Velocidad y realidad

Cómo es el mundo /2

H.G._Wells_,_c1890

H.G. Wells mostró en El nuevo acelerador (1901) que si percibiésemos a distinta velocidad el universo podría resultarnos muy diferente de como lo concebimos de manera habitual. El narrador del cuento, podemos suponer que el propio Wells, nos revela el descubrimiento que ha hecho el profesor Gibberne: una droga llamada Nuevo Acelerador:

“Yo he probado varias veces la droga, y lo único que puedo hacer es describir el efecto que me ha producido. Pronto resultará evidente que a todos aquellos que andan al acecho de nuevas sensaciones les están reservados experimentos sorprendentes”.

Tras patentar diversos estimulantes, Gibberne busca uno “que afecte todos los órganos, que vivifique durante cierto tiempo desde la coronilla hasta la punta de los pies, y que haga a uno dos o tres veces superior a los demás hombres”.  Una droga que permitiría pensar y actuar el doble de rápido. Gibberne lo consigue, pero la droga no duplica, sino que multiplica la aceleración de la percepción. El profesor y el narrador prueban al mismo tiempo la droga y comienzan a percibir el mundo de manera diferente. La consecuencia es que al percibir a gran velocidad, el mundo parece moverse a cámara lenta:

—¿Ha visto usted alguna vez delante de una ventana una cortina tan inmóvil como esa?

Seguí la dirección de su mirada y vi el extremo de la cortina, como si se hubiera quedado petrificada con una punta en el aire en el momento de ser agitada vivamente por el viento.

—No —dije yo—; es extraño.

—¿Y esto? —dijo Gibberne, abriendo la mano que tenía el vaso. Como es natural, yo me sobrecogí, esperando que el vaso se rompería contra el suelo. Pero. lejos de romperse, ni siquiera pareció moverse; se mantenía inmóvil en el aire

—En nuestras latitudes —dijo Gimbberne—, un objeto que cae recorre, hablando en general, cinco metros en el primer segundo de su caída. Este vaso está cayendo ahora a razón de cinco metros por segundo. Lo que sucede, ¿sabe usted?, es que todavía no ha transcurrido una centésima de segundo. Esto puede darle una idea de la actividad vital que nos ha dado mi Acelerador.

En realidad, todo el universo parece congelado, excepto ellos dos, que hablan, perciben y se mueven a gran velocidad.

Hoy en día podemos entender lo que Wells anticipaba gracias a las cámaras que reproducen la realidad a altas y a bajas velocidades o el ralentizado y acelerado posterior de lo grabado en montaje. O el célebre efecto time bullet de Matrix.

Efecto time bullet en Matrix. En “El nuevo acelerador” se describe la caída de un vaso de una manera similar: “Empezó a pasar la mano por encima, por debajo y alrededor del vaso, que caía lentamente. Por último, lo cogió por el fondo, lo atrajo hacia sí y lo colocó con mucho cuidado sobre la mesa”.

Gracias a este efecto de congelado del tiempo (freeze time) podemos ver la realidad de manera muy parecida a como la ven los dos protagonistas del cuento de Wells, para los que el mundo parece casi detenido o moviéndose a una velocidad lentísima:

“—La gente se fijará en nosotros.

—De ningún modo -respondió el profesor Gimbberne-. Fíjese usted en que iremos mil veces más de prisa que el juego de manos más rápido que se haya hecho nunca. 

Y así sucede, en efecto. Van a un parque, roban un perro a una señora sin que nadie se dé cuenta y viven varias aventuras mientras que en el exterior apenas ha transcurrido el tiempo:

“Prácticamente habíamos estado corriendo de un lado a otro, y diciendo y haciendo toda clase de cosas, en el espacio de uno o dos segundos de tiempo. Habíamos vivido media hora mientras la banda había tocado dos compases. Pero el efecto causado en nosotros fue que el mundo entero se había detenido, para que nosotros lo examináramos a gusto”.

Efecto de congelado temporal (time freeze) en Carousel. Estas escenas se ven como si fuera la mirada subjetiva de los dos personajes de H.G.Wells en “El nuevo acelerador” moviéndose por el lugar.

