NARRATIVA PARA VIDEOJUEGOS

En Málaga el próximo viernes 3 de noviembre de 2017…

Los elementos más interesantes que aporta la narrativa del guión de cine y televisión a los videojuegos; las diferencias entre jugar y narrar y las ventajas y problemas que ofrece una narrativa hipertextual e interactiva como la de los videojuegos en comparación con la lineal: lo que se pierde y lo que se gana en uno y otro medio.

TALLER ”“NARRATIVA PARA UN VIDEOJUEGO” (COWORKING MÁLAGA)

En este taller veremos los elementos más interesantes que aporta la narrativa del guión de cine y televisión a los videojuegos; las diferencias entre jugar y narrar y las ventajas y problemas que ofrece una narrativa hipertextual e interactiva como la de los videojuegos en comparación con la lineal: lo que se pierde y lo que se gana en uno y otro medio.

  • Narrativa lineal de cine y televisión frente a narrativa hipertextual e interactiva en los videojuegos.
  • Tipos de narrativa en los videojuegos.
  • El problema de elegir entre jugar y narrar.
  • El espectador pasivo y el jugador activo y proactivo.
  • Emociones narrativas que ofrecen los videojuegos (y que a veces no están al alcance de la narrativa lineal).
  • Las poderosas armas narrativas de un guionista de cine y televisión con las que no se puede contar (del todo) en un videojuego y sus posibles alternativas.
Daniel Tubau

Guionista, director y escritor. ES autor de libros de cincia ficción, filosofía y guión, así como de tres títulos dedicados al mundo del guión y la narrativa audiovisual: Las paradojas del guionista, El espectador es el protagonista y El guionista del siglo 21, en el que se ocupa de las nuevas narrativas, entre ellas los videojuegos.

 

https://www.eoi.es/…/taller-narrativa-para-un-videojuego-co…

En Polo de Contenidos Digitales
Edificio Tabacalera Avda. Sor Teresa Prat, 15 29003 Málaga. Viernes, Noviembre 3, 2017 – 10:00 to 14:00

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Bienvenidos a la aldea global

 

Cuando Marshall McLuhan publicó La aldea global, casi todo el mundo lo interpretó como una alusión a que nuestro planeta se había convertido en una gigantesca aldea gracias a las nuevas comunicaciones y a la nueva realidad audiovisual, que permitían que una persona de un pequeño pueblo de Japón compartiera los mismos ideales, sueños o intereses que alguien que viviera en París o el Lima. Y que, además, esas personas se pudieran poner en contacto al instante con tan solo descolgar un teléfono.

Esa es una interpretación válida de “aldea global”, pero no era la que más interesaba o preocupaba a McLuhan. La otra interpretación era que todo el planeta se iba a llenar de pequeñas aldeas, que en vez de crecer las ansias de internacionalización y cosmopolitismo, lo que aumentaría serían los sentimientos tribales, la búsqueda obsesiva de identidades diferenciadoras, que todos volveríamos a convertirnos en aldeanos y que cada una de esas aldeas viviría en un mundo global pero sería inmune a su influencia. Era una de esas profecías un poco disparatadas de McLuhan. Porque ¿quién iba a creer que un mundo cada vez más mezclado y comunicado, y más aún con la revolución digital que McLuhan apenas pudo ver, querría regresar a las viejas aldeas, a las identidades tribales y nacionales?

Pero parece que también en esto acertó McLuhan.

