Berlín 1988-Berlín 2009

La semana pasada regresé a Berlín depués de 21 años. Como es obvio, lo que más ha cambiado es que ya no es una ciudad partida en dos.

Berlín- Daniel Tubau

Berlín Oriental, 1988

Tras la valla, la zona muerta, constantemente vigilada, y en la que resultaba fácil alcanzar a cualquiera que se quisiera fugar de la dictadura comunista. Al fondo, la Puerta de Brandeburgo y, tras ella, apenas visible, el muro de Berlín

Berlín Occidental

Berlín Occidental, 1988
El muro de Berlín y, detrás, la Puerta de Brandenburgo

 

Berlín 2009

Berlín 2009
Sin vallas ni muros, solo la plaza de Brandenburgo…

Berlín 2009

…y unos cuantos edificios alrededor de la Puerta.

Antes la Puerta de Brandenburgo se alzaba solitaria en medio de la inmensa avenida Unter den linden (Bajo los tilos). Una vez derribado el muro, la Puerta debió recuperar su antigua grandielocuencia. Por eso me parece muy bien que hayan permitido construir edificios alrededor, lo que ningunea el monumento y lo deja reducido a ser una simple puerta sin más. Una manera estupenda de acabar con un símbolo asociado inevitablemente con demasiados malos recuerdos.


[Publicado en septiembre de 2009 en Salón digital]

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  • No estoy de acuerdo. A mi la película no me parece nada “realista” desde ningún punto de vista. La actitud de los yanquis, por ejemplo, es ridícula y la subtrama esa del virus totalmente prescindible. Y anda que esa escena en el entierro, con toda la familia rodando por el suelo…

    La familia protagonista es totalmente insoportable, los momentos de humor son exageradísimos y completamente fuera de tono, la segunda mitad del metraje resulta tremendamente errática y tampoco me parece nada creíble que esa lubina tan inútil sea tan difícil de cazar.

    • Hola Kike. La verdad es que probablemente ninguna película de monstruos puede ser considera “realista” en ningún sentido. Tal vez ninguna película u obra de ficción, porque no existe algo a lo que podamos llamar “realidad” tal cual que pueda trasferirse a una narración. Por eso te doy la razón y The Host no se puede considerar realista, pero me interesaba más señalar el hecho de cómo aceptamos mayores inverosimilitudes cuando se adaptan a esquemas que nos resultan familiares (estructuras y personajes al estilo Hollywood, esquemas simples como el viaje del héroe, con etapas reconocibles de tanto verlas, etcétera). The Host apenas las sigue, ya desde su decisión inicial de elegir como protagonista a una familia que es casi límite (cosa que vemos claramente, como tú señalas, en la escena del entierro, no tan inverosímil desde un punto de vista “realista” como crees), y esa es probablemente una de las razones de ese sensación errática de la segunda mitad del metraje, donde el espectador no encuentra los enganches habituales y se despista un poco (yo incluido). Aunque me gustó, no creo que sea la mejor película de Bong Jooh-ho, ni que esté a la altura de Recuerdos de un asesinato o La madre, pero esa intención de contar una peli de monstruos sin casi usar las convenciones del género (y toda su falsa verosimilitud) sí me sigue pareciendo muy interesante.