El único problema para los dos personajes, que no siempre han tenido en cuenta los superhéroes superacelerados como Flash, es que su movimiento hace que entren en combustión: “El frotamiento del aire! —grité yo—. El frotamiento del aire. Vamos demasiado aprisa. Parecemos aerolitos. Es demasiado calor”.

Tras perfeccionar y corregir algunos detalles del Nuevo Acelerador, el profesor Gibberne se dedica a crear una nueva droga de efectos contrarios, el Retardador. Pero de eso hablaré en otro artículo de esta serie.

 Continuará…

Ver también: Una realidad cambiante (Cómo es el mundo 1)

♠♠♠♠

Cómo es el mundo

CÓMO ES EL MUNDO: una realidad cambiante

Leer Más
. Punto

Leer Más
¿Existe el movimiento? || Zenón de Elea

Cómo es el mundo /3 ||Enciclopedia de Filosofía de bolsillo Mosca y Caja


Leer Más
Percepción y hologramas

Leer Más
Velocidad y realidad

Cómo es el mundo /2


Leer Más

Originally posted 2007-09-22 12:02:57.

Cómo tener un sexto sentido

sextosemtido2

La creencia en un sexto sentido abunda de manera asombrosa entre quienes han perdido el sentido común.

> El sexto sentido

 

***************

 

wasteweb

[pt_view id=”79d0a5cd92″]

Originally posted 2007-11-29 15:32:19.

Cardenio de Shakespeare

La Historia de Cardenio, atribuida a Shakespeare y Fletcher y editada por la editorial Rey Lear (aunque ya José Esteban la editó en 1987) resulta decepcionante. No se percibe el brío de Shakespeare por ningún lado, aunque sí se advierten algunas semejanzas con Los dos hidalgos de Verona, que también se considera de Shakespeare y Fletcher. Pero esas cosas en las que se asemeja son precisamente las que no tienen interés ni parecen propias de Shakespeare.


 

[Publicado en 2007]

[pt_view id=”b63abe0a76″]

Originally posted 2018-08-11 12:01:17.

El olvidado William Cornwallis

william-cornwallisWilliam Cornwalis escribió unos Ensayos imitando los de Montaigne. En 1599. Un año en la vida de Shakespeare, Shapiro transcribe algunos fragmentos que recuerdan ideas expresadas por Shakespeare en sus obras. Son textos interesantes, así que me sorprendió que Shapiro dijera que Cornwallis está hoy en día olvidado. No parece razonable este olvido y desconfíe de que fuera así.

Busqué en una librería electrónica (Questia), así como en la completísima Biblioteca Digital  Project Gutenberg y en Luminarium English Anthology (dedicada a la época Tudor y con decenas de autores), y pude constatar que Shapiro no exagera: no hay en ellos ningún texto de Cornwallis.

Tal vez este silencio se deba a que Cornwallis escribió verdaderos ensayos, cvomo él mismo explica:

“I hold neither Plutarch’s, nor none of these ancient short manner of writings, nor Montaigne’s, nor such of this latter time to be rightly termed essays, for though they be short, yet they are strong, and able to endure the sharpest trial: but mine are essays, who am but newly bound prentice to the inquisition of knowledge, and use these papers as a painter’s boy a board, who is trying to bring his hand and his fancy acquainted.”

“Sostengo que ni Plutarco ni ninguno de esos escritos breves antiguos, ni tampoco los de Montaigne pueden ser considerados con propiedad ensayos, porque a pesar de su brevedad, son fuertes y capaces de superar la más dura prueba; pero los míos sí son ensayos, pues no soy sino un mero aprendiz en la búsqueda del conocimiento, y uso estos papeles como el hijo del pintor que usa una tabla e intenta sostener su pulso y hacer realidad su fantasía”

**************

EL RESTO ES LITERATURA

Originally posted 2007-12-21 16:06:31.

¿Dónde están los escritores soviéticos?

