Chomsky recupera lo innato

|| LA GRAMÁTICA INNATA DE CHOMSKY /1



Se puede pensar, y por lo tanto se ha pensado, que existen en ideas innatas, que no son adquiridas mediante el aprendizaje, sino que ya están en nosotros desde que nacemos, del mismo modo que lo están ciertos instintos trasmitidos a lo largo de la evolución. Entre los pensadores que han recurrido al innatismo, se encuentran los nombres de Descartes, Platón o Jung, además del de Noam Chomsky.
El innatismo de Chomsky no es exactamente igual al de Descartes. Descartes pensaba que tenemos ideas innatas, como la idea de Dios, porque, según él, de no ser así, no se podría explicar cómo podemos llegar a concebir un ser infinitamente perfecto. Por su parte, Jung pensó que existe una especie de inconsciente colectivo, también innato, por supuesto, ya que es común a toda la especie humana. En ese inconsciente hay diversas figuras arquetípicas, como el Padre, la Madre, el Trickster, y también Dios. Platón precedió a Descartes y a Jung y propuso que en nuestra mente conservamos el recuerdo de todo un mundo arquetípico, en el que están los originales perfectos de todas las cosas que vemos en el mundo. 

Carl Gustav Jung

De las tres propuestas de innatismo, quizá la de Descartes es la más decepcionante, pues no resulta en absoluto difícil explicar que si vemos una cosa imperfecta, por ejemplo una tabla de madera con irregularidades, podamos encontrar otra un poco menos impefecta, con menos irregularidades, y mediante este proceso podamos concebir que existe una tabla de madera sin ninguna irregularidad, es decir absolutamente perfecta. Y lo mismo sucede con un ser poderoso pero imperfecto, que acaba por convertirse en un abstracto Dios omnipotente y perfecto. 
El mundo ideal de Platón, tiene elementos propios de un ingenioso disparate religioso, como su afirmación de que antes de nacer nuestras almas han vivido en el Mundo de las Ideas y allí han contemplado todas las perfecciones, por lo que al nacer morimos; o que, debido a lo anterior, conocer consiste en recordar: recordar aquello que ya habíamos contemplamos en el mundo Ideal. Sin embargo, a pesar de estos rasgos de fantasía paradójica, la teoría de las ideas de Platón tienen inesperadas consecuencias prácticas si la aplicamos a terrenos como las mátemáticas. En cuanto a los arquetipos de Jung, son una modesta imitación de los mundos platónicos y se mueven en un terreno ambiguo, pues Jung nunca se decidió a afirmar o negar que esas figuras arquetípicas fueran o no producto de la evolución y del proceso de la selección natural.

El dios nórdico Loki, ejemplo de la figura del Trickster, tramposo o engañador

En cuanto al lingüista Noam Chomsky, su propuesta es que todos los seres humanos poseemos un lenguaje innato. O al menos una gramática innata. Chomsky pensaba, y supongo que sigue pensando, que no era posible explicar las capacidades lingüísticas del ser humano mediante un sencillo mecanismo de imitación.

Esa era la tesis del conductismo acerca del lenguaje: que imitamos el comportamiento de otros miembros de nuestra especie. Entre esos comportamientos está reír, camimar sobre dos piernas, en vez de a cuatro patas, o emitir sonidos por la boca que se asocian a ciertos objetos o actos: gritamos el nombre de un objeto y nos dan ese objeto (por ejemplo, un chupete), o incluso conseguimos que un objeto venga a nosotros, por ejemplo, si el objeto deseado es esa cosa que se mueve y que después llamaremos “padre”.

La teoría conductista puede parecer tentadora a primera vista, puesto que se puede lograr aprender muchas cosas simplemente imitando, pero Chomsky pensaba que no conseguía explicar el complejo funcionamiento del lenguaje humano y el de un hablante, que no se limita a imitar, sino que puede ser creador de nuevas formas, por ejemplo de frases que nunca ha escuchado. Así que Chomsky, para explicar estas complejidades, postuló, frente al conductismo, otra teoría: que poseemos una gramática innata.

