La reja de mi ventana

CUADERNO DE CUBA

Casa-primera-Vedado4

Mi primera noche y mi primer día en La Habana, al día siguiente de llegar a la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (en 2013).

Casa-primera-Vedado3

Comparto en el barrio del Vedado la planta de arriba de una hermosa casa con mi amigo Mark. Creo que me ha correspondido la mejor habitación de esta casa, que todavía conserva mucha de la belleza que debió tener en sus buenos tiempos, aunque también se ha perdido, según nos contó la señora que vive aquí, una gran vidriera que había en la escalera que lleva a nuestro piso. Al parecer, un antiguo habitante de la casa decidió quitarla.

Cuando amanece,a través de las rejas de mi ventana veo los colores de Cuba.

Casa-primera-Vedado1


(Cuba, 16 de febrero de 2013)

Todos los cuadernos de viaje (China, Venecia, Mayab, Tahuantinsuyu, Austrohungría…) en: Cuadernos de viaje.


Cuaderno de Cuba

Cuba-edificio

Originally posted 2013-04-05 18:24:32.

Sacro y profano

CUADERNO DE VENECIA

Hace unos días (en 2005) paseaba con mi querida Ana por Venecia, buscando un lugar en el que cenar. A los dos nos gusta mucho caminar, recorrer calles, descubrir rincones más o menos ocultos, explorar las ciudades durante horas y horas.

Venecia es una de las pocas ciudades del mundo en la que no hay coches, así que el paseante puede moverse feliz y despreocupado, evitando, tan sólo, caer a los canales.

Una calle de venecia

Al pasar junto a una esquina, vimos un pequeño local y miramos la carta. Había un ingrediente que no sabíamos traducir y dio la casualidad de que allí estaba, en la puerta, el dueño del local, quien nos lo tradujo amablemente al inglés. Siempre nos toman por ingleses, o al menos por personas procedentes de algún lugar en el que se habla inglés. El hombre nos dijo que aquello estaba muy bueno y que podíamos entrar a cenar si nos apetecía. Sin embargo, yo preferí seguir inspeccionando un poco la zona.

Tras dar unas cuantas vueltas decidimos que aquel lugar era el más apetecible y regresamos. También porque nos había caído muy bien el hombre, ya que, aunque nos invitó a pasar como lo podría haber hecho cualquier dueño de restaurante, lo hizo de una manera simpática.

sacroeprofano

Todavía quedaba una pequeña mesa junto a la barra. Fue una suerte, porque, una vez que entramos, nos quedamos al instante enamorados del local. Un sitio pequeñito con apenas cinco mesas, una gran barra por detrás de la cual se llegaba a una cocina que no se veía, pero que debía ser pequeña, y las paredes llenas de cuadros y objetos de todo tipo. Los restauradores italianos, me parece, tienen una habilidad semejante a la de los franceses para conseguir que en un espacio mínimo uno se sienta a gusto e incluso acepte con humor tener que moverse de tanto en tanto para que el camarero pueda pasar. Es lo que los chinos llaman feng shui, pero aplicado a la convivencia. Las contraventanas, las mesas, la barra, eran de madera, lo que contribuía a darle calidez al lugar.

Cenamos unas sardinas deliciosas preparadas de manera semejante a los boquerones en vinagre, un plato de berenjenas y queso y unos espaguettis con pulpitos (pero en vez de pulpitos me los sirvieron con gambas, aunque no me quejé). De vez en cuando hablábamos con el camarero y dueño del local, que anunciaba los pedidos a alguien que estaba en la cocina, y él mismo servía los platos. Al parecer sólo trabajan allí dos personas.

Desde el primer momento, y no sé por qué, le caímos bien al dueño. Un señor flaco , muy flaco, pequeño, risueño, con gafas y bigote. Le hicimos muchas preguntas acerca del menú y él nos iba diciendo en inglés lo que era cada cosa. Pero se partía de risa. Y nosotros con él.

