Acerca del karma

En 1992, escribí un ensayo que llamé Algunas aproximaciones a la noción de acumulación kármica. Es un título terrible, que no se corresponde con la sencillez del texto.

Edición tras edición el título fue acortándose, primero como Acerca de la acumulación kármica, y ahora Acerca del Karma. En la próxima edición quizá se llame Karma.

Lo edité malamente y lo tuve un tiempo rondando por ahí. Pensé varias veces incluirlo en mi revista Esklepsis, pero era demasiado largo, y acabé separándolo de la revista. Lo leyó mi padre y lo leyó i amigo Marcos. Los dos me dijeron que era muy interesante, y los dos parecían sinceros, pero ninguno de los dos llegó a detallarme, de palabra o por escrito, cuáles eran esas cosas interesantes que contenía el ensayo. y que les habían llamado la atención. Sí sé que mi padre intentó aplicar la idea central y que en ciertos aspectos logró algún resultado positivo.

El autor hacia 1992

Cuando quería editarlo en Esklepsis, mi propósito era añadir después, en Apoyo Mutuo (fanzine asociado a Esklepsis), un montón de notas, en las que aportaría información acerca de cuestiones que en el texto sólo se mencionan, o bien desarrollaría  algún argumento tratado solo de modo tangencial. Y la verdad es que escribí muchas de esas notas.

Al proponerme editarlo ahora, he pensado si convenía añadir esas notas de Apoyo Mutuo en notas a pie de página,o bien no añadirlas, o bien ofrecerlas tras el texto. Escribir notas y comentarios a mis propios escritos es actualmente uno de mis pasatiempos favoritos: disfruto escribiéndolas y disfruto leyéndolas.

Me alegró mucho saber que esta opinión no es sólo mía: mi amiga Karina me dijo que le habían gustado mucho las notas a las felicitaciones que escribí para mi hermana Natalia, y también los comentarios a otros cuentos y novelas, como Solo me queda ser la sombra. Así que, como le dije a Karina, quizá acabe convirtiéndome en un escritor a pie de página: escribir cualquier tontería y dedicarme a anotarla.

Ahora bien, intento que las notas y los comentarios tengan que ver con el texto que anotan y comentan. De hecho, siempre están motivados por él. Y, a la inversa, intento evitar escribir textos para ser anotados (ni siquiera lo hago en las felicitaciones de Natalia), donde puede parecer que aparecen muchos personajes porque  tengo la intención de luego hablar de ellos en las notas.

Y no sigo con esta digresión.

Diré solamente finalmente he decidido no añadir esas notas en esta edición de Acerca dele karma, más que nada porque esome llevaría demasiado tiempo. En la próxima edición, añadiré esas notas, y tal vez otras cosas.

Tan sólo he añadido ahora, en 1997, un breve comentario acerca del origen del ensayo original Algunas aproximaciones acerca de la noción de acumulación kármica, que puedes leer a continuación.

El origen de Acerca del  karma

La idea de escribir este ensayo se me ocurrió un día que estaba esperando el autobús 29 en la calle Arturo Soria, en la parada que está frente a una iglesia y un convento de monjas. Hablé de esto en una especie de introducción al ensayo, que luego eliminé en las siguientes correcciones, y que reproduzco a continuación:

“Intentaré recordar algo que pensé hace unas semanas mientras esperaba el autobús. Se trataba de un interesante desarrollo de la doctrina kármica en el terreno psicológico. Lamentablemente, casi recuerdo la idea base, pero no los trazos de la argumentación, que eran bastante precisos. Así que será éste un dibujo sin verdadera fuerza.

Ya que tengo que reconstruir algo, me permitiré hacer una breve exposición de la doctrina del karma antes de tratar el tema que me interesa en particular.”

No sé qué día se me ocurrió la idea, pero sí sé que escribí Acerca del karma el día 17 de diciembre de 1992, y que lo firmé con el seudónimo-acróstico Lien-Tau Buda.

La primera edición de Acerca del karma se imprimió el 23 de noviembre de 1997, domingo.

(Nota en 2019: ahora estoy casi seguro de que la idea se me ocurrió exactamente el 11 de diciembre de 1992. También escribí años después ese libro de notas a pie de páginas, que es uno de los capítulos fundamentales de mi libro Segunda parte)

Continuará…


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Percepciones no percibidas

 “La sensación es desde el punto de vista informacional tan profusa y específica como una respuesta (?) pictórica”

Tiene que ver con algo que he pensado muy a menudo: que percibimos cosas que nos pasan inadvertidas, pero que “archivamos”.

