El arte del engaño, manual y antídoto contra las mentiras

Entrevista en The Objective

Entrevista con Fátima Elidrissi pubicada el 7 de agosto de 2018

 

En su último libro el escritor y guionista Daniel Tubau analiza el famoso Arte de la guerra de Sun Tzu y junto a The Objective examina la estrategia seguida por políticos como Donald Trump, Pedro Sánchez y Pablo Casado.

Cuenta Daniel Tubau en su última obra, El arte del engaño (Ariel, 2018)  que aunque las mentiras, los embustes y los métodos tortuosos para lograr nuestros fines tengan mala prensa, la vida social e incluso la supervivencia del ser humano sería difícilmente imaginable sin ellos. “Muchas veces se ha hablado de caballeros andantes en la Europa medieval, también en China estaban los caballeros shi de la época Zhou, pero esto seguramente no ha existido nunca”, afirma este guionista con dos décadas de experiencia y media docena de libros bajo el brazo. “El engaño es una manera de sobrevivir en circunstancias adversas, inferioridad o debilidad e incluso en situaciones de superioridad para evitar muchas muertes. Por ejemplo, conseguir la victoria sin que haya guerra como dice el maestro Sun”, añade el autor sobre su última publicación, un exhaustivo análisis del arte de la estrategia china en general y El arte de la guerra de Sun Tzu en particular.

La entrevista completa en ‘El arte del engaño’, manual y antídoto contra las mentiras

 


El arte del engaño
Daniel Tubau
Editorial Ariel
600 páginas
Una cuidada edición que ofrece la más completa panorámica del arte de la estrategia china publicada hasta la fecha.


Contiene la traducción completa de El arte de la guerra de Sunzi y Las 36 estratagemas chinas, por Ana Aranda Vasserot, así como Las 100 reglas del engaño y la estrategia]

AmazonAriel-Casa del LibroFnac


 

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La trágica historia del Doctor Faustus, de Marlowe

PACTOS CON EL DIABLO /2

El argumento de esta obra se puede resumir diciendo que trata de un hombre llamado Fausto de Witemberg, doctor en teología, que convoca al diablo y acepta firmar un pacto con él a cambio de poseer poder para hacer cuanto desee durante veinticinco año s. Ayudado por el diablo Mefistófeles, Fausto se burla del Papa, asombra en la corte del emperador y convoca las imágenes de Alejandro el macedonio y de Helena de Troya. Finalmente, no podrá escapar a la condena.

El encuentro entre el Doctor Fausto y el diablo 
Credit: Wellcome Library, London. Wellcome Images images@wellcome.ac.uk http://wellcomeimages.org The Devil and Dr. Faustus meet. ca. 1825 The life and horrible adventures of the celebrated Dr. Faustus; relating his first introduction to Lucifer, and connection with infernal spirits; his method of raising the Devil, and his final dismissal to the tremendous abyss of Hell. Published: -Copyrighted work available under Creative Commons Attribution only licence CC BY 4.0 http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

El Fausto de Marlowe es una obra extraordinaria. Me parece que en la primera parte supera al Fausto de Goethe, exceptuando el motivo que sella el pacto con el diablo, porque el célebre “Detente instante” de Goethe es muy superior a la mera ansia de poder en Marlowe. La insaciable ansia de conocimiento y el impulso y la voluntad de vida, que podríamos equiparar con la filosofía de Schopenhauer, frente a la voluntad de epoder de Nietzsche.

Un momento excelente, entre otros muchos, es aquel en el que la sangre de Fausto se hiela o coagula cuando se dispone a firmar el pacto, y también el diálogo entre Wagner y el payaso. La obra reúne casi todos los motivos del Fausto goetheano, más de los que yo suponía, ya que incluso se anuncia el combate entre lo griego y lo cristiano.

También la manera en la que Mefistófeles le explica por qué ha acudido a su llamada:

FAUSTO: ¿No te atrajeron mis conjuros?

MEFISTÓFELES: Esa fue la causa, pero per accidens, pues si alguien escarnece el nombre de Dios, de las escrituras y de Cristo abjura, acudimos por si obtenemos un alma: no venimos si no usa medios tales que con la eterna condena peligre. Así que el más breve de los conjuros cabe en que de la Trinidad se abjure y se rece al príncipe del Infierno.”

Y estas palabras que pronuncia la Ira:

“LA IRA: Nací en el infierno, y tened cuidado, porque alguno de vosotros va a ser mi padre”.