Continuará


[Publicado en 2006 en Pasajero. Revisado en 2017 (en verde)]

 

LA GRAMÁTICA INNATA DE CHOMSKY

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SIGNOS

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Originally posted 2017-08-13 13:30:24.

De Adán y Eva a Chomsky pasando por Platón

La gramática innata de Chomsky /2

Al contrario que los innatismos religiosos, como el pecado original de los cristianos, judíos y musulmanes, o la idea del karma del budismo, la gramática innata de Chomsky no la ha puesto en nosotros Dios o el ciclo universal de las reencarnaciones, tampoco la rueda del Samsara, sino que esa gramática es un producto de la selección natural propuesta por Darwin. Sería uno de los resultados del desarrollo evolutivo.

Sin embargo, por otra parte, la teoría de la gramática innata de Chomsky se opone en principio a las teorías conductistas acerca del lenguaje. En eso coincide con cualquier innatismo.

Si Descartes fuese Chomsky, diría que esa gramática la ha puesto Dios en nuestro cerebro. Si Platón fuese Chomsky, tal vez diría que la gramática universal es una de esas ideas que encontramos dentro de nosotros porque las aprendimos en el mundo ideal en el que viven las almas antes de llegar a este mundo imperfecto de la materia. Así, entre esas Ideas que se reflejan o conservan de algún modo en nuestra alma, debemos suponer que  también existiría una gramática que nos permite aprender el lenguaje que debe hablar ese ser humano en el que nuestra alma se ha encarnado, por ejemplo, el griego dórico o eolio, o el español o el chino. No sería ni mucho menos una propuesta alejada del pensamiento de Platón, puesto que  él pensaba que todos los conceptos matemáticos son también innatos, como se ve en el célebre pasaje en el que Sócrates demuestra como un esclavo iletrado posee, a pesar de su incultura, toda la matemática: le basta con recordarla.

Queda claro, pues que el innatismo de Chomsky no depende de Dios, como el de Descartes, ni de un Mundo Arquetípico, como el de Platón. El innatismo de Chomsky es un producto de la evolución. Es decir, es un a priori en nuestro cerebro (algo que ya está allí desde que nacemos), pero que ha surgido a posteriori en nuestra historia como especie. Lo mismo se podría decir de los a priori kantianos, que algunos consideran que son también a posteriori evolutivos. Es decir, están en nosotros porque el proceso de la selección natural nos ha dotado de ellos.

A partir de estas consideraciones, Noam Chomsky y algunos de sus seguidores presentar a sus rivales como partidarios de la hipótesis de la tabula rasa, de la idea de que nuestra mente es una tablilla en blanco que no posee nada cuando nacemos. Esta acusación chomskyana es, en realidad una caricatura simplificadora, como veremos enseguida.

Continuará…


[Publicado en 2006 en Pasajero. Revisado en 2017 (en verde) y en 2019 (en lila)]

Nota en 2017: la hipótesis de los a posteriori evolutivos, que propone, si recuerdo bien, Konrad Lorenz, sostiene más o menos que ciertos rasgos que resultan ventajosos son conservados por la especie y se convierten entonces en a priori, pues sus descendientes los poseen ya desde su nacimiento, por ejemplo como instintos. No se trata, por supuesto de verdaderos a priori, de rasgos que se descubren o crean durante la vida del individuo, sino de rasgos que existen ya en ciertos individuos y que se conservan al resultar ventajosos de alguna manera.


SIGNOS

Originally posted 2017-08-19 10:03:37.

¿Son innatas las categorías de Aristóteles?

|| La gramática innata de Chomsky /8

Aristóteles propuso nueve o diez categorías: sustancia, cualidad, cantidad, relación, acción, pasión, lugar, tiempo, situación (o posición) y posesión o hábito.

Se ha discutido mucho acerca de a qué pretendía referirse Aristóteles con estas categorías: ¿se trata de cosas realmente existentes o son cualidades que podemos aplicar a las cosas o los objetos aunque no estén propiamente en ellas? ¿O se tratará, sencillamente, de predicados aplicables a diversos sujetos? ¿Son atributos del ser (ontología) o del conocimiento (gnoseología/epistemología)? ¿Del pensamiento y la razón (lógica/psicología) o del lenguaje (gramática/sintaxis/semántica)?

