Los ordenadores y el ajedrez

AJEDREZ

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Richard Dawkins, en su libro El gen egoísta, vaticina que un programa de ajedrez llegará a batir al campeón del mundo y que ello será un necesario baño de humildad para la humanidad. Yo creo que sí, que el campeón humano acabará siendo vencido por el autómata, lo que tal vez obligue a complicar las reglas de ajedrez.

***********

[Escrito antes de 1994, probablemente antes de 1991, cuando todavía se pensaba de manera mayoritaria que los ordenadores nunca ganarían al campeón mundial de ajedrez]


 

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Sobre “Movimiento en el espejo”

El doble duelo /2b […P4R]

Esta es la compleja interpretacion que hice en 1996 del segundo movimiento (o el el primer movimiento de las negras, si se prefiere) de la partida de ajedrez poético que mantuve con Marcos.

DANIEL JUGÓ:

1 …P4R

Puesto que, en cierto modo, se puede considerar que Marcos se iniciaba con este duelo en la poesía, o así al menos me lo parecía a mí, mientras que yo ya había chapoteado a menudo en la poesía (con no muy buena fortuna), adopté en mi respuesta el tono de un experto en la materia, que se ríe del novato al ver cómo se interna en las procelosas aguas del arte poético.

El tono de los dos primeros versos es de una insolencia evidente, aunque disimulada por los afeites de las diversas figuras conceptuales que se emplean.

En primer lugar, vamos con la entradilla o estrambote:

Un espejo mi movimiento
y también respuesta es
a tu insensato atrevimiento.

En los dos últimos versos del soneto anterior, Marcos se daba por fin a la vela, movido por los vientos. Al alejarse de la costa, decía que esperaba un reflejo. Por ello, en mi estrambote se hace referencia a ese reflejo solicitado, que es precisamente mi soneto de respuesta.

Pero también hay que entender que el movimiento con el que respondo en la partida de ajedrez (P4R) es un reflejo del suyo (P4R).

Por último, el reflejo se halla también en el acróstico o mensaje oculto.

En el soneto de Marcos, tomando la primera letra de cada verso y las dos primeras sílabas de los dos últimos, se podía leer “Esto es un reto: Marcos”.

En mi soneto se puede leer: “Mi respuesta: Daniel”, pero empezando por la primera letra del último verso y terminando con la primera sílaba de los versos antepenúltimo, penúltimo y último, con lo que es un reflejo al menos doble, puesto que no es sólo una respuesta (primer reflejo), sino que, como en un espejo, se lee al revés: en vez de arriba abajo, de abajo arriba.

El que ligero navegar pretende
ni a vientos contrarios confiado
darse a la vela debe ni osado
arte y ciencia presumir que entiende.

También quien al Helicón asciende
si a la décima musa no ha implorado
en jaque mortal e inesperado
un cetro verá cómo desciende

Pues el aviso alejandrino atiende:
sirenas, Circe y de Alcinoo el Estado,
el Hades, los cíclopes, son lo logrado;
regresar no, si esto se entiende:

Ítaca inicio es, no fin para el viajero;
matar al rey: causa, origen, sendero.

ANÁLISIS DEL PRIMER CUARTETO

“El que ligero navegar pretende
ni a vientos contrarios confiado
darse a la vela debe, ni osado
arte y ciencia presumir que entiende.”

Continúo aquí con el tema marino del primer soneto de Marcos (lo que es un nuevo reflejo). Algunas de mis expresiones tienen claras resonancias griegas: ligero navegar, vientos contrarios y darse a la vela son de tono homérico y preparan lo que vendrá más adelante.

“Arte y ciencia”, evidentemente, se refiere al arte poético y a la ciencia del ajedrez, que se mezclan y conjugan en este duelo. También buscaba una doble lectura, pensando que el ajedrez se suele considerar tanto arte como ciencia. Sin embargo, ahora ya no estoy tan seguro de que exista esa costumbre, que sería perfectamente razonable. Lo que se dice, eso seguro, es que el ajedrez “es demasiado juego para ser ciencia y demasiada ciencia para ser un juego”.

En conclusión, en este cuarteto, afirmo que Marcos no sabe ni de poesía ni de ajedrez, puesto que se da a la vela con vientos contrarios, es decir sin conocimiento suficiente del arte de navegar.

SEGUNDO CUARTETO

“También quien al Helicón asciende,
si a la décima Musa no ha implorado,
en jaque mortal e inesperado
un cetro verá cómo desciende”

El Helicón es el monte de las musas, así que hay que imaginar a Marcos ascendiendo por el monte para pedir la ayuda de las Musas y especialmente a las protectoras de la poesía, Calíope (épica), Erató (lírica) o incluso Polimnia (poesía sacra e himnos) o Terpsícore (poesía coral).

Pero también puede pedir la ayuda de otra musa: la décima musa. Las musas de la Antiguedad eran nueve, aunque en algunas variantes son menos. La décima es una incorporación tardía y no clásica: Casia o Caissa, la protectora del ajedrez.

