Montaigne y mi retrato

LUIS DE LUIS: No se ofenda. Su  libro (No tan elemental), en el sentido más montaigniano  de la palabra es asistemático , derivativo y deshilachado…
DANIEL TUBAU: No me ofendo, todo lo contrario: es un elogio para mí, y más si me comparas con Montaigne. Por cierto, habría que investigar el aspecto sherlockiano de Montaigne, que era un gran observador, al menos de sí mismo. Sin embargo, también debo decir que es uno de los libros más organizados, y no sé decir si sistemático, que he escrito.

Entrevista con Luis de Luis Otero /2

LUIS: Pues es un libro abocetado e inacabado…
DANIEL: Ahora bien, es cierto que es incompleto, por un lado, por el tema en sí, por lo inabarcable del propio Holmes y del arte de la deducción y, por otro lado, porque he observado, de manera especial ahora que estoy terminando un ensayo acerca de El arte de la guerra, de Sunzi, que en mis libros acabo por ocuparme de todo, sea cual sea el disparador: a veces Sunzi, a veces Holmes, a veces una teoría del guión.

LUIS: Parafraseando: “Nada humano le es ajeno”
DANIEL: Como dicen los místicos new age (cosa que yo no soy): “Todo está conectado”: escriba lo que escriba, acabo por escribir acerca de todo. Y claro, al final todo se me queda a medias. Por otra parte, y esto sí que es un propósito consciente en casi todos mis libros, intento siempre dejar espacio al lector y muchas veces sugerirle o señalarle lugares a los que puede dirigirse una vez terminado mi libro.

LUIS: Por otra parte, y esto es también muy montaigniano, su libro no acaba nunca  
DANIEL: Buena observación. Así es. Siempre me gusta que lo que escribo esté vivo. Hace mucho tiempo hice mío un lema de Gustave Doré, el ilustrador  de la Divina Comedia, Don Quijote, El paraíso perdido, Les contes drolatiques de Balzac, Gargantúa…que en su insaciabilidad decía: “Yo lo ilustraré todo”. Yo lo adopté durante la adolescencia, aunque, dado que soy mal dibujante, lo cambié por: “Yo lo pensaré todo”, que se debe entender en el sentido de “Pasaré todo por mi sensibilidad y mi reflexión”. Y en ello estoy, pero creo que no me dará tiempo, y también eso quedará incompleto.

LUIS: En su blog lo reinicia e reinterpreta una y otra vez…
DANIEL: No me gusta solamente pensar, sino pensar sobre lo pensado: modificarlo, corregirlo, refutarlo. Tengo un libro que se llama Las paradojas del guionista, reglas y excepciones en la práctica del guión. Pues bien, ahora ya busco excepciones a las excepciones en el blog dedicado al libro. Aunque puede sonar un poco narcisista y egotista: me gusta discutir conmigo mismo. Mi yo de ahora discute con el de antes de ayer o con el de hace veinte añosfuturo.


COMENTARIOS EN 2018

Montaigne: Sin ninguna duda, Montaigne es uno de los pensadores que más admiro, por lo que fue una alegría que Luis me comprara de algún modo con él. Ya en mi revista Esklepsis dediqué uno de los pórticos o prólogos a los Ensayos de Montaigne, recopilando las descripciones que Montaigne hace de su propia afición a escribir los ensayos y a trazar de esa manera su retrato: De Montaigne al lector.

También en uno de mis blogs (el número 20, publicado en 2004) hice un homenaje a Montaigne, al llamarlo Il Saggiatore, es decir, El Ensayador, lo que también es, como es obvio, un homenaje a ese otro gran ensayador que fue Galileo Galilei. Elegí como  imagen del blog a Craven (que en cierto modo soy yo mismo después de muerto), cabalgando un caballo de ultratumba y al mismo tiempo girándose hacia atrás para lanzar una flecha. Esa flecha, si se mira con atención es una frase de Montaigne,ç con la que definía sus Ensayos: “Yo mismo soy la materia de mi libro” (Je sui moi-même la matière de mon livre”). Cambié, eso sí, “libro” por “web”. Es obvio el sentido que quise darle: yo también soy en gran medida la materia de mi web. La frase se encuentra también al comienzo de Diletante, en la columna de la izquierda

Ya antes, había modificado otra frase de Montaigne acerca de sus Ensayos: “Esta es una web de buena fe, lector. Te advierte desde el principio que no me propongo otro fin que no sea doméstico y privado”. De nuevo sustituí libro por web. Algunos lectores no han percibido esta intención que comparto con Montaigne respecto a sus ensayos, y han buscado en esta web una seriedad y un rigor que reservo para los libros publicados (aunque no para todos ellos). No tanto para lo que escribo aquí, que es siempre una investigación y un aprendizaje del mundo y de mí mismo.

Las anteriores son algunas de las presencias de Montaigne en mis páginas, pero hay muchas más.

El arte de la guerra: Ese libro que estaba escribiendo se convirtió finalmente en El arte del engaño, publicado hace apenas dos meses.

Una teoría del guión: Un ejemplo de cómo dos e mis lectores (y grandes amigos) han considerado un libro acerca de la escritura del guión como un estímulo para escribir libros o para incluso entender otros aspectos de la vida, se puede ver en: Las paradojas del guionista (y de cualquier otra persona).

Sugerirle o señalarle lugares: Quizá no todos, pero si muchos de mis libros, señalan hacia otros lugares, hacia otrso libros seguramente más interesantes que los míos. En algunos casos, como en Las paradojas del guionista, la indicación de otros lugares y autores ocupa una parte importante del libro, porque suelo citar a mis fuentes y a quienes me han dado placer en la lectura, al contrario de lo que hacen otros autores (en especial en el mundo del guión).

También eso quedará incompleto: Todo o casi todo quedará inevitablemente incompleto cuando llegue la muerte.

Excepciones a las excepciones: En Las 38 paradojas del guionista y algunas más, en efecto, busco las excepciones a las propias excepciones, es decir a las paradojas de mi libro, que ya son en sí mismas en cierto modo excepciones.

Continuará…


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Originally posted 2018-07-31 19:02:29.

