El futuro en el presente: retroproyección futura

Hace muchos años empecé a aplicar un método (al que todavía recurro alguna vez) que es muy semejante a la prognóstica aplicada, la ciencia que se ocupa de la predicción del futuro. Mi método tiene similitudes también con el análisis premortem y con los obituarios del marketing, como el de Coca-Cola.

Es algo que podríamos llamar “retroproyección futura” y que se podría definir de la siguiente manera: “Recordar el futuro desde el presente”.

El método consiste en situarse en un hipotético futuro e imaginar cómo será recordado el presente que estamos viviendo, qué pensaremos entonces acerca de las acciones que estamos realizando ahora, que nos parecerán las decisiones que estamos tomando en este momento.

En definitiva, cuando me encuentro en una situación en la que me resulta difícil  encontrar soluciones, hago un ejercicio de prognóstica o proyección futura y me digo a mí mismo: “Cuando transcurran unos cuantos años y recuerde este momento y en estos problemas, ¿a qué conclusiones llegaré?”. En definitiva, me dedico a imaginar a mi yo del futuro reflexionando acerca de los errores de mi yo del presente. A continuación, intento expresar las conclusiones de ese yo futuro. Un ejemplo de lo que podría pensar mi yo futuro: “Entonces no me daba cuenta de que no era tan difícil dejar el trabajo y cambiar de profesión”. O cualquier otro planteamiento semejante.

La razón de que aplicase este curioso método es que había observado que tenemos las cosas bastante claras cuando examinamos desde el presente el pasado, no solo por la razón obvia de que ahora disponemos de más información que entonces y sabemos cómo acabó todo, sino también porque podemos juzgar desde cierta distancia, con otra perspectiva, y sobre todo con menos implicación emocional. Eso nos permite examinar con serenidad y mayor objetividad una situación pasada. La conclusión a la que solemos llegar, cuando pensamos en esos problemas de nuestro pasado que tanto nos inquietaban, suele ser que casi existían otras posibilidades o líneas de acción que no supimos, que no quisimos o que no pudimos ver entonces.

En la película “Looper” se emplea un método semejante a la retroproyección futura

Probablemente también llegué a este método aplicando un razonamiento inductivo que me ha servido en muchas ocasiones para quitar dramatismo a ciertas situaciones:

“Ahora que estás desesperado, deprimido o angustiado recuerda todas las veces que has estado en una estado anímico semejante, o en situaciones igual de preocupantes…  y pregúntate: ¿cuántas de esas situaciones tuvieron consecuencias irreparables?”.

La respuesta a esta pregunta suele ser: “Pocas o ninguna”. Casi nunca pasa nada terrible o irreparable. Es cierto que a veces hemos tomado decisiones que son irreversibles, como una ruptura amorosa definitiva, pero con el paso del tiempo, incluso en estos casos llegamos a considerar que lo que sucedió era inevitable, o al menos que pudimos seguir viviendo a pesar de ello.

Es verdad que en algunas ocasiones no nos hemos recuperado del todo y que el dolor todavía nos afecta en ciertos momentos, pero, si somos sinceros, esos casos son muy pocos, tal vez dos o tres, quizá cinco o siete. Sin embargo, lo más probable es que hayamos estado deprimidos decenas o cientos de veces. El porcentaje de consecuencias verdaderamente dramáticas suele ser mucho más pequeño de lo que creemos de manera intuitiva.

Este método inductivo, semejante al que consiste en pensar que si algo sucede a menudo lo más probable es que siga sucediendo (por ejemplo, que el sol saldrá mañana como ha salido durante miles de días de nuestra vida), nos hace concluir que los problemas que ahora nos angustian se acabarán resolviendo de alguna manera y que existe una muy pequeña probabilidad de que no se resuelvan: el sol seguirá saliendo durante miles de día, Aunque es cierto que algún día no saldrá, al menos para nosotros y para quienes habiten en el planeta Tierra cuando el Sol colapse, o cuando no estemos allí para contemplar el amanecer Pero, al fin y al cabo, el método inductivo no es demostrativo.


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Originally posted 2013-06-26 18:48:41.

EL RESTO ES LITERATURA

literatura

Que ton vers soit la bonne aventure
Eparse au vent crispé du matin
Qui va fleurant la menthe et le thym…
Et tout le reste est littérature.

(Que tu verso sea la buena aventura
esparcida al aire fresco de la mañana,
que hace florecer el tomillo y la menta…
Y todo lo demás es literatura)

                            Paul Verlaine, Art poétique

elrestoesliteratura-cabeceraEn  El resto es literatura están casi todas las entradas que he dedicado a asuntos literarios, escritores, novelas, crítica literaria, reseñas de lecturas. Algunas de las entradas están ordenadas por autores o temas, otras no.

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Originally posted 2019-01-01 07:07:10.

El juez Falcone
La Mafia siciliana /2

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Giovanni Falcone nació en Palermo en 1939. Era, pues, siciliano y conocía muy bien el carácter de su tierra y de los mafiosos. Ya había colaborado en investigaciones acerca de la mafia, pero estaba lejos de conocerla a fondo. Necesitaba un maestro que le permitiera descifrar el lenguaje mafioso, y lo encontró en el arrepentido Buscetta: “Nos dio una clave de lectura esencial, un lenguaje, un código”. Buscetta fue el traductor:

 “Fue para nosotros como un profesor de lengua que te permite moverte entre los turcos sin tener que hablar sólo con gestos”.

