Sentido y referencia en Gottlob Frege

frege2Gottlob Frege (1848-1925), nacido en Wismar, Pomerania, Alemania, es uno de los creadores de la lógica moderna. Su objetivo como investigador era demostrar que las matemáticas se podían explicar mediante reglas lógicas. En su opinión, la lógica era la ciencia básica a partir de la cual se pueden y deben construir todas las demás. Su teoría es una variedad del llamado logicismo.

El filósofo británico Bertrand Russell le hizo un gran favor a Frege al llamar la atención de la comunidad pensante hacia sus trabajos, hasta entonces casi desconocidos. Pero el joven Russell también acabó con los sueños del anciano Frege.

En efecto, cuando Frege se hallaba cerca de la confirmación de su teoría, recibió una carta de Russell, en la que le decía que había encontrado un fallo en sus teorías. Ese fallo es la famosa paradoja de Russell, que se refiere a las clases que se contienen a sí mismas (de eso hablaré en otra ocasión, cuando se me ocurra un chiste para este Filocomic).

La respuesta de Frege fue que la paradoja de Russell era todavía más poderosa de lo que parecía y que hacía tambalearse a la aritmética:

“Frege quedó tan desasosegado por esta contradicción que dio de lado el intento de deducir la aritmética de la lógica, al cual, hasta entonces, había dedicado principalmente su vida”.

Tiempo después, un Russell ya mayor se encontraría con un discípulo que le puso en una situación semejante a la que él había causado a Frege. Se trata de Wittgenstein, pero tampoco hablaré de él en este momento.

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Bertrand Russell poco antes o poco después de destrozar los sueños de un anciano

Sin embargo, uno de los hallazgos más interesantes de Frege no se vio afectado por la destrucción de su sueño logicista.

Se trata de la distinción entre sentido y referente.

Una cosa es, dice Frege, el sentido de una expresión y otra su referente o referencia.

El ejemplo más célebre para entender esta idea es la comparación que propone Frege en “Sobre sentido y referencia” entre el lucero de la mañana y el lucero de la tarde. La resumo a continuación.

Los antiguos griegos se habían dado cuenta de que por la mañana, cuando todavía no es pleno día, aparecía una luz muy brillante en el cielo. También observaron que por la tarde, cuando el sol ya se ocultaba, se podía ver otra luz muy brillante. Además, descubrieron que esas luces no podían ser estrellas (cuerpos fijos en el firmamento, según se creía entonces), sino cuerpos errantes, como lo era la Tierra. Así que los llamaron planetas, es decir “errantes”.

Los dos luceros, el que se veía por la mañana y el que se veía por la tarde, eran planetas.

Dicho en la nueva terminología que propuso Frege a finales del siglo XIX, había dos sentidos, dos expresiones: “lucero de la mañana” y “lucero de la tarde” y cada una tenía su propio referente: la cosa que brillaba en la mañana y la cosa que brillaba en la tarde.

Sin embargo, alguien descubrió, tal vez después de un viaje a Egipto o Babilonia, que esas dos luces eran causadas por un mismo objeto: el planeta al que llamamos Venus. No se trataba, pues, de dos planetas, sino de uno solo.

Ahora, dice Frege, los griegos seguían teniendo dos sentidos, el lucero de la mañana y el lucero de la tarde, pero sólo había ya un referente, pues las dos expresiones se referían al mismo objeto.

Aquí nos detenemos, ahora que el lector ya puede entender el chiste de mi nuevo capítulo de Filocomic, porque, esta introducción sólo tiene un sentido: hacer comprensible un chiste. Ya sé que algún lector dirá que mal chiste es aquel que necesita tanta explicación previa. Probablemente tendrá razón ese lector, que quizá seas tú.

El chiste, por cierto es una adaptación de un acontecimiento real: sucedió en la cafetería de la Universidad Complutense, donde estudié Filosofía, un día en que estaba con mi amigo Manuel Abellá deseando desayunar. Entonces los dos nos partimos de risa y seguimos fabricando chistes lógicos durante un buen rato.

