. Punto

PUNTO.

Esto es un punto.

No lo es.

Es sólo una mancha de tinta o un destello de fósforo en la pantalla de un ordenador.

Yo no puedo crear un punto.

Dependo de ti para que el punto exista. Todas estas letras no existen. Sólo existen porque existes tú. Son como el árbol de Berkeley, y tú eres Dios.

Si nadie lo mira, este weblog no existe.

Date la vuelta.

¿Lo has hecho?

Cierra los ojos.

El weblog desapareció.

Tú lo has vuelto a crear al mirar de nuevo.

Pero el weblog no está en la pantalla del ordenador, ni en las líneas telefónicas, ni siquiera en ese papel que tal vez hayas impreso para duplicar, en vano, su existencia inexistente.

Sólo existe en ti.

Dentro de tu cerebro en el momento en que lo miras.

Todo el sentido del universo es sólo software. Y el software no existe.

El hardware tampoco existe para el conocimiento.

Los modernos físicos cuánticos nos dicen que el observador modifica lo observado.

¿Y quién observa al observador?

El observador se observa a sí mismo y a sí mismo se crea a través de su propia observación.

Si no observara, tampoco existiría.

El observador sólo existe en tanto que observa.

Tú sólo existes cuando observas.

Si no observas, si no percibes, eres sólo vacío.

Pero puedes existir si observas que no observas, si percibes que no percibes. En tu tatami zen observando el vacío sigues existiendo.

La observación te crea.

Existes porque existe este punto.


[Escrito en 2005 o antes]

Comentarios en 2017. La historia de Punto: al revisar un antiguo blog llamado Monadolog, me encontré una entrada llamada “Punto”, escrita el 28 de febrero de 2005. Allí decía lo siguiente:

“Tengo por la red algunas páginas y weblogs aparte de este que ahora lees. Algunos son semisecretos y otras tan secretos que ni yo sé dónde están.

Algunos son weblogs heterónimos, como los poetas paralelos de Pessoa. Al revisar una vieja libreta me he encontrado con un texto que me ha recordado una página web de la que no me habría acordado nunca si no hubiese sido por esta casualidad. En esa página web sólo hay una cosa que se llama PUNTO.

Tenía otras cosas pensadas, pero como hace al menos un año que me olvidé del asunto, hago pública ahora esa web, que se llamaba Seingalt (pero que no hay que confundir con el Diario Secreto de Seingalt), porque la verdad es que ni siquiera sé cómo entrar en ella para modificarla”.

 

A continuación, facilitaba un enlace a esa web, alojada en Wanadoo. Lo curioso es que el enlace todavía funciona, pero ya no puedo acceder al blog de wanadoo ni al correo, que supongo ha desaparecido para siempre. Este es el enlace: Seingalt Punto

La verdad es que me había olvidado por completo del enlace, de la página y del texto, que no sé con qué intención escribí ni cómo clasificarlo: ficción, ensayo o ensayo ficción.

Eso sí, tiene cierta relación con mi historieta La eternidad en 24 horas. Y también con ¿Qué hace falta para que exista algo?


 

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Una realidad cambiante

Cómo es el mundo /1

El mundo que percibimos es solo una apariencia y resulta difícil saber cómo es en realidad. Lo más probable es que no sea posible conocer nunca esa realidad oculta, porque siempre será una realidad percibida, ya sea directamente, gracias a nuestros sentidos, o mediante instrumentos de medición y percepción cada vez más sofisticados.

La torre inclinadísima de Pisa. En realidad, aunque la torre de la derecha parece más inclinada, las dos fotografías son exactamente inguales.

La torre inclinadísima de Pisa. En realidad, aunque la torre de la derecha parece más inclinada, las dos fotografías son exactamente inguales.