Gracias a Buscetta, Falcone pudo presentar a la sociedad italiana una tesis muy fuerte acerca de la verdadera naturaleza de la mafia, reclamando la implicación del estado italiano en la persecución, pero no ya de diversas organizaciones mafiosas, sino de una gran organización, de cuya existencia hasta entonces se dudaba. Aquello se llamó el “teorema Buscetta”.

buscettaEl teorema, elaborado a partir de las revelaciones del mafioso arrepentido, decía que la mafía era una entidad organizada y no una mera acumulación de compotamientos o bandas mafiosas. Hasta entonces eran muchos los que dudaban de que detrás del crimen organizado siciliano existiera una organización definida. Digamos que mafia se consideraba algo así como sinónimo de bandolerismo o delincuencia.

Falcone se lamentaba a veces de la incomprensión, incluso entre sus colegas, muchos de los cuales sin siquiera leer el interrogatorio de Buscetta, le acusaban de ser un juez estrella y decían despectivamente que el teorema Buscetta era en realidad “el teorema Falcone”.

Pero, antes de descubrir lo que Falcone pudo demostrar gracias a Buscetta, conviene recordar que no era aquella la primera vez que se descubría la verdadera naturaleza de la mafia.

 Continuara…


 

**********

Estos son capítulos que nunca fueron publicados en mi libro La verdadera historia de las sociedades secretas. Los tuve que eliminar para que el libro no fuera excesivamente extenso (se publicó con 430 páginas).  Aunque había escrito varios capítulos dedicados a las sociedades secretas criminales, al final los descarté. Los recupero aquí tal como estaban, es decir, a falta de una profunda revisión, que tendrá lugar cuando decida publicar  el segundo volumen de esa historia completa de las sociedades secretas, planificada en cinco tomos.

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Ahora también en ebook: La verdadera historia de las sociedades secretas


Mafia

 ENTRADAS PUBLICADAS

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LA VERDADERA HISTORIA DE LAS SOCIEDADES SECRETAS

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Originally posted 2013-10-17 14:22:02.

La persistencia de la sensación

El otro día hablaba con mi amigo Marcos del problema de averiguar si dos personas ven lo mismo, el mismo color, cuando dicen que ven un objeto rojo.

Yo creo que ese problema no es realmente importante, pues, vean lo que vean, una vez definido un color, esos dos individuos pueden ponerse fácilmente de acuerdo en si un objeto es o no es de ese color. El problema real, creo, es el de la persistencia de las sensaciones en un mismo sujeto.  (1990)


2018: Creo que con “la persistencia de la sensación” me refería al hecho de que una persona pueda considerar que experimenta la misma sensación o percepción en dos momentos diferentes de su vida. Existe un célebre problema que es el de los degustadores de café. Para identificar un café y seguir obteniendo la semilla y el sabor exacto a través de todos los procesos, además tener en cuenta toda la posible variabilidad en esos procesos (la tierra en la que se cultiva, el agua empleada, las máquinas utilizadas) se debe contar con la persistencia del gusto en el degustador que verifica que el sabor del café no ha cambiado. A veces no cambia el café, sino el degustador.

En un reciente viaje a Cuba me enfrenté a un problema similar en el Duty Free del aeropuerto. Busqué dos de los perfumes que me gustaban cuando usaba perfume o colonia (cosa que ya no hago), Kouros, de Yves Saint-Laurent y Antaeus, de Chanel. Los olí y llegué  a la conclusión de que habían cambiado. Cuando se lo dije a la encargada, me aseguró que la fórmula se había mantenido inalterada, opinión ante la que mostré mi absoluto escepticismo. Días después pude averiguar, mediante una investigación a través de internet, que la formula de los dos perfumes se había modificado (Ver Kouros, the scent of gods). Incluso se venden a un precio elevado los “grandes reservas” de esos perfumes, en especial de mi favorito, Kouros (pero no sé si el aroma se puede conservar durante tanto tiempo en un perfume).


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Originally posted 1990-11-28 12:01:19.

11
NO LUGAR ~11

Taxi al Aeropuerto de Madrid-Barajas

[ Jueves 11 de diciembre, a las 11 de la noche]

No lugar 11, escrito el día 11, que, puesto que estamos en diciembre, es el de mi cumpleaños. Bonita coincidencia numérica: el 11 es mi número preferido desde hace muchos años, tal vez desde un 11 de diciembre en que cumplí once años y tuve once años durante 11 meses y 11 días, del año 1974, cuyas últimas dos cifras suman 11 (coincidencia que, creo, entonces no advertí).

Miro el billete para ver si hay más coincidencias numéricas: hay una sorprendente: es el vuelo Avianca 011. ¿Qué más se puede pedir? Que el vuelo dure 11 horas y que salga a las 11, pero no, porque está previsto  para las 12.

