Johann Faust

PACTOS CON EL DIABLO

Dice Carlos García Gual que el de Fausto es un mito moderno muy interesante, pues podemos seguir con bastante facilidad su evolución desde su origen, desde un personaje real que sabemos que existió hasta sus últimas variaciones literarias y artísticas. Es cierto, porque de los mitos casi siempre solo nos queda su eco a través de las épocas y resulta difícil rastrearlos hasta su origen.

Melanchton asegura que Georg o Johann Faustus nació hacia el añó 1480 en Knittliengen, un pueblecito perteneciente a Württemberg, que no sé si es el Witenberg en el que Goethe situaba a su Fausto. [Parece que no se trata del mismo lugar, puesto que Knittliengen y Wurttemberg están en un extremo de Alemania, en el suroeste, mientras que Wittenberg está en el otro extremo, al noreste].

Johann Faust

El benedictino Johannes Tritemus lo menciona en sus epistolarios y se supone que Fausto fue su discípulo. Dice Alberto Cousté que este Tritemus es “uno de los magos especulativos más grandes de los que se tenga memoria”. También mencionan a Fausto en sus cartas el canonista Mudt y Heinrich Urbanus, quien lo llamaba Magister Geórgius Sabellicus Faustus Junior. Estos autores decían que Fausto sabía de memoria la obra completa de Homero, Virgilio y Horacio, lo que tampoco resulta tan asombroso (más difícil le hubiera sido memorizar tan sólo la de Plutarco).

Al parecer, se licenció por la Universidad de Heidelberg y luego se estableció en Praga “capital mundial de la magia por entonces”, dice Cousté.

En 1513, Conrado Mutiano, que no sé si es la latinización del mencionado Mudt, habla de Georgius Faustus como un fanfarrón y un loco. Siete años después el obispo de Wittenberg le paga diez florines por un horóscopo. En 1527 escapa de Wittenberg para evitar ser arrestado. Un año después lo expulsan de Ingolstadt bajo la acusación de sodomita y nigromante. El prior Kilian Leib menciona sus conocimientos astrológicos.

En 1532 se le prohíbe establecerse en Nurenberg a causa de su inmoralidad. Tal vez en 1533, él y el no menos famoso Agrippa (Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim) pasan una temporada bajo la protección del obispo de Colonia, Hermann von Wied.

En 1534, Felipe von Hutten, que vive en Venezuela, menciona también los poderes astrológicos de Fausto. En 1539 el médico Felipe Begardi se indigna de que Fausto “pretenda ejercer a la vez la medicina, la quiromancia, la cristalomancia, la nigromancia, etc.”.

Al parecer, murió en Staufen, cerca de Friburgo, en 1540 o 1541, a los sesenta años.

Johann Faust y el diablo

Estos son los datos más o menos ciertos acerca de Johann Fausto, pero su leyenda agregó todo tipo de extravagancias y asombros, no sólo mediante la invención, sino también atribuyéndole hechos pertenecientes a otros personajes, algunos de ellos bastante más legendarios que el propio Fausto, como San Cipriano (El mago prodigioso, de Calderón) y Simón el mago.

Se decía que era experto en artes mágicas, que había intentado volar en Venecia y que había ejercido la nigromancia y la profecía en Cracovia. Además, era capaz de levitar, tenía el don de la ubicuidad, poseía poderes hipnóticos y de sugestión y dominaba la xenoglosia o don de lenguas. En cuanto a las habladurías acerca de su pacto con el diablo, parece que se deben a que el propio Fausto presumía de haberle vendido su alma.

En una época de ocultistas célebres, como Paracelso, Nostradamus y Agrippa, una figura menor como Fausto logró mayor fama gracias al Faustbuch (Libro de Fausto), también llamado el Fausto de Spies por haber sido publicado por este librero. Se trata de una colección de cuentos que se publicó en 1587 en Frankfurt y que conoció enseguida un gran éxito. En este libro se atribuían a Fausto historias que anteriormente se habían adjudicado a Merlín, a Alberto Magno o a Roger Bacon. El libro, que parece que cuenta con importantes virtudes, fue divulgado por toda Europa y poco a poco se fueron añadiendo más episodios a la vida de este mago prodigioso. Christopher Marlowe se basó en una traducción de 1592 para escribir en 1604 La trágica historia del Doctor Fausto.