Aquí he adaptado aquel pequeño acontecimiento de nuestras vidas, para que lo protagonizaran dos mujeres en un bar.

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ANEXO SEMÁNTICO

Es interesante darse cuenta de que, a pesar de que tengan el mismo referente el lucero de la mañana no es exactamente lo mismo que el lucero de la tarde. Al menos no en el aspecto semántico.

Por ejemplo, si pensamos que:

lucero de la mañana= lucero de la tarde

…entonces, ¿por qué parece adecuado decir: “Ayer por la mañana vi el lucero de la mañana”, pero suena absurdo decir: “Ayer por la mañana vi el lucero de la tarde”.

Otra diferencia: si fueran lo mismo, entonces sería verdad que “lucero de la mañana” tiene tantas letras como “lucero de la tarde”, pero eso no es cierto, pues “lucero de la tarde” tiene una letra menos.

Naturalmente, todo esto es un juego con el lenguaje, pero, claro, también podemos preguntarnos: ¡qué es exactamente el “lucero de la mañana”? ¿El planeta Venus o nuestra percepción de esa luz que brilla en la mañana?

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[Publicado por primera vez en

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CUADERNO DE FILOSOFÍA

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La identidad y el chiste de Epicarmo

En una de las historietas de Filocomic hice un chiste a partir de una escena que al parecer tenía lugar en una comedia de Epicarmo. En el chiste decidí poner a Heráclito y Diógenes el cínico como protagonistas. Lo reproduzco aquí.

 

 

Sin embargo, parece que Epicarmo no empleó, como sucede en el chiste, el argumento de Heráclito de que todo fluye para negar la identidad, o al menos no de manera directa, sino que el deudor planteaba más o menos lo siguiente:

DEUDOR: Si tienes una cantidad determinada y le quitas una parte entonces ya no tienes esa cantidad. ¿De acuerdo?

ACREEDOR: Así es.

DEUDOR: Entonces yo no soy ya la misma persona que te pidió el dinero, puesto que los seres humanos nos vamos trasformando a cada momento.

El acreedor entonces se quedaba callado, sin saber qué decir, pero finalmente le daba un puñetazo al deudor. Desde el suelo, el deudor se lamentaba y le preguntaba por qué le había pegado. El otro le ayudaba a levantarse amablemente y le decía:

ACREEDOR: Siento lo que te ha sucedido, pero yo no tengo la culpa, porque yo ya no soy el mismo hombre que te dio el puñetazo.

Como se ve, existen muchas maneras de poner en duda la noción de identidad, o al menos la de la identidad continua a través del tiempo. En los primeros capítulos de Nada es lo que es me he referido a varias de ellas, algunas fascinantes, como el problema (también de origen griego) llamado “el barco de Teseo”; o ese otro dilema que aparece en un libro grecoindio delicioso, Las preguntas de Milinda; o el que en el cuento japonés La joven de Edo, sirve para resolver una disputa amorosa; entre otros muchos ejemplos, puesto que todo el libro está dedicado al problema de la identidad.

Pero el argumento de Epicarmo tiene también relación con reflexiones lógicas más complejas, que evité tratar en mi libro, acerca de los todos y las partes.

Veamos una de estas reflexiones.

Algunos filósofos antiguos planteaban lo siguiente:

Si una persona no fuera idéntica a la suma de las partes que la constituyen (por ejemplo, sus átomos o las diversas partes de su cuerpo), entonces deberíamos pensar que en un mismo lugar puede haber dos cosas al mismo tiempo, lo que es imposible: un hombre y la suma de sus partes.

Para evitar ese absurdo, debemos concluir que una persona es lo mismo que todas las partes que lo constituyen. En tal caso, si una de esas partes deja de existir, por ejemplo unas cuantas células (cada segundo mueren y nacen nuevas células), entonces ninguna persona puede ser la misma que aquella que estaba allí cinco minutos antes.