 

 

 


2011

Ahora subo a Internet estas anotaciones en el año 11 del siglo 21. No está mal. La pena es que después de los atentados de las torres gemelas en Nueva York y en Madrid, el número 11 ha quedado contaminado de resonancias terribles que no me gustan nada y que pueden hacer suponer que mi predilección por él tenga alguna relación con el fanatismo y la muerte. Pero no hay relación, pues era mi número favorito, como cuento aquí en 1997, mucho antes.

Originally posted 1997-12-11 12:00:10.

Tres poemas infieles de Roser Amills

 

En 2010 Roser Amills Bibiloni publicó su delicioso libro de poesía erótica Morbo, que tuve la suerte de leer antes de su publicación, no sólo en catalán sino también en una versión castellana, no menos estupenda, hecha por la propia autora, pero que , creo, permanece inédita.

Roser Amills Bibiloni

He leído muchas veces Morbo y cada vez que lo hago me asombro de la claridad y la belleza de las palabras asociadas al sexo cuando se emplean con la precisión y la claridad con que lo hace Amills, a quien  llamaré a partir de ahora Roser, puesto que somos amigos y me resulta extraño referirme a ella de manera tan formal. Como dice Luis Racionero en el prólogo de Morbo, hay mucha metafísica de la buena en el libro de Roser. Yo, que reconozco no ser muy exhuberante en el uso del lenguaje sexual debido a que no consigo manejarlo con naturalidad, envidio el arte de Roser como envidio también el del deslenguado Rabelais. Pero, al mismo tiempo, reconozco en ella la encantadora travesura y hondura ligera que nos trasmiten los fragmentos de Safo, o más modernamente de Pierre Louys. No hago estas comparaciones (a las que se podría añadir Catulo, por supuesto) para reducir a Roser a una fácil definición, puesto que Roser es ante todo Roser Amills, como el lector de sus poemas podrá comprobar.

A continuación tres poemas de Morbo que tienen relación con la infidelidad y con no someterse a las convenciones sociales. Con ellos doy inicio a mi Gran antología infiel:

 

El miratge

 

I bec en la teva saliva les meves sals

i la teva aroma,

t’aboques amb cobdícia i em desafines,

curulla de semen em faràs passar pel simaler

em menjaràs la figa amb cullera,

em faràs llepar-te els peus que tant

han de recórrer encara sense mi,

aprenc de les teves mans ma resplendor

mentre refaig els contorns dels teus ulls,

de la teva boca, de les teves natges

 

mentre espero que la teva imatge es dissolgui

per materialitzar-se novament un embat

rera l’altre.

 

 

El nom

 

I quan un amant ja t’ha deixat mil regueronsblancs als llençols,

quan nua ja t’has fregat la seva veu

contra els malucs

i la teva contra les seves natges,

en haver-ne tingut tot el cos entre les mans

i haver-lo mossegat arreu sense pausa

arriba el moment de mirar-li de fit a fit

l’eròtica nuesa del forat del cul

i començar amb gosadia a preguntar-li

com es diu, de quin peu calça

o com vol prendre el cafè

i sobre tot

quin és el seu super-heroi preferit.

Mai abans, això seria una manca

de delicadesa

imperdonable.

 

Perills

Si et poses a parlar molt sensual

per mostrar les variacions emotives

i sensibles de tot el fàstic i el morbo

que portes a dins, atenció,

tot d’una corres el risc de semblar

una mala vedette de revista.

 

Si les teves fantasies sexuals

són inevitables i excèntriques

i decideixes confessar-les

tot just haver començat, vigila,

l’altre podria sortir corrent.

 

Parlar del temps i de cop

ficar-li la llengua a la boca per callar

també dóna un cert no sé què

que diuen que no convé gaire.

 

Però si no dius si no fas res,

potser per evitar

els anteriors inconvenients,

és pitjor encara: t’avorriràs

 

tota la vida per ser massa delicada

i no te la bescanviarà ningú

per una altra.

 

 

 


La primera edición de Morbo se agotó pero está a punto de publicarse una segunda que ha sido posible gracias a un sistema de crowfunding (financiación mediante donaciones) a través de Internet, en el que todavía puedes participar, si no me equivoco. Es una iniciativa fantástica y una muestra de las posibilidades que Internet ofrece a los autores. Probablemente parte del futuro literario estará ahí: Morbo en Verkami

Originally posted 2011-10-22 16:40:49.

La Nueva Teología

la-nueva-teologia

 «Que nada se crea, que nada se inventa, que todo se descubre»

Francisco Sánchez

 

La nueva teología
Ludwig Hertzen

Editorial Bruckner, Colonia
616 páginas

Estamos, sin duda, ante el más audaz de los libros publicados por Ludwig Hertzen, pero también ante la culminación de su obra, que se inició, como no podía ser de otra manera, con su ensayo Génesis, en el que el teólogo austríaco defendía la historicidad del primer libro del Antiguo Testamento, sirviéndose de los datos proporcionados por la arqueología o por otras religiones, especialmente la griega y las mesopotámicas.