Las nuevas tecnologías, la revolución audiovisual, digital, de las comunicaciones, todo esto no impide, sino que favorece más y más el sentimiento identitario. En cualquier lugar se multiplican las apelaciones a lo que hace a un grupo de personas diferente a los demás grupos en todos los aspectos, incluso en algunos que bordean el antiguo racismo genético. El planeta entero busca de manera obsesiva identidades que definan a unos o a otros, ya sean rasgos nacionales, como los catalanes, los escoceses, ya se basen en etnicismos e indigenismos, o incluso en las preferencias sexuales, donde la definición y progresiva compartimentación amenaza con acabar con las letras del alfabeto: LGBTI…. ¿No se podría encontrar una denominación que englobara cualquier característica o preferencia sexual y que definiera simplemente la libertad y el derecho de amar o desear a quien uno quiera, sin necesidad de cargarnos de etiquetas?
Del mismo modo, la reivindicación de los derechos de personas que sufren discriminación a menudo acaba convirtiéndose en un artificioso desfile folclórico de banderas, muchas de ellas inventadas para la ocasión y sin ninguna relación con los agraviados, y que no pocas veces acaba derivando en tensiones entre los que se autoproclaman descendientes (a menudo sin ninguna garantía de ello) de brillantes y orgullosos imperios de antaño. Ahora bien, ¿estamos reivindicando los derechos de las personas o las glorias imperiales? Al final acaba por parecer que alguien merece ser tratado con dignidad no porque sea un ser humano, sino porque pertenece a esta o a aquella comunidad histórica. Es decir, todo lo contrario de lo que significan los derechos humanos, que no se adquieren por pertenecer a este o a aquel grupo, sino por el simple y sencillo hecho de nacer.

Muchos de los ejemplos mencionados de reivindicación de la identidad tienen su origen en la comprensible confusión que se puede establecer entre el hecho de que alguien sea discriminado por lo que se supone que uno es y la conclusión errónea de que si uno reivindica “lo que es” entonces se dejará de estar discriminado. Se trata de una falacia lógica, por supuesto, pero es muy común entre aquellos que confunden la libertad con el poder y que emplean una y otra vez ese espantoso vocablo “empoderamiento” o “empoderar”, razonando que si los que tienen poder no son discriminados, entonces lo que hay que hacer es dar poder a los discriminados. No cabe duda de que existen muchas acepciones de la palabra “poder” y que algunas de ellas son estupendas, como: “capacidad de hacer una cosa”, pero es obvio que los entusiastas del empoderamiento se refieren al sustantivo masculino:

PODER: autoridad para mandar, dominar o influir sobre los otros.

¿Realmente queremos acabar con los abusos de los poderosos creando y multiplicando pequeños poderes, dando el poder a pequeños o grandes grupos para coaccionar a sus vecinos y compañeros? Este es uno de esos ejemplos de cómo más que extenderse las libertades lo que se consigue es multiplicar las coacciones.

El peor ejemplo de esta aldea global (subráyese “aldea”, no “global”) es sin duda el nacionalismo, que es tan antiguo como el mundo, aunque los historiadores nos aclaren que los estados-nación son un fenómeno muy reciente. El sentimiento de comunidad política que no se basa estrictamente en los lazos familiares ya se puede encontraren las ciudades-estado de Mesopotamia, como Kish, Laghash o Uruk, que a menudo construían su identidad alrededor del culto a un dios particular y a un templo, pues la religión ha estado casi siempre muy cercana a la política y cuando no ha sido una consecuencia del poder político ha sido su génesis, desde el antiguo Israel al Imperio Romano Cristiano o las guerras santas de Mahoma.

Pero ese sentimiento de pertenencia a un ente político abstracto, que es sin duda un avance civilizatorio cuando se sostiene, como se dice en el célebre discurso de Pericles, en el respeto a las leyes que nos hemos dado, se convirtió en el siglo XIX y en especial en el XX en una enfermedad mortal y mortífera llamada nacionalismo, de la que creíamos habernos curado, pero que en este siglo XXI resucita, volviéndonos, más que globales, aldeanos.

El mundo global se enfrenta, como siempre ha sucedido, a grandes peligros. Eso no es una novedad. Pero también a grandes y estimulantes desafíos. Por eso resulta especialmente lamentable ver cómo tantas personas gastan inmensas energías en obsesiones identitarias, en desfiles y banderas, en reivindicaciones de un pasado glorioso, casi siempre imaginario o espantoso, en nostalgias y utopías reaccionarias que se alimentan también desde una comunidad virtual que ha demostrado su poder no solo para alcanzar lo global y lo universal, sino para regresar a la aldea.