En el libro de Spies, que intentaré leer en su traducción al español o a otro idioma que conozca, se asegura que, a cambio de su alma, Fausto compró sabiduría, juventud y poderes mágicos durante 24 años.

Fausto estudia sin descanso

Los ocho primeros años los dedicó a los estudios mágicos y a los placeres en la ciudad de Wurtemberg; los ocho siguientes a viajar en medio del mayor lujo, asombrando a todos con sus poderes, incluidos el Papa y el Emperador. Después regresó a Wittenberg y conjuró al fantasma de Helena de Troya, se casó con ella y tuvo un hijo, concluyendo su vida con una muerte horrible y la condena eterna, a pesar de su última confesión y arrepentimiento.

Aunque los estudiosos de la época se burlaban de los supuestos poderes de Fausto, en círculos luteranos se lo tomaron muy en serio, entre ellos Melanchton y el mismo Martin Lutero. El luterano Georg Rudolf Widman amplió el libro de Spies en 1599, proporcionando datos más precisos y quizá más fantásticos a la leyenda. Alberto Cousté cuenta algunos detalles de este libro.

El motivo que llevó a Fausto a pactar con el diablo fue, según Widmann, su ansia de conocimiento. Aunque llevaba un tiempo dándole vueltas a la posibilidad de contactar con el maligno, pues sabía como hacerlo, Fausto no acababa de decidirse. Así que el diablo, atraído por la excepcionalidad del alma de Fausto, decidió dar el primer paso. Sin embargo, sabía que una propuesta directa no sería aceptada. Si no hay aceptación voluntaria, el diablo no puede hacerse con el alma de los hombres, así que el príncipe de las tinieblas puso en práctica todas sus artes de seducción, pues no en vano se le llama el Gran Tentador.

Satanás se apareció a Fausto por primera vez bajo el aspecto de un perro negro que le seguía por todas partes, hasta que consiguió ser adoptado por el nigromante. A partir de ese momento, el diablo se dedicó pacientemente a proteger a su amo y a alejar de él cualquier distracción, consiguiendo así que éste se sumergiera más y más en sus estudios diabólicos. Finalmente, Fausto decide intentar conocer al diablo y se cita con él en los bosques de Mangeall, tras dejar todos sus asuntos en manos de su criado Wagner, pues temía perder la vida en el demoniaco encuentro.

Tras algunas temibles demostraciones de su poder, el diablo se aparece a Fausto bajo la figura de un monje franciscano. El diablo se mueve alrededor de Fausto durante un buen rato y finalmente se acerca a él y le da un pergamino y una pluma. Fausto lee el pergamino y firma con su propia sangre.

De esta historia que cuenta Widman, el detalle más fantástico es que afirma que este pergamino fue encontrado entre los papeles póstumos de Fausto. Pero, ¿de qué otra manera podría haber sabido este luterano estricto cuáles eran las cláusulas del contrato? Eran estas: Mefistófeles aparecería siempre que se lo mandase Fausto y estaría obligado a hacer lo que éste le pidiese, sería sumiso y eficiente como un criado y sólo podría ser visto por Fausto.

En cuanto a Fausto, su única obligación consistía en entregarse en cuerpo y alma al diablo, “sin reserva de ningún derecho para la redención, ni futuro recurso a la misericordia divina”, una vez que el diablo le hubiese servido durante veinticuatro años.

Cousté menciona un tercer Fausto, el de Johan Nicolaus Pfitzer, quien en 1674 dedicó otro libro al personaje. Pero como esta obra fue publicada posteriormente al Fausto de Marlowe, al que dedicaré esta sección alguna vez, no trataré de su contenido.

Para Alberto Cousté, Fausto es un héroe gnóstico, porque pierde su alma a causa de su devoradora sed de conocimiento, y lo compara con Prometeo, pero señala una diferencia: Fausto, “como alto exponente del Renacimiento” es individualista, mientras que el sacrificio de Prometeo es en favor de los hombres. Pero el mito de Fausto ha llegado a alcanzar una complejidad tal, en gran parte a partir del Fausto de Goethe, que no añadiré aquí más interpretaciones, sino que lo haré cuando vuelva a dedicar esta sección de nuevo a Fausto, al Fausto de Marlowe, de Goethe, de Mann, de Valery y, ¿por qué no?, de Estanislao del Campo.


[Publicado en 1997. Revisado en 2019]

Originally posted 2012-11-27 15:37:16.

Share

Bai Juyi

Bai Juyi (772-846) es un poeta chino que vivió durante la dinastía Tang.

