dijo que ahora pensaba volver “again, and again and again”. Dijo todas estas cosas hermosas mucho mejor de lo que yo lo he recordado aquí, y algunos nos pusimos en pie al aplaudir.

  Cuando ya salíamos a la calle, Jango, con una bata de boxeador en cuya espalda se leía TRUTH (VERDAD), fue corriendo a abrazar a Bruno, a darle un gran beso y pedirle perdón de nuevo por si había apretado demasiado. Después habló con otras personas del público, con mucho cariño y como lamentando haber hecho algo mal, cosa que no había sucedido, sino todo lo contrario, pero es triste para un payaso o un artista que un espectáculo se rompa así por una estupidez.

  Jango me pareció un hombre delicioso y encantador, muy sabio, porque la sabiduría consiste en aprender a ser feliz y en saber, como el dijo, que tratamos con personas y no con símbolos. Personas a las que debemos respetar, sean americanos, españoles o catalanes; de derechas, de izquierdas, o lo que sea. Cuando se olvida eso, empezamos a convertirnos de nuevo en seres irracionales llenos de prejuicios.


[Publicado el 24 de julio de 2003]

POLÍTICA

Originally posted 2013-08-06 02:28:57.

Share

Una modesta proposición para la crisis europea

El próximo fin de semana se celebrarán elecciones en Grecia y Francia, que se esperan con ansiedad. Hace poco estábamos todos pendientes de las presidenciales francesas y de las anteriores elecciones griegas. En España estuvimos pendientes de si ganaba Rajoy o Rubalcaba. Mes tras mes estamos a la espera de los resultados electorales, como si uno u otro resultado pudieran significar la solución de la crisis, o al menos el inicio del fin del desastre económico.

En mi opinión, más que suponer una solución a la crisis, las continuas elecciones lo que hacen es agravar la crisis. Los líderes europeos no toman medidas que puedan frenar la crisis porque saben que esas medidas serían impopulares, ya se trate de aumentos de la inflación, intervención y nacionalización de los bancos, rebajas de sueldos, creación de eurobonos, planes de estímulo al crecimiento, etcétera. Nadie quiere perder unas elecciones inminentes.

Es obvio que hace falta tomar medidas consensuadas pero firmes para que Europa empiece a salir de la crisis, pero ningún líder europeo actuará si tiene unas elecciones a la vista, excepto los que ya están desahuciados, claro, como los griegos y quizá los españoles. François Hollande prefiere no meter la pata antes del domingo, con alguna declaración que pueda hacerle perder la cómoda mayoría que se espera obtenga en las urnas, mientras que Merkel no quiere ser recordada como la persona que volvió a llevar la inflación a Alemania desde aquella que supuso el ascenso nazi, y menos ahora que se acercan elecciones y se siente amenazada por una más que posible victoria de sus rivales socialdemócratas. Si Merkel tuviera cuatro años por delante, probablemente se atrevería a poner en marcha medidas impopulares pero que pudieran ayudar a países como España, Grecia, Italia, Irlanda y Portugal a recuperar un poco el tono de sus maltrechas economías. Pero, ¿cómo explicar a los alemanes que después de los esfuerzos que han hecho desde la unificación con la antigua República Democrática alemana su dinero tiene que devaluarse por culpa de países que han seguido políticas económicas desastrosas? La verdad, sin embargo, es que seguramente es inevitable tomar esas medidas, es inevitable también que se dispare al menos un poco la inflación en Alemania para que al final la crisis no acabe golpeando, tarde o temprano, a la propia Alemania, cuya economía, al fin y al cabo, depende de una Europa fuerte. Al final es posible que se tomen esas medidas impopulares, pero, claro, el que gobierna prefiere no hacerlo ahora y sobrevivir a las próximas elecciones. Así que cuando se llevan a cabo medidas de corrección o estímulo es cuando ya no parece haber otra alternativa que el abismo, tarde y mal. Pero, ¿alguien puede creer seriamente que Angela Merkel va a poner en peligro los ahorros de los alemanes e incluso los beneficios que obtiene su economía gracias a la caída de las economías de los países del sur a un año de las elecciones? Aunque piense que debería hacerlo,  que probablemente lo piensa, sólo lo hará cuando estemos a punto de la catástrofe (lo que quizá suceda pronto o ya está sucediendo, no lo sé).