Sherlock Holmes le dice a Watson que él (Holmes) mira, mientras que Watson sólo ve. Esto no sólo hay que entenderlo en el sentido  exterior de la percepción, sino también en el interior.

Si yo he visto y mirado una habitación, después, sin estar en la habitación, puedo recordar detalles particulares que no había advertido antes, del mismo modo que lo haría si hubiese tomado una fotografía de la habitación y la mirase. El grado de perfección de las fotografías mentales depende, creo, de cierto entrenamiento.

Originally posted 1990-06-07 12:02:29.

¿Se copia más o menos que antes?

Mi amigo Jose Castillo me ha enviado un interesante enlace a un proyecto llamado Everything is a remix (Todo es una remezcla) que en su segunda parte se ocupa del cine.

Si quieres verlo con subtítulos, aquí

Muchos de los ejemplos que menciona el autor del vídeo (Kirby Ferguson) ya los mencioné en Las paradojas del guionista, donde incluso ofrezco un truco para copiar sin copiar, pero en El guión del siglo 21 dedico un capítulo entero al asunto (“La mezcla sin fin”), donde explico que todo procede de algo:

“La película El último  hombre (1996), dirigida por Walter Hill, es un remake de Por un puñado  de dólares (1962) de Sergio Leone, que es una adaptación no autorizada de la película Yojimbo (1961) de Akira Kurosawa,que es una adaptación no declarada de la novela de Dashiel Hammett Cosecha roja (1929) y de la obra de teatro Arlequín,  servidor de dos amos (1745), de Carlo Goldoni, que debe muchas de sus ideas a las comedias de equívocos de Plauto, que a su vez imitó a Menandro ya otros autores griegos de la Comedia Nueva,que a su vez…
Kurosawa pudo ver Por un puñado de dólares  y escribió a Leone: «Supelícula esespléndida, pero esmi película», y le puso un pleito que ganó; pero Hammett no tuvo tiempo de reclamar porque murió el mismo año en que seestrenó Yojimbo.En cuanto aGoldoni, Plauto o Menandro, no es nece- sario aclarar por qué no acudieron a los tribunales.” (El guión del siglo 21)

 

 

En “La mezcla sin fin” (páginas 311-337), hablo del fenómeno de la mezcla, la copia, el plagio, los remakes, los remontajes, las obras que nacen de la influencia y mezcla de otras anteriores, las continuaciones, adaptaciones, secuelas y precuelas. Casi todo el mundo piensa que se trata de algo reciente, un mal narrativo que aqueja a nuestro presente, carente de inspiración propia y originalidad. Como sucede casi siempre que nos fiamos de la intuición y no investigamos la realidad y los hechos, se trata de una opinión equivocada. Es cierto que hoy en día hay más copias que nunca, porque hoy en día hay más de casi todo que nunca, pero en cuanto al porcentaje sobre el total, es muy probable que nuestra época sea bastante menos imitadora que otras, por ejemplo, sin ninguna duda, la Edad Media, y tal vez incluso gran parte de la época grecolatina.

En su excelente tesis doctoral El espejo deformado: la ficción audiovisual norteamericana, Concepción Carmen Cascajosa Virino cita a un autor que investigó a fondo el asunto, Thomas Simonet, quien llegó a la conclusión de que “considerar el remake y la secuela como una práctica contemporánea es erróneo”. En lo que se refiere al medio audiovisual en Estados Unidos, Simonet llegó  a la conclusión de que en lso años 40 del siglo XX hasta un 25% de las producciones eran material reciclado o fuertemente intertextual (adaptaciones, remakes, etcétera), mientras que en los años cincuenta descendió hasta un 4% y en los sesenta era de sólo un 10%, que era más o menos el mismo porcentaje que en 2003.

Pero lo que sí hay que destacar es  que los nuevos medios digitales permiten como nunca antes la mezcla y la intertextualidad, y además de formas muy interesantes. Muchas de ellas las decribo en ese capítulo del libro, mientras que otras irán poco a poco apareciendo en esta página.