Todos conocemos la estrecha relación que existe entre el diluvio bíblico de Noé y el mesopotámico de Utanapishti, contado en la Epopeya de Gilgamesh:

“Al séptimo día, nada más llegar,
Saqué una paloma: la suelto.
Se fue la paloma pero se dio la vuelta:
No se le presentó asidero alguno
Y volvió hacia mí.
Saqué una golondrina: la suelto.
Se fue la golondrina pero se dio la vuelta:
No se le presentó asidero alguno
Y volvió hacia mí.
Saqué un cuervo: lo suelto.
Se fue el cuervo,
Y notó el reflujo de las aguas;
Come –picotea, levanta la cola–:
Ya no volvió hacia mí”
                  (Epopeya de Gilgamesh, tablilla XI, 147-158)

“Y en el mes séptimo, el día diecisiete del mes, varó el arca sobre los montes de Ararat. Las aguas siguieron menguando paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes asomaron las cumbres de los montes. Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca, y soltó al cuervo, el cual estuvo saliendo y retornando hasta que se secaron las aguas sobre la tierra. Después soltó a la paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la superficie terrestre. La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él, al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la tierra; y alargando él su mano, la asió y la metió consigo en el arca.
Aún esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma fuera del arca. La paloma vino al atardecer, y he aquí que traía en el pico un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que habían disminuido las aguas de encima de la tierra. Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.
                                                    (Génesis, 8: 1-12)

Resulta fácil encontrar las similitudes entre estos diluvios y el del griego Deucalión, hijo del titán Prometeo, que a su vez es hermano de Japeto, al que se ha identificado frecuentemente con Japhet, el hijo de Noé. Con semejanzas como estas, Hertzen unió en su Génesis las tres cosmogonías en una sola, pero no se detuvo ahí, sino que aseguró que detrás de “Japhet” y “Japeto” se escondía otro personaje, que no es otro que el mismísimo Yavhé. De este modo, el dios que creo el mundo a partir de la palabra, se convierte también en el primer antepasado del pueblo del logos, la Grecia antigua.

A partir de esta religión primigenia, que reconstruyó cuidadosamente, Hertzen consiguió explicar algunos de los enigmas del Génesis bíblico, por ejemplo, ¿cómo es posible que tras matar a su hermano Abel, el asesino Caín llegue a una ciudad habitada por otros hombres. ¿De dónde han surgido estos hombres?, se pregunta con sorna Hertzen, ¿quizá de la misma tierra o de dientes de dragón, como los spartoi del tebano Cadmo?, ¿o quizá como las piedras arrojadas por Deucalión y Pirra? ¿Es que acaso Adán y Eva no eran realmente los primeros seres humanos creados por Dios? ¿Cómo es posible que en el curso de una sola generación ya existieran ciudades habitadas por otros hombres?

No fue Hertzen el primero en señalar estas incongruencias y tampoco será el único mitólogo que propone que el jardín del Edén no debe interpretarse como una definición difusa, sino como una localización geográfica concreta. El génesis que se inicia en Adán y Eva no se referiría, nos dice, a la creación de la humanidad, sino a la de un nuevo pueblo o nación en un mundo en el que ya existen otros.

Sin embargo, Hertzen va mucho más allá de las interpretaciones habituales. No se trata de un nuevo pueblo, una etnia diferente, como podría ser el pueblo elegido de los judíos, sino de una nueva raza, de una raza tan diferente como pueden serlo dos especies animales. Tras la confusión del mito, Hertzen rastrea una solución inesperada, resolviendo al mismo tiempo otro enigma de la teología judeocristiana, el de los ángeles: quienes habitan en las otras ciudades son descendientes de una facción rebelde de la primera creación de Dios, los ángeles caídos. El argumento resulta sin duda enrevesado, pero Hertzen señala muchos pasajes bíblicos para apoyar su tesis, como cuando los ángeles visitan las ciudades de la nueva raza y persiguen a las hijas de los hombres: “Vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas (Génesis, 6:2)”.

Hertzen recuerda que tras el diluvio de Deucalión también existían dos especies de seres humanos, la antigua humanidad a la que han sobrevivido Deucalión y Pirra (pero también Megaro y algunos parnasianos), y la nueva nacida de las piedras: “Las rocas se convirtieron en hombres o mujeres según las hubiese arrojado Deucalión o Pirra”. La segunda creación divina nace de las piedras, del barro, de la arcilla, como nacen Adán y Eva o como nace Pandora, la mujer creada para seducir a otro titán hermano de Prometeo y de Japeto, es decir, Japhet: el tonto Epimeteo.

Es cierto que todas las piezas parecen encajar en la investigación de Hertzen, pero no podemos ocultar que ese es también uno de sus principales defectos: las piezas encajan demasiado bien y su investigación se sostiene en testimonios y fragmentos a menudo dudosos y de muy difícil interpretación. En cualquier caso, aunque discutible en muchos detalles, el resultado final de Génesis fue sin duda innovador y meritorio.

Más ambiciosa fue la siguiente obra de Hertzen, Mitológicas, en la que pretendía hallar el origen común de todas las mitologías, no sólo de la griega, las mesopotámicas y la judeocristiana. Se trata de una tarea a la que, antes que él, se habían dedicado ya muchos autores de renombre, sugiriendo algunos, como Frazer, un primitivo culto arbóreo; recomponiendo otros una religión dominada por la Gran Madre o Diosa Blanca o, proponiendo, a la manera de Moreau de Jonnes, una interpretación histórico/evemerista de los mitos.