Estos enredos, tremendamente ingeniosos pero aparentemente sin sentido u ociosos, dieron mucho trabajo a Crisipo de Solos, tercer director de la escuela estoica o Stoa, que escribió más de 700 libros y se ocupó de los todos y sus partes, y de si las personas siguen siendo las mismas personas si, por ejemplo, pierden una pierna (ese es el “problema de Dion y Theon”, del que hablaré en otro momento).

crisipo de solos

Todos los libros de Crisipo se han perdido y los pocos fragmentos que se conservan son de muy difícil interpretación. Sin embargo, aunque casi hasta el siglo XIX y XX se despreció la lógica estoica, hoy en día se considera que fueron precursores de muchas ideas actuales, no sólo en el terreno de la lógica, sino en el de la matemática e incluso en el de la física y metafísica, si es que entendemos por “metafísica” algo parecido a lo que se entendió desde Andrónico de Rodas. Andrónico, en efecto, clasificó las obras de Aristóteles y decidió situar unas cuantas obras dispersas inclasificables detrás (en el volumen siguiente) a la Física (Meta-Física). De ahí el afortunado equívoco que nos dice que la Metafísica es lo que está más allá de la física.

Una de esas cosas que cayeron por casualidad tras el libro de la Física se parece mucho, en mi opinión, a la semiótica.

Volviendo a Crisipo, los pocos fragmentos que se conservan de él resultan fascinantes, y espero ocuparme de ellos en algún momento.

En cualquier caso, conviene no pensar que las paradojas y los rompecabezas lógicos son una pérdida de tiempo, porque casi siempre esconden algo que sólo tras un estudio profundo llega a entenderse, y a menudo señalan un camino que vale la pena explorar. Las célebres paradojas del movimiento de Zenón, por ejemplo, todavía deparan sorpresas, como el hecho de que una reciente teoría física acerca del tiempo, parece darle la razón al paradójico Zenón.

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Ficción especulativa costumbrista

Aquí hablamos Juanjo y yo de la diferencia entre ciencia ficción y ficción especulativa, continuamos con el tema de los errores que hay en el libro, de las predicciones de Arthur C.Clarke, de los inventos del TBO, del misterio acerca del mundo en el que viven los antólogos de Recuerdos de la era analógica y de la curiosidad de que se trate de una antología hecha en el futuro, pero sobre todo de algunos tópicos o recursos de la ciencia ficción que aquí se intentan evitar.

 Imagen de previsualización de YouTube

Ficción especulativa

La distinción que hago entre ficción especulativa y ciencia ficción sé que a algunos les ha resultado completamente arbitraria, por mi simpleza al decir que toda la ciencia ficción tenga que tratar de naves espaciales y cosas parecidas. Estoy de acuerdo, pero también hay que recordar que esa distinción es clásica y que se remonta no ya 25 años, como dije en la presentación, sino probablemente más. Recuerdo que cuando en al adolescencia leía la revista Nueva Dimensión, era frecuente que los diferentes colaboradores se mostraran partidarios de la ficción especulativa o de la ciencia ficción, a menudo de manera muy rotunda. Ya entonces era una polémica vieja. Algunos atribuyen el origen de la distinción a Roberty. A Heinlein, otros a Isaac Asimov, quien prefería hablar de ficción especulativa, para evitar la contradicción de un término como “ciencia ficción”; otros creen que la ficción especulativa se puso de moda con las antologías de Harlan Ellison llamadas Visiones peligrosas en los años 60, que proponían:

“Un cuadro de los nuevos estilos de literatura, osados lanzamientos y pensamientos poco populares. Cada historia es entretenida, pero además lleva ideas frescas, atrevidas, visiones peligrosas”

Portada de la mítica antología de Harlan Ellison “Visiones peligrosas”

 Así que no se trata de una distinción gratuita y existen buenas razones para hablar de ficción especulativa como un género que practican ciertos escritores, desde Stanislaw Lem a Primo Levi o incluso Borges y Phillip K.Dick, a los que, en especial en los tres primeros casos, resulta difícil encuadrar en el género de la ciencia ficción tal como suele entenderse. Ahora bien, las fronteras a veces son difusas, siempre lo son, pero el que no siempre se pueda  marcar una línea de separación no significa que no haya cosas diferentes.

