La analogía del tizón de Gaudapada

Una analogía muy interesante en el Gaudapada Gita:

47. Lo mismo que un tizón en movimiento aparece como una curva, la consciencia, cuando se pone en movimiento, aparece como el conocedor y lo conocido.

48. Lo mismo que el tizón cuando no está en movimiento, está vacío de apariencias y de devenir, así también la consciencia, cuando no está en movimiento está vacía de apariencias y de devenir.

Creo que se podría escribir algo interesante comparándolo con El nuevo acelerador y las ideas de Zenón acerca del movimiento.

tizon

49. Cuando el tizón está en movimiento, las apariencias no vienen de ninguna otra parte; cuando está sin movimiento, las apariencias no van a ninguna otra parte, ni van adentro de él.

50. Ellas no emergen del tizón, puesto que son insustanciales. Lo mismo se aplica a la consciencia, puesto que en ambos casos las apariencias son del mismo tipo.

51. Cuando la consciencia está oscilando, las apariencias no vienen a ella de ninguna otra parte, ni van a ninguna otra parte cuando está en reposo, ni entran en ella.

52. Ellas no emergen de la consciencia puesto que son insustanciales. Ellas no pueden ser conceptualizadas puesto que no están sujetas a la relación de causa y efecto.

**************

The analogy of blight in Gaudapada

  A very interesting analogy in the Gaudapada Gita: (part 3)

47.  Just as a blight on the move appears as a curve, consciousness, when put in motion, appears as a connoisseur and the known.

48. Like blight when it is not moving, is empty of appearances and becoming, well consciousness, when it is not moving is empty of appearances and future.

49. When blight is in motion, appearances do not come from anywhere else, when it is moving, appearances are not going to anywhere else, or go inside of him.

50.  They did not emerge from blight, as they are insubstantial. The same applies to consciousness, since in both cases the appearances are similar in nature.

51.  When consciousness is swings, appearances do not come to it from anywhere else, nor will any other party when it is at rest, or come into it.

52. They do not emerge out of consciousness because they are unsubstantiated. They can not be conceptualized as they are not subject to the cause and effect relationship.

I think I could write something interesting comparison with the new accelerator and ideas on the movement of Zenon.

Originally posted 2007-12-05 16:45:58.

El sexto sentido

sextosentido

Frecuentemente, la incapacidad de procesar la información procedente de los cinco sentidos hace a muchos creer que poseen un ‘sexto sentido’, por ejemplo durante una borrachera.

> Cómo tener un sexto sentido

 

**********

wasteweb

[pt_view id=”79d0a5cd92″]

Originally posted 2007-11-26 12:01:11.

Prensa, televisión y revolución

John Milton decía en su Areopagítica:

“Los libros sé yo que son tan vivaces y vigorosamente medradores como aquellos dientes fabulosos del dragón; y desparramados acá y acullá pueden hacer brotar gentes armadas”.

Del mismo modo que la imprenta y los libros trajeron revoluciones y cambios a tantos lugares, McLuhan actualizó ingeniosamente esta idea al decir que la televisión es la mayor causa de revoluciones, pues muestra a quienes no tienen nada cómo viven otros a los que les sobra de todo, y provoca que se pregunten: “¿por qué esos tienen tanto y yo tan poco?” Les hace darse cuenta de que no está en la naturaleza de las cosas el ser pobre y miserable. Y a menudo les permite sospechar también que precisamente ese lujo y riqueza se sostiene en la explotación de sus propios recursos.

 

************

[Publicado el 7 de diciembre de 2007]

****

*******

wasteweb

[pt_view id=”79d0a5cd92″]

Originally posted 2012-04-11 12:40:52.

Metáforas de Cardenio

Otro ejemplo de idea que no acaba de funcionar en Historia de Cardenio (¿será por la traducción?):

CARDENIO: Si yo llorase la substancia de mis ojos se convertiría en lágrimas. ¡Quién me viera así vertirlas sobre el fuego que en mi pecho arde.”

