Viaje al Oeste

Viaje al Oeste es una novela china muy célebre (en China) y larguísima. Más de 2000 páginas en la edición de letra un poco pequeña de Siruela.

Aunque a veces me he oído decir que no me gustan las novelas largas, si me observo con atención enseguida me doy cuenta de que esa es una de mis mentiras más llamativas acerca de mí mismo.

Mis libros de cabecera han sido durante años…

Memorias de Casanova, que ocupan entre 3000 y 5000 páginas (ahora lo estoy leyendo en su idioma original, francés)

…las Mil y Una Noches, que seguramente sobrepasan las 2000

…los Ensayos de Montaigne, que son una especie de novela mitad ensayística mitad autobiográfica que debe tener al menos 1500 páginas

…los Diálogos de Platón, que sin duda pasan de las 1000, y más si les añadimos las interminables e interesantísimas notas

…el Genji Monogatari, de Murasaki Sikibu, unas 2000 páginas

En busca del tiempo perdido, de Proust, digamos que 3000 páginas como poco

La Rama Dorada de Frazer (unas 850)

La Diosa Blanca, de Robert Graves (¿700?)

…las Historias de Herodoto, entre 1000 y 1500

…la Biblia (1500)

…el Heike Monogatari (850)

…la Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano, de Edward Gibbon (¿3000?)

El hombre sin atributos (¿2000?), de Robert Musil

Las variedades de la experiencia religiosa, de William James (700)

La estructura de la teoría de la evolución, de Stephen Jay Gould (1400)

…la Historia General de la Piratería, de Ángeles Masiá de Ros (700)

Enterrad mi corazón en Wounded Knee, de Dee Brown (600)

La educación sentimental, de Flaubert (¿600?)

…y otras que ahora no recuerdo, entre ellas largas historias o enciclopedias filosóficas, históricas y mitológicas.

El Viaje al Oeste es una más de estas lecturas que parecen interminables, y que a veces se prolongan durante años (como las Memorias de Casanova, con las que llevo más de diez años en sus dos versiones), proporcionando un placer continuo, tal vez semejante al de ver cómo crecen tus hijos o cómo tus amigos se hacen viejos. El libro probablemente no cambia a lo largo de esos añós, excepto porque el papel empieza a amarillear, pero el lector, es decir tú o yo, sí va cambiando. De esto se puede hablar mucho, pero lo dejo para otra ocasión.

Viaje al Oeste, conocido popularmente como “Las aventuras del rey mono”, es un libro de aventuras y no hace falta que te diga quién es su protagonista.

Wu Kung el rey mono

Es un mono, en efecto, pero también aparecen un cerdo y un caballo, y un monje budista, y muchos demonios, y el taoísta Lao Dan, autor de Dao De Qing [Tao Te King o Lao Zi], y Buda y un montón de dioses.

No sé si te has dado cuenta de que en algunas de mis páginas hay una pequeña mascota que se llama Wu kung.

 

Wu Kung es uno de los nombres del rey mono.

 

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[Publicado en Anacrónico en ]

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El Gabinete Oriental de las Curiosidades de Ana Aranda

Gabinete de curiosidades orientales de Ana Aranda Vasserot

Ana Aranda Vasserot ha vuelto a poner en marcha su blog dedicado a Asia (en especial a China, Corea y Japón). Parece que esta vez está muy decidida a superar la crisis de los cuatro meses (que acecha a quienes abren un blog).

Con cierta regularidad empiezan a aparecer en su página artículos muy interesantes acerca de la cultura de Asia sudoriental, sin que parezca haber límites temáticos o académicos.

Puede hablar un día de Fu Manchú y el peligro amarillo, que es uno de los mitos del orientalismo que denunciaba Edward Said, lo que Ana Aranda cuenta de manera a la vez entretenida y rigurosa, mostrando que los iconos y los mitos culturales no son tan inocentes como puede parecer a primera vista.

Fu Manchu Ana Aranda Vasserot

Fu Manchu y el peligro amarillo

Ana dice por ejemplo:

“El avance económico de China y la amenaza que supone a la supremacía de Estados Unidos hace pensar que en poco tiempo Hollywood producirá un remake de Fu Manchú.”

Y lo cierto es que en la última entrega de Batman, El caballero oscuro, ya aparece un malo malísimo chino.

Lau

Lau, el malvado hongkonés de El caballero oscuro

La primera consecuencia ha sido que la película no se haya estrenado en China, por el temor de la productora a que los chinos se lo tomasen mal.

En el Gabinete oriental de curiosidades, Ana habla mucho de Japón, por ejemplo del interesante tema de la minorías, desde los aino a los okinawenses. Yo tuve un profesor de karate que era de Okinawa y que aunque se sentía japonés, estaba muy molesto por la situación de la isla, algo que cuenta Ana en su blog. Pero la minoría más fascinante es la de los burakamin.