Acerca del viaje del héroe, de loq ue se habla en el vídeo mencionando a Joseph Campbell, en Las paradojas del guionista cuento por qué George Lucas aplicó el esquema mitológico y me refiero a precedentes de Campbell que casi siempre se olvidan (en “El mundo de la ficción”)

Originally posted 2011-05-15 03:47:13.

Razón y emoción

¿Dónde está la frontera que separa la razón de la emoción? Los escritores africanos reivindican la emoción frente a la razón -dice Caranci-, acusando a los europeos de dar mas importancia a la razón.

Este reproche, por supuesto, notiene sentido más que en algún aspecto muy limitado, ya que los europeos a lo largo de su historia no se caracterizan precisamente por anteponer la razón a la emoción, sino más bien al contrario (como los propios africanos han tenido ocasión de comprobar).

¿Existe, pues, una frontera clara que separe la razón de la emoción?

¿Existe una frontera clara que separe el mytos del logos?  Yo no la veo.

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Tal vez Caranci usa emoción como sinónimo de “sentimiento mágico de la existencia” y razón en el sentido de “ciencia”.

Originally posted 1983-08-12 00:00:51.

Nazis en la Citadela

En 1854, tras una revuelta de los ciudadanos de Budapest, los austriacos colocaron en una de las colinas de Buda, un puesto de defensa en previsión de rebeliones de los húngaros contra el Imperio.

Durante la segunda guerra mundial se construyó en esa misma colina un bunker y una ciudadela de defensa antiaérea. Hungría era aliada de la Alemania nazi y se dice que el asedio de Budapest fue el segundo más largo tras el de Stalingrado.

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Cartel del Museo Nazi de la Citadela

El bunker de la Citadela es ahora un museo en el que se reconstruyen con figuras de cera escenas de los años en los que los nazis y los fascistas húngaros ocupaban la Citadela: un médico alemán atendiendo a un herido, soldados y generales preparando una batalla, el interrogatorio a un soldado ruso. Aunque es una reconstrucción, resulta muy interesante porque el lugar es real.

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Interrogatorio a un soldado ruso en la Citadela

En nuestra visita coincidimos con unos inquietantes visitantes: un grupo de nazis nostálgicos. Dos tipos de aspecto intimidatorio, calvos, gordos, pero robustos y musculosos, que llevaban chaquetas de cuero negro en las que se podía leer en grandes letras: DEUTSCHLAND y GERMANY (Alemania en ambos casos). Supongo que eran nostálgicos nazis de algún país que no era precisamente Alemania, porque escribir Germany (Alemania en inglés) no parece tener mucho sentido para un alemán. Sus novias eran rubias y una de ellas era muy guapa.

La gente, por ejemplo varios obreros que estaban trabajando allí, los miraba asombrada y parecía contener su indignación. Me dio la impresión de que la Citadela es un lugar de perigranaje nazi y por eso creo que la exposición y los carteles que la anunciam debería mostrar con más claridad un mensaje antinazi. Especialmente porque los húngaros fueron aliados de los nazis, por lo menos hasta 1943, año en el que el presidente fascista húngaro, Horthy, inició negociaciones secretas con los aliados para abandonar a las potencias del Eje. Pero no lo consiguió y fue sustituido por los Flechas Cruzadas, que se mantuvieron al lado de los nazis hasta el final, instaurando un régimen de terror para mantenerse en el poder.

Un inquietante pasadizo en la Citadela, que no era posible recorrer

 

 

Originally posted 2004-11-18 12:00:01.

Ficción especulativa costumbrista

Aquí hablamos Juanjo y yo de la diferencia entre ciencia ficción y ficción especulativa, continuamos con el tema de los errores que hay en el libro, de las predicciones de Arthur C.Clarke, de los inventos del TBO, del misterio acerca del mundo en el que viven los antólogos de Recuerdos de la era analógica y de la curiosidad de que se trate de una antología hecha en el futuro, pero sobre todo de algunos tópicos o recursos de la ciencia ficción que aquí se intentan evitar.