No está mal llevar esas lágrimas imaginarias o concebibles a ese pecho que arde, pero no encaja ese “Quién me viera”, que no nos dice nada.Distinto sería si esos ojos convertidos literalmente en lágrimas sirvieran para apagar ese otro fuego, o algo semejante.


[Publicado en 2007]

OTRAS ENTRADAS SHAKESPERIANAS

[pt_view id=”b63abe0a76″]

Originally posted 2018-08-13 12:01:22.

El Tarot: la estrella

En las primeras representaciones de la carta del tarot llamada “la Estrella”, da la sensación de tratarse de la estrella que señala el nacimiento de Jesucristo, especialmente en la de Ercole di Este.

En la carta de Ercole di Este parece, efectivamente que están viendo la estrella que anuncia el nacimientro de  Jesucristo.

http://www.tarotygratis.com/wp-content/uploads/cartas_tarot/visconti-sforza_200/carta-la-estrella.jpg

En el tarot de Visconti Sforza, sin embargo, podría significar el espíritu de Dios que penetra en la virgen María, incluso uno de sus rayos parece dirigirse a su oreja: San Agustín decía que María concibió a Jesús por las orejas. Podría ser el espíritu de Dios o Dios mismo entrando por la oreja.

A esta interpretación parece contribuir la posición de la otra mano de la mujer, sobre su vientre.

 

http://fr.academic.ru/pictures/frwiki/74/Jean_Dodal_Tarot_trump_17.jpg

En el tarot de Marsella, lo primero que se me ocurrió fue que el dibujo podría tener relación con el signo zodiacal de Acuario, que suele representarse de una manera semejante. Sin embargo, el planeta que se corresponde con Acuario es Saturno, que no parece tener mucha relación con estrellas o doncellas.

En cuanto a la doncella que se lava, podríamos seguir con la interpretación que hice en la interpretación de Visconti Sforza y pensar que es la virgen María lavándose en el río poco antes de la concepción divina de Jesucristo.

Sin embargo, hay un aspecto curioso que llama la atención: la doncella se está lavando en el río y el nombre de la carta es La toille. No es La etoile o L’etoile (la estrella), sino la toille, que podría significar “el lavado” o “la limpieza”, como cuando en español afrancesado decimos: “me voy a hacer la toillette”. No sé si se trata de un juego de palabras entre etoile/toille (estrella/lavado), pero parece difícil que no lo sea.

En esta carta me parece de especial importancia el pájaro que está posado en el árbol. Habría que examinarlo.

***********

[Estas hipótesis las hice al leer el primer  original del libro El Tarot, de Marcos Méndez Filesi, de próxima publicación. Puedes visitar su muy recomendable página dedicada al tema: El Tarot, Renacimiento, arte y cultura]

Originally posted 2010-03-12 12:00:41.

Dios o Demiurgo a la luz de Wittgenstein

wittgenstein

Si aceptamos la teoría de Wittgenstein que sostiene que no puede existir un lenguaje privado, entonces el Dios de cristianos, judíos y musulmanes no es un dios creador, sino un demiurgo.

Es decir,  Dios no creó el mundo a partir de la nada, sino a partir de algo que ya existía previamente. Intentaré justificar esta opinión, que ha tenido cierta fortuna en teologías heterodoxas.

En primer lugar, tenemos que observar que en el Génesis, libro sagrado que es aceptado por las tres religiones del Libro (judíos, musulmanes y cristianos), Dios recurre al  lenguaje para crear el mundo:

«Entonces Dios dijo: “Hágase la luz”. Y la luz se hizo».
(Génesis I, 3)

Si fuera cierto que no puede existir un lenguaje privado, entonces un dios wittgenstiano no podría poner en marcha la creación, ya que no tendría con quien compartir esas palabras (“Hágase la luz”). En consecuencia, ese Dios carecería de lenguaje y no habría logos creador. La palabra no podría haber creado el mundo.

La conclusión lógica es que, si Wittgenstein tiene razón, el Dios de las religiones del Libro queda refutado.

Pero también podríamos alcanzar la conclusión opuesta: si las religiones del Libro tienen razón, entonces la teoría de Wittgenstein acerca del lenguaje privado queda refutada. Se podrían extraer otras consecuencias lógicas, pero ahora voy a examinar este asunto de Wittgenstein y los libros sagrados.

