Las calles son nuestras

lascallessonnuestras

Las calles son de ellos. Parece que las calles siempre son de alguien. En la España de Franco un ministro del Interior (¿Fraga?) dijo “La calle es mía”. Pero ya no es suya, ahora son de ellos. ¿Cuándo serán de nadie, es decir, de todos?

Días después recibí un comentario:

  • tofi, Bs. As.4:00 PM

    “las calles son nuestras” significa que las calles son del pueblo. es decir de todos.
    las paredes gritan en nombre de la dignidad de un pueblo, de su gente, de sus clases oprimidas.
    presisamente, la frase es anónima.

    Respondí:
  • Hola Tofi,
    Me alegro de que sea esa la interpretación, porque es lo que coincide con lo que prefiero y dije en la entrada: que las calles no sean de nadie, es decir, de todos.
    Pero aún me queda una duda acerca de si la frase puede tener otro sentido (o un doble sentido quizá): que los propietarios de las calles sean, por ejemplo, los grafiteros o stencileros. Pero seguramente tienes razón tú.
    Un saludo

    NOTA 2018: O que sean de aquellos que se autonombran “el pueblo”, lo que es igual de malo.


Plantillazos de Buenos Aires

[19 de enero de 2006]

Plantillazos en Buenos Aires

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Originally posted 2006-01-19 00:55:55.

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Otto y el sapo

Tras visitar la Capilla Sixtina de América, la catedral de Aldahuyllas, Karina y yo fuimos a ver otra iglesia con murales en Huaro. Al llegar vimos al encargado hablando con un extranjero. Al salir de la iglesia le ofrecimos llevarle a Canincunca en nuestro coche (conducía Karina), pues él también quería ir allí. Se llamaba Otto y era alemán de Westfalia.

En Canincunca visitamos la Iglesia y luego el cementerio. Los tres éramos muy aficionados a los cementerios y a la muerte, pero Ottó, además, estaba haciendo una tesis acerca de la muerte en la Colonia. Al parecer también en Cuzco, nos dijo Otto, residía otra necrófila que investigaba algo relacionado con los cementerios. Otto realizaba sus investigaciones fundamentalmente en el archivo de Cuzco, donde ante sus pedidos de libros le decían. “Vuelva otto día”.

De regreso a Cuzco, paramos en Oropesa, en una chicharronería junto a una estación de tren abandonada, cuando el sol ya se estaba ocultando en un bellísimo aterdecer.

Comimos chicharrones (cerdo asado, pero no las típicas cortezas), bebimos unas cervezas Cuzqueñas y pasamos una tarde divertidísima jugando al sapo.

sapo1

El sapo de Oropesa

¿Quién ganó?

sapo3

Aquí se ve al campeón (Otto) al fondo

Es duro de admitir para personas tan competitivas (pero sólo en el juego) como Karina y yo, pero ganó Otto: tres de cuatro partidas.

[Escrito en 1997]

Originally posted 2012-10-23 14:09:53.

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Darwin y la ceguera

Al revisar unas notas que escribí en el siglo pasado (que bien suena eso… espero poder decir algún día: “Unas notas que escribí hace dos siglos), hacia 1999 y 2000, acerca de tres libros de Darwin, Humphrey y Gazzaniga, he encontrado una cita muy interesante de Darwin, que copio aquí junto al comentario que añadí en 2000:

“Durante años he seguido también una regla de oro, a saber, que siempre que me topaba con un dato publicado, una nueva observación o idea que fuera opuesta a mis resultados generales, la anotaba sin falta y enseguida, pues me había dado cuenta por experiencia de que tales datos e ideas eran más propensos a escapárseme rápidamente de la memoria que los favorables.”
(Darwin, Autobiografía)

A menudo, es cierto, sólo encontramos aquello que buscamos. Nuestros prejuicios y expectativas condicionan nuestra observación y solemos ser ciegos a todo aquello que va en contra de nuestras hipótesis.

Tengo la sensación desde hace un tiempo de que este problema, que es semejante al punto ciego del que habla Goleman, se ha acentuado con el cambio de siglo y que se está extendiendo cada vez más una manera de ver el mundo que sólo es capaz de contemplar la parte iluminada. La que ilumina la propia linterna del que mira, dejando en la oscuridad todo lo demás.