La dinastía Tang se sitúa entre los años 618 y 907, y es considerada uno de los momentos de mayor esplendor de la cultura china. Los soberanos Tang extendieron sus dominios más allá de la China propiamente dicha, controlando a todos los pueblos de la ruta de la seda. La economía prosperó, el norte y el sur quedaron unidos gracias a la apertura del Gran Canal. La cría de caballos pasó de 5000 a 700.000 unidades. En la capital, Chang’an, vivía más de un millón de personas y era sin duda la mayor urbe de su época.

Durante la dinastía Tang, la poesía se desarrolló de manera extraordinaria, no sólo por razones puramente estéticas, sino porque era una de las pruebas que se exigían en los exámenes oficiales, que eran algo muy semejante a las modernas oposiciones de Occidente.

A finales del siglo XVIII se hizo una recopilación de la Poesía Tang, reuniéndose 48.900 poemas, pertenecientes a 2.200 poetas diferentes. Se calcula que esta cifra representa un diez por ciento de lo que se escribió.

En la época Tang también se crearon nuevas formas poéticas:

    • Los guti (estilo antiguo). Ni el número de versos ni el de palabras de cada verso está determinado. Sus esquemas rítmicos también son flexibles.
    • Los jinti (estilo nuevo): ocho versos. Aunque no era un metro nuevo, sí fue sometido a estrictas reglas métricas. Así, el segundo y tercer verso de cada estrofa debían seguir el paralelismo, que no sé muy bien qué es.
    • Los jueju: poemas de cuatro versos, que tampoco eran nuevos, pero que sí fueron sometidos a reglas.
    • Los ci: aparecieron en la segunda mitad de la dinastía y eran poemas líricos de ocho versos de metro irregular, puestos en música y hechos para ser cantados. El número de frases y de palabras por frase se establecían por reglas definidas.

En la poesía de la época Tang, los temas predilectos son: la denuncia social y la protesta, el amor, la amistad, los campos, los paisajes y una continua melancolía.

Bai Juyi nació en Xinzheng (Henan). Pertenecía a una familia humilde, pero se convirtió en funcionario, ocupó altos cargos y llegó a ser ministro, aunque fue desterrado varias veces por pedirle al Emperador que acabase con las guerras. Así, estuvo desterrado o fue enviado a trabajar a Jiangzhou (la actual Jiujiang), Hangzhou y Suzhoy. Finalmente, viajó a Luoyang, donde murió a los 75 años.

Escribió, durante la dinastía Tang, más poemas que nadie, cerca de 3000.

Era discípulo de Tu Fu y, como éste, creía que la literatura debía combatir los males sociales. Escribió poemas populares, sencillos, directos y rápidos que no consideraba dignos si su sirvienta no los entendía totalmente, al contrario de Eugenio D’Ors, quien, tras dictar a su secretaria le preguntaba:

– ¿Se entiende, Antoñita?
– Sí, maestro, perfectamente.
– Pues, oscurezcámoslo.

Bai Juyi ha sido comparado con Horacio y se considera que es el poeta chino más cercano al gusto occidental. Sus tendencias son confucianas.

C.G. Moral dice que su poema “Canción de la pena sin fin” es uno de los más hermosos de toda la época Tang, pero yo he preferido otros de los que se incluyen en la Antología de poesía de la época Tang. El que más me ha gustado es “A Li Chen”.

Al final de los poemas, añado algunos comentarios a alguna cuestión que se relaciona o menciona en ellos.

SOBRE LA TORRE DESDE LA QUE SE DOMINA EL RíO

Junto al río se encuentra, presuntuosa,
la torre de treinta metros de alto;
Por allí pasa una enorme
carretera de mil kilómetros;
Me basta contemplar el lejano horizonte
desde esta altura
para confortar
la mente y el espíritu.
Los correos no se detienen
a lo largo del camino,
los soldados se precipitan
hacia sus destacamentos.
En tiempos tan alborotados
siento de manera especial
que es bueno estar desocupado.
Ahora que he pasado los cuarenta,
en verdad no es demasiado pronto
para que me retire.
Déjame que ahora limpie
los vestidos manchados de polvo.
No es demasiado tarde
para que vuelva a las colinas.