Burakamin

Las minorías en Japón

También hay entradas dedicadas a Corea, como la historia del Godzilla de Corea del Norte, en la que es más asombrosa la historia de cómo fue hecha la película, con secuestros incluidos, que el extraño origen de ese monstruo coreano llamado Pulgasari.

Pulgasari

Pulgasari antes de crecer

Puedes visitar la página de Ana Aranda con este enlace: Gabinete oriental de curiosidades

 

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[Por cierto, se supone que en la serie Lost, Sayid Jarrah representa a Edward Said, lo que es un poco absurdo y otra muestra de orientalismo trasnochado]

 


 

 

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Huang Qi y Xu Wei

Xu Wei es un disidente político que lleva tres años en prisión sin siquiera sentencia: está acusado de subversión por haber publicado cosas contra la línea oficial en Internet.

Los que vivimos en Europa deberíamos pensar de vez en cuando en lo que tenemos y no tirar todas nuestras piedras dialécticas contra nuestro propio tejado, porque hay otros lugares donde hay que lanzarlas con más urgencia: aquellos en los que la gente es encerrada durante diez años, como Xu Wei, simplemente por expresar sus opiniones.

Así sucede en China, donde hay personas que están perdiendo su vida en la cárcel sólo por hablar. O en Corea, en Afganistán, Pakistán, Irak, Irán; en Cuba, cuya censura y encarcelamiento de disidentes tantos vergonzosamente silencian e incluso alaban; en Filipinas, donde son más de 50 periodistas asesinados, Uzbekistan, Maldivas, Costa de Marfil, Nepal y casi todos los países musulmanes, en los que la libertad de expresión es la excepción, no la norma.

Kenneth Rexroth, el gran poeta americano, se preguntaba hace más de veinte años, ante la afición de tantos por la alienación: “¿Alienado quién respecto a qué?”. Mucha de la verborrea supuestamente antiburguesa que ahora vuelve a oírse es una falta de respeto con aquellos que no sólo están alienados, sino enmudecidos.

Además, por supuesto, debemos criticar lo malo que existe entre nosotros y los intentos de limitar nuestra libertad de expresión (como ahora sucede en Estados Unidos y otros países de Occidente), pero distribuyamos con un poco más de ecuanimidad nuestra indignación, porque hay muchísima gente que la merece mucho más.

Junto a Xu Wei fueron encerrados sus amigos Jin Haike, Yang Zili y Zhang Honghai. Todos condenados a ocho o diez años de cárcel por expresar sus ideas. Ideas que, además, no consistían ni en apologías del genocidio, del racismo, del terrorismo ni nada parecido, sino sólo en pedir un cambio político por medios pacíficos y publicar cosas como el testimonio de una madre a cuyo hijo mató a golpes la policía en una protesta.

Otro periodista encarcelado es Huang Qi, quien escribió en su página web, poco antes de ser detenido:

Aún queda mucho camino por recorrer. Les doy las gracias. Gracias a todos los que se han esforzado por la democracia en China. Han llegado. Hasta pronto”.

A mí leer esto me recuerda de inmediato cosas semejantes durante la dictadura franquista, cuando en casa de mi madre se refugiaba gente perseguida por la policía y nosotros mismos estábamos expuestos, con plena conciencia, a que nos pasara lo mismo que a Xu Wei o Huang Qi, a que en cualquier momento llegara la policía y acabáramos en la cárcel.

huangqi

Huang Qi

Afortunadamente, hay muchas páginas en Internet dedicadas a la libertad de expresión. Algunos enlaces:

Amnistía Internacional: puedes ver su página dedicada a China

Reporteros sin fronteras, donde se ofrece una guía para la ciberdisidencia, no la ciberdisencia de salón que tanto abunda (¿disencia respecto a qué?) sino para mantener el anonimato en los países en los que puedes acabar en la cárcel por expresar tus opiniones: Guía práctica del blogger y el ciberdisidente

IFEX ( Intercambio Internacional por la libertad de expresión)

 

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[Publi­cado en octubre de 2005 en Mundo Flotante]

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El críptico carácter chino

Mucha gente piensa que los chinos son crípticos, cerrados y enigmáticos. Es curioso que esta idea esté tan extendida, porque creo que no responde a la realidad.

Los chinos en general, y al parecer especialmente los de las zonas costeras, son, según fuentes bien informadas, más bien alegres, sociables y simpáticos. También lo son los de Pekín, que están extraordinariamente interesados en los turistas y que intentan hablar contigo en cada ocasión, pero sin agobiarte. Lamentablemente, la conversación es difícil porque pocos de ellos saben inglés, francés, italiano o español (los idiomas en los que yo puedo hablar).

En una ocasión, al salir del Palacio de Verano de Pekín alguien nos robó una de las bicicletas. Enseguida varios chinos se dieron cuenta de lo que había pasado e intentaron ayudarnos. La conversación sólo pudo tener lugar por gestos, pero ellos mismos llamaron a la policía y hablaron con los agentes para que se ocuparan de nuestro caso.