Casi todos los expertos coinciden en que el intento de Hertzen en Mitológicas fue, como los de quienes le precedieron, fallido, lo que no les impide (ni nos impide a nosotros), reconocer los aciertos evidentes de tan extensa obra (¡más de tres mil páginas!), que en su momento pareció uno de los peldaños más firmes hacia la tan ansiada gran síntesis mitológica.

Otras obras de nuestro infatigable autor han ido apareciendo en los últimos diez años. Ninguna de ellas puede compararse con Génesis o Mitológicas.

Con la publicación de los tres volúmenes de La Nueva Teología todo ha cambiado. Se podría decir, sin miedo a exagerar, que a la manera hegeliana de tesis/antítesis/síntesis, Hertzen ha negado con La Nueva Teología todas sus obras anteriores. Por mi parte, debo confesar que el libro de Hertzen me ha sorprendido, no ya sólo por su contenido doctrinal, nada habitual en este autor,sino por la manera en la que su autor se compromete con lo que dice y con lo que descubre.

Sin embargo, el lector exigente que se enfrente a La Nueva Teología quizá crea que se encuentra ante el entretenimiento de un diletante, pues el autor, sin duda queriendo atraer a todo tipo de lectores, comienza su libro con un capítulo deslumbrante, en el que relee los nombres de los personajes bíblicos de una manera que puede resultar incluso grotesca.


La Biblia según Hertzen

Ludwig Hertzen interpreta a Adán como ADN, porque es el origen del ser humano, y a Eva como everlasting, eterna como lo es el eterno femenino, como lo es la vida a través de sus transformaciones incesantes. De Noé, dice que hay que entender Neo, pues con el se inicia una nueva humanidad: Noe no sería otra cosa que la intervención de Dios en los mecanismos de la evolución mediante la selección forzada de unos cuantos especímenes humanos (la familia de Noé) y de varias decenas de parejas de animales. En cuanto a Job, es el trabajo; al parecer, dice Hertzen, se trata de un juego de palabras del Autor, pues Job es conocido por su resignación, por su no hacer nada ante la adversidad.

[Tweet”Hertzen interpreta a Adán como ADN, porque es el origen del ser humano, y a Eva como everlasting” ]De este modo, capítulo a capítulo y frase tras frase, Hertzen descifra los códigos que se esconden tras los nombres del Antiguo y del Nuevo Testamento. Hemos citado algunos ejemplos que pueden resultar curiosos, pero no debe creer el lector que Hertzen se limita a hacer una especie de grosera traducción de los nombres bíblicos, o que cada uno de estos nombres tiene un solo significado. Ya hemos visto que ADÁN es ADN, puesto que a partir de él se inicia la especie humana (cuyo código genético se contiene en el ADN), pero también, si se lee al revés y en español, es NADA, pues evidentemente, antes de él no había nada, al menos nada dotado de inteligencia, de alma. En este caso, podemos observar que la interpretación de Hertzen no hace sino confirmar lo que la etimología tradicional ya nos había revelado: Adán (en sánscrito Adyma) significa el primero, el origen.

Sin duda muchos pensarán que las relecturas propuestas por Hertzen son insostenibles y que el autor de La Nueva Teología se está riendo de nosotros o divirtiéndose con fáciles juegos de palabras. Una oportuna consulta a las notas (que ocupan los tomos II y III de La Nueva Teología) sin duda les convencerá del rigor extremo de nuestro autor. Por otra parte, Hertzen recurre en apoyo de su método al propio Dios, recordando aquel pasaje del Génesis bíblico:

«Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: «Yo soy El-Shaddai, “Dios Todopoderoso”. Sírveme con fidelidad y lleva una vida intachable. Yo haré un pacto contigo, por medio del cual garantizo darte una  descendencia incontable. Al oír eso, Abram cayó rostro en tierra. Después Dios le dijo: «Este es mi pacto contigo: ¡te haré el padre de una multitud de naciones! Además, cambiaré tu nombre. Ya no será Abram, sino que te llamarás Abraham, porque serás el padre de muchas naciones. Te haré sumamente fructífero. Tus descendientes llegarán a ser muchas naciones, ¡y de ellos surgirán reyes!».

Según un comentario hebraico, unos astrólogos habían hecho el horóscopo de Abraham y le dijeron: “Nunca engendrarás un hijo”; pero Dios le tranquilizó y le dijo: “Ese horóscopo fue hecho para Abram, pero yo te he cambiado el nombre, y como Abraham engendrarás un hijo. También he cambiado el nombre de Sarai a causa de su horóscopo”. Como es sabido, Abram significa “padre exaltado”, mientras que Abraham significa “padre de muchos”.

Hay que admitir que en ocasiones resultan asombrosos los anacronismos que pueblan las interpretaciones de Hertzen en La Nueva Teología, como cuando hace proceder la palabra original de aquella de la que se deriva. Así, en un capítulo dedicado a Jesús, parece sostener que el Hijo de Dios se hace llamar Jesucristo precisamente porque se reconoce a sí mismo como cristiano. De este modo, los cristianos no lo serían por Cristo, sino que Cristo lo sería por los cristianos.