Sonaba música italiana en un aparato de cd portatil y barato. Música ligera, como Mala femmena o Roberta, de Pepino di Capri.

Roberta, de Pepino di Capri

Salió por fin el cocinero, un hombre gordo, con barba, a fumarse “una cigaretta” fuera del local. Ahora está prohibido en Italia fumar dentro de los locales, lo que es un verdadero descanso y placer para los ojos y los pulmones, así que a menudo se ve gente en la calle, que no es que esté tomando el aire bajo las gélidas temperaturas, sino disfrutando de otro placer, o vicio, según como se mire.

Profesores fumando a la puerta del colegio

El cocinero regresó. La cosa se fue animando a medida que pasaban los minutos. El camarero charlaba con los americanos y con nosotros. De pronto vuelve a salir el cocinero y exclama en medio del restaurante que aquello es un escándalo, que vaya música, que estamos en Venecia y lo único que suena es este “laralalá laralá”, que se supone que lo que hay que escuchar en Venecia es a Albinoni. Así que quitó el disco y puso a Albinoni. El hombre era tan gracioso que nos reíamos a carcajadas. El camarero enrojecía de la risa.

El flaco decía del gordo que era enorme, salió a la calle y regresó con la figura de un angelote y dijo que su socio tenía la panza como ese angelote y que cómo iba a presumir de veneciano si tenía la cara morena de un siciliano. El cocinero explicó que el restaurante se llamaba Sacro é Profano porque él era el profano y su socio el sacro.

El disco de Albinoni estaba rayado, así que el que el camarero lo reiniciaba de tanto en tanto, lo que era motivo de risas también. Oímos tres o cuatro veces el principio del adagio. Profano nos contó un chiste relacionado con los toros:

__Los toros no gustan a todos en España.

__Claro que sí.

__Yo conozco a uno que no le gustan.

__¿A quién?

__Al toro.

Al ver que me había comido los supuestos spaguetis con pulpitos y creer que yo sabía italiano (porque conocía casi todas las canciones) me aclaró que no quedaban pulpitos y que me había puesto gambas. Seguramente había pensado que el cliente no se daría siquiera cuenta de la diferencia.

Profano nos contó que había sido fotógrafo de artistas como Mina y Celentano. Hablamos de la muerte de Luigi Tenco. Tenco se suicidó en el Festival de San Remo, por causas nunca aclaradas; el cocinero dijo que por gelosia (celos por su novia Dalidá), otros dicen que porque su canción Ciao amore no entró entre las finalistas. Aquel suicidio terrible hizo que su amigo Gianni Paoli dejara de cantar durante varios años.

Luigi Tenco, siempre recordado

Así que también escuchamos la deliciosa canción más conocida de Gino Paoli, aunque quizá no llega a ser la más hermosa, de su maravilloso repertorio.

Gino Paoli, Sapore di sale

Nos sirvieron grappa, nos dieron a probar quesos deliciosos, bebimos y brindamos de mesa a mesa con los tres americanos (dos chicos y una chica) y con los dos franceses (chico y chica). Algunos empezamos a cantar, sobre todo los dos socios y yo, aunque Ana también tarareaba algunas conocidas. El camarero hizo la broma de echarme una moneda como si yo fuera “una jukebox”, porque me las sabía todas.

Profano se situó en el puesto de DJ (ya estaban servidas todas las comidas) y puso música americana y francesa de Serge Reggiani. Por fin pudimos cantar absolutamente todos con el Je ne regrette rien, de Edith Piaf.

Edith Piaf, Je ne regrette rien

 El flaco y sacro, que se llamaba Marino, nos contó que había estado en China, y la chica francesa también nos mostró su recorrido en un mapa. Marino había llegado de Asia hacia ocho años y fue en ese momento cuando Profano abrió el restaurante y le convenció para que fuera su socio.

