Sacro y profano

CUADERNO DE VENECIA

Hace unos días (en 2005) paseaba con mi querida Ana por Venecia, buscando un lugar en el que cenar. A los dos nos gusta mucho caminar, recorrer calles, descubrir rincones más o menos ocultos, explorar las ciudades durante horas y horas.

Venecia es una de las pocas ciudades del mundo en la que no hay coches, así que el paseante puede moverse feliz y despreocupado, evitando, tan sólo, caer a los canales.

Una calle de venecia

Al pasar junto a una esquina, vimos un pequeño local y miramos la carta. Había un ingrediente que no sabíamos traducir y dio la casualidad de que allí estaba, en la puerta, el dueño del local, quien nos lo tradujo amablemente al inglés. Siempre nos toman por ingleses, o al menos por personas procedentes de algún lugar en el que se habla inglés. El hombre nos dijo que aquello estaba muy bueno y que podíamos entrar a cenar si nos apetecía. Sin embargo, yo preferí seguir inspeccionando un poco la zona.

Tras dar unas cuantas vueltas decidimos que aquel lugar era el más apetecible y regresamos. También porque nos había caído muy bien el hombre, ya que, aunque nos invitó a pasar como lo podría haber hecho cualquier dueño de restaurante, lo hizo de una manera simpática.

sacroeprofano

Todavía quedaba una pequeña mesa junto a la barra. Fue una suerte, porque, una vez que entramos, nos quedamos al instante enamorados del local. Un sitio pequeñito con apenas cinco mesas, una gran barra por detrás de la cual se llegaba a una cocina que no se veía, pero que debía ser pequeña, y las paredes llenas de cuadros y objetos de todo tipo. Los restauradores italianos, me parece, tienen una habilidad semejante a la de los franceses para conseguir que en un espacio mínimo uno se sienta a gusto e incluso acepte con humor tener que moverse de tanto en tanto para que el camarero pueda pasar. Es lo que los chinos llaman feng shui, pero aplicado a la convivencia. Las contraventanas, las mesas, la barra, eran de madera, lo que contribuía a darle calidez al lugar.

Cenamos unas sardinas deliciosas preparadas de manera semejante a los boquerones en vinagre, un plato de berenjenas y queso y unos espaguettis con pulpitos (pero en vez de pulpitos me los sirvieron con gambas, aunque no me quejé). De vez en cuando hablábamos con el camarero y dueño del local, que anunciaba los pedidos a alguien que estaba en la cocina, y él mismo servía los platos. Al parecer sólo trabajan allí dos personas.

Desde el primer momento, y no sé por qué, le caímos bien al dueño. Un señor flaco , muy flaco, pequeño, risueño, con gafas y bigote. Le hicimos muchas preguntas acerca del menú y él nos iba diciendo en inglés lo que era cada cosa. Pero se partía de risa. Y nosotros con él.

Sonaba música italiana en un aparato de cd portatil y barato. Música ligera, como Mala femmena o Roberta, de Pepino di Capri.

Roberta, de Pepino di Capri

Salió por fin el cocinero, un hombre gordo, con barba, a fumarse “una cigaretta” fuera del local. Ahora está prohibido en Italia fumar dentro de los locales, lo que es un verdadero descanso y placer para los ojos y los pulmones, así que a menudo se ve gente en la calle, que no es que esté tomando el aire bajo las gélidas temperaturas, sino disfrutando de otro placer, o vicio, según como se mire.

Profesores fumando a la puerta del colegio

El cocinero regresó. La cosa se fue animando a medida que pasaban los minutos. El camarero charlaba con los americanos y con nosotros. De pronto vuelve a salir el cocinero y exclama en medio del restaurante que aquello es un escándalo, que vaya música, que estamos en Venecia y lo único que suena es este “laralalá laralá”, que se supone que lo que hay que escuchar en Venecia es a Albinoni. Así que quitó el disco y puso a Albinoni. El hombre era tan gracioso que nos reíamos a carcajadas. El camarero enrojecía de la risa.

El flaco decía del gordo que era enorme, salió a la calle y regresó con la figura de un angelote y dijo que su socio tenía la panza como ese angelote y que cómo iba a presumir de veneciano si tenía la cara morena de un siciliano. El cocinero explicó que el restaurante se llamaba Sacro é Profano porque él era el profano y su socio el sacro.

El disco de Albinoni estaba rayado, así que el que el camarero lo reiniciaba de tanto en tanto, lo que era motivo de risas también. Oímos tres o cuatro veces el principio del adagio. Profano nos contó un chiste relacionado con los toros:

__Los toros no gustan a todos en España.

__Claro que sí.

__Yo conozco a uno que no le gustan.

__¿A quién?

__Al toro.

Al ver que me había comido los supuestos spaguetis con pulpitos y creer que yo sabía italiano (porque conocía casi todas las canciones) me aclaró que no quedaban pulpitos y que me había puesto gambas. Seguramente había pensado que el cliente no se daría siquiera cuenta de la diferencia.

Profano nos contó que había sido fotógrafo de artistas como Mina y Celentano. Hablamos de la muerte de Luigi Tenco. Tenco se suicidó en el Festival de San Remo, por causas nunca aclaradas; el cocinero dijo que por gelosia (celos por su novia Dalidá), otros dicen que porque su canción Ciao amore no entró entre las finalistas. Aquel suicidio terrible hizo que su amigo Gianni Paoli dejara de cantar durante varios años.

Luigi Tenco, siempre recordado

Así que también escuchamos la deliciosa canción más conocida de Gino Paoli, aunque quizá no llega a ser la más hermosa, de su maravilloso repertorio.

Gino Paoli, Sapore di sale

Nos sirvieron grappa, nos dieron a probar quesos deliciosos, bebimos y brindamos de mesa a mesa con los tres americanos (dos chicos y una chica) y con los dos franceses (chico y chica). Algunos empezamos a cantar, sobre todo los dos socios y yo, aunque Ana también tarareaba algunas conocidas. El camarero hizo la broma de echarme una moneda como si yo fuera “una jukebox”, porque me las sabía todas.

Profano se situó en el puesto de DJ (ya estaban servidas todas las comidas) y puso música americana y francesa de Serge Reggiani. Por fin pudimos cantar absolutamente todos con el Je ne regrette rien, de Edith Piaf.

Edith Piaf, Je ne regrette rien

 El flaco y sacro, que se llamaba Marino, nos contó que había estado en China, y la chica francesa también nos mostró su recorrido en un mapa. Marino había llegado de Asia hacia ocho años y fue en ese momento cuando Profano abrió el restaurante y le convenció para que fuera su socio.

Estuvimos allí hablando de pie y cantando durante mucho rato, apurando el último limoncello, fumando ya con las puertas cerradas, Sacro y Profano, Ana e incluso yo, que no suelo fumar. Sería imposible que yo ahora pudiera recordar todo lo que pasó en esa maravillosa noche. Nos despedimos tras darnos los correos electrónicos con Sacro y Profano, y salimos con los dos franceses, de los que nos despedimos en el puente del Rialto.


[Publicado por primera vez en diciembre de 2005]

CUADERNO DE VENECIA

Cuadernosdeviaje-grande

Originally posted 2012-07-12 10:58:28.

Modos de conocimiento en Descartes

Dice Descartes que hay cuatro medios por los que se puede adquirir la sabiduría. Uno es la lectura; otro son las nociones que se pueden adquirir sin meditación (las nociones innatas, supongo); el tercero, lo que la experiencia sensible nos permite conocer, y el  cuarto la conversación con otros hombres.

Descartes no incluye el conocimiento revelado (la revelacion divina) puesto que se obtiene instantáneamente y no por grados, pero añade:

“Siempre ha habido grandes  hombres que han tratado de encontrar un quinto grado para llegar a la sabiduría, incomparablemente mas alto  y mas firme que  los otros cuatro. Estos hombres son los que se llaman filósofos. Estos hombres han tratado de obtener a partir de las  primeras causas los primeros principios, las razones de todo lo que podemos saber”.

 Ya he dicho en algún lugar que yo no comparto esta pretension.

De todas maneras, este quinto  grado tambien se podría entender a la manera de un conocimiento no intelectivo como el que predica el zen o el sufismo. O lo que me comentaba mi amigo MA  hace unos días: que no descartaba la posibilidad de un conocimiento  no intelectual superior al intelectual pero que tampoco fuese divino.  Bien, yo, con todo esto, ni estoy de acuerdo ni dejo de estar de acuerdo.

 

********

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[sábado 6 de enero de 1990]

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Originally posted 1990-04-07 16:51:02.

Preguntas acerca del movimiento según Aristóteles

1. ¿Existe el reposo para algún cuerpo en la física, en el universo de Aristóteles?

2. Cuando un cuerpo móvil trasporta a uno inmóvil, ¿éste cambia de lugar?

3. Si la contigüidad se averigua por el movimiento, ¿son contiguas la Tierra y la Luna.


2018: supongo que estas tres preguntas surgen a partir de las clases a las que asistí en 1990 de la asignatura de Filosofía de la Naturaleza, impartida por la profesora Ana Rioja. Me gustaban mucho esas clases y su explicación de la teoría del movimiento de Aristóteles me pareció interesantísima. Son preguntas difíciles de contestar, que quizá dan pie a desarrollos teóricos interesantes, pero para ello debería repasar aquellas lecciones o el planteamiento de Aristóteles.

Quizá sea posible encontrar una actualización de los planteamientos aristotélicos en Esbozo de una semiofísica, de René Thom.


Aristóteles

Aristóteles y la amistad

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Originally posted 1990-11-03 10:15:28.

Agatha en El blog de Arlequini

Reseña publicada en El blog de Arlequini
por Aghata
miércoles, 25 de agosto del 2010

 “Vamos, amigo, compañero, hermano, primo, vecino, ciudadano, compadre, conéctate, enchufa tu alma a la utopía, deja que por tus venas circule el fluido eléctrico de los sueños, convierte tus deseos en realidad”.
Daniel Tubau  

 

 

No resulta extraño que haya sido justamente este lúcido escritor, especialista en nuevas tecnologías aplicadas a los medios de comunicación y guionista, el que nos muestre con su ojo ciclópeo el abanico de ilimitadas posibilidades, pero también lacras y peligros de Internet (la Arqueo Red, como él la llama), ese caballo  desbocado que no sabemos exactamente a dónde nos conduce.

Recuerdos de la era analógica es un libro muy ambicioso que ofrece continuas vueltas de tuerca sobre temas tan controvertidos o candentes como la identidad, la realidad virtual o las diversas dicotomías que han hecho correr ríos de tinta a la filosofía, la ciencia, el arte, la literatura o el universo controvertido de las lexías y sus significados: mortalidad-inmortalidad; la realidad y su autoflagelación; el concepto de belleza, implícito en el estudio de las disciplinas artísticas y sus mutaciones; la distinción entre conceptos y cosas, similar a la polivalencia que sentimos al observar el edificio construido por William Smullyan formado por miles de cristales microscópicos, etc. Tubau muestra una capacidad nada corriente para moverse con solvencia en todos esos terrenos resbaladizos, hasta el punto de ofrecerle al lector la posibilidad de redefinir el libro, de adecuar su contenido a su propia valoración subjetiva porque –en realidad- las piezas de este tablero de ajedrez están vivas: los postulados y sus objeciones, se ofrecen a las continuas refutación de los refutadores. 

Unos antólogos del futuro, recopilan un número de textos de la Arqueo-Red. Todos estos textos anclados en el pasado se mueven en el terreno incierto de las elucubraciones resbaladizas, de ahí el continuo vaivén de comentarios que pretenden ahondar en su procedencia o datación, las erratas encontradas en sus suposiciones, el antiguo lenguaje empleado  (findemilenio) y las lagunas que plantean los propios documentos reelaborados a partir de otros.

Cualquier investigador que se precie reconocerá todos esos parámetros y esbozará esa sonrisa de complicidad necesaria de la que nutren tanto autor como lector. El libro nos muestra las dos caras del espejo: por una parte, el acercamiento e interpretación de los textos –con todas las dudas que uno quiera-; por otra, el estupor o incredulidad ante aquellas teorías del pasado que han sido superadas, rebatidas o extirpadas, pues el mundo se mueve y con él sus científicos, en un sueño de la razón que pretende explicarlo, aunque  no esté exento de lagunas e incertidumbres, pues somos conscientes de que puede producir monstruos. Se trata pues de una situación similar a la que experimentamos los lectores cuando leemos teorías pretéritas, ya desestimadas; no olvidemos –por ejemplo- el carácter indisoluble del átomo en sus inicios y los hijos, cuñados y demás parientes que le han salido posteriormente.

El lector se encuentra ante un texto inclasificable, justo lo que pretendía su autor; un libro que gustará a todos: al lector de literatura fantástica, al que atrapa con relatos como Experiencias vicarias, un tema archiconocido, que ha sido  llevado al cine con películas tan impresionantes como Avatar;  no será  éste el único que se sentirá fascinado: también lo hará el artista, cuando asista a las diatribas sobre el concepto de belleza, la maleabilidad de su condición y trabajo, o los esfuerzos de  un artista visionario por llevar su propia obra al límite (Picasso y los indiscernibles, Gabor, etc.);  el filósofo, cuando se sienta identificado en aquellas riñas apasionadas sobre la Teoría de Platón, el carácter volátil de los sueños o las dudas sobre la naturaleza de Dios y el objetivo de su creación, que están además en la base de presupuestos espirituales de las religiones y sus objetivos encubiertos  (La identidad, El último siglo mortal, Que nada se crea, Signos, El espiritualismo material ) y, por supuesto, el amante de Internet, rodeado de hipertextos, vínculos, páginas web, e-zines y blogs efervescentes (Picasso y los indiscernibles, Mundo analógico, La caverna, El registro universal, Manifiesto contra los mundos posibles). Todas estas cuestiones se sitúan en el momento preciso y crean una tupida red de conexiones e interconexiones que desemboca en la red de redes, un universo de filamentos e hipervínculos que parece ofrecer un paisaje idílico, una Edad de Oro que nos invita al Carpe Diem, pero que no es real. El peligro de este nirvana cultural es que nos absorba, que creamos que esa realidad es la única existente, que desestimemos la verosimilitud del pasado, como se plantea en El último siglo mortal.