(Publicado el 22 de abril de 2004 en Love at First Byte)


Cómo pensar mejor

Originally posted 2012-05-05 13:03:21.

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Una modesta proposición para la crisis europea

El próximo fin de semana se celebrarán elecciones en Grecia y Francia, que se esperan con ansiedad. Hace poco estábamos todos pendientes de las presidenciales francesas y de las anteriores elecciones griegas. En España estuvimos pendientes de si ganaba Rajoy o Rubalcaba. Mes tras mes estamos a la espera de los resultados electorales, como si uno u otro resultado pudieran significar la solución de la crisis, o al menos el inicio del fin del desastre económico.

En mi opinión, más que suponer una solución a la crisis, las continuas elecciones lo que hacen es agravar la crisis. Los líderes europeos no toman medidas que puedan frenar la crisis porque saben que esas medidas serían impopulares, ya se trate de aumentos de la inflación, intervención y nacionalización de los bancos, rebajas de sueldos, creación de eurobonos, planes de estímulo al crecimiento, etcétera. Nadie quiere perder unas elecciones inminentes.

Es obvio que hace falta tomar medidas consensuadas pero firmes para que Europa empiece a salir de la crisis, pero ningún líder europeo actuará si tiene unas elecciones a la vista, excepto los que ya están desahuciados, claro, como los griegos y quizá los españoles. François Hollande prefiere no meter la pata antes del domingo, con alguna declaración que pueda hacerle perder la cómoda mayoría que se espera obtenga en las urnas, mientras que Merkel no quiere ser recordada como la persona que volvió a llevar la inflación a Alemania desde aquella que supuso el ascenso nazi, y menos ahora que se acercan elecciones y se siente amenazada por una más que posible victoria de sus rivales socialdemócratas. Si Merkel tuviera cuatro años por delante, probablemente se atrevería a poner en marcha medidas impopulares pero que pudieran ayudar a países como España, Grecia, Italia, Irlanda y Portugal a recuperar un poco el tono de sus maltrechas economías. Pero, ¿cómo explicar a los alemanes que después de los esfuerzos que han hecho desde la unificación con la antigua República Democrática alemana su dinero tiene que devaluarse por culpa de países que han seguido políticas económicas desastrosas? La verdad, sin embargo, es que seguramente es inevitable tomar esas medidas, es inevitable también que se dispare al menos un poco la inflación en Alemania para que al final la crisis no acabe golpeando, tarde o temprano, a la propia Alemania, cuya economía, al fin y al cabo, depende de una Europa fuerte. Al final es posible que se tomen esas medidas impopulares, pero, claro, el que gobierna prefiere no hacerlo ahora y sobrevivir a las próximas elecciones. Así que cuando se llevan a cabo medidas de corrección o estímulo es cuando ya no parece haber otra alternativa que el abismo, tarde y mal. Pero, ¿alguien puede creer seriamente que Angela Merkel va a poner en peligro los ahorros de los alemanes e incluso los beneficios que obtiene su economía gracias a la caída de las economías de los países del sur a un año de las elecciones? Aunque piense que debería hacerlo,  que probablemente lo piensa, sólo lo hará cuando estemos a punto de la catástrofe (lo que quizá suceda pronto o ya está sucediendo, no lo sé).

En consecuencia, creo que el carrusel continuo de elecciones en los países europeos hace imposible que se puedan tomar las medidas necesarias (que ignoro en qué deben consistir exactamente, al contrario que la inmensa mayoría de mis conciudadanos), así que mi modesta proposición consiste en que se empiece a trazar un programa de unificación electoral para toda Europa, de tal manera que se celebren elecciones en todos los países de la Unión Europea al menos durante un mismo año y no tengamos que estar continuamente esperando a ver qué sucede en las siguientes elecciones de España, Grecia, Francia, Reino Unido o Italia para tomar medidas, que después tampoco se toman porque enseguida aparecen otras elecciones a la vista. Cuando este domingo se resuelvan las elecciones de Grecia y Francia, tal vez Hollande adopte una postura más activa, pero el problema es que las próximas elecciones alemanas están cerca, por lo que Merkel tenderá a lo contrario, a no tomar decisiones que comprometan su futuro político. Con tantas elecciones en tantos países, legislativas, presidenciales, europeas, autonómicas, nunca hay tiempo para planificar nada, porque siempre hay varios mandatarios que no quieren jugarse las inminentes elecciones.