En consecuencia, creo que el carrusel continuo de elecciones en los países europeos hace imposible que se puedan tomar las medidas necesarias (que ignoro en qué deben consistir exactamente, al contrario que la inmensa mayoría de mis conciudadanos), así que mi modesta proposición consiste en que se empiece a trazar un programa de unificación electoral para toda Europa, de tal manera que se celebren elecciones en todos los países de la Unión Europea al menos durante un mismo año y no tengamos que estar continuamente esperando a ver qué sucede en las siguientes elecciones de España, Grecia, Francia, Reino Unido o Italia para tomar medidas, que después tampoco se toman porque enseguida aparecen otras elecciones a la vista. Cuando este domingo se resuelvan las elecciones de Grecia y Francia, tal vez Hollande adopte una postura más activa, pero el problema es que las próximas elecciones alemanas están cerca, por lo que Merkel tenderá a lo contrario, a no tomar decisiones que comprometan su futuro político. Con tantas elecciones en tantos países, legislativas, presidenciales, europeas, autonómicas, nunca hay tiempo para planificar nada, porque siempre hay varios mandatarios que no quieren jugarse las inminentes elecciones.

Una buena noticia sería que esta crisis sirviera al menos para ir unificando criterios en Europa y avanzar hacia una unión política en la que todos los europeos votemos en una circunscripción única y podamos elegir un Parlamento Europeo que realmente gobierne Europa. Pero mientras ese momento llega, no sería mala idea que se unificara el calendario electoral y se pudieran tomar medidas sin la amenaza constante de unas elecciones a la vuelta de la esquina.

Originally posted 2012-06-11 20:14:06.

Share

Exhortación a Ulises (Petronio)

Deja tus moradas y busca costas extranjeras,
oh joven: para ti nace un nuevo orden de cosas
No sucumbas al mal: te ha de renovar el Danubio extremo,
el bóreas helado, los tranquilos reinos del Egipto
que ven al sol levantarse y descender.
Y, más grande, que descienda Ulises en lejanas playas.

Linque tuas sedes alienaque litora quaere,
o iuvenis: maior rerum tibi nascitur ordo.
Ne succumbe malis: te noverit ultimas Hister,
te Boreas gelidus securaque regna Canopi,
quique renascentem Phoebum cernuntque iacentem:
maior in externas Ithacus descendat Harena

Petronio, Exortatio ad Ulixem

 

John William Waterhouse, Ulises y las sirenas (1891)


 NOSTOI

MITOLOGÍA

NUMEN - Mitología Comparada

Este es uno de los poemas que recopilé en una página llamada Utanapishti (2003)

Originally posted 2013-08-06 02:28:57.

Share

¿Preocupado?

Esta es la segunda historieta de Craven,  tras Preocupado. Me animé a dibujarla porque mi amigo Aitor me dijo que le gustaba Craven e incluso me envió su propia versión del personaje (que pronto pondré por aquí). Tenía intención de corregir algunos detalles, como el tipo de letra y los bocadillos, pero no encuentro el archivo Flash (fla) y he tenido que subir directamente el ejecutable (swf) tal como estaba. Esta historieta se publicó por primera vez el 2 de marzo de 2004.

 

 

 

 


Puedes ver la entrada original de esta segunda historieta, donde comento algunas cosas más, en De nuevo Craven (en Memex)

Originally posted 2011-08-10 22:56:47.

Share

¿Dónde está la izquierda?

11-september-2001-1440-900-4224

Tras los atentados del 11 de septiembre y el pésimo manejo de la crisis por George Bush, que hizo a Estados Unidos perder en apenas unos meses la simpatía del mundo y ganarse con todo merecimiento su absoluta antipatía, empecé a pensar que podría volver a repetirse lo que sucedió en tiempos de la Guerra Fría, que, llevados por un rechazo perfectamente razonable a la política imperialista y asesina de Bush, muchas personas se olvidaran de qué es realmente el fundamentalismo islámico y de cómo viven los países que están sometidos al clero musulmán en sus diversas variantes.