Mucho antes de que Heisenberg  propusiera su ahora célebre principio de incertidumbre cuántico (“El observador modifica lo observado”) ya era una idea aceptada por filósofos de muy diversas escuelas. Lo sabía Demócrito cuando decía que aparentemente lo salado y lo dulce pero en realidad sólo átomos y vacío; lo sabían los escépticos de Grecia, Roma, la India y China, lo sabía David Hume y lo sabía Kant cuando dio nueva vida a la distinción entre noumenos y phenomenos, la realidad esencial y oculta (la cosa en sí) y lo que se presenta a nuestros sentidos.

¿Significa eso que no existe nada ahí afuera o que nosotros creamos la realidad? No lo creo. Hasta ahora, a pesar de las presunciones de la new age cuántica, nadie ha conseguido que la realidad obedezca a sus deseos, que un vaso roto en mil pedazos se recomponga yendo hacia atrás en el tiempo sólo con pensarlo. Podemos aceptar que un fotón no está ni aquí ni allí hasta que lo miremos, pero lo verdaderamente novedoso sería que nosotros pudiéramos decidir si va a estar aquí o va a estar allí. Podemos admitir que el color verde no existe más allá de nuestra mente, pero no podemos lograr, por el único esfuerzo de nuestra mente, que la hierba verde se tiña de color rojo. Si he entendido a físicos como David Deutsch, nuestra observación crea nuevos universos, pero lo asombroso sería que crease o hiciese desaparecer un simple grano de arena en este viejo universo nuestro. La realidad que nos rodea, sea lo que sea y sea cómo sea, es terca y sigue ahí afuera, permitiéndonos de tanto en tanto descubrir algunos de sus rostros ocultos, convirtiendo parcelas de lo numénico en fenoménico. Voy a referirme en esta serie de artículos a algunos descubrimientos que han levantado algunos de los velos con los que la naturaleza se oculta, por hablar en el lenguaje de los primeros científicos de la Royal Society. El primer descubrimiento tiene que ver con la luz, el sonido y la velocidad.

Videoscopio: ver movimientos invisibles y escuchar sonidos en el movimiento

El primero es un microscopio que permite ver movimientos invisibles y escuchar sonidos a través del movimiento. Lo presenta Michael Rubinstein en una conferencia TED.

Michael Rubinstein en la conferencia TED

Se trata de un microscopio de movimiento que funciona con una cámara de vídeo y el análisis posterior de las imágenes para detectar los pequeños cambios de color, imperceptibles para el ojo humano. Después, estos cambios de color se magnifican , por ejemplo 100 veces, y eso nos permite ver los continuos cambios que se producen en la realidad pero que escapan a nuestra mirada.

De este modo, descubrimos, por ejemplo, que nuestro rostro palpita continuamente como una lámpara que se enciende y se apaga:

Un rostro en el que los cambios de color son magnificados 100 veces

 

El microscopio puede analizar todo tipo de imágenes, incluso vídeos o películas ya existentes.

Ahora bien, este microscopio no sólo capta el cambio de color, sino también movimientos que son imperceptibles para el ojo humano. Eso nos permite descubrir una infinidad de micromovimientos que nos pasan desapaercibidos en la vida real, como el continuo moverse de nuestros ojos y de todo nuestro rostro.

También los latidos de una niña que duerme, lo que tranquiliza a sus padres mucho más que la imagen de una cámara normal.

 

¿Qué nos podrá ofrecer un invento como este en el futuro cercano?

Se me ocurren varias cosas.

Es muy posible que este palpitar de la piel humana no sea casual, sino que tenga un significado, que se acentúe o varíe según las emociones de la persona. Aunque no podamos llegar a captar directamente esas variaciones, sí podremos hacerlo con las gafas de Google o con lentillas que incorporen una videocámara y estén conectadas a un chip capaz de analizar y ampliar esos cambios de color. Tal vez eso nos permita detectar si alguien está nervioso, si está contento o si siente miedo o atracción.