Una buena noticia sería que esta crisis sirviera al menos para ir unificando criterios en Europa y avanzar hacia una unión política en la que todos los europeos votemos en una circunscripción única y podamos elegir un Parlamento Europeo que realmente gobierne Europa. Pero mientras ese momento llega, no sería mala idea que se unificara el calendario electoral y se pudieran tomar medidas sin la amenaza constante de unas elecciones a la vuelta de la esquina.

Originally posted 2012-06-11 20:14:06.

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Goethe y su circunstancia

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“Puede decirse sin temor a equivocarse que cada individuo, al haber venido al mundo diez años antes o diez años después, hubiese sido por sus medios de acción y sus formas exteriores, una cosa muy distinta de lo que es”.

Goethe.

*********

[Publicado en 1996]

 

PÁGINAS DE ESKLEPSIS 3


GOETHE

El juego de Goethe

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Acerca de las descripciones

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Cuidado con las grandes obras

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El destino y el camino

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Algunos retratos de Goethe

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Goethe, ¿poeta de la experiencia?

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Goethe y su circunstancia

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Originally posted 2012-05-07 16:53:48.

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Einstein y las explicaciones demasiado convincentes

Dennis Overbye, Las pasiones de Einstein, la vida íntima de un genio. Editado por Lumen

 

Estoy leyendo estos días [septiembre de 2005] Las pasiones de Einstein, una biografía de Einstein tanto desde el punto de vista científico como el personal. Su autor, Dennis Overbye, escribió hace muchos años un libro que mi amigo Jordi Torrent me recomendó (“uno de esos libros que nos gustan a ti y a mí”): Corazones solitarios en el cosmos, pero no llegué a leerlo. Creo que no está traducido.

Al volver a las queridas teorías de la física relativista, he recuperado los placeres de la reflexión pura, que son, junto a hacer el amor y bailar, los mayores que conozco. Precisamente leí hace unos días una frase de Confucio en la que decía: “¿Verdad que es un placer aprender y volver aprender las cosas?”. Sin duda.

La traducción del libro de Overbye

El libro de Overbye sobre Einstein se ocupa de todos los aspectos de la personalidad de Einstein de manera muy interesante, tanto los científicos como los humanos, con excelente explicaciones de los problemas que preocupaban a Einstein y a otros científicos a principios del siglo XX, y de cómo los fueron resolviendo. La otra parte, a lo que se alude en el subtítulo (“La vida íntima de un genio”) es también interesante, aunque a veces cae en los tópicos de las biografías que quieren tener una explicación para todo, incluso para aquello que no tiene explicación o no hace falta explicar.

Creo que este tipo de explicaciones innecesarias y fantasiosas es la que se establece entre Poincaré, Lorentz y Einstein:

“En comparación con el apuesto geómetra francés Poincaré y con el sofisticado y amable holandés Lorentz, Einstein era un mecánico, un niñato electrotechnisher con un afán de economía muy machiano [de Ernst Mach], y en contraste, con una necesidad casi biológica de principios fundamentales: universalidad, ley, orden, Dios -llámenlo como quieran-, logos. Obligado a elegir entre dos de estos principios –la insistencia de Mach en que sólo los movimientos y posiciones relativos tiene relevancia física y el aparente axioma de Maxwell de que las ondas de luz se mueven a velocidad absoluta c-, Albert acabó decidiéndose por los dos”. (Las pasiones de Einstein, 219)

En el párrafo anterior, Overbye plantea la cuestión del desarrollo del pensamiento científico de Einstein como si se tratará de algo casi inevitable dada su extracción social. Suena convincente y sugerente, pero me temo que es sólo una hipótesis ingeniosa.