Estuvimos allí hablando de pie y cantando durante mucho rato, apurando el último limoncello, fumando ya con las puertas cerradas, Sacro y Profano, Ana e incluso yo, que no suelo fumar. Sería imposible que yo ahora pudiera recordar todo lo que pasó en esa maravillosa noche. Nos despedimos tras darnos los correos electrónicos con Sacro y Profano, y salimos con los dos franceses, de los que nos despedimos en el puente del Rialto.


[Publicado por primera vez en diciembre de 2005]

CUADERNO DE VENECIA

Cuadernosdeviaje-grande

Originally posted 2012-07-12 10:58:28.

Cuaderno de Irlanda

El 12 de julio de 1994, llegué a Dublín. No había planeado el viaje y ni siquiera sabía dónde iba a dormir esa noche. Me gusta viajar de esta manera, decidiendo en el último momento qué hacer. Ese mismo día, en 1690, Jacobo II el Católico y sus aliados franceses fueron derrotados en la batalla de Boyne. La fecha es celebrada todos los años por los protestantes, que vencieron bajo el mando de William de Orange.

Dormí aquella noche en Dublín, en una habitación compartida con otros cinco viajeros, todos alemanes, que me demostraron que el célebre orden alemán es un tópico que quizá sólo se aplica en los cuarteles.

Al ver una tienda de alquiler de bicicletas, pensé que no estaría mal alquilar una y dirigirme al sur. Hacía varios años que no cogía una bicicleta, así que, cuando vi que tenía que recorrer 161 kilómetros, decidí que sería mejor tomar un tren hasta Cork y luego un autobús hasta Bantry, donde alquilaría la bicicleta. Ya había decidido hospedarme en Reenmore Farmhouse, un lugar de Bed&Breakfast del pequeño pueblo de Ahakista. ¿Por qué? Porque había leído en una Guía que la casa se hallaba en mitad de un paisaje totalmente salvaje y que “para nuestros lectores románticos resulta un sitio maravilloso”.

 

La casa en la que viví en Ahakista

En el viaje en tren leí La rosa secreta y Leyendas de Hanrahan el Rojo, de William Butler Yeats.

Bantry, un lugar muy afrancesado, me gustó mucho; Cork, una ciudad bastante grande, me recordó a un pueblo mediterráneo. A pesar de que está lejos del mar, cuando caminas por algunas de sus calles en pendiente, tienes la sensación de que a la vuelta de la esquina te vas a encontrar el mar.

Pude alquilar sin problemas la bicicleta en Bantry, pero el camino hasta Ahakista resultó toda una aventura, sobre todo porque me picó un mosquito en un ojo, con lo que quedé tuerto durante bastantes horas (puedes verlo en Un viaje a Ahakista).

Establecido ya en Ahakista, pasé el resto de las vacaciones viajando en bicicleta por toda la península de Maiden. Me levantaba temprano, desayunaba en Reenmore, lo que me servía como comida para todo el día, y me lanzaba a la carretera en una y otra dirección, deteniéndome de vez en cuando en los pubs de la carretera, jugando a los dardos con los habituales, por ejemplo con una hermosa muchacha a la que encontré sola en su bar, o sentándome en los acantilados, bañándome en las calas. Cuando me detenía en algún pueblo, aprovechaba para escribir lo que llamé Baikzouts (Bike Thoughts: pensamientos en bici).

En la Bahía de Dunmanus me invitaron a participar en una competición de pesca (quedamos los últimos, aunque no por mi culpa) y llegamos hasta la última roca en el mar, creo que The Bull, más allá de la cual sólo se extiende interminable el océano.

Cenando en el restaurante Shiro’s de Ahakista, contemplando un paisaje extraordinario y degustando una de las mejores comidas japonesas que he probado, escribí varios jaikus.