Pero el procedimiento más llamativo de Hertzen es que descifra y utiliza los textos milenarios no ya sólo en su idioma original (como han hecho siempre los cabalistas) sino en su traducción al francés, al italiano, al alemán o a cualquier lengua antigua o moderna. Sorprenderse por este método, dice Hertzen anticipándose a la crítica, es menospreciar el poder de Dios. En el momento de dictar o inspirar los textos sagrados, Dios conocía no sólo las lenguas que eran y habían sido, sino también las que nacerían milenios después, incluidas las nuestras y las que hablarán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Hay que admitir que el anterior es un poderoso argumento, pero el lector, no puede evitar pensar a menudo que hay algo de juego de prestidigitación en elegir ADN (en español) en vez de DNA (en inglés), para así poder relacionarlo más fácilmente con Adán o, por el contrario Eve (Eva) en inglés para derivar de ese nombre everlasting.

Sin embargo, Hertzen, no ignora que el Gran Secreto se halla en las letras del nombre divino YHWH y sabe también que siglo tras siglo los eruditos, los sabios, los maestros de la ley, los cabalistas, han intentado descifrar ese nombre secreto de Dios sin hallar la solución. Al problema fundamental de descifrar el nombre secreto de Dios, dedica Hertzen sus mejores páginas y todo su ingenio, pero apenas atisba una solución que resulte convincente: este políglota infatigable, que domina más de cuarenta lenguas vivas y muertas, confiesa que la solución puede hallarse en cualquiera de las otras lenguas que él desconoce. Eso sí, descarta su propia teoría, expresada en su Génesis, a la que ya nos hemos referido, en la que leía “YHWH” como el bíblico “Japhet” o como el titán griego “Japeto”.


La teoría de Hertzen

Lo que Hertzen propone en La Nueva Teología es una radical reinterpretación de los textos bíblicos, al buscar en ellos una especie de código oculto. Sin embargo, Hertzen se tiene que enfrentar en este empeño a varios problemas. El primero es el de los autores de los textos bíblicos.

Como es sabido y aceptado incluso por los creyentes más ortodoxos, los libros sagrados del cristianismo fueron escritos por distintos autores en épocas diferentes. En un mismo texto bíblico se puede detectar la participación de varios escribas y copistas. Así, por ejemplo, en Jueces se han detectado párrafos que se remontan al siglo XII a.C., mientras que otros más tardíos pueden fecharse en el siglo V a.c. Es decir, Jueces fue escrito a lo largo de siete siglos. ¿De qué manera dictó Dios ese texto? ¿Es que ha ido cambiando de estilo en cada época, dependiendo del escriba inspirado al que transmitía sus palabras? Si la verdad que Dios transmite no es temporal sino eterna, ¿por qué se ha adaptado al estilo de quienes han hecho la transcripción divina?

Hertzen podría sortear el problema de manera elegante y recurrir a aquel viejo argumento de que el creador habla a los profetas en el lenguaje de su época, y que evita caer en anacronismos pretéritos o futuros. ¿Cómo iba a explicar al autor del Génesis que Sodoma y Gomorra fueron destruidas por una explosión atómica si los lectores de aquella época ni siquiera conocían la pólvora? Para hacerse entender, Dios se vería obligado a traducir “explosión atómica” por “lluvia de azufre y fuego” (Gen.19, 24-25). De manera semejante, se dice que “Dios creó el mundo en seis días” (Gen.1, 31), pero hay que entender que se trata de una metáfora adaptada al conocimiento de la época y que “seis días” significa seis períodos astronómicos indeterminados. Hay que recordar, en apoyo de la tesis de Hertzen, que muchos comentaristas del Corán, al advertir que el tono del libro sagrado musulmán parece adaptarse a los cambiantes intereses personales de Mahoma, aseguran que ello se debe a que Dios también tiene en cuenta las transformaciones que se producen en el mundo a medida que va dictando al Profeta.

Sin embargo, Hertzen no recurre a tan fáciles argumentos. Aunque está de acuerdo en que Dios dictó todos los libros sagrados a diferentes personas en épocas distintas, eso no significa que Dios elija en un momento dado a un profeta para dictarle un libro o un fragmento y que adapte su estilo al de la persona elegida, hablándole de un modo que pueda ser entendido por sus contemporáneos. No, en opinión de Hertzen, los textos sagrados no sólo existían antes de los acontecimientos que describen, sino que existían antes de que Dios decidiera dictarlos.

Según La Nueva Teología, Dios disponía de todos los textos desde el principio y no le habría supuesto ninguna dificultad trasmitir los dos Testamentos completos al autor del Génesis, incluso en un lenguaje que ese autor ni siquiera conociera. Podríamos pensar que si Dios se tomó el trabajo de inspirar uno tras otro a los profetas a través de los siglos en vez de dictar todos los textos sagrados a un único profeta, fue porque sabía que eso podía tener consecuencias negativas, pues quien conoce el futuro puede intentar cambiarlo.  Los judíos de la época de Abraham difícilmente habrían mantenido su fe durante la cautividad si, sentados junto a los ríos de Babilonia, hubieran podido leer las penalidades que todavía les esperaban antes de llegar a la Tierra Prometida siglos más tarde.