Aunque todo el Fausto de Marlowe es excelente, quizá la segunda parte se resiente, más que nada al compararla con la de Goethe. La calidad de la obra hace lamentar doblemente la prematura muerte de Marlowe, que, a tenor de este Fausto, podría competir con Shakespeare.

No faltan tampoco, junto a la fuerza del argumento y las escenas, frases, ideas y conceptos interesantes, como cuando dice: “Un mago experto es un dios poderoso”, que hoy podríamos convertir en “Un científico es un dios poderoso”, recordando aquella sentencia de Arthur C.Clarke: “La tecnología avanzada es indistinguible de la magia”.

También esta frase que recuerda aquella célebre canción de Jorge Cafrune (“Fule mandinga”) que decía que la gente divertida estaba en el infierno:

“Pues confundo el Infierno y el Elíseo; !Que mi fantasma esté con los filósofos!”.

Y más adelante

FAUSTO: ¿En infierno estás? Si esto es infierno a gusto soy maldito. ¿Cómo, paseando, discutiendo, etcétera? 

Y también esta estupenda observación acerca del infierno como sensación y no como lugar, que compartía alguno de los últimos Papas:

FAUSTO: “Pues, ¿cómo es que estás fuera del Infierno?

MEFISTÓFELES: “Cómo, si aquí lo es, no estoy fuera de él. ¿Crees que yo que contemplé la faz de Dios y caté el gozo infinito del cielo no soy atormentado con mil infiernos estando privado de la beatitud?”.


[Escrito en 1995. Revisado en 2018]

 

 

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La historia que se esconde tras los mitos

Guerra y paz en la antigua China /6

«Según Evemero, los dioses míticos no son más que personajes históricos de un pasado mal recordado, magnificados por una tradición fantasiosa».

Carlos García Gual

El evemerismo  se inspira en un filósofo griego llamado Evemero, que sostenía que detrás de los dioses griegos se escondía el recuerdo borroso de antiguos reyes.

Para justificar su interpretación racional de los mitos, Evemero empleó un método paradójico, pues él mismo se inventó una fábula, que contó en La  inscripción sagrada (Hierá Anagraphé). Allí aseguró que había visitado una isla y que en esa isla había encontrado las tumbas de los antiguos dioses, entre ellos Urano, Crono y Zeus.

La historia podría haber resultado verosímil si esa isla hubiera sido Creta, pues una tradición afirmaba que allí se encontraba la tumba de Zeus, pero Evemero aseguró que la isla se llamaba Pancaya y que estaba en el Mar Rojo. Junto a cada tumba, una inscripción en letras de oro conservaba los nombres de todos aquellos reyes a los que los griegos adoraban como dioses.

De este modo, mediante un mito, Evemero propagó el ateísmo en la Antigüedad y extendió la idea de que los dioses nunca habían existido, puesto que se trataba tan solo de reyes, generales y guerreros, o incluso, como en el caso del legendario fundador de Tebas, Cadmo, cocineros que habían escapado de su cautiverio y emigrado a tierras lejanas. Por lo tanto, decía Evemero con una lógica casi perfecta, si los dioses sólo habían sido reyes, entonces los reyes actuales nunca podrán ser dioses. Carlos García Gual compara a Evemero con Voltaire y cree que es posible que su intención fuera criticar la afición de los sucesores de Alejandro Magno a autoproclamarse dioses.

Los chinos siempre han sido muy aficionados al evemerismo y han intentado descubrir los hechos históricos escondidos detrás de los mitos, rastreando lo racional y lo razonable en lo aparentemente fantástico. En una ocasión le preguntaron a Confucio por qué se decía que Huangdi tenía cuatro rostros, a lo que respondió que eso significaba que el emperador había enviado a cuatro funcionarios en cuatro direcciones para administrar el territorio y así poder conocerlo todo, aunque no pudiera verlo con sus propios ojos. Para Confucio, como para Evemero, cualquier relato fantástico del pasado escondía algún borroso recuerdo de un hecho perfectamente histórico.

William Nienhauser está de acuerdo con Confucio y aplica el método evemerista a los mitos chinos. De este modo deduce que Huangdi, el Emperador Amarillo, es un personaje que representa a una tribu o a un clan, lo que explicaría que se le atribuyan más de cien de años de vida. Lo compara con los clanes escoceses, como los Bruce, y para evitar confusiones emplea la expresión “Huangdi” cuando se refiere al gobernante principal del clan en cada momento y “los huangdi” cuando se refiere al clan. En su opinión, los huangdi vivían en la región cercana a Xincheng, que se hallaría en el actual Honan. El padre de Huangdi podría representar también a un clan anterior, del que se habrían separado también los shennong, que deben su nombre a Shennong, el Primer Agricultor. En cuanto a la expresión “clan”, hay que aclarar que tiene un sentido bastante preciso en una jerarquía ascendente que va de los individuos a las familias, de las familias a los linajes y de los linajes a los clanes.