La joven  Evohé ha realizado un trabajo de edición encomiable, al presentarnos un desplegable, llamado Mundo analógico, con reminiscencias del Talmud hebreo que contenía los comentarios de la Torah, la Biblia judía.  El libro aprovecha a su vez   las ilimitadas posibilidades que nos ofrece hoy las redes sociales, al contar con su propia página web en Facebook  (http://www.facebook.com/pages/Recuerdos-de-la-era-analogica/185204174614)  y Twiter  ( http://twitter.com/Arqueored ) y con los inestimables comentarios que puede seguir el lector a través de otros blogs, como el del propio autor http://danieltubau.com.  En definitiva un libro en consonancia con los tiempos que corremos, valiente y arriesgado, que merece la pena ser leído.

Aghata.
Puedes conseguirlo en versión impresa o electrónica


La crítica de Agatha me parece verdaderamente lúcida, porque no sólo encuentra cosas que yo quise poner a propósito en el libro, sino que descubre nexos y derivaciones inesperadas.

También incide en algunos puntos interesantes y misteriosos de Recuerdos de la era analógica. De todo ello hablo en:

La identidad de William Smullyan

Vidas vicarias y Avatar

Manifiestos, aullidos y caballos sin nombre

Nada más, aunque podrían decirse muchas más cosas ante una crítica tan estimulante como la de Agatha, a quien desde aquí le doy las gracias.

*******
[Publicado el 25 de agosto de 2010 (Agatha)  y el 6 de septiembre de 2011 (Daniel Tubau)]

Originally posted 2012-03-20 19:14:23.

LAS AVENTURAS ONÍRICAS DE NATALIA

¿Un sueño? [1989]

Natalia-jerseyrayas

PRESENTACIÓN

Una voz
Ailatán, sé que estás ahí, no te escondas

Ailatan
No pretendía esconderme, Natalia. Es sólo que soy demasiado vieja para andar más deprisa (recuerda que hoy cumples veintinueve años[1] Y Ailatan, por tanto, cumple 92, ya que es el inverso de Natalia . Además, no quiero despertarte.

Natalia
No te preocupes: ya estoy despierta. La verdad es que no he dormido en toda la noche, pues esperaba tu visita. Quería comprobar si todo esto, tus apariciones cada 1 de septiembre, eran reales o sólo un sueño,

Ailatan
Ah, Natalia, sigues siendo tan ingenua como la última vez. Pero yo ahora tengo 92 años y pocas ganas de iluminar tus tinieblas.

Natalia
Te juro que no sé a qué te refieres. ¿Qué he dicho que pueda considerarse ingenuo?

Ailatan
Tú crees que ahora no estás soñando. Pero eso es sólo una creencia con fundamentos extremadamente débiles. No puedes demostrarme de ninguna manera que en este instante estés despierta [2] Se trata del famoso problema de cómo se puede distinguir el sueño de la realidad, algo no del todo sencillo, como enseguida se verá. .

Natalia
Sí puedo hacerlo. Puedo pellizcarme, por ejemplo. Puedo sentarme en esta sólida silla. Podría ponerme a gritar y despertar a mi madre y a mi abuela.

Felisa

La abuela Felisa, que no estaba el día del cumpleaños, pero sí tres meses después

Ailatan
¿A tu abuela? Recuerda que tu abuela no llegará hasta mediados de diciembre, y hoy es 1 de septiembre. Tú crees que tu abuela está ahora en casa porque tu hermano escribirá este diálogo entre nosotras el día 28 de diciembre. Que es tu verdadero día: el de los inocentes.

Natalia
!Qué tontería! Puedo ver todos los objetos de mi habitación, todos mis libros. Todo está exactamente en su lugar. Ningún sueño es tan coherente. La diferencia entre la realidad y los sueños es la coherencia. Entre todos los días de mi vida real se puede trazar una línea que los une, pero entre mis distintos sueños no hay ninguna ilación [3] Este es uno de los argumentos clásicos para distinguir el sueño de la vigilia: la coherencia.

Ailatan
Yo te podría decir que la coherencia de que tú llamas vida real es la coherencia de una parte de ese largo sueño en el que imaginas ser Natalia Tubau y vivir en Madrid en el siglo veinte. Y en ese sueño, cuando llega la noche, te acuestas y sueñas sueños menos coherentes.

Natalia
Llámalo sueño [4]Llámalo sueño es el título de una novela de Henry Roth.

 

No la he leído, pero al escribir la frase recordé el título en ese mismo instante, si quieres. Pero, aunque me dijeras que toda esta vida no es sino es un sueño, y el mundo visible nada más que un fantasma, consideraría ese sueño o fantasma como suficientemente real siempre que, usando correctamente mi razón, no fuera engañada por él.

Ailatan
!Caramba! !Vaya discurso! Realmente, cada día que pasa te superas. Pero, para saber que no eres engañada por el mundo, para saber, por ejemplo, que de una semilla plantada por ti nacerá un árbol, necesitas la memoria, ¿no?

Natalia
Así es. Necesito recordar que planté la semilla y dónde la planté, por ejemplo.

Ailatan
La memoria, en definitiva, es lo que te hace pensar que existe un mundo real coherente y un mundo onírico inconexo.

Natalia
En efecto.

Ailatan
Sin embargo, cuando “sueñas”, también te parece recordar cosas. Puedes soñar que estás delante de un árbol, que plantaste hace años. Además, hay muchas cosas de tu vida que has olvidado (a pesar de tu prodigiosa memoria [5]Es famosa en nuestra familia la memoria de Natalia . Seguro que incluso hay sucesos que no eres capaz de situar exactamente en tu biografía.

Natalia
Tal vez sí, pero eso no hace que los hechos que yo no recuerde sean soñados, al menos todos aquellos hechos conocidos por otras personas.

Ailatan
(Dando una ágil voltereta)
!Ajá! Hemos llegado al punto crucial. Ahora puede acabar la representación y comenzar realmente este sueño. Puedes quitarte la máscara, Natalia.

Natalia
¿Máscara? No sé de qué me hablas.

Ailatan
Me refiero a la máscara que llevas sobre la cara. Ha llegado el momento de que descubras tu rostro.

Natalia, asombrada, se palpa el rostro, se pellizca la nariz y comienza a estirar. La piel se desprende como un guante de goma y deja al descubierto un rostro masculino, muy parecido al de Leibniz.

W.G.Leibniz

W.G.Leibniz

Natalia-Leibniz [6]Natalia-Leibniz, puesto que los argumentos y el discurso de Natalia que tanto impresionó a Ailatan son de Leibniz, uno de los filósofos más importantes de toda la historia, nacido en Alemania, quien dijo textualmente: “Aunque me dijeran que toda esta vida no es sino es un sueño, y el mundo visible nada más que un fantasma, consideraría ese sueño o fantasma como suficientemente real siempre que, usando correctamente mi razón, no fuera engañada por él”. 
¿Qué diablos es esto? ¿Quién soy yo?

Ailatan
Nada más que un coherente fantasma. Un personaje imaginado tal vez por ti, Natalia. Un fantasma que desaparecerá ahora mismo.

NATALIA-LEIBNIZ desaparece. NATALIA se da cuenta entonces de que se haya sentada no lejos de allí, en un banco de madera, junto a Ailatan.

Natalia
Entonces, ¿no era yo quién hablaba?

Ailatan
Sí y no, supongo. Pero yo no puedo saberlo, porque sólo soy un comparsa en esta obra.

Natalia
Un comparsa muy ágil para tener 92 años.

Ailatan se levanta, da otra voltereta y se planta frente a Natalia. Ya no es la anciana Ailatan,sino un esbelto Arlequín [7] Arlequín es uno de los personajes de la Commedia dell´arte italiana, género cómico popular, que se representaba por lo menos desde el siglo XV. Se trataba en su origen de piezas más o menos improvisadas, protagonizadas por actores más o menos espontáneos (a veces graciosos de ocasión) y más o menos acróbatas. Los primeros personajes eran de cuatro tipos: Pantalón, que es un doctor gruñón; los enamorados (Horacio e Isabel), las doncellas acompañantes (Franceschina y Zerbinetta), y el holgazán o tramposo, o el capitán o el ayuda de cámara. El actor se confundía con el autor, es decir, improvisaba cuanto le daba la gana, según veía las reacciones del público ante una u otra broma. Tiempo después, las comedias comenzaron a escribirse y, a partir del siglo XVII, los cómicos Fiorelli y Domenico dieron vida y popularidad a Scaramouche y Arlequín.

Arlequín es un personaje burlón y divertido, que lleva mascarilla negra y traje de cuadros o losanges de colores (rojo, amarillo, azul, verde), a veces rombos blancos y negros. Con malicia, corteja a Colombina y se burla de Pantalón y Pierrot, aunque éste acaba triunfando y consigue a Colombina. Cuando escribí la felicitación a mi hermana, yo no había leído las deliciosas obras protagonizadas por Arlequín, por ejemplo las de Collodi y las de Marivaux (¡qué gran autor hoy ignorado!). De haber escrito ahora esta felicitación, sin duda incorporaría muchas de las cosas que he aprendido y disfrutado con esas obras, aunque el personaje de Arlequín y el de Pantalón imaginados por mí (o soñados por Natalia) no se alejan demasiado de los tradicionales, incluso hay ciertas curiosas semejanzas que me sorprenden.

comedia del arte

Arlequín
Te pido disculpas en nombre de tu viejísima amiga, que ya no está para estos trotes. Permite que sea tu guía en este sueño.

Natalia
!Increíble! Así que todo esto es sólo una representación soñada. Y ahora comienza el sueño real, ¿no?

Arlequín
Tal vez sí, tal vez no. ¿Chi lo sa? “Eso” es lo que tenemos que averiguar.

Natalia
¿Eso?

Arlequín
Si esto es sueño o realidad
Si tu existencia es verdad
Si sólo existes tú personalmente
O si todo es producto de tu mente.

Natalia
!Qué rima más vulgar!

Arlequín
Recibo tus aplausos sonrojado
por tu belleza anonadado.

Natalia
!Bufón!

*********

SUEÑOS Y SOÑADORES

Natalia
¿Adónde nos dirigimos, Arlequín?

Arlequín
Al mundo del Soñador, el hombre que te sueña a ti y quizás al mundo.

Natalia
Esto me recuerda un cuento de mi hermano, que no sé si he leído… De todos modos, no tiene importancia, porque era muy malo… El cuento se llama “El Cadáver de un sueño” [8] Este es uno de mis cuentos y, efectivamente, es muy malo.)Trata de un anciano que viaja al mundo del hombre que le sueña.

Arlequín
Yo también conozco ese cuento. El hombre soñado y el soñador, que es un joven muy apuesto, viajan, entonces a un nivel superior, el mundo de aquél que le sueña a ambos.

Natalia
Así es. No sé por qué razón, el anciano soñado dos veces quiere morir, y para ello tiene que matar al primer soñador, el del nivel superior. Él y el joven que le sueña matan al primer soñador, ¿no?

Arlequín
Sí, creo que sí, pero no recuerdo el final del cuento.

Natalia
Es curioso, yo tampoco.

Arlequín
A lo mejor no lo hemos leído, o a lo mejor no nos acordamos porque tu hermano no quiere anticipar el final de esta felicitación.

Natalia
Quizás. Pero, volviendo a lo nuestro: me dijiste que vamos a enfrentarnos al problema de si existe algo aparte de mí, pero hasta ahora sólo hemos hablado de sueños y soñadores.

Arlequín
Ambos temas tienen mucho que ver, tanto como la gimnasia y la magnisia.

Natalia
Querrás decir la magnesia.

Arlequín
No, quería decir lo que he dicho: la magnisia. Que yo sepa, la gimnasia no tiene nada que ver con la magnesia, pero sí con la magnisia. Son casi la misma cosa: con las mismas letras puedes ganar cincuenta puntos extra en una partida de SCRABLE, aunque de dos maneras distintas [9] En el SCRABLE o INTELECT, se ganan puntos extras si se colocan las siete letras de una vez. Puesto que magnisia y gimnasia tienen las mismas ocho letras, es posible colocar cualquiera de estas dos palabras apoyándose en una letra que ya esté en el tablero, con lo que se obtiene puntuación extra. La broma se basa en la frase popular: “No hay que confundir la gimnasia con la magnesia”, equivalente a “No hay que confundir el tocino con la velocidad”, mostrando que si algo se puede confundir razonablemente con la gimnasia no es la magnesia, sino la magnisia.. Como te decía hace un rato, en una parte de nuestra conversación que tu hermano no ha considerado necesario transcribir [10]Es de suponer, en efecto, que los personajes de una narración siguen existiendo en los momentos en los que el narrador no cree necesario contar lo que hacen. En cualquier caso, mediante este artificio, un escritor se puede evitar largos y aburridos planteamientos y pasar rápidamente de un tema a otro en la narración., un solipsista cree que todo el mundo exterior a su mente es ficticio…

Una voz
Permitidme que interrumpa vuestra deficiente exposición de un asunto que requiere más neuronas que las que vos tenéis. Yo, Pantalón, mostraré a esta joven alumna las débiles raíces del solipsismo, y sus perniciosos frutos.

Natalia
(A Arlequín) !Qué tipo más pedante!

Pantalón [11]Pantalón, como ya se ha dicho antes, es otro de los personajes de la Comedia del arte.

Pantalone

De origen veneciano, debe su nombre a la manía de los venecianos de mentar continuamente a su patrón San Pantaleón. Es un viejo gruñón, avaro y libidinoso, víctima continua de los arlequines de Italia y los escarapines (scaramouche) de Francia. Corresponde al Barba de la comedia española.
No murmuréis a mis espaldas. Comenzaré diciendo que solipsista viene de soli e ipsi, es decir, a sí mismo sólo. Qué sólo cree en sí mismo. Es por ello que un solipsista consecuente no piensa que el mundo exterior SEA ficticio, como ha afirmado erróneamente Arlequín,. En todo caso, pensará que no hay tal mundo exterior o que lo que parece ser exterior es sólo un producto de su mente. Porque, si algo no existe, difícilmente puede ser ficticio, pues entonces SERÍA [12]Esta paradoja, el hecho de que se pueda hablar de lo que no es, posiblemente es un simple problema lingüístico, o quizá no tan simple. Ya fue tratada por Platón y es un tema recurrente en la historia de la filosofía.12. Sin embargo, hay varias clases de solipsismo.