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Lo peor de lo malo (el procés catalán)

Que se celebre o no un referéndum en Cataluña es una cuestión que no me interesa demasiado, excepto porque la propuesta del gobierno catalán para celebrar ese referéndum es a todas luces absurda e injusta. Ni la manera de convocarlo ni la participación en esa farsa puede autorizar a nadie a decir que se ha escuchado la voluntad de los catalanes. Pero, excepto por esta cuestión derivada, el asunto del referéndum no me inquieta en exceso. Puedo entender que haya personas que están a favor de celebrar una consulta, un verdadero referéndum, legal y en el que participen en igualdad de condiciones todos los catalanes y con todas las garantías democráticas. No entraré aquí en el asunto de si deben votar solo los catalanes o todos los españoles. Sé que lo justo y racional sería que votasen todos los españoles, pero también sé que no es eso lo que suele suceder en este tipo de procesos.

Tampoco me preocupa demasiado el hecho de que Cataluña pueda ser o no independiente. Me resulta bastante indiferente que en Europa existan cincuenta o cincuenta y un países. El asunto solo me inquieta porque lo mejor del proyecto de la Unión Europea es sin duda la tendencia a disolver las naciones, por lo que crear una nueva parece ir hacia atrás más que hacia adelante. Pero todos sabemos que se han creado muchas naciones en los últimos años, en especial tras la caída de la Unión Soviética y de la antigua Yugoslavia. Sabemos que algunas como Eslovaquia se crearon de manera ilegal pero que ahora tanto Chequia como Eslovaquia han eliminado la breve frontera que las separó y que ambas comparten el espacio común europeo. Pero este asunto tampoco es el que más me preocupa, excepto por ciertas consecuencias que parecen inevitables, al menos en los primeros años de ruptura, como la discriminación que puede sufrir una parte importante de catalanes, además de perder sus derechos como españoles y como europeos, que ya es mucho perder. No estoy muy seguro de si las instituciones europeas podrán defender los derechos de esa parte de catalanes que ni siquiera son minoría (me refiero a los castellanohablantes) con más eficacia de lo que se ha hecho hasta ahora por parte de las instituciones españolas o catalanas (es decir, con casi nula eficacia). Tengo mis dudas.

Aparte de estas cuestiones, sin duda graves e inquietantes, está el hecho de que  creo que Cataluña perdería mucho más, en especial en el terreno cultural y de la vida social, sin el resto de España de lo que perdería España al quedarse sin Cataluña. A eso habría que añadir que lo más probable es que Cataluña  se convertiría en una de las naciones más antipáticas y ariscas de Europa, algo que en este momento ya casi parece haber conseguido, al añadir a su desprecio a los andaluces, castellanos y extremeños y su aversión a los madrileños, el reciente odio indiscriminado a los turistas. A ello se añade,  la crispación entre las dos mitades enfrentadas de catalanes alrededor de una idea tan tonta. Pero, insisto, todos estos efectos colaterales son muy desagradables, pero no son lo que realmente me inquieta.

  Existe algo bastante más peligroso en todo esto, como ya he insinuado antes, aunque tampoco es lo que más me inquieta: el quebrantamiento de la legalidad en un país democrático. Eso sí que es grave, porque la construcción de la Europa unida, solidaria y pacífica ha resultado extremadamente difícil y se ha basado en la asunción de ciertos principios básicos: el respeto de los derechos humanos, la tolerancia hacia las minorías y los divergentes y la aplicación de las reglas propias de una democracia y un estado de derecho. Es obvio que el presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y sus socios han quebrantado de manera brutal todos estos principios y han emparejado a Cataluña con países como Polonia y Hungría, pero han ido incluso más lejos y han creado un precedente muy peligroso, que los líderes catalanes deberían tener en cuenta, sobreponiéndose a su narcisismo. Legitimar la arbitrariedad y la desobediencia a las leyes constitucionales en una Unión Europea de 28 naciones llenas de populistas, nacionalistas, fascistas y antisistema de diversos pelajes, es jugar con un asunto demasiado peligroso.

