Argumento contra la eternidad

Gaudapada

Dice el Gaudapada Gita:

 “¿Cómo puede alguien creer que un ser inmortal puede cambiar su naturaleza y devenir mortal, mantener que lo inmortal —aunque le haya ocurrido esto— permanece sin cambio?”

 

Es un argumento prácticamente irrebatible, al que los cristianos se tienen que enfrentar cuando definen a Dios como eterno y al mismo tiempo pretenden explicar su intervención en lo no eterno. Y creo que las respuestas de los cristianos son mera palabrería ante un callejón lógico sin solución.


Comentario en 2016

Me refiero, por supuesto, a la inmortalidad ligada al concepto de eternidad: un ser cósmicamente o tecnológicamente poderoso y avanzado podría ser inmortal pero provocar su propia muerte. Lo imposible es que un ser eterno lo haga, porque la eternidad está fuera del tiempo por definición (de los propios creyentes en la eternidad).


Sin embargo, el propio Gaudapada no escapa a un reproche similar al que él hace, como puede verse en La ilusión de la ilusión


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  • neuer

    Tu pregunta exigiría una larguísima respuesta. Sólo señalaré algunas cosas:

    1) Según todos los teólogos cristianos, o la menos los más importantes, desde Agustín de Hipona a Tomás de Aquino, Dios es acto y en ningún caso potencia. Esa es una de sus cualidades, como las que citas de omnipotencia, omnipresencia y omniciencia. Pero el problema de ese atributo es que no se puede ser al mismo tiempo todo acto y al mismo tiempo cambiar.
    2) El dilema lo intenta resolver cada teólogo a su manera, desde los ya citados a Escoto Erígena y otros que son fascinantes en su intento de explicar lo inexplicable.
    3) El probema llegó a su punto culminante tal vez en la discusión entre Leibniz y Clarke (tras el que se ocultaba Newton) acerca de si Dios intervenía o no intervenía en el mundo, por ejemplo a través de los milagros y la Revelación. El problema era grave, porque si Dios intervenía entonces, en primer lugar, el mundo no era perfecto y necesitaba de reparación constante (lo que va contra la omnipotencia, omnisciencia, etcétera de Dios).
    Pero si no intervenía, entonces parecía que Dios era ajeno al mundo y su devenir (que es lo que significa vivir en la eternidad).
    Newton, sin duda porque comprendía que era un problema insoluble (eternidad e intervención) era en secreto sociniano, es decir, creía que Dios no era perfecto, ni omnipotente y que sin duda era inmortal pero no vivía en la etenidad (no es lo mismo inmortalidad que eternidad, según los propios cristianos ortodoxos). Para Newton, Dios era muy muy poderoso, pero no omnipotente.

    4) La comparación con el autor de la novela está bien (yo la hago a menudo, por eejmplo en:
    Nozick y la justificación del mal

    La autonomía de los personajes y Nozick

    Autores, dioses y hombres

    Sin embargo, la analogía falla en un punto importante: el autor de una novela cuando se mete en su novela, cuando la escribe o cuando la corrige CAMBIA. No es el mismo que era antes de hacer esas cosas.
    Y lo que Gaudapada y yo discutíamos era precisamente eso: la inmutabilidad y eternidad de Dios. Con lo que tu comparación sirve para darnos la razón.

    En cuanto al último argumento, el de nuestra ignorancia, es demasiado débil para tenerlo en cuenta.
    Estoy de acuerdo en que ignoramos muchas cosas, pero no vale como argumento decir eso, porque entonces yo te podría decir: ¿Cómo sabes que existe Dios?
    Parece que eres capaz de saber que existe Dios, lo que me parece una verdadera hazaña, y al mismo tiempo no aceptar discutir acerca de él y de las cualidades que le das. De nuevo te pregunto ¿Cómo sabes que Dios tiene todas esas cualidades? ¿No te parece pretencioso saber qué es lo que define a Dios (en caso de que exista)?
    Y tremendamente contradictorio con tu opinión de que yo o Gaudapada o Newton no podemos opinar del tema.

    De todos modos, agradezco mucho tu comentario.

    Por cierto, el propio Gaudapada no se libra por su parte de caer en argumentos capciosos y palabreros (lo digo con todo respeto, pero creo que es la realidad) cuando tiene que defender su propio sistema. Puedes comprobarlo en
    La ilusión de la ilusión

  • ¿como puedes explicar que un ser que es eterno y que tiene los atributos de omnipotencia( todo lo puede), omnipresencia (esta en todo los lugares siempre) y omniciencia (todo lo sabe) credor de todo no meterse en su hombra de la forma de le plasca?
    ¿acaso el autor de una novela no tiene la libertad de introducirse como un personaje en la historia que escribe?
    Esto que vivimos y vemos lo invento Dios, acaso el no puede hacer lo que quiera con las reglas de juego, que nisiquiera nosotros conocemos bien.