El jaque mortal es naturalmente el jaque mate del ajedrez. El cetro que desciende el del rey vencido que cae sobre el tablero.

Creo que hice esta alusión ambigüa al cetro que desciende a propósito, pues podría haber escrito “su cetro verá como desciende” (y no “un cetro”).

Lo más probable es que estuviese pensando en la historia que cuenta Herodoto: el rey Creso de Lidia fue a preguntar al oráculo de Delfos si debía enfrentarse a los persas. La pitia de Apolo le dijo que “si entraba en guerra con los persas pondría fin a un gran imperio”. Creso quedó muy satisfecho y se enfrentó a los persas. Resultó que fue él quien salió derrotado, pero la predicción del oráculo se cumplió: el gran imperio destruido era el del propio Creso, Lidia.

TERCER CUARTETO Y TERCETO FINAL

“Pues este aviso alejandrino atiende:
sirenas, Circe y de Alcinoo el Estado,
el Hades, los cíclopes, son lo logrado;
regresar no, si esto se entiende:”

“Ítaca inicio es, no fin para el viajero,
matar al rey: causa, origen, sendero.”

Este cuarteto deja finalmente de lado la insolencia y el insulto y plantea un asunto que es un tópico clásico, cuyo origen no sé hasta dónde puede remontarse.

Es semejante al carpe diem (vive el día, el presente) o el rosa est in horto (la rosa está en el huerto…tómala ahora que todavía está fresca).

Se trata de la idea según la cual, más que el destino de nuestro viaje, lo que importa es el viaje mismo, el recorrido. Hay frases que lo ejemplifican como “Ojalá no encuentres nunca lo que deseas”.

Konstantino Kavafis es tal vez quien mejor ha expresado la idea en su poema “Ítaca”.

El último cuarteto de mi poema y los dos últimos versos hacen referencia precisamente a ese poema. Antes de continuar, vale la pena recordarlo:

ÍTACA
(Konstantino Kavafis, 1911)

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo,
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.

Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas

En la alusión a este poema en mi soneto, en primer lugar menciono al autor (“el aviso alejandrino atiende”), pues Kavafis nació en Alejandría, aunque era de origen griego. Aquí hay una pequeña duplicidad, pues el verso, según mi torpe entender de las reglas de la métrica, se puede considerar de once sílabas, y por tanto reglamentario en un soneto, pero también de catorce:
Pues el aviso alejandrino atiende
1 …2 .3 4 5 6. 78 9.10.11.12.13.14

Pues el aviso alejandrino atiende
1..     2 .34    5 6.. 7. 8 ….9 10..11

Pues bien, los versos de catorce sílabas se llaman alejandrinos. Es decir, con ‘alejandrino’ se alude a Kavafis y al verso mismo en el que comienza el aviso.

Konstantino Kavafis

Los personajes que son mencionados a continuación (sirenas, Circe, Alcinoo, el Hades, los cíclopes) son todos de la Odisea: las sirenas, que Ulises puede escuchar atándose al palo del barco y tapando con cera los oídos de sus marineros; la maga Circe, que retiene al héroe varios años, impidiéndole continuar su viaje a Ítaca; el misterioso reino de Alcinoo, en el que se desarrolla uno de los pasajes más amables y sugerentes de la Odisea; el Hades o infierno, al que desciende vivo Ulises y donde puede ver a antiguos compañeros que murieron en Troya; y los cíclopes, gigantes de un sólo ojo a cuya isla llega su barco, teniendo que emplear Ulises toda su astucia para escapar del temible Polifemo.

La conclusión es que todo eso, todas esas peripecias, como se dice en el poema de Kavafis, son lo que importa, y que lo de menos es cumplir el ansiado regreso a Ítaca.

En el penúltimo verso se recalca esta idea de manera clara:

“Ítaca inicio es, no fin para el viajero”,

Puesto que Ítaca es la meta del viaje pero también su origen, pues es el deseo de alcanzar su isla, lo que lleva a Ulises de un lado a otro, sin conformarse nunca con lo que tiene ni con lo que le ofrecen, por ejemplo, Circe y Calipso.

En el último verso

“matar al rey: causa, origen, sendero”,

se traslada esta idea al ajedrez, cuyo fin es matar al rey contrario, pero ese fin u objetivo es, al mismo tiempo, inicio o motivación para iniciar una nueva partida.

Y también ha de aplicarse todo esto a toda la aventura poética que supone el duelo iniciado entre Marcos y yo: perder o ganar es lo de menos, a pesar de que sea la razón de todo lo demás.

POr otra parte, volviendo a la idea de que este soneto es un reflejo del de Marcos, hay otra palabra oculta en ese último verso: si se toman las iniciales de las palabras del último verso se lee: “Marcos”:

Matar Al Rey: Causa, Origen, Sendero.

Así, la lectura completa del mensaje que he ocultado en el soneto y el estrambote es:

“Marcos: esta es mi respuesta, Daniel.”