Otro aspecto que me preocupa bastante, pero que sigue sin ser el más inquietante de todos los implicados en el procés, es el observar que el proyecto independentista no solo es ilegal y no solo pone en peligro las normas democráticas aceptadas en Europa, sino que está conducido por un grupo de políticos que están claramente implicados en una corrupción que va más allá de la financiación a un partido, como puede ser el caso del Partido Popular. Se trata más bien de una red que quizá no sería  exagerado calificar de mafiosa en el pleno sentido, que ha controlado y controla todos los aspectos de la vida social catalana y que ejerce una presión y control sobre los ciudadanos disidentes que no es propia de un país democrático. Esto es realmente grave, es cierto, y es obvio que detrás de este movimiento nacional tan efervescente está el deseo de escapar a la justicia, no por las ilegalidades del proceso, sino por la corrupción de décadas, todo ello apoyado por un partido que se denomina antisistema y que parece encantado de ayudar a esta gente a huir de la justicia. Pero tengo que admitir que tampoco es mi máxima preocupación, no es lo que más me entristece de todo este absurdo proceso, procés o prusés, como lo denomina Ramón de España en sus divertidas crónicas desde el manicomio catalán.

Lo que más me inquieta y me entristece es el hecho mismo de que exista este fenómeno. La constatación de que una parte importante de la sociedad catalana se sienta atraída por una idea tan rancia y reaccionaria como el nacionalismo. Me entristece ver que ciudadanos de un lugar privilegiado de Europa, por su desarrollo social y cultural, desfilen entusiasmados detrás de banderas nacionales, que griten, canten, se emocionen, lloren, que pierdan tantas buenas energías en pro de una idea tan estúpida como el nacionalismo. Hace mucho tiempo, yo veía a los catalanes como gentes que estaban más allá de estas simplezas, como el lugar más cosmopolita de España, el que estaba por delante del resto de los territorios españoles. Gentes que disfrutarían con “La mala reputación” de Georges Brassens, con aquello de “El día 14 de julio, me quedo durmiendo en la cama”. Pero los últimos años, las últimas décadas, han ido disolviendo aquella imagen de Cataluña y me han ofrecido la certeza de que hay pocos lugares, no ya en España sino en Europa, en los que haya más patrioterismo barato, nacionalismo entusiasta y emociones desbordadas por trapos de colores que en Cataluña. Eso es lo que más me preocupa, porque las otras cuestiones quizá tienen remedio, pero esta no es tan fácil de solucionar y, suceda lo que suceda, es muy probable que una parte importante de la población catalana siga atascada en el nacionalismo bastantes años más y que, además, contagie, como ya está haciendo, a otras comunidades hasta ahora casi inmunes a ese virus. Imaginar que Cataluña seguirá enfangada en los próximos años, gane quien gane, en una emoción tan indigna como el nacionalismo es lo que de verdad me desalienta.


Todas las viñetas de El Roto, publicadas en El País: El Roto.


 

 

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El guionista del siglo 21
CURSO DE GUIÓN EN CUBA
22 de febrero a 11 de marzo de 2016

“El guionista del siglo 21” es un curso que imparto todos los años en Cuba.

Teoría y práctica en un curso y taller intensivo: cinco horas diarias de lunes a viernes.

Un lugar único y delicioso en el que durante tres semanas creativas los alumnos se pueden concentrar en el aprendizaje intenso y al mismo tiempo disfrutar de una experiencia que nunca se olvida.

Este año el curso será desde el 22 de febrero al 11 de marzo. Aunque está previsto abrir un segundo curso, todavía no es seguro, así que todavía estás a tiempo de matricularte antes de que se acaben las plazas: quedan pocas y pronto se empezarán a pedir las confirmaciones de las reservas previas para cerrar el curso.

Una piscina olímpica en el Caribe y en una Escuela de cine. ¿qué mejor manera de pasar las tardes?

Una piscina olímpica en el Caribe: otro de los atractivos de la Escuela.

El taller proporcionará a los alumnos los conocimientos y las herramientas necesarias para enfrentarse a la escritura de un guión en cualquier modalidad (cine, series, webseries y programas de entretenimiento). Uniendo la teoría con la práctica, los alumnos adquirirán los conocimientos que les permitan entender la naturaleza de la narrativa audiovisual, así como técnicas y herramientas para superar bloqueos y estimular la creatividad. Desde la primera idea hasta la escritura y revisión del guión, desde las nociones básicas a las más avanzadas. No sólo se analizarán las técnicas aceptadas por la industria convencional, sino también las últimas tendencias narrativas que han transformado el panorama, enfrentándose a los dogmas y fórmulas fáciles.