Un desconocido
Sí, el solipsismo débil y el fuerte.

Russell
También llamados dogmático y escéptico.

El desconocido
Yo me refiero a… [13]El desconocido no tendrá oportunidad de explicarse. Probablemente quería referirse a la diferencia entre pensar que no existe literalmente nada excepto su propia mente y pensar que la única mente pensante es la suya.

Pantalón
Calla, Desconocido. Como nuestro ilustre filósofo ha dicho, podemos distinguir entre solipsismo dogmático y escéptico. El solipsista dogmático sostiene que no hay nada más allá de los datos inmediatos de su percepción. El escéptico opina que no es posible saber si hay algo más allá o si no lo hay [14]Esta sería más o menos la misma diferencia que ya existía en la Antigüedad entre el escepticismo académico y el pirrónico: “no se puede conocer la verdad” frente a “no se puede saber si es posible conocer la verdad”. No se trata de una diferencia insignificante, aunque pueda parecerlo. Una manera de entender esta diferencia es pensar, por ejemplo en el famoso problema de la dama o el tigre:

Un condenado tiene que elegir entre dos puertas. Tras una de ellas se esconde una dama, y tras la otra un tigre. Es obvio que el prisionero, antes de abrir la puerta, puede pensar que ha elegido la correcta, que ha acertado, pero no lo sabe a ciencia cierta (“Se puede hallar la verdad pero no podemos conocerla”). Naturalmente, en este ejemplo no se puede ilustrar la otra postura (“No es posible conocer la verdad”), puesto que cualquier duda se resolvería abriendo la puerta.

Un ejemplo del segundo caso sería el de dos joyas exactamente iguales (hasta donde dos joyas pueden ser exactamente iguales sin ser la misma, claro). Una se ha fabricado primero y otra después, pero nadie recuerda el orden. Así que es imposible saber la verdad, pero sí podemos afirmar la verdad de que una joya es anterior a la otra y también incluso acertar cuál es la joya original, aunque sea por mero azar; es decir, yo puedo decir qué pieza se fabricó primero y acertar, aunque no pueda comprobar de ninguna manera si he acertado o no. En definitiva, a pesar de nuestra ignorancia, tenemos la certeza de que una pieza fue fabricada antes que otra, a pesar de que dicha certeza no podamos demostrarla, ni decir cuál fue esa primera joya.14. ¿No es así?

Russell
Veo que es usted un aprovechado lector

Arlequín
Yo diría un lector aprovechado.

Pantalón
Pues bien, una vez que hemos distinguido entre el solipsismo dogmático o metafísico y escéptico o gnoseológico…

Natalia
!Qué aburrimiento!

Arlequín
A este paso van a existir mil clases de solipsismo.…

*************

EL CLUB DE LOS SOLIPSISTAS [15]Este club de los solipsistas está basado en cuento que no llegué a terminar. También se parece, en el tono, a “El club de los Suicidas” de Stevenson. Años después de esta felicitación, empecé a escribir con Jose Castillo un cuento en el que retomamos este curioso tema, pero que también quedó interrumpido

“Quien mata a un hombre, mata al mundo”.

Talmud[16] Esta frase aparece, en efecto, en el Talmud babilonio de los judíos y siempre me llamó mucho la atención. En este contexto, sin embargo, parece como si tuviera una relación con el solipsismo.

Arlequín
(Intentando interrumpir el discurso de Pantalón)
!Mirad! !Escuchad! !Qué multitud!

Natalia
!Es verdad! Y qué aspecto más raro tienen. Van vestidos como personajes del siglo XIX, con levita y sombrero de copa… todos de negro.

Arlequín
No todos. Mirad, allí hay un tipo bajito y regordete que no lleva ni levita ni sombrero de copa, pero sí un camisón negro y un rectángulo blanco en el cuello.

Natalia
Es un cura. ¿por qué no dejamos la conversación sobre el solipsismo para más adelante y averiguamos quiénes son?

Pantalón
Si ese es vuestro deseo…

Natalia
Lo es…

Se acercan a la multitud de caballeros, que discuten entre ellos, formando grupos de cuatro o cinco personas. En uno de estos grupos, se halla el cura y dos caballeros.

Cura
El canibalismo no debería ser aceptado bajo ninguna circunstancia. Santo Tomás de Aquino habla de ello: si un caníbal sólo se alimentase de carne humana, y si todos sus antepasados hubieran hecho lo mismo, resulta evidente que ese hombre no será otra cosa que carne de otros hombres.

Primer Caballero
No veo que eso sea un problema, siempre y cuando no se demuestre que la carne humana es mala para la salud.

Cura
No, el problema no es para el caníbal, sino para Dios. En la hora del Juicio Final, cuando los cuerpos sean reencarnados, ¿a quién debe elegir Dios? ¿Al caníbal o a los hombres que han sido comidos por el caníbal? [17]Santo Tomás, en efecto, plantea este curioso problema del canibalismo y el Juicio Final.

Segundo Caballero
No veo por qué necesita Dios reencarnarlos. Podría juzgarlos simplemente recordando sus nombres, sus cuerpos y sus hechos.

Cura
Tal vez sí, pero no es eso lo que está escrito. Tal vez Dios prefiere ver a los hombres ante ÉL para juzgarlos, quizá porque en la expresión del rostro de un hombre puede estar su propia sentencia: cielo o infierno.

Segundo Caballero
Sí, pero lo importante…

Cura
Lo importante es que eso no es lo importante. Decía, antes de mi última interrupción, que cada átomo del cuerpo del caníbal es al mismo tiempo suyo y de otros hombres: de aquellos que él mismo se ha comido y de aquellos que durante generaciones se comieron sus antepasados.

Arlequín
(a Natalia)
Digo yo que algo de agua habrá bebido para digerir tanta carne.

Cura
Resulta, pues, que, a pesar de su infinito poder, Dios no puede reencarnar a la vez al caníbal y a sus víctimas. Supongo que en esto estoy de acuerdo.

Segundo Caballero
Por supuesto que estoy de acuerdo. Pero, ¿cuál es la solución?

Cura
La verdad es que no lo sé, aunque he pensado mucho en ello. Lo que sí he descubierto es que la doctrina de la reencarnación de las religiones orientales es absurda. Primero, porque a Dios se le plantearía el problema anterior, pero a una escala mayor: si nos reencarnamos en hombres, vacas, cerdos, e incluso en plantas, no habrá manera de distinguir qué pertenece a un cuerpo y qué a otro. Segundo, porque a la hora del Juicio, habría un montón de encarnaduras vacías, sin alma    [18]Puesto que si un hombre se reencarna en 100 cuerpos, 99 quedarán sin alma el día del Juicio Final..

Segundo Caballero
Eso me lo discuto. Si no he podido responderme al problema del caníbal, difícilmente podría solucionar lo de los animales o las plantas, o lo de los cuerpos sin alma…

Tomás de AquinoPrimer Caballero
Me permito interrumpirme. Si el argumento de Aquino sirve, , para refutar la idea de que los animales y las plantas tengan alma y se reencarnen en hombres, lo que es un alivio desde el punto de vista de un gastrónomo como yo, no veo por qué no sirve también para negar que el hombre tenga alma. Si dios no puede resolver un problema, tampoco puede resolver el otro. Eso demuestra (Dios no lo quiera) que o Dios no existe, o que no existe el Juicio Final, al menos tal como lo presentan las escrituras.

Natalia
Perdonen. No quisiera parecer una entrometida, pero me gustaría saber algo.

Cura
¿Sólo algo? ¡Qué suerte! Yo quisiera saberlo todo, como Dios.

Natalia
Es muy interesante todo eso de los caníbales, los animales, las plantas y las almas sin cuerpo…

Cura
Los cuerpos sin alma.

Natalia
Bueno, las dos cosas [19]Tiene razón Natalia: en la conversación anterior se habló de cuerpos sin alma (los desechados por el que se reencarna) y almas sin cuerpo (las de los caníbales a los que no les pertenece ninguno de sus átomos). Pero hay algo que me ha sorprendido en su conversación. Usted repite las objeciones de su amigo como si fuese usted quien las hubiese formulado, y él hace lo mismo con los argumentos de usted.

Cura
!Ah, ya veo lo que me preocupa!

Natalia
!Será lo que me preocupa a mí!

Cura
Eso he dicho, ¿no? [20]Este parece ser el típico equívoco, frecuente en las conversaciones con niños para hacerles rabiar, de no distinguir, o fingir no hacerlo, entre el uso intercambiable de “yo” y “tú”. Sin embargo, enseguida se verá que no se trata de eso.

Wilde El ilustre cohete

Uno de los equívocos de este estilo lo ofrece Oscar Wilde en “El famoso Cohete”. Dice el Cohete: “Ya está bien de hablar siempre de vosotros, deberíais hacer como yo: deberíais hablar de mí”.

Natalia
Ha dicho “lo que me preocupa”, refiriéndose a lo que me preocupa a mí. Debería haber dicho: “lo que te preocupa”.

Russell
Si me permites, Natalia, creo que puedo aclarar este malentendido. Me parece que conozco a este curita. Su nombre es…

Cura
Maroon…

Russell
(Sorprendido al principio, se repone y murmura para sí mismo: “Maroon…distinto sentido pero el mismo referente” [21] Russell pensaba que se trataba del Padre Brown, célebre personaje de Chesterton. Su monólogo interior (“el mismo referente pero distinto sentido”), se refiere a una teoría lógica, defendida muy elocuentemente por Frege, que afirma que una misma cosa (el referente) puede ser enunciada de dos o más maneras (sentidos o referencias). El “lucero de la tarde” y el “lucero de la mañana” (referencias) son frases que tienen un mismo referente, el planeta Venus, aunque se da la circunstancia de que durante mucho tiempo los hombres no supieron que se trataba de un único cuerpo estelar. chesterton-padre brownDel mismo modo, Maroon (marrón) y Brown (marrón) tienen el mismo referente: el curita que protagoniza los deliciosos relatos de Chesterton. En la cafetería de la Facultad de Filosofía, un día después de salir de la clase de lógica o de filosofía del lenguaje, donde se había tratado ese tema, pedí un café con leche, y ante la tardanza, comente a Manuel y otros compañeros: “He formulado una proposición dotada de sentido, pero todavía no he obtenido el referente”, lo que dio pie a una divertidísima aplicación de conceptos lógicos a la vida corriente.. Después, dirigiéndose a Natalia, al cura y a los caballeros, añade:)
Si no me equivoco, ésta es una reunión del club de los solipsistas.

Primer Caballero
Así es. Y puedo añadir que éste es el más selecto de todos los clubs, pues sólo tiene un miembro: YO.

Segundo Caballero
Es decir: YO.

TODOS LOS CABALLEROS
!!YO!! [22] De nuevo parece darse aquí el equívoco mencionado antes: ¿Quién es el único miembro de este club?” “Yo”-dice uno. “En efecto, replica otro, yo soy el único miembro de este club”. Se podría tratar de una confusión en el uso del pronombre “yo” en diferentes niveles de lenguaje. Pero, como se indicó antes y ya se empieza a entender, no es éste equívoco lo que motiva el raro comportamiento de los miembros del club.

 Arlequín
!Caramba! Me encantaría pertenecer a este club. Me sentiría muy acompañado por mí mismo.

Natalia
¿Me van a explicar de una vez por qué hablan así entre ustedes?

Cura
(Dirigiéndose a los dos caballeros)
Creo que es necesario volver por unos instantes a las convenciones del mundo aparente: finjamos que soy plural. Mira, jovencita: este club está compuesto por solipsistas. Los solipsistas, no sé si lo sabes.…

Natalia
Piensan que sólo existen ellos.

Cura
Más o menos. pues bien, el club fue inaugurado en 1882, aunque se ignora quién fue el fundador y quién el primer miembro. Como ya sabes lo que es un solipsista, no te costará entender por qué siempre hablamos en primera persona.

Natalia
Sí, ahora lo comprendo, por supuesto. Pero ustedes hablan del Dios, de Aquino, de un caníbal… Si fueran consecuentes, sólo hablarían de sí mismos.

Primer Caballero
En efecto, pero eso haría que nuestras conversaciones se hiciesen casi imposibles de entender. Al principio éramos consecuentes, pero decidimos ser inconsecuentes por decisión minoritaria .

Segundo Caballero
Sí, el resultado del referéndum fue unánime: un voto a favor de la propuesta [23] Es discutible si al resultado de una votación tal se le puede llamar minoritaria y no mayoritaria. Una decisión minoritaria a lo mejor sería un voto en blanco, nulo o una abstención, con lo que se supone que ganaría la propuesta de todos modos, puesto que ni siquiera habría empate..

Primer Caballero
Al principio también discutíamos a menudo quién de nosotros era real (lo que haría de todo el resto una ficción).

Arlequín
¿Y cuál fue el resultado de tan existencialista cuestión?[24]Se trata, por supuesto, de una cuestión existencialista en su más pleno sentido. Arlequín juega con el doble sentido, aludiendo también, por ejemplo, a la filosofía existencialista de Sartre

Primer Caballero
Lo dejamos en suspenso para evitar continuas peleas. Decidimos dejar que pasara el tiempo y que los miembros del club fuesen muriendo. El último que quedase sería el verdadero solipsista.

Natalia
¿Y se puede saber quién ganó?

Primer Caballero
Todos fueron muriendo en el primer cuarto del siglo XX. Al final sólo quedé yo.

Russell
!Vaya! Le felicito. Debió usted disfrutar mucho con su victoria.

Primer Caballero
No. La verdad es que me sentía bastante sólo. Tras varios meses de aburrimiento, decidí que sólo me quedaba una solución: suicidarme.

Arlequín
Yo conozco soluciones para el aburrimiento mucho menos cruentas, aunque no tan definitivas.