Sean lo que sean, es evidente que resultan bastante  útiles y que una manera interesante de entender el mundo y sus elementos consiste en aplicarles las categorías de Aristóteles. Por ejemplo, podemos referirnos a la cera por su cualidad (ser maleable) pero también porsu cantidad (un kilo de cera frente a 100 gramos de cera) o por su lugar (en la repisa de la chimenea) o por el tiempo (hace una hora, antes de que ardiese toda la vela), etcétera.

También podemos preguntarnos si existen otras categorías además de las que mencionó Aristoteles. Es decir, podemos intentar encontrar más posibles predicados o accidentes de las cosas, de los objetos o de los sujetos. Descubriremos que resulta difícil encontrar más: Aristóteles era un buen observador. La ciencia moderna, sin embargo, ha añadido algunas nuevas categorías, como todas las cualidades físicas, como la densidad, composición química, composición atómica, ¿color?, ¿aroma?, estado (líquido/sólido/gaseoso/plasma/estado Bose-Einstein)… También podríamos considerar, por otra parte, que las cuatro formas aristotélicas, o al menos tres de ellas, también son categorías: forma, materia, causa agente o eficiente y causa final).

Es fácil estar de acuerdo en que estas cualidades existen de alguna manera (real o material o conceptualo metafórica o lingüística) y que por tanto podemos hablar de ellas. Y no solo podemos habalr de ellas los que hemos leído a Aristóteles ya que en todas (o casi todas) las culturas existe una manera más o menos semejante de referirse a las cualidades de las cosas, aunque no estén tan sistematizadas como en las categorías aristotélicas. Ahora bien, me parece que sería una falacia argumentativa decir que esa certeza constituye una prueba de que hemos adqurido las categorías gracias a la evolución, como dice Chomsky con su gramática, o que son figuras o ideas de un inconsciente colectivo o algo semejante, como dirían Platón o Descartes o Jung con sus diversas variedades de ideas o arquetipos innatos.

Esa coincidencia en la manera de referirse a las cosas, de aludir a cualidades como el peso, el tamaño, la forma, la posición en el espacio o en el tiempo, etcétera, existe, digámoslo de forma simplista y apresurada, porque está en la naturaleza de las cosas el que así suceda y porque parece que, con toda la complejidad que se pretenda, eso es algo que forma parte de las relaciones entre los objetos percibidos y los sujetos que los perciben.

Continuará…


LA GRAMÁTICA INNATA DE CHOMSKY

Una tablet sin estrenar

|| La gramática innata de Chomsky /4


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Los creyentes de la tabula rasa

|| La gramática innata de Chomsky /5


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¿Una hipótesis innecesaria?

|| La gramática innata de Chomsky /6


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El innatismo de Jung y la evolución

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De Adán y Eva a Chomsky pasando por Platón

La gramática innata de Chomsky /2


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Originally posted 2018-11-11 17:26:25.

¿Es nuestro cerebro una tabula rasa?

|| La gramática innata de Chomsky /3

Aunque, como hemos visto, el innatismo de Chomsky sostiene que ya existe una gramática en nuestro cerebro desde que nacemos, eso no implica que las teorías rivales al innatismo sostengan que el cerebro es una tabula rasa, una superficie virgen sin nada escrito en ella. Esa es una parodia que usan los chomskyanos para conseguir de manera rápida y elocuente que sus enemigos parezcan grotescos, pero lo cierto es que esos rivales, incluidos los conductistas, sabían que el cerebro humano no es igual que el cerebro de otras especies animales, puesto que, como cualquier científico sensato aceptaban la teoría de la evolución.

Es cierto que los conductistas no consideraban observables o mensurables los llamados estados internos, como todas aquellas emociones o sentimientos que no fueran expresados de manera observable, por ejemplo mediante el llanto o mediante una expresión oral como: “Odio a mi padre” o “Tengo hambre”. Pero también es cierto que a veces experimentaban  directamente sobre el cerebro, sobre esa supuesta tabula rasa, como en el caso del célebre perro de Pavlov, o como en las intervenciones quirúrgicas, en algunas ocasiones bordeando el crimen, en las que se extirpaba una parte del cerebro del paciente para intentar modificar su comportamiento.

