Aguirre en La2Revelación

Reseña aparecida en La2Revelación
9 Dec 2009, por Aguirre
Copio aquí la reseña que hizo Aguirre cuando se publicó el libro y aprovecho para darle las gracias. También, ahora que han pasado dos o tres años, aprovecho para hacer algunos comentarios a propósito de su reseña.

Todo el mundo conoce el sistema de castas de la India, más o menos. La casta, como bien sabéis, es un grupo social que sólo se funda en la base genética para colocar a los individuos desde su nacimiento en un estrato social inamovible. En la India hay cuatro castas oficiales que se sustentan en la profesión y una que no se considera casta, la de los intocables. Había otro sistema, menos recordado, usado por el antiguo Imperio Español en América, ese que se basaba en los cruces de razas: mestizo, zambo, mulato… Si nos vamos al s. XIX o XX, encontraremos otras clasificaciones más curiosas basadas en la forma del cráneo o en el grupo sanguíneo (Arzallusuciología)… Luego, está muy de moda en estos tiempos la de comparar al hombre con una manada de lobos o con el libro Un mundo feliz de Huxley, la del macho Alfa, Beta… Yo soy muy partidario de esta última, considerándome a mí mismo un macho Alfa de nuestra sociedad, un auténtico Brahmana hindú, un gran dirigente comunista chino, un auténtico ser humano y no uno sintético de esos que salen en Blade Runner y que nos rodean en nuestro día a día. Pues bien, gracias al simpático señor Tubau ahora solo podré considerarme Beta. Y gracias.

Una vez aclarado que el autor me cae muy mal, y que a muchos de vosotros debería caeros aún peor ya que si antes erais Betas ahora ya sabéis lo que toca… Bueno, que me pierdo, una vez aclarada la humillación intelectual a la que nos somete el autor… Perdón, que me vuelvo a perder. Empiezo:

Se puede decir de esta obra que es ciencia ficción ya que nos adelanta el futuro a través del «muy futuro», pero también son multitud de géneros más, salpicados por los fragmentos de relatos que componen un cuadro final.

Hay mucha gente que acostumbra a decir de ciertas novelas que son «novelas río», las cuales tienen un curso o historia principal y de ahí surgen afluentes e historias paralelas. En este caso en concreto nos encontramos directamente en la desembocadura del Nilo; cientos de ríos pequeñitos que forman un delta y que nos presentan y empujan hacia el mar y su horizonte. Mira, qué casualidad que sea el Nilo y que lo que quede enfrente sea Grecia.

El autor, a través de multitud de relatos y de las interpretaciones de estos por los Antólogos, pone ante nuestros ojos el futuro inmediato, distorsionado un poquito, quizá, porque dichos Antólogos son personajes de un futuro aún más lejano respecto a los textos que tratan, los cuales reinterpretan para nosotros dichos escritos de una manera suficientemente clara para resultar inquietante (como ellos lo llaman: estilo findemilenio).

Sabéis que no me gusta hablar de los argumentos, así que poco añadiré a lo dicho. Los relatos resultan geniales en su mayoría, aunque hay alguno que para mí flojea algo (entre otras cosas, por eso me empiezo a considerar un macho-no-alfa). Lo que nunca baja de nivel en ningún momento son los comentarios de los Antólogos y la perspectiva de futuro que nos espera… un futuro posible por otra parte, tal y como se están desarrollando las cosas, eso sí, desnudo totalmente de moral, no como ahora, que vamos vestidos con un precioso vestido de la oportunamente llamada falsa moral.

Mi cuñado dice que le recuerda a Clarke, un buen amigo a Stanislaw Lem… A mí no me recuerda a nadie, me parece tremendamente original. Bueno, ese futuro asiático quizá sí que me recuerde a K. Dick, qué casualidad, ahora que Riddley Scott vuelve a rodar…

Un breve comentario a la reseña de Aguirre en: Influencias precisas e inesperadas

 

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