Sextina de amistad

EL ALBUM DE PANDORA

Leí algo acerca de los Álbumes de Pandora en un libro que tenía que corregir para la editorial Mondadori. Se trataba de un estudio sobre Rembrandt, si no recuerdo mal. En ese libro se explicaba que en la época de Rembrandt era frecuente tener un Álbum de Pandora, es decir, un libro con hojas en blanco. El libro se iba llenando con dibujos o con regalos: una flor seca que han besado los labios del amante, una cinta de tela con la que ella ataba su cabello.

Tal vez en el libro se explicaba que Rembrandt tenía un Libro de Pandora en el que dibujaban sus amigos pintores, o tal vez algunos de sus dibujos se han conservado en los libros de Pandora de sus amigos. No me acuerdo.

Es fácil darse cuenta de que el Álbum de Pandora es una versión amable de la célebre caja de Pandora de la mitología griega, un mito que aprovecho para recordar ahora.

En los primeros tiempos, el titán Prometeo había robado a Zeus el fuego y se lo había entregado a los desdichados hombres que vagaban como salvajes por la tierra, sumidos en uan oscuridad perpetua. Prometeo, además, había logrado capturar todos los males y los había encerrado en una vasija para que no acosasen a los humanos.

Para deshacer los favores del titán a los hombres, Zeus encargó al herrero divino Hefesto, que fabricase una mujer semejante a las diosas. Esta mujer fue llamada Pandora y reunió todas las perfecciones divinas. Atenea la vistió, las Gracias la llenaron de joyas, las Horas la cubrieron de flores, Afrodita le dio su belleza y, por último, Hermes le confirió la maldad y la falta de inteligencia. Después de dar vida a la figura, Zeus envió a esta primera mujer como regalo a Epimeteo, hermano de Prometeo.

Pese a los consejos de su hermano, Epimeteo, que no era muy listo, se casó con Pandora.

Como era de esperar, pues lo mismo sucede en el Génesis con Eva, la curiosidad de Pandora la llevó a abrir la vasija en la que Prometeo había encerrado todos los males, que enseguida se escaparon y se extendieron sobre la tierra. Solo quedó dentro de la vasija la esperanza, que con sus consejos falaces y sus pobres consuelos, impide a los humanos suicidarse.

Pero existe otra versión, de un autor optimista, según la cual en la vasija Zeus había puesto los bienes, entregados como un presente para la humanidad. Cuando Pandora abrió la caja, todos los bienes escaparon hacia el Olimpo, excepto la esperanza.

Todo lo anterior me sirve para explicar en qué consiste esta sección de Esklepsis: recuerdos de mis amigos, no necesariamente regalos que me hayan hecho.

Sin embargo, empezaré con un presente que hice yo a un amigo.

 

Sextina de amistad

Se trata de un tipo de poema bastante complejo y en completo desuso llamado sextina, aunque tengo la duda de si Gil de Biedma llegó a escribir alguna en el siglo XX.

El poema se compone de seis sextetos y un terceto final. Ahora bien, las últimas palabras de los versos de cada sexteto son siempre las mismas, pero ordenadas de diferente manera.

La palabra que está al final del primer verso es la que pasa a ser la primera en el siguiente, mientras que la primera del primer verso se convierte en la segunda. El resto igual: la quinta pasa a tercera y la segunda a cuarta; mientras que la cuarta pasa a tercera y la tercera a cuarta.

Además de esto, en el terceto final se han de utilizar las seis palabras, dos en cada verso (se supone que una en cada hemistiquio). Es más fácil ver esta combinatoria en el poema que explicarla. De todos modos, en la siguiente tabla se puede ver la estructura de una sextina, con las palabras de final de verso que yo mismo empleé en mi primera sextina:

1er verso      2ºverso        3er verso    4º verso        5ºverso       6ºverso
sextina          paciencia   oculto          amistad        prisión         arte
arte               sextina       paciencia    oculto           amistad       prisión
oculto           amistad      prisión         arte              sextina         paciencia
prisión          arte            sextina         paciencia     oculto          amistad
amistad        prisión       arte              sextina         paciencia    oculto
paciencia     oculto         amistad       prisión         arte              sextina

 

Llamé a esta sextina, que escribí tumbado sobre la hierba en el parque del Retiro de Madrid, Sextina amicitiae, es decir, sextina de amistad.


 

SEXTINA AMICITIAE (1991)

                                              A Manuel Abellá

Será esta la primera sextina
que componga de ingenio mi arte
buscando el feliz hallazgo oculto
en los versos de la métrica prisión
en que voluntario me encerró amistad
y en que me mantiene paciencia.