Armados con estas primeras nociones de evemerismo, podemos por fin abordar las batallas de Huangdi, para intentar de este modo descubrir los orígenes lejanos del pueblo chino. Y también su temprana afición a la guerra.

Continuará…

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Fábulas que esconden verdades

Guerra y paz en la antigua China /5

En la Grecia clásica, poetas como Hesíodo y Homero y dramaturgos como Sófocles, Eurípides y Esquilo educaban al pueblo recurriendo a personajes situados seiscientos u ochocientos años en el pasado, por ejemplo en la época de la guerra de Troya

En China, como ya hemos visto (Cómo aprovecharse de un sabio legendario), los filósofos, los políticos y los militares recurrían a Huangdi, al rey Wen y a su hijo Wu o al Taigong, un estratega legendario al que pronto conoceremos.

El recurso a personajes de un pasado legendario, a la fábula, al cuento tradicional o folktale, a aquello que en el marketing moderno y en los tratados de narrativa se conoce como storytelling o contar cuentos,  ha sido una afición persistente a lo largo de la historia y es un rasgo común a todas las culturas. Podemos afirmar sin exagerar que es la norma, más que la excepción.

Eric Havelock mostró, en La musa aprende a escribir y en Prefacio a Platón, que los mitógrafos y los fabuladores fueron los educadores de Grecia hasta que llegaron los filósofos de la naturaleza, como Heráclito, Parménides, Demócrito, Empédocles, o sus discípulos, los sofistas, entre ellos Sócrates, y los filósofos propiamente dichos, como Platón, Aristóteles, Epicuro o Teofastro. Platón era muy consciente de que los poetas y los dramaturgos, con su especulación disfrazada de storytelling o contar cuentos, eran los rivales de este nuevo saber llamado filosofía, por lo que les prohibió entrar en su República ideal.

Herbert Fingarette asegura que en la antigüedad tan solo en las civilizaciones de Grecia, India y China, encontramos algo que vaya más allá de ese recurso a contar cuentos “para explicar asuntos como la muerte, el apareamiento, el trabajo, las relaciones personales o el lugar del ser humano en el mundo”.

Tal vez Fingarette exagere, pero es cierto que en todas las culturas se han explicado las cuestiones fundamentales mediante fábulas, en vez de a través de argumentos racionales o de análisis abstractos y teóricos. Es por eso que debemos prestar mucha atención a todas esas narraciones que recurren a tiempos míticos o a lejanos antepasados, porque casi siempre esconden, bajo la forma de la fábula, una visión del mundo llena de opiniones, prejuicios y secretos propósito, tantos políticos como ideológicos.

Martha Nussbaum también ha mostrado y demostrado en La fragilidad del bien, de manera deslumbrante, el poder de argumentación ética, social, política y religiosa que contienen las obras de los tres grandes dramaturgos griegos y cómo esas historias, protagonizadas por héroes que se enfrentan al destino o desafían a los dioses, son también verdaderos tratados filosóficos.

James Aho sostiene que los mitos y fábulas que se refieren a la guerra no son nunca inocentes, sino que suponen una concepción sobre el conflicto militar y la lucha violenta entre los seres humanos que sirve para legitimar a un soberano o a una sociedad y para explicar qué comportamientos esa cultura acepta como válidos en una guerra. Aho examina en La mitología religiosa y el arte de la guerra, mitos de México, India, Europa, del mundo musulmán, de la religión judía y, por supuesto, de China, a la que dedica muchas páginas, aunque, lamentablemente, concentra su atención en el pensamiento confuciano y se desentiende casi por completo de los personajes verdaderamente mitológicos, como el Emperador Amarillo, el supuesto creador de la guerra.

Del mismo modo que un guionista, un dramaturgo o un novelista recurre a Aristóteles para justificar sus teorías narrativas, un chino de la época de Sunzi recuría a Huangdi, que para él no era un personaje mítico, sino el antepasado más admirado, una verdadera Autoridad en la materia, en todas las materias, como lo fue el propio Aristóteles durante la Edad Media. Esa es la razón por la que en El arte de la guerra Sunzi atribuye el origen de la sabiduría militar al más célebre de los emperadores chinos legendarios: porque quiere situarse a la altura de un personaje admirado universalmente y porque pretende que esa figura legendaria legitime de alguna manera sus propias opiniones.