Ya no hay más secretos ocultos, creo.

continuará


[Publicado en 1996]

2018: acerca del viaje a Itaca, años después publiqué la página Nostoi (Los regresos), en la que recogí poemas relacionados con el regreso a Ítaca y con otros momentos del tema de Ulises, anteriores o posteriores al más célebre, el de Kavafis.

 


[Publicado en 1996]

AJEDREZ

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Movimiento en el espejo

El doble duelo /2 [P4R]

El primer movimiento de las piezas negras, que correspondía a Daniel, fue el siguiente:

1 …P4R

Un espejo mi movimiento
y también respuesta es
a tu insensato atrevimiento
Daniel

El que ligero navegar pretende
ni a vientos contrarios confiado
darse a la vela debe ni osado
arte y ciencia presumir que entiende.

También quien al Helicón asciende
si a la décima musa no ha implorado
en jaque mortal e inesperado
un cetro verá cómo desciende

Pues el aviso alejandrino atiende:
sirenas, Circe y de Alcinoo el Estado,
el Hades, los cíclopes, son lo logrado;
regresar no, si esto se entiende:

Ítaca inicio es, no fin para el viajero;
matar al rey: causa, origen, sendero.

continuará

 


[Publicado en 1996]

AJEDREZ

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Apertura

||Moral y normas de conducta

||| El Duelo

 

1.  Apertura

“Entre todos los universos posibles ha de haber alguno en el que exista todo, excepto vos.”

                (La princesa de Cicnos a un pretendiente)

 

Se habían sentado junto a la chimenea para continuar la conversación iniciada durante la cena. La mujer estaba en una estancia contigua, tal vez descansando. El hombre más joven hablaba de la importancia de obedecer determinadas normas de conducta, seguir unas pautas marcadas por la experiencia moral, educativa y religiosa.

—Naturalmente -decía-, cada persona debe gozar de la libertad necesaria que le permita elegir su camino, el modo en que debe obrar. Si ha actuado de una manera sensata pronto hallará ese camino y, si es consecuente consigo mismo, lo seguirá fielmente.

—Pero nadie tiene libertad para elegir. Las circunstancias nos obligan a encaminar nuestros pasos en una dirección predeterminada.

—Predeterminada por nosotros mismos -corrigió el joven.

—Por las circunstancias -insistió el otro hombre, que no podía negar que las circunstancias le habían favorecido ventajosamente, pues se había educado en las mejores universidades y poseía el título de barón.

—El individuo nace libre y el mundo lo ata, de acuerdo, pero, si es hábil y tenaz, conseguirá liberarse. Solo son libres aquellos que se conocen a sí mismos y no acatan ciegamente los designios de los demás; aquellos que obedecen a su propia conciencia. Y para ello es necesario un método.

—Un método flexible que se pueda revisar o hasta anular; el libre albedrío consiste en reconocer que no existe tal cosa. Los métodos se convierten en dogmas fácilmente, y ningún dogma es bueno.

—Sí lo es si expresa una verdad. Lo blanco no deja de ser blanco, por mucho que deseemos hacerlo negro; algunos dogmas han contribuido a la evolución espiritual de la humanidad. Yo no he elegido el dogma cristiano pero nada me merece más respeto que quienes hacen de él el centro de sus acciones y, mediante un comportamiento ejemplar, lo obedecen con rectitud y sinceridad.

—Nadie puede someterse a una ley humana o divina sin renunciar a su individualidad y a sus contradicciones. Un buen cristiano debería hacer sufrir a los demás si su meta fuera el sufrimiento; debería matar si deseara morir; habría, de sumergir en la miseria a quienes le rodean sí él quisiera vivir en la miseria. A todo esto y a mucho más estaría obligado un buen cristiano si siguiera fielmente la Regla de Oro: “Haz a los demás lo que desearías que ellos te hicieran a ti”.

—Eso no es más que una pequeña frivolidad que no me desviará de mi intención. Intuyo que a vos os ciega el afán de contradicción, pero todos los átomos de vuestro cuerpo están deseando ceder, darme la razón.

—Para conseguirlo, si fuerais un buen cristiano deberíais dejaros convencer por mis argumentos.

La conversación fue interrumpida por la llegada de la mujer. Tomó asiento y miró a los dos hombres.

—¿Todavía discutís de lo mismo? Pensé que el tema había tocado fondo. Sé que ninguno cederá, es inútil todo esfuerzo: defendéis vuestras ideas como un dogo una propiedad. Créanme, ambos pierden el tiempo.

—¿Existe algo mejor que perder el tiempo? -preguntó el barón-, perder el tiempo es el motivo de nuestra vida, dejar transcurrir las horas hasta el minuto final, el momento de la liberación.

Ante estas palabras el joven no pudo esconder una mueca de desagrado. Aquello le alejaba de su objetivo: repetir sus ideas una y otra vez en un intento inconsciente de convencerse a sí mismo, vencer su inseguridad. Era una de esas personas que prefieren tener una idea equivocada a no tener ninguna.