Si virtud teologal es la paciencia
obra divina ha de ser esta sextina
que ha de redimirme por amistad
y en alquimia de técnica y arte
permitirme escapar de la prisión
hallando el camino ahora oculto.

Muchas dificultades, no lo oculto,
podrían acabar con mi paciencia
y cerrarme en del oprobio la prisión
quedando en el limbo la sextina
de las inconclusas obras de arte
que a buen puerto no llevó amistad.

Mas si sudor es lo que exige amistad
no han de dejar mis versos oculto
que mayor esfuerzo por el arte
no se encontrará ni más paciencia
que la que da carne a esta sextina
cubriendo su esqueleto que es prisión

Otra peor y más terrible que prisión
desgracia sería perder la amistad
por no saber componer una sextina,
aunque mi temor yo aquí no oculto
de que esta de Job la paciencia
no haga olvidar la falta de arte.

Como el titán Prometeo dando el arte
de hacer fuego padeció cruel prisión
soportando el suplicio con paciencia
por tener de los hombres la amistad
dejo yo un álbum de Pandora oculto
que esperanza convirtió en sextina.

En fin, no oculto que esta mi sextina
hija es de paciencia y no tanto de arte
de días prisión y castigo de amistad.

***********

[Artículo publicado por primera vez en el número 3 de mi revista Esklepsis 3, 1997]

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Cuaderno de Irlanda

El 12 de julio de 1994, llegué a Dublín. No había planeado el viaje y ni siquiera sabía dónde iba a dormir esa noche. Me gusta viajar de esta manera, decidiendo en el último momento qué hacer. Ese mismo día, en 1690, Jacobo II el Católico y sus aliados franceses fueron derrotados en la batalla de Boyne. La fecha es celebrada todos los años por los protestantes, que vencieron bajo el mando de William de Orange.

Dormí aquella noche en Dublín, en una habitación compartida con otros cinco viajeros, todos alemanes, que me demostraron que el célebre orden alemán es un tópico que quizá sólo se aplica en los cuarteles.

Al ver una tienda de alquiler de bicicletas, pensé que no estaría mal alquilar una y dirigirme al sur. Hacía varios años que no cogía una bicicleta, así que, cuando vi que tenía que recorrer 161 kilómetros, decidí que sería mejor tomar un tren hasta Cork y luego un autobús hasta Bantry, donde alquilaría la bicicleta. Ya había decidido hospedarme en Reenmore Farmhouse, un lugar de Bed&Breakfast del pequeño pueblo de Ahakista. ¿Por qué? Porque había leído en una Guía que la casa se hallaba en mitad de un paisaje totalmente salvaje y que “para nuestros lectores románticos resulta un sitio maravilloso”.

 

La casa en la que viví en Ahakista

En el viaje en tren leí La rosa secreta y Leyendas de Hanrahan el Rojo, de William Butler Yeats.

Bantry, un lugar muy afrancesado, me gustó mucho; Cork, una ciudad bastante grande, me recordó a un pueblo mediterráneo. A pesar de que está lejos del mar, cuando caminas por algunas de sus calles en pendiente, tienes la sensación de que a la vuelta de la esquina te vas a encontrar el mar.

Pude alquilar sin problemas la bicicleta en Bantry, pero el camino hasta Ahakista resultó toda una aventura, sobre todo porque me picó un mosquito en un ojo, con lo que quedé tuerto durante bastantes horas (puedes verlo en Un viaje a Ahakista).

Establecido ya en Ahakista, pasé el resto de las vacaciones viajando en bicicleta por toda la península de Maiden. Me levantaba temprano, desayunaba en Reenmore, lo que me servía como comida para todo el día, y me lanzaba a la carretera en una y otra dirección, deteniéndome de vez en cuando en los pubs de la carretera, jugando a los dardos con los habituales, por ejemplo con una hermosa muchacha a la que encontré sola en su bar, o sentándome en los acantilados, bañándome en las calas. Cuando me detenía en algún pueblo, aprovechaba para escribir lo que llamé Baikzouts (Bike Thoughts: pensamientos en bici).

En la Bahía de Dunmanus me invitaron a participar en una competición de pesca (quedamos los últimos, aunque no por mi culpa) y llegamos hasta la última roca en el mar, creo que The Bull, más allá de la cual sólo se extiende interminable el océano.

Cenando en el restaurante Shiro’s de Ahakista, contemplando un paisaje extraordinario y degustando una de las mejores comidas japonesas que he probado, escribí varios jaikus.