Como señala el propio Rubinstein, es posible que esos movimientos también nos puedan revelar el pensamiento de otra persona. Los expertos en lectura en frío ya son capaces de detectar pequeños movimientos que revelan en qué piensa la persona observada, igualando al detective Auguste Dupin, creado por Edgar Allan Poe, o a Sherlock Holmes cuando adivina lo que piensa Watson con sólo seguir el movimiento de sus ojos. No es tan difícil como parece:

“Yo mismo he conseguido en varias ocasiones leer el pensamiento de otras personas, adivinar una carta en la que han pensado sin siquiera tocar la baraja, o saber, tan solo con mirarles a los ojos, si estaban recordando un momento agradable, una lesión que padecieron o si estaban haciendo un cálculo matemático”.
(No tan elemental, cómo ser Sherlock Holmes)

Este microscopio de movimiento también permitirá detectar enfermedades en sus primeros estadios. Sospecho que llegará un momento en el que microscopios como este se emplearán para detectar los más leves cambios en el torrente sanguíneo, las variaciones en el latido del corazón, las obstrucciones, dilataciones o bronquiectasias de los pulmones. Eso permitirá prevenir enfermedades mucho antes de que se manifiesten y también observar el efecto de  los tratamientos y medicamentos hasta el más mínimo detalle. Será otro paso en el camino que la medicina está recorriendo en las últimas décadas, en su acelerada conversión de ciencia empírica en ciencia casi deductiva.

También podremos detectar micromovimientos en los objetos que tenemos alrededor, previniendo problemas y grietas en las estructuras o seismos mucho antes de que se produzcan. Un ejemplo asombroso es el de los movimientos de este vaso, causados por una onda de sonido, una única nota, al estilo de aquellas soprano que rompían la cristalería.

 

Sonidos que se ven

También es extraordinariamente interesante la parte de la conferencia en la que Rubinstein explica cómo a partir del movimiento se pueden reproducir sonidos y cómo se puede convertir una vulgar bolsa de patatas fritas en un micrófono, convirtiendo su movimiento en sonido.

El sonido descifrado por los micromovimientos de una bolsa de patatas

Eso nos lleva a interesantísimas posibilidades. La más obvia es que ya nadie puede estar seguro de que no está siendo escuchado. Ahora los políticos se tendrán que preocupar en las ruedas de prensa no ya solo de que los micrófonos estén apagados, sino de que no haya por ahí una bolsa de patatas vacías, una bandera o cualquier cosa que pueda vibrar.

También nos permitirá inaugurar una nueva ciencia arqueológica, que me permito bautizar aquí como la arquelogía sonora o audioarqueología, en la que, mediante imágenes, como las películas mudas, podremos recuperar sonidos que parecían perdidos. Siempre me he preguntado qué decían los actores del cine mudo. ¿Fingían hablar, decían un texto parecido a lo que contaba la acción, se contaban chistes el uno al otro? En parte eso se puede averiguar mediante la lectura de labios, aunque no sé si alguien se ha tomado la molestia de hacerlo con los clásico del cine mudo, pero quizá también se pueda recuperar parte de ese sonido gracias a la vibración visual de objetos cercanos. Es un mundo inmenso por descubrir.

Por otra parte, me pregunto si será posible en el futuro crear un microscopio que pueda recuperar sonidos impresos accidentalmente en objetos inertes. Recuperar sonidos de un pasado lejano, quizá de hace cientos o miles de años. Parece difícil a primera vista, pero quizá no sea imposible, como tampoco lo sea ver literalmente el pasado. Hablaré de ello en otro momento.

En lo que se refiere a esta pequeña investigación mía acerca de cómo es el mundo, este asombroso invento nos muestra que más allá de nuestra percepción habitual, la realidad es mucho más fluida y cambiante de lo que parece, que en cierto modo la realidad que a veces percibimos casi inmóvil es un continuo burbujear de movimiento y luces cambiantes. Todo esto nos podría llevar a consideraciones acerca de la posibilidad de que nuestro universo sea pulsante, incluso digital, como sostienen algunos físicos, y a compararlo con intuiciones como la de H.G.Wells en “El nuevo acelerador”. Pero esos son asuntos que trataré en otros artículos.