Por otra parte, a mí me gusta o me ha gustado tanto la ficción especulativa más estricta, más despojada de pararafernalia científico-futurista-aventurera, como la ciencia ficción, incluso de géneros casi folkóricos como la space opera, pero admito que prefiero la ficción especulativa, entendiéndola como un género más reflexivo, más filosófico si se quiere, menos aventurero o novelístico (por cierto, creo que este aspecto, lo no aventurero marca más las diferencias que el uso de la ciencia o el futurismo).

Curiosamente, el término ficción especulativa también se usa de un modo muy general para incluir todos los géneros de la ciencia ficción, la fantasía, el terror e incluso la novela histórica, lo que nos puede llevar a muchas confusiones, que siempre serán bienvenidas si ello nos hace mirar las cosas con atención y descubrir aspectos en los que no habíamos reparado.

En cuanto al costumbrismo la que me refiero en mis relatos y a mi intento de que los antólogos del siglo 25 no hablen como personajes del futuro, sino como personajes de su tiempo, me gustaría recordar que precisamente con una reflexión semejante empieza el libro:

“Hoy nos resulta cotidiano y vulgar viajar por el aire y aterrizar ocho horas después en un continente lejano; estamos acostumbrados a comunicarnos al instante con alguien que se encuentra en otra ciudad o en otro país, incluso con un astronauta que orbita en torno a la Tierra, todo a través de un aparato diminuto que podemos guardar en un bolsillo; nos pasamos las horas mirando pantallas iluminadas en las que se nos muestra lo que ocurre en cualquier lugar y en el preciso momento en que ocurre, como cuando varios aviones se precipitaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y todo el planeta presenció al mismo tiempo cómo se derrumbaban. Podemos matar a un millón de personas en apenas unos instantes o curar enfermedades que durante siglos despoblaron el mundo; construimos edificios que se elevan cientos de metros hasta rozar las nubes. ¿Acaso no somos ya seres de ciencia ficción? ¿No somos personajes que se han escapado de una novela escrita a principios del siglo XX, personajes que apenas pueden creer que nuestros antepasados tardaran varios meses en llegar de Londres a Nueva York, que apenas salieran una vez en la vida de su país, que se mataran con espadas de metal y que recibieran la noticia de que se había quemado un templo en la India cuando allí ya lo habían reconstruido?
Los grandes relatos de ciencia ficción del siglo XIX y XX nos sorprenden hoy en día por su carácter costumbrista, mientras que las novelas del realista Zola casi nos parecen de ciencia ficción, al menos a quienes tenemos la suerte de vivir en los países más ricos del planeta (el pasado todavía habita en muchos lugares, aunque sólo lo veamos en esas milagrosas pantallas que nos trasmiten a diario el espectáculo de su sufrimiento).”

                                                    (“Prólogo de los antólogos del siglo XXI” en Recuerdos de la era analógica)

Eso hace pensar a los antólogos (no los del siglo 25, sino los del XXI) que el libro quizá sea “un ensayo encubierto o un manifiesto político, o quizá una novela costumbrista escrita desde el futuro”.


A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

Que nada se crea

|| Recuerdos de la era analógica


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¿Se copia más o menos que antes?

Mi amigo Jose Castillo me ha enviado un interesante enlace a un proyecto llamado Everything is a remix (Todo es una remezcla) que en su segunda parte se ocupa del cine.

Si quieres verlo con subtítulos, aquí

Muchos de los ejemplos que menciona el autor del vídeo (Kirby Ferguson) ya los mencioné en Las paradojas del guionista, donde incluso ofrezco un truco para copiar sin copiar, pero en El guión del siglo 21 dedico un capítulo entero al asunto (“La mezcla sin fin”), donde explico que todo procede de algo:

“La película El último  hombre (1996), dirigida por Walter Hill, es un remake de Por un puñado  de dólares (1962) de Sergio Leone, que es una adaptación no autorizada de la película Yojimbo (1961) de Akira Kurosawa,que es una adaptación no declarada de la novela de Dashiel Hammett Cosecha roja (1929) y de la obra de teatro Arlequín,  servidor de dos amos (1745), de Carlo Goldoni, que debe muchas de sus ideas a las comedias de equívocos de Plauto, que a su vez imitó a Menandro ya otros autores griegos de la Comedia Nueva,que a su vez…
Kurosawa pudo ver Por un puñado de dólares  y escribió a Leone: «Supelícula esespléndida, pero esmi película», y le puso un pleito que ganó; pero Hammett no tuvo tiempo de reclamar porque murió el mismo año en que seestrenó Yojimbo.En cuanto aGoldoni, Plauto o Menandro, no es nece- sario aclarar por qué no acudieron a los tribunales.” (El guión del siglo 21)

 

 

En “La mezcla sin fin” (páginas 311-337), hablo del fenómeno de la mezcla, la copia, el plagio, los remakes, los remontajes, las obras que nacen de la influencia y mezcla de otras anteriores, las continuaciones, adaptaciones, secuelas y precuelas. Casi todo el mundo piensa que se trata de algo reciente, un mal narrativo que aqueja a nuestro presente, carente de inspiración propia y originalidad. Como sucede casi siempre que nos fiamos de la intuición y no investigamos la realidad y los hechos, se trata de una opinión equivocada. Es cierto que hoy en día hay más copias que nunca, porque hoy en día hay más de casi todo que nunca, pero en cuanto al porcentaje sobre el total, es muy probable que nuestra época sea bastante menos imitadora que otras, por ejemplo, sin ninguna duda, la Edad Media, y tal vez incluso gran parte de la época grecolatina.

En su excelente tesis doctoral El espejo deformado: la ficción audiovisual norteamericana, Concepción Carmen Cascajosa Virino cita a un autor que investigó a fondo el asunto, Thomas Simonet, quien llegó a la conclusión de que “considerar el remake y la secuela como una práctica contemporánea es erróneo”. En lo que se refiere al medio audiovisual en Estados Unidos, Simonet llegó  a la conclusión de que en lso años 40 del siglo XX hasta un 25% de las producciones eran material reciclado o fuertemente intertextual (adaptaciones, remakes, etcétera), mientras que en los años cincuenta descendió hasta un 4% y en los sesenta era de sólo un 10%, que era más o menos el mismo porcentaje que en 2003.

Pero lo que sí hay que destacar es  que los nuevos medios digitales permiten como nunca antes la mezcla y la intertextualidad, y además de formas muy interesantes. Muchas de ellas las decribo en ese capítulo del libro, mientras que otras irán poco a poco apareciendo en esta página.


Acerca del viaje del héroe, de loq ue se habla en el vídeo mencionando a Joseph Campbell, en Las paradojas del guionista cuento por qué George Lucas aplicó el esquema mitológico y me refiero a precedentes de Campbell que casi siempre se olvidan (en “El mundo de la ficción”)

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Taller de creación de una webserie

The Guild

“Mi consejo a los creadores audiovisuales es que si tienen una idea, la conviertan en realidad ellos mismos” Felicia Day, guionista, productora y protagonista de The Guild