El logos creador

Algunas interpretaciones judías y gnósticas, que también podemos encontrar en la mística musulmana y el sufismo, afirman la preexistencia del logos o la palabra y sostienen que los textos sagrados, y en especial el Corán, son anteriores a Dios mismo.

En este caso nos encontramos con una refutación radical de la idea wittgenstiana: si el Libro es anterior a Dios, entonces no solo deberíamos aceptar que existe un lenguaje privado, sino también una literatura sin hablantes o lectores. Se trataría de un libro sin autor, que permanece en la eternidad sin tiempo, a la espera de un lector que lo descifre.

Podríamos decir, como hace Ludwig von Hertz en “La Nueva Teología”, que Dios encuentra el libro y que entonces crea el mundo, al leerlo.

O podríamos ir más lejos, como se hace en “Una conversación en la isla de Patmos” y afirmar que Dios es el Libro que se lee a sí mismo. Esa idea, en apariencia tan extravagante, la encontramos, sin embrago, en la mística musulmana: “Yo era un tesoro escondido. Quise conocerme y creé el mundo”.

El libro, en definitiva, crea a sus lectores.

En términos de programación digital, podríamos decir que no se trata del logos creador, sino el código creador. ¿Un código que se autoescribe?

Ahora bien, un teólogo sensato, si es que tal especie puede existir, podría decirnos que un verdadero Dios creador no habría pronunciado la frase “Hágase la luz”, sino que se habría limitado a pensarla. Esa era la opinión del padre Nicolás Malebranche. Dios piensa el mundo y nosotros no somos otra cosa que sus pensamientos. La pregunta que nos hacemos ahora es si para pensar “Hágase la luz” es necesario un lenguaje, aunque se trate de un lenguaje interior.

AncientOfDays
“El anciano de los días”, de William Blake. ¿Dios o Demiurgo?

Por otra parte, al examinar los textos bíblicos con atención (y si nos olvidamos por un momento de la tesis wittgenstiana) tenemos que aceptar otra conclusión no menos extravagante que las que hemos examinado hasta ahora.

Si el Dios del Génesis crea a partir de la nada, entonces lo primero que crea no es la tierra, ni los cielos, ni la luz ni el universo, sino el lenguaje, ese lenguaje que le servirá para crear el mundo. Primero debe crear las palabras que pronuncia. Y después el mundo.

En la Teogonía, Hesíodo dice: “Ante todo fue el caos, luego Gaia…”

Para para el dios del Génesis eso se traduciría en: “Ante todo fue el logos, luego la luz…”

Queda por resolver el problema de la existencia de esa oscuridad que va a ser iluminada por la acción del verbo divino cuando crea la luz (“Hágase la luz”). ¿Existía esa oscuridad en algún sentido antes del logos divino, antes de la luz divina?

Si esa oscuridad existía, entonces tendríamos que reescribir las palabras del Génesis: “Ante todo fue la oscuridad, y el verbo divino se extendió (como el espíritu sobre las aguas) y la luz se hizo”.

Esta es una metáfora fácil de traducir a las teorías cosmológicas del Big Bang, y un gran consuelo sin duda para aquellos creyentes a los que les inquieta la conciliación de la religión con la ciencia: la oscuridad sería la nada, lo que no es, y el verbo divino sería la singularidad inicial. La luz sería el estallido del universo al ser fecundada la nada por esa palabra divina; es decir, la entrada del ser en la existencia.

Una primera conclusión es que, aunque descartemos la idea de Wittgenstein de que no puede existir un lenguaje privado, y aunque aceptemos que podría existir un lenguaje con un solo Usuario, nos veríamos obligados a añadir algún versículo al Génesis, para dejar constancia de ese Logos creador que precede a lo que existe:

(0. Antes del principio, nada había y Dios creó el lenguaje).

1. Al principio Dios creó el cielo y la tierra.

2. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios aleteaba sobre las aguas.