Primer Caballero
Bueno, primero intenté que se afiliasen nuevo socios al Club. Mientras siguiese viviendo un sólo hombre en la Tierra, no estaba claro si yo era el único real. Pero los tiempos habían cambiado y ya nadie quería averiguar si los demás existían o no.

Pantalón
Yo no me habría unido a un Club como éste ni aunque yo fuese su único miembro [25]En la versión original, Pantalón decía “Ni aunque me lo pidiesen de rodillas”. Con la nueva frase, se explota la circunstancia de que, precisamente la característica de este club es que tiene, en principio, un sólo miembro. Y se recuerda, por otro lado, la célebre frase de Groucho Marx: “Yo no pertenecería a un club en el que admitiesen a alguien como yo”.

Primer Caballero
Lamentablemente, eran muchos los que pensaban como usted. Las cosas habían cambiado mucho desde los buenos tiempos de la Reina Victoria. Un tal Bertrand Russell [26]Bertrand Russell, que asiste a la conversación sin revelar su identidad, escribió bastante sobre el solipsismo.  y otros filósofos, como Ludwig Wittgenstein, habían desprestigiado el solipsismo [27] Ludwig Wittgenstein formuló un argumento según el cual no es posible un lenguaje privado y, consecuentemente, no es posible el solipsismo (consecuentemente para él).. A eso hay que añadir que siempre nos faltó ambición proselitista, salvo excepciones.

Pantalón
!Pero todo lo que dice este hombre demuestra que ni él mismo cree en el solipsismo! Siempre está hablando de los demás!

Cura
No sea impertinente. Recuerde que estamos (o estoy), fingiendo una pluralidad aparente. El problema del solipsismo es muy difícil de resolver y nosotros somos los primeros en reconocerlo. Pero el mismo Bertrand Russell reconocía que no había manera de refutar el solipsismo [28]Así es. Bertrand Russell considera que no es posible refutar el solipsismo de un modo concluyente. Sin embargo, aunque no hay razones para no creer en el solipsismo, hay tantos buenos motivos para creer en ello como los hay para creer que existe Dios o que en este momento una tetera está orbitando en torno al planeta Venus. Es decir, muy pocos.. De todos modos, tenga en cuenta que el solipsismo no es una teoría, sino accidentalmente. En realidad es un sentimiento, como la religión. “Creo porque es absurdo”, decía Tertuliano [29]  Se atribuye a Tertuliano la frase “Credo quia absurdum”, aunque él, al parecer, dijo o escribió “Credo quia ineptum”. La frase resume su opinión de que la verdad cristiana es incomprensible y absurda, pues la muerte de Dios es creíble porque es contradictoria y su resurrección es cierta porque es imposible.. Si las cuestiones religiosas fuesen tan evidentes como resolver una suma, todo el mundo creería en Dios, pero no habría en ello mérito alguno. !No sabe usted los problemas que me plantea el creer en Dios y ser, al mismo tiempo, solipsista [30]Estos problemas serían menores si en vez de creer en el Dios personal del cristianismo, Maroon fuese panteísta, es decir considera que todo es Uno y que ese Uno es Dios. Los panteístas son, por ello, una especie de solipsistas que unánimemente se respetan unos a otros: todos existen porque en realidad no existe ninguno.!

Primer Caballero
Si me permiten continuar… El caso es que decidí suicidarme. Pero al hacerlo quise resolver de una vez para siempre si el mundo exterior existía o no. Me administré un veneno que procura una muerte muy lenta, y me mantuve vigilante y alerta, para ver si el mundo exterior desaparecía o no cuando yo me muriese.

Arlequín
Es un procedimiento verdaderamente científico [31]  El comentario de Arlequín se debe a que, como dice el Talmud: al morir un hombre muere el mundo, al menos para él (aunque el Talmud no se refiere sólo a este sentido, como ya he indicado. ¿Cuál fue el resultado?

Primer Caballero
El mundo desapareció.

Natalia
¿Y usted no?

Primer Caballero
Pues… No sabría decirlo. No me acuerdo de nada de lo que pasó después de la desaparición del mundo. Lo siguiente que recuerdo es estar aquí y encontrar a todos mis antiguos compañeros [32] He añadido la última frase para evitar cualquier ambigüedad. El problema con el que ahora se enfrenta este caballero solipsista, después de no haber resuelto siquiera el anterior, es que parece difícil repetir el experimento, puesto que ya está muerto.

Pantalón
Pues yo estaba en ese mundo y le puedo asegurar que no noté ningún cambio en el momento en que usted murió.

Russell
(A Pantalón) No sea estúpido. Usted no ha vivido sino en el mundo de la ficción. Usted es tan sólo una idea, la del viejo gruñón de la Comedia del Arte, encarnada en los cuerpos de cientos de actores durante varios siglos.

Pantalón
Me permito recordarle que usted también está muerto.

Russell
Todos estamos muertos, menos Natalia, que ni siquiera está con nosotros en este instante [33] Aquí, evidentemente, Russell salta de un mundo a otro, de un metalenguaje a otro: el mundo de la Natalia de la vigilia, en el que vivió Russell, pero ya no vive; del mundo de la Natalia que sueña y en el que ahora parece estar metido Russell y el mundo de Natalia y Russell en tanto que personajes de esta narración. Las combinaciones entre estos mundos son múltiples y muy interesantes.

Arlequín
¿Qué somos entonces?

**********

ALGUNAS RESPUESTAS

Rono Zickbert [34]Rono Zickbert es un acrónimo de Robert Nozick, escritor y ensayista americano, que desarrolla argumentos como los que vienen a continuación en su breve relato Fiction, incluido en la embriagadora antología The Mind’s I, de Hofstadter y Dennet
La respuesta a tu pregunta, Arlequín, es evidente. Sólo sois personajes de ficción. Nombres escritos en un papel, que Natalia lee y no lee en este instante.

Natalia
¿Y yo también soy un personaje de ficción?

Rono Zickbert, conocido fuera del mundo onírico de Natalia como Robert Nozick

Rono Zickbert, conocido fuera del mundo onírico de Natalia como Robert Nozick

Zickbert
¿Te refieres a tú que me hablas o a tú que me lees y no me lees? [35] Que lee y no lee porque puede referirse tanto a la Natalia del sueño como a la Natalia que lee el cuento ahora (pero que también no lo lee en ese otro momento en que hace cualquier otra cosa).

Natalia
Imagina que me refiero a yo que leo…y no leo.

Zickbert
En ambos casos mi respuesta habría sido la misma: no puedo saberlo. ¿Acaso no soy yo mismo un personaje de ficción? ¿Cómo podría decidir quién es real y quién no?
(Tras una pausa bastante larga) ¿Tú crees en la existencia de Descartes [36] No es casual que el personaje elegido para la discusión sea Descartes, pues es uno de los que más se ha interesado por la cuestión de cómo podemos distinguir el sueño de la realidad, o a la inversa. ?

Natalia
Por supuesto. Es un personaje histórico

Zickbert
Quieres decir que los historiadores se han puesto de acuerdo en que existió, del mismo modo que no se han puesto de acuerdo en si Pitágoras existió o no [37] Pitágoras es un personaje situado entre la historia y la leyenda..

Natalia
Así es.

Zickbert
Pero la existencia de Descartes o de Pitágoras no depende de que los libros de historia digan que existieron o no. Digan lo que digan los historiadores, si Pitágoras existió, Pitágoras existió [38] He aquí de nuevo la distinción entre los dos tipos de escepticismo: el que nosotros creamos que Descartes existió depende claramente de los libros que nos dicen que existió (incluidos los que él escribió), pero la existencia pasada de Descartes no depende de esos libros. Lo más probable es que Descartes haya existido, pero podríamos imaginar un gran fraude histórico que hubiese convertido a un personaje ficticio en histórico. Y, por otra parte, insisto en que Descartes no existió porque lo digan los libros, sino por otras razones, como ser engendrado por sus padres.

Natalia
Por supuesto,

Zickbert
¿Y Hamlet? ¿Existió Hamlet?

Natalia
No. Y si existió, no fue, desde luego, el Hamlet que Shakespeare nos cuenta [39]Hamlet, príncipe de Dinamarca, de Shakespeare, se basa en un personaje que realmente existió, aunque no parece tener mucho que ver con el que Shakespeare creó..

Zickbert
No pretenderás que el Descartes que existió sí es el Descartes que los libros nos cuentan.

Natalia
No entiendo dónde quieres ir a parar.

Zickbert
Intenta decirme quién era Descartes.

Natalia
Era un filósofo francés.

Zickbert
Hay infinidad de filósofos franceses,

Natalia
Estudió en el Colegio de jesuitas de La fleche. Escribió varios libros de filosofía y dijo: “Pienso, luego existo”.

Zickbert
Imagínate que se descubre que Descartes no estudió en el Colegio de La fleche, y que no escribió los libros que se le atribuyen. Antes hablábamos de Hamlet. Como sabes, muchos dudan de que Shakespeare fuese el autor de los libros que se le atribuyen; algunos piensan, por ejemplo, que los escribió el Canciller Bacon, y Gadaffi afirma que el autor era un árabe exiliado en Inglaterra. Si se descubriese que Descartes no estudió en La Fleche y no escribió sus libros, ¿dejaría de haber existido?[40] En efecto, la cuestión de si el actor llamado Shakespeare fue el autor de las obras que se le atribuyen ha ocupado a muchos investigadores, que han llegado a proponer todo tipo de teorías: que el autor es el famoso filósofo Francis Bacon; que era un francés llamado Jacques-Pierre (nótese el parecido del nombre al pronunciarlo: “yakspier”) o, como la teoría de Gadaffi que menciona Zickbert. Otra muy célebre es la que sostiene que Shakespeare y Marlowe son la misma persona.

Lo cierto es que cuando se empiezan a examinar las obras de un autor con demasiado detenimiento acaba dudándose de su autoría en casi todos los casos: así, investigar los diálogos de Platón, o las obras de Aristóteles suele conducir no a descartar las obras atribuidas (pero no escritas por estos filósofos), sino también a considerar si escribieron siquiera alguna obra o pensaron alguna idea. Lo mismo que a Shakespeare le ha sucedido a Homero: no se sabe si es peor para su posibilidad de existencia que no se le considere autor de la Odisea (la autora, según Robert Graves, sería la hija de Homero) o que se le catalogue como un autor colectivoal “autor” de la Iliada.

Natalia
Por supuesto que no.

Zickbert
Pero ya no tendría nada que ver con el Descartes que conocemos.

Natalia
Supongo que no.

Zickbert
Así pues, parece que dependemos de los historiadores para considerar que alguien concreto existió. Pero ese alguien no debe su existencia a los historiadores. Y sin embargo, deja de ser ese alguien que los historiadores nos describen si no reúne las características que se consideran esenciales a esa descripción.

Russell
Esto me recuerda algo que decía Leibniz acerca de César: él opinaba que en la esencia de Julio César estaba contenido el hecho de que cruzara el Rubicón [41]Es el célebre momento en que, se podría decir, César decidió ser César y dijo “Alea jacta est” (la suerte está echada).. Si no hubiese cruzado el Rubicón, ya no sería Julio César, y si Descartes no hubiese estudiado en La Fleche, ya no sería Descartes [42]La teoría de Leibniz es bastante compleja. Donde más claramente está expresada, que yo haya leído, es en su correspondencia con Arnauld. Puede decirse, simplificando mucho, que en la esencia de César están contenidos todos sus atributos, o que, desde un punto de vista lógico, en el sujeto “César” están contenidos todos sus predicados..

Natalia
(Dirigiéndose a Zickbert)
No estoy segura de si todo eso es correcto, pero sigo sin saber dónde queréis llegar.

Zickbert
Ahora imagina que Hamlet, en lugar de “To be or not to be”, dice: “Pienso, luego existo”. Ese argumento en boca de Descartes convenció al filósofo francés de su propia existencia. ¿Debemos pensar que también existiría Hamlet si dijese tales palabras?

Natalia
No, porque sería el personaje de un libro, no un personaje real.

Zickbert
Y Descartes, ¿no es acaso un personaje de un libro, de muchos libros, que repite una y otra vez: “Pienso, luego existo”?

Se oye una gran explosión y, tras una nube rosa que deja un desagradable olor a azufre, aparece…

DescartesDescartes
Bueno, en realidad yo dije “Cogito ergo sum”[43]Descartes probablemente nunca dijo “Pienso, luego existo”, pero sí escribió, y probablemente dijo alguna vez “Cogito ergo sum” y, tal vez “Je pense, doc je suis”. Descartes escribió el Discurso del método en latín. La obra, con el beneplácito de Descartes, fue traducida al francés y el cogito ergo sum se convirtió en Je pense donc je suis. Una idea casi idéntica, sin embargo, ya se encuentra en Agustín de Hipona, aunque ahora no la recuerdo exactamente.. Yo creo que podemos dudar de que haya Dios, de que haya cielo, de que nosotros tengamos manos, pies o cuerpo alguno. Pero no por ello nos convertimos en nada, pues es contradictorio pensar que no existe aquello que piensa mientras piensa.

Zickbert
Como ves, Descartes se pregunta si sueña, si la vida es sueño, que diría Calderón[44]Calderón:.La vida es sueño., pero debería preguntarse no ya si sueña, sino si está siendo soñado. Descartes y tú que me lees y no me lees, podéis ser personajes de un libro que alguien está leyendo y no está leyendo, tal vez Dios.

Natalia
Pero yo tengo la certeza de que existo.

Zickbert
¿Quién? ¿Tú que me lees y no me lees o tú que me hablas? Imagínate que eres el personaje de un libro, o de una felicitación de cumpleaños que ahora está siendo leída y ahora no está siendo leída. Tal vez pasen años antes de que vuelvas a existir para un lector y, sin embargo, también puede suceder que sobrevivas a todos tus lectores: tú que sólo crees ser un personaje de ficción.

Natalia
Pero un libro ya está escrito, no puede cambiar.