Las palabras y las cosas

|| Entrevista con Luis de Luis Otero /1

Luis de Luis Otero, alias Jabez Wilson en Círculo Holmes, me hizo una mágnífica entrevista en 2017 para Círculo Holmes. Como él mismo descubrió, tengo la costumbre de comentar mis propios artículos y comentarios, en un proceso de aprendizaje y revisión continuos. Eso es lo que ahora comienzo a hacer a partir de su entrevista.

He descrito el placer de contestar a esa entrevista aquí: Luis de Luis Otero demuestra que no es tan elemental. Puedes leer la entrevista completa original, tal como fue publicada en Círculo Holmes: Entrevista a Daniel Tubau.

Cuando añado un comentario al texto original, lo señalo en color naranja. Los comentarios están al final de la entrada, tras la entrevista.

 

Con su libro No tan elemental, cómo ser Sherlock Holmes Daniel Tubau ha escrito un libro –en todos los sentidos– único. Es, en última instancia, un viaje a las entrañas y recovecos de la mente del detective  y, como todo viaje que merezca la pena, está cuajado de cunetas, meandros, sentidos y carreteras secundarias. Es un viaje que va a todas y a ninguna parte. Es un viaje que no acaba (ni debe) acabar nunca y así lo cuenta Tubau.

 

Tubau.jpgLUIS DE LUIS OTERO: Iniciamos la conversación pero usted desconfía de las palabras que nos guían por tópicos, entrañan vacíos, limitan  el conocimiento. Son, en definitiva, una trampa…
DANIEL TUBAU: Es cierto, yo diría que no solo las palabras, sino también los conceptos e incluso las ideas (o los memes, si aceptáramos la terminología de Dawkins y Blackmore). En especial, lo que más nos limita son las definiciones y las categorías o clasificaciones. Es curioso porque, a pesar de mi desconfianza hacia las definiciones, en casi todos mis libros hago en un momento dado una especie de búsqueda de definiciones y etimologías. Lo hice en Elogio de la infidelidad con el término “fidelidad”; en Nada es lo que es, el problema de la identidad, con “identidad”, en Defensa perfecta de la imperfección con “perfección” y en El arte del engaño con “guerra” o “estrategia”, entre otros ejemplos. Pero lo hago con dos intenciones, me parece.

LUIS: ¿Que son…?
DANIEL: En primer lugar, lo hago para dejar claro de qué estamos hablando:

“Yo entiendo por fidelidad esto, pero no afirmo que fidelidad sea esto…. así que ya sabe usted, querido lector, a qué me estoy refiriendo en este libro cuando emplee el término”.

El segundo sentido en el que recurro a las definiciones a pesar de desconfiar tanto de ellas es que creo que en muchas de esas palabras aparentemente positivas, como fidelidad, perfección o identidad, se esconden ideas y obsesiones que considero muy negativas.

LUIS: Entonces, ¿no seguimos? 
DANIEL: Claro que sí, porque, aunque creo que es verdad todo lo anterior y que las palabras limitan en cierto modo el conocimiento, también es cierto que sin palabras, e incluso sin definiciones, tampoco puede existir siquiera el conocimiento. Yo soy quizá partidario de la teoría de Tarsky de la verdad:

“La hierba es verde” es verdad si la hierba es verde.

LUIS: ¡Gran verdad!
DANIEL: La verdad, la modesta verdad, es la correspondencia entre una expresión lingüística y una observación empírica: “Veritas es adaequatio rei et intelectus”: “La verdad es la correspondencia entre las cosas y lo pensado (o expresado)”, como decía Tomás de Aquino.

 

COMENTARIOS EN 2018

Los memes: Me refiero, por supuesto, a la ciencia de la memética, sugerida como un juego o una metáfora por Richard Dawkins en El gen egoísta, pero desarrollada por Susan Blackmore y otros autores. He escrito un breve ensayo acerca del tema: “Memes, ideas y mundos“.

De qué estamos hablando:  Se trata, en cierto modo, de un contrato tácito con el lector: le digo acerca de qué voy a discutir y de qué no voy a discutir. Si él entiende por fidelidad otra cosa que lo que entiendo yo, entonces mis argumentos quizá no le afecten. Pero también busco casi siempre adecuarme al sentido más común en el que se emplean esas palabras o conceptos, no a uno que me invente yo para mi propia conveniencia.

Tarsky: Alfred Tarsky fue un importante lógico polaco. A pesar de la sencillez aparente de la expresión, lo de que “la hierba es verde” si y  solo si la hierba es verde esconde una gran complejidad epistemológica e incluso metafísica. Implica que quizá no podemos acceder a la esencia última de la realidad, pero que sí podemos establecer la verdad de ciertas proposiciones que hacemos acerca del mundo tal como lo observamos. Naturalmente, también se necesita una definición previa o implícita de “hierba” y de “verde”, cosa que no es tan sencilla como parece. Pero una vez alcanzadas o pactadas esas definiciones, podemos hacer ciertas proposiciones acerca de esta o de aquella hierba y determinar si son correctas o erróneas, lo que no es poco. Por otra parte, también se puede hablar de proposiciones o hipótesis sobre el mundo no únicamente linguisticas: una mujer neandertal que ve unas huellas en el fango puede lanzar la hipótesis “Hay una fiera aquí cerca” y, gracias a esa proposición sobre la realidad, salvarse. [/ref]

Tomás de Aquino: la definición de verdad de Aquino es muy semejante a la de Tarsky y toda su teoría del conocimiento sería bastante convincente si no nos encontraramos con la fastidiosa presencia de un ente imaginario en un recodo del camino: Dios.

Continuará…


Puedes leer la entrevista completa en Círculo Holmes: Luis de Luis Otero “Hay algo que siempre cambia en Holmes y algo que siempre permanece”.


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Sherlock Holmes, el inconformista

Alexandra von Schelling en la reseña y entrevista que publicó en El mundo el 30 de enero de 2014 (“Para que Watson sea como Sherlock”), proponía un destacado que me parece muy acertado y que expresa muy bien uno de los aspectos que más me interesaron al estudiar al detective en No tan elemental: “El detective de Conan Doyle tiene un valor científico/moral: el inconformismo, la fe en la observación, el naturalismo…”

Benedict Cumberbatch y Martin Freeman como Holmes y Watson en la serie de la BBC.