 

Fotografía de: henkvandekerkhove (mayo de 2008)

García Márquez (de espaldas) y los fundadores de la EICTV. Fotografía de: henkvandekerkhove (mayo de 2008) Un ben entretenimiento en la Escuela de Cine de Cuba es encontrar las cinco estatuas, desperdigadas por los campos, algunas cumpliendo la función de espantapájaros. A Birri tener uan estatua le pareció demasiado solemne, así que pidió cumplir esa noble tarea de alejar a los pájaros de los cultivos.

 

EL GUIONISTA DEL SIGLO 21

Audiencia: Guionistas, dramaturgos, graduados de comunicación social y de audiovisuales y toda persona interesada en la creación y el guión audiovisual.

Número de alumnos: 12

Fecha de inicio: 22 de febrero de 2015

Fecha de terminación: 11 de marzo de 2015

Más información en la página de la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños.

En caso de que tengas alguna dificultad para ponerte en contacto con la EICTV, escríbeme a esta dirección: danieltubau@gmail.com

Profesor:
Daniel Tubau, guionista y director de televisión durante más de veinte años, es autor del clásico Las paradojas del guionista, reglas y excepciones en la práctica del guión. Recientemente ha publicado El espectador es el protagonista, manual y antimanual de guión. Es también autor de El guión del siglo 21, el futuro de la narrativa en el mundo audiovisual, donde explora las nuevas formas narrativas llegadas con el mundo digital, Internet, la multinarrativa hipertextual, los videojuegos o las nuevas series de televisión, demostrando que muchas de ellas recuperan grandes enseñanzas olvidadas de guionistas y narradores clásicos. En la actualidad se encuentra en prensa dos nuevos libro El secreto de la invención, dedicado a las técnicas y el estímulo de la creatividad tanto para guionistas como para escritores, y El espectador es el protagonista, un libro práctico con estructura de taller de guión.

[Página de la EICTV para matricularse en el curso]

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ALGUNOS LIBROS DE DANIEL TUBAU

El-espectador-es-el-protagonista-(1)

 

El espectador es el protagonista
Manual y antimanual de guión

Daniel Tubau,en coincidencia con los aires de renovación propiciados por los creadores o showrunners de las nuevas series de televisión, propone airear el cuarto mal ventilado de la escritura de guión y dejar que entre el aire fresco del gran arte narrativo. Frente a los trucos fáciles, las estructuras férreas y las fórmulas al uso, con una mezcla equilibrada de humor, ingenio y rigor, Tubau recuerda la riqueza de recursos que tiene a su disposición cualquier guionista.

El espectador es el protagonista es a la vez un manual y un antimanual. Su autor no se limita a examinar los errores difundidos por los gurús del guión, sino que también ofrece herramientas, como el método empático o el guión tachado, para hacer frente a los desafíos narrativos. Un libro perspicaz en el diagnóstico, innovador en el aspecto teórico y muy estimulante en lo práctico que hará recuperar el placer de escribir no solo al guionista profesional sino a cualquier narrador inteligente.

(Comprar en Casa del libro) Página web: El espectador es el protagonista

El guión del siglo 21

El futuro de la narrativa en el mundo digital

“Si en Las paradojas del guionista Daniel Tubau nos ponía en guardia contra las teorías dogmáticas, en El guión del siglo 21 nos anuncia que el guión previsible de Hollywood y de la televisión convencional está en crisis. Los guionistas ya no quieren seguir esquemas simples o fórmulas mágicas. Frente al miedo instintivo hacia las nuevas narrativas, cada día surgen alternativas interesantes, gracias a este asombroso futuro que nos ofrecen las nuevas tecnologías, desde la narrativa hipertextual y la realidad aumentada a los videojuegos o Internet; desde las series de canales como HBO al crossmedia o el transmedia. Otras propuestas e ideas se encuentran en el pasado, en la historia audiovisual. Tubau demuestra que la profesión de guionista se está trasformando y que no se limita a la televisión o el cine, sino que puede y debe invadir todos los medios, o incluso la realidad misma.” (Contratapa del libro)