En general descreo de las explicaciones deslumbrantes en las que todas las piezas parecen encajar como en un mecanismo perfecto, al menos cuando se trata de biografías. Si hubiese sido Lorentz (o incluso Poincaré) el que se hubiese decidido a dar el paso decisivo que conducía a las teorías relativistas , habría sido sencillísimo darle la vuelta al argumento y atribuir al carácter sofisticado y afable de Lorentz la razón de que decidiese que lo mejor era no enfrentar espacio y tiempo, sino unirlos en un sofisticado dúo. Todo se explica con este tipo de recursos tan propios del psiconanálisis y otras teorías psicologistas o sociologistas basadas en el poder de la metáfora, el símil o una relación causa-efecto fácil, por que se establece desde el efecto a la causa y no a la inversa, pero en realidad, como bien señaló Popper, cuando todo se puede explicar, entonces no se está explicando nada.

Sin embargo, se me podría decir que es sabido que Poincaré bordeó la teoría de la relatividad y se alejó de ella asustado. Sí, es cierto, pero también le sucedió lo mismo a Einstein al principio, hasta que se decidió a caminar en esa dirección revolucionaria llevado por diversas razones, supomgo que algunas personales, pero casi todas fruto de su trabajo intensivo en el problema. Y sin embargo, frente al desarrollo de la física cuántica, este mismo Einstein tan revolucionario adoptó una postura considerada conservadora. ¿Lo atribuimos a que se estaba haciendo mayor? Puede ser, pero pocos científicos han mantenido el vigor especulativo que Einstein mantuvo en su madurez, aunque sus esfuerzos no culminaran con el éxito y no ofreciera una alternativa no probabilista a la física cuántica.

Ahora bien, hay que recordar que las biografías son quizá el género ensayístico más cercano a la ficción.

*********

 

 


CUADERNO DE CIENCIA

 

(Publicado en septiembre de 2005 en Mundo flotante)

Originally posted 2012-05-05 13:03:21.

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Lo mismo de siempre y las variaciones

846-05648069 © ClassicStock / Masterfile Model Release: Yes
Property Release: No 1970s MAN FATHER SITTING IN CHAIR WITH THREE CHILDREN READING BOOK

Mientras que los niños desean leer siempre el mismo cuento, los adultos suelen necesitar constantes novedades.

Incluso en la Edad Media y en los tiempos en los que se consideraba que no había que innovar, sí que se pasaba el tiempo, sin embargo, proponiendo nuevas variaciones sobre los temas de siempre.

2019: el título se refiere a la recomendación que se hace a quienes presentan nuevos formatos televisivos: “Tiene que ser algo nuevo pero, al mismo tiempo, lo mismo de siempre”.


[Publicado en 2007]

 

Originally posted 2012-05-05 13:03:21.

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Ántal Szerb: el viajero bajo la luz de la luna

antalSzerb
El nombre de uno de mis cuadernos de red (La Vorágine) debe su nombre a un escritor húngaro: Ántal Szerb.

Ántal Szerb es un escritor de cuya existencia no tuve noticia hasta que visité Budapest. Allí encontré en una librería uno de sus libros traducidos al español: El viajero bajo la luz de la luna.

No se trata de una historia autobiográfica, pero parece claro que contiene muchas cosas de la vida y de la manera de pensar de Szerb. Me refiero a que se percibe la personalidad del escritor detrás, lo que es una buena cosa en muchas ocasiones, aunque en otras esa intromisión del narrador puede estropear una narración con personajes imaginarios, que de pronto parecen salirse del papel y perder, al ganar realidad, su verosimilitud ficticia.

Szerbjourney-by-moonlight

Ahora bien, si desde el principio te da la impresión de que los personajes son una máscara del autor, eso puede convertirse en un verdadero placer, al menos eso espero, porque yo suelo caer en eso a menudo y me cuesta crear personajes que no sea, en cierta medida aunque no por completo, yo mismo.

Lo anterior no significa que debamos caer en el error frecuente de confundir a un autor con sus personajes: Woody Allen se parecerá sin duda a muchos de sus personajes, sobre todo a los que él mismo interpreta, pero, como dice él mismo , con muchos de ellos no tiene casi nada en común e incluso detestaría a muchas de esas personas si

llegara a conocerlas. Como decía Villiers de L’Isle Adam, a nadie se le ocurre pensar que las opiniones de Pulgarcito son las mismas que tenía Perrault.