También estuve en la isla de Cape Clear, que es un lugar privilegiado para los expertos en ornitología adonde viajan los estudiantes de gaélico, pues sus ciento cuarenta y seis (ciento cuarenta y ocho según el capitán del barco) habitantes lo hablan allí mejor que en ningún lugar de Irlanda. Se cuenta también que un nativo de esta isla llevó el cristianismo a Irlanda un siglo antes de San Patricio. Este hombre, que viajó a Roma y regresó a su isla, era un O’Driscoll (también lo era el capitán). Se dice que los O’Driscoll son descendientes de los milesios (los hijos de Mil), que llegaron desde Galicia, según las leyendas en el año 1699 a. de C.

Otro día comencé a pedalear por unos montes y me perdí, apareciendo, en la Bahía de Bantry, concretamente en lo más alto del monte Knockhoolteenagh, a 734 metros sobre el nivel del mar.

En pocos días empecé a conocer el humor irlandés, que intenté reflejar en algunas historietas  que dibujé en mi pequeño cuaderno de viaje

Más información sobre la historieta en Humor irlandés

*************

[Publicado por primera vez en Esklepsis 3, 1997]

*****

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Los dioses de Borges y el ajedrez
AJEDREZ-POESÍA

ajedrez

I

En su grave rincón, los jugadores
Rigen las lentas piezas. El tablero
Los demora hasta el alba en su severo
Ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
Las formas: torre homérica, ligero
Caballo, armada reina, rey postrero,
Oblicuo alfil y peones agresores

Cuando los jugadores se hayan ido,
Cuando el tiempo los haya consumido,
Ciertamente no habrá cesado el rito.

En el oriente se encendió esta guerra
Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

 

 II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
Reina, torre directa y peón ladino
Sobre lo negro y lo blanco del camino
Buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
Del jugador gobierna su destino,
No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonía?

*********

[Publicado en 1996]

 

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Dios no puede demostrar que es Dios
IMPOSIBILIDADES DE DIOS

diosomnipotente

Se trata de argumentos acerca de Dios. Conviene aclarar que estos argumentos a veces se basan en el concepto de Dios como ser omnipotente, es decir son una consecuencia de la lógica misma de la definición de la idea “Dios”, mientras que en otras ocasiones se refieren no al concepto, sino a situaciones en las que un ser aparentemente omnipotente es declarado o declara ser Dios, como la que se examinará más adelante.

Es decir, por un lado podemos plantearnos si existe alguna manera de saber si existe algo en la realidad que se corresponda con el concepto de Dios, y a continuación examinar las dificultades que se plantearían para averiguarlo. Por otro lado, podemos admitir como hipótesis que efectivamente existe Dios entendido como ser omnipotente y ver las dificultades que esto también plantea.

 

Primera Imposibilidad de Dios
Dios no puede demostrar que es Dios

Este argumento me parece de una lógica aplastante, pero debo admitir que no a todo el mundo se lo parece. Se lo conté a mi amigo Juanjo y estuvimos discutiendo durante una hora, mientras saboreábamos pescado frito en el puente de Ventas, junto a la M-30. Tampoco convenció a mi amiga Margarita.

Creo que no logré convencerlos porque confundieron lo que es un argumento acerca de una situación hipotética con un argumento hipotético acerca de un concepto (ese concepto es Dios).

Para evitar esa confusión, hay que entender este argumento en sus justos términos y en su precisa formulación. Dice así:

Imaginemos que un ser poderosísimo se presenta ante la humanidad, o ante un sólo hombre al que quiere convencer. Este Ser afirma que él es el ser más poderoso del universo, el que lo ha creado y el que puede devolverlo a la nada. El hombre se muestra escéptico, así que este presuntuoso ser le hace alguna demostración: detiene el sol, seca los mares, traslada al hombre a una galaxia remota, elimina la violencia del comportamiento humano. Prueba tras prueba, el hombre va cediendo en su escepticismo: ahora no le cabe ninguna duda de que ese ser es poderosísimo. Pero, ¿es el ser más poderoso que existe?

-Sí, lo soy”, responde el ser, conozco el universo hasta el último confín y no existe otro ser que me sea superior.

De acuerdo, conoce todo el universo, pero, ¿cómo asegurar que ese universo no es sino una mota de un universo mucho mayor gobernado por otro ser más poderoso?

Quizá el primer ser poderoso ha querido que el segundo ser poderoso no sepa de su existencia. Es como un tiburón en un acuario que afirma ser el animal más poderoso porque ha recorrido todos los confines del acuario.

Por mucho que el ser poderosísimo intente convencer al hombre y afirme que no hay nada más allá de él, no puede demostrar que no hay un ser por encima de él que lo ha creado a él y al universo y que incluso ha puesto en él la peregrina idea de que es el ser más poderoso que existe.

