Anche se, de Gino Paoli

Gino-Paoli-buho

Gino Paoli es quizá el más grande de todos los compositores italianos, autor de clásicos como “Sapore di sale”, de auténticas delicias como “Senza fine” y “Il cielo en una stanza”; intérprete de la mejor versión de “Albergo a ore” (la versión italiana hecha por Hebert Pagani de “Les amants de un jour”); compositor de “Che cosa c’è” y una lista interminable de canciones incomparables, también algunas menos conocidas pero que a mí me gustan muchísimo, como “La gatta”.

Paoli todavía vive y todavía canta, a los ochenta años, a pesar de alojar cerca de su corazón una bala con la que intentó suicidarse hace más de cincuenta años, quizá por amor o quizá porque, como él dice, el éxito había hecho que estuviera “confuso y perdido”. Tiempo después, el suicidio de su amigo Luigi Tenco le llevó a abandonar la música durante una temporada.

Sus canciones han sido convertidas en legendarias por Mina con “Il cielo en una stanza”, o por Ornella Vanoni con “Senza fine”, la canción que suena en aquella avioneta estrellada de Avanti! de Billy Wilder.

Gino  Paoli y Ornella Vanoni

Gino Paoli y Ornella Vanoni

Aunque me vienen a la memoria constantemente las canciones de Paoli, a menudo me sorprendo canturreando “Anche se”, una canción para la que ya no emplearé más adjetivos, porque ya los he utilizado casi todos en las líneas anteriores.

“Anche se” apareció en 1962 y fue un éxito lleno de polémica, porque Paoli se atrevía a romper con todos los prejuicios y tabués de la época (el divorcio ni siquiera era legal todavía en italia), al afirmar en la canción que no le importa el pasado de la mujer que ama ni los amantes que haya tenido, incluso la reciente infidelidad .

“Anche se”, en consecuencia, ocupa un lugar de honor en esta Discoteca Infiel.

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Anche se sei stata di un altro
Se gli hai detto le stesse parole
Che tu dici a me… ogni giorno
Ogni giorno… ogni notte

Anche se sei stata di un altro
Se hai tremato alle sue carezze
Come tremi oggi… alle mie
Ogni giorno… ogni notte

Io… io non voglio chiederti niente
Non voglio più… sapere niente
Ho bisogno di amarti per vivere
Ho bisogno ogni giorno di te

Anche se… sei stata di un altro
Ho bisogno lo stesso di te
E non mi importa di sapere altro
La vita non ha ieri… ed il domani è…
È già qui

Aún si

Aún si has sido de otro
si le has dicho las mismas palabras
que me dices a mí … cada dia
cada dia … cada noche –

Aún si has sido de otro
si has temblado con sus caricias
como tiemblas hoy … con las mias
cada dia … cada noche –

yo … yo no quiero pedirte nada
no quiero saber …. nada mas
necesito amarte para vivir
necesito cada dia de ti

Aún si … has sido de otro
necesito lo mismo de ti
y no me importa saber de otros
la vida no tiene un ayer … y el mañana es ..
esta ya aquí .

                                                                     (Traducción lyricstranslate)
*************

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Una carezza in un pugno, de Adriano Celentano

celentano-una carezza

El álbum que contiene la canción quizá más famosa de Adriano Celentano no se llamaba tan sólo “Azzurro”, sino “Azzurro/Una carezza in un pugno”. La razón de este sorprendente doble título en un elepé se debió a que la otra canción es tan deslumbrante, aunque sin duda no tan pegadiza, como el incomparable “Azzurro”, y de hecho fue la cara A del sencillo que se publicó antes del álbum, mientras que “Azzurro” fue la cara B.