Es curioso que otra novela que he leído de Szerb, El último de los Pendragón, no me gustó tanto como El viajero, precisamente porque, en la lucha entre la personalidad de Szerb y la de sus personajes, acaban ganando los personajes y él se diluye. En este segundo caso, me da siempre la impresión de que Szerb es más interesante que sus extravagantes personajes, pero supongo que a muchos lectores les molestará lo contrario: las intromisiones del autor.
szerb-viajeroEn El viajero bajo la luz de la luna aparecen varios personajes que me recuerdan a mí mismo y a personas que conozco, pero también coinciden ciertas sensaciones que, supongo, serán bastante habituales para muchas personas. Una de ellas es la vorágine:

“Todo eso se agravó más tarde con el peor de los síntomas: la vorágine. La vorágine, tal cual te lo estoy diciendo. A veces sentía que la tierra se abría debajo de mis pies, y que estaba al borde de una terrible vorágine. Lo de la vorágine no lo tomes tampoco muy en serio, puesto que yo nunca la veía, nunca tuve visiones de ese tipo, pero sabía con certeza que la vorágine estaba allí. Mejor dicho, era consciente de que no estaba, sabía que sólo existía en mi imaginación, pues ya sabes qué complicadas son estas cosas. El hecho es que cuando me invadía esa sensación de vorágine no me atrevía a moverme, no era capaz de pronunciar una palabra, y pensaba que todo había terminado.”

AntalSzerb_JourneyBy_Moonlight

El narrador conoce a los extraños hermanos Ulpius, Tamás y Éva, que me recuerdan muchísimo a los protagonistas de una de las últimas películas de Bertolucci (Soñadores). No voy a describirlos porque me parece que eso sería simplificar en pocas líneas unos caracteres complejos y hacerles perder todo interés mediante una definición rápida. Además de los hermanos, en la extraña casa de los Ulpius aparecen otros personajes que luego continuarán apareciendo en la novela.

El narrador, Mihály, comparte con Tamás “la afición por las cosas antiguas” y la mitología y los dos están fascinados por los celtas. Me parece divertido, porque a mí, aunque me gustan mucho los celtas, y en particular las leyendas irlandesas, me fascinan también los húngaros por lo raros que son, pero, como es obvio, para dos húngaros como Mihály y Tamás, lo exótico somos los celtas (se supone que los españoles somos en gran parte celtas).

Me gustó una cosa que dice Mihály:

“No soporto que alguien dependa de mí, ni siquiera soporto tener una criada, por eso de soltero prefería hacerlo todo yo solo. No soporto la responsabilidad y por lo general termino odiando a los que esperan algo de mí…”.

Es algo que recuerda mucho a la cita de Víctor Tausk, que incluí en Esklepsis 3 :

“Me gustan sólo las personas libres, las que mantienen su independencia con respecto a mí. Porque los que se me someten, me obligan a su vez a depender de ellos; y entonces yo me vengo e incurro en culpabilidad ante aquellos que se portaron bien conmigo. Quiero irme abriendo camino conforme a las necesidades de mi naturaleza, sin abrigar falsas emociones o sentimientos ambiguos. El tipo de vida que ahora llevo es el más idóneo para alcanzar el fin que me he propuesto: soy independiente, puesto que nadie depende de mí, y no puedo ser esclavo, ya que no soy amo.”

Quizá yo no expresaría las cosas de manera tan apasionada o taxativa, pero coincido con Mihály y con Tausk: no me gusta ni depender de los demás ni que los demás dependan de mí, no me gusta ni mandar ni ser mandado. Pero eso no quiere decir que no pueda aceptar en una circunstancia determinada depender de alguien o que alguien dependa de mí. También creo que soy un buen subordinado, siempre que no se interpongan por medio cuestiones que afecten gravemente a mi manera de pensar o a mis ideas acerca de lo que es justo o injusto, algo que sucede muy a menudo.

Kamo no Choomei también dice algo parecido en Hoojooki (un relato desde mi choza):

“Si dependes de alguien, acabas por pertenecerle. Si te haces cargo de otros, serás esclavo de tu propio afecto y devoción. Si te adaptas al mundo, se sufre mucho. Si no, te vuelves loco.”