También estuve en la isla de Cape Clear, que es un lugar privilegiado para los expertos en ornitología adonde viajan los estudiantes de gaélico, pues sus ciento cuarenta y seis (ciento cuarenta y ocho según el capitán del barco) habitantes lo hablan allí mejor que en ningún lugar de Irlanda. Se cuenta también que un nativo de esta isla llevó el cristianismo a Irlanda un siglo antes de San Patricio. Este hombre, que viajó a Roma y regresó a su isla, era un O’Driscoll (también lo era el capitán). Se dice que los O’Driscoll son descendientes de los milesios (los hijos de Mil), que llegaron desde Galicia, según las leyendas en el año 1699 a. de C.

Otro día comencé a pedalear por unos montes y me perdí, apareciendo, en la Bahía de Bantry, concretamente en lo más alto del monte Knockhoolteenagh, a 734 metros sobre el nivel del mar.

En pocos días empecé a conocer el humor irlandés, que intenté reflejar en esta historieta que dibujé en mi pequeño cuaderno de viaje.

– Bueno, ya lo ve, mañana tendremos un día soleado.
– ¿Cómo lo sabe?
– Bueno, veo esas nubes en la parte norte de la bahía, veo el color del cielo cerca de las montañas, he notado el fuerte olor de las flores… y por último, aunque no menos importante, acabo de escuchar la predicción meteorológica para mañana.

 

[Publicado por primera vez en Esklepsis 3, 1997]

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Más información sobre la historieta en Humor irlandés

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Originally posted 2012-08-10 15:07:48.

Dibujos en la playa

CUADERNO DE MAURICIO Y LA REUNIÓN

mauricio10Cuando estuve en las islas de Mauricio y La Reunión, hice en una vieja libreta dibujos rápidos y pinturas apresuradas de las cosas que veía. Utilicé ceras y acuarelas, o a veces solo lápiz. Algunas de esas imágenes conservan un cierto atractivo, probablemente solo para mí, porque están asociadas a recuerdos muy hermosos .

mauricio8

Camino de la Tierra de Siete Colores en la isla Mauricio. Obsérvese que no estoy conduciendo

En esta galería están algunos de aquellos dibujos. Si haces clic en cualquiera de ellos podrás verlos y leer un breve texto explicativo. Pero también puedes ver los dibujos a mayor tamaño si desciendes por la página

 

Mapa dibujado durante el vuelo de regreso

 

Algunas estrellas de mar sobre la toalla (playa de La Reunión)

Mirando la playa desde la casa en Mauricio

Imagen de un sueño que tuve en Mauricio

 

Personajes de un sueño que tuve en Mauricio

Las bebidas de una reunión alegre en la casa de Mauricio

 

Una piña

Tiburón imaginario que traspasa la barrera coralina de Mauricio

Anochecer en la costa de Mauricio

Las hélices de un cuatrimotor y estrellas fugaces al fondo

Niño de Mauricio

 

Pájaro Dodó en la Tierra de Siete Colores de isla Mauricio (imaginario, pues los dodos fueron exterminados por los colonizadores europeos de la isla)

Pájaros en nuestra casa de Mauricio

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Atardecer en la playa en la que estaba nuestra casa

Todos los Cuadernos de viaje

CUADERNO DE MAURICIO Y LA REUNIÓN

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Originally posted 2014-06-13 00:38:15.

El guardián entre el centeno en Formentera

CUADERNO DE FORMENTERA

Pasé hace mucho tiempo unas vacaciones de verano en la isla de Formentera, en la casa de María Pía de Sa Mola, cerca del faro. Era una casa rural de piedra, sin agua corriente y creo que también sin electricidad.  Allí me pasaba las tardes en la indolencia, escuchando canciones de los Platters y Neil Sedaka en un radiocassette que, supongo, funcionaba con pilas. De vez en cuando paseaba hasta el faro o iba con María Pía a alguna playa, también teñí de rojo unos pantalones, los que aparecen en la foto. Cuando vino mi padre, unas semanas después, me regaló El guardian entre el centeno, de John D.Salinger, que es el libro que tengo en la foto.