3. Entonces Dios dijo: “Hágase la luz”. Y la luz se hizo.

El lector habrá observado que en el relato del Génesis, el Cielo y la Tierra existen antes de que exista el propio Sol, es decir, la luz. Se supone, por lo tanto, que antes de crear la luz Dios ha creado el cielo, la tierra y las tinieblas de alguna manera. ¿Cómo lo ha hecho? ¿También mediante el lenguaje? Solucionar estos nuevos interrogantes resulta demasiado complejo para este pobre hermeneuta.


[10 de marzo de 2010. Revisado en junio de 2014, en mayo de 2015 y en 2019]

ensayosdeteologia-cabecera

Ensayos de teología

[pt_view id=”8ccea30o6p”]


la-nueva-teologia-menu

LA NUEVA TEOLOGÍA
(Recuerdos de la era analógica)

[pt_view id=”7657170bu0″]

Originally posted 2014-03-10 14:50:09.

Detalles inútiles según Murasaki Shikibu

El Genji Monogatari (Historia de Genji) es una novela muy larga, tanto que ha habido que esperar mucho tiempo hasta que hemos podido disfrutar de una traducción íntegra (recientemente se han publicado dos al mismo tiempo ). Sin embargo, Murasaki Shikibu no gustaba de alargarse o detenerse en detalles innecesarios, como se puede comprobar por esta observación que deja caer cuando se dispone a contar una de las aventuras de Genji:

Koremitsu, para quien la idea de decepcionar a su señor era insoportable, organizó su amplia experiencia del cortejo para idear por fin una manera de introducirlo en la casa. Todo eso constituye un largo relato, por lo que, como de costumbre, lo he dejado al margen.

Para muchos autores, esa estratagema para colarse en el hogar de la amada habría sido la parte más importante del relato.


[Publicado en 2010]

[pt_view id=”bc33341clq”]

[pt_view id=”b63abe0a76″]

Originally posted 2018-08-19 14:20:54.

Escuchar libros: ¿un regreso a la cultura oral?

Agustín leyendo (parece que para un auditorio)

En la época actual tenemos la posibilidad no sólo de leer los libros, sino de escucharlos como lo hacían, aunque de otra manera, nuestros antepasados.

Algunas personas a las que he comentado mi afición a escuchar libros me han dicho que un libro escuchado no puede compararse a uno leído. Supongo que es parte del fetichismo del libro impreso, algo de lo que a mucha gente le resulta difícil desligarse. Se confunde de este modo el continente con el contenido, como se decía antiguamente (no sé si continente es correcto en este contexto, pero yo recuerdo así la frase).

En realidad, escuchar un libro supone una vuelta a la cultura oral, que ya se reinició con la radio y con la televisión (que es, como es obvio, audiovisual).

En tiempos de Agustín de Hipona la costumbre era leer los libros en voz alta: todo el auditorio los escuchaba. Había tan sólo un lector, es decir, la persona que leía en voz alta, aunque supongo que esa persona también escucharía su propia voz al leer los libros para los demás. Alberto Manguel cuenta en Una historia de la lectura que Agustín se quedó bastante sorprendido al ver que Ambrosio de Milán leía sin pronunciar las palabras:

“Sus ojos recorrían las páginas y su corazón penetraba el sentido; mas su voz y su lengua descansaban.”.

Este testimonio muestra que la costumbre, incluso cuando uno estaba solo, era leer en voz alta, es decir, escuchar el libro.

Manguel también cuenta que los soldados de Alejandro Magno se quedaron asombrados cuando en una ocasión le vieron leer una carta de su madre “en silencio”. Me parece recordar que también Aristóteles llamaba la atención de sus coetáneos por su costumbre de leer en silencio. Quizá esa es una de las cosas que Alejandro aprendió de su maestro. Así que antiguamente el fetichismo era hacia la palabra hablada, en vez de, como sucede hoy, con la escrita, al menos en lo que se refiere a los libros.