Este es el argumento. Una vez expuesto, examinaré la razón por la que Juanjo y Margarita no quedaron convencidos. Como habrá observado el lector, no he empleado la palabra Dios para definir a ese ser poderosísimo.

No lo he hecho porque la palabra Dios suele llevar asociada la siguiente consecuencia: Dios es omnipotente. Es una consecuencia que no es de ninguna manera necesaria, como muestra el ejemplo del Dios de los socinianos, que es poderosísimo pero no omnipotente.

Si se entiende por Dios un ser omnipotente y se formula el argumento diciendo que Dios se aparece a un incrédulo, entonces, puede suceder, y de hecho sucede, que en vez de discutir esa situación hipotética en la que un hombre se encuentra con un ser que  pretende ser Dios omnipotente, se discute acerca de un concepto hipotético: el de un Dios omnipotente. Todo esto recuerda el célebre argumento de Anselmo y la réplica del monje Gaunilo.

dios-omnipotencia

Podemos comparar la aparición de ese ser omnipotente con la de un caballo con un cuerno en su frente. Si decimos que un caballo con un cuerno en su frente se presenta a un hombre y le intenta convencer de que es un unicornio, se plantean dudas similares: puede tratarse de una mutación genética de laboratorio. puede ser un caballo al que se le ha insertado un cuerno, fijándolo en su cráneo, puede incluso tratarse de un sueño o de una alucinación.

Así, podemos discutir los pros y los contras de la pretensión de ese caballo con un cuerno que se pretende unicornio. Pero en el planteamiento no afirmamos ni negamos desde el principio ni que se trate de un unicornio ni tampoco que sea tan sólo un caballo con un cuerno en la frente. Si me refiero a él como un caballo con un cuerno en la frente es porque esa es la apariencia de los unicornios, pero no estoy diciendo que efectivamente se trate de un caballo con un cuerno: podría ser realmente un unicornio.

Ahora bien, si mi planteamiento fuese: “Un unicornio se presenta a un hombre”, da la impresión, no necesariamente buscada, de que estoy admitiendo desde el principio que se trata efectivamente de un unicornio. Lo mismo sucede con “Dios”.

El problema, no del argumento en sí, sino de la comprensión del mismo, parece tener relación con el lenguaje y el metalenguaje, los diferentes niveles y metaniveles que se observan, por ejemplo, en los cuadros de Escher.

Es decir: el planteamiento se hace en un nivel determinado: una situación hipotética en la que a un hombre se le aparece un ser poderosísimo que afirma ser Dios (el ser más poderoso que existe). Esto es todo lo que hay.

El problema surge cuando saltamos a un metanivel en el que metemos la definición de Dios como “ser omnipotente”. Ahora ya no planteamos una situación hipotética en la que todo son dudas, sino que, por el contrario, partimos de nuestro concepto de Dios (concepto no menos hipotético, en cuanto que no sabemos si se corresponde con algo que existe) y con él nos trasladamos a esa situación hipotética en la que un ser se aparece a un hombre y le dice que es Dios.

omnipotence-gallonAhora bien, incluso si iniciamos el argumento en ese meta-metanivel, creo que el argumento de esta imposibilidad (“Que Dios no puede demostrar que es Dios”) sigue siendo bueno.

Incluso si aceptamos la idea de que efectivamente existe un ser omnipotente que ha creado el mundo, ni siquiera este ser omnipotente puede tener la certeza demostrativa de que efectivamente lo es.

Dicho de otra manera: no puede existir un ser omnipotente, porque de existir, este ser omnipotente podría demostrar que lo es, lo cual no es posible.

Se trata quizá de una manera realmente curiosa de formular un argumento que tal vez sea equivalente al teorema de incompletitud de Godel, que afirma que ningún sistema formal se puede demostrar a sí mismo.

Podría seguir argumentado, pero dejo tiempo para hipotéticas respuestas.

***********

NOTA: Cuando ya había escrito este artículo, releyendo El Hacedor, de Borges, encontré un poema que dice exactamente lo mismo que yo sostengo. Me parece improbable pero no imposible que mi opinión proceda de su poema, que ofrezco al lector a continuación, en la sección de Ajedrez de este mismo número (me refiero al soneto II).

**********

Años después, convertí esta sección de Esklepsis en uan página web y reescribí un poco este artículo: Imposibilidades de Dios

*********

[Publicado en 1996]

 

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peirce

“La cuestión psicológica consiste en averiguar cuáles son los procesos por los que atraviesa la mente. Pero la cuestión lógica radica en saber si la conclusión que se alcance, al aplicar ésta o aquella máxima, estará o no estará de acuerdo con los hechos”

                          Charles Sanders Peirce

*********

[Publicado en 1996]

 

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