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CUADERNO DE FORMENTERA

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No lugares en 2011

Aeropuerto de Dubai

Hace unos años, cuando escribí acerca de los no lugares (ver Escrito en el cielo y en ningún lugar), creo que no señalé un hecho que ahora me parece llamativo, al menos en los aeropuertos.

Aquí, en el aeropuerto de Dubai, veo a personas procedentes de todo el planeta: africanos de países como Nigeria, Senegal, Egipto o Marruecos, chinos, japoneses, europeos, estadounidenses, mexicanos, árabes… Cada uno va a su aire, unos vestidos con ropas regionales o étnicas, otros con el traje tradicional de las sociedades desarrolladas (chaqueta y corbata). Todos nos cruzamos y nos miramos, con esa mirada de aeropuerto, a medias indolente y a medias curiosa, y todos nos comportamos de manera distendida, porque todos sabemos que somos privilegiados, porque este no-lugar que es un aeropuerto internacional no está abierto a cualquiera; hace falta, como decía Marc Augé pagar una entrada, que en este caso es muy cara: el pasaje del avión. Así que aunque uno esté huyendo de la miseria, buscando una vida mejor en otro país, ahora, este momento de tránsito en el aeropuerto puede ser vivido sin más angustia que la de despistarse y perder el vuelo.

En cualquier caso, y eso es lo que me interesaba señalar, en la relación efímera que se establece entre todos los que compartimos los espacios comunes del aeropuerto, hay poca o ninguna agresividad, a pesar de que muchas de estas personas que caminan (que caminamos) enfundados en nuestros trajes étnicos, si se cruzaran en las calles de una ciudad cualquiera en muchos casos se mirarían al menos con desconfianza, sino con desprecio mejor o peor disimulado, e incluso con miedo.

Esta convivencia en los aeropuertos esconde sin duda alguna lección, tal vez relacionada con la no territorialidad, con la suspensión o la atenuación de la identidad. Muestra en la práctica, en la vivencia inmediata, un cierto cosmopolitismo, aunque sea transitorio. Tal vez los aeropuertos internacionales sean también el limitado y modesto anticipo de un mundo postnacional, que por pertenecer a todos no pertenezca a ninguno.

También muestra, creo, que los seres humanos somos capaces de aceptar reglas de juego distintas a las que aplicamos en nuestra vida cotidiana y que quizá el error es no aplicar estas reglas, las reglas cosmopolitas del aeropuerto, en nuestra vida llena de nacionalismos e identidades grupales.

 


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[Escrito el 5 de diciembre de 2011]

CUADERNOS DE VIAJE

Cuadernosdeviaje-grande

Entradas publicadas en todos mis cuadernos de viaje. Despliega el menú para ver todos los lugares.


Un comienzo accidentado

Cuaderno del Mayab (México)


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ESCRITO EN EL CIELO Y EN NINGÚN LUGAR

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El cuaderno Pasajero

CUADERNO DE ARGENTINA


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CUADERNO DE PEKÍN: ¿Pekín o Beijing?

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Berlín 1988-Berlín 2009

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Días tranquilos en París

CUADERNO DE PARÍS


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Presagios de un viaje

CUADERNO DE PORTUGAL


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CUADERNO DE TAHUANTINSUYU

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Colonia del Sacramento

CUADERNO DE URUGUAY


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CUADERNOS DE VIAJE

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No lugares en 2011

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El guardián entre el centeno en Formentera

CUADERNO DE FORMENTERA


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Dibujos en la playa

CUADERNO DE MAURICIO Y LA REUNIÓN


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Cuaderno de Irlanda

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Sacro y profano

CUADERNO DE VENECIA


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La reja de mi ventana

CUADERNO DE CUBA


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Colonia del Sacramento

CUADERNO DE URUGUAY

El Mundo, América, Uruguay, Colonia

Colonia del Sacramento es una pequeña ciudad al norte del Río de la plata. Se llega a ella en buquebús en sólo una hora desde Buenos Aires, así que no es exagerado decir que la ciudad más cercana a Buenos Aires no está en Argentina, sino en Uruguay.