—Permitidme -dijo el joven, mirando a la mujer-, solicitar una tercera opinión, la vuestra, que tal vez nos permita salir de este enredo. En ocasiones la intuición de las mujeres es más eficaz que la tozudez de los hombres, pues aquellas no buscan el prestigio en la conversación.

—¿Me acusáis de buscarlo yo? -preguntó con una sonrisa el barón-; ignoro si las mujeres persiguen el lucimiento personal, pues no soy una mujer y desconozco lo que habita en su mente, del mismo modo que no sé nada de los hombres, excepto que cuando una mujer se halla presente se tornan más locuaces. No obstante, estoy deseando conocer la opinión de Vivianne,

—Antes -dijo ella-, debería ser puesta en antecedentes.

—Es sencillo -explicó el barón-, Frederick piensa que han de anteponerse las normas a la espontaneidad.

—Las normas que uno mismo se ha impuesto y que le ayudan a obrar rectamente -corrigió Frederick.

—Precisamente yo niego la posibilidad de hallar normas que nos aseguren estar obrando rectamente -señaló el barón-. Pero no comencemos de nuevo

—Tal vez esas normas se expresan en la propia rectitud de nuestros actos -aventuró Vivianne.

—Confirmáis mi opinión -dijo Frederick con una amplia sonrisa.

—Permitid que os contradiga -dijo el barón-; Vivianne, con sus palabras dice claramente que no es posible establecer leyes en nuestra conducta, sino que nacen por sí solas.

—Tenía razón -dijo Vivianne resignada-; quedaos cada uno con la interpretación que más os complazca; la conversación continúa en el lugar en que se hallaba, pero creo más interesante abandonar la partida tal como ha quedado, en tablas.

Los dos hombres aceptaron de buena gana la propuesta. Frederick hizo notar qué el fuego de la chimenea comenzaba a morir y se ofreció a buscar leña.

—¿No sería mejor avisar a un criado? -preguntó el barón.

—No hay necesidad de despertarles. A indicación mía se han retirado -dijo Frederick-; de todos modos, aunque os parezca erróneo, determinadas tareas de la servidumbre me resultan gratas y hasta apetecibles.

—Respeto vuestra afición a la vida salvaje -contestó el barón-, pero vuestros criados se sentirán molestos si descubren que no prepararon el fuego convenientemente, y si no les reprendéis por ello, lamentarán estar al servicio de un amo sin la necesaria autoridad.

—A veces me pregunto si nuestra actitud será la idónea para con nuestros inferiores. Soplan vientos de renovación y tal vez algún día ellos serán los señores y nosotros los siervos.

—Espero que su profecía no se cumpla jamás -dijo Vivianne.

—No sucederá si evitamos dejarnos llevar por falsos sentimientos igualitarios. La humanidad está condenada a mandar y a ser mandada. Si considerara posible esa utopía de igualdad, lucharía por su consecución, pero los esclavos no se rebelan para abolir el poder, sino para sustituir a sus señores. Y esa sustitución solo es factible cuando el que manda se muestra débil. Habláis -prosiguió el barón- de la libertad de elegir: el que obedece no tiene elección. Considero, pues, justo que el que manda se resigne a representar su papel sin buscar consuelo en una supuesta actitud humanitaria que le libre de sus remordimientos. Id vos por leña si así os lo indica vuestra norma; por mi parte, si Vivianne accede, intentaré derribar al pequeño rey del tablero de ajedrez.

Continuará…


AJEDREZ

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Algunos secretos tras el primer movimiento

El doble duelo /1b

ajedrez monjes

En el primer movimiento de la partida de ajedrez poético que hizo Marcos había muchos secretos. Nuestro doble duelo consistía en un desafío ajedrecístico poético en el que debíamos hacer uso de todo tipo de recursos, como si fuéramos dos monjes en un viejo monasterio de Irlanda antes de las invasiones bárbaras, refugiados entre sus libros y sus símbolos.

Tal vez en la interpretación de ese movimiento que ofrezco a continuación falte algún detalle, puesto que la hice yo, sin mucha colaboración del autor del poema, Marcos.

 

Interpretación del Primer movimiento (1996)

Marcos empieza el desafío con un primer movimiento en el tablero de ajedrez y un primer poema. La forma elegida es un soneto.

Al soneto le anteceden tres versos que son lo que se llama un “estrambote”.

El movimiento (1.P4R)

ajedrezp4r

P4R significa Peón Cuatro Rey, es decir que el peón que está delante del rey avanza dos casillas. Es la apertura más frecuente en ajedrez.

 


El estrambote

Solitario por valiente
siciliano avanza el peón
descarado hacia el frente

“Solitario por valiente”: como el peón de rey es la pieza que inicia la partida, puede entenderse que su valor (avanzar hacia el campo contrario) lo obliga a colocarse en una posición solitaria, en medio del campo de batalla y alejado de su propio bando.