 

Ficción especulativa

La distinción que hago entre ficción especulativa y ciencia ficción sé que a algunos les ha resultado completamente arbitraria, por mi simpleza al decir que toda la ciencia ficción tenga que tratar de naves espaciales y cosas parecidas. Estoy de acuerdo, pero también hay que recordar que esa distinción es clásica y que se remonta no ya 25 años, como dije en la presentación, sino probablemente más. Recuerdo que cuando en al adolescencia leía la revista Nueva Dimensión, era frecuente que los diferentes colaboradores se mostraran partidarios de la ficción especulativa o de la ciencia ficción, a menudo de manera muy rotunda. Ya entonces era una polémica vieja. Algunos atribuyen el origen de la distinción a Roberty. A Heinlein, otros a Isaac Asimov, quien prefería hablar de ficción especulativa, para evitar la contradicción de un término como “ciencia ficción”; otros creen que la ficción especulativa se puso de moda con las antologías de Harlan Ellison llamadas Visiones peligrosas en los años 60, que proponían:

“Un cuadro de los nuevos estilos de literatura, osados lanzamientos y pensamientos poco populares. Cada historia es entretenida, pero además lleva ideas frescas, atrevidas, visiones peligrosas”

Portada de la mítica antología de Harlan Ellison “Visiones peligrosas”

 Así que no se trata de una distinción gratuita y existen buenas razones para hablar de ficción especulativa como un género que practican ciertos escritores, desde Stanislaw Lem a Primo Levi o incluso Borges y Phillip K.Dick, a los que, en especial en los tres primeros casos, resulta difícil encuadrar en el género de la ciencia ficción tal como suele entenderse. Ahora bien, las fronteras a veces son difusas, siempre lo son, pero el que no siempre se pueda  marcar una línea de separación no significa que no haya cosas diferentes.

Por otra parte, a mí me gusta o me ha gustado tanto la ficción especulativa más estricta, más despojada de pararafernalia científico-futurista-aventurera, como la ciencia ficción, incluso de géneros casi folkóricos como la space opera, pero admito que prefiero la ficción especulativa, entendiéndola como un género más reflexivo, más filosófico si se quiere, menos aventurero o novelístico (por cierto, creo que este aspecto, lo no aventurero marca más las diferencias que el uso de la ciencia o el futurismo).

Curiosamente, el término ficción especulativa también se usa de un modo muy general para incluir todos los géneros de la ciencia ficción, la fantasía, el terror e incluso la novela histórica, lo que nos puede llevar a muchas confusiones, que siempre serán bienvenidas si ello nos hace mirar las cosas con atención y descubrir aspectos en los que no habíamos reparado.

En cuanto al costumbrismo la que me refiero en mis relatos y a mi intento de que los antólogos del siglo 25 no hablen como personajes del futuro, sino como personajes de su tiempo, me gustaría recordar que precisamente con una reflexión semejante empieza el libro:

“Hoy nos resulta cotidiano y vulgar viajar por el aire y aterrizar ocho horas después en un continente lejano; estamos acostumbrados a comunicarnos al instante con alguien que se encuentra en otra ciudad o en otro país, incluso con un astronauta que orbita en torno a la Tierra, todo a través de un aparato diminuto que podemos guardar en un bolsillo; nos pasamos las horas mirando pantallas iluminadas en las que se nos muestra lo que ocurre en cualquier lugar y en el preciso momento en que ocurre, como cuando varios aviones se precipitaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y todo el planeta presenció al mismo tiempo cómo se derrumbaban. Podemos matar a un millón de personas en apenas unos instantes o curar enfermedades que durante siglos despoblaron el mundo; construimos edificios que se elevan cientos de metros hasta rozar las nubes. ¿Acaso no somos ya seres de ciencia ficción? ¿No somos personajes que se han escapado de una novela escrita a principios del siglo XX, personajes que apenas pueden creer que nuestros antepasados tardaran varios meses en llegar de Londres a Nueva York, que apenas salieran una vez en la vida de su país, que se mataran con espadas de metal y que recibieran la noticia de que se había quemado un templo en la India cuando allí ya lo habían reconstruido?
Los grandes relatos de ciencia ficción del siglo XIX y XX nos sorprenden hoy en día por su carácter costumbrista, mientras que las novelas del realista Zola casi nos parecen de ciencia ficción, al menos a quienes tenemos la suerte de vivir en los países más ricos del planeta (el pasado todavía habita en muchos lugares, aunque sólo lo veamos en esas milagrosas pantallas que nos trasmiten a diario el espectáculo de su sufrimiento).”