A menudo muchos nos hemos preguntado dónde están los escritores soviéticos que la Revolución de Octubre prometió. El que tan pocos de los partidarios del régimen comunista hayan pasado a la historia de la literatura es otra de las vergüenzas de las antigua Unión Soviética.

Nina Berberova anciana con su foto de joven

Sin embargo, si resulta posible encontrar a grandes escritores soviéticos: son precisamente los exiliados, los torturados, los fusilados, los traidores pequeñoburgueses, los enemigos de clase a los que no había que leer:

“Hoy, al pensar en aquella época, me doy cuenta de que el aniquilamiento de la intelligentsia no se produjo de manera inmediata y brutal. Fue, por el contrario, un proceso complejo, que incluyó un corto período de expansión durante el que disentir no resultaba fácil. Algunos triunfaban y caían a la vez, arrastrando a otros a su perdición. Al cabo de algún tiempo, las víctimas ya se contaban por cientos; después, por miles.”

Al principio, la persecución afectó a cualquiera que no estuviera de acuerdo con la cúspide de poder, ya fuera Lenin o Stalin, pero poco a poco afectó casi a cualquier escritor o intelectual, incluso a los que creían estar contribuyendo a ese nuevo régimen:

“Desde Trotski, pasando por Voronski, Pilniak, los formalistas y sus discípulos, hasta los futuristas y los jóvenes poetas surgidos del proletariado y del campesinado, cuyas obras no dejaron de despuntar hasta el final de los años veinte y que sirvieron al nuevo régimen con convicción y sinceridad. Desde los barbudos ancianos que habían participado en las reuniones de la Sociedad Filosófica y Religiosa de principios de siglo hasta los miembros de la V.A.P.P., la Asociación Panrusa de Escritores Proletarios, que habían lanzado —al parecer, en el momento oportuno— el eslogan que preconizaba la necesidad de poner la cultura al alcance de las masas, todos fueron barridos sin excepción”.

Berberova cuenta que la cultura fue barrida de manera sistemática, pero también cambiante, en función de quiénes ocuparan el poder o de las nevas directrices políticas aprobadas. Lo que ayer era revolucionario, hoy se convertía en reaccionario sin que se supiera muy bien por qué:

 

“No se eliminaba a las personas como individuos, pero sí como miembros de un grupo, de un movimiento o de una «clase». La represión estaba planificada igual que la producción en serie. Así suprimieron a Mandelstam y prohibieron a Zamiatin escribir. Hasta al final de los años treinta, la política cultural formaba parte integrante de la política general; de la de Lenin y Trotski, primero; de la de Zinóviev, de Kamenev y de Stalin, después, y, finalmente, de la de Stalin, Ejov y Zdánov. El resultado fue la desaparición de los nacidos hacia 1880; después, la de quienes lo hicieron alrededor de 1895 y, al final, la de la generación de 1910”.

Tres generaciones de escritores rusos fueron eliminadas por los dirigentes comunistas, pero ahora esos son precisamente los nombres a los que recurrimos cuando queremos hablar de la gran literatura rusa del siglo XX. De muchos de ellos ni siquiera conocemos su nombre, de otros sabemos que escribieron, aunque sus obras fueron destruidas o se perdieron, tal vez para siempre, basta con recordar el caso de Vida y destino de Vasili Grossman, que se creía definitivamente perdida, pero que pudo ser recuperada por disidentes y publicada por fin en 1980, dieciocho años después de la muerte del propio Grossman.

 

**********

[Publicado el 9 de marzo de 2010]

EL RESTO ES LITERATURA

POLÍTICA

[pt_view id=”87405d63l6″]

Originally posted 2010-03-09 13:28:17.

Los griegos y Gore Vidal

En la presentación de Recuerdos de la era analógica en Valencia, con Antonio Penadés y Jose Antonio Guitián “Tonino”,

Penadés mencionó a Gore Vidal, como el lector puede ver y escuchar en este vídeo.