Dice Alexandra von Schelling:

“Daniel Tubau acaba de publicar ‘No tan elemental’ (Ariel), una profunda investigación del icono de la cultura londinense Sherlock Holmes. Tan icónico que el personaje creado por Arthur Conan Doyle, mil veces confundido con una persona real, ha empapado disciplinas como como la ciencia forense y la psicología y, aún más importante, ha propiciado suficiente literatura derivada como para convertirse en un subgénero. Ahí es donde encontramos ahora a Daniel Tubau, que no sólo descifra el genio de Holmes y sus métodos: también proporciona las herramientas necesarias para que sus lectores puedan imitarlo e incluso refinar su percepción del universo.

 El libro empieza por demostrar la genialidad del detective comparándolo con algunos de las grandes mentes pensantes de la Historia. Por ejemplo, el autor hace una comparación entre el crítico de arte Giovanni Morelli y su habilidad para distinguir entre cuadros sólo por la forma de una oreja y la habilidad de Holmes para encontrar pistas en detalles minúsculos como el orificio de un pendiente. Lo compara con Francis Bacon y con otros filósofos naturalistas como Robert Hooke porque Holmes  desmenuza el misterio igual que los filósofos desmenuzan el universo. Y mejor aún, da un consuelo ‘sherlockiano’ a las personas que piensan que el mundo es rutinario: contra la depresión, un poco de ‘pensamiento Holmes’.”



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carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
Es una mis mejores lecturas  de ensayos literarios en mucho tiempo, tanto por su originalidad como por su estilo. Y sobre un tema  para mí fascinante ya que me trae recuerdos de lecturas juveniles… Me tiene admirado su manejo de todos esos registros tan bien usados en esta trama tan erudita y esa disección tan inteligente, de fina “filología” (en el buen sentido de la palabra)… Creo que el resultado final es espléndido y muy divertido”.


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Sobre el libro

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SÓLO PARA TUS OJOS 
(Lectores de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes)

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Además…

La vida secreta de Sherlock Holmes


Cómo descifrar códigos y lenguajes

(con Sherlock Holmes)]


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Entrevista en MUY Historia: Sociedades secretas

 

daniel-muyhistoria

En el número de este mes de MUY Historia, me entrevistan a propósito de las sociedades secretas. Ya está en los quioscos. El número está dedicado íntegramente a las sociedades secretas.

DanielMuy Historia


La ver­dadera his­to­ria de las sociedades sec­re­tas
Alba Edi­to­r­ial, 424 pági­nas

“La ver­dadera his­to­ria de las sociedades sec­re­tas desvela el saber oculto de los influyentes masones y franc­ma­sones, los mis­te­riosos rosacruces, los ese­nios y sicar­ios con­tem­porá­neos de Jesu­cristo, los magos per­sas y los sac­er­dotes egip­cios, los asesinos del Viejo de la Mon­taña, el pri­o­rato de Sión y los tem­plar­ios.
El libro nos guía a través de un sin­fín de cer­e­mo­nias ini­ciáti­cas, cul­tos mis­téri­cos, lengua­jes secre­tos, sím­bo­los y con­traseñas o la asom­brosa Cábala.”

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También en ebook: La verdadera historia de las sociedades secretas


La verdadera historia de las sociedades secretas

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Series de televisión y nueva narrativa

Entrevista en El Periódico de Aragón

Daniel Tubau - El periódico de Aragón

Fotografía de ÁNGEL DE CASTRO

GARZA AGUERRI 16/11/2015

–Su último libro El espectador es el protagonista se subtitula Manual y antimanual de guion. ¿Por qué es un antimanual si explica como configurar guiones atractivos?

–Porque se opone a las teorías de hace 20 ó 30 años, cuyos manuales privilegiaban pensar las cosas que les sucede a los personajes y se olvidaban de pensar en lo que le pasa al espectador. Shakespeare siempre estaba pendiente de las reacciones del espectador y si éste se despistaba, trataba de reconducir la trama para mantener su atención. Los guionistas se habían obsesionado con los personajes, de sus crisis, de su psicología, de contar su pasado oculto que explique por qué se comportan de una u otra manera, pero no pensaban si eso importaba o no al espectador.

 

–Y si en tiempos de Shakespeare ya se intuía esa necesidad y el espectador es, posiblemente, el elemento de un espectáculo que menos ha cambiado, pues siempre ha buscado el entretenimiento y la empatía con lo que se le presenta ¿por qué los guionistas, digamos, se desviaron?

–Pues porque, como antes decíamos, los manuales se lo marcaban así. Obligaban a una estructura férrea, muy centrada en la psicología de los personajes y en tramas circulares y en el esquema causa-efecto. En Hollywood, y todavía hoy, se sigue esa estructura del viaje del héroe que, aunque no sepas como es la historia, sí conoces cómo se va a desarrollar y que acaba en un desenlace sorprendente pero inevitable, y al mismo tiempo lógico, como ya decía Aristóteles. Y en España se copia esa estructura de Hollywood.

 

–Y el cine japonés y chino que usted pone como contraejemplo a la factoría de Hollywood ¿qué tiene de distinto?

–Es cierto, me gusta el cine oriental o lo pongo como ejemplo de un cine innovador. En China ya no tanto, pues eran muy buenos en los años 80 y 90 pero ahora también imitan a Estados Unidos. En Japón, sin embargo, no siguen el modelo establecido. No hay una estructura circular. En Europa en los años 60 y 70 hubo un cine que también dejaba todo más abierto. Japón no es ni una ni otra, es más indefinible y por eso más innovador.

 

–Hoy en día, los ídolos ya no salen del cine, sino de las series de televisión, algunas de las cuales tienen una auténtica legión de seguidores. ¿Está justificado este cambio de tendencia?

–Sí, claro, es una curiosidad porque parecía que la tele estaba llegando a su final, que era un medio casi muerto, pero ha sabido renovar la narrativa. Las nuevas series provienen de cadenas de pago donde no dependes de la publicidad ni de complacer a un público masivo. Al guionista se le da poder absoluto, es lo que hoy se llama showrunners, o creadores, que llegan a tener un poder incluso mayor que un director de cine, pues de ellos parte la idea, la estructura de las temporadas, escriben los capítulos e incluso a veces los dirigen; es decir controlan todo al mínimo detalle y de esa forma la calidad aumenta.

 

–¿Y eso como se plasma en ese atractivo para el público?