“siciliano avanza el peón”: se llama siciliano al peón porque Marcos, con este movimiento pretende iniciar iniciar la partida con la Apertura Siciliana. En ajedrez se denomina “apertura” a los primeros movimientos de una partida, que, en cierto modo, definen el carácter que va a tomar el enfrentamiento. Así, algunas aperturas suelen conducir a un planteamiento más agresivo, mientras que otras suponen un inicio más prudente y conservador.

Hay dos tipos fundamentales de apertura, de dama (P3D, P4D) y de rey (P3R,P4R), porque es muy raro (pero no imposible) que a alguien se le ocurra iniciar la partida con un movimiento de caballo o moviendo otro peón que no sea el de dama o el de rey.

“Descarado hacia el frente”: Se alude otra vez a la valentía del peón, que puede llegar a parecer descaro, por parte de este peón que avanza en un doble sentido:

– hacia el frente: hacia delante.
– hacia el frente: el frente de la batalla que enseguida se va a iniciar.


EL SONETO (primer cuarteto)

Estancado torpe en triste puerto
sin una sola Musa que a mi vera
triture de mi mente la ceguera
o cuanto menos me deje tuerto

Se entiende que la nave poética está varada en el puerto y no puede iniciar la singladura, lo que en este caso sería una muestra de modestia por parte de Marcos, quien no se considera todavía capaz de llevar adelante el desafío.

El problema, más que técnico parece ser espiritual: a Marcos le falta la inspiración (“sin una Musa”) y no ve claro el rumbo que ha de tomar.

Lo de “o cuanto menos me deje tuerto” tenía un significado, que Marcos me explicó, pero que yo no recuerdo y él tampoco. Puede aludir, claro, a lo de “En el país de los ciegos el tuerto es el rey”, pero no era sólo eso.

Ahora, en 2015 se me ocurre que hay un significado, quizá accidental, en hablar de una nave varada en un puerto y de una apertura llamada siciliana, puesto que Sicilia es una isla.

 

EL SONETO (segundo cuarteto)

Esqueleto estoy de miedo muerto;
soneto: sólo te pido por mi espera
una semilla donde el verso creciera
no sea que muera este triste huerto

El primer verso de este cuarteto tenía también un significado, posiblemente bastante rebuscado, pero de nuevo Marcos y yo lo hemos olvidado. Sin duda hay más cosas en este cuarteto, pero Marcos no ha querido colaborar a su interpretación.

2005: más que nada parece que Marcos insiste en este cuarteto en llamar a la inspiración, necesita una semilla tan sólo para que de ella crezca un huerto (el poema, la partida). En este sentido, el movimiento (P4R) puede ser esa semilla.

2015: y también es semilla el soneto, por supuesto.

 

EL SONETO (tercer cuarteto)

Ríase el que en este entuerto
espinoso, retador me metiera
tomaré mi venganza en calavera
oronda por mi futuro acierto

craneo- calaveraEl que se ríe soy yo, su rival y quien le incitó a la batalla. En cuanto a la calavera, alguna relación tiene con mi afición por las calaveras y quizá alude a una jarra de barro que yo tenía y que era al mismo tiempo calavera y copa. En esa copa Marcos celebraría su victoria, bebiendo, por ejemplo, una cerveza.

También los dos somos muy aficionados a los vikingos y a la mitología nórdica y hemos hablado más de una vez de esos grandes banquetes en el otro mundo en el que los guerreros beben hidromiel en los cráneos de sus enemigos. Pero el sentido exacto de la mención a la calavera queda de nuevo oculto. Quizá pretendía beber en mi cráneo al matarme (vencerme) en la justa poético-ajedrecística.

 

SONETO (los dos versos finales)

Mar, vientos veo por fin y me alejo
costa yerma, esperando un reflejo

Al final del poema Marcos parece darse cuenta de que no le ha faltado la inspiración y que, casi sin quererlo, ha compuesto un soneto. Es una idea semejante a la del célebre soneto de Lope de Vega:

Un soneto me manda hacer Violante;
en mi vida me he visto en tal aprieto,
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando, van los tres adelante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy en la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando
y aún parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo y aún sospecho
que estoy los trece versos acabando,
contad si son catorce, y está hecho”.

En el soneto de Marcos, la expresión “Mar y vientos veo” se puede referir a los propios versos del poema, pero también a que ha logrado por fin ver el rumbo que su nave poético-ajedrecística ha de tomar.

“Esperando un reflejo” se refiere de manera evidente a que Marcos espera mi soneto de respuesta y mi movimiento en la partida de ajedrez, pero también, de una manera indirecta, puede aludir al tema marítimo, a un reflejo como la luz de las estrellas que seguían los navegantes o a la luz de un faro que permita a la nave abandonar con seguridad el puerto.

Marcos firma el poema como “Ariel”.

Ariel es un personaje de La tempestad de Shakespeare, que es una de nuestras obras preferidas del dramaturgo inglés. Uno de los personajes principales de La tempestad es un espíritu llamado Ariel, que está al servicio del duque Próspero. No sé muy bien cuál era la intención de Marcos al llamarse a sí mismo Ariel.