 

En casi todas sus representaciones, Agustín lee : “En el Arca marmórea de san Agustín, construida en el siglo XIV sobre el altar que conserva las reliquias del santo, Basílica de San Pedro in Ciel d’oro, Pavía; el diálogo de Agustín con san Simpliciano; a la derecha, la conversión: siguiendo la sugerencia de un ángel, Agustín lee las Cartas de san Pablo.” (Tomado de 30 días)

No sólo eso, como también aclara Manguel, la célebre frase scripta manent, verba volant (“lo escrito permanece, las palabras se las lleva el aire”) en la antigüedad se interpretaba al contrario de como suele hacerse ahora. No era un elogio de la palabra escrita, sino de la palabra dicha en voz alta, que tiene alas y puede volar, comparándola con esa otra palabra silenciosa sobre la página, que permanece inmóvil y muerta.

En esta ocasión parece que Agustín está leyendo en voz alta. “San Agustín” por Benozzo Gozzoli, 1468; en la Iglesia de San Agustín, San Gimignano, Italia

Y añade Manguel la siguiente e  observación muy interesante:

“Enfrentado con un texto escrito, el lector tenía el deber de prestar su voz a las letras silenciosas, a las scripta, para permitirles convertirse en verba, palabras habladas, espíritu.”

Yo, sin embargo, tengo una interpretación diferente del Scripta manent, verba volant, pero no es éste lugar para desarrollarla. Sólo diré que he inventado una variación relacionada con el mundo digital:

“Bytia volant et manent” (“Los bits vuelan y permanecen”)

Usé la idea en mi libro El guión del siglo 21, donde explico a qué me refiero. La idea también se muestra en la ilustración de la portada, realizada por Samuel Velasco.

En mi opinión, los ordenadores han hecho que la distinción que proponía Marshall McLuhan entre la galaxia Gutemberg y la Galaxia Tesla (él la llamaba erróneamente Galaxia Marconi) haya quedado en parte sin sentido. Resulta que ahora lo auditivo y lo audiovisual es también, y más que nunca, un texto modificable, revisable, que cambia pero que, al mismo tiempo permanece. La mayor virtud del alfabeto y la imprenta es el desarrollo del pensamiento lógico y de la reflexión profunda, que ahora también está al alcance de lo audiovisual:, pues podemos conservar lo sonoro, modificarlo o transmitirlo de manera masiva.

El extraño signo de la portada, formado por un ojo, una oreja y la arroba de internet, sintetiza la fusión de la cultura oral y la visual en un nuevo medio que las supera a ambas.

En cualquier caso, en el futuro, al menos en el futuro que aparece en mi libro Recuerdos de la era analógica, es previsible que no nos preocupe ni lo escrito ni lo oral, porque ni leeremos ni escucharemos los libros, sino que los degustaremos de otra manera, como se puede adivinar en el relato “La obra de arte en los tiempos de la percepción malebranchiana”. Ese relato es una revisión futura del célebre artículo de Walter Benjamin “La obra de arte en la época de la reproducción mecánica”, y también a la luz de las ideas del padre Nicolás de Malebranche. Por eso quizá no es casual que aquí, en esta entrada, me haya referido varias veces a Agustín de Hipona, ya que Malebranche era agustiniano.

 


A continuación, incluyo un fragmento de la charla en la que Juanjo de la Iglesia presentó Recuerdos de la era analógica en El Caldito.

En esta breve pasaje de la conversación con Juanjo,  hablamos de la literatura oral y de leer o de escuchar los libros.

TRANSCRIPCIÓN DE LA CONVERSACIÓN

 

JUANJO: Estaba contando Daniel que le gusta más escuchar, bueno, más..

DANIEL: Sí, últimamente me gusta más escuchar los libros que leerlos. tengo un lector de textos y, entonces, en vez de leer, escucho. Voy por la casa, arreglando la casa, limpiando los platos… y voy escuchando un libro… y me gusta más, incluso tengo más concentración. En realidad es una vuelta a la cultura oral, es como se hacía en Grecia. Si el libro no me interesa, si es sólo por información, digamos… Tengo un lector de libros con un señor que tiene una voz muy buena, no suena nada mecánico, ni robótico… si es sólo por información… lo pongo a alta velocidad, lo pongo a cinco de velocidad….

JUANJO: ¡Y además limpia más deprisa!