[La conferencia completa de Michael Rubinstein: See invisible motion]

Continuará…

♠♠♠♠

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¿Existe el movimiento? || Zenón de Elea

Cómo es el mundo /3 ||Enciclopedia de Filosofía de bolsillo Mosca y Caja

Zenón de Elea (-490/-430)

En una de las aventuras de Mosca y Caja intenté mostrar una de las célebres paradojas del movimiento propuestas por el filósofo  Zenón de Elea.

Me ha parecido  interesante estudiar ahora el problema del movimiento, que es uno de los más importante de la filosofía y que todavía nos está deparando grandes sorpresas. Aprovecharé también para señalar algunos aspectos curiosos de aquella historieta de Mosca y Caja.

Es recomendable leer primero la historieta.


 ¡Haz clic en las flechas para ver la aventura!

 

¿Existe el movimiento?

En el capítulo anterior de la Enciclopedia de bolsillo Mosca y Caja dedicado a Zenón de Elea, mi intención era mostrar que la afirmación de Zenón de que el movimiento no existe no resulta tan extravagante o inimaginable como puede parecer a primera vista. Quise mostrarlo mediante una analogía, una comparación entre este mundo real en tres dimensiones que creemos habitar, y el mundo ficticio de las dos dimensiones de un comic como el de Mosca y Caja.

El razonamiento por analogía no es nunca demostrativo, por supuesto, y su poder de convicción es en gran parte emocional: si logramos concebir en ciertas condiciones algo que nos resulta difícil imaginar, ello nos lleva a aceptar la posibilidad de que otra cosa igualmente difícil de imaginar(pero semejante a aquella) también pueda existir en otras condiciones, por ejemplo en la realidad nuestra de todos los días.

No sé si se entiende lo que quiero decir. Lo mostraré con un ejemplo.

 

En el espejo

Si pudiéramos observar que en un mundo en dos dimensiones un objeto atraviesa a otro objeto sin afectarlo, entonces, podremos, por analogía, imaginar que también en el mundo en tres dimensiones existen objetos que atraviesan a otros sin afectarlos (por ejemplo, un fantasma que pasa a través de nuestro cuerpo).

Pues bien, la verdad es que es muy fácil observar cuerpos que atraviesan a otros en el mundo de dos dimensiones: basta con mirar en un espejo (dos dimensiones) cómo alguien pasa por detrás de nosotros. En el mundo bidimensional del espejo, lo único que se vería sería que un cuerpo atraviesa a otro sin afectarlo ni verse afectado.

Naturalmente, nosotros sabemos que esa persona no nos ha atravesado, sino que ha pasado detrás de nosotros en el mundo tridimensional, pero la analogía lo que nos propone es que analicemos lo que ha sucedido desde el punto de vista del mundo del espejo. Desde el punto de vista de un mundo que tiene sólo dos dimensiones.

En ese mundo no es concebible que un objeto pase por detrás de otro objeto, porque no hay detrás. En el mundo de dos dimensiones, detrás y delante no se refieren a la profundidad, sino tan sólo a la posición (derecha o izquierda y arriba o abajo).

Cristal y reflejo

No hace falta un espejo para imaginar cómo serían los fenómenos paranormales en un mundo bidimensional. Basta con pensar que el cristal a través del que miras la calle es ya un mundo bidimensional. Es decir, no hay profundidad, porque todo lo que ves sucede en la superficie plana del cristal. Entonces asistirás a cosas tan extravagantes como que una paloma ocupe la misma posición que un  árbol, o que las personas se atraviesen unas a otras. Si a ello le añades tu propio reflejo en ese cristal, la cosa se hace todavía más fantasmal.

 

Analogías dimensionales

Como se ve, el tremendo poder del pensamiento analógico consiste en enfrentarnos a algo aparentemente imposible, o a una extraña situación que, sin embargo, se explica de una manera curiosa, sí, pero al fin y al cabo razonable.