 

El mensaje secreto

En el soneto de Marcos hay un mensaje escondido: “Esto es un reto, Marcos”.

Este mensaje se lee tomando la primera letra de los doce primeros versos y la primera sílaba de los dos últimos versos:

Estancado torpe en triste puerto
sin una sola Musa que a mi vera
triture de mi mente la ceguera
o cuanto menos me deje tuerto

Esqueleto estoy de miedo muerto;
soneto: sólo te pido por mi espera
una semilla donde el verso creciera
no sea que muera este triste huerto

ríase el que en este entuerto
espinoso, retador me metiera
tomaré mi venganza en calavera
oronda por mi futuro acierto

Mar, vientos veo por fin y me alejo
costa yerma, esperando un reflejo

Si comparas el soneto de Marcos con el de Lope de Vega, te darás cuentas de que las estrofas se distribuyen de forma diferente. En el de Marcos hay tres cuartetos y dos versos finales, mientras que en el de Lope hay dos cuartetos y dos tercetos. Sin embargo, el soneto a la manera de Marcos está permitido, aunque quizá no sea muy usual. Tal vez eso también tenga un enrevesado significado.


[Publicado en 1996]

AJEDREZ

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Solitario por valiente

El doble duelo /1

marcoticos2

Primer Movimiento (Marcos)

1. P4R

Solitario por valiente
siciliano avanza el peón
descarado hacia el frente

ajedrezp4r

Estancado torpe en triste puerto
sin una sola Musa que a mi vera
triture de mi mente la ceguera
o cuanto menos me deje tuerto

Esqueleto estoy de miedo muerto;
soneto: sólo te pido por mi espera
una semilla donde el verso creciera
no sea que muera este triste huerto

Ríase el que en este entuerto
espinoso, retador me metiera
tomaré mi venganza en calavera
oronda por mi futuro acierto

Mar, vientos veo por fin y me alejo
costa yerma, esperando un reflejo

Ariel

Cada uno de nuestros movimientos, en el terreno poético más que en el tablero, fue interpretado y descifrado después, no sé si por mí solo o por los dos juntos. Pronto la interpretación de este sencillo movimiento y su poema… Pero tú también, amable lector o lectora, puedes intentar descifrar los secretos que esconden los versos de Marcos.


[Publicado en 1996]

AJEDREZ

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Un torneo poético de ajedrez

El doble duelo /0

AJEDREZentrescantos

Un duelo entre Marcos Méndez Filesi y Daniel Tubau

Hace unos años a mi amigo Marcos y a mí se nos ocurrió llevar nuestros combates a terrenos inéditos y pensamos en mezclar varios juegos, como solemos hacer siempre. El resultado fue un torneo poético de ajedrez, o unos juegos florales poéticos sobre un tablero de ajedrez.

Este es el aviso preliminar que escribí cuando edité e imprimí nuestro breve duelo en 1996:

“Se nos ocurrió la idea porque ambos, en ese instante, estábamos muy interesados por la poesía. Marcos había iniciado, hacía no demasiado tiempo, una inmersión en las grandes obras de la poesía y el teatro, terrenos que tenía muy descuidados.

Daniel, enfermo, veía en los poetas a los compañeros ideales para pasar sus días de convalecencia. Semanas, antes, inspirado por la lectura de Du Bellay y Keats, Daniel había empezado a escribir sonetos. Marcos visitó un día a Daniel y, hablando en la terraza, llegaron al teatro y a la poesía, vieron los sonetos inacabados de Daniel y también una sextina, y poco a poco fue surgiendo la idea de iniciar un duelo poético, en el que ataque y contraataque serían sonetos.

Marcos aceptó ser quien golpease primero.

Sumergido entre libros (pues trabajaba entonces en la Feria del Libro), Marcos compuso el primer soneto. Además del movimiento poético, añadió el de un peón que iniciaba la apertura de una partida de ajedrez.

Las normas de este duelo se fueron construyendo verso a verso, y cada movimiento en el doble tablero supuso una novedad métrica.

Pero de todo ello se da cumplida cuenta en el texto encuadernado aparte, así como de las claves, trampas, bromas y significados ocultos y la explicación de algunas referencias que pueden resultar oscuras para quienes no estén interesados en los asuntos que suelen ocupar los días y las conversaciones de Marcos y Daniel”.

Aquí, en esta página web, no hay tal texto encuadernado en el que se dan las explicaciones de las metáforas  los mvimientos, sino que los comentarios se pueden leer al final, a continuación de cada movimiento.

Pero, antes de comenzar con el duelo, también había un prólogo escrito por alguien que, al parecer, nos conocía muy bien:

“Que sepamos, no se conoce casi ningún juego de los emprendidos por Daniel y Marcos, al que no hayan sentido la irresistible tentación de cambiar las reglas (lo que, por cierto, si nos atenemos a la definición de juego que propone Huizinga, podría interpretarse como una constante búsqueda de aprehender realidades).