Zickbert
Bueno, yo creo que conoces los libro-juegos, en los que pueden darse infinitas combinaciones, siempre distintas, o Rayuela, de Cortazar[45]En Rayuela los capítulos pueden leerse en el orden que el lector prefiera. , que puede leerse de miles de maneras diferentes. Antes hablabais del Juicio Final. Si existe Dios, la diferencia entre los personajes de un libro respecto a nosotros, y de nosotros respecto a Dios, tal vez sea la misma. En el Juicio Final, el Autor puede decidir si somos personajes de ficción o no.

Se produce un largo silencio, durante el que todos se ponen a pensar en el asunto.

Zickbert
De todos modos, tú dices que un libro ya está escrito, que no puede cambiar. Pero la vida vivida tampoco puede cambiar. Tú puedes, o al menos eso crees, decidir qué vas a hacer mañana. Yo puedo escribir un libro y pensar qué va a hacer el personaje principal. En cualquier caso, una vez hecho, ya no se puede cambiar. Incluso, es posible modificar un libro ya escrito, edición tras edición, pero no es posible cambiar el pasado de una persona[46]Primo Levi también plantea argumentos semejantes, aunque creo que cuando escribí esta felicitación todavía no conocía a este magnífico autor. Tengo pensado desarrollar este tema en una futura felicitación..

Natalia
Pero yo decido qué voy a hacer mañana, mientras que el personaje de un libro no decide nada: lo decide el autor.

Zickbert
No discutiré si tú decides o no, porque me parece que de eso del determinismo y el libre albedrío tratará una futura felicitación [47]Futura no: se habló de este tema en la del año pasado. aunque tal vez tiene razón Zickbert, y se volverá a hablar de este asunto., pero de lo que se trata aquí es de si tú puedes ser el personaje de un libro y si el personaje de un libro puede ser considerado una persona real. Ya sabes que muchos escritores se quejan de ser dominados por sus personajes, de que pierden el control de la narración [48]Algunos escritores dicen, en efecto que los personajes de sus obras acaban haciéndose con el control de las mismas. Otros, como Javier Marías dicen que eso sólo muestra una absurda debilidad por parte del autor.. Quizá Dios siente algo así de vez en cuando al leer, escribir o imaginar el libro de la Creación [49]Algunos teólogos árabes sostienen que el Corán existió antes que Dios., recuerda que el Génesis dice: “Al principio fue el Verbo”, es decir, la palabra.

Natalia
Aummm…. Creo que me voy a dormir. No quisiera, pero no puedo evitarlo.

Arlequín
!No te duermas, Natalia! Si te duermes, todos desapareceremos. Recuerda lo de la coherencia: decías que en la vida real se da una coherencia que en los sueños no existe. !No nos volveremos a ver!

Natalia
¿Tú crees? Creo que me convenciste de que esa coherencia se puede dar también en los sueños. ¿O fue Ailatan? Ya no me acuerdo, sólo sé que tengo mucho sueño[50]Lo que no tiene en cuenta Arlequín es que Natalia no está diciendo que el sueño en el que él participa se vaya a acabar porque se va a despertar, sino que se va a dormir dentro del sueño. Las consecuencias de esto, ¿cuáles son'. Pregúntale a ese sabihondo (señala a Zickbert) si nos volveremos a ver.

Arlequín
¿Nos volveremos a ver?

Zickbert
Sin duda. Y muy pronto. Juntos viajareis a un lugar que está en todas partes y en ninguna, y al misterioso Oriente[51]El viaje al misterioso oriente iba a ser al felicitación de 1992, pero después cambié de planes. . Y seguiréis hablando de sueños, de solipsismo y… además creo que os librareis de Pantalón[52]Esta promesa sí parece haberse cumplido..

Arlequín
¿Has oído, Natalia? ¿Natalia? ¡NATALIA! ¿Estás ahí?

Continuará (el año que viene)…

[Esta felicitación, como las anteriores, tiene notas, añadidas en 1997. Puedes verlas haciendo clic en las notas.  Pero es recomendable  leer el texto completo de principio a fin y después las notas, que también aparecen  situadas al final del texto. Para cerrar la nota, haz clic en close, en la esquina superior derecha de cada nota]

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Originally posted 2013-09-06 01:14:31.

Notas   [ + ]

1. Y Ailatan, por tanto, cumple 92, ya que es el inverso de Natalia 
2.  Se trata del famoso problema de cómo se puede distinguir el sueño de la realidad, algo no del todo sencillo, como enseguida se verá. 
3. Este es uno de los argumentos clásicos para distinguir el sueño de la vigilia: la coherencia
4. Llámalo sueño es el título de una novela de Henry Roth.

 

No la he leído, pero al escribir la frase recordé el título en ese mismo instante

5. Es famosa en nuestra familia la memoria de Natalia
6. Natalia-Leibniz, puesto que los argumentos y el discurso de Natalia que tanto impresionó a Ailatan son de Leibniz, uno de los filósofos más importantes de toda la historia, nacido en Alemania, quien dijo textualmente: “Aunque me dijeran que toda esta vida no es sino es un sueño, y el mundo visible nada más que un fantasma, consideraría ese sueño o fantasma como suficientemente real siempre que, usando correctamente mi razón, no fuera engañada por él”. 
7. Arlequín es uno de los personajes de la Commedia dell´arte italiana, género cómico popular, que se representaba por lo menos desde el siglo XV. Se trataba en su origen de piezas más o menos improvisadas, protagonizadas por actores más o menos espontáneos (a veces graciosos de ocasión) y más o menos acróbatas. Los primeros personajes eran de cuatro tipos: Pantalón, que es un doctor gruñón; los enamorados (Horacio e Isabel), las doncellas acompañantes (Franceschina y Zerbinetta), y el holgazán o tramposo, o el capitán o el ayuda de cámara. El actor se confundía con el autor, es decir, improvisaba cuanto le daba la gana, según veía las reacciones del público ante una u otra broma. Tiempo después, las comedias comenzaron a escribirse y, a partir del siglo XVII, los cómicos Fiorelli y Domenico dieron vida y popularidad a Scaramouche y Arlequín.

Arlequín es un personaje burlón y divertido, que lleva mascarilla negra y traje de cuadros o losanges de colores (rojo, amarillo, azul, verde), a veces rombos blancos y negros. Con malicia, corteja a Colombina y se burla de Pantalón y Pierrot, aunque éste acaba triunfando y consigue a Colombina. Cuando escribí la felicitación a mi hermana, yo no había leído las deliciosas obras protagonizadas por Arlequín, por ejemplo las de Collodi y las de Marivaux (¡qué gran autor hoy ignorado!). De haber escrito ahora esta felicitación, sin duda incorporaría muchas de las cosas que he aprendido y disfrutado con esas obras, aunque el personaje de Arlequín y el de Pantalón imaginados por mí (o soñados por Natalia) no se alejan demasiado de los tradicionales, incluso hay ciertas curiosas semejanzas que me sorprenden.

8. Este es uno de mis cuentos y, efectivamente, es muy malo.
9. En el SCRABLE o INTELECT, se ganan puntos extras si se colocan las siete letras de una vez. Puesto que magnisia y gimnasia tienen las mismas ocho letras, es posible colocar cualquiera de estas dos palabras apoyándose en una letra que ya esté en el tablero, con lo que se obtiene puntuación extra. La broma se basa en la frase popular: “No hay que confundir la gimnasia con la magnesia”, equivalente a “No hay que confundir el tocino con la velocidad”, mostrando que si algo se puede confundir razonablemente con la gimnasia no es la magnesia, sino la magnisia.
10. Es de suponer, en efecto, que los personajes de una narración siguen existiendo en los momentos en los que el narrador no cree necesario contar lo que hacen. En cualquier caso, mediante este artificio, un escritor se puede evitar largos y aburridos planteamientos y pasar rápidamente de un tema a otro en la narración.
11. Pantalón, como ya se ha dicho antes, es otro de los personajes de la Comedia del arte.

Pantalone

De origen veneciano, debe su nombre a la manía de los venecianos de mentar continuamente a su patrón San Pantaleón. Es un viejo gruñón, avaro y libidinoso, víctima continua de los arlequines de Italia y los escarapines (scaramouche) de Francia. Corresponde al Barba de la comedia española.

12. Esta paradoja, el hecho de que se pueda hablar de lo que no es, posiblemente es un simple problema lingüístico, o quizá no tan simple. Ya fue tratada por Platón y es un tema recurrente en la historia de la filosofía.
13. El desconocido no tendrá oportunidad de explicarse. Probablemente quería referirse a la diferencia entre pensar que no existe literalmente nada excepto su propia mente y pensar que la única mente pensante es la suya.
14. Esta sería más o menos la misma diferencia que ya existía en la Antigüedad entre el escepticismo académico y el pirrónico: “no se puede conocer la verdad” frente a “no se puede saber si es posible conocer la verdad”. No se trata de una diferencia insignificante, aunque pueda parecerlo. Una manera de entender esta diferencia es pensar, por ejemplo en el famoso problema de la dama o el tigre:

Un condenado tiene que elegir entre dos puertas. Tras una de ellas se esconde una dama, y tras la otra un tigre. Es obvio que el prisionero, antes de abrir la puerta, puede pensar que ha elegido la correcta, que ha acertado, pero no lo sabe a ciencia cierta (“Se puede hallar la verdad pero no podemos conocerla”). Naturalmente, en este ejemplo no se puede ilustrar la otra postura (“No es posible conocer la verdad”), puesto que cualquier duda se resolvería abriendo la puerta.

Un ejemplo del segundo caso sería el de dos joyas exactamente iguales (hasta donde dos joyas pueden ser exactamente iguales sin ser la misma, claro). Una se ha fabricado primero y otra después, pero nadie recuerda el orden. Así que es imposible saber la verdad, pero sí podemos afirmar la verdad de que una joya es anterior a la otra y también incluso acertar cuál es la joya original, aunque sea por mero azar; es decir, yo puedo decir qué pieza se fabricó primero y acertar, aunque no pueda comprobar de ninguna manera si he acertado o no. En definitiva, a pesar de nuestra ignorancia, tenemos la certeza de que una pieza fue fabricada antes que otra, a pesar de que dicha certeza no podamos demostrarla, ni decir cuál fue esa primera joya.

15. Este club de los solipsistas está basado en cuento que no llegué a terminar. También se parece, en el tono, a “El club de los Suicidas” de Stevenson. Años después de esta felicitación, empecé a escribir con Jose Castillo un cuento en el que retomamos este curioso tema, pero que también quedó interrumpido
16. Esta frase aparece, en efecto, en el Talmud babilonio de los judíos y siempre me llamó mucho la atención. En este contexto, sin embargo, parece como si tuviera una relación con el solipsismo.
17. Santo Tomás, en efecto, plantea este curioso problema del canibalismo y el Juicio Final.
18. Puesto que si un hombre se reencarna en 100 cuerpos, 99 quedarán sin alma el día del Juicio Final.
19. Tiene razón Natalia: en la conversación anterior se habló de cuerpos sin alma (los desechados por el que se reencarna) y almas sin cuerpo (las de los caníbales a los que no les pertenece ninguno de sus átomos)
20. Este parece ser el típico equívoco, frecuente en las conversaciones con niños para hacerles rabiar, de no distinguir, o fingir no hacerlo, entre el uso intercambiable de “yo” y “tú”. Sin embargo, enseguida se verá que no se trata de eso.

Wilde El ilustre cohete

Uno de los equívocos de este estilo lo ofrece Oscar Wilde en “El famoso Cohete”. Dice el Cohete: “Ya está bien de hablar siempre de vosotros, deberíais hacer como yo: deberíais hablar de mí”.