Colonia en Uruguay, justo enfrente de Buenos Aires

Lo más asombroso de Colonia es la tranquilidad y la amabilidad de sus habitantes, a pesar de ser un destino turístico y una ciudad patrimonio de la humanidad. La amabilidad y educación de lo colonenses, y en general de los uruguayos, es legendaria, pero cierta. Martin Amis, que pasa los veranos (los inviernos europeos) en un pueblecito de Uruguay dice que no ha conocido pueblo más amable y civilizado que el uruguayo.

Hace unos días comí en un restaurante de Colonia. El dueño, y al mismo tiempo, cocinero era argentino. Me dijo que se había establecido aquí diez años atrás porque “Esto es único en el mundo: vas en la bici y los coches, las motos y la gente se paran para dejarte pasar”. Lo he podido comprobar: no conozco ningún lugar en el que se pueda ir tan tranquilamente en bicicleta, sin temor a ningún incidente: en caso de duda siempre pararán los coches. He visto a tres chavales pedaleando por la carretera y ocupando todo el carril, pero los coches que iban detrás ni les pitaban ni les decían nada: les adelantaban pasando por el otro carril, para no molestarles.

En otra ocasión, un motorista llevaba a remolque por la carretera a dos ciclistas: los cada uno de ellos se apoyaba en un hombro del motorista. Es frecuente ver a niños de no más de seis años pedaleando por la carretera y a muchas personas que van en moto y toman mate al mismo tiempo (con termo incluido). Otro día vi a la madre, el padre y dos niños pequeños, todos en la misma moto.

Tan sólo a veces se ve un coche a más velocidad: es casi seguro que el conductor será argentino, basta mirar la matrícula para comprobarlo.

Calles de Colonia

La de Colonia es una historia de luchas entre Portugal y España por el dominio de la ciudad. Fue fundada por el portugués Manuel de Lobo, que desde aquí se encargaba de controlar lo que sucedía al otro lado del Río de la Plata, es decir en los dominios españoles de Buenos Aires. Después los españoles se hicieron con la ciudad, aunque fue recuperada de nuevo por los portugueses, y así varias veces. Todavía es posible distinguir en la parte antigua las calles de origen portugués de las de origen español: las portuguesas tienen desagüe central, mientras que las españolas laterales.

Calle con desagüe central portugués

Calle con desagües laterales españoles

Además de ser una ciudad muy hermosa en su parte antigua y no estar nada mal en el resto, Colonia tiene unos alrededores que van desde bosques frondosos a playas tranquilas de arena fina en el Río de la Plata y una rambla costanera hermosísima en la que por la noche pueden verse las luces lejanas de Buenos Aires.

El Río de la Plata, confluencia del Uruguay y el Paraná, es el río más ancho del mundo y aunque hay un ligero oleaje, se trata de un río, no del mar y por tanto es agua dulce.

 

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Cuaderno de Uruguay

[Publicado en 2005 en Pasajero]

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CUADERNO DE TAHUANTINSUYU

tahuantinsuyu

Tahuantinsuyu, las cuatro regiones reunidas

tahua: cuatro
ntin: sufijo plural con una idea de unión entre sí.
suyu: parcialidad, en sentido amplio de región”.

“No sabemos si la palabra Tahuantinsuyu, las cuatro regiones reunidas entre sí, que contiene una idea de integración, fue usada y conocida antes de la conquista española, porque aparece a partir del final del siglo XVI”
María Rostworowski de Díaz Canseco

Llegué a Cuzco, también llamado Cusco, también llamado Qosco, también llamado Qosqo, el 13 de diciembre de 1997, invitado por mi amiga Karina.