Sólo hay un juego que ha resistido y suponemos resistirá su constante escepticismo. Nos referimos, obviamente, al ajedrez.
Por lo tanto, si un juego por sus propias características no admite modificación alguna, Daniel y Marcos no tenían más posibilidades que jugar a la poesía sobre un tablero”

Y así comienza la partida y el duelo ajedrecístico-poético.

Fue Marcos quien hizo el primer movimiento: “Solitario por valiente


[Escrito en 1996]

AJEDREZ

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Aquiles y Áyax se la juegan en Troya
Homéricas /008

Aquiles-y-Ayax-juegan

 

En Tersites y Palamedes y las leyes del azar hablé de la sorprendente ausencia del estudio de las leyes del azar en la Grecia clásica. Mencioné allí una pintura de Polignoto, que menciona Pausanias en su Descripción de Grecia, en la que se veía jugar a los dados a dos personajes de la guerra de Troya, Palamedes y Tersites. Aunque esa pintura se ha perdido, sí se conservan otros dibujos en ánforas y jarras griegas, en los que quienes juegan a los dados son los guerreros más poderosos de Troya, Aquiles y Áyax, como se puede ver en el ánfora que  encabeza este artículo y en las que se reproducen a continuación.

Aquiles y Ayax juegan a lso dados-Exekias

Aquiles y Áyax juegan a los dados y quizá a un juego de tablero

 

La más célebre de estas escenas se conserva en un ánfora pintada por Exekias, en la que se ve a Aquiles vestido con su armadura, mientras que Áyax tiene sus armas cerca. Los dos están enfrentándose en un juego que algunos expertos han comparado con el backgamon y otros con las damas o el ajedrez. En cualquier caso, se trata de un juego en el que se empleaban dados, como veremos más adelante.

Esta curiosa escena no ha podido ser explicada por los mitógrafos, porque Homero no la describe ni en la Ilíada ni en la Odisea. Se considera, por tanto, un motivo creado posteriormente, que pretendería mostrar tan solo una escena cotidiana de los guerreros en sus momentos de descanso. También se ha buscado un simbolismo en el hecho de que los dos luchadores encontrasen un destino fatal en las llanuras de Troya: el azar de los dados y el determinismo de su destino.

ANDOKIDES PAINTER, AJAX AND ACHILLES PLAYING A GAME (ATTIC BILINGUAL AMPHORA), FROM ORVIETO, C. 525 - 520 B.C. BLACK-FIGURE SIDE (LEFT) AND RED-FIGURE SIDE (RIGHT). APPROX. 1'9" HIGH. COURTESY, MUSEUM OF FINE ARTS, BOSTON.

Aquiles y Áyax juegan o se la juega (pintor de Andodikes)

Mi opinión es que la escena esconde otra interpretación. Creo que Aquiles y Áyax no están jugando por simple placer, sino que están apostando algo importante. Esta posibilidad parece reforzarse si observamos otra de las representaciones, la que se atribuye al pintor de Efiletos, en la que entre los dos contendientes aparece la diosa Atenea, lo que parece significar que la diosa está ejerciendo de árbitro en una cuestión importante. ¿De qué asunto podría tratarse?

Me aventuro a pensar, pero no descarto otras interpretaciones, que lo que Áyax y Aquiles están decidiendo es quién se enfrentará al héroe troyano Héctor. Como es sabido, muchos guerreros griegos se disputaron el honor de luchar en combate mortal contra el mejor de los troyanos. Áyax pudo enfrentarse en dos ocasiones a Héctor, como se describe en la Ilíada, pero el combate quedó nulo. Tiempo después, Aquiles, furioso por la muerte de su amado Patroclo, regresó al combate y mató a Héctor. Ese es el tema principal de la Ilíada, la cólera de Aquiles.

Atenea entre Aquiles y Áyax, por el pintor de Efiletos

ANDOKIDES PAINTER, AJAX AND ACHILLES PLAYING A GAME (ATTIC BILINGUAL AMPHORA), FROM ORVIETO, C. 525 - 520 B.C. BLACK-FIGURE SIDE (LEFT) AND RED-FIGURE SIDE (RIGHT). APPROX. 1'9" HIGH. COURTESY, MUSEUM OF FINE ARTS, BOSTON.

Aquiles y Ayax por el pintor de Andodikes

 

La escena representada en el vaso podría referirse al sorteo por el primer combate contra Héctor, aunque un detalle de la pintura de Exekias parece contradecirlo, pues es Aquiles el que parece ganar la partida, ya que si miramos con atención el dibujo veremos que, como en los cómics modernos, los dos personajes dicen la tirada de sus dados: Aquiles dice: “Tessara” (cuatro), mientras que Áyax responde: “Tria” (“tres”). Eso parece indicar que es Aquiles quien ha ganado el juego de dados.

