Alan Turing y el juego de imitación
/3 Críticas a Turing

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Al final de su artículo “Maquinaria computadora e inteligencia”, que he comentado en ¿Podrán pensar las máquinas? y en Alan Turing y el juego de imitación, Turing se ocupa del tema de la fabricación de máquinas capaces de aprender, los perceptrones. Es un tema muy interesante, que no trato aquí, para no hacer demasiado largo este comentario. Lo trataré en otro momento.

Insiste también, algo que suelen olvidar sus críticos, en que él no se pregunta si las máquinas actuales (para él, las de 1950) pueden pensar (aunque Turing no habla de “pensar”, sino de  jugar al juego de imitación), sino que ta solo plantean si podrán hacerlo (jugar al juego).

En consecuencia, no hay por qué incluir a Turing entre quienes atribuyen inteligencia o intencionalidad a un termostato, como Marvin Minsky. Críticas en este sentido como la de Gunderson en su artículo “El Juego de Imitación” están fuera de lugar. Por cierto, el trabajo de Gunderson es realmente endeble, por ejemplo, cuando habla de las piedras que simulan pisotones, comete un error tras otro, como confundir a las piedras con la caja que las deja caer e introducir apariencias físicas en la discusión, cosa que Turing intenta evitar de manera expresa.

Pero donde Gunderson roza lo grotesco es cuando hace decir a Turing, en un diálogo jocoso, que las máquinas pueden pensar porque pueden jugar al juego de imitación, cuando Turing, precisamente, rechaza la misma cuestión de si las máquinas pueden o no pensar y plantea tan sólo si existe un método no basado en aptitudes o caracteres físicos por el que se pueda desenmascarar a una máquina, es decir, dictaminar que se trata de una máquina y no de un ser humano. En caso de que tal cosa fuese imposible, si no se pudiese distinguir por sus respuestas a una máquina, y además se lograse construir androides de perfecta apariencia humana, ¿cómo podría saberse que una máquina es una máquina o no?

Sobre esto es muy interesante la novela/película “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”/Blade Runner). La novela de Philip K.Dick y la película de Ridley Scott.

Así pues, Turing no se plantea la cuestión de si existen procesos internos o subjetivos, sino, más bien, si, en caso de existir tales procesos internos, sería posible detectarlos mediante algún tipo de prueba externa. Y la respuesta a tal cuestión sólo la puede proporcionar, posiblemente, la experimentación.

(Mi observación acerca de la cuestión que plantea Turing no era correcta: Turing no plantea con su prueba ningún tipo de comprobación de estados internos. Digamos, que, como si fuera un conductista especializado en androides, deja fuera el campo de estudio los procesos internos, por ser inobservables, y se dedica a observar lo que se puede o podía observar en aquel momento (al menos en los humanos). Tan solo plantea si los procesos externos, el comportamiento de un humano o una máquina podría llegar a ser indistinguible. Hoy en día los procesos internos del cerebro humano relacionados con el comportamiento empiezan a ser observables, con lo que incluso un conductista clásico podría incluir esos procesos “mentales” que antes descartaba por no poder observarlos de ninguna manera fiable. Lo interesante del asunto, me parece, es que el hecho de que ahora se pudieran observar tanto los procesos internos de la máquina como los del humano sometido al tese de Turing, ello tampoco nos permitiría decidir qué es exactamente “pensar”).

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Lo que quizá sí se le puede reprochar a Turing, que se basa más en lo que puede imaginar que las máquinas serán capaces de hacer que en experimentos concretos.

(Otra pretenciosa y gratuita observación por mi parte: Turing plantea un problema teórico que puede dar pie a experimentos y pruebas, pero reprocharle que no haga los experimentos es absurdo. Hay un tiempo para todo y Turing precisamente se caracteriza por sus increíbles aportaciones concretas a la ciencia de la computación).

De todos modos, Turing admite que no tiene ningún “argumento positivo bastante convincente” para apoyar su tesis, pero que tampoco le parecen sólidos los que se pueden oponer a la misma.

 

Esto es un comentario al artículo de Alan Turing en el que propone su célebre prueba para distinguir entre seres humanos y máquinas. Son notas para un trabajo universitaio, por lo que su lectura puede resultar difícil y no muy interesante.

El texto en azul ha sido añadido en 2014. Para hacer más comprensible mi comentario.

 


(Escrito en 1989)

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Alan Turing y el juego de imitación

Turing y las máquinas pensantes /1

 

Turing se plantea el conocido interrogante “¿Puede pensar una máquina?”, y lo rechaza “porque carece de sentido”.

Creo que es cierto que este tipo de preguntas, que implican esencias, suelen llevar a callejones sin salida lingüísticos.