DESCANSANDO SOLO EN EL TEMPLO HSIEN YU

La grulla de la playa permanecía
sobre las escalinatas;
Desde el estanque se veía brillar la luna
a través de una puerta abierta.
Encantado con el lugar
me quedé allí
dos noches sin moverme para nada,
contento de poder hallar
un lugar tan tranquilo;
Satisfecho de que ningún acompañante
me incordiara.
Desde entonces he disfrutado
de esta soledad
y he decidido no venir nunca acompañado.


 

A LI CHI

En los primeros tiempos
para encauzar el curso de mi vida,
directamente acudí
a Chuang Tzu, capitulo primero.
Pero en los últimos años
el espíritu es mi preocupación;
me convertí a la Dhyana
de la Escuela del Sur.

Exteriormente, acepto
el mundo tal como es;
íntimamente, supero las limitaciones
que imponen los sentidos.
Afuera, no siento aversión
ni por la aldea ni por la Corte;
en mi casa, no necesito
la compañía de nadie.

Desde que aprendí este arte,
adondequiera que vaya
mi mente está en sosiego
y no necesito
de inflexiones y estiramientos
para el bienestar de mis miembros;
ni de ríos ni de lagos
para calmar mis pensamientos.

Si tengo propensión al vino,
algunas veces bebo;
si no tengo nada que hacer
me siento reposadamente,
silencioso y tranquilo
hasta muy tarde
y al siguiente día, duermo profundamente
hasta que el sol está muy alto.

No me causan nostalgia, en otoño,
las noches largas;
no me lamento en primavera
por los días que pasan.
Enseñé a mi cuerpo a olvidar
si es joven o viejo,
y a mi alma, que aprecie igual
la vida que la muerte.

En la conversación que sostuvimos
ayer, cuando te vi,
diste a mis pensamientos
lo que llaman «corazón y médula»,
Porque también mi Camino es
como lo «inexpresable»
Y a no ser por ti, jamás
lo hubiese explicado con palabras.


CORAZÓN EN OTOÑO

Pocos visitantes atraviesan esta puerta.
Frente a las gradas crecen
numerosos pinos y bambúes,
la pared oriental resguarda
del aire del otoño.
Por el patio occidental
sopla la brisa fresca.
Aunque tengo un arpa
no tengo ganas de tañerla.
Tengo libros, pero
me falta tiempo para leer.
Todo el santo día, en esta región
de una pulgada cuadrada,
sólo existe la tranquilidad
y la ausencia de pasión.
¿Para qué habría de agrandar
mi casa?
No tiene sentido hablar mucho.
Una habitación mediana
es suficiente para el cuerpo;
dos tazones de arroz
bastan para el estómago.
Además de esto, sin ninguna habilidad
para el manejo de los negocios,
haraganeo y recibo
el salario que me da el Emperador.
Jamás he plantado una sola morera,
ni abrí un solo surco para el arroz.
No obstante, me alimento bien
todos los días
y ando bien ataviado
durante el año.
Con semejante conciencia
y conociendo mi retraimiento,
¿Por qué habría de estar descontento?


SOBRE LOS POEMAS DE BAI JUYI

Del poema Descansando solo en el templo Hsien Yu me encantan los tres últimos versos, que me parecen de una sensibilidad e inteligencia perfectas.

El poema A Li Chen es mi favorito.

El capítulo primero de Chuang Tzu (o Zhuangzi) al que se refiere en el cuarto verso se titula Placentera libertad y en él se cuentan varias historias, por ejemplo la del pez llamado Kun que es enorme y se convierte en pájaro (y entonces se llama Peng); la intención de estas historias es mostrar la relatividad de las cosas, que debería llevar a mantener opiniones menos dogmáticas. En otro momento explicaré qué quiero decir con ‘relatividad de las cosas’ y que creo que quiere decir Zhuang Zi, porque no se trata de eso de “Todo es relativo” como traducción de “Todo es igual de bueno o igual de malo”.

También cuenta ese primer capítulo del Zhuangi cómo el emperador Yao se retiró del mundo después de ponerlo en orden y establecer la paz en “las tierras entre los cuatro mares”. Además, se comenta por primera vez la virtud de ser inútil y la naturaleza del hombre perfecto: “El hombre perfecto no tiene yo, el hombre espiritual no tiene éxito, los grandes sabios no tienen nombre”, lo que sin duda tiene relación con las palabras finales del poema, cuando se explica por qué fue escrito.