–Primero, en el aspecto formal hay una renovación mayor que en el cine, pues tienen mayor libertad y cada uno crea su propio estilo. Estamos hablando de series americanas como Los Soprano, Mad Men en las que reaparece la narrativa griega y shakesperiana que rompen con esa estructura de causa-efecto por ejemplo con escenas que no llevan a ningún sitio, como puede ser una escena en la que los actores hablen durante un buen rato de algo trivial que no tiene luego una función en la trama. Los autores confían en sí mismos y dicen ‘voy a desviar tu atención, pero te va a gustar’, pues en el fondo es profundizar más en los personajes, dar una sensación de más vida. Era algo que ya hacían los autores griegos. Además, muchas de estas series tratan temas que el cine no se atreve, como The Wire, que muestra cómo es Baltimore y no echa la culpa a otros de la situación, sino que apunta a que tú has colaborado a hacerla así, que es culpa de sus gentes; es decir, abordan cuestiones sociales en las que Hollywood no se mete y que captan el interés del público.

 

–¿Seguirán en España su antimanual?

–Hombre, la intención de este libro es precisamente devolver a los guionistas el placer de escribir, de dejar de seguir esas estructuras férreas. Un autor debe tener claro que su obra debe superarle; no importa que no haya definido de antemano su personaje, sino que hay que dejar sorprenderse por él: ‘por qué hace esto este personaje mío; pues no lo sé y me da igual…’ El guionista no debe ser un analista de estructuras, sino disfrutar también él de la narración.


 

ENTREVISTA ORIGINAL EN:
Daniel Tubau: “Las series de TV han renovado la narrativa más que el cine” ( El Periódico de Aragón – 16/11/2015 )


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Página web del libro


Sherlock Holmes en La Vanguardia

La Contra, con Víctor Amela /2

victoramela

Víctor Amela

Un nuevo fragmento de la entrevista que me hizo Víctor Amela para La Contra de La Vanguardia, el 6 de agosto de 2015. El otro fragmento lo puedes leer aquí: Tú puedes ser Sherlock Holmes.



¿Hay antedentes literarios de Sherlock Holmes?

Se burla de Auguste Dupin, detective inventado por Edgar Allan Poe, por ”leer el pensamiento”. pero él acierta una vez lo que está pensando Watson. Lo deduce de signos extcrnos, de su gesto, de su mirada.

¿Qué método emplea Sherlock Holmes?
Deducción, abducción, inducción. Inducción: a partir de datos repetidos, concluyes una probabilidad. Deducción: conociendo un conjunto, sabes la parte. En estos casos no hay conocimiento nuevo…

¿Y en la abducción sí?
Tomas elementos distintos y los relacionas para concluir algo nuevo. Es la base del proceso
creativo y así avanza la ciencia.

¿Cómo?
Detectando diferencias en cosas aparentemente iguales, o similitudes en cosas aparentemente distintas. Como Einstein, que conectó lo aparentemente inconexo…

Tu-puedes-ser-Sherlock-Holmes-_54435658434_54026874601_600_226Holmes tenía algo de científico, pues…
Y de artista. Sabía salir de lo evidente, de la obviedad, de lo aparente…

como-jesucristo-¿Inspiró Sherlock Holmes a personalidades reales?
Feynman. Uno de los padres de la física cuántica, actuaba como Holmes: era capaz
de saber qué objeto había sido tocado de un conjunto. mediante su olor y temperatura…

 

¿Algún otro?
El cineasta Walter Murch. Siguiendo a Holmes, observó que cada parpadeo significa un cambio de pensamiento… Y el filósofo Popper habla de la falsación como lo que sabe la ciencia: lo que no es verdad. Y así opera Holmes. descarta lo que no encaja.

¿Y Watson?
Watson ilustra cómo pensamos habitualmente. Mediante obviedades, prejuicios, certezas irreflexivas, intuición desentrenada… ¡Pero podemos pensar como Holmes!

Habla de Holmes como si fuese real.
¡Muchos holmesianos sostlenen que Holmes existió! Como Jesucristo. Y  Watson, su evangelista, a veces oculta datos…

Para acabar, describa a Holmes.
Sin un desafío que resolver, la vida le deprime se droga, es melancólico y misántropo, solitario y curioso. Algo místico y, sobre todo, lector de la realidad. Conan Doyle fue cargándole de defectos para vengarse de él.

¿Cómo puedo ser Sherlock Holmes?
Evita que te arrastre el primer pensamiento intuitivo y fíjate en detalles. ¡Ah, y pregunta!

Eso si lo hago.
Con sólo veinte preguntas puedes discernirlo casi todo.


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  Para saber más acerca del libro: No tan elemental, querido Holmes
Para saber más acerca de Daniel Tubau: Algunas pistas acerca del autor


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Sobre el libro

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Además…

La vida secreta de Sherlock Holmes


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Tú puedes ser Sherlock Holmes

La Contra, con Víctor Amela

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Ofrezco a continuación un fragmento de la entrevista que me hizo Víctor Amela para La Contra de La Vanguardia, el 6 de agosto de 2015.

 

¿Qué le fascina de Sherlock Holmes?
El despliegue de su inteligencia en movimiento. ¡Qué espectáculo!

¿Desde cuándo trata con él?
Desde los 16 años: lo leí todo. ¡Y quise ser Sherlock Holmes!

¿Cómo? 
Mirando el mundo como él. El mundo rebosa de signos inadvertidos pero elocuentes e interpretables. Me adiestré a distinguir en el paladar distintos tipos de aceites y de cafés,
en el olfato distintos perfumes…

¿Y funcionaba?
¡Sí! Sorprendía a mis amistades. Miraba el afeitado de uno y sabía de qué lado tenía la
luz en el lavabo, o me colocaba en el andén del metro justo donde quedaría la puerta …

Si Holmes era inteligente, más lo sería su creador.
Arthur Conan Doyle lo era, pero fue devorado por su personaje. Y le tomó manía…

¿Ah, sí?
Por eso lo mató. Y tuvo que resucitarlo, por presión popular. Doyle era médico y se retiró
con la fortuna ganada con Holmes …

¿Qué tenía en común con su personaje?
Observador y deductivo, Conan Doyle colaboró con la policía de Londres en la resolución
de un caso. Y postuló que Jack el Destripador era una mujer: Jill la Destripadora. Pero se sospecha que pudo ser él mismo…

tubau-titular

La Contra (La Vanguardia, 6 de agosto de 2015), por Víctor Amela

¿Sigue emulando a Sherlock Holmes?
Me divierte fijarme en símbolos y signos… La ropa, por ejemplo, habla mucho de una persona.
Holmes se fijaba mucho en la ropa…

¿Experto en moda?
Bien podría haber desempeñado el oficio de coolhunter … ¡Y muchos otros! Era ducho en
tantas disciplinas …

A ver…
Criminólogo, médico, detective. mentalista, grafólogo, criptógrafo, cazador, quimico, filósofo,
científico, guionista, actor (se disfraza), taxista (conoce todas las calles de Londres), psicoanalista, sociólogo, violinista … Y, sobre todo, lector: lector del mundo, ¡era el primer semiólogo!