Se ha intentado a menudo definir qué es pensar o qué es la inteligencia y, como señala Alen Paulos, los que trabajan en la IA (Inteligencia Artificial) se quejan de que sus detractores acaban diciendo (aunque no siempre de manera explícita) que pensar es “aquello que no puede hacer un computador”, lo que recuerda, por cierto, la también viciosa definición de quienes hacen tests para medir la inteligencia: “la inteligencia es aquello que miden los tests de inteligencia”.

Turing parece anticiparse y precaverse de tal actitud y lo que se pregunta es: ¿Hasta que punto es capaz de simular un ordenador que es un ser humano? Dicho con sus propias palabras: “¿Qué sucede cuando una máquina sustituye al sujeto A (a la mujer) en el juego de imitación?”.

 

El juego de imitación

La propuesta de Turing es poner a prueba a las maquinas con el llamado “Juego de Imitación”.

En el Juego de Imitación participan tres personas:

A (un hombre)

B (una mujer)

C (un interrogador, que puede ser indistintamente hombre o mujer).

imitation game 1El interrogador, situado en otra habitación , debe hacer preguntas a los dos sujetos, que para él son tan solo A y B, y determinar a partir de sus respuestas quién es hombre y quién es mujer.

El interrogador debe ser capaz de decir quién de los dos es un hombre (y por tanto que el otro es una mujer).

Naturalmente, las respuestas de A y B deben llegar a través de un medio neutro, mecanografiadas, por la pantalla de un ordenador, etc.

Pero además, A y B participan de distinta manera en el juego: el cometido de el hombre es intentar que el interrogador se equivoque y el de la mujer es ayudarle a acertar.

imitation game 2Turing plantea entonces la pregunta: ¿Qué sucede cuando una máquina sustituye a la mujer en el juego?

La nueva pregunta traza una línea definida entre las aptitudes y características físicas de una persona y las intelectuales (si hubiese robots con piel humana indistinguibles de seres humanos auténticos, no sería necesario impedir que el interrogador viese y oyese a los interrogados).

Pero surge una objeción: “¿No serán las maquinas quizá capaces de hacer cosas que puedan ser definidas como pensamiento pero que en realidad sea algo muy distinto a lo que hace una persona? cuando piensa”.

Turing descarta por el momento tal pregunta: él sólo pretende averiguar si las máquinas pueden jugar bien al juego de imitación. Si pueden engañar al interrogador.

Para no caer de nuevo en controversias esencialistas acerca de lo que es una máquina, Turing limita la participación en el juego “a las computadoras digitales”.

 

¿Qué es una máquina digital?

Según Turing, las máquinas digitales constan de tres partes:

a) almacenamiento,

b) unidad procesadora

c) control.

Turing describe entonces la conocida analogía entre los computadores y el cerebro humano y hace notar que “el empleo de la electricidad no es teóricamente relevante” para definir las máquinas digitales.”.

La característica más importante de las máquinas digitales es que son “máquinas de estado discreto”; esto es: “pasan de un estado bastante definido a otro” (todo/nada, abierto/cerrado, 0/1).

maquina de turing

La máquina de Turing es algo tan sencillo como esto: un cinta con ceros y unos, una cabeza lectora de esos ceros y unos y un control.

Esta característica hace universales a las máquinas digitales: cualquier programa es tratado de igual modo por máquinas de capacidad semejante. Algo que suelen olvidar sus críticos, es que Turing no se pregunta si las máquinas actuales (para él, las de 1950) pueden pensar (aunque Turing no habla de “pensar, sino de  jugar al juego de imitación), sino si podrán hacerlo alguna vez (pensar/jugar al juego). No se está intentando averiguar si existen ahora computadoras capaces de jugar al Juego de Imitación, sino “si existen computadoras imaginables que actúen bien en él”.

Tras esto, Turing regresa a la pregunta inicial y da su opinión personal:

“Dentro de unos cincuenta años se podrá programar computadoras con una capacidad de almacenamiento aproximada de 10 elevado a 9, para hacerlas jugar tan bien al juego de imitación que un interrogador corriente no dispondrá de más de un 70% de las posibilidades para efectuar una identificación correcta a los cinco minutos de plantear preguntas”.

Además, dice, “a finales de siglo se podrá hablar de máquinas pensantes sin levantar controversias”.

Plantea entonces Turing las posibles objeciones a su propuesta.

turing machine lego

Si quieres conocer a fondo la máquina de Turing, puedes consultar la Wikipedia o esta excelente página The Alan Turing Year, en la que, entre otros muchos contenidos fascinantes se explica cómo construir una máquina de Turing con las piezas de LEGO

Continuará…

**********

Esto es un comentario al artículo de Alan Turing Maquinaria computadora e inteligencia en el que propone su célebre prueba para distinguir entre seres humanos y máquinas. Son notas para un trabajo universitario realizado en 1989, por lo que su lectura puede resultar difícil y no muy interesante. Las ilustraciones y pies de fotos han sido añadidos en 2013.


(Escrito en febrero de 1989)

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