En el año 2007, Felicia Day decidió crear con varios amigos una webserie llamada The Guild. Grabaron los tres primeros episodios en dos días y medio, con un coste cercano a cero, los subieron a Youtube y pidieron donaciones por Paypal para seguir grabando episodios. La respuesta del público les permitió continuar la serie, que posteriormente fue adquirida por Microsoft para su consola X Box. The Guild ha sido vista por más de 45 millones de personas y en la actualidad va por la 5ª temporada. The Guild es un ejemplo de cómo se ha trasformado el mundo audiovisual en los últimos años gracias a Internet y la revolución digital. Hoy en día es posible crear contenidos audiovisuales y difundirlos a todo el planeta directamente, sin intermediarios. En el taller de verano “Creación de una serie web”, Daniel Tubau, guionista y director de televisión con más de 20 años de experiencia, no sólo expondrá las claves de la nueva narrativa audiovisual, sino que durante el taller se llevará a cabo la escritura, grabación, emisión y difusión de una webserie, concebida como un proyecto profesional.   El objetivo del curso es diseñar una temporada completa y escribir, grabar y editar los cuatro primeros capítulos. Los alumnos del taller deberán ocuparse de todas las áreas relacionadas con la creación de una serie web a lo largo de cinco semanas. Se necesitará, en consecuencia, que entre los alumnos haya personas interesadas y/o con experiencia en interpretación, manejo de cámara y realización, producción, interpretación, edición y escritura de guión. No se exige experiencia, pero sí ganas de trabajar y hacer realidad una verdadera webserie.   La creación de la serie se pondrá en marcha desde las primeras clases y avanzará en paralelo con los contenidos teóricos, en los que se dará una completa visión acerca del mundo de la ficción y no ficción creativa en Internet.   Como dice Felicia Day, la creadora de The Guild, hoy en día los creadores audiovisuales no se limitan a enviar su currículo a una Productora y a esperar a que, con suerte, alguien lo lea, sino que muestran lo que saben hacer. Este curso-taller es una oportunidad para que los alumnos lleven a la práctica sus ideas y las conviertan en realidad.     CONTENIDOS TEÓRICOS

1.El nuevo narrador audiovisual en un mundo en transformación

2.El guión convencional de cine y televisión y su crisis actual

a.El paradigma de Field, la estructura de McKee, el viaje del héroe de Vogler

b.La estructura en tres actos terapeútica

c.La verdadera teoría aristotélica de la narración

d.La multitrama televisiva de Steven Bochco

3.Alternativas a las teorías convencionales.

a.Cómo desactivar la estructura convencional en tres actos

b.El mundo audiovisual más allá de Hollywood

c.La nueva ficción televisiva: de Lost a Mad Men o The Wire, la edad de oro de las series de televisión y su influencia

d.Claves de la nueva narrativa audiovisual

e.Hipernarrativa e interactividad: nuevas posibilidades narrativas

f.La influencia de los videojuegos

4.Cómo escribir un guión y cómo revisarlo y mejorarlo

a.Trabajo con fichas, tablón y estructuras

b.El método empático en la revisión del guión

c.Aprovechar las posibilidades narrativas de imagen y sonido

5.Diferencias entre producir para cine y televisión o para Internet

6.Historia de las webseries y situación actual en España y en el mundo

a.Desde las primeras series web a la actualidad

b.Las webseries españolas

7.Realidad y ficción: el audiovisual creativo de no ficción en Internet

8.El fenómeno ProAm (Aficionados Profesionales) y los contenidos generados por los usuarios (UGC) o cómo los entusiastas están cambiando el mundo

9.Análisis de casos de creación de contenido audiovisual para Internet de ficción y de no ficción

10.Trabajar en televisión o cine gracias a Internet

a.Web Therapy y otros ejemplos (Estados Unidos)

b.Qué vida más triste y otros ejemplos (España)

11.Creación de proyectos crossmedia y transmedia

a.Contenidos multiplataforma

b.El verdadero crossmedia o transmedia y sus sucedáneos

12.La nueva narrativa interactiva e hipertextual y la influencia de los videojuegos

13.La economía digital: financiación, difusión y promoción de webseries

a.Festivales digitales

b.Difusión digital y redes sociales

c.La no exclusividad y otras reglas no escritas del nuevo medio

14.Métodos de trabajo para guionistas y creadores audiovisuales

15.Técnicas y herramientas para desarrollar la creatividad y superar los bloqueos

PROFESOR: DANIEL TUBAU

DURACIÓN TOTAL: 76 HORAS (5 semanas)

FECHAS: del 27 de Junio al 29 de Julio de 2011.

HORARIO: de lunes a juevesde 17:00 a 21:30 horas

CONTACTO: 91 512 11 34 (de 15h a 21h) o 91 512 10 60

mail: monograficos@ecam.es.

www.ecam.es


Si quieres ver el capítulo 1 de The Guild: The Guild Capítulo 1 (puedes activar los subtítulos en español en Youtube  pulsando bajo la pantalla en CC)

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