Pues bien, según Sunzi, el Emperador Amarillo inventó los posicionamientos del ejército en función del tipo terreno y eso le permitió vencer “a los cuatro soberanos”. ¿Y quiénes eran estos cuatro soberanos? Si queremos averiguarlo, tenemos que ir más allá de las fábulas y las leyendas y recurrir a un método casi detectivesco que se aplica a la investigación en el terreno mitológico: el evemerismo.

Continuará…

 


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Genji recuerda

En uno de los primeros episodios del Genji Monogatari, el resplandeciente príncipe Genji tiene una amante de clase baja a la que visita en su casa. Por la mañana le sorprenden los ruidos vulgares de la calle, los trabajadores que se levantan temprano para empezar a trabajar, sus frases hechas y el horrible ruído de los paños estrujados y golpeados en la tabla de abatanar.

En un estupendo pasaje de la novela, tiempo después, Genji, en un momento de melancolía, echa de menos aquellos vulgares sonidos de la tabla de abatanar.

Reflexiones como estas son las que a menudo, cuando leemos el Genji monogatari, hacen ue pensemos que Murasaki Shikibu debería ser considerada una precursora de Marcel Proust.

Una mujer unta las telas con extracto de índigo, lo que, después de abatanarlas con el mazo mecánico o amano entre varios hombres y mujeres, les dará tonalidades que van del añil al índigo y al casi negro.

Telas prensadas y batea mecánica en el pequeño pueblo chino de Zaoxing. Todas las mañanas el golpear rítmico el mazo sobre la tela plegada nos despertaba en el pequeño hotel. Ahora, como le sucedía a Genji, lo que era una molestia que me impedía dormir se ha convertido también en un motivo para la nostalgia.

Ana a contraluz. A través de una de las ventanas se puede ver la esquina en la que se encontraba el mazo de abatanar.

 


[Publicado en 2010. Revisado en 2018]

La ilustración no pertenece al Genji monogatari, sino al Heike monogatari, pero la he elegido porque muestra una escena popular. Las fotografías fueron tomadas por mí en Zaoxing en 2017.

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Cómo aprovecharse de un sabio legendario

||Guerra y paz en la antigua China /5

Representación moderna del Emperador Amarillo (Huang Di)

Sunzi menciona a pocos personajes históricos en El arte de la guerra, por lo que resulta muy significativo que nombre a Huangdi, el Emperador Amarillo. Además, lo menciona no solo como soberano digno de elogio, sino también como el inventor de estrategias militares. Le atribuye la invención de los cuatro posicionamientos, es decir la manera en la que un general debe disponer sus fuerzas en cuatro tipos diferentes de terreno. Hay que tener en cuenta que el terreno es uno de los cinco factores fundamentales de la guerra, al que Sunzi llama地 () o la Tierra, es decir, el examen de la situación geográfica y topográfica, asunto al que dedica varios capítulos y al que da una importancia tremenda.

«La manera en la que el hombre usa la violencia contra el hombre en la guerra es tanto un problema filosófico, o mejor economía política».
James Aho, Mitología religiosa y el arte de la guerra

Puede parecer sorprendente que Sunzi atribuya a un personaje legendario méritos de los que podría presumir él mismo, pero eso no es tan extraño, en especial cuando se reconocen los méritos de alguien que pertenece a un pasado lejano. De hecho, eso fue lo que hizo el experto en estrategia Basil Liddell Hart cuando reconoció como precursor del enfoque indirecto al propio Sunzi. Se sospecha que lo hizo para no tener que reconocer una influencia mucho más cercana, la de su amigo T.E.Lawrence, el célebre Lawrence de Arabia.

Por otra parte, la apelación a los sabios del pasado era un recurso habitual en China, que incluso tenía un nombre: daiyan, es decir, “hablar en nombre de otro”. Los filósofos, políticos y estrategas hablaban en nombre de los reyes o los sabios de la antigüedad y atribuían al Emperador Amarillo todo tipo de invenciones, desde tratados de estrategia a, como ya hemos visto que hace el propio Sunzi, secretos militares como estas cuatro posiciones sobre el terreno. En China, cada escuela filosófica tenía su emperador legendario o su augusto, al que atribuía el origen de sus ideas, aunque algunas veces se conformaban con un gobernante de menor rango, como el Duque de Zhou, al que Confucio consideraba su inspirador. Pero Huang Di era admirado por casi todas las escuelas, como fundador de China.