Sin embrago, Hertzen desdeña de nuevo esta explicación y rechaza cualquier componenda teórica, lo que le hace precipitarse en una argumentación tan arriesgada que incluso quienes simpatizamos con él tenemos que admitir que sus ideas rozan el disparate. En los razonamientos de Hertzen es fácil advertir su afición a lo paradójico y su simpatía no disimulada por las variantes más extremas del gnosticismo y del sufismo musulmán.


Audacia y oscuridad de La Nueva Teología

Vaya esto por delante: es imposible exponer en esta breve reseña los argumentos de Hertzen. No se puede explicar de manera coherente algo que en el propio libro de Hertzen resulta absolutamente incoherente.

Hertzen, ya lo hemos dicho, considera que los libros de la Biblia, los sesenta aceptados como canónicos por el Concilio de Florencia en 1441 y luego confirmados por el de Trento, existían ya desde los tiempos del Génesis, a pesar de que dichos textos se refieran a acontecimientos que tuvieron lugar cientos e incluso miles de años después. Hertzen, en definitiva, afirma que primero fue el relato de Adán y Eva y después fueron Adán y Eva.

Esto podría resultar aceptable para las religiones del Libro, o al menos para algunas de sus herejías (o para los cabalistas), siempre y cuando interpretásemos que lo que Hertzen quiere decir es que Dios sabía lo que iba a suceder antes de que sucediera. Es decir, la ya conocida idea de que Dios conoce el pasado, el presente y el futuro, puesto que habita en la Eternidad.

Pero tampoco es eso lo que sostiene Hertzen. Para él, los textos bíblicos existían no sólo antes de la historia, sino incluso antes de la propia predicción divina de la historia.

Lo que viene a decir Hertzen, aunque siempre de manera críptica, ambigua e indirecta, es que el Libro existía antes que nada. Por decirlo de un modo quizá demasiado simplista: es como si Dios hubiese encontrado el Libro y a partir de él hubiese creado el Universo, la Tierra y la historia de la humanidad.

La tarea de Dios, pues, consistiría en crear, construir el escenario, los hechos y los personajes para adaptarlos al texto, del mismo modo que un jugador de ajedrez coloca las piezas en el tablero cuando quiere reconstruir una partida ya jugada; o de la misma manera que un director de teatro pone en escena la obra escrita por un dramaturgo.

Ahora bien, cuando se reconstruye una partida de ajedrez o se representa una obra dramática, se repite algo que ya ha existido, o al menos que ya ha sido pensado, una obra que tiene un autor: los dos jugadores de ajedrez o el dramaturgo. Sin embargo, el Libro que encuentra Dios no recoge hechos que ya han sucedido y tampoco adelanta hechos que han de suceder. No existe nadie detrás del Libro, no existe un autor ni un Autor. El Libro es eterno como lo es el mismo Dios (aunque a veces parece que a Hertzen le gustaría afirmar que la eternidad del libro es de algún modo superior a la de Dios).

¿Debemos entender que cuando Hertzen habla del Libro está utilizando una metáfora para describir las leyes de la Naturaleza o los pensamientos de Dios? Nada parece apoyar tal conclusión: para Hertzen, el Libro es un libro, no una metáfora. Está compuesto de frases, dividido en capítulos y en él aparecen los nombres de los personajes y de los lugares. Ahora bien, ¿en qué idioma?

La verdad es que Hertzen ni siquiera se plantea esta pregunta, quizá porque lo considera innecesario, tal vez porque ignora la respuesta o acaso porque sabe que este sencillo enigma es la mayor amenaza a la que se enfrenta la desmesurada concepción hertzeniana: si el Libro está escrito en algún lenguaje conocido o desconocido, ¿seguirían siendo válidas las interpretaciones que hace Hertzen en los diferentes idiomas?.

Otra duda que nos suscita la lectura de La Nueva Teología, y que Hertzen se plantea e intenta responder, es la de si la afirmación de que la realidad se adapta al Libro nos precipita en el determinismo. ¿Existe el libre albedrío en la interpretación de Hertzen? ¿Existe el libre albedrío para el propio Dios? ¿Podría Dios crear un mundo diferente al anunciado en el Libro?

Lamentablemente, el espacio concedido a esta reseña ha llegado a su límite y no es posible dar las respuestas de Hertzen a tan interesantes cuestiones.




Esta visión crítica de La Nueva Teología de Ludwig Hertzen fue publicada en El Camino de los Mitos en 2007. No se recogen aquí los anexos escritos por otros autores acerca del libro de Hertzen ni los comentarios de los antólogos de Recuerdos de la era analógica, que se publicarán en próximas entradas.

Entre el texto publicado aquí y el que aparece en la edición de Evohé se observan algunos cambios, que nunca afectan al sentido del texto, pero que en ocasiones aclaran algunos puntos o muestran aspectos que pudieron pasar inadvertidos al lector. Tanto el texto original como los anexos pueden consultarse en la edición de El Camino de los Mitos, una estupenda excusa, además, para disfrutar del resto de relatos del premio “La Revelación” en su segunda edición, entre ellos el relato ganador.

la-nueva-teologiaLa ilustración que sirve de pórtico a esta entrada es de Sandra Delgado y fue publicada en El camino de los mitos, libro en el que se recogen los relatos ganadores del II Concurso Internacional “La Revelación” (Relatos de mitología clásica), publicado por la editorial Evohé en 2007.