El mito de la caverna de Platón es uno de los más conocidos ejemplos de pensamiento analógico. Imaginemos que hay unos prisioneros atados en una caverna y que sólo pueden ver las sombras de objetos que pasan detrás de ellos. Esos cautivos creen que el mundo real son sólo sombras en dos dimensiones…

Una vez que el oyente ha aceptado esa imagen de los cautivos como plausible, se le dice: “Ahora imagina que todo este mundo en tres dimensiones que consideramos como el mundo real en realidad es sólo una sombra de otro mundo más perfecto, que tal vez cuenta con más dimensiones”.

En opinión de Platón, ese mundo, el mundo de las Ideas, es más perfecto que el mundo real.

rudyLa caverna de Platón fue actualizada hacia los años 80 del siglo pasado por Rudy Rucker en su libro La cuarta dimensión. Rucker sugirió que, en vez de estar encadenados en una cueva, los cautivos están conectados a un ordenador o a un visor de realidad virtual, de tal modo que creen que ese mundo virtual era el mundo real.

Tal vez influido por Platón y Rucker, escribí hace años varios cuentos que después incluí en Recuerdos de la era analógica, como La caverna o Manifiesto contra los mundos posibles.

En Matrix, los hermanos Wachowsky trasladaron esa idea a un futuro quizá no tan lejano, mezclándola con Alicia en el país de las maravillas y la estética del anime japonés, en especial la del maravilloso Ghost in the shell (El fantasma en la máquina).

ghost-in-the-shell-21


 

planilandia1Pero la variación quizá más interesante de la caverna platónica fue la que hizo Edwin A. Abbot en su libro Flatland, traducido en español como Planilandia.

El protagonista de esta novela filosófica, llamado Cuadrado A, vive en un mundo en dos dimensiones. Un día, un extraño ser entra en su mundo. Se trata de una esfera. Como sucedía con el espejo, o con los coches que circulan por la calle y se reflejan en el cristal de una ventana, la tridimensionalidad de la esfera no puede ser percibida en Flatland: la esfera es percibida sólo en dos dimensiones.

Los habitantes de Flatland, incapaces de percibir la tercera dimensión, tan sólo ven que en su mundo aparece, de manera milagrosa, primero un punto; después que ese punto se convierte en un circulo pequeño que va aumentando hasta su máximo diámetro, para después comenzar a disminuir, convertirse en otro punto y desaparecer. De este modo, ven lo que nosotros definiríamos como una esfera atravesando una superficie plana.

LA esfera en Flatland

Un ser de la tercera dimensión, la Esfera, atraviesa el mundo de la segunda dimensión.

Del mismo modo que sucedía en la caverna de Platón, y en  la variación que hizo Agustín de Hipona del mito platónico (donde el mundo ideal es el de Dios), en Flatland la analogía no sólo sirve para mostrar la posibilidad de que vivamos sin saberlo en un mundo reflejado, o en la sombra de un mundo más perfecto que no podemos percibir, sino que también tenía un interesante trasfondo teológico, pues Abbot era sacerdote y en esa tercera y cuarta dimensión hay reminiscencias del Cielo prometido por Jesucristo y del carro de Elías. El libro también permite lecturas sociológicas, en relación con la estratificación jerárquica, psicológicas e incluso ideológicas. En realidad, una buena analogía puede serlo de muchas cosas.Flatland

Portada original de Flatland. El nombre del protagonista, Cuadrado A, es el del autor al revés, pues A. Abbot se puede leer “A al cuadrado”. En la portada también se puede observar que, además del mundo en dos dimensiones (Flatland) y en 3 dimensiones (Spaceland), existen otros dos: sin ninguna dimensión (Pointland) y con una (Lineland). Cuadrado A viajará a Linelandia, donde descubrirá que su presencia resulta tan asombrosa como la de la esfera en Planilandia.