21. Russell pensaba que se trataba del Padre Brown, célebre personaje de Chesterton. Su monólogo interior (“el mismo referente pero distinto sentido”), se refiere a una teoría lógica, defendida muy elocuentemente por Frege, que afirma que una misma cosa (el referente) puede ser enunciada de dos o más maneras (sentidos o referencias). El “lucero de la tarde” y el “lucero de la mañana” (referencias) son frases que tienen un mismo referente, el planeta Venus, aunque se da la circunstancia de que durante mucho tiempo los hombres no supieron que se trataba de un único cuerpo estelar. chesterton-padre brownDel mismo modo, Maroon (marrón) y Brown (marrón) tienen el mismo referente: el curita que protagoniza los deliciosos relatos de Chesterton. En la cafetería de la Facultad de Filosofía, un día después de salir de la clase de lógica o de filosofía del lenguaje, donde se había tratado ese tema, pedí un café con leche, y ante la tardanza, comente a Manuel y otros compañeros: “He formulado una proposición dotada de sentido, pero todavía no he obtenido el referente”, lo que dio pie a una divertidísima aplicación de conceptos lógicos a la vida corriente.
22. De nuevo parece darse aquí el equívoco mencionado antes: ¿Quién es el único miembro de este club?” “Yo”-dice uno. “En efecto, replica otro, yo soy el único miembro de este club”. Se podría tratar de una confusión en el uso del pronombre “yo” en diferentes niveles de lenguaje. Pero, como se indicó antes y ya se empieza a entender, no es éste equívoco lo que motiva el raro comportamiento de los miembros del club.
23. Es discutible si al resultado de una votación tal se le puede llamar minoritaria y no mayoritaria. Una decisión minoritaria a lo mejor sería un voto en blanco, nulo o una abstención, con lo que se supone que ganaría la propuesta de todos modos, puesto que ni siquiera habría empate.
24. Se trata, por supuesto, de una cuestión existencialista en su más pleno sentido. Arlequín juega con el doble sentido, aludiendo también, por ejemplo, a la filosofía existencialista de Sartre
25. En la versión original, Pantalón decía “Ni aunque me lo pidiesen de rodillas”. Con la nueva frase, se explota la circunstancia de que, precisamente la característica de este club es que tiene, en principio, un sólo miembro. Y se recuerda, por otro lado, la célebre frase de Groucho Marx: “Yo no pertenecería a un club en el que admitiesen a alguien como yo”.
26. Bertrand Russell, que asiste a la conversación sin revelar su identidad, escribió bastante sobre el solipsismo.
27. Ludwig Wittgenstein formuló un argumento según el cual no es posible un lenguaje privado y, consecuentemente, no es posible el solipsismo (consecuentemente para él).
28. Así es. Bertrand Russell considera que no es posible refutar el solipsismo de un modo concluyente. Sin embargo, aunque no hay razones para no creer en el solipsismo, hay tantos buenos motivos para creer en ello como los hay para creer que existe Dios o que en este momento una tetera está orbitando en torno al planeta Venus. Es decir, muy pocos.
29.  Se atribuye a Tertuliano la frase “Credo quia absurdum”, aunque él, al parecer, dijo o escribió “Credo quia ineptum”. La frase resume su opinión de que la verdad cristiana es incomprensible y absurda, pues la muerte de Dios es creíble porque es contradictoria y su resurrección es cierta porque es imposible.
30. Estos problemas serían menores si en vez de creer en el Dios personal del cristianismo, Maroon fuese panteísta, es decir considera que todo es Uno y que ese Uno es Dios. Los panteístas son, por ello, una especie de solipsistas que unánimemente se respetan unos a otros: todos existen porque en realidad no existe ninguno.
31.  El comentario de Arlequín se debe a que, como dice el Talmud: al morir un hombre muere el mundo, al menos para él (aunque el Talmud no se refiere sólo a este sentido, como ya he indicado.
32.  He añadido la última frase para evitar cualquier ambigüedad. El problema con el que ahora se enfrenta este caballero solipsista, después de no haber resuelto siquiera el anterior, es que parece difícil repetir el experimento, puesto que ya está muerto.
33.  Aquí, evidentemente, Russell salta de un mundo a otro, de un metalenguaje a otro: el mundo de la Natalia de la vigilia, en el que vivió Russell, pero ya no vive; del mundo de la Natalia que sueña y en el que ahora parece estar metido Russell y el mundo de Natalia y Russell en tanto que personajes de esta narración. Las combinaciones entre estos mundos son múltiples y muy interesantes.
34. Rono Zickbert es un acrónimo de Robert Nozick, escritor y ensayista americano, que desarrolla argumentos como los que vienen a continuación en su breve relato Fiction, incluido en la embriagadora antología The Mind’s I, de Hofstadter y Dennet
35. Que lee y no lee porque puede referirse tanto a la Natalia del sueño como a la Natalia que lee el cuento ahora (pero que también no lo lee en ese otro momento en que hace cualquier otra cosa).
36.  No es casual que el personaje elegido para la discusión sea Descartes, pues es uno de los que más se ha interesado por la cuestión de cómo podemos distinguir el sueño de la realidad, o a la inversa.
37.  Pitágoras es un personaje situado entre la historia y la leyenda.
38. He aquí de nuevo la distinción entre los dos tipos de escepticismo: el que nosotros creamos que Descartes existió depende claramente de los libros que nos dicen que existió (incluidos los que él escribió), pero la existencia pasada de Descartes no depende de esos libros. Lo más probable es que Descartes haya existido, pero podríamos imaginar un gran fraude histórico que hubiese convertido a un personaje ficticio en histórico. Y, por otra parte, insisto en que Descartes no existió porque lo digan los libros, sino por otras razones, como ser engendrado por sus padres
39. Hamlet, príncipe de Dinamarca, de Shakespeare, se basa en un personaje que realmente existió, aunque no parece tener mucho que ver con el que Shakespeare creó.
40.  En efecto, la cuestión de si el actor llamado Shakespeare fue el autor de las obras que se le atribuyen ha ocupado a muchos investigadores, que han llegado a proponer todo tipo de teorías: que el autor es el famoso filósofo Francis Bacon; que era un francés llamado Jacques-Pierre (nótese el parecido del nombre al pronunciarlo: “yakspier”) o, como la teoría de Gadaffi que menciona Zickbert. Otra muy célebre es la que sostiene que Shakespeare y Marlowe son la misma persona.

Lo cierto es que cuando se empiezan a examinar las obras de un autor con demasiado detenimiento acaba dudándose de su autoría en casi todos los casos: así, investigar los diálogos de Platón, o las obras de Aristóteles suele conducir no a descartar las obras atribuidas (pero no escritas por estos filósofos), sino también a considerar si escribieron siquiera alguna obra o pensaron alguna idea. Lo mismo que a Shakespeare le ha sucedido a Homero: no se sabe si es peor para su posibilidad de existencia que no se le considere autor de la Odisea (la autora, según Robert Graves, sería la hija de Homero) o que se le catalogue como un autor colectivoal “autor” de la Iliada.

41. Es el célebre momento en que, se podría decir, César decidió ser César y dijo “Alea jacta est” (la suerte está echada).
42. La teoría de Leibniz es bastante compleja. Donde más claramente está expresada, que yo haya leído, es en su correspondencia con Arnauld. Puede decirse, simplificando mucho, que en la esencia de César están contenidos todos sus atributos, o que, desde un punto de vista lógico, en el sujeto “César” están contenidos todos sus predicados.
43. Descartes probablemente nunca dijo “Pienso, luego existo”, pero sí escribió, y probablemente dijo alguna vez “Cogito ergo sum” y, tal vez “Je pense, doc je suis”. Descartes escribió el Discurso del método en latín. La obra, con el beneplácito de Descartes, fue traducida al francés y el cogito ergo sum se convirtió en Je pense donc je suis. Una idea casi idéntica, sin embargo, ya se encuentra en Agustín de Hipona, aunque ahora no la recuerdo exactamente.
44. Calderón:.La vida es sueño.
45. En Rayuela los capítulos pueden leerse en el orden que el lector prefiera.
46. Primo Levi también plantea argumentos semejantes, aunque creo que cuando escribí esta felicitación todavía no conocía a este magnífico autor. Tengo pensado desarrollar este tema en una futura felicitación.
47. Futura no: se habló de este tema en la del año pasado. aunque tal vez tiene razón Zickbert, y se volverá a hablar de este asunto.
48. Algunos escritores dicen, en efecto que los personajes de sus obras acaban haciéndose con el control de las mismas. Otros, como Javier Marías dicen que eso sólo muestra una absurda debilidad por parte del autor.
49. Algunos teólogos árabes sostienen que el Corán existió antes que Dios.
50. Lo que no tiene en cuenta Arlequín es que Natalia no está diciendo que el sueño en el que él participa se vaya a acabar porque se va a despertar, sino que se va a dormir dentro del sueño. Las consecuencias de esto, ¿cuáles son'
51. El viaje al misterioso oriente iba a ser al felicitación de 1992, pero después cambié de planes.
52. Esta promesa sí parece haberse cumplido.

La meta del viaje es lo de menos, lo que importa es el camino
Paradoja nº9

En el resumen y enumeración final de las paradojas que aparece en Las paradojas del guionista dije lo siguiente:

“Los personajes han de tener un objetivo, una meta que lograr, pero ese objetivo o meta no es lo que le importa al guionista: lo importante para él no es el punto de destino, sino el viaje. Aunque esta idea tiene mucho que ver con el macguffin, se analiza en detalle en “El camino y el destino”. (Las paradojas del guionista, 341)

 

Como es sabido, el macguffin es algo que interesa mucho a los personajes y que también interesa al espectador, pero que, según Hitchcock, no debe preocupar demasiado al guionista. Se trata de una excusa para enviar de un lado a otro a los personajes, para justificar sus acciones: detener a los malvados, robar el banco, encontrar los planos secretos, desactivar bombas atómicas que orbitan alrededor de la tierra, como en Space Cowboys de Clint Eastwood. Pero para el guionista, todo esto son excusas para contar algo más importante: los conflictos entre los personajes, sus sueños y sus debilidades, sus fracasos y sus éxitos, las relaciones que se establecen entre ellos. El lector puede encontrar este asunto desarrollado en extenso en las páginas 232 y siguientes de Las paradojas del guionista, así que aquí solo repetiré la excelente reflexión de T.S.Eliot acerca del significado de un poema:

“El significado de un poema es el hueso lanzado por el ladrón para distraer al perro guardián de la mente mientras el poema prosigue con sus propios y más profundos asuntos”.

Intentar reducir un poema a su significado es algo parecido a hacerle la autopsia a alguien que todavía está vivo: lo mataremos. Un poema debe ser algo más que su significado (si es que tiene algún significado, que tampoco es obligatorio). En realidad, un buen poema no es que no tenga significado, es que tiene significados, muchos significados… además de todas esas otras cosas a las que alude Eliot y que son lo que diferencia a un poema de, por ejemplo, un aforismo, una definición de diccionario o un texto ensayístico o descriptivo. Las grandezas de un poema son muchas, en tanto que género literario y no pueden ni deben reducirse al significado.

Lo mismo que con un poema, sucede con una película, donde podríamos decir que no solo el macguffin, sino todo el argumento, toda la compleja trama, toda la película entera, con su estructura y efectos, no es más que un gigantesco macguffin que tiene el objetivo de provocar algo más importante: emociones en el espectador (dentro de las emociones incluyo las reflexiones que el espectador pueda hacerse, por supuesto).

En cualquier caso, la paradoja que expresa esta idea de que lo que importa es el camino se ha conocido tradicionalmente como “Ítaca”, en referencia al poema de Kavafis acerca del viaje de Ulises. En Las paradojas cité el final del poema, aquí lo ofrezco íntegro:

ITACA
(Kavafis, 1911)

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo,
que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.

Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que ítaca te enriquezca.

ítaca te brindó tan hermoso viaje,
sin ella no habrías emprendido el camino,
pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las ítacas.

Se suele pensar que el tema o mitema (tema mitológico) o litema (tema literario) “Ítaca” fue creado por el poeta Konstantino Kavafis, pero en realidad es casi tan antiguo como la misma Odisea de Homero. Una de las primeras muestras de este tema es un hermoso poema de Petronio, Exhortación a Ulises:

Deja tus moradas y busca costas extranjeras,
oh joven: para ti nace un nuevo orden de cosas
No sucumbas al mal: te ha de renovar el Danubio extremo,
el bóreas helado, los tranquilos reinos del Egipto
que ven al sol levantarse y descender.
Y, más grande, que descienda Ulises en lejanas playas.

He dedicado una sección de mi mundo digital a versiones de este tema en poemas y textos todas las épocas. Esa sección se llamaba al principio Utanapishti, pero ahora se llama simplemente Nostoi (Los regresos).

Atenea muestra Ítaca a Ulises

Pues bien, aunque se han dicho muchas cosas interesantes acerca de este asunto de si lo que importa es la meta o el viaje, una de las mejores pertenece a Goethe:

“No bastará con dar pasos que algún día puedan llevarles a la meta, sino que cada uno de ellos tiene que ser paso y meta al mismo tiempo”.

Puedes leer un comentario acerca de este consejo de Goethe en El destino y el camino, donde explico que la idea puede referirse tanto a la vida como a la narrativa, en la que cada paso debe ser interesante y no una simple excusa para avanzar la trama, como sucede en tantas series y películas actuales donde muchas escenas solo están ahí para que después ocurra algo.

Por fortuna, eso no sucede en otras  películas, y sobre todo en algunas nuevas series, que se preocupan porque cada paso sea en sí mismo interesante, seguramente porque  los guionistas en este caso confían, como Homero, en su poder narrativo y no solo en trucos de guionista más o menos efectivos. De esto hablo extensamente en mi libro El guión del siglo 21.


Las paradojas del guionista
Casa del Libro//Amazon (papel y ebook)
Página de Las paradojas del guionista

“Con esta obra Daniel Tubau desmonta muchos de los tópicos que rodean el mundo del guión. Y lo hace rehuyendo las fórmulas magistrales y buscando más las excepciones que las normas.Y qué mejor manera de enfrentarse a ello que mediante paradojas propias de la creación. Todas se relacionan con la naturaleza de la redacción de guiones y el trabajo del guionista.”

 

***************

Las 38 paradojas del libro y algunas más

Se enumeran y explican las paradojas de Las paradojas del guionista, pero se añaden nuevas ideas y consideraciones, a veces mostrando que incluso existen interesantes excepciones no ya respecto a las normas y reglas, sino también respecto a las propias excepciones.

El medio es y no es el mensaje

Paradoja nº2


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Causas sin efecto y efectos sin causa
Paradoja nº3

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Promete pero no cumplas
Paradoja nº10

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Todos los métodos son buenos, incluso los malos

Paradoja nº27


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La mejor manera de mostrar algo es no mostrarlo nunca del todo
Paradoja nº6

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Las 38 paradojas del guionista (y algunas más)

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Se debe proporcionar información sin que parezca información
Paradoja nº5

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Decir que no se deben dar normas es dar una norma
Paradoja nº1

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El guionista debe trabajar para que su trabajo no se note
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La meta del viaje es lo de menos, lo que importa es el camino
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Originally posted 2018-01-05 18:21:35.

Reyes mutilados

La costumbre de matar a los reyes de manera ritual nos parece insólita hoy en día, pero está atestiguada en culturas de todo el mundo. Es uno de los mitemas o temas mitológicos favoritos de estudiosos como Rober Graves o James Frazer, quien nos recuerda que en Esparta los oráculos advertían contra un “reino cojo”, es decir un rey que fuera cojo. “Aun hoy”, cuenta Frazer al final del siglo XIX e inicios del XX:

“El sultán de Wadai no debe tener ningún defecto corporal visible y el rey de Angoy no puede ser coronado si tiene solamente un defectillo tal como un diente roto, desenfilado o la cicatriz de una herida antigua. Según el Libro de Acaill y muchas otras autoridades, ningún rey que estuviera maculado por un sencillo defecto podía reinar en Irlanda, en Tara, y por esta causa el gran rey Cormac Mac Art, que perdió un ojo en un accidente, abdicó en seguida”.

Veamos un pasaje en el que Frazer habla de los cafres del reino de Sofala:

“Fue antiguamente costumbre de los reyes de este país suicidarse tomando un veneno cuando caía sobre ellos algún desastre o defecto físico natural, tales como impotencia, enfermedad infecciosa, pérdida de un diente frontal, por lo que quedarían desfigurados o sujetos a cualquiera otra deformidad o aflicción. Para poner término a tales defectos se mataban a sí mismos, diciendo que el rey debe estar libre de cualquier tacha o, si no, era mejor para su honor morir y buscar otra vida donde estuviera entero, pues allí todas las cosas son perfectas”.