“Una  caricia en un puño” es una historia de infidelidad, al menos soñada o imaginada, algo bastante curioso porque ese mismo álbum contiene una canción que fue muy polémica en su momento y considerada antidivorcio: La coppia piu nella del mundo, que Celentano cantó con su esposa Claudia Mori.

celentano

Así que, después de aquel canto a la vida conyugal, en “Una carezza in un pugno”, Celentano cuenta una curiosa historia de infidelidad consentida y pide a su amada que piense en él al menos por media hora, a pesar de estar en brazos de su amante (o marido más bien, aunque no queda del todo claro). Y todo ello con un doble sentido de escena de masturbación, en la que Celentano pide más tiempo que tres minutos para disfrutar con su almohada.

He encontrado varias traducciones de la canción y he modificado la versión definitiva a partir de mis limitados conocimientos de italiano, por lo que sin duda habrá algún error. En cuanto a  errores de la letra en el original italiano, aparte de alguno accidental, uno que fue calificado de clamoroso es “Ma non vorrei che tu a mezzanotte e tre stai già pensando a un altro uomo…”, algo así, como “No me gustaría que tu estás pensando”) son obra de los compositores o del propio Celentano, que se permitía, y al que le permitían, ciertas incorrecciones, imperdonables o imperdonadas en otros.

Una carezza in un pugno

(Música de Nando de Luca y Santercole, letra de Beretta y Del Prete)

A mezzanotte sai
che io ti penserò
ovunque tu sarai, sei mia
e stringerò il cuscino fra le braccia
mentre cercherò il tuo viso
che splendido nell’ombra apparirà

Mi sembrerà di cogliere
una stella in mezzo al ciel,
così tu non sarai lontano
quando brillerai nella mia mano.

Ma non vorrei che tu
a mezzanotte e tre,
stai già pensando a un altro uomo.
Mi sento già sperduto
e la mia mano
dove prima tu brillavi,
diventata un pugno chiuso, sai.

Cattivo come adesso
non lo sono stato mai,
e quando mezzanotte viene,
se davvero mi vuoi bene,
pensami mezz’ora almeno,
e dal pugno chiuso
una carezza nascerà.

Una caricia en un puño

A medianoche, ya sabes
que yo pensaré en ti
estés donde estés, eres mía
y estrecharé la almohada en mis brazos
mientras busco tu rostro
que espléndido en las sombras aparecerá

Me parecerá atrapar
una estrella en el cielo,
y así tú no estarás lejos
cuando brilles en mi mano.

Pero no quiero que
a los tres minutos de la medianoche
estés ya pensando en otro hombre.
Me siento ahora perdido
y mi mano
donde antes tú brillabas,
se ha convertido en un puño cerrado, sabes

Tan mal como ahora
no he estado nunca
y cuando llegue la medianoche,
si realmente me amas,
piensa en mí media hora al menos,
y del puño cerrado
una caricia nacerá.

Y estrecharé la almohada entre los brazos
mientras busco tu rostro
que espléndido en las sombras aparecerá.

*********

No me resisto a añadir aquí la versión de La coppia piu bella del mondo de Celentano y Mina (Celentano, por cierto, dice al principio que quien cantó la canción con él no era su mujer Claudia Mori, pero no sé a qué se refiere).  Es una actuación memorable y divertida de la gran época de Celentano como el Jerry Lewis a la italiana.

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En La fiel Penélope ya incluí esta canción, en aquella ocasión en dos versiones de su autor Georges Brassens. para La discoteca infiel he reservado la extraordinaria versión de Barbara, incluida en su disco de homenaje a Brassens y Brel, uno de los pocos que grabó con canciones ajenas. En la entrada que acabo de mencionar hay mucha más información acerca de esta manera de contemplar la figura de Penélope, que no es tan reciente como puede parecer.