 

El movimiento y Zenón de Elea

En la historieta de la Enciclopedia de Filosofía de Bolsillo Mosca y Caja, vemos que Caja opina que el movimiento no existe (¿y que otra cosa podría pensar una caja?), mientras que Mosca asegura que el movimiento sí existe.

Caja, como es obvio, coincide en sus ideas con Zenón, quien tenía varios argumentos para negar el movimiento: el más conocido era el de Aquiles y la tortuga, pero hay otros como el del estadio o el de la flecha, que es el que analizan Mosca y caja.

Zenón de Elea y la flecha

En la historieta, Mosca lanza dos veces la flecha. La primera vez da la impresión de que la flecha está siempre inmóvil en cuatro lugares distintos, como en estas imágenes:

Mosca y Caja y Zenón de EleaMosca y Caja y Zenón de EleaMosca y Caja y Zenón de EleaMosca y Caja y Zenón de Elea

Pero la segunda vez parece que la flecha se mueve. Se lo parece a Caja en su mundo bidimensional y nos lo parece a nosotros, que miramos, desde un mundo tridimensional, esas viñetas.

Sin embargo, en el segundo lanzamiento, la flecha ocupa exactamente las mismas posiciones que en el primer caso: cuatro posiciones idénticas en cuatro viñetas idénticas. ¿qué es lo que ha cambiado?

Aunque se trata de una animación en Flash, lo único que hice en el segundo caso fue que las cuatro viñetas cambiasen rápidamente, pero sin crear nuevas viñetas intermedias.

Por favor, active Javascript y Flash para poder ver el vídeo Flash.

Estas viñetas pertenecen a la primera versión
que publiqué de esta aventura, pero el único
cambio que hice está en los diálogos: la animación
es exactamente la misma, aunque aquí en un bucle
sin fin, lo que acentúa la ilusión de movimiento.

Esto muestra que algo que está inmóvil, primero en la posición 1 y luego en la posición 2, parece que se mueve de la posición 1 a la posición 2.

Somos nosotros quienes ponemos un movimiento que no existe, con lo que la tesis de Zenón de que el movimiento no existe ya no resulta tan extravagante, al menos en el mundo de las dos dimensiones, o en un mundo de dos dimensiones percibido en nuestro mundo de tres dimensiones.

Esta ilusión de movimiento es la que hace posible el cine cuando se proyectan 24 imágenes por segundo, 24 fotografías estáticas que trasmiten la sensación de movimiento continuo. Podemos comprobarlo en uno de los primeros ejemplos del cine mudo:

 Por favor, active Javascript y Flash para poder ver el vídeo Flash.

 La sensación es semejante a la de la flecha de Mosca y Caja. De hecho es idéntica, porque la película del caballo galopando en realidad no es una película, sino una sucesión de fotografías que hizo Muybridge antes de la invención del cinematógrafo, y que ahora pueden ser vistas como cine, simplemente pasándolas a cierta velocidad.

Caballo al galope de Muybridge

Placa del caballo galopando de Muybridge. No es una película, sino una sucesión de fotografías, que Muybridge pudo tomar gracias a un ingenioso sistema con muchas cámaras que se activaban al paso del caballo. Las extraordinarias fotografías del movimiento de hombres y animales que hizo Muybridge tuvieron su origen en una apuesta. Había que averiguar si un caballo al galope llegaba a tener en algún momento las cuatro patas en el aire. Las fotografías 3 y 4 prueban que sí.

 

La ilusión del cine se suele atribuir al efecto phi combinado con el fenómeno de la persistencia retiniana. Sin embargo, ahora se considera que en el cine no está implicado el efecto phi, sino el beta, también descubierto por el gran teórico de la Gestalt Wertheimer. Al parecer, tampoco  la persistencia retiniana por sí sola explicaría lo que nos sucede en el cine.