Lector de signos y señales.
Umberto Eco considera a Sherlock Holmes  el fundador de la semiótica, junto a Ferdinand
de Saussurc y Charles Sanders Peirce.

Un ejemplo.
En un caso, Sherlock Holmcs lee la ausencia de signo como signo: el silencio. Un perro no ladró durante el robo de un caballo… luego, algún conocido se lo llevó.

Elemental, querido Watson.
Holmes jamás dice eso en su 56 cuentos y cuatro novelas.

Continuará…

 


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carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
Es una mis mejores lecturas  de ensayos literarios en mucho tiempo, tanto por su originalidad como por su estilo. Y sobre un tema  para mí fascinante ya que me trae recuerdos de lecturas juveniles… Me tiene admirado su manejo de todos esos registros tan bien usados en esta trama tan erudita y esa disección tan inteligente, de fina “filología” (en el buen sentido de la palabra)… Creo que el resultado final es espléndido y muy divertido”.


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  Para saber más acerca del libro: No tan elemental, querido Holmes
Para saber más acerca de Daniel Tubau: Algunas pistas acerca del autor



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Sherlock Holmes entre políticos, editores y guionistas

Rocío Linares, La Razón

Illustration_for_'The_Bruce_Partington_Plans'_(Frederic_Dorr_Steele,_1908)

Watson en la aventura “Los planos del Bruce-Partington”, en la que Sherlock Holmes interviene en la alta política.

 

Reproduzco a continuación fragmentos de la entrevista que me hizo Rocío Linares para La Razón y que se publicó el 12 de febrero de 2015. Puedes leer otros fragmentos en “Sherlock Holmes y la intuición”:

-¿Cree que en la era de la información y de las comunicaciones se necesitan detecives?
– Sí. De hecho, la profesión de detective es una de las que hoy se encuentran en auge, según me cuenta una amiga detective. Hay más gente de la que imaginamos que quiere controlar a los demás. Precisamente se publicó hace poco una encuesta que revelaba que un tercio de los jóvenes españoles aceptaban ser controlados y consideraban que había que controlar a otras personas.

 

-¿En qué situación llamaría usted Sherlock hoy?
-Lo llevaría al Congreso, para que adivinara las intenciones de los políticos, qué quieren decir en realidad cuando cuando hablan con esa retórica. Es curioso que Sherlock nunca fuera avisado para resolver casos relacionados con la política …

-¿Se le ocurre alguien que encarne el perfil de Holmes?
-Para mí, Walter Murch, uno de los montadores de “Apocalypse Now”, es un Sherlock Holmes del presente. Un hombre muy inteligente, que trasciende su profesión de montador. Él ha explicado cómo en la edición de una película tiene que medir muy bien el momento en el que corta, si antes de que el actor parpadee o después, porque eso da pistas al espectador.

WalterMurch

Walter Murch

-¿Cómo relaciona su profesión de guionista con la de detective?
-Creo que tiene mucho que ver. A la hora de transformar una historia en el lenguaje televisivo, tienes que pensar por el espectador y guiarlo, sin que sienta que está siendo
conducido. Yo mismo utilizo los métodos de Sherlock que comento en mi libro para mis clases de guión. Trabajas con la sugestión, tienes que anticiparte al público, es incluso un trabajo de prestidigitador.

-¿Los guionistas se deben al público?

La Razon

-Normalmente tienes que hacer lo que te encargan, que pocas veces son grandes narrativas. En España, en concreto, siempre piden cosas muy convencionales, de estilo antiguo. Tienen que llegar las grandes ideas. Aunque el consumo de televisión está cambiando. La revolución en la ficción se ha producido en los canales de pago, donde la gente ve lo que quiere en cada momento. Estamos asistiendo a una reeducación del público y los espectadores son más exigentes.

– ¿Cuál es el reto de los guionistas en el panorama televisivo actual?
-En España es conseguir el reconocimiento que merecen porque no se valora ni su labor ni sus ideas. Siempre tienes que adaptarte a lo que piden, aunque un creador siempre tiene en su cabeza la serie que quisiera hacer y no puede. Aquí la figura del guionista no está suficientemente reconocida, mientras que en otros países de Europa o en Estados Unidos, es el rey. Aquí, sólo se conoce a los actores pero no se sabe quién ha escrito la serie.

 

 


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No tan elemental
Cómo ser Sherlock Holmes.
Daniel Tubau
A la venta en todo el mundo
(y en: Amazon, La FugitivaRafael Alberti, Laie…)


 

Entradas holmesianas no tan elementales

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No tan elemental en “La aventura del saber”

Una muy agradable e interesante conversación en “La aventura del saber”, con Salvador Valdés, un gran entrevistador, con el que fue un placer charlar.

Haz clic en la imagen de abajo si quieres ver la entrevista.

SALVADOR: Hola a todos. Acaba de aparecer este libro: No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes. Trata sobre el personaje, sus peculiaridades psicológicas, sus aficiones, sus métodos de investigación, su manera de leer el mundo y sobre todo aquelloq ue aquel que comparta la fascinación por el detective de Baker Street pueda imaginar. Bienvenido, daniel Tubau. Gracias por el libro.
DANIEL: gracias a vosotros.

SALVADOR: ¿Cómo conociste a Sherlock? ¿Qué edad tenías?
DANIEL: Pues era un niño o un adolescente. Yo creo que era un niño y que fue mi madre la que me enseñó los primeros cuentos. Empecé a leerlos. Yo creo que empecé con Estudio en escarlata, que es el primero que se publicó y el tercero cronológicamente de sus aventuras, y ahí me quedé fascinado por el personaje.

SALVADOR: Te cayó bien.
DANIEL Me cayó muy bien desde el principio.