(Comprar en En Casa del Libro)

Página web: El guión del siglo 21

 

Casa del Libro
Amazon

“Con esta obra Daniel Tubau desmonta muchos de los tópicos que rodean el mundo del guión. Y lo hace rehuyendo las fórmulas magistrales y buscando más las excepciones que las normas.Y qué mejor manera de enfrentarse a ello que mediante paradojas propias de la creación. Todas se relacionan con la naturaleza de la redacción de guiones y el trabajo del guionista.”

Página web de Las paradojas del guionista

 

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La religión contra la magia

Introducción a la magia /2

Dee A_Magician_by_Edward_Kelly

John Dee y su ayudante Edward Kelley convocan al espíritu de una mujer muerta.

 

“La magia natural o física no es otra cosa que el conocimiento más profundizado de los secretos de la naturaleza”.

Disquisitiones magicae (1606), de Del Río

Durante la época que hoy en día llamamos renacentista, la magia estaba especialmente mal vista por la iglesia católica, pero también por algunas confesiones protestantes. Para protegerse de la persecución, los aficionados a las disciplinas esotéricas, del mismo modo que intentaban no ser relacionados con los judíos hablando de una Cábala cristiana o blanca, hablaban de dos tipos de magia, una benéfica o blanca y otra maléfica, oscura y negra, que solía llamarse goecia. Los magos goecios hacían filtros amorosos, conjuros eróticos, ritos de hechicería o fabricaban venenos. La magia benéfica, también llamada teúrgia, se aplicaba a fines religiosos respetables y su procedimiento más utilizado era la adivinación.

Para darse cuenta de hasta qué punto estaban unidas la magia y la ciencia en el Renacimiento, basta con recordar que se consideraban casi sinónimos términos como astrologi y mathematici. La Iglesia no distinguía entre unos y otros: en 1163 Alejandro III prohibió a los clérigos el estudio de la física y Juan XXII el de la química:

“Y mientras en el mundo árabe, obediente a la consigna de Mahoma: «La tinta de los sabios es más sagrada que la sangre de los mártires», florecían las ciencias, en especial la medicina, en el mundo católico las bases del conocimiento científico permanecieron inalteradas durante más de un milenio, hasta bien entrado el siglo XVI”.
(Deschner en
Historia criminal del cristianismo)

Hay que señalar que toda creencia mágica incluye hasta un cierto punto ideas religiosas. Lo mismo sucede a la inversa: en toda religión se pueden detectar aspectos mágicos. Entonces, si tan cerca están magia y religión, ¿por qué la religión cristiana, y especialmente el catolicismo romano, persiguió siempre la magia, la astrología, la alquimia y en general el esoterismo?

La razón es la misma que explica el nacimiento de casi todas las sociedades secretas: la diferencia entre la magia y la religión es que la religión tiene una Iglesia. Del mismo modo que los regímenes totalitarios utilizan la violencia y el crimen como arma política y no permiten la existencia de sociedades secretas criminales, también una Iglesia, cuando logra hacerse con el monopolio de la fe, define a todo lo que no coincide con su propia creencia como herejía, paganismo, brujería… o magia.

magia-caldero

Caldero mágico con letras hebreas (Sloane)

Por otra parte, como decía el sociólogo Durkheim, la religión ofrece una explicación de la realidad, pero su objetivo no es modificarla, mientras que la magia, aunque no es ajena a las especulaciones abstractas, siempre tiene un fin práctico: quiere lograr algo y busca la manera de conseguirlo, ya sea empleando una figura de cera, ya recitando conjuros mientras arroja extraños ingredientes en un caldero.