 El hermoso cuadro de Duchamp Desnudo descendiendo una escalera, muestra que la simple sucesión espacial de imágenes semejantes pueden trasmitirnos la idea, pero no la ilusión de movimiento. Hace falta que esta sucesión tenga lugar en el tiempo.

El saltador de Muybridge

Otra magnífica obra de Muybridge, quien fue la influencia fundamental de los desnudos en movimiento de Marcel Duchamp

 Acróbata de Muybridge

 Un ejemplo supremo de cómo nuestra percepción es condicionada por nuestras teorías acerca del movimiento: en esta sucesión de Muybridge nos parece ver cómo el acróbata gira en el aire. Algo semejante al caballo fotografiado en instantes sucesivos. Sin embargo, la realidad es que el acróbata ha sido fotografiado por seis cámaras, pero en el mismo instante. Lo único que varía es la posición de cada cámara. Muybridge ha logrado que veamos movimiento incluso en el instante petrificado.

 Un aspecto muy curioso del caballo que galopa de Muybridge es que, no sólo al unir las fotografías percibimos a un caballo en movimiento, sin advertir que en realidad salta de una posición a otra (como los electrones de una órbita a otra, por cierto), sino que esa cabalgada del caballo, que podríamos considerar que estamos viendo de nuevo más de cien años después, no sólo se sostiene en el engaño que hace nuestro cerebro al crear los pasos intermedios, sino que, además, es falsa en sí misma. En efecto, recientes investigaciones en las placas de Muybridge muestran que reordenaba las imágenes originales. Es decir, que tal vez la toma 3 no tuvo lugar detrás de la toma 2, sino antes, o quiza tras la toma 13. Eso le convierte en científico farsante, pero también, como dicen en la extraordinaria página Freeze Frame, en un artista, que como tal debería figurar en las historias del arte. Que yo sepa, sólo es considerado así en el Museo de los Mundos Posibles, donde las obras de Muybridge ocupan varias salas de la exposición Arte y ciencia.

 


 

MÁS INFORMACIÓN

Si te interesa la distinción entre los efectos phi y beta, puedes visitar una página en la que se explican (y se perciben) con todo detalle:
Phi is no beta

En cuanto al asunto de la persistencia de la visión, un examen muy interesante y minucioso de la cuestión en:
The myth of persistence of vision revisited
Freeze Frame, página dedicada a Muybridge.

Una página muy interesante relacionada con Muybridge: Artsy’s Eadweard Muybridge page

 


NOTA ACLARATORIA

Algunas personas han supuesto que mi intención en este capítulo de Mosca y Caja era afirmar que existen los fantasmas. Han llegado a esa extravagante conclusión porque establezco en las primeras líneas de este artículo una analogía entre una esfera tridimensional en Flatland y un fantasma que atraviese nuestro cuerpo. Pero se trataba tan sólo de un ejemplo de pensamiento analógico. Personalmente no creo en los fantasmas y tengo por ahora más razones para dudar de su existencia que para creer en ella, pero, como decía Samuel Gorn: “Para distinguir lo real de lo irreal, antes hay que haber conocido ambas cosas”. Yo, por el momento, sólo he conocido lo real.


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[Publicado por primera vez en 2011. Revisado en 2014, 2015 y 2017]


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H.G._Wells_,_c1890

H.G. Wells mostró en El nuevo acelerador (1901) que si percibiésemos a distinta velocidad el universo podría resultarnos muy diferente de como lo concebimos de manera habitual. El narrador del cuento, podemos suponer que el propio Wells, nos revela el descubrimiento que ha hecho el profesor Gibberne: una droga llamada Nuevo Acelerador:

“Yo he probado varias veces la droga, y lo único que puedo hacer es describir el efecto que me ha producido. Pronto resultará evidente que a todos aquellos que andan al acecho de nuevas sensaciones les están reservados experimentos sorprendentes”.