Empecé a temer que, empeñada en la lucha anti USA, la izquierda se olvidase de defender a millones de personas. Que llevada por su odio a Estados Unidos justificase o minimizase los crímenes de los fundamentalistas islámicos, la intolerancia religiosa que se está extendiendo en el mundo musulmán, intolerancia que convierte en un chiste la de los creacionistas de Estados Unidos.

Y creo que eso es lo que está sucediendo en este momento. No veo a la izquierda radical y combativa manifestándose contra las pretensiones de los fundamentalistas de regular y controlar lo que ellos consideran “sus sociedades”, e incluso las occidentales, en las que también les gustaría imponer sus criterios. Matan a un cineasta holandés que hace un reportaje acerca de la discriminación de la mujer en el Islam y de la ablación y la reacción predominante es sembrar dudas acerca de ciertas simpatías que el cineasta podría tener, o alusiones a que era muy extravagante. En Dinamarca y Noruega se publican caricaturas de Mahoma y desde varios países musulmanes se llama al boicot a esos dos países. ¡Por unas caricaturas! Pero no sólo eso, ahora una veintena de países musulmanes piden que se castigue a los caricaturistas. Y resulta que la izquierda radical, en este caso se muestra de repente muy receptiva a los planteamientos religiosos: “Es que el Islam prohíbe la representación de Mahoma”. Como si eso fuese una justificación de algo, como si eso justificara amenazas, violencia y asesinatos.

¿Dónde están los combativos luchadores que satirizaron a Ratzinger como si fuera el Emperador maligno de la Guerra de las Galaxias o el mismo diablo? ¿Es que no recuerdan que la Iglesia católica perseguía en su momento de gloria ese tipo de ofensas que ahora irritan a los radicales islámicos? Javier Solana, alto comisionado de la Unión Europea no hace unas declaraciones para defender la libertad de expresión, sino para decir que la Unión Europea condena cualquier intento de demonizar una religión.

Ahora la izquierda que combate ruidosamente (e insisto que con razón) la censura que quiere imponer Bush, calla cuando la censura islámica se extiende por el mundo. Porque en este momento es cierto que Estados Unidos está tomando medidas que coartan la libertad de expresión y establecen la censura, pero la más terrible censura actual no es esa, sino la del fundamentalismo islámico: censura que no sólo domina a todos los ciudadanos que viven en el llamado mundo musulmán, y especialmente a la mitad de su población (las mujeres), sino que se extiende por todo el planeta bajo amenaza de muerte, ya sea asesinato directo o atentado terrorista. No hay que pensar sólo en Salman Rushdie, que se vio obligado a permanecer oculto durante años a causa de una fatwa lanzada por Jomeini, en la que se decía pura y llanamente que quien le matara se ganaba el cielo. Theo Van Gogh fue asesinado y la mujer, que le ayudó en su reportaje, negra y de origen musulmán, vive amenazada de muerte. Las mujeres de origen musulmán que viven en Occidente apenas pueden hablar contra sus represores sin temor a ser asesinadas, una actriz pakistaní fue amenazada de muerte por besar a un actor indio y nadie protesta…

Los ejemplos anteriores muestran, por otra parte, que la lucha del fundamentalismo islámico es en gran medida una lucha de varones machistas y temerosos ante el cambio al que podrían acceder las mujeres del mundo musulmán, que podrían pasar de ser esclavas a convertirse en ciudadanas.

¿Y ante estos casos, qué responde la izquierda radical y combativa? Algo que suena más o menos así: “Algo habrán hecho”. Algo habrá hecho Theo Van Gogh, algo habrán hecho los caricaturistas.