 

 

PénélopeToi l’épouse modèleLe gril­lon du foyerToi qui n’a point d’accrocsDans ta robe de mariéeToi l’intraitable Pénélope

En suiv­ant ton petit

Bon­homme de bonheur

 

Ne berces-tu jamais

En tout bien tout honneur

De jolies pen­sées interlopes

De jolies pen­sées interlopes…

Der­rière tes rideaux

Dans ton juste milieu

En atten­dant l’retour

D’un Ulysse de banlieue

Penchée sur tes travaux de toile

Les soirs de vague à l’âme

Et de mélancolie

N’as tu jamais en rêve

Au ciel d’un autre lit

Compté de nou­velles étoiles

Compté de nou­velles étoiles…

N’as-tu jamais encore

Appelé de tes vœux

L’amourette qui passe

Qui vous prend aux cheveux

Qui vous compte des bagatelles

Qui met la marguerite

Au jardin potager

La pomme défendue

Aux branches du verger

Et le désor­dre à vos dentelles

Et le désor­dre à vos dentelles…

N’as-tu jamais souhaité

De revoir en chemin

Cet ange, ce démon

Qui son arc à la main

Décoche des flèches malignes

Qui rend leur chair de femme

Aux plus froides statues

Les bas­cul’ de leur socle

Bous­cule leur vertu

Arrache leur feuille de vigne

Arrache leur feuille de vigne…

N’aie crainte que le ciel

Ne t’en tienne rigueur

Il n’y a vrai­ment pas là

De quoi fou­et­ter un cœur

Qui bat la cam­pagne et galope

C’est la faute commune

Et le péché véniel

C’est la face cachée

De la lune de miel

Et la rançon de Pénélope

Et la rançon de Pénélope…

PenélopeTú, la esposa modelo,El alma de la casaTú, que no tienes manchasEn tu vestido de novia

Tú, la intratable Penélope;

Al seguir al hombre

Que te hace feliz

 

 

¿Nunca has tenido,

a pesar de toda tu felicidad,

algunos dulces pensamientos prohibidos

algunos dulces pensamientos prohibidos…?

Tras de tus cortinas,

Estando en tu sitio,

Al esperar el regreso

De un Ulises de barriada

Volcada en tus trabajos de costura

Las tardes de nostalgia

Y de melancolía

¿Nunca has soñado

En el cielo de otra cama

Contado nuevas estrellas,

Contado nuevas estrellas…?

¿Tampoco has

deseado con todas tus ganas

al amor que pasa,

que te coge por los cabellos

que te cuenta tonterías

que pone una margarita

en el huerto,

la manzana prohibida

en las ramas del vergel

y el desorden en tus delantales y

el desorden en tus delantales…?

¿Nunca has deseado

volver a encontrarte en el camino

a ese ángel, ese demonio

que con su arco en la mano

lanza flechas malvadas,

que devuelve su carne de mujer

a las más frías estatuas,

las agita en su pedestal

empuja su virtud

arranca su hoja de viña,

arranca su hoja de viña…?

No temas que el cielo

Sea riguroso por eso.

En verdad no hay por qué

Perseguir a un corazón

Que galopa desbocado.

Es la falta común

Y el pecado venial

Es la cara oculta

De la luna de miel

Y el precio del rescate de Penélope

Y el precio del rescate de Penélope…

 

(traducción de Jesús)

 

 

 


 

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Champagne, de Peppino Di Capri

 

En las distintas artes narrativas, como el teatro, la novela, el cine o incluso la música, ciertas verdades que se intentan ocultar pueden salir a flote, por lo que no es sorprendente que un elevadísimo porcentaje de obras artísticas tengan relación directa con la infidelidad. Aunque la mayoría de la gente, tanto en sociedades más libres como en las más represivas y retrógradas, defienda determinadas virtudes de cara  a la galería, después sucede que incluso a los llamados “bienpensantes” les gusta ver en escena lo que, se supone, no se debe practicar.

La fidelidad es una de esas supuestas virtudes que sirven para reprimir no ya los instintos animales, sino también las emociones, la sensibilidad y los sentimientos que nos caracterizan como seres pensantes. Es una de esas ideas que se emplean para negar la evidencia, rechazar la pasión y condenar a quienes no se reprimen de la misma manera, quienes, por otra parte, son casi todos, puesto que, junto al aspecto represivo, el elemento más característico de la fidelidad y de los que la defienden es la hipocresía. Pero a todos, incluso a los defensores a ultranza de la fidelidad, les gusta ver infidelidades en la ficción y les resulta, además, fácil empatizar con los infieles.