SALVADOR: ¿No te resultaba un poco frío y demasiado listo?
DANIEL: No, yo creo que no, porque ya se sabe que también los adolescentes tienen esa tendencia. Se dice aquello de que los jóvenes creen que lo saben todo, los adultos dudan de todo y los viejos se lo creen todo. Pues yo era joven y pensaba que era mejor que los demás, así que un personaje que está un poco por encima resulta muy atractivo, porque criticas a los que te rodean y en fin…

SALVADOR: Y además es un personaje peculiar por muchas cosas. Le gusta tocar el violín. Tiene una adicción…
DANIEL: tiene una adicción, como el doctor House de la serie, que se basa mucho en el personaje de Holmes y es un personaje bastante extravagante, lo que ha reflejado muy bien la serie de la BBC: esa extravagancia que a lo mejor se perdía un poco al ver las películas de época, porque lo vemos en la época victoriana o eduardiana y nos parece una persona antigua, pero ahora… Era una persona extravagante en su época y lo vuelve a ser ahora.

SALVADOR: Tú crees entonces que la serie está bien, que interpreta bien lo fundamental del personaje.
DANIEL: La serie está hecha por holmesianos, está llena de guiños, lo que yo llamo en el libro “huevos de Pascua”, pequeñas sorpresitas para los aficionados, y se nota que los que la han escrito conocen al personaje a fondo. A veces mezclan historias, pero lo hacen muy bien. Las adaptaciones no son de un cuento o de una novela en particular, sino de varios mezclados y muy bien mezclados.

SALVADOR: ¿Y qué dirías tú que es lo fundamental del personaje?
DANIEL: ¿De Holmes? Ver una inteligencia en movimiento. Ver esa capacidad de desplegarse todos los poderes mentales de una persona y de ver signos en todo. Yo creo que lo que más le caracteriza de las veinte o treinta profesiones que se mencionan en el libro es una que casi no es una profesión, aunque si lo es en las editoriales, que es “lector”, es un lector. Lee el mundo, lee la realidad, el universo, las personas, lee libros también, enciclopedias.

SALVADOR: ¿Qué libros lee?
DANIEL: Precisamente hay un momento en Estudio en escarlata donde Watson hace una lista de los conocimientos de Holmes y en literatura prácticamente le pone cero, como si no supiese nada. Dice que no conoce a Thomas Carlyle, que era una figura en la época. Pero después, cuando sigues leyendo las aventuras de Holmes, ves que sí, que es también un lector de libros y que Watson se equivocó en eso. No se sabe si es que Holmes le tomaba el pelo a veces. Y sí, leía mucho. Una de sus lecturas clásicas básicas son los escritos de Francis Bacon, el canciller de Inglaterra al que se considera el creador de la ciencia moderna, porque a veces cuando habla Holmes parece que está citando directamente algún texto de Bacon. El Novum Organum

SALVADOR: Porque el pensamiento holmesiano, el método que él tiene para descubrir al asesino, al ladrón o al culpable, de solventar el caso, es científico…
DANIEL: Es científico, claro. El es un detective. Él se llama a sí mismo detective consultor, porque dice que es la última instancia a la que se acude cuando ya la policía o Scotland Yard ya no saben qué hacer… Acuden a él. Pero más que consultor es científico. Lo suyo es la aplicación del método científico al mundo policiaco, detectivesco, etcétera. Y por eso se lo considera precursor de muchos de los descubrimientos de la ciencia forense y también del análisis de la escena del crimen, lo que vemos en series como CSI. Pues eso es lo que decía Sherlock Holmes, que llegaba a al escena del crimen y decía: “Si llega la policía primero, lo destrozan todo y ya no hay nada que observar”. Es decir, conviene llegar antes que la policía.

SALVADOR: Otra de las cosas de las que se ha hablado mucho respecto al personaje de Sherlock Holmes es su relación con las chicas, ¿no?
DANIEL: Sí, tiene con ellas una relación difícil. No se le conocen relaciones… Bueno, hay una aventura en la que dice que ha seducido a una criada para poder acceder al personaje al que quiere acceder, pero después tiene una historia, Un escándalo en Bohemia, en la que se relaciona con Irene Adler, que es una estafadora que lo vence, lo derrota y él la admira muchísimo. Y termina la aventura pidiendo una fotografía de Irene Adler para tenerla ahí siempre, porque es la persona que le parece más admirable de todas con las que se ha enfrentado. Y ahí algo ahí que parece como fascinación, no se sabe si hay algo también erótico, sexual… También se ha hablado mucho de la homosexualidad que pudiera existir entre Watson y Holmes viviendo en la misma casa. Watson se casa… hay dudas si dos o tres veces, hay bastantes dudas en eso.

SALVADOR: Y la película aquella de Barry Levinson, ¿te acuerdas? El joven Sherlock Holmes… en la que él tiene una novia y la novia muere y él queda ya marcado…
DANIEL: Sí, digamos que eso va en la línea de la narrativa actual. Yo como guionista, veo que cuando se crean personajes, una de las normas es buscar en el pasado del personaje las causas que explican su actitud… Es una tendencia muy moderna, nacida del psicoanálisis, porque en los griegos no vemos esa obsesión ni en Shakespeare tampoco la vemos, por la infancia de los personajes. Pero ahora nos parece que el personaje se explica mejor si le ha pasado algo en la infancia, si ha tenido un problema con su padre, con su madre, y en esa línea va la pelñícula. Creo que la cuarta temporada de Sherlock de la BBC va a mostrar los problemas con su hermano Mycroft y como eso le ha influido también mucho.

SALVADOR: Habrá que verla entonces, porque puede haber claves, si son tan holmesianos…
DANIEL: Sí, son muy holmesianos.

SALVADOR: Oye, ¿qué diría Freud de Sherlock Holmes?
DANIEL: Pues curiosamente diría muchas cosas. Porque Freud admiraba a Holmes. En el libro cuento que uno de los pacientes más célebres de Freud, el “hombre de los lobos”, un paciente que soñaba con lobos… Y el hombre de los lobos cuenta que una vez habló a Freud de Holmes y que sorprendentemente, porque él pensaba que a Freud no le interesaría ese tipo de literatura, dijo: “No, no, este personaje me parece admirable, y yo hago lo mismo que Holmes pero en la psicología, intento buscar en los pequeños detalles, donde nadie mira, como por ejemplo los sueños, las claves que explican la personalidad. Y después además, uno de los grandes holmesianos, Nicholas Meyer…

SALVADOr: Sí, Elemental doctor Freud
DANIEL: Sí, en esa aventura Sherlock Holmes va a Viena para curarse de una adicción precisamente y allí tiene esa historia. Hay mucha relación entre Freud y Holmes.