El arte del engaño. En el libro se comenta en detalle el uso que Sunzi y otros estrategas hacen del daiyan o argumento basado en el prestigio de los antiguos.
El arte del engaño. En el libro se comenta en detalle el uso que Sunzi y otros estrategas hacen del daiyan o argumento basado en el prestigio de los antiguos.

Por otra parte, la falsa atribución es una práctica universal, que hoy en día se extiende sin límites en las redes sociales, donde muchos autores prefieren ocultar su identidad para que sus poemas, por lo general espantosos, y sus opiniones, casi siempre triviales, se difundan por todo el planeta, al adjudicárselos a Borges, Cortazar, Einstein o cualquier otra celebridad. Uno de los casos más célebres es el poema Instantes, atribuido falsamente a Borges y que se multiplica en miles de páginas de internet. Antes de la llegada de las redes sociales también lo hizo el escocés James McPherson, al inventarse a un antiguo bardo llamado Ossian, que asombró en los círculos literarios de toda Europa y que hizo que Goethe lo comparara con Homero (ver mi artículo Ossian, de James Mcpherson). Cuando se descubrió el fraude, los poemas perdieron repentinamente toda su belleza, lo que nos hace preguntar si nuestro juicio depende en exceso de factores externos a la calidad literaria. Pero tal vez sea inevitable pues todos encontramos más belleza en cualquier obra de Shakespeare que en la mejor de sus rivales.

Es muy probable que también en China alguien se inventara a un sabio ermitaño llamado Laozi, al que atribuyó El libro del Camino y la Virtud (Dao De Jing), logrando uno de los mayores éxitos en la historia del fraude literario, al dar nacimiento al único personaje capaz de competir con Confucio a lo largo de la historia china, al menos hasta la llegada del budismo. Quizá también alguine se inventó al maestro Sun, a Sunzi , un estratega que habría vivido en tiempos lejanos, cuando los reinos ya desaparecidos de Wu y Yue se disputaban la hegemonía.

Pero regresemos a los tiempos del Emperador Amarillo y a los orígenes de la guerra en China.

Continuará…


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El entrelazamiento cuántico del bote de mayonesa

[En el último capítulo vimos cómo John von Neumann echó abajo la hipótesis de las variables ocultas de Albert Einstein, pero antes de continuar con esta interesante aventura de la cuántica, nos detendremos durante dos capítulos, nuevos e inéditos, para intentar entender de manera intuitiva y quizá poco rigurosa el entrelazamiento cuántico y la acción fantasmal a distancia, que son las razones que llevaron a Einstein a proponer o al menos a sugerir que podrían existir variables ocultas] 

La idea de entrelazamiento cuántico fue propuesta por Erwin Schrödinger en 1935. Según él, cuando estamos ante un conjunto de partículas entrelazadas en el mundo cuántico no podemos tratarlas como partículas independientes, sino que debemos considerarlas a la manera de un sistema único. Ese sistema único de las partículas entrelazadas posee una función de onda que lo define.

Es decir, la función de onda es válida para todo el sistema y no para cada una de las particulas individuales entrelazadas. Se supone que esta característica del entrelazamiento es propia del mundo cuántico pero que no se puede aplicar en el mundo macroscópico, en el que las partículas o elementos de un sistema tienen propiedades por sí mismas, al margen de que pertenezcan o no a un sistema.

¿Qué significa esto?

No está del todo claro qué significa (o al menos no lo está para quienes no somos físicos profesionales), pero sí está bastante claro qué efectos tiene. El primer efecto es que, puesto que las dos partículas están entrelazadas, si una es modificada, entonces también será modificada la otra. No le puede suceder algo a una partícula sin que también le suceda a la otra.

Si dos partículas están entrelazadas y observamos una de ellas, entonces se produce un colapso de la función de onda en el sistema que constituye las dos partículas entrelazadas. Puesto que al observar esa primera partícula se produce el colapso de la función de onda del sistema, podemos descubrir , por ejemplo, que esa partícula observada tiene la propiedad “arriba” (que es una de las propiedades de los fotones), lo que significa que entonces la otra partícula (la que estaba entrelazada con la que hemos observado) tendrá la propiedad “abajo”, y a la inversa. No pueden tener las dos partículas la propiedad “arriba” o la propìedad “abajo”, sino que una debe tener la propiedad que no tiene la otra.