Cuzco fue la capital de la antigua civilización inca, que, como es sabido, fue destruida por los españoles.

Allí pasé al menos dos semanas y, como suelo hacer siempre que viajo, anoté unas cuantas cosas en un cuaderno e hice algunos dibujitos. Pondré aquí algunas de las cosas de ese cuaderno, las que me parezcan más interesantes. El cuaderno está dedicado a Karina, por supuesto, que ahora está allí, en Tahuantinsuyu.

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[Escrito en 1997]


Cuaderno de Tahuantinsuyu

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Entradas dispersas sobre arte

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Presagios de un viaje

CUADERNO DE PORTUGAL

El día 30 de diciembre de 1998 Luis, Marcos y yo decidimos pasar el fin de año en Lisboa. No parece muy difícil, porque Lisboa está a apenas unos cientos de kilómetros de Madrid, pero nuestra intención era viajar a nuestra manera habitual, es decir deteniéndonos aquí y allá, eligiendo carreteras secundarias y huyendo de las autopistas. Hacer del viaje  una experiencia digna de ser vivida, y no sólo una contrarreloj en la que demostrar que se puede llegar en pocas horas a cualquier sitio.

En un ensayo que creo que escribí por esos años, llamado Cómo vivir más tiempo, dije que uno de los mejores métodos para vivir más tiempo es no tirar el tiempo en actividades tan absurdas como viajar a ciento y pico kilómetros por hora por una autopista sin ningún interés ni encanto. El tiempo que no se pierde es el tiempo vivido.

Así que, después de una fiesta de despedida en casa de Marcos, que acabó a las tantas, emprendimos el viaje en el coche de Luis, que era el único de los tres que conducía.

Durante el viaje, llevé un cuaderno azul que me había comprado en Argentina, donde anotaba las cosas que pasaban o hacía dibujitos.

En los primeros kilómetros del viaje, anotamos algunas predicciones y presagios.

MI CARTA ASTRAL

Anoté en mi libreta el 30 de diciembre de 1998, dos años antes de fin de año:

“Esta es una carta astral que me hizo Paco Freixas hace más de 15 años. En ella se lee: ‘Peligro de muerte en 1998’. Bromeamos mucho sobre este asunto, sobre mis dos últimos días de vida. Por ejemplo, podemos imaginar que tomando las uvas proclamo que he superado mi destino, pero entonces me atraganto con la última uva y muero.

También es hermoso para la necrológica: ‘Muerto en Lisboa en 1998’.

A lo mejor en Lisboa incluso tenemos ocasión de pasear por mi cementerio”.

Lo curioso es que, en Lisboa tuvimos varios encuentros con muertos y con una impresionante representación de la propia Muerte. Pero no con mi muerte. Quizá todavía estoy a tiempo. Es como aquel poema tan hermoso de César Vallejo: 

Piedra negra sobre una piedra blanca

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París —y no me corro—
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

Vallejo murió en París, con llovizna, pero fue un viernes de primavera. Yo podré morir en Lisboa, pero ya no en 1998.

KEN, EL AQUIETAMIENTO (LA MONTAÑA)

El segundo presagio fue una consulta al I Ching que hicimos la noche antes de partir.

Fotocopié las páginas en las que se explicaba el hexagrama que nos correspondió: Ken, el Aquietamiento o la Montaña, que se puede transformar por conversión en Ch’ien, la Modestia. Lo explicaré en otra entrada, así como otros presagios e indicaciones que, mientras los leíamos ya en la carretera, nos parecieron bastante atinados.

EL CUERVO

Otro presagio fue una urraca o un cuervo. Tengo que aclarar que en el complejo sistema simbólico de los mitólogos diletantes como yo la urraca, el cuervo, la corneja y el grajo son para nosotros el mismo animal, siempre que nos parezcan interesantes las conclusiones que gracias a ello alcanzamos.