SLAVADOR: ¿Y tú que crees que diría Freud? Es muy aventurado…
DANIEL: Sí, es muy aventurado. Nicholas Meyer nos propone diversas situaciones… Pero, vamos, Freud lo dijo, dijo claramente que admiraba a Sherlock Holmes y que él hacía lo mismo. Y en algún caso incluso dice algo como “Ojalá que pudiéramos ser como Sherklock Holmes y encontrar la solución con esos pequeños detalles…”

SALVADOR: ¿Tú dirías que Sherlock Holmes es un personaje feliz?
DANIEL: Da la impresión de que no. Hay momentos muy melancólicos de Holmes, Cuando no tiene un caso que resolver se sume en profundísimas depresiones, según cuenta Watson, y necesita que surja algún desafío, algún enigma para ponerse en acción. Da la impresión de ser melancólico, solitario, al final de su vida se retira a una granja a cuidar abejas. Ahora mismo se está haciendo una película, que va a estrenarse pronto, con Ian McKellen que hace de Sherlock Holmes ya retirado, en su finca de Sussex. Pero parece un personaje solitario, por lo que cuenta Watson… Es asocial, le aburre la gente, no se relaciona bien con los demás, etcetera. Ahora, cuando está trabajando, todo eso desaparece y es capaz de seducir a quien sea.

SALVADOR: Hay un capítulo entero que dedicas a lo que llamas el detective semiótico. Es un tema que te interesa, también por tu profesión de guionista, por un lado, y de profesor…
DANIEL: Sí, porque en la semiótica consideran a Sherlock Holmes como uno de sus padres fundadores, curiosamente. Se considera que son Ferdinand de Sausure, con el Curso de lingüística general, Charles Sanders Peirce, el filósofo pragmatista americano y Sherlock  Holmes. Y lo citan en igualdad de condiciones. Dicen, “Y esto dice Sherlock Holmes”, no citan al pobre Arthur Conan Doyle, sino que se lo atribuyen todo al personaje.

SALVADOR: Han llegado a ese extremo. Como Don quijote con Cervantes.
DANIEL: Exactamente. Y él es como un padre fundador. ¿Por qué?  Porque se ocupa de los signos. Todo lo que él ve es un signo de alguna manera, y por eso es sin duda el personaje más relacionado con la semiótica.

SALVADOR: Lo más alucinante de todo es como hay un ensayo de Thomas Sebeok en el que compara el mundo Sherlock Holmes con el de Charles Sanders Peirce (“Pers”) y realmente ves que las coincidencias son extraordinarias.
DANIEL: Asombrosas. De hecho, en el libro hay algo que no voy a revelar aquí, pero que se relaciona con el tercer hermano de los Holmes, que es Sherrinford Holmes, que es más listo todavía que Sherlock y que Mycroft…. porque en principio Mycroft es más listo que Sherlock… Pues hay otro todavía más listo y además tiene que ver con todo esto que estamos hablando de la semiótica, de Charles Sanders Peirce.

SALVADOR: Otro de los capítulos interesantes, bueno, todos son interesantes (lean el libro porque es fantástico), se ocupa de la creatividad de Sherlock Holmes.
DANIEL: Eso es curioso, porque en toda la investigación que he realizado, no he encontrado que en ningún lugar se dijese de manera directa que Sherlock Holmes fuese un precursor del estudio de la creatividad y realmente, todo su proceso de investigación es lo que hoy en día los expertos en creatividad definen como el proceso creativo, que se empezó a estudiar… con Koestler y otros autores y que sigue unas fases. Sherlock sigue esas fases: planteamiento del problema, maduración, incubación, luego te olvidas del problema, luego tienes una inspiración, eso que los griegos decían de la musa… pues efectivamente, llega la musa, pero llega como resultado de un trabajo previo creativo. Y bueno, yo considero que Holmes es un precursor igual que de la semiótica, del proceso creativo, sin ninguna duda.

SALVADOR: Que Peirce llama abducción, ¿no?
DANIEL: Efectivamente. Ese es el método que más usa Holmes… aunque el método de Sherlock Holmes es que usa muchos métodos, mezcla muchos… Pero aparte de la deducción y la inducción, hay una tercera manera que es la abducción y que es lo que más usa Holmes en sus aventuras, y también el que usamos todos nosotros. No da tiempo a explicarlo, pero en el libro sí se explica y se cuenta con mucho detalle.

SALVADOR: Leánlo, porque de verdad que se lo van a pasar en grande.


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Las sociedades secretas en Vigo

Antes de presentar en el Club Faro de Vigo mi libro La verdadera historia de las sociedades secretas, el periodista Fernando Franco me hizo una entrevista: después, y escribió también una crónica de la conferencia.

A continuación, reproduzco la entrevista, que no era sobre las sociedades secretas sino sobre temas diversos, y que ha quedado bastante simpática, lo que no es extraño porque Fernando Franco es un periodista excelente, además de una persona verdaderamente amable e inteligente.

Lo cierto es que mi breve estancia en Vigo fue estupenda, con una organización eficaz y encantadora a cargo de Marisa Real, una gran presentación por Antonio Pinacho y un público que llenó la sala, que pareció seguir con interés la charla y que me hizo muchas preguntas al terminar. Un placer de principio a fin, incluida una cena deliciosa (el fin fue el regreso, porque debido a la niebla hubo que desviar el vuelo a Santiago y fue un poco cansado, pero eso sucede al parecer de vez en cuando).

Junto a Antonio Pinacho, el presentador de la conferencia.

Tiene un largo y fructífero cu­rriculum como guionista (y profesor) y director de progra­mas o series televisivas pero Tubau es un ser curioso al que le gusta entrar en otras dimen­siones de la existencia. Por ejemplo, con este libro: “La verdadera historia de las so­ciedades secretas” (Alba).