Por poner un ejemplo algo diferente a la fidelidad: aunque en casi todas las culturas tradicionales se ha defendido el matrimonio concertado, desde la India de las castas a la Francia de Luis XIV, en todas esas culturas el público ha aceptado con entusiasmo obras que defendían el amor “verdadero”, más allá de las convenciones y de las imposiciones de los padres. En China, por ejemplo, la obra de teatro Historia del ala Oeste, escrita hacia el año 1300, tuvo mucho éxito en época Yuan (dominio mongol de China) y, en su magnífica edición para Gredos, Alicia Relinque Eleta intenta explicar por qué:

“¿Qué es lo que convirtió esta obra en el mayor éxito del teatro Yuan? El que la historia se convirtiera en un canto al amor libremente elegido, en el símbolo contra las imposiciones de una sociedad basada en estrictas normas sociales y familiares, probablemente tuvo bastante que ver.”

A pesar de que en la época Yuan todos aceptaran de manera sumisa las imposiciones, también casi todos sabían que lo verdadero, lo bello y lo justo era lo que intentaban el letrado Zhang Junrui y la doncella Cui Yingying: estar juntos a pesar de las intenciones de la viuda Zheng, madre de la muchacha, de concertar para ella un matrimonio obligado.

Lo mismo sucede con la infidelidad, es decir, se ha producido y se produce una especie de disonancia cognitiva o esquizofrenia entre lo que la gente dice que se debe hacer y lo que demasiado a menudo esas mismas personas desean hacer.

En esta Discoteca infiel, a la que seguirá una Filmoteca infiel, traeré algunas canciones relacionadas directamente con la infidelidad, como esta de Peppino Di Capri, que causó verdadero entusiasmo en su momento (1973), incluso en un pueblo tan hostil a la infidelidad, al menos en apariencia, como el italiano: recuérdese que hasta no hace muchas décadas los jueces justificaban el asesinato de los amantes a manos del marido traicionado.

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Champagne

Champagne per brindare a un incontro
con te che gia eri di un altro
ricordi c’era stato un invito
stasera si va tutti a casa mia

Cosi cominciava la festa
e gia ti girava la testa
per me non contavono gli altri
seguivo con lo sguardo solo te.

Se vuoi ti acompagno si vuoi
la scusa piu banale per rimanere soli io e te
e poi gettare via i perche amarti como sei
la prima volta l’ultima

Champagne per un dolce segreto
per noi un amore proibito
ormai resta solo un bicchiere
ed un ricordo da gettare via.

Lo so mi guardate lo so
mi sembra una pazzia
brindare solo senza compagnia
ma io, io devo festeggiare
la fine di un amore
cameriere champagne…

La traducción la he tomado de una Internet, pero he corregido algunos errores evidentes:

Champán – Peppino Di Capri
Champán
para brindar por un encuentro
contigo
que ya eras de otro.
¿Recuerdas?
había sido una invitación:
“Esta tarde os venís todos a mi casa.”
Así
empezaba la fiesta,
y ya
te daba vueltas la cabeza.
Para mí
los otros no contaban,
te seguía con la mirada
sólo a ti.Si quieres
te acompaño, si quieres,
la excusa más banal
para quedarnos solos tú y yo.
Y después desechar los porqués,
amarte como eres,
la primera vez,
la última.Champán
por un dulce secreto,
para nosotros
un amor prohibido.
Ahora ya
sólo queda un vaso
y un recuerdo que desechar
Lo sé, me miráis, lo sé,
me parece una locura
brindar solo sin compañía.
Pero, pero yo, yo tengo que celebrar
el fin de un amor,
camarero, ¡champán!