Es curioso que este cuervo que dibujé en 1998 se parece bastante al aspecto último de Cuervo, el cuervo amigo de  Craven.

Anoté en la libreta:

“Marcos vio una urraca en su ventana y pensó que era un mal presagio. Pero el cuervo es el animal de Lisboa.

Estos días discutí con Alda acerca de si Kronos/Cronos es el tiempo (eso es lo que decía Alda) o un antiguo dios agrario que sólo tardíamente fue identificado con el tiempo. Además, yo decía que Cronos significa “cuervo”.

Hace tiempo hice una pequeña investigación para mi padrino Velasco, porque Belasco significa “cuervo” en vasco. El dios celta Bran también se relaciona o significa ‘cuervo’.”

Saturno (Cronos) devorando a su hijos, por Rubens.

Casi todo el mundo, incluidos los mitólogos no diletantes, identifica sin más a Cronos con el tiempo, pero al parecer en su origen se trató de una divinidad agraria llamada Kronos (Κρόνος), que luego fue identificada con la personificación del tiempo: Χρόνος (Jrónos o Khronos) . La relación entre aquel primer Cronos, con su guadaña o su pico de cuervo, y el segundo Chronos es fascinante, y no es extraño que ambos dioses acabaran por ser confundidos en uno. En cuanto a que Cronos significase en su origen ‘cuervo’, esa es la opinión de Robert Graves, aunque hay otras muchas interpretaciones, como la que busca una etimología fenicia.


Chronos, dios del Tiempo, padre de las Horas, duerme sobre la tumba de George Woff, comerciante.

Chronos, dios del Tiempo, padre de las Horas, duerme sobre la tumba de Georg Woff, comerciante.


 

EL NUEVE DE PICAS

Otro presagio fue un naipe:

“El día 30 por la mañana, poco antes de empezar el viaje, saqué esta carta al azar de una baraja que encontré en la casa de Marcos.¿qué querrá decir? Creo que ni las picas ni los nueves son fastos, sino más bien nefastos.”

Como se ve, casi todos los presagios parecen negativos, al menos a primera vista (y poco después tendríamos uno bastante más explícito). Sin embargo, nuestra voluntad quiso imponerse al destino con un regalo que nos hizo Marcos.

UN POEMA DE SAFO

Escribí en el cuaderno de viaje:

“Marcos me regaló en Navidad este hermoso poema. Compartimos en los últimos meses muchos momentos tristes por causa de dos mujeres que tenían el mismo nombre. Ahora los dos hemos recuperado la alegría, y quizá en 1999 nuestra felicidad común también se asocie a un mismo nombre de mujer (ojalá). [29 de diciembre de 1998, víspera del viaje].”

La casualidad, en efecto, hizo que en 1998 dos mujeres con un mismo nombre  salieran y entraran casi al mismo tiempo de la vida de Marcos y de la mía. Puedo decir que este buen presagio, anunciado por mí sin más ayuda de divinidades, estrellas o naipes, se cumplió.

Así, que después de tanto presagio y superstición (aunque para nosotros sólo era un juego divertido) me alegra cumplir aquello tan estupendo que decía Kenko Yoshida en Tsuresureguza:

“Está escrito: ‘Una mala acción hecha en un día de buen auspicio infaliblemente traerá consigo malos presagios. Y una obra buena realizada en un día de malos agüeros acarreará resultados favorables’. Los buenos o malos augurios vienen determinados por los actos del hombre, no por los días.”

Continuará…


En letra negra está el texto original del Cuaderno de Viaje que escribí en 1998 y en letra marrón lo que escribo ahora, en 2012.

Lo que está escrito en verde lo he escrito en 2016.


En uno de mis paneles de Pinterest puedes ver otros naipes que he encontrado de manera más o menos casual: Signos

Creo que lo más interesante que he escrito sobre símbolos y signos es precisamente el cuento Signos, incluido en Recuerdos de la era analógica.


CUADERNO DE PORTUGAL

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