¿Es que ya nos hemos olvidado el poema de Martin Niemoller (atribuido erróneamente a Bretch):

“Primero vinieron a por los judíos
y como nosotros no éramos judíos, no hicimos nada.
Después vinieron a por los comunistas
pero como tampoco éramos comunistas, no hicimos nada.
Luego vinieron por los socialistas
y más tarde a por los gitanos,
pero como tampoco éramos socialistas ni gitanos,
tampoco hicimos nada.
Al final vinieron a por nosotros
y ya fue demasiado tarde para hacer algo”

niemoeller_470

El padre Martin Niemoller

En la actualidad, nadie se atreve, nadie nos atrevemos, a atacar directamente al Islam, porque sabemos que nos jugamos el cuello. Yo no me atrevo a poner aquí las caricaturas de Mahoma con una bomba en vez de turbante y no animo a nadie a hacerlo, porque sé que es un riesgo real y el martirio es una estupidez que sólo favorece a quien se combate. Un riesgo que no existe si publico caricaturas de Jesucristo como un cerdo, de Bush como el diablo o de Ratzinger como el Emperador maligno. Quizá puedan llegar a censurarme, pero ¿alguien cree seriamente que mi vida corre peligro por ello?

Pero hay otras maneras de combatir el fundamentalismo islámico y su penetración paulatina en la sociedad, una penetración que, por cierto, alienta al fundamentalismo cristiano que proclama: “¿Por qué no podemos hacer nosotros lo mismo, por qué no podemos ser igual de intransigentes?”.

Una de las maneras más claras es las manifestaciones, la protesta, siempre tan fácil de poner en marcha si es contra Estados Unidos. Pero como nadie protesta, como nadie defiende a los amenazados, a las mujeres sometidas, a los pueblos gobernados por los curas, entonces los gobiernos poco pueden hacer y Noruega y Dinamarca se ven obligados a exigir a los caricaturistas que pidan perdón públicamente, porque saben que no sólo los intereses de las empresas noruegas y danesas en países musulmanes están amenazados, sino también las vidas de sus ciudadanos. Evidentemente, si yo fuera el caricaturista y temiese por mi vida, por la de mis amigos y familiares o por la de ciudadanos anónimos, bajaría humillado la cabeza y pediría perdón. Así están las cosas y así de fuertes se sienten quienes se consideran capacitados para matar en el nombre de Dios, animados por sus líderes, sus gobernantes y sus curas.

Es una ceguera política no advertir que lo que está ocurriendo en el mundo islámico fundamentalista es una propagación del odio y una justificación del racismo y la violencia que recuerda lo que sucedió en Europa en el siglo XX, el camino a un totalitarismo teocrático que ya se está imponiendo en algunos Estados y, lo que es peor, en millones de conciencias. Pero, aunque no triunfe (eso espero y deseo) el fundamentalismo islámico, ¿no es hora ya de decir bien alto que es un escándalo intolerable la situación de la mujer en el mundo musulmán?

Bromas que a muchos divierten

Apologías de la violencia y la muerte que a muchos divierten y entretienen

Es cierto que es difícil actuar ante la amenaza de muerte, pero una cosa es no actuar porque no puedes, y otra cosa no actuar porque no quieres, y lo peor de todo este asunto es que muchos no querrían actuar ni aunque pudieran. A menudo me veo en la vergonzosa situación de escuchar a gente de izquierda, algunos incluso amigos míos, comentando casi con alegría los atentados del 11 de septiembre, bromear con ello, llevar camisetas o símbolos celebrando el suceso, decir que “se lo tenían merecido” y hacer apologías del asesinato por las que cualquier fascista o nazi sería metido en la carcel.

Seguramente, como pasó con el bloque soviético, tendrán que pasar treinta años y caer algún muro de Berlín para que cierta izquierda se dé cuenta de su error y comprenda lo que está haciendo. Pero incluso en eso soy pesimista: aquella izquierda de la Guerra Fría, salvo honrosas excepciones, no rectificó: tan sólo se rindió. Todavía muchos de ellos siguen considerando que la caída del muro fue un desastre, como acabo de oír en un programa de televisión argentino, en el que elogiaban a Mao con toda naturalidad y decían que “poco a poco vamos saliendo de aquella tragedia que fue la caída del muro”.


(2 de febrero de 2006 )

[Este artículo era originalmente la continuación de “La izquierda que no ve“]

**************

POLÍTICA

Pericles