 


Una versión mejor grabada, aunque las imágenes de fondo son un poco cursis:



Subí por primera vez la canción Champagne (aunque no porque tuviera que ver con la infidelidad), en mi blog El arte malabar en abril de 2007.

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La fiel Penélope

Para continuar nuestra indagación como si fuera un paseo, usaremos otro método que también practicaba Aristóteles: lo mejor que se puede hacer si se quiere averiguar qué es la prudencia es observar cómo son aquellas personas a las que llamamos prudentes. Decimos que Pericles es prudente, así que si observamos a Pericles, tal vez lograremos descubrir qué es la prudencia.

El mismo método que empleaba Aristóteles con la prudencia podemos aplicarlo nosotros para averiguar qué es la fidelidad. ¿A quiénes llamamos fieles?

Por ejemplo, a Romeo y Julieta o a Penélope, ejemplos de fidelidad amorosa y marital.

En cuanto a Penélope, estaba casada con el héroe Ulises. Cuando su marido partió hacia Troya para rescatar a la infiel Helena, ella lo esperó durante los diez años que duró la guerra y a lo largo de los otros diez que Ulises tardó en regresar. Durante esos veinte años, Penélope aguantó el asedio de decenas de pretendientes, tejiendo y destejiendo la tela que era el símbolo de su fidelidad. Así pudo mantenerse fiel a su marido, al que todos daban por muerto.

Sin embargo, en este caso, no hubo reciprocidad: Ulises fue infiel a Penélope varias veces a lo largo de sus aventuras, por ejemplo con Circe y con Calipso, y volvió a Ítaca, como dice Kavafis, «cargado de experiencias». Ya sabemos que la diosa de la seducción, Peitho, recompensa a los hombres cuando son infieles pero castiga a las mujeres que lo son. Penélope no cedió nunca a las muchísimas tentaciones de los pretendientes a lo largo de casi veinte años de ausencia de Ulises, y por ello fue recompensada con el regreso de su marido, a no ser que podamos dudar, como Yannis Ritsos de que aquello fuera una verdadera recompensa:

¿Por él había gastado veinte años,

veinte años de espera y de sueños,

por este desdichado, salpicado de sangre, de barba ya blanca?

Se echó sin habla en una silla,

miró lentamente a los pretendientes muertos en el suelo,

como si mirase muertos sus propios deseos.

Romeo y Julieta y Penélope son quizá los ejemplos más famosos de fidelidad, aunque, en honor a la verdad, hay que decir que Romeo y Julieta, aparte del hecho de matarse por fidelidad a la memoria del otro, apenas tuvieron tiempo para demostrarse esa fidelidad jurada. Representan más bien el amor pasional extremo. En cuanto a Penélope, sí es con justicia un ejemplo de la fidelidad, y en concreto de la fidelidad marital y sexual. Un perfecto ejemplo de fidelidad, admirado e imitado durante siglos por las perfectas esposas.

Eso sí, también sabemos que las mujeres tenían que aceptar, como Penélope y la Desdémona de Ulises, que la cosa no era recíproca: ellas sí podían ser traicionadas por los hombres.

(Fragmentos de Elogio de la infidelidad)

Incluyo aquí el poema completo de Ritsos:

No era que lo le hubiera conocido a la luz del hogar, no eran sus

andrajos de mendigo, su transfiguración –no, había claros indicios:

la cicatriz de su rodilla, su robustez, la astucia de su mirada. Asustada,

apoyando la espalda en la pared, buscaba una excusa,

una prórroga de un poco de tiempo, para no contestar

para no traicionarse. ¿Por él había gastado veinte

años, veinte años de espera y de sueños, por este desdichado,

salpicado de sangre, de barba ya blanca? Se echó sin habla

en una silla, miró lentamente a los pretendientes muertos en el suelo, como si mirase

muertos sus propios deseos. Y: «bienvenido», le dijo,

escuchando extraña, lejana, su propia voz. En el rincón, su telar

llenaba el techo de zigzagueantes sombras, y todos los pájaros

que había tejido con brillantes hilos rojos en un follaje verde,

de repente, esta noche del regreso, se volvieron de color ceniza y

negro, volando por el cielo llano de su última espera.