                                                    (“Prólogo de los antólogos del siglo XXI” en Recuerdos de la era analógica)

Eso hace pensar a los antólogos (no los del siglo 25, sino los del XXI) que el libro quizá sea “un ensayo encubierto o un manifiesto político, o quizá una novela costumbrista escrita desde el futuro”.


A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

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Vida de Daniel Tubau contada por Tonino

MI VIDA CONTADA POR TONINO

Daniel Tubau, por Tonino /1


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Una personalidad misteriosa

Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /2


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Andanzas en China y relación con Cortazar

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La filofísica de Tubau

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Reseñas de Recuerdos de la era analógica

El verdadero libro digital

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Agatha en El blog de Arlequini

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Aguirre en La2Revelación

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Reseña en OcioZero

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Nada nuevo bajo el sol

Una de las características que definen mejor al ser humano es su capacidad para crear cosas nuevas mezclando antiguas. Por eso es errónea la frase “Nada nuevo bajo el sol”, puesto que en realidad todo es nuevo bajo el sol, de manera especial en el mundo humano.

La idea sólo se puede aplicar para ciertas generalizaciones, como la existencia de virtudes o defectos tales como la ambición, la envidia, el egoísmo.

Más allá de eso, todo es nuevo, incluso esas virtudes o defectos en su manifestación concreta.

La única excepción que se me ocurre ahora es un recurso paradójico fácil: lo único que se repite una y otra vez es la frase “Nada nuevo bajo el sol”

El tarot: la luna

007- La Luna- Tarot Visconti-Sforza

La figura del tarot que aparece en la carta de la luna del tarot de Visconti Sforza es muy interesante, pero no se me ocurre nada en especial que comentar, aparte del hecho de que la luna es como la media luna islámica, y de que al fondo se ve una cúpula que también podría ser islámica (pero no necesariamente)

En cuanto al tarot de Marsella, me parece muy adecuada la interpretación del cangrejo como el signo de cáncer. Y muy sugerente, aunque no sé si correcta, la de los cuatro elementos representados por el agua donde está el cangrejo, la tierra sobre él, el fuego y el aire.

En cuanto a los perros enfrentados (¿se enfrentan realmente?), me trae a la mente los licántropos y la excitación que siempre se ha dicho que sienten los animales ante la luna (especialmente cuando está llena, de ahí el mito del hombre lobo). Las gotas que se ven serían como los efluvios de la luna sobre la naturaleza y sus efectos: las mareas que parecen adivinarse, los animales y las ciudades.

La verdad es que a mì los perros me parecen cantar o aullar a la luna, como se dice tradicionalmente.

Otra posibilidad, apuntando completamente en otra dirección, sería que los perros y las torres tuvieran relación y que se mostrara una rivalidad provocada por la luna o bajo su signo o auspicios. No sé si puede ser significativo el que los perros aparezcan invertidos en sus colores respecto a las torres.

La crítica de Hume a la noción de causa

Los argumentos de Hume contra la noción de causa son tal vez irrefutables, pero no demasiado convincentes. Lo sería si pudiésemos afirmar precisamente lo contrario de lo que él sostiene. Es decir: “¿Hemos observado alguna vez que enuna misma situación se produzcandos efectos diferentes?”

Me dirás:

_Por supuesto, lo hemos observado muchas veces.

_¿Seguro?  ¿Puedes demostrar que era la misma situación en ambos casos?

Eso es algo que no siempre resulta imposible demostrar, aunque en ocasionessería algo tan complicado como demostrar la noción de causa. Sin embargo, no existen casos en los que, más allá de una duda razonable, se pueda afirmar que la misma situación produjo efectos diferentes.

Me dirás:

_¿Y la impredicibilidad del fotón en los experimentos cuánticos?¿Acaso no se trata de una misma causa que produce efectosdiferentes?

_Es posible, por supuesto, pero el mundo cuántico es todavía demasiado inmanejable para poder asegurar que la situación en la que es lanzado un fotón se pueda repetir sin variar ninguno de los elementos.Pensemos simplemente en lo difícil que resultaría incluso con objetos macroscópicos como las balas obtener exactamente el mismo resultado. Por ejemplo una bala que se incrusta exactamente (hasta la medida de milímetros omicras)que una bala anterior.

Quedándonos, pues, en el mundo macroscópico, no es fácil observar distintos efectos de causas idénticas. Es tan difícil que, precisamente a cosas como esas se las llama milagros.