Gore Vidal

No he leído el ensayo de Gore Vidal que menciona Antonio Penadés, ni nada más de este autor, excepto, creo recordar, una incisiva autobiografía en el estilo inconfundible de los escritores americanos, que siempre se consideran a sí mismos (Norman Mailer, Truman Capote, Gore Vidal, John Updike) “el mejor escritor americano vivo”, y que hablan tan mal de todos sus amigos (los otros escritores americanos) que uno no sabe si sorprenderse más por su rencor y su desprecio, o el hecho de que aceptaran mantener alguna vez cierta amistad con tales personas.

Pero he oído muy buenas críticas acerca de Creación, y tal vez ahora, tras la recomendación de Antonio Penadés, me anime a leerlo, aunque la novela histórica no es un género que me atraiga, porque siempre prefiero leer un libro de historia (para quien crea que digo lo anterior con displicencia, debo advertir que considero esto un defecto mío, no una virtud: sé que hay extraordinarias novelas históricas).

Es cierto que ese momento histórico en el que culturas muy diversas conocieron al mismo tiempo un cierto esplendor intelectual siempre ha asombrado a los historiadores. Sospecho que fue Toynbee el primero en destacar esta coincidencia, aunque es probable que alguien lo hiciera antes que él (tal vez Spengler).

Sin embargo, hay que decir que ese momento histórico es un momento muy largo (quizá va desde el -700 al -300), y que muchas de las fechas son dudosas.

La cronología india, por ejemplo, resulta verdaderamente complicada y textos como el Mahabarata a veces se consideran del -2000 y otras del -300; del mismo modo, las fechas de Confucio (Kung zi), Lao Dan (autor del Lao zi) y Zhuang Zhou (autor del Zhuang zi), por ejemplo, son motivo de continua discusión. Lo mismo podemos decir de Homero y de Zoroastro, o de Moisés y de Abraham (que también podrían añadirse a esta eclosión cultural), y de casi de todos los demás: Mahavira, Budha, Gosala, Gongsun Long, etc..

Lao Dan o Lao zi (maestro Lao) camino de la India

Por otra parte, en los últimos lustros se empieza a dudar bastante de la falta de comunicación entre culturas como la china, la india, la persa, la mesopotámica, y la griega. Quizá no eran tan estancas como se ha solido creer y tal vez, por ejemplo, haya algo de verdad difusa en aquella leyenda que decía que el taoísta Lao zi se fue en su vejez a la India, montado sobre un buey.

Todas las puntualizaciones anteriores no impiden que muchos, entre ellos Gore Vidal, nos hayamos sentido fascinados por esa época tan asombrosa, de la que, sin embrago, apenas conservamos nada. Por ejemplo, de las cien escuelas de China, o de las decenas que se adivinan en las Upanisads de la India, sólo sobrevivieron unas pocas.

Antonio menciona en la presentación a Ariodante Fuensanta, agradeciéndole la organización del acto, cosa que yo también hago desde aquí.

Fuensanta, que firma con el seudónimo Ariodante, es una lectora y crítica voraz, con quien, a raíz de una recensión que hizo de Recuerdos de la era analógica, he iniciado una amistad que espero se prolongue, porque me quedé con ganas de hablar con ella con más tranquilidad.

Ahora que ya han pasado dos meses de la recensión que publicó en su página, creo que ya puedo reproducirla aquí, así que en una próxima entrada subiré la recensión de Ariodante y aprovecharé para comentar algunos detalles interesantes.

Pero también puedes leerla en La hora azul, la página de Ariodante, donde también acaba de publicar una crónica de la presentación de Valencia: aquí.

Por cierto, sería interesante saber por qué su página se llama La mirada de Ariodante (no conozco bien esa ópera de Haendel para saber qué caracteriza a la mirada de ese personaje).


[Publicado por primera vez el 19 de enero de 2010]


A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

Vida de Daniel Tubau contada por Tonino

MI VIDA CONTADA POR TONINO

Daniel Tubau, por Tonino /1


Leer Más
Una personalidad misteriosa

Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /2


Leer Más
Andanzas en China y relación con Cortazar

Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /4


Leer Más
La filofísica de Tubau

Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /3


Leer Más

Reseñas de Recuerdos de la era analógica

El verdadero libro digital

Leer Más
Agatha en El blog de Arlequini

Leer Más
Aguirre en La2Revelación

Leer Más
Reseña en OcioZero

Leer Más

Originally posted 2011-12-20 12:04:17.