En el último lugar húngaro que visitamos antes de dejar Hungría, la ciudad de Györ, descubrí otra inesperada y hermosa casualidad relacionada con los hermanos Ulpius, pero la contaré en otro lugar.


[Escrito el 17 de septiembre de 2004]

2013: La casualidad relacionada con los hermanos Ulpius en Gyor ya no la recuerdo y no creo que lo logre nunca, porque gran parte de mi diario húngaro se perdió en un accidente doméstico. Allí debía estar aquello de los hermanos Ulpius. Supongo.

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[Escrito el 17 de septiembre de 2004]

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CUADERNO DE AUSTROHUNGRÍA (KAKANIA)

 

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EL RESTO ES LITERATURA

Originally posted 2012-05-05 13:03:21.

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La felicidad y los tres modos de vida

Alexander_and_Aristotle

[ver 1.2] [Ética de Demócrito y Aristóteles 1.3]

Al examinar la vida política, nos dice Aristóteles, vemos que su objetivo parece ser el honor o los honores[1]1095b,20-25..

Sin embargo, estos honores a los que se aspira se buscan para convencerse uno a sí mismo de la propia virtud, mediante el reconocimiento que los demás otorgan a nuestra persona:

“Esos hombres parecen perseguir los honores para persuadirse a sí mismos de que son buenos, pues buscan ser admirados por los hombres sensatos y por los que los conocen, y por su virtud; es evidente, pues, que en opinión de estos hombres la virtud es superior”[2] (1095b,25-30).

Por lo tanto, la virtud será en sí misma preferible a los honores, aunque tampoco se puede concluir que la virtud sea el verdadero fin de la vida política, puesto que aquel que posee la virtud no es necesariamente feliz:

“Tal vez se podría suponer que ésta [la virtud] sea el fin de la vida política, pero salta a la vista que es incompleta, ya que puede suceder que el que posee la virtud esté dormido o inactivo durante toda su vida, y además padezca grandes males e infortunios; y nadie juzgará feliz al que viva así” .[3](1095b,30/1096a,5).

En este argumento de Aristóteles se halla una crítica al concepto arcaico de virtud o areté que se refleja en las obras homéricas, fundamentalmente en la Ilíada. En este sentido, es muy interesante cómo examina Werner Jaeger, en los primeros capítulos de su célebre obra Paideia, el concepto aristocrático de virtud y su crisis, primero en manos de los sofistas y posteriormente en las del propio Aristóteles.

La vida sensitiva, por su parte, aspira a bienes que proporciona la riqueza (por lo que tampoco es la riqueza en sí lo que busca (“Es evidente que la riqueza no es el fin que buscamos, pues es útil en orden a otro fin”[4](1096a,5-10)); o bien aspira al placer. La cuestión de si el placer puede ser el  bien supremo se analiza sólo de modo indirecto en este primer libro de la Ética, y de manera metódica en el Libro X.

En cuanto a la vida contemplativa, Aristóteles pospone su análisis. Lo retomará en el último libro, el décimo:

“El tercer modo de vida es el contemplativo, que examinaremos más adelante” [5](1096a,5).

 

[sigue en 1.4. Refutación de la idea platónica de bien]


ÉTICA DE DEMÓCRITO Y ARISTÓTELES

Originally posted 2012-05-05 13:03:21.

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La tierra prometida

Jollain_Moses_Views_the_Promised_LandEl filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz aseguró que Dios había creado el mejor de los mundos posibles, una teoría que causó hilaridad general en su época. Voltaire la ridiculizó en su Cándido, haciendo que el protagonista de su novela recorriera el mundo sufriendo una desgracia tras otra. Pero, como Cándido es discípulo del profesor Pangloss (es decir, de Leibniz), se niega a ver los horrores del mundo y todo le parece estupendo. Cándido es un moderno Job, que soporta todos los horrores del mundo no ya con resignación sino con verdadera alegría, cegado por una teoría, la de que vivimos en el mejor de los mundos posibles..