El momento al que se refiere esta pintura sería cuando Bai Juyi se encontró con el monje Daolin, que hacía meditación en las ramas de los árboles, con tanto sosiego que hasta los pájaros construían sus nidos junto a él. Bai Juyi pidió al monje que le enseñará las verdades del budismo. Daolin le dijo: “Abstente de causar el mal y practica buenas acciones”. Bai Juyi mostró su frustración nte el consejo y dijo: “Incluso un niño de tres años sabe eso”. Daolin replicó: “Un niño de tres años puede decir eso, pero incluso un anciano a los ochenta años puede no practicarlo”. Probablemente es una anécdota apócrifa.

La escuela budista Dhyana de la Escuela del Sur, que se menciona en los versos 7 y 8, es una secta budista que dio origen al Ch’an chino, que a su vez dio origen al zen japonés. Los dhyanas (Jhänas en pali), son medios de trascender el efecto de los estímulos sensoriales y nuestras reacciones normales frente a dicho efecto. Ch’an es la traducción china de Dhyana y significa meditación. Curiosamente, hacia el año 700 el Ch’an chino se constituyó como escuela separada. Según Edward Conze, el año 734 Sheng Hui, discípulo de Hui Neng, fundó una escuela en el sur de China. Tal vez sea esta la escuela a la que se refiere Bai Juyi. El ch’an prosperó en la época Tang y hacia el año 100 era la secta budista más importante, con excepción del Amidismo.

Así que lo que dice Bai Juyi en los siguientes versos parece un resumen de las enseñanzas ch’an.

En cuanto al verso antepenúltimo, parece referirse, según el anotador y traductor de los poemas (C.G.Moral) a las palabras preliminares del Tao Te Ching (o Lao Zi). Las busco… En la versión de Iñaki Preciado no están en el primer capítulo, sino en el 45, pues Preciado sigue el manuscrito del Lao Zi encontrado en 1973. En ese manuscrito, al contrario de lo usual, el libro del de aparece antes del libro del dao. Por cierto, aprovecho aquí, ahora que estoy aprendiendo chino, para aclarar una duda que yo mismo tenía hasta hace poco: de y dao deben pronunciarse te y tao, mientras que si escribimos te y tao, deberemos pronunciar t’e y t’ao (es decir, expulsando aire, como escupiendo, al pronunciar la ‘t’).

Este es el texto al que se refiere el traductor de Bai Juyi:

El dao que puede expresarse con palabras,
no es el dao permanente.
El nombre que puede ser nombrado,
no es el nombre permanente.
Lo que no tiene nombre (wu ming),
es el principio de todos los seres.
Lo que tiene nombre (you ming),
es la madre de todas las cosas.
La permanente ausencia de deseos (wu wu),
permite contemplar su esencia escondida;
la constante presencia del deseo (you wu),
lleva a contemplar sus manifestaciones.
Ambos (wu, you) tienen el mismo origen,
con nombres diferentes designan una misma realidad.
El profundo misterio,
es la llave de las transformaciones de los seres.

 *********

[Publicado en 1998 e impreso en la revista Esklepsis. Las ilustraciones son de 2018, excepto la primera que es de la revista]

Originally posted 2012-11-27 15:37:16.

Share

Pactos con el diablo

Hace poco edité una colección de cuentos. Uno de ellos era Jerome Savarin, el crítico voraz, en el que se cuenta cómo Jerome hace un pacto con el diablo. Pensé que sería una buena idea preparar una antología de relatos que tratasen de pactos con el diablo. A la espera de esa antología, inicio esta sección de Esklepsis.

Aquí comentaré todas las historias interesantes que conozco acerca de pactos con el diablo, y espero descubrir otras mientras tanto. De memoria puedo recordar ahora:

Cuentos

El diablo en la botella         R.L..Stevenson

Serie convergente               Larry Niven

Cuento de ciencia ficción   ??

Enoch Soames                    Max Beerbohm

Jerome Perceval                  Daniel Tubau

El diablo                       Lev Tolstoi

 

Comic

El motorista fantasma

Spawn

Fantomas

Novela

Melmoth el errabundo

Doktor Faustus                    Thomas Mann

 Teatro

Fausto                                  Goethe

Doctor Faustus                    Marlowe

Le diable boiteux                 Lesage

 

Cine

El diablo dijo no                  Lubitsch

Fausto                                  Murnau

 

Mitología leyendas

El puente del diablo (Guatemala y otros)

El puente del diablo (España)

 

Y seguro que olvido muchos más ejemplos.