El Tarot: la estrella

En las primeras representaciones de la carta del tarot llamada “la Estrella”, da la sensación de tratarse de la estrella que señala el nacimiento de Jesucristo, especialmente en la de Ercole di Este.

En la carta de Ercole di Este parece, efectivamente que están viendo la estrella que anuncia el nacimientro de  Jesucristo.

http://www.tarotygratis.com/wp-content/uploads/cartas_tarot/visconti-sforza_200/carta-la-estrella.jpg

En el tarot de Visconti Sforza, sin embargo, podría significar el espíritu de Dios que penetra en la virgen María, incluso uno de sus rayos parece dirigirse a su oreja: San Agustín decía que María concibió a Jesús por las orejas. Podría ser el espíritu de Dios o Dios mismo entrando por la oreja.

A esta interpretación parece contribuir la posición de la otra mano de la mujer, sobre su vientre.

 

http://fr.academic.ru/pictures/frwiki/74/Jean_Dodal_Tarot_trump_17.jpg

En el tarot de Marsella, lo primero que se me ocurrió fue que el dibujo podría tener relación con el signo zodiacal de Acuario, que suele representarse de una manera semejante. Sin embargo, el planeta que se corresponde con Acuario es Saturno, que no parece tener mucha relación con estrellas o doncellas.

En cuanto a la doncella que se lava, podríamos seguir con la interpretación que hice en la interpretación de Visconti Sforza y pensar que es la virgen María lavándose en el río poco antes de la concepción divina de Jesucristo.

Sin embargo, hay un aspecto curioso que llama la atención: la doncella se está lavando en el río y el nombre de la carta es La toille. No es La etoile o L’etoile (la estrella), sino la toille, que podría significar “el lavado” o “la limpieza”, como cuando en español afrancesado decimos: “me voy a hacer la toillette”. No sé si se trata de un juego de palabras entre etoile/toille (estrella/lavado), pero parece difícil que no lo sea.

En esta carta me parece de especial importancia el pájaro que está posado en el árbol. Habría que examinarlo.

***********

[Estas hipótesis las hice al leer el primer  original del libro El Tarot, de Marcos Méndez Filesi, de próxima publicación. Puedes visitar su muy recomendable página dedicada al tema: El Tarot, Renacimiento, arte y cultura]

Originally posted 2010-03-12 12:00:41.

Los siglos indios

Cifras indias

 

En su último libro, de próxima publicación, Otra novela histórica (un verdadero falso producto), Iván Tubau, que es mi padre, escribe:

Ya no estamos en los primeros años del siglo XX sino a comienzos del 21, o sea del tercer milenio de los cristianos.

Es difícil imaginar una manera mejor de comparar en una sola frase el sistema arcaico de numeración de los romanos con el más arcaico, pero también mucho más razonable, inventado por los indios, aunque erróneamente atribuido a los árabes.

Es decir, la diferencia entre escribir los siglos con letras o hacerlo con números.

¿Cuándo sustituiremos el arcaico sistema romano (en el sentido despectivo, no en el cronológico) por el indio?

Supongo que cuando resulte tan complicado escribirlo que, por cansancio y confusión, se decida modificarlo. Tal vez en el siglo XXVIII o en el XXIX, o quizá haya que esperar al MDCCXLVIII (en indio: 28, 30 y 1748).

A mí me gusta imaginar que el cambio tendrá lugar antes.

Aryabhata, gran matemático indio (hacia 476-550)

El lector atento de Recuerdos de la era analógica, una antología del futuro  (que tal vez seas también tú, lector de este blog que eres muchos y al mismo tiempo sólo uno), tal vez ese lector se haya dado cuenta de que en el futuro que propongo los siglos se escriben con números y no con letras. Los propios antólogos lo explican en la introducción:

En cuanto a los siglos, hemos preferido mantener en los textos seleccionados la numeración antigua, respetando las incómodas cifras romanas en vez de las indias, es decir: «siglo XX» en vez de «siglo 20».