Una bicicleta de helados y yogures en Pekín

En muchas otras ocasiones hemos hablado con chinos que se han interesado por saber de dónde somos o qué hacemos en Pekín. Es tan llamativa su afabilidad que resulta asombroso que haya gente que diga que son cerrados.

También los chinos que viven en Madrid suelen ser simpáticos en cuanto se habla con ellos con naturalidad. El problema que tienen muchos es el idioma, pero también es cierto que lo aprenden bastante rápidamente. Tanto en Madrid como en Pekín decir alguna palabra en chino provoca sonrisas instantáneas. Por ejemplo Hola (Ni Hao) gracias (Xie xie), de nada (pu ka shi) o adios (Zi jian).

Creo que la razón por la que mucha gente considera que los chinos son cerrados y crípticos son diversas. La primera es que China ha sido hasta hace poco un país cerrado y críptico y todavía lo es en muchos aspectos. A lo largo de su historia China ha oscilado entre la apertura al exterior y el cierre de sus fronteras a toda influencia y contacto (aunque eso ni mucho menos ha sido tan exagerado como fue el cierre de fronteras japonés). La época comunista significo una opacidad raramente igualada: nadie podía saber qué pasaba en China (y todavía no se sabe del todo).

Aunque todavía se mantiene la dictadura, ahora el régimen prima y potencia los contactos con el exterior e incluso da la sensación de que ha dado la consigna de tratar especialmente bien a los turistas, porque los chinos de Pekín parecen verdaderamente hambrientos de comunicarse con extranjeros. Al parecer, en los años de oscurantismo de Mao era muy difícil que un chiono se atreviese a acercarse a un extranjero.

Otra de las fuentes de esta imagen de los chinos como un pueblo críptico y misterioso debe ser Fu Manchu.

Pero la razón más poderosa probablemente sea la poca comprensión y cariño que quienes dicen eso demuestran habitualmente hacia los chinos: al comportarse así obtienen lo que dan. Se mueven con su arquetipo a cuestas y se lo cargan a cualquier chino que conocen.

De eso hemos tenido en Pekín varios ejemplos protagonizados por españoles, que daban por sentado que los chinos tenían que entender el chapucero inglés español, y se enfadaban si no era así. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los chinos maneja un inglés tan poco preciso como el que manejamos nosotros, así que las posibilidades de malentendidos se multiplican.

Por otra parte, a menudo las opiniones acerca del carácter abierto o cerrado, arisco o amable de otros pueblos se deben a detalles anecdóticos y a ignorar algunos aspectos básicos de las culturas ajenas. En Japón, por ejemplo, es costumbre que antes de discutir se cree un buen ambiente entre los que van a participar en la discusión. Es por eso que muchos japoneses no te sacan la contraria ni siquiera aunque sea manifiesto que no están de acuerdo contigo. O incluso que se nieguen a expresar su opinión. Eso son rasgos culturales (hay quien sostiene que son incluso raciales, pero yo no lo creo) que hay que conocer, porque, una vez conocidos, las relaciones fluyen con tanta facilidad como con la gente de tu propia cultura (o más, en algunos casos).

 


 

[Publicado el 13 de septiembre de 2005]

 

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Fu, suerte

Aprovecho esta entrada que publiqué en el año 2004 para felicitar el año 2012 desde China.

 fusuerte

Fu, es decir, “suerte”, que es lo que se desean los chinos en el año nuevo. La palabra está puesta al revés porque esa es una tradición en las celebraciones del año nuevo, pero en realidad se escribe así:

funormal

Nuestro 2004 es el año chino 4701 y corresponde al signo del mono.

Para celebrarlo por mi cuenta, me he creado un nombre chino:

Tang Da

tang da

Puedes conseguir un nombre chino en esta página web:

nombre chino

Es una tremenda casualidad que mi nombre chino incluya el carácter “Tang”, teniendo en cuenta que acabo de abrir una página dedicada a la dinastía Tang. Además no es sólo la coincidencia del sonido, sino también del signo, pues Tang se puede escribir con diferentes caracteres, pero ha sido elegido (no por mí) precisamente el que sirve para dar nombre a la dinastía Tang.

Mi nombre chino se fabrica a partir de una característica y de la similitud con mi nombre. Por ello, el segundo carácter es Da (Daniel). En la página no se explica el significado de Tang, pero sí el de Da: alcanzar, llegar a, inteligente.

Tang Da no se pronuncia como se escribe, sino que la T se marca más, como si escupieras suavemente y la D se pronuncia como “T”. Más o menos: “Ttang ta”.

Aprovecho para recomendar mi página favorita de China. Todavía recuerdo cómo me emocionó leer hace varios años la carta de su creador. Podéis acceder directamente a la página a través de un enlace enla columna de la izquierda. Si queréis leer la carta a los visitantes de la página, pulsad en este enlace:

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