DANIEL: Es como, lo que se dice leer en diagonal, es la equivalencia a la lectura en diagonal famosa… escuchándolo a velocidad cinco.

JUANJO: Y además no suena como los discos, suena…

DANIEL: No, no, suena bien…

JUANJO: …quiero decir, que no suena…

DANIEL: Es la voz que suena en los autobuses. Quien haya viajado en autobús… Asier no ha viajado en autobús, pero hay gente que sí…

JUANJO: Yo vengo en autobús todos los días… Y lo único que, el de mi línea se lía con las esdrújulas… Siempre dice “Ribera de…maannnnnaa…

DANIEL: Es una máquina

JUANJO: Es una máquina, el señor virtual que está ahí escondido, el enanito que dice las cosas y que lleva ahí el chófer…

********

Para quien quiera probar el placer de escuchar los libros con un lector electrónico, las buenas voces son las de la empresa Loquendo. La mejor en español es sin duda la de Jorge (castellano de España), pero hay otras bastante buenas como Diego (español de Argentina) o Francisca (español de Chile). También hay buenas voces en inglés, francés, italiano, chino… Para usar las voces se necesita un programa lector, como Textaloud, aunque las últimas versiones de los sistemas operativos, como Windows 7, creo que ya incorporan un lector automático. No hace falta decir lo útil que resultan estos programas para los ciegos, que pueden leer todo lo que aparece en la web al instante.


La primera versión de esta entrada fue publicada el 22 de mayo de 2010.
La revisé en 2011, 2014 y 2016.



Recuerdos de la era analógica,
Una antología del futuro

Amazon

A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

[pt_view id=”7657170bu0″]

 

Originally posted 2012-06-15 18:15:22.

Controlar la mente es depresivo

hojaoceano

Se dice en el Gaudapada Gita:

“Controlar la mente sin caer en depresión es como usar una única hoja de hierba para vaciar el océano, gota a gota”.

No tengo muy claro si lo que critica es el deseo de controlar la mente por parte de ciertos yoguis o, lo que sería más interesante quizá, es un reconocimiento de que para controlar la mente hay que pasar por ciertas depresiones.

O tal vez sea una recomendación para acudir a un maestro o aceptar una metafísica o mística como la de su escuela para lograr controlar la mente sin caer en depresión.

 

GAUDAPADA GITA

Sueño y vigilia en el Gaudapada Gita

Leer Más
Los asombrosos sueños

Leer Más
Gaudapada contra el ritualismo

Leer Más
Metáforas del cuenco

Leer Más
Argumento contra la eternidad

Leer Más
Gaudapada y Wittgenstein

Leer Más
La ilusión de la ilusión

Leer Más
Las múltiples apariencias de lo que es

Leer Más
¿Es posible dialogar con un creyente?

Leer Más
Controlar la mente es depresivo

Leer Más
La analogía del tizón de Gaudapada

Leer Más

Originally posted 2007-12-05 16:33:57.

Velocidad y realidad

Cómo es el mundo /2

H.G._Wells_,_c1890

H.G. Wells mostró en El nuevo acelerador (1901) que si percibiésemos a distinta velocidad el universo podría resultarnos muy diferente de como lo concebimos de manera habitual. El narrador del cuento, podemos suponer que el propio Wells, nos revela el descubrimiento que ha hecho el profesor Gibberne: una droga llamada Nuevo Acelerador:

“Yo he probado varias veces la droga, y lo único que puedo hacer es describir el efecto que me ha producido. Pronto resultará evidente que a todos aquellos que andan al acecho de nuevas sensaciones les están reservados experimentos sorprendentes”.

Tras patentar diversos estimulantes, Gibberne busca uno “que afecte todos los órganos, que vivifique durante cierto tiempo desde la coronilla hasta la punta de los pies, y que haga a uno dos o tres veces superior a los demás hombres”.  Una droga que permitiría pensar y actuar el doble de rápido. Gibberne lo consigue, pero la droga no duplica, sino que multiplica la aceleración de la percepción. El profesor y el narrador prueban al mismo tiempo la droga y comienzan a percibir el mundo de manera diferente. La consecuencia es que al percibir a gran velocidad, el mundo parece moverse a cámara lenta:

—¿Ha visto usted alguna vez delante de una ventana una cortina tan inmóvil como esa?