Recuerdos de la era analógicaEn la antología realizada en siglo XXV Recuerdos de la era analógica, se habla de Hertzen (al que se llama Ludwig von Hertz) en el relato “Una conversación en la isla de Patmos”. Allí se descubre que La Nueva Teología parece ser una de las claves que darían sentido a muchos de los textos recogidos en Recuerdos de la era analógica. El lector puede leer ese relato y todos los textos recogidos por los antólogos del futuro en el libro publicado en 2009 por la editorial Evohé: Recuerdos de la era analógica, una antología del futuro (versión en papel o electrónica).

Los lectores interesados en conocer qué es recuerdos de la era analógica, deberían consultar esta entrada, sumamente ilustrativa: ¿Qué es Recuerdos de la era analógica?


edicionesevohé Todos los libros de la editorial Evohé en:
Ediciones Evohé.



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Originally posted 2019-03-16 19:42:47.

Por qué el futuro ya está aquí

El teleordenador

“El desarrollo de los ordenadores personales ocurre tan deprisa que la futura televisión de arquitectura abierta es el ordenador, y no hay vuelta de hoja. El aparato receptor será como una tarjeta de crédito que al introducirla en nuestro ordenador lo convertirá en una puerta electrónica para la recepción de información y entretenimiento por cable, teléfono o satélite. En otras palabras, no existirá una industria de aparatos de televisión en el futuro, sino sólo fábricas de ordenadores, es decir, pantallas alimentadas con toneladas de memoria y un enorme poder de procesamiento.”

Nicholas Negroponte (El mundo digital, 1995)

 Cuando Negroponte hizo su predicción, tal vez no imaginó que fuera a cumplirse en apenas quince años. En 2010 se produjo el apagón analógico en España y otros países y está previsto que poco a poco se extienda a todo el mundo. Apagón analógico (o encendido digital para los optimistas) significa que el televisor se convierte en un ordenador, que nace un nuevo aparato, que quizá deberáimos llamar teleordenador, a no ser que prefiramos inventar un nuevo nombre para definir eso que Ted Nelson, el creador del hiperenlace, llamaba ‘virtualidades’. ¿Virtualizador, visionador universal, generador multimedia?

Aunque los primeros tiempos del teleotrdenador están dominados por el intento desesperado de las productoras y canales de televisión por seguir haciendo negocio con el viejo modelo (de ello es un ejemplo esa cosa llamada TDT), en poco tiempo la fusión entre ordenador y televisor será absoluta: tendremos un ordenador en el salón y tendremos una televisión en el despacho. Para este año se anuncia Google TV, que aunque ha sufrido varios retrasos, supondrá tal vez el cumplimiento definitivo de la predicción de Negroponte, no sólo por la fusión entre ordenador y televisor, sino porque el tercer aparato, el teléfono, es decir el móvil, será el mando a distancia de ese teleordenador y, al mismo tiempo, será en sí mismo un ordenador y un televisor, además de una biblioteca que contendrá miles de libros y un reproductor musical con miles de canciones.

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  • En El guión del siglo 21 hay un capítulo llamado El mundo digital en el que explico no sólo sus características más importantes y a menudo poco conocidas, sino también cómo ha influido, influye y seguirá influyendo en la narrativa audiovisual.
  •  Si quieres saber más cosas sobre Ted Nelson, puedes leer en Cómo se inventó el futuro: Ted Nelson y el hiperenlace


En Recuerdos de la era analógica se incluye un asombroso fanzine desplegable en el que Ted Nelson es uno de los personajes más mencionados.

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Más sobre mundo digital y futuro en El futuro ya está aquí

Originally posted 2011-04-21 12:34:09.

La fuerza del espíritu

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“Las heridas del corazón son mucho más dolorosas que las del cuerpo. Y muchas de las enfermedades corporales se originan en el espíritu. Las que nos vienen del exterior son bien pocas. Hay veces en que tomamos una medicina para sudar, pero no lo conseguimos; no obstante, basta con que sintamos miedo o vergüenza una sola vez para que nos empiece a correr el sudor. Señal de que es fruto del espíritu”.

Kenko Yoshida, Tsuresuregusa

Aunque es evidente que no todas las enfermedades proceden del espíritu (de la mente, el intelecto o lo psicológico, si se prefiere), la observación de Yoshida Kenko es extraordinaria y coincide con ideas de Oliva Sabuco y otros precursores del estudio de lo psicosomático, concepto tan mal empleado  pero tan acertado también.


 [Citado en Waste Web en octubre de 2004, comentado en 2013]

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Originally posted 2013-07-19 14:41:42.

El guión del siglo 21… ¡Segunda edición!

Se acaba de publicar (octubre de 2019)  la segunda edición de El guión del siglo 21.

Ya puedes encontrarlo en las librerías.

“El futuro ya está aquí. Una guía para no perderse en los nuevos mundos narrativos”.

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