La causa de este asesinato ritual es fácil de intuir: si el rey o chamán es un dios, entonces no puede tener ninguna imperfección. Si tiene una imperfección, eso significa que ya no es un dios, o que no lo fue nunca.

Se puede ver un ejemplo de esta costumbre en la película El hombre que pudo reinar (1975), de John Huston. La acción transcurre en un mítico reino greco-indio del Kafiristán, fundado por Alejandro Magno,. Allí llegan dos aventureros británicos, interpretados por Michael Caine y Sean Connery, y logran hacerse con el poder, pues los nativos creen que Danny (Connery) es un dios encarnado: el legendario Sikander II. “Sikander” deriva de la forma persa  de Alexander Megas, es decir, Alejandro Magno).

En esta escena, los sacerdotes del reino descubren que su rey es imperfecto, y por tanto debe ser sacrificado.

También puede suceder en otras ocasiones que no se considere que el rey o chamán es un dios, sino simplemente que cuenta con la protección de los dioses. Si el rey envejece, se debilita o enferma, entonces, del mismo modo que en el caso de los dioses encarnados, se deduce que los dioses ya no le protegen, que ha perdido el favor divino y que su lugar en el trono ha de ser ocupado por el actual elegido de los dioses, que suele ser el heredero legítimo al trono real, aunque no siempre.

En estas costumbres, a pesar de estar muy influidas por la cultura y reguladas por mitos y ritos, no es difícil reconocer un comportamiento puramente animal, como el de las manadas de lobos, leones o gorilas, en las que el jefe de la manada, viejo, enfermo o debilitado, es desafiado por un rival más joven, que le sustituye, no siempre de manera tan cruenta como en el caso de los dioses sacrificados.

El cambio de una costumbre bárbara
Aunque son muchísimos los mitos que justifican el sacrificio del viejo rey, también existen algunos mitos o tradiciones que explican el fin de esta costumbre. Frazer recuerda el relato de un viajero portugués que tuvo la rara suerte de presenciar el fin de esa tradición entre los cafres de Sofala:

 “El Quiteve [rey] que reinó cuando yo andaba por aquellos lugares no imitó a sus predecesores en esto, siendo discreto y respetable como era, pues habiendo perdido un diente incisivo,ordenó que se proclamara por todo el reino para que todos fuesen sabedores de haber perdido un diente y que así pudieran reconocer al rey cuando le vieran sin él, y si sus antecesores se mataron ellos mismos por tales cosas, fueron muy necios y él no quería hacerlo; al contrario, estaría muy triste cuando, pasado el tiempo, llegara para él la muerte natural, pues su vida era muy necesaria a la conservación del reino para defenderlo de sus enemigos. Y recomendaba a sus sucesores que imitasen su ejemplo.”

Ante este ejemplo estupendo, comenta Frazer:

“El rey de Sofala que se atrevió a sobrevivir a la pérdida de su diente delantero fue así un reformador intrépido semejante a Ergamenes, rey de Etiopía”.

 Este rey Ergamenes de los kushitas de Etiopía parece que en el siglo III a.n.e. decidió dejar de cumplir una costumbre que consistía en que los sacerdotes de Napata, de influencia egipcia, enviaban al rey un mensaje, que ellos habían recibido a su vez de algún dios, en el que se decía que ya había terminado el tiempo del rey actual y que por tanto debía morir, suicidándose, y dejar paso a su sucesor.

Ergamenes, contemporáneo del rey greco-egipcio Ptolomeo II de Egipto (285-246 a.C.), había recibido, según cuenta Diodoro Sículo, educación griega, por lo que se negó a seguir la costumbre tradicional:

“Con la digna determinación de un rey, llegó con una fuerza armada al lugar prohibido en donde fue situado el templo de los etíopes y masacró a todos los sacerdotes, aboliendo esta tradición e instituyendo prácticas según su propia discreción”.

 Una manera un poco bárbara de acabar con una costumbre bárbara, sin duda.


La imagen del comienzo procede de 12 Months and 40 paces

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Originally posted 2012-04-09 01:41:52.

Acerca de Podemos

Escribo acerca del partido político Podemos con mucha reticencia por varias razones. En primer lugar porque no me resulta muy estimulante ocuparme de un partido político; en segundo lugar, porque todo lo que rodea a Podemos se ha convertido en una cuestión emocional y emotiva. En tales situaciones, la argumentación razonada y razonable ya no tiene nada o casi nada que hacer.

Por una parte están los detractores furibundos del partido político en cuestión, que recurren a cualquier argumento, buscando en cualquier lugar imaginable si el secretario general, dirigente o líder del partido (pues no está muy clara la denominación que debemos dar a Pablo Iglesias) hace esto o aquello en su vida privada o si en una ocasión dejó o no propina en un restaurante. Centrar la crítica política en detalles de la vida personal de los candidatos y en asuntos sin ninguna relevancia no sólo está fuera de lugar y a mí me resulta insoportable, sino que es una de las cosas que, paradójicamente, acaba por generar simpatía hacia quien es acusado de tales ridículos desaguisados.

Otros detractores lanzan acusaciones sin  ningún tipo de evidencia que las respalde, o se lanzan al terreno del insulto, el improperio, la exageración o la deformación de hechos reales hasta niveles que rozan lo grotesco. El efecto de este tipo de intervenciones, casi siempre en programas de televisión, es que los datos concretos y los hechos verdaderos quedan sumergidos en una maraña de absurdos y griterío que hacen que ya no se puedan emplear de manera sensata, porque a todo el mundo le recuerdan a este o a aquel contertulio que dijo algo parecido en uno de esos programas de la tele. Como es obvio, una de las mejores maneras de desactivar un argumento molesto es que tus rivales lo deformen hasta convertirlo en inútil. El partido Podemos ha sabido buscar buenos enemigos que neutralicen con sus exageraciones todo lo que se pueda decir de manera justificada en contra de su visión de la política, de sus ideas o de sus influencias.

Sucede, además, que el éxito de este partido ha sido en gran parte un fenómeno puramente televisivo, un fenómeno mediático de manual. Y lo sigue siendo. La televisión, a pesar de la llegada de internet y de la fragmentación de las audiencias, sigue batiendo cada año el récord de televidentes en España y está claro que parece haber recuperado influencia en un país extremadamente politizado y polarizado desde el inicio de la crisis. Confieso que yo apenas sabía nada de Podemos hasta después de las elecciones europeas, porque no veo la televisión nunca o casi nunca. Cuando, tras las elecciones, hice un exhaustivo repaso en internet de todos los programas de televisión en los que aparecían los dirigentes del partido, entendí que hubiera tenido ese éxito tan llamativo, porque se contaban por decenas las intervenciones de sus dirigentes en programas propios o como invitados en los de la competencia, incluso como contertulios habituales en programas del espectro político en teoría más opuesto. Pocas veces un político, en este caso me refiero a Pablo Iglesias, ha tenido una oportunidad semejante para poner en marcha un fenómeno mediático, a lo que se añaden los contenidos en internet, terreno en el que los dirigentes de Podemos y sus partidarios se mueven con soltura. El tercer apoyo para la difusión de sus ideas procede de los llamados Círculos, que han recogido en parte la herencia de movimientos ciudadanos como el 11 M y del descontento social que buscaba desde hace tiempo en quién depositar su confianza electoral. Al ver todos esos programas de televisión, también entendí el porqué del estilo de debate entre partidarios y detractores del partido, ese enfrentamiento en el que se discute mucho y se razona poco, que es el que predomina en la televisión española desde hace ya más de una década.

Así que quienes quieren o queremos hablar y debatir de otra manera, lo tenemos difícil: pues el estilo bronco y faltón, sordo y despreciativo, ya está instalado y, además, cualquier cosa que uno diga a favor o en contra de ese partido o sus dirigentes recordará inevitablemente a lo que dijo cualquier contertulio encendido, cualquier demagogo  virulento en un debate de la televisión.

En cuanto a los partidarios de esta reciente formación política, el factor emocional les domina de manera incluso más extrema que a sus detractores. Se trata la mayoría de las veces de un verdadero maremagnum pasional que hace muy difícil el intercambio de ideas, en el que se mezclan sentimientos, emociones y pasiones diversas, como el entusiasmo, la esperanza en un futuro magnífico, los deseos de venganza y de castigo hacia los otros partidos políticos, la rabia ante una situación de crisis, corrupción e injusticia o el deseo de recuperar las emociones políticas vividas durante la juventud y que se creían ya perdidas en un mundo de cinismo y mediocridad. Todo lo demás, las cuestiones concretas o las propuestas políticas de esta nueva formación que ha entrado en el mapa electoral, importa mucho menos, a veces nada. He hablado con varias personas que no votarán a Podemos pero que quieren que obtenga un buen resultado “para que se fastidien los otros partidos”, o para “darles donde más les duele”, o simplemente para divertirse al ver lo que sucede después, o “para vivir una situación de caos incontrolable”. Es un tipo de argumentario que me recuerda el de quienes en otras ocasiones votaron o simpatizaron con ese otro fenómeno televisivo y populista que fue Jesús Gil y Gil, o con  Herri Batasuna, que se presentó a unas elecciones europeas en 1987 con el lema “donde más les duele”, y obtuvo un excelente resultado en toda España, además de ser la fuerza más votada en Euskadi.

Dejemos, de lado este segmento de simpatizantes o votantes de Podemos y regresemos a los que no votan sólo contra los otros partidos, sino también a favor de Podemos. Muchos de ellos (he de decir que por mi experiencia personal, casi todos), son verdaderos entusiastas. Sucede, sin embargo, que el entusiasmo y la esperanza acaban alimentándose de sí mismos. Quiero decir que, una vez desencadenados, ya ni siquiera importan las razones que los pusieron en marcha o los argumentos que hicieron que uno se inclinara hacia esta o aquella opción política. Pasiones extremas, como el odio y el amor pueden hacernos perder la memoria y hacernos ciegos o indiferentes a cualquier cosa, incluso a nuestra propia coherencia.

Si en algunos oponentes desde posiciones de izquierda contra Podemos he observado que a veces reprochan al partido de Iglesias cosas que ellos mismos compartían no hace mucho tiempo (por ejemplo, un apoyo más o menos entusiasta al chavismo o el responsabilizar de todo lo que nos pasa a los alemanes o a “la Merkel”), lo mismo sucede, pero a la inversa, entre los partidarios de Podemos, quienes son capaces de decir que les parece estupendo que haya un líder único, a pesar de que hasta hace poco pensaban que no debía haber ningún líder o que debería haber una dirección colegiada; o bien aceptan con desenvoltura que Podemos debe definirse como un partido de centro, más allá de la dicotomía izquierda/derecha, a pesar de que la semana pasada esa misma persona consideraba que cualquier político que dijera eso era siempre de derechas. El propio Iglesias calificaba hace no mucho tiempo de fascismo cool a quienes decían que había que superar la dicotomía izquierda/derecha. Entre los seguidores de Iglesias (pues más que partidarios de Círculos y asambleas o del partido Podemos, lo son de su líder) el cambio de opinión es tan súbito que no quiero que parezca que exagero si digo que me recordó lo que sucede en el 1984 de George Orwell, que acabo de releer estos días, y aquello de la continua reinvención del pasado: cada día las opiniones del Big Brother son diferentes en función de los intereses estratégicos del momento. Esta volatilidad del discurso de Iglesias y de los otros dirigentes, hace que la discusión de ideas y hechos se haga difícil, casi imposible: lo que dijeron Iglesias o Monedero hace un año, hace unos meses, la semana pasada o incluso ayer, carece por completo de valor: lo único que importa es lo que dicen hoy. Es perfectamente posible pasar de una defensa explícita y repetida del leninismo a ocupar el espacio de centro en la política española. Debo advertir que me ahorraré por ahora poner referencias a todo lo que aquí menciono relacionado con las opiniones de Iglesias y otros miembros de su partido, pero quizá las añadiré más adelante, porque me gusta ser riguroso y veraz y no distorsionar los hechos. No lo hago ahora, porque escribo todo esto con pocas ganas, con el deseo de no dedicar más tiempo a un asunto enojoso, quitármelo de encima y pensar en cosas realmente interesantes. Pero la verdad es que me siento en cierto modo obligado a hacerlo, porque quizá lo que comenzó casi como una broma está tomando un carácter bastante serio. En cualquier caso, esas referencias y citas son innecesarias tanto para los detractores furibundos, que están dispuestos a aceptar cualquier acusación sin necesidad de prueba alguna, como para los partidarios entusiastas, que rechazarán cualquier acusación por más pruebas y datos que se ofrezcan.

En una ocasión anterior pensé en detenerme a examinar las propuestas de Podemos como partido político y de Iglesias como ideólogo, pero puesto que, como ya he dicho, ambas cosas son cambiantes e impredecibles (pagar la deuda/auditar la deuda; salir del euro/crear un euro del sur de Europa; reformar el euro/¿mantenerse en el euro; tomar como modelo Venezuela/evitar hablar de Venezuela/ignorar a Venezuela en una gira por los países bolivarianos), por causa de estas opiniones tan cambiantes, seguramente a estas alturas sería un ejercicio inútil, además de fatigoso. Así que me centraré en lo que más me preocupa o inquieta.

La verdad es que no me preocupan mucho los dirigentes de Podemos en sí, aunque no comparto ni las ideas ni la ideología de sus dos principales líderes mediáticos [Monedero e Iglesias en ese momento]. No siento ese miedo que los entusiastas del partido dicen que sienten quienes les atacan (“porque vais a perder vuestros privilegios”, “porque os asusta el cambio”), o al menos no siento inquietud hacia el partido Podemos o su cúpula dirigente en tanto que individuos concretos. Lo que realmente me asusta son sus seguidores.