Mi intención es incluir en esta sección textos en los que se cuenten pactos con el diablo y, además, breves estudios acerca de alguno de estos pactos.

En este número 4 de Esklepsis dedico la sección al más célebre pacto de un hombre con el diablo: el de Fausto.

 

*********

[Publicado en 1997]

Originally posted 2012-11-27 15:37:16.

Share

El desiderata, un enigma resuelto
[MISTERIOS]

En el número 2 de Esklepsis, me propuse resolver un enigma, que llegó a mí a través de mi amiga Carmen González. Se trataba del Desiderata, un texto que, se decía, fue encontrado en una iglesia de Baltimore en 1693.
Me propuse averiguar varias cosas, por ejemplo, de qué Iglesia se trataba (y qué ciudad de Baltimore), y quién era el autor. En los meses siguientes busqué de vez en cuando alguno de esos datos, sin ningún éxito.
Hasta que se me ocurrió buscar en Internet. En la telaraña encontré varios lugares en los que se hallaba el Desiderata y descubrí que era una costumbre el propagar este texto, irlo pasando a las personas a las que se quiere, en una especie de cadena de buena voluntad. A Carmen también se lo había dado alguien, quien le había contado la historia de Baltimore.
En varias páginas de Internet encontré esa misma historia de la iglesia de Baltimore y frases como “Me lo dio mi amiga Cinthia”. Finalmente, hallé la solución del enigma en Berna’s Home Page:

“El desiderata fue escrito en 1927 por Max Ehrmann (1872-1945). En 1956, el pastor de la iglesia de San Pablo en Baltimore, Maryland, usó el poema en una colección de textos inspiratorios para su congregación. Alguien que lo imprimió más tarde dijo que fue encontrado en la antigua iglesia de San Paulo, con fecha 1692. El año 1692 es el año en que se fundó la iglesia, y nada tiene que ver con el poema.”

Una vez resuelto el misterio, queda por saber quién es Max Ehrmann. También encontré la información en Internet.

“Max Ehrmann nació en Terre Haute, Indiana el 26 de Septiembre de 1872. Fue el quinto y último hijo de Maximilian Ehrmann y Margaret Barbara Lutz Ehrmann. Los padres habían emigrado desde Bavaria a Estados Unidos entre 1840 y 1850. Ehrmann se educó en la escuela del Distrito Cuarto y en la Iglesia Metodista Alemana de Terre Haute.
En 1890-94 fue a la Universidad De Pauw en Greencastle, Indiana, donde se convirtió en el editor del periódico de la escuela..
Tras graduarse, Ehrmann estudió leyes y filosofía en Harvard y editó The Rainbow (El Arcoiris), una revista de la National College Fraternity.
En 1898 publicó su primer libro: A farrago. Regresó a Terre Haute in 1898 y trabajó en asuntos legales durante dos años y en otros empleos relacionados con los negocios de sus hermanos.
A los 40 años, dejo los negocios de la familia y dedicó todo su tiempo a escribir. Escribió más de 20 libros y muchos panfletos, ensayos y poemas, que fueron publicados en periódicos y revistas. Su trabajo más célebre fue el Desiderata, que fue publicado por primera vez en 1927.
Este poema en prosa atrajo la atención de todo el país hacia Ehrmann, debido a su identificación con Adlai Stevenson y a causa de la confusión que surgió en torno a su autoría. Desde entonces, el Desiderata ha sido publicado muchas veces. En 1971 fue lanzada una versión en disco por Warner Brothers.
Max Ehrmann murió el 9 de septiembre de 1945.”

[Parece que hay más información acerca del asunto en Fred D. Cavinder, “Desiderata”, TWA Ambassador, Aug. 1973, pp. 14-15.]

 

*********

[Publicado en 1997]

 

Share

Elogio del egocentrismo, por Raymond Smullyan

Dice Raymond Smullyan:

“Siempre me ha molestado el gran prejuicio que hay contra el egocentrismo. ¿A qué se debe? ¿es fruto de que se nos ha enseñado que no debemos ser egocéntricos? ¿tenemos celos de quien carece de esta inhibición? Es evidente que existe egocentrismo y egocentrismo. Como a la mayoría, me molesta el tipo de egocentrismo poco amoroso y pesimista con el que en ocasiones nos solemos topar…