Se podría decir, por supuesto, que el creyente de una religión también quiere cambiar la realidad mediante el rezo del rosario, o en la confesión ante su sacerdote, que le receta unos rituales para librarse del pecado como quien pesa los ingredientes del caldero mágico: rezar tres Avemarías y un Padrenuestro. El anterior es un ejemplo entre muchos que muestra el materialismo del pensamiento religioso, que también se expresa en su obsesión por ideas como la virginidad, un hecho absolutamente físico que salvaba o condenaba el espíritu de las mujeres, o el misterio de la transubstanciación del pan y el vino en carne y sangre de Cristo, que nada tiene que envidiar a la conversión alquimista del plomo en oro.

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Jesucristo a punto de realizar uno de sus mejores trucos de magia: la conversión del pan y el vino en su carne y su sangre. Desde entonces, sus seguidores creen que, al repetir el ritual, Dios está allí con ellos. En este sentido, no se diferencia de un ritual mágico (de la otra magia, no la de los prestidigitadores).

La diferencia fundamental entre el pensamiento religioso y el mágico quizá sea que en la magia los dioses están al servicio del creyente, que puede conseguir lo que desea mediante rituales y ceremonias. En la religión, por el contrario, es el creyente el que está al servicio de Dios, o de los dioses. Mientras que el religioso cree sólo en sus propios dioses, al aficionado al ocultismo o la magia le da igual invocar a Isis, a Mitra, a Shiva o a la Virgen María. Cualquier dios, divinidad o demonio le sirve, si puede convencerle para que le ayude.

En la religión establecida también se busca la ayuda de los dioses, pero no se consigue mediante un conjuro, sino porque se les conmueve demostrando fe, piedad, capacidad de sacrificio o amor.

Tampoco existe, al menos en una religión como la judeocristiana, una correspondencia entre microcosmos y macrocosmos, ni “lo semejante produce lo semejante”, a pesar del desliz bíblico que asegura que Dios hizo al hombre “a su imagen y semejanza”. Para el cristianismo, el judaísmo o el islamismo ortodoxos, Dios es “lo absolutamente Otro”, lo absolutamente distinto. Dios no es la Naturaleza, y tampoco es una imagen multiplicada del ser humano. No hay atajos mágicos para conseguir entender el pensamiento de Dios o ponerlo a nuestro servicio.

Frente a los magos y los científicos que creen poder leer el libro de la naturaleza, la religión católica afirma que las intenciones de Dios no están escritas en ninguna parte y que dependen tan sólo de Él. Si los astrólogos tuvieran razón y se pudiera saber por la conjunción planetaria de nuestro nacimiento qué es lo que nos va a suceder, ello no significaría tan sólo negarle el libre albedrío al ser humano, sino negárselo también a Dios, que estaría sometido al movimiento de los astros. Lo mismo sucede con la ciencia moderna, esa hermana bastarda de la magia: si la ciencia asegura que el ser humano es un producto de la evolución de los seres vivos adaptándose al medio, entonces Dios parece de nuevo innecesario: el universo podría funcionar sin Él.

El anterior es precisamente el verdadero punto de fricción entre la religión establecida y las diversas creencias esotéricas del renacimiento, pero también entre la religión y la ciencia: Dios es impenetrable y lo poco que nos deja conocer nos ha llegado a través de la Revelación y de los libros sagrados. Esos libros sagrados no pueden ser interpretados por cualquiera, sino sólo por los santos de la Iglesia y por el Papa de Roma, que ha sido elegido por Dios mismo, y a través del cual se expresa. Es por eso que la religión católica sufrió su mayor cisma cuando, gracias a la imprenta, cualquiera pudo leer la Biblia y, en consecuencia, interpretarla a su manera, y no aceptar sin más la lectura que hacían el Concilio o el Papa de Roma.

Estas razones, y otras en las que aquí no podemos detenernos, explican por qué la Iglesia de Roma combatía a esotéricos y científicos, astrólogos y matemáticos, a químicos y a alquimistas como si se tratara de un mismo enemigo.

Continuará….


la verdadera historia de las sociedades secretasEsta texto es un fragmento de la introducción a los capítulos dedicados a las sociedades secretas relacionadas con la magia en mi libro La verdadera historia de las sociedades secretas. No he incluido aquí las referencias a los rosacruces, los cabalistas y otras sociedades secretas, que pueden leerse en el libro.

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