A no ser, claro, que se tratara de un juego de tablero en el que no se gana sacando la cifra más alta en una tirada, sino que un número u otro pueda servir para llegar a alguna casilla; o bien, pudiera ser que la suma de los dos números haga ganador a uno o otro jugador.

Ahora bien, al examinar los motivos, símbolos y representaciones relacionados con los poemas homéricos, tenemos que tener en cuenta una casi insuperable dificultad. Las pinturas que aquí estoy examinando, suelen estar fechadas hacia el año -550 o -400, mientras que los poemas homéricos se supone que fueron compuestos hacia el -800 o el -700. Lo que hace las cosas todavía más difíciles es que los acontecimientos que se narran en los poemas homéricos pudieron tener lugar en el año -1200 o incluso en el -1400. En consecuencia, estamos hablando de distancias temporales enormes entre los acontecimientos, los textos homéricos y las representaciones en jarras y ánforas, por lo que ante cualquier dificultad nos podemos preguntar: ¿qué griegos jugaban a los dados?, ¿los que participaron en la guerra de Troya?, ¿los que aparecen en los poemas trasmitidos por Homero y otros cantores (por ejemplo los del ciclo de poemas conocidos como las Ciprias y hoy perdidos)? ¿los de la época clásica que pintaron esas imágenes? Quizá los griegos que participaron en la guerra de Troya no conocían el juego de los dados y ese es un motivo creado por los griegos de -550. Además, quizá los griegos que participaron en la guerra de Troya… no eran griegos (o al menos no eran los griegos que cantaron los poemas de Homero o pintaron las jarras que se conservan). Tal vez los griegos llegaron a Grecia después de la guerra de Troya, tal vez los dados llegaron a Grecia en época clásica y no fueron conocidos durante la época de la guerra de Troya, quizá Homero tampoco conocía el juego de los dados. ¿Quién sabe? Hay muchas preguntas que responder.

Aquiles y Ayax juegan a los dados-Exekias-detalle

Aquí se puede apreciar que de la boca de Aquiles (Akyleos) sale la palabra “Tessada” (cuatro) y de la de Áyax (Ayantos) “Tri” o “Tria” (tres)

En cualquier caso, sí parece obvio que si se el hecho de que se representara a los dos grandes héroes jugando a los dados es porque había algún relato que hablaba de esa partida de dados, tal vez en alguna de las versiones de la Ilíada (cada ciudad griega tenía su propia versión de la Ilíada), o tal vez se contara en algún otro texto. Pero debió existir alguna anécdota relacionada con esa partida entre Áyax y Aquiles.
Aquiles y Ayax juegan a los dadosAhora bien, mi hipótesis es que el juego de dados tuvo un papel más importante en la guerra de Troya del que hoy conocemos, a pesar de que Homero no consideró necesario hablar de ello. Su presencia constante en ánforas y vasijas parece indicar un acontecimiento significativo, como ya he dicho, pero, además, existe un interesante indicio que podría ser muy revelador y que no ha sido mencionado por ningún estudioso (al menos que yo sepa). Ese indicio no se encuentra en Grecia ni en las llanuras de Troya, sino en la lejana India.

Por ahora sólo me gustaría señalar que en otras representaciones de esta escena parece adivinarse que, aunque se emplean dados, también parece haber piezas sobre un tablero, casi como si los héroes estuvieran jugando al juego de la conquista de Troya, del mismo modo que los japoneses usaron el juego del go para planear sus estrategias en la Segunda Guerra Mundial. Ese sería un bonito ejemplo de metalenguaje, de juego dentro del juego.

atenea entre jugadores

Sería casi una broma irónica ver cómo los héroes jugaban con sus piezas sobre el tablero, del mismo modo que los dioses juegan con los guerreros griegos y troyanos en las llanuras de Troya, incitándolos a un combate mortal para divertirse en sus mansiones del Olimpo.


 [Este texto fue publicado en la página Divertinajes el 19 de septiembre de 2013.
Revisado en 2015]

Las 900 tesis homéricas es una investigación en la red. Todos los textos son provisionales y están en permanente revisión, por lo que no conviene tomárselos muy en serio. Como su nombre indica, la investigación está dedicada a Homero y a las obras que se le atribuyen, y en especial la Ilíada y la Odisea.

 

Acerca del karma


AJEDREZ

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Los dioses de Borges y el ajedrez
AJEDREZ-POESÍA

ajedrez

I

En su grave rincón, los jugadores
Rigen las lentas piezas. El tablero
Los demora hasta el alba en su severo
Ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
Las formas: torre homérica, ligero
Caballo, armada reina, rey postrero,
Oblicuo alfil y peones agresores

Cuando los jugadores se hayan ido,
Cuando el tiempo los haya consumido,
Ciertamente no habrá cesado el rito.

En el oriente se encendió esta guerra
Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

 

 II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
Reina, torre directa y peón ladino
Sobre lo negro y lo blanco del camino
Buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
Del jugador gobierna su destino,
No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonía?

*********

[Publicado en 1996]

 

PÁGINAS DE ESKLEPSIS 3


JORGE LUIS BORGES