Tras patentar diversos estimulantes, Gibberne busca uno “que afecte todos los órganos, que vivifique durante cierto tiempo desde la coronilla hasta la punta de los pies, y que haga a uno dos o tres veces superior a los demás hombres”.  Una droga que permitiría pensar y actuar el doble de rápido. Gibberne lo consigue, pero la droga no duplica, sino que multiplica la aceleración de la percepción. El profesor y el narrador prueban al mismo tiempo la droga y comienzan a percibir el mundo de manera diferente. La consecuencia es que al percibir a gran velocidad, el mundo parece moverse a cámara lenta:

—¿Ha visto usted alguna vez delante de una ventana una cortina tan inmóvil como esa?

Seguí la dirección de su mirada y vi el extremo de la cortina, como si se hubiera quedado petrificada con una punta en el aire en el momento de ser agitada vivamente por el viento.

—No —dije yo—; es extraño.

—¿Y esto? —dijo Gibberne, abriendo la mano que tenía el vaso. Como es natural, yo me sobrecogí, esperando que el vaso se rompería contra el suelo. Pero. lejos de romperse, ni siquiera pareció moverse; se mantenía inmóvil en el aire

—En nuestras latitudes —dijo Gimbberne—, un objeto que cae recorre, hablando en general, cinco metros en el primer segundo de su caída. Este vaso está cayendo ahora a razón de cinco metros por segundo. Lo que sucede, ¿sabe usted?, es que todavía no ha transcurrido una centésima de segundo. Esto puede darle una idea de la actividad vital que nos ha dado mi Acelerador.

En realidad, todo el universo parece congelado, excepto ellos dos, que hablan, perciben y se mueven a gran velocidad.

Hoy en día podemos entender lo que Wells anticipaba gracias a las cámaras que reproducen la realidad a altas y a bajas velocidades o el ralentizado y acelerado posterior de lo grabado en montaje. O el célebre efecto time bullet de Matrix.

Efecto time bullet en Matrix. En “El nuevo acelerador” se describe la caída de un vaso de una manera similar: “Empezó a pasar la mano por encima, por debajo y alrededor del vaso, que caía lentamente. Por último, lo cogió por el fondo, lo atrajo hacia sí y lo colocó con mucho cuidado sobre la mesa”.

Gracias a este efecto de congelado del tiempo (freeze time) podemos ver la realidad de manera muy parecida a como la ven los dos protagonistas del cuento de Wells, para los que el mundo parece casi detenido o moviéndose a una velocidad lentísima:

“—La gente se fijará en nosotros.

—De ningún modo -respondió el profesor Gimbberne-. Fíjese usted en que iremos mil veces más de prisa que el juego de manos más rápido que se haya hecho nunca. 

Y así sucede, en efecto. Van a un parque, roban un perro a una señora sin que nadie se dé cuenta y viven varias aventuras mientras que en el exterior apenas ha transcurrido el tiempo:

“Prácticamente habíamos estado corriendo de un lado a otro, y diciendo y haciendo toda clase de cosas, en el espacio de uno o dos segundos de tiempo. Habíamos vivido media hora mientras la banda había tocado dos compases. Pero el efecto causado en nosotros fue que el mundo entero se había detenido, para que nosotros lo examináramos a gusto”.

Efecto de congelado temporal (time freeze) en Carousel. Estas escenas se ven como si fuera la mirada subjetiva de los dos personajes de H.G.Wells en “El nuevo acelerador” moviéndose por el lugar.

El único problema para los dos personajes, que no siempre han tenido en cuenta los superhéroes superacelerados como Flash, es que su movimiento hace que entren en combustión: “El frotamiento del aire! —grité yo—. El frotamiento del aire. Vamos demasiado aprisa. Parecemos aerolitos. Es demasiado calor”.

Tras perfeccionar y corregir algunos detalles del Nuevo Acelerador, el profesor Gibberne se dedica a crear una nueva droga de efectos contrarios, el Retardador. Pero de eso hablaré en otro artículo de esta serie.

 Continuará…

Ver también: Una realidad cambiante (Cómo es el mundo 1)

♠♠♠♠

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