Me preocupa la manera en la que muchos de los partidarios de Iglesias y su formación, lo defienden, me llama la atención la carencia de cualquier sentido crítico y análisis riguroso, que sin embargo aplican a los otros partidos sin misericordia; me inquieta ese entusiasmo ciego y sordo, siempre peligroso en política, que empieza con risas y elogios desmedidos y acaba con resaca y reproches a los otrora líderes adorados o, lo que es peor, con persecución y presión insoportable sobre los que no piensan igual. Cuando las expectativas son desmesuradas e irreales, la frustración posterior puede convertirse en un verdadero peligro. Existe también una idea, o más bien un sentimiento de que los otros ya lo han intentado y han fracasado, así que debemos dar una oportunidad de equivocarse a estos nuevos. Es difícil decir no a eso. El problema es que no hay ninguna garantía de que alguien ajeno a la política esté más preparado para enfrentarse a una situación tan compleja como esta. Por otro lado, mi memoria política me recuerda que casi siempre que alguien salido de la nada alcanza importantes cuotas de poder los resultados son desastrosos. No solo no se mejora lo que hay, sino que se empeora.

Me preocupa también la creencia casi religiosa en la posibilidad de implantar un cambio social y económico inmediato, de crear una situación nueva y ejemplar a partir de la refutación absoluta de todo lo existente, confiando casi a ciegas en unos casi desconocidos para llevar a cabo esa tarea descomunal, a los que no parece necesario exigir ningún tipo de garantía. Me inquieta también, por supuesto, la continua demarcación entre buenos y malos, puros e impuros, corruptos e idealistas, cómplices y denunciantes. Son ideas propagadas desde la dirección de Podemos, obviamente, pero a menudo me da más miedo ese ciudadano anónimo que separa a los buenos de los malos y que es capaz de señalar a sus vecinos como indeseables, que los propios dirigentes, que a menudo aplican esas dicotomías de manera casi retórica y puramente estratégica, porque lo cierto es que después se relacionan con sus “enemigos”, con “la casta” de manera incluso amigable. Volveré a hablar de esto un poco más adelante.

Me inquieta la soberbia y la seguridad marketiniana del discurso de sus dirigentes, que parecen saberlo todo y no dudar de  nada, me preocupa que ahora que tenemos a un presidente que nunca hace nada y que da conferencias en diferido o a través de una pantalla de plasma, el próximo pueda ser uno que nunca responde a lo que le preguntan, sino que siempre recuerda algo que el entrevistador dijo, o algo que hizo el periódico del periodista, o algo que hizo cualquier persona relacionada más o menos lejanamente con su interlocutor. Me imagino en mis peores sueños una sucesión de entrevistas con el presidente Iglesias en las que podremos conocer la vida y milagros de todos sus interlocutores pero nunca nada concreto acerca de lo que haya hecho él. No creo que esa sea una buena política de comunicación, pero es evidente que los dirigentes de Podemos la aplican a conciencia cada vez que se les hace una pregunta mínimamente incómoda. La posibilidad insinuada por Iglesias: crear un programa propio en televisión desde el que dirigirse a los ciudadanos a diario, así como aplicar leyes para garantizar la objetividad de la prensa me preocupa todavía más.

Pero todo esto no sería nada o casi nada preocupante sino fuera porque es un ejemplo más de algo que sí resulta verdaderamente inquietante: el auge en Europa del nacionalismo, el populismo y los liderazgos mediáticos. Es una combinación que de manera inevitable hace pensar en los peores momentos de Europa y que empieza a verse en demasiados países. Tal vez nos encontremos ya cerca del punto crítico, que suele producirse cuando los partidos tradicionales acaban apuntándose al carro del populismo y del maniqueísmo, del enfrentamiento puro y duro entre unos y otros ciudadanos, al constatar la imposibilidad de vencer en el terreno tradicional y el riesgo de quedarse fuera del escenario político. Quizá lo preocupante no sea Podemos, sino lo que podría venir después, lo que tal vez vendrá a derecha e izquierda imitando su modelo. Pero, más allá de futurologías y predicciones, que casi siempre son erróneas, y espero que también lo lleguen a ser las mías, hay aspectos del discurso de Podemos con los que puedo coincidir, pero lo que no me gusta e impide que sienta simpatía por ese partido y por sus dirigentes es que su estrategia básica ha consistido en la metódica deshumanización del enemigo, ya sea llamándolo, precisamente, el “enemigo” como hace a menudo Iglesias, ya sea recurriendo a la “casta” que inventó el populista italiano Beppe Grillo.  Sus partidarios, cuando utilizan argumentos ad hominem lo aceptan todo, porque los otros, “los de la casta”, se lo merecen. Son incluso capaces de reconocer la bajeza dialéctica que están empleando, pero no les importa porque se ha instalado entre ellos la idea de que contra la casta y el enemigo todo vale.En las últimas semanas, en la nueva estrategia centrista del partido, se observa que se suavizan esos términos, pero es evidente que se trata de una mera estrategia y es muy difícil, al menos para mí, olvidar que todo lo que usa Iglesias y su equipo es siempre un artilugio electoralista, en este caso para atraer a las clases medias moderadas, y alcanzar su objetivo, que el propio Iglesias repite de manera insistente una y otra vez: alcanzar el poder. A este objetivo se sacrifica todo lo demás y por este objetivo todo está permitido.

Por último, me da pena que todos aquellos que tienen pocas ganas, muy razonables por cierto (yo mismo no las tengo) de votar a los partidos tradicionales, tengan como alternativa a un partido como Podemos, en el que las dudas son todavía mayores, desde la opaca financiación por donaciones hasta la falta de control real de su cúpula dirigente, la indefinición y el cambio constante de sus propuestas y las dudas acerca de sus equipos de trabajo. Me gustaría que la alternativa a partidos con los que muchos estamos decepcionados fuera algo que no estuviera tan lleno de sombras y que no se hubiera basado en la deshumanización del rival, el método que emplean los ejércitos y las sectas para cosificar al enemigo, y en la manipulación fácil de emociones como el entusiasmo, porque eso demuestra que la mayoría de las personas de este país no ha aprendido lo fácil que es ser engañados por promesas o discursos simplistas. El éxito de Pablo Iglesias muestra lo fácil que es crear reacciones instintivas que hacen que dejemos de razonar de manera coherente cuando vemos el mundo como el enfrentamiento entre dos opuestos irreconciliables. Es una gran tentación la de dejarse llevar por el entusiasmo, la ilusión o el deseo de venganza, pero es una receta casi segura al desastre si se entregan todas esas expectativas a un partido que está muy lejos de resultar confiable, tanto desde el punto de vista ideológico, como desde el organizativo, o simplemente si examinamos su capacidad de gestionar un país en crisis y hacer frente a todos los problemas económicos, sociales, de ordenamiento del estado. La solución no puede consistir, por muy imprescindible que sea tomar medidas convincentes en este sentido, en perseguir e impedir la corrupción, sino en proponer un gobierno capaz de afrontar las dificultades a las que se enfrenta un país en una Europa que ha perdido, con razón o sin ella, la confianza de sus ciudadanos. Resulta muy poco tranquilizador que los dirigentes de Podemos lancen propuestas de las que acaban desdiciéndose y que, como llegó a decir Monedero, apenas se preocupen por lo que van a hacer si obtienen cuotas importantes de poder, porque ahora lo importante realmente es “alcanzar el poder como sea”. También me desagradan mucho las continuas apelaciones al patriotismo por parte de Iglesias. Quizá no haga falta recordar la frase de Johnson: “El patriotismo es el último refugio de las canallas”, y quizá habría que añadir: y el primer recurso de los demagogos.

Cuando a Primo Levi, superviviente de Auschwitz, le preguntaron cuál era su reacción instintiva cuando escuchaba a negacionistas del holocausto, respondió que él nunca tenía reacciones instintivas en política, y que, si las tenía, las reprimía. Este sería un buen momento, ahora que en toda Europa los populismos, los nacionalismos, los patrioterismos y los liderazgos arrebatadores se imponen, para seguir el consejo de Levi y apelar a la razón y a lo razonable y no a la emoción incontrolada y acrítica.


[Escrito el 26 de octubre de 2014]


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Originally posted 2014-10-26 04:59:59.

Las simpatías de Tucídides

|| Tucídides y la democracia /26

Seguimos con la objetividad discutida de Tucídes y repito una cita de Alsina:

“Es por ese camino, a través de las simpatías o antipatías que Tucídides haya podido reflejar en su obra que, desde hace algún tiempo, ha empezado a surgir una corriente interpretativa que rebaja en gran manera la tan cacareada imparcialidad del historiador Tucídides” .

La pregunta que nos podemos hacer es: ¿Cómo detectar estas simpatías y antipatías? Hablaré de eso más adelante (en “Lectura de Tucídides”), pero vale la pena insistir en que la verdadera opinión de Tucídides no podemos obtenerla a través de la lectura de los discursos que él mismo recoge de sus coetáneos. No podemos leer los discursos y considerar que cuando alguien razona mal eso revela que Tucídides quiere rebajarlo a nuestros ojos. Serí demasiado sencillo. Yo creo que podemos plantearnos tres posibles calificaciones de los discursos tucidídeos:

1. Son reproducciones exactas, en sus detalles esenciales, de lo que dijeron los diversos personajes. En tal caso, si alguien razona mal o razona bien no es culpa de Tucídides sino del que habla.

 

2. Los discursos son un instrumento mediante el que Tucídides nos trasmite sus ideas, para bien o para mal, a favor o en contra, acerca de quien habla.

Este segundo supuesto, que, como se ha visto, resulta más plausible que el primero, plantea varios problemas, aunque no carece de interés: hay que interpretar, desentrañar, descifrar, la cuarta parte de la obra tucidídea. Y hay que hacerlo, además, no partiendo de nuestro punto de vista, sino del punto de vista de Tucídides, que es precisamente lo que se está buscando. Si yo transcribo un discurso de Hitler, lo haré con la intención más o menos explícita de que mis lectores constaten por sí mismos lo irracional del discurso, pero si ese discurso se transcribe en un panfleto nazi, la intención será justamente la contraria. Del mismo modo, nos puede parecer que los discursos del espartano Brásidas son débiles porque son antidemocráticos, pero ello es fundamentalmente porque nosotros somos demócratas. Para un oligarca, sus argumentos podrían ser muy convincentes y los de Pericles, o los de Cleón, meros tópicos. Basta leer a Platón para ver qué fácil es que ideas que a nosotros nos parecen muy convincentes en realidad son expuestas para luego refutarlas.

Con todo esto no quiero defender un relativismo que impide la discusión racional, supeditando todo a la ideología personal. Sólo pretendo decir que hay que ser muy cauto al sostener que las razones de este o de aquel político griego le parecían tan buenas y convincentes a Tucídides como nos lo parecen a nosotros.

3. La tercera posibilidad es una solución intermedia entre (1) y (2): los discursos no son reproducciones literales, pero tampoco son meras invenciones de Tucídides. Algunos serán más fieles, por ejemplo los de Pericles, que serían recordados por muchos atenienses cuando Tucídides publicó su obra. Otros serán reconstrucciones a través de testimonios diversos y otros, tal vez, serán puramente inventados: Tucídides como él mismo confiesa, a veces no dice lo que tal personaje dijo, sino lo que debió decir (se non e vero, e ben trovato). El músico Berliotz, por cierto, opinaba de manera semejante a Tucídides. Decía en sus memorias que a lo mejor en alguna ocasión contaba las cosas no como habían sucedido, sino como deberían haber sucedido.

 

Continuará…


[Escrito hacia 1991. El texto en otro color ha sido añadido en 2018]

TUCÍDIDES Y LA DEMOCRACIA

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Originally posted 2018-01-27 09:42:53.

Literatura, filosofía y política

|| Franz Brentano \6

Lev Tolstoi

Franz Brentano, tras lamentar que la filosofía se haya alejado en siglo XIX del camino en el que avanzaba al lado o al menos cerca de la ciencia, opina que se descubre un gran interés por la filosofía en el auge de literaturas como la de Tolstoi o Ibsen, y también en Goethe, en cuyo Fausto, el autor expone como filósofo sobre todo una concepción del universo entero.

Y sin duda es cierto que muchos de los mejores filósofos de mediados del siglo XIX y principios del XX fueron los novelistas: Balzac, Dostoievsky, Tolstoi, Proust, Flaubert, Merimee.

Anuncia también Brentano el posible dominio de Rusia sobre el mundo (en lo que hasta cierto punto acertó), y analiza varias épocas históricas en relación con la filosofía, especialmente Roma.

No considera el Estado o la comunidad como un ente metafísico-político y recuerda que tampoco lo consideraban así Leibniz o Aristóteles, para quien “el Estado tiene por fin conformar la vida del hombre de la manera más noble y más feliz”. También para Brentano la misión del Estado es “la felicidad y perfeccionamiento de sus propios ciudadanos”.

Tampoco hace falta decir, que si decidí resaltar en mi lictura esta opinión de Brentano es porque estaba de acuerdo, como lo sigo estando ahora. Hay que incluir en esa felicidad, por supuesto, el hecho de que el estado impida también que esos ciudadanos se maten unos a otros (incluso aunque parece que muchos de esos ciudadanos serían muy felices si pudieran hacerlo), lo que se podría contar en el aspecto del “perfeccionamiento” al que alude Brentano.

 

Continuará…


[Escrito antes de 1993]

NOTA en 2016: escribí estos textos, como notas personales, una especie de fichas de filósofos que iba leyendo, antes de 1993, es probable que en 1987 o quizá en 1990, no sé si antes o después de estudiar Filosofía. Su carácter de notas personales hace que la redacción sea pobre y tenga poco interés, excepto para mí mismo en el estudio de la evolución de mi pensamiento. Pero iré subiéndolo poco a poco aquí y quizá comente alguna cosa que se me ocurra. El texto en marrón lo he añadido ahora. No tiene ninguna intención de ser una presentación válida o rigurosa del pensamiento de Brentano. A partir del capítulo 4, las notas en otro color son del año 2017.


Franz Brentano

Las cuatro fases de la filosofía

|| Franz Brentano /1


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Kant, la décadence

|| Franz Brentano \2


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Crítica de Kant por Brentano

|| Franz Brentano \4


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Crítica de Hegel por Brentano

|| Franz Brentano \5


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Elogios y críticas

|| Franz Brentano \3


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Literatura, filosofía y política

|| Franz Brentano \6


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cuadernodefilosofia

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Originally posted 2017-05-13 01:03:03.