Como se ve, en el futuro se evitará el error de atribuir a los árabes las cifras indias.

Sin embargo, como dicen los antólogos, cuando en Recuerdos de la era analógica estamos ante lo que en historiografía se llama una fuente, es decir, un texto procedente de la era analógica, los siglos aparecen con cifras romanas, como en:

“A menudo se mezclaba mi propio recuerdo en el siglo XX con el recuerdo del conde de Saint Germain recordando a la misma persona.” (La memoria de los siglos)

“Hasta los años 20, prácticamente nadie, si exceptuamos al propio Picasso, y tal vez a Salmon, llegó a pensar que Las señoritas de Avignon era no sólo la obra más importante de Picasso, sino de todo el siglo XX. Y muy pocos la asociaban con el cubismo.” (Picasso y los indiscernibles)

“Como sabes, en el siglo XX, los artistas emplearon la mayor parte de sus energías en romper todas las convenciones que hasta entonces habían dominado su profesión. Destruir lo anterior, romper los códigos y derribar los iconos era el lema de los nuevos revolucionarios del arte.” (Gabor)

Otro ejemplo lo encontramos en El registro universal:

REcuerdos de la era analógica
(El registro universal)

Por el contrario, cuando son los antólogos quienes hablan, los siglos se escriben con cifras indias. Todos los textos que he espigado como ejemplo de uso de cifras indias tienen la particularidad de contar cosas bastante interesantes, sugerentes o inquietantes, pero diciéndolas como si tal cosa:

“Son pocos los que saben que no mucho después de la muerte de Darwin, a comienzos del siglo 20, la teoría de Darwin fue abandonada por la mayoría de los científicos. Por supuesto, no se negaba la evolución de los seres vivos, pues en eso estaban todos de acuerdo, excepto los «creacionistas», quienes pensaban que un dios había creado el mundo en pocos días y que los fósiles habían sido colocados bajo tierra por Dios para poner a prueba la fé de los creyentes.” (Comentario de los antólogos a La memoria de los siglos)

“El nombre del museo aludía a la teoría de los Mundos Paralelos, desarrollada a finales del siglo 20 para intentar explicar algunas paradojas de la física cuántica, que entonces era, junto al relativismo einsteniano, la teoría dominante de la física; ambas teorías son ahora sólo casos límite de la Teoría de Todo (Theory of Everything o TOE), aplicables en entornos de simulación ontológica.” (Comentario de los antólogos a Picasso y los indiscernibles)

“Sencillamente porque el problema está mal planteado, mal formulado, como dirían los filósofos del lenguaje del siglo 20 y los neoetimologistas del 22. Lo mismo ha sucedido con el concepto de no-realidad.” (Comentario de los antólogos a El problema de la identidad)

“Se trata de un género que empezó a popularizarse en la segunda mitad del siglo 20, cuando ciudadanos comunes tuvieron acceso a medios de autoedición caseros, aunque a menudo utilizaban los recursos de sus empresas, especialmente las fotocopiadoras, una especie de duplicadores de ideas con papel incluido.” (Comentario de los antólogos a Mundo analógico)

Sin embargo, hay algunas excepciones a esta regla según la cual las fuentes se expresan en siglos romanos y los textos o comentarios acerca de esas fuentes en siglos indios:

“¿Es El rey Lear en inglés del siglo 20 el mismo que el del siglo 17? ¿Cuándo aprendió el viejo Lear a hablar como un pedante inglés de 1930?” (La caverna)

La anterior y otras excepciones quizá sean simples erratas, pero tal vez escondan algún significado.

 

*******

(Publicado por primera vez el 12 de abril de 2010)


A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

[pt_view id=”7657170bu0″]

Vida de Daniel Tubau contada por Tonino

MI VIDA CONTADA POR TONINO

Daniel Tubau, por Tonino /1


Leer Más
Una personalidad misteriosa

Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /2


Leer Más
Andanzas en China y relación con Cortazar

Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /4


Leer Más
La filofísica de Tubau

Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /3


Leer Más

Reseñas de Recuerdos de la era analógica

El verdadero libro digital

Leer Más
Agatha en El blog de Arlequini

Leer Más
Aguirre en La2Revelación

Leer Más
Reseña en OcioZero

Leer Más

Originally posted 2012-06-19 21:07:31.