Seguí la dirección de su mirada y vi el extremo de la cortina, como si se hubiera quedado petrificada con una punta en el aire en el momento de ser agitada vivamente por el viento.

—No —dije yo—; es extraño.

—¿Y esto? —dijo Gibberne, abriendo la mano que tenía el vaso. Como es natural, yo me sobrecogí, esperando que el vaso se rompería contra el suelo. Pero. lejos de romperse, ni siquiera pareció moverse; se mantenía inmóvil en el aire

—En nuestras latitudes —dijo Gimbberne—, un objeto que cae recorre, hablando en general, cinco metros en el primer segundo de su caída. Este vaso está cayendo ahora a razón de cinco metros por segundo. Lo que sucede, ¿sabe usted?, es que todavía no ha transcurrido una centésima de segundo. Esto puede darle una idea de la actividad vital que nos ha dado mi Acelerador.

En realidad, todo el universo parece congelado, excepto ellos dos, que hablan, perciben y se mueven a gran velocidad.

Hoy en día podemos entender lo que Wells anticipaba gracias a las cámaras que reproducen la realidad a altas y a bajas velocidades o el ralentizado y acelerado posterior de lo grabado en montaje. O el célebre efecto time bullet de Matrix.

Efecto time bullet en Matrix. En “El nuevo acelerador” se describe la caída de un vaso de una manera similar: “Empezó a pasar la mano por encima, por debajo y alrededor del vaso, que caía lentamente. Por último, lo cogió por el fondo, lo atrajo hacia sí y lo colocó con mucho cuidado sobre la mesa”.

Gracias a este efecto de congelado del tiempo (freeze time) podemos ver la realidad de manera muy parecida a como la ven los dos protagonistas del cuento de Wells, para los que el mundo parece casi detenido o moviéndose a una velocidad lentísima:

“—La gente se fijará en nosotros.

—De ningún modo -respondió el profesor Gimbberne-. Fíjese usted en que iremos mil veces más de prisa que el juego de manos más rápido que se haya hecho nunca. 

Y así sucede, en efecto. Van a un parque, roban un perro a una señora sin que nadie se dé cuenta y viven varias aventuras mientras que en el exterior apenas ha transcurrido el tiempo:

“Prácticamente habíamos estado corriendo de un lado a otro, y diciendo y haciendo toda clase de cosas, en el espacio de uno o dos segundos de tiempo. Habíamos vivido media hora mientras la banda había tocado dos compases. Pero el efecto causado en nosotros fue que el mundo entero se había detenido, para que nosotros lo examináramos a gusto”.

Efecto de congelado temporal (time freeze) en Carousel. Estas escenas se ven como si fuera la mirada subjetiva de los dos personajes de H.G.Wells en “El nuevo acelerador” moviéndose por el lugar.

El único problema para los dos personajes, que no siempre han tenido en cuenta los superhéroes superacelerados como Flash, es que su movimiento hace que entren en combustión: “El frotamiento del aire! —grité yo—. El frotamiento del aire. Vamos demasiado aprisa. Parecemos aerolitos. Es demasiado calor”.

Tras perfeccionar y corregir algunos detalles del Nuevo Acelerador, el profesor Gibberne se dedica a crear una nueva droga de efectos contrarios, el Retardador. Pero de eso hablaré en otro artículo de esta serie.

 Continuará…

Ver también: Una realidad cambiante (Cómo es el mundo 1)

♠♠♠♠

Cómo es el mundo

CÓMO ES EL MUNDO: una realidad cambiante

Leer Más
. Punto

Leer Más
¿Existe el movimiento? || Zenón de Elea

Cómo es el mundo /3 ||Enciclopedia de Filosofía de bolsillo Mosca y Caja


Leer Más
Percepción y hologramas

Leer Más
Velocidad y realidad

Cómo es el mundo /2


Leer Más

Originally posted 2007-09-22 12:02:57.