Un par de electrones entrelazados. Separamos los dos electrones. Si alguien observa el electrón A y resulta tener el spin “arriba”, entonces el electrón B tendrá el spin “abajo”.

Puede parecer un poco extraño que sepamos que si una partícula tiene la propiedad “arriba” entonces la otra tenga que tener la propiedad “abajo”, pero podemos admitir que no es tan extraño si pensamos en un ejemplo de algo semejante en el mundo macroscópico.

Imaginemos un bote de plástico lleno de mayonesa o un tubo lleno de cualquier sustancia pegajosa, pringosa o viscosa. Ahora empezamos a girar sobre sí mismo el tubo, es decir en sentido contrario en cada extremo (lo que se conoce como par de torsión) hasta alcanzar la máxima torsión.

Si ahora cortamos el bote por la mitad de un hachazo, podemos estar seguros de que no solo se producirá un efecto en el lado izquierdo del corte, sino también en el derecho. El lado izquierdo, liberado de la torsión, girará hacia el sentido contrario al que ha estado girando, recuperando su posición inicial antes de la torsión (y derramando gran parte de la mayonesa que contiene).

Ahora bien, como todo el tubo de mayonesa era algo así como un sistema, en el que todas las partes quedaban afectadas por el giro, no nos hace falta observar el lado derecho del bote cortado para deducir lo qué habrá sucedido allí: también ese lado del tubo habrá recuperado su forma original antes de la torsión, pero en sentido contrario a como lo ha hecho el lado izquierdo, puesto que lo habíamos hecho girar en el otro sentido. Y también habrá salido disparada gran parte de la mayonesa, por cierto.

Si por un capricho terminológico llamamos spin al girar del tubo en sentido contrario desde cada extremo (ya sabemos que el nombre técnico que usan los que giran tubos y cosas similares es par de torsión), podríamos llamar “arriba” a la propiedad del lado izquierdo del tubo, la de recuperar su posición en sentido contrario del giro y podemos llamar “abajo” a la propiedad del lado derecho de girar en sentido contrario al del lado izquierdo.

Para que la comparación entre lo macroscópico y el mundo cuántico sea por completo precisa, podemos imaginar que  la persona que gira el tubo lo hace a oscuras y que no sabemos si está girando el extremo izquierdo hacia la derecha o hacia la izquierda. Eso sí, siempre sabemos que sea cual sea el sentido en el que gire el extremo izquierdo, entonces el extremo derecho será girado en el otro sentido.

En consecuencia, si se corta el tubo y nos dejan observar el comportamiento del lado izquierdo, sabremos también cómo se estará comportando el lado derecho aunque no podamos verlo, porque girará sin duda al revés (y lanzando al mayonesa o el líquido viscoso también al revés).

 

Fotones por mayonesa

Pues bien, ahora podemos imaginar esta situación pero con fotones. Los dos fotones están entrelazados, es decir pertenecen a un mismo sistema. Ese sistema puede expresarse mediante una función de onda. Si en ese sistema de fotones entrelazados uno tiene un spin “arriba”, el otro tendrá que tener spin “abajo”.

La gran diferencia entre el ejemplo del mundo macroscópico, con el tubo de mayonesa es que cuando manejamos tubos a los que aplicamos un par de torsión y luego cortamos en dos, podemos ver con claridad las conexiones materiales que causan que lo que sucede a un lado del corte tenga su respuesta en el otro lado: el plástico del tubo tensionado en sentidos opuestos al romperse afecta a cada extremo del tubo, y a toda la mayonesa apretujada en uno u otro sentido. En este sistema que constituye el tubo de mayonesa, las conexiones y las causas y efectos son obvias, aunque no siempre fáciles de calcular.

No sucede lo mismo con dos partículas cuánticas que han estado entrelazadas pero que ahora observamos separadas, por ejemplo, una en Tokio y la otra en París. Enseguida descubriremos por qué.

Continuará en: Acción fantasmal a distancia

Continuará


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[Escrito por primera vez  después de 1994 y antes de 1996, como un trabajo universitario. La edición actual procede de la edición personal de 1998. No he introducido ningún cambio significativo, más allá de correcciones de estilo para hacer más claro el texto y más agradable la lectura, pero a veces he añadido textos explicativos en 2017 o 2018, en otro color. En este caso, toda esta entrada ha sido escrita en 2018]


 FILOSOFÍA DE LA FÍSICA CUÁNTICA

EL EXPERIMENTO DE LA DOBLE RENDIJA
[Anexo a Filosofía de la Física cuántica]

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