Constantino y los mitos

En la historia del cristianismo ortodoxo, uno de los capítulos más curiosos es el del primer emperador cristiano, Costantino, de quien casi todo lo que se contó durante siglos fue mentira.

En primer lugar no era católico (entendiendo por católico lo que se convertiría en el cristianismo de Roma y el Papado), sino primero pagano y en la muerte arriano (pidió la extremaunción a un sacerdote seguidor de Arrio).

Los cristianos representaban, según parece, un diez por ciento de la población y no una religión de masas. Pero eran influyentes y estaban muy organizados. Un fenómeno similar de ocupación del poder por una minoría bien organizada podemos verlo en la Italia de Mussolini y en la Rusia de los bolcheviques, que tenían sólo el 17 por ciento de apoyo cuando se hicieron con el poder.

No hay ningún testimonio de que Constantino sufriera una revelación procedente del Dios cristiano, sino tan sólo que empleó sus símbolos.


[Escrito en 2011, o quizá antes]


Entradas de Ensayos de teología

[pt_view id=”8ccea30o6p”]

Originally posted 2011-04-24 11:50:23.

Héroes trágicos o victoriosos

Tal vez sea una comparación superficial, pero al leer en Beijing un libro sobre la ascensión del confucianismo a ideología del estado chino, se me ocurrió comparar a algunos héroes culturales/religiosos occidentales y occidentales y encontré que en Occidente son trágicos, mientras que en Oriente no parece ser así:

 

 

Algunos héroes occidentales:

Jesucristo

Sócrates

César

Séneca

Los cuatro mueren de manera trágica, dos asesinados, otros dos obligados al suicidio.

Algunos héroes orientales

Buda

Confucio

Lao Zi

Zhuang zi

Todos mueren en la ancianidad, por causas naturales.

Se me dirá que Jesucristo es oriental.

Sí, es cierto, si consideramos oriente Israel y Palestina, pero su éxito lo ha tenido en Occidente.

De hecho, quizá habría que incluir gran parte de la actual Turquía en Occidente, al menos hasta la caída del Imperio Romano de Occidente, y a una parte sustancial todavía hasta un siglo antes de la caída de Bizancio en 1453. No olvidemos, de todos modos, que Bizancio en rigor no era el Imperio Romano de Oriente, sino la parte oriental del Imperio Romano.

La cuestión, en cualquier caso, no es que en Occidente o en Oriente haya más o menos héroes trágicos o mártires, sino el que esos héroes sean tomados en cuenta o no, y que pervivan en la memoria como ejemplos que se mencionan en libros y discursos.

Naturalmente, enseguida se nos vienen a la cabeza excepciones en uno u otro lado, como Mahoma, que no es trágico (y sin embargo si lo es el chísmo persa de Alí, más oriental).

Probablemente ambas tendencias (héroes trágicos y héroes triunfadores) se dan en cualquier cultura, pero algunas, como la judía, promocionan especialmente a los trágicos : no sólo héroes, sino acontecimientos como la destrucción del templo o la resistencia de Masada.

En España podemos encontrar esa dualidad en personajes como los Reyes Católicos y hasta cierto punto Colón, frente a tragedias como las de Numancia, Viriato y quizá El Cid.

 ************

[Publicado el 25 de marzo de 2010]

NOTA EN 2012

Se trata sólo de un apunte apresurado y sin duda muy discutible (o no): habría que examinar a fondo el asunto. Quizá sea interesante también comparar los desenlaces del cine comercial de Hollywood (generalmente alegres o positivos) con los del cine europeo (más frecuentemente trágicos o tristes).

En cualquier caso, se trata más de una cuestión relacionada con la mitología o la sociología que con la historia propiamente dicha.

Originally posted 2010-03-25 12:30:45.