Creo que se ha de establecer una clara distinción entre el egotismo, en el sentido de ‘amor a sí mismo’, y lo que podríamos denominar ego-asertividad. Siempre he odiado a la gente ego-asertiva, mientras que amo a la gente que se ama a sí misma. Las personas ego-asertivas suelen tener mucho poder a la hora de dirigir y manipular a otras personas, por lo que no es extraño que no nos gusten. Pero una persona que es puramente egocéntrica, normalmente se contenta con alabarse a sí mismo y no considera necesario despreciar a los demás. Alguien me dijo una vez: “Creo que una persona ego-asertiva necesita de los demás, aunque sólo sea para afirmar su ego contra ellos, mientras que una persona egocéntrica sencillamente no necesita de los demás para nada”. Estoy de acuerdo con la primera parte de esta afirmación, pero tengo dudas respecto a la segunda parte. Yo diría que una persona verdaderamente egocéntrica (en el mejor sentido de la palabra) necesita a otros. Tomadme como ejemplo; sin otras personas a mi alrededor ¿a quién impresionaría?
También me molestan mucho los sentimientos de vergüenza y culpa que las personas tienen con respecto a su egocentrismo…
Me gustaría hablar ahora un poco sobre mis supuesto ‘egotismo’ y luego sobre el ‘egotismo’ de los demás.
Una vez, en un estado de felicidad, hice el siguiente poemilla titulado Egotistas:

La mayoría odia a los egotistas.
Les recuerdan a ellos.
Amo a los egotistas
Me recuerdan a mí.

En otra ocasión, escribí otro poema, y mi primera intención fue titularlo “Elogio a mí mismo”. Sin embargo, este título (aunque deliciosamente egocéntrico) no llega a atrapar el significado más profundo y trágico del poema y por ello cambié el título a “Carezco de ego”.

La mayoría de la gente,
cuando es criticada por ser egocéntrica
sólo descubre modos inteligentes
para ocultarlo a los demás.
luego, más tarde,
se vuelven ellos mismos estúpidos
Entonces adoptan la secreta dicha egocéntrica
de imaginarse sin ego.
¡Mi caso es distinto!
Carezco realmente de ego.
Como un solitario huérfano
abandonado.
En mi gozoso grito “No tengo ego”
pierdo mi ego.
Mi ego permanece
pero ya no me pertenece.

Estoy tan sorprendido como tú de que el poema acabe siendo tan triste. Originalmente lo planeé para que fuera gozoso, exuberante, exultante y casi desafiantemente egocéntrico; me dejé ir y esperé a ver qué pasaba. La cima del egocentrismo se alcanza evidentemente en la línea: “¡Mi caso es distinto!”, que significa que soy mejor que tú, puesto que tú simplemente piensas que has perdido el ego, mientras que yo lo he hecho. Pero luego resulta que el perder mi ego es triste en lugar de alegre. ¿No es algo divertido? ¿Dime, querido lector, te apena que haya perdido mi ego? ¿No? ¿Cómo? Me apenaría si perdierais el vuestro. ¿Cómo es que no os apena que haya perdido el mío? Tal vez algunos de vosotros, orientados a la religión o la mística, diréis que lo que he perdido es mi ego individual, o ser individual, pero que uno ha de ‘matar’ a su ser individual antes de poder nacer a su gran-‘universal’-ser. No soy contrario a la noción del “Yo universal”, ni niego su importancia, pero creo que debe haber algún modo mejor, más sensato de lograrlo que ‘matando’ al ego individual. Tal vez no se haya encontrado este camino, pero ello no quiere decir que no se halle en el futuro. Y si se encuentra (soy lo suficientemente optimista para creer que sucederá) finalmente descubriremos la síntesis perfecta de la filosofía oriental y la occidental”.

(Raymond Smullyan en Silencioso Tao)

AL LECTOR DE ESKLEPSIS nº4

Me gusta mucho esta defensa del egocentrismo, que he tomado de un libro delicioso de Smullyan: Misterioso TAO. No sé exactamente a qué se refiere Smullyan con lo de “ego-asertividad”. Supongo que a aquellos que creen que el mundo gira en torno a ellos y que imponen a los demás su manera de ver las cosas, que no son capaces de mirar más allá de sí mismos ni darse cuenta de que los demás son los demás, es decir, otros yoes, con los que hay que dialogar y no monologar. Aquellos que se pueden identificar con lo que decía el famoso cohete de Oscar Wilde: “Está bien, dejemos de hablar de mí y hablemos de ti: ¿Qué opinas de mí?”.