El argumento de Leibniz, sin embargo, está lejos de ser tan absurdo como parece a primera vista. Dios, en primer lugar, está sometido a lo que Leibniz llama el “principio de razón suficiente”, que dicho en profano significa: siempre debe haber una razón para que suceda cualquier cosa. Dios  debe someterse a las leyes de la naturaleza que él mismo ha creado, como lo hace un buen novelista al someterse a las leyes de verosimilitud que él mismo ha establecido en su relato: si no lo hace, el lector se sentirá estafado (ver la paradoja El guionista crea sus propias reglas, pero está sometido a ellas).

Para un filósofo racionalista y razonable como Leibniz, una vez que Dios ha definido las leyes de la naturaleza, estas deben funcionar siempre del mismo modo y ni siquiera Dios está autorizado a modificarlas a mitad del juego. ¿Por qué iba un Dios perfecto a crear leyes imperfectas que necesitasen ser revisadas y modificadas?

Un descubrimiento inesperado nos ha ofrecido recientemente una pista inesperada acerca del origen de la teoría de los mundos posibles de Leibniz. En 1992, al derribar la pared de una casa del pueblo de Barcarrota, en la provincia de Badajoz, aparecieron varios libros que algún judío había escondido allí, tal vez antes de emigrar a Portugal para escapar a las persecuciones promovidas por los Reyes Católicos. Uno de esos libros es el llamado “Lazarillo de Barcarrota”, versión del célebre Lazarillo de Tormes. Pero aquí me interesa otro texto, que fue encontrado en otra casa de la misma localidad unos años después, en 2008.

Se trata de una crónica del siglo XV que cuenta la historia de un piadoso rabino de Toledo llamado Eliezer, quien, al morir, preguntó a Yahveh, con una osadía que sólo se recuerda en personajes como Abraham o Jacob, por qué había creado un mundo tan defectuoso, en el que los cuatro elementos, agua, aire, fuego y tierra, sólo parecían existir para causar desgracias: maremotos y terremotos, incendios y volcanes, tornados y huracanes.

Yahveh le responde que, antes de crear este mundo, imaginó otros muchos, en los que combinó los cuatro elementos de mil y una maneras. Dios permite entonces a Eliezer que contemple esos mundos y el rabino descubre que en todos ellos sólo hay desolación y muerte, que están, como diría Shakespeare, llenos tan sólo de ruido y furia. En los mundos en los que apenas hay agua, es cierto que no hay tormentas, pero tampoco hay peces en los ríos o en el mar. En los mundos en los que no hay fuego, nadie puede protegerse del frío y la tierra es un desierto helado. En aquellos en los que apenas sopla el viento, las epidemias se extienden sin freno en un aire fétido e inmóvil. Por fin, Yahveh muestra a Eliezer que en los mundos en los que la tierra es blanda e inofensiva no se puede caminar, ni construir casas, ni sembrar, la triste vida de esos mundos se arrastra por el fango. Finalmente, Dios permite al rabino contemplar nuestro planeta desde las alturas, como hizo Elías en su carro de fuego. Cito aquí el manuscrito en su reciente traducción al castellano:

“Y Eliezer descubrió que desde las alturas la Tierra era un planeta hermoso, que las plantas, las flores y los frutos crecían como no había visto en ningún otro mundo, que las montañas contenían minerales y metales que estaban a disposición de los hombres y las mujeres, que los mares albergaban miles de criaturas, y que la fértil tierra ofrecía cada año cosechas de cereales, plantas y frutos a quienes la supieran cuidar”.

Nada más nos dice la crónica acerca de Eliezer y no sabemos si quedó convencido o no, aunque es evidente que el cronista opina que Yahveh ha logrado disipar las dudas del piadoso rabino, pues su relato concluye con Yahveh mostrando un puñado de tierra a Eliezer: “Esta y no otra es la verdadera tierra que os prometí, la tierra misma”.

Una última pregunta que quizá ya se ha hecho el lector: ¿se puede probar que este relato fue conocido por Leibniz? La única respuesta posible, en mi opinión, es que pudo llegar a él a través de los círculos relacionados con el judío Baruch Spinoza, cuya filosofía, aunque casi en secreto, Leibniz admiraba.


[Publicado por primera vez en Alquimia de la tierra, en 2012]ensayosdeteologia-cabecera

Acerca del karma