(Yannis Ritssos. Antología. Plaza y Janés, Barcelona 1979.
Versión de Dimitri Papageorgiou)

 

Otro ejemplo de este mitema o tema mitológico que es la espera de Penélope, tratado de una manera semejante a la de Ritsos, con gran melancolía y dulzura, es la canción de Georges Brassens que puedes escuchar aquí con subtítulos en español:

 

Aquí está la letra en francés. hace años mi padre me hizo una traducción al español, que intentaré encontrar.

 Toi l’épouse modèle

Le grillon du foyer

Toi qui n’a point d’accrocs

Dans ta robe de mariée

Toi l’intraitable Pénélope

En suivant ton petit

Bonhomme de bonheur

Ne berces-tu jamais

En tout bien tout honneur

De jolies pensées interlopes

De jolies pensées interlopes…

Derrière tes rideaux

Dans ton juste milieu

En attendant l’retour

D’un Ulysse de banlieue

Penchée sur tes travaux de toile

Les soirs de vague à l’âme

Et de mélancolie

N’as tu jamais en rêve

Au ciel d’un autre lit

Compté de nouvelles étoiles

Compté de nouvelles étoiles…

N’as-tu jamais encore

Appelé de tes vœux

[Más Letras en http://es.mp3lyrics.org/SxYK]

L’amourette qui passe

Qui vous prend aux cheveux

Qui vous compte des bagatelles

Qui met la marguerite

Au jardin potager

La pomme défendue

Aux branches du verger

Et le désordre à vos dentelles

Et le désordre à vos dentelles…

N’as-tu jamais souhaité

De revoir en chemin

Cet ange, ce démon

Qui son arc à la main

Décoche des flèches malignes

Qui rend leur chair de femme

Aux plus froides statues

Les bascul’ de leur socle

Bouscule leur vertu

Arrache leur feuille de vigne

Arrache leur feuille de vigne…

N’aie crainte que le ciel

Ne t’en tienne rigueur

Il n’y a vraiment pas là

De quoi fouetter un cœur

Qui bat la campagne et galope

C’est la faute commune

Et le péché véniel

C’est la face cachée

De la lune de miel

Et la rançon de Pénélope

Et la rançon de Pénélope…

(Georges Brassens, Pénélope)

Otra versión de Brassens muy anterior, con más ritmo, pero quizá más triste:


 

Eros, Afrodita y Peitho

Peitho es la diosa de la seducción (“que no conoce rechazo” pero, según parece, puede hacer felices a los hombres si no se oponen a ella pero infelices a las mujeres, si ceden a su tentación. Es una diosa que hizo olvidar a la bruja Medea los deberes contraídos por sus padres a cambio de un amor obsesivo y que, al conocer la infidelidad de su amado Jasón asesinó, llevada por los celos a su rival Glauca y tal vez también, según nos cuenta Eurípides, a sus propios hijos.

 


No sé si todos los lectores de mi libro habrán advertido la pequeña broma cuando digo: “Para continuar nuestra indagación como si fuera un paseo….”  y enseguida hablar de Aristóteles, el fiósofo peripatético, ambulante o paseante, porque daba sus clases paseando.

El contrapunto de Penélope es, por supuesto, La infiel Helena


Esta entrada pertenece no sólo a la página de Elogio de la infidelidad, sino también a Numen (mitología comparada) y a Nostoi, los regresos, que reúne poesías dedicadas a los regresos de los héroes griegos tras la guerra de Troya. Esos regresos también incluen las esperas de sus esposas, hijos y todo los que se relacionan con ellos. Por eso en la barra lateral aparecen enlaces a las tres páginas.

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