El célebre y polémico experimento del niño Albert, por el conductista John Watson. Albert no tenía miedo a casi nada, excepto a los ruidos fuertes. Cuando vio una rata blanca por primera vez, no sintió ningún temor. Pero después, cada vez que se presentaba la rata, sonaba un ruido que asustaba a Albert. Al final se logró que el bebé se asustara de la rata y de cualquier cosa blanca y peluda, incluso de Santa Claus, e incluso aunque ya no sonara un ruido potente al mismo tiempo. El experimento tuvo que ser interrumpido antes de su conclusión.

Tabula rasa o tablilla de cera en la que escribir. En esta se puede leer “AVE” (“salud” en latín).

En realidad, Aristóteles no propuso la idea del cerebro como tabula rasa para afirmar que el cerebro era equivalente a una tablilla de cera sin grabar. Si sucediera así, entonces las tablillas de cera se podrían haber hecho con el dominio del planeta, en dura competencia con los seres humanos. Aristóteles usó esa imagen para oponerse al innatismo de Platón, a la teoría que sostiene que tenemos, ya desde el nacimiento, todo el conocimiento en nuestra mente y que, por lo tanto, lo único que debemos hacer es recordarlo.

 

 

Continuará…


[Publicado en 2006 en Pasajero. Revisado en 2017 (en verde)]

 

LA GRAMÁTICA INNATA DE CHOMSKY

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Originally posted 2017-09-01 10:19:21.

El innatismo de Jung y la evolución

|| La gramática innata de Chomsky /7

Carl Gustav Jung observó que hay ciertos esquemas mentales que se dan en todas las culturas. Eso le hizo preguntarse, al igual que tiempo después le sucedería a Chomsky respecto al lenguaje: ¿cómo es posible que personas de culturas muy diferentes compartan estos esquema comunes y que incluso puedan adquirirlos seres humanos que han sido criados al margen de toda aculturación?

La respuesta de Jung es casi indéntica a la que Chomsky daría años más tarde al proponer la existencia de una gramática innata. Dijo Jung: existe un inconsciente colectivo en el que se hallan esas figuras o arquetipos.

Ahora bien, debemos suponer que esos arquetipos comunes, al igual que la gramática de Chomsky, se transmiten por vía genética, pues ¿de qué otro modo podrían trasmitirse si no? Sin embargo, la propuesta de contrastar esta teoría es tan imprecisa para Jung como en el caso de Chomsky.

¿Cómo podríamos comprobar que existen esos arquetipos?

Quizá podríamos hacer una lista de arquetipos y comprobar si efectivamente se dan en todas las culturas, examinar que existen también en una persona que no ha tenido contacto con ninguna cultura. Es lo mismo, se supone, que se podría hacer con la gramática de Chomsky.

Yo me atrevo a suponer que en ambos casos, al final de nuestra investigación encontraremos tanto los arquetipos como la gramática. ¿Por qué?

No porque estén en el cerebro de todos los seres humanos, o en algún tipo de nube más o menos inmaterial, en un anima mundi o algo similar, como suponen Jung o Chomsky. Los encontraremos, no porque no porque estén en esos lugares, sino porque están en la naturaleza de las cosas.

Intentaré explicarlo yendo de lo más sencillo a lo más complejo. Imaginemos que afirmo que a lo largo de la evolución el ser humano aprendió a distinguir entre las direccciones izquierda o derecha, norte o sur y arriba o abajo, porque eso era vital para su supervivencia como especie. Los individuos que no sabían distinguir una cosa de otra no eran capaces de subirse a un árbol (arriba) y eran devorado por los lobos o por los smilodones. Es por eso que ahora todos los seres humanos tenemos ya de fábrica en nuestro cerebro esas distinciones. Desde que nacemos. Como si fuera un sistema de geolocalización innato, a la manera de la gramática de Chomsky o los aqruetipos de Jung.