Lo cierto es que, aunque Daniel Tu­bau pueda pasar la mayor parte de su tiempo escribiendo guiones, diseñando programas o dando clases aquí v allá a futuros guionistas, si hace­mos una introspección en su itinerario ve mos que como escritor tiene desde libros con música, como las biografías de Deep Purple o AC DC, hasta cuentos juveniles, pa­sando por obras de divulgación de la patata o el chocolate (no el que se fuma) y, por puesto, referidas a su trabajo oficial, contan­te y sonante, con “Las paradojas del guio­nista”. En este maremágnum creativo destacan sobre todo sus muchos trabajos de guión o dirección televisiva y yo cito un libro que aún no ha salido pero que está escrito: “Elogio de la infidelidad” Por ahí anda este Tubau, que para más singularidad se define como miembro fundador de la Sociedad Decepcionista.

Oiga, esa Sociedad Decepcionista no aparece ni en Internet…
(risas) Claro, para darle más carácter de sociedad secreta. No, no. En realidad la fundamos un grupo de compañeros en una cafetería madrileña llamada Brillante. La primera ley es que todo es decepcionante; la segunda, que en caso de que no sea así, sería decepcionante, etcétera.

¿Y esas sociedades secretas de las que trata su libro?
Lo que hago es un recorrido por la his­toria para explicar las características que dis­tinguen a cada una de las que han existido o que, sin existir fehaciemememe, se ha habla­do de ellas.

Bueno, entonces no son tan secretas…
Ciertamente, si fueran secretas en su sentido más estricto no estaríamos hablando de ellas. Digamos que se llaman secretas por sus ritos, o por el secreto que dicen guardar, o que lo han sido durante un tiempo pero luego se ha sabido. Esto le pasó a los cataros, de los que no se supo públicamente hasta pasados varios siglos.

¿Y qué secreto guardan?
C
ada una de ellas tiene objetivos secretos y motivaciones diferentes para la pertenencia; o sea que no hay explicación única para todas. Por ejemplo la motivación puede ser una manera de promoción social importante, como en los francmasones modernos, a partir del siglo XVIII, que reunía a nobleza y burguesía.

Sorprende la variedad al leer el índice que figura en su libro…
Es que han sido una constante a lo largo de la Historia. Y sorprendentes, como los llamados Asesinos del Viejo de la Mon­taña, que cometían asesinatos selectivos y te­nía motivación religiosa.

Las sociedades secretas egipcias, los mazdeístas, los druidas celtas, los esenios, los cristianos primitivos, los mitraístas, los asesinos o hassasin musulmanes, los cátaros, los templa­rios, los masones… Extenso el número de estas sociedades, reales o no, a las que el libro da referencia en un recorrido desde la Anügüedad hasta el presente.
Actualmente hay más que nunca pero no son secretas porque están obligadas a registrarse.

No sé, pero a lo mejor el verdadero se­creto de muchos bestseller sobre ellas es que, como son secretas, se puede inventar todo sobre ellas…

Eso es así y en el ámbito de la novela es algo comprensible como en el Código da Vlnci, pero no en el ensayo, y también se ha inventado mucho en el ensayo. Por eso yo titulo a mi libro “La verdadera historia…”

Hay otra dimensión de su vida, de ín­dole laboral, que es el trabajo como guionista. Que haya tanta serie televi­siva ¿quiere decir que pasamos por buen momento?

Estamos en la Edad de Oro de las series televisivas a pesar de Internet, aunque eso sucede en Estados Unidos, en donde se están escribien­do algunas impresionantes, mucho mejores que el cine de Hollywood. Hay cineastas que se han pasado a la televisión.

¿Y en España?

No existe ese nivel norteamericano pero se supone que llegará. Desde luego, hay se­ries que denotan muy buen equipo de guionistas. Una diferencia es que nuestras series son más largas y eso dificulta mantener con gancho el tono narrativo.

Hay programas como “Caiga quien Caiga” que supusieron una ruptura en las formas pero están de capa caída…

El método se va copiando y haciendo común. En el caso de este programa, en cuyo nacimiento participé, se ha perdido su senti­do inicial porque antes se trataba de enfrentar a los reporteros a un desafío pero contando la verdad; ahora se recurre a efectos especiales como aumentarles la nariz a los personajes, poner­le unas orejas, etcétera. Eso no es real.

Ese afán de espectacularidad. de sor­prender más que la competencia, ¿no está creando un circo televisivo, una televisión manipuladora?

Sí. Estamos jugando en fronteras muy delicadas, en equilibrios complicados para mantener los índices de audiencia. Estamos mezclando información con entretenimien­to pero sin mostrar claramente cuándo es lo uno o cuando lo otro.

Tiene usted un pasado de exuberante variedad. Desde libros de divulgación sobre la patata hasta biografías de grupos como Deep Purple pasando por un ensayo como “Elogio de la infidelidad.

Este último aún se va a publicar. Sosten­ga la tesis de que la fidelidad no es una virtud.Cuente, cuente, a no ser que tenga que callar por miedo a su pareja…

(risas) Mi pareja y yo no tenemos ese problema. No me refiero sólo a la infidelidad sexual sino al partido político, etcétera. En el caso del partido, ¿qué pasa si se desplaza de las ideas iniciales? Y en el de la pareja, que le voy a decir que no sepa. Si la fidelidad le crea una frustración… Seguramente somos capa­ces de dar amor a más de una persona.


La ver­dadera his­to­ria de las sociedades sec­re­tas
Alba Edi­to­r­ial, 424 pági­nas

“La ver­dadera his­to­ria de las sociedades sec­re­tas desvela el saber oculto de los influyentes masones y franc­ma­sones, los mis­te­riosos rosacruces, los ese­nios y sicar­ios con­tem­porá­neos de Jesu­cristo, los magos per­sas y los sac­er­dotes egip­cios, los asesinos del Viejo de la Mon­taña, el pri­o­rato de Sión y los tem­plar­ios.
El libro nos guía a través de un sin­fín de cer­e­mo­nias ini­ciáti­cas, cul­tos mis­téri­cos, lengua­jes secre­tos, sím­bo­los y con­traseñas o la asom­brosa Cábala.”

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También en ebook: La verdadera historia de las sociedades secretas

[Publicado por primera vez el 9 de diciembre de 2008]

El lugar en el que se creó el Decepcionismo no fue el Brillante, sino la Cervecería Esmeralda. Lo cuento en El Decepcionismo.

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