Al principio, este número de Esklepsis iba a estar lleno de temas chinos. Además de la sección de poesía dedicada a Bai Juyi, del Pórtico de Smullyan y de la crítica del libro de James Walley, había incluido una reconstrucción del libro de Huang Ti en la sección LOS LIBROS PERDIDOS, que he tenido que quitar pues excedía las 20 páginas.
Así que he pensado que quizá a alguien le puede parecer que había demasiados chinos, pero, en una defensa agresiva, pensaba responder a eso que por qué no se dice que hay muchos occidentales cuando se trata de autores occidentales que llenan un libro o una revista de principio a fin. Se da por supuesto que lo normal son los temas y los autores blancos, varones y occidentales. Cuando estos abundan a nadie le llama la atención, pero si hay demasiadas mujeres o demasiados chinos, ya parece que estamos ante un monográfico o algo parecido.
También he postergado la publicación de un artículo erudito y extravagante de un especialista en culturas prehispánicas que compara a los mayas con los hindúes. Espero publicarlo en el número 5.
He tardado mucho más de lo que esperaba en publicar este número. Ahora creo que publicaré el número 5 muy pronto, pero eso mismo pensaba respecto a este número.

*********

Para saber qué era  Esklepsis y ver el contenido de los cinco números: ¿Qué es Esklepsis?

[Este número 4 de Esklepsis fue publicado en 1998]

ARTÍCULOS DE ESKLEPSIS 4

Escepticismo y eclecticismo (Diderot/Encyclopædia Britanica)

Leer Más
Elogio del egocentrismo, por Raymond Smullyan

Leer Más
Exlibris

Leer Más
El desiderata, un enigma resuelto
[MISTERIOS]

Leer Más
Pactos con el diablo

Leer Más
Bai Juyi

Leer Más
Johann Faust

PACTOS CON EL DIABLO


Leer Más

 

Share

Escepticismo y eclecticismo (Diderot/Encyclopædia Britanica)

Denis Diderot

El escepticismo no conviene por igual a todo el mundo. Supone un examen profundo y desinteresado: que el que duda sólo porque no conoce las razones para creer no es sino un ignorante. El verdadero escéptico ha contado y sopesado las razones. Pero sopesar razonamientos no es asunto de poca monta. ¿Quién entre nosotros conoce exactamente su valor? Si se aportasen cien pruebas de la misma verdad, ninguna carecería de seguidores. Cada espíritu tiene su telescopio. Es vital ante mis ojos esa objeción que ante los vuestros pasa inadvertida: encontráis superficial una razón que a mí me aplasta. Si estamos divididos acerca del valor intrínseco, ¿cómo nos pondremos de acuerdo acerca de la importancia relativa? Decidme: ¿cuántas pruebas morales hacen falta para compensar una prueba metafísica? ¿Son mis lentes deformes o las vuestras? Puesto que es tan arduo sopesar razones y puesto que apenas hay cuestiones que no tengan pros y contras, y casi siempre en igual medida, ¿por qué actuamos tan precipitadamente? ¿De dónde nos viene ese tono tan decidido? ¿Acaso no hemos comprobado cien veces cómo subleva la suficiencia dogmática?
Denis  Diderot

Eclecticismo: del griego ‘eklektikos’, “selectivo”; en filosofía y teología, la práctica de seleccionar doctrinas que pertenecen a diferentes sistemas de pensamiento, sin adoptar por ello la totalidad del sistema. Es distinto del sincretismo -el intento de reconciliar o combinar sistemas- en tanto que deja las contradicciones entre ellos sin resolver. En la esfera del pensamiento abstracto, el eclecticismo está expuesto a la objeción de que, dado que cada sistema se supone que es un todo del que sus diversas doctrinas son parte integral, la arbitraria yuxtaposición de doctrinas pertenecientes a diferentes sistemas lleva consigo una incoherencia fundamental.
En los asuntos prácticos, sin embargo, el espíritu ecléctico tiene mucho de recomendable. El filósofo, y no menos el hombre de Estado, tiene que ser ecléctico no por principio, sino porque percibe el mérito intrínseco en doctrinas que pertenecen a facciones opuestas. Esta tendencia se manifiesta más fácilmente cuando los sistemas establecidos han perdido su carácter novedoso o cuando sus defectos quedan revelados como consecuencia de los cambios en el conocimiento científico.
(Encyclopædia Britannica, 1994)

 

*********

[Publicado en 1997]

 

Share