Pero si ahora afirmo que mi hipótesis es correcta puesto que sabemos distinguir entre esas direcciones, estoy cometiendo una falacia argumentativa. En realidad, parece más razonable pensar que cualquier animal bien adaptado para la supervivencia será capaz de distinguir tales direcciones no porque elabore conceptualmente la diferencia arriba/abajo o izquierda/derecha, sino porque le resulta fácil darse cuenta de que trepando a un árbol es posible escapar de un lobo o de un smilodon. No hace falta conocer conceptualmente la diferencia entre “arriba” y “abajo”, sino, como mucho, la diferencia entre “cerca del smilodon/lejos del smilodon”, que tampoco tiene por qué estar codificada de manera específica en el cerebro.

Pasemos a un ejemplo un poco más complejo: las categorías de Aristóteles.

Continuará

 

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¿Una hipótesis innecesaria?

|| La gramática innata de Chomsky /6

Ya hemos visto que Noam Chomsky consiguió lo que no lograron Descartes (con sus ideas innatas) o Jung (con sus arquetipos y su inconsciente colectivo), es decir, que los científicos le tomaran en serio a pesar de que se limitó a formular una hipótesis sin más y no se molestó en proponer ninguna manera razonable de ponerla a prueba, más allá de algunas comparaciones entre lenguas diversas.

La razón por la que Chomsky recibió este asombroso trato de favor por parte de la comunidad científica quizá se deba a que su gramática innata se diferencia de los innatismos anteriores, como el de las Ideas platónicas, porque considera que el origen de la gramática innata es puramente material y naturalista. Es decir, la gramática innata  de Chomsky es un resultado de la evolución, algo que Jung nunca dejó muy claro en relación con sus arquetipos.

En definitiva, la gramática innata de Chomsky pretende ofrecer una manera racional de explicar por qué los seres humanos son capaces de aprender el lenguaje.

Tengo que reconocer que no sé si la teoría de Chomsky es correcta o no. Sería muy interesante descubrir que sí lo fuera y que poseemos una gramática innata, porque eso daría lugar a interesantes preguntas acerca de la evolución y acerca de la organización cerebral. Sin embargo, hay que insistir en el hecho de que la gramática innata de Chomsky sigue siendo a día de hoy una teoría no  comprobada. En lenguaje estrictamente científico, se trata de una hipótesis, no de una teoría.

Ahora bien, en el estado actual de la investigación, mi opinión es que la hipótesis de la gramática innata es innecesaria. No creo que resulte indispensable para explicar por qué somos capaces de aprender y manejar un lenguaje.

Por otra parte, la gramática innata tiene una inquietante cercanía con otras teorías innatistas, con propuestas más o menos atrevidas que a primera vista parece que explican muchas cosas, pero que en realidad no explican, sino que describen algo, con el problema añadido de que ese algo que describen tal vez sea solo un ente imaginario. Un ejemplo de este estilo de pensamiento es la hipótesis de los arquetipos de Jung, que ya he mencionado y en la que ahora me detendré con más detalle.

Continuará

 

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Los creyentes de la tabula rasa

|| La gramática innata de Chomsky /5

Chomsky caricaturizó a quienes negaban su gramática innata diciendo que creían que el cerebro es una tabula rasa, una tableta vacía en la que no hay nada escrito, una tablet sin software y sin sistema operativo, una caja sin nada dentro, una masa grisacea sin ningún contenido. El método de Chomsky para ridiculizar a sus rivales es lo que se conoce como crear un espantapájaros, un enemigo grotesco al que es fácil golpear.

Pero lo cierto es que son muy pocos los que han pensado alguna vez que el cerebro es una tabula rasa, a no ser los innatistas teológicos estrictos, es decir, aquellos que afirman que existen dos sustancias, alma y cuerpo o espíritu y materia, y que todas las funciones mentales superiores proceden de ese alma que penetra en el cuerpo  y que lo anima. Como es sabido, la palabra alma deriva de ánima, que significaría en su origen soplo, aire, espíritu vital,vida. Es una curiosa etimología que, como en una mala película de zombies, acaba por dar la vida (ánima) a los muertos, como todavía podemos descubrir en en expresiones como “el monte de las ánimas”, es decir, el monte de los muertos.

Sólo quienes creían o creen que existe un alma separada del cuerpo, estarían dispuestos a considerar que el cerebro sea literalmente una tabula rasa, un recipiente que