  • neuer

    Insisto en que un autor sí que cambia al escribir al meterse como personaje en una novela: cambia en cada línea que escribe, a cada momento que va escribiendo. La inmutabilidad de Dios impide ese cambio y menos aún cosas como aquello de “Al séptimo día descansó” (¿descanso un Dios omnipotente?)
    Además, yo, como escritor o autor que soy, considero que ya no soy el mismo tras cada libro que escribo. Sería triste que no me cambiara el hecho de escribir un libro.
    Otra diferencia importante es precisamente que el personaje no cambia (El Don Quijote de Cervantes hace siempre lo mismo en su libro) mientras que nosotros, los seres humanos, sí que cambiamos (¿Nos reescribe Dios constantemente?). En cualquier caso la metáfora o analogía Dios-Autor/ser Humano/autor puede ser más o menos precisa, pero, al fin y al cabo, las metáforas son sólo una manera de sugerir algo, pero nunca de demostrar algo.
    Respecto a lo de estudiar o explicar a Dios…
    Me temo que será una discusión difícil, porque deduzco que tú eres creyente. El problema, al discutir con un creyente, es que un creyente no busca la verdad, sino que lo que quiere es asentar una supuesta verdad ya aceptada de antemano por él: la creencia en su Dios.
    En las discusiones yo prefiero buscar la verdad, aunque eso vaya en contra de mis teorías iniciales.
    Creo, como decía Agustín, que en la discusión el que pierde, gana. Pero un creyente no está dispuesto a perder porque no busca honestamente la verdad que pueda surgir de la discusión.
    Date cuenta, simplemente, de que tú pareces creer en Dios, y en ese Dios tan lleno de definiciones (omnipotente, omnisciente, etc) por la revelación de Cristo.
    Pero para creer en la revelación de Cristo, primero hay que creer:
    1) Que Cristo existió
    2) Que lo que nos cuentan los evangelios es lo que Cristo dijo realmente.
    3) Que la interpretación que se hace de los evangelios es fiable.
    Simplemente pensando en el tercer punto, basta con recordar que en el cristianismo ha habido multitud de sectas e interpretadores (ahora mismo hay al menos tres ramas fundamentales: ortodoxos, católicos y protestantes). No cabe ninguna duda, por ejemplo, de que las creencias actuales y las de los primeros cristianos no coinciden en casi nada.
    Así que no es tan sencillo saber a qué revelación debe hacer uno caso, porque no es Dios quien nos habla, sino sus interpretadores. ¿Por qué no creer, además, en la revelación de Mahoma o en la de Mitra o Zaratustra?
    En definitiva, discutir acerca de la verdad o de la Revelación es igualmente complicado. Yo prefiero discutir con honestidad acerca de la verdad, de las pequeñas verdades a las que podamos acceder, sin usar prejuicios tales como la creencia en una revelación, puesto que: ¿cómo pueden resultarle siquiera plausibles los argumentos basados en la Revelación a quien no cree o duda de esa Revelación?
    Si tú discutieras con un musulmán, él te diría lo mismo a ti que tú me dices a mí acerca de la Revelación, pero sustituiría el nombre de Cristo por el de Mahoma.Tú no aceptarías sus creencias en ese Dios suyo omnipotente, omnisciente, omnietcétera y él tampoco las tuyas en ese Dios tuyo omnipotente, omnisciente, omnietcétera, porque ambos os basáis no en lo que sabéis, sino en lo que queréis creer.

  • cuando un autor entra como personaje en su novela, no cambia, al contrario se plasma en ella, sigue siendo el, se revela en su obra, no cambia, su naturaleza sigue siendo el mismo, y es mas ocurre algo interesante es capaz de cambiar su creacion sin ser cabiado en su naturaleza.
    sobre el estudiar o tratar de explicar a Dios, no es que no crea que se puede hacer el intento, lo que insto es que tengamos en cuenta que las conclusiones teologicas a las que podamos llegar, estan faltos de muchos datos que son incompresibles a la mente, datos que no tenemos a la mano y para el colmo nuestro prejuicio sobre el tema.
    bien lo decia Kant, la verdad es incognositiva, y es hay donde esta la gran don de los evangelios, si la verdad es inconogsitiva por eso es ella quien tiene que revelarse y lo hizo en Cristo.
    es por ello que reza la tora muy bien al decir: lo oculto pertenece a Dios y los revelado a nosotros y a nuestros hijos.

  • Miguel

    Me parece que confundes los conceptos, aparte de calificar de deshonestos a los creyentes, así, en general. El creyente no renuncia a buscar la verdad, porque debe creer tras el examen cuidadoso de la realidad, incluyendo lecturas de autores de todo tipo a lo largo de la Historia, y tras una continua meditación y deliberación interior. Por ello, no podrá tener certeza de las atribuciones de Dios por medio de la fe. Sólo una deliberación racional le podrá conferir esa certeza, o la contraria en su caso. La fe es una esperanza que uno decide abrazar voluntariamente, pero no veo porqué eso excluye el examen crítico previo de la realidad del mundo y la existencia humanas. Es plenamente compatible con una mente racional, como fue un excelente ejemplo Tomás de Aquino.

    Ah, y lo que creen los cristianos de ahora y los primitivos es básicamente lo mismo, pues creer en Dios omnipotente, la Trinidad, la Resurrección de Cristo y la vida eterna es el mismo Credo que hace 2.000 años, por mucho que muchas afirmaciones hayan sido matizadas o iluminadas.

  • neuer

    Bueno, no sé si quedaba suficientemente claro por el contexto, así que lo aclaro aquí: en ningún momento he pensado o pienso que los creyentes,así en general, sean deshonestos, o que no puedan buscar la verdad, también así en general o sobre los diversos temas particulares.
    Sólo me refiero a la discusión concreta acerca de Dios con un creyente de cualquier confesión. Ese asunto es lo que los psicólogos llaman un punto ciego: una región intelectual en la que uno deja de razonar de la manera en que lo hace normalmente. Les sucede también a las personas muy ideologizadas, o a las personas obsesionadas o enamoradas.
    Cuando uno discute, digamos, con un comunista fervoroso, o con un fascista acerca de sus ideas políticas, uno sabe que la discusión no va a ser acerca e la verdad de esto o aquello, sino acerca de todas las verdades que confirman y refuerzan su fe ideológica. Todos sabemos lo difícil que son esas discusiones, porque el esfuerzo por argumentar de manera razonable resulta absolutamente baldío, fatigoso y frustrante: no van cambiar de opinión aunque se queden sin una sola razón coherente.
    A eso me refería. Cuando uno habla con un católico, sabe que esa persona va a defender esto o aquello porque eso es lo que defienden los católicos, no porque él haya llegado a esas conclusiones por su propio razonamiento (o por la lectura objetiva de sus textos sagrados).
    Como decía Algazel, el que nace en un país cristiano se hace cristiano y el que nace en un país musulmán se hace musulmán, y uno y otro defienden lo que les dicen que el cristianismo o el islam defiende.
    En cuanto al ejemplo de Tomás de Aquino, al que he leído con verdadero placer, si te soy sincero, pienso que es un talento desperdiciado, viéndose obligado a justificar y argumentar dogmas que a veces son verdaderos absurdos, indignos de su capacidad y su intelecto. Pero como esa era la doctrina cristiana…
    En cuanto a que los cristianos de ahora y los de hace 2000 años crean lo mismo, bueno…
    Todos sabemos que se impuso en su momento una interpretación determinada del cristianismo, que probablemente no tenía mucho que ver con el mensaje de Jesucristo.
    Por poner un ejemplo, lo que mencionas de la Trinidad. No existe ninguna mención en todo el Nuevo Testamento a ese concepto tan artificial que fue establecido, si no recuerdo mal, en el Concilio de Nicea, hacia el año 300 después de cristo.
    Es obvio que es una idea completamente contraria a las enseñanzas e Jesucristo, quien en ningún momento puso en duda de ninguna manera que Dios, como creían los judíos (y el era judío) era Uno y una sola y única persona.
    Baste con ese ejemplo para mostrarte como un católico o un ortodoxo (puesto que la mayoría de los protestantes rechaza la Trinidad) tiene que defender cosas no ya buscando la verdad, sino buscando adecuarse a lo que decidieron unos señores más preocupados por el poder y por combatir a los arrianos (que no creían en la Trinidad) que por la búsqueda de la verdad o la coincidencia y el respeto a lo que pensaba su propio Mesías y Dios, Jesucristo.
    A cosas como estas me refería.

  • wilbert amaya

    Yo lo que puedo opinar es que si a Dios se le dan atributos cuales quiera que sean hay atributos que se contradicen entre si eso si es el caso de ampararnos en que Dios es omnipotente y puede ser cualquier caracteristica atribuida a un ser.

    • No sé si he entendido del todo bien tu comentario. Evidentemente, si a Dios o a quien sea se le dan unos atributos determinados, entonces los tiene, claro, pero los tiene esa abstracción que hemos llamado “Dios” y a la que hemos dado esos atributos, lo que no prueba: 1) Que exista Dios 2) Que en caso de existir Dios o un dios tenga esos atributos que le hemos dado tan generosamente. Yo puedo decir yo soy Daniel Tubau y que el atributo del ente llamado “Daniel Tubau” es poseer una espléndida cabellera, pero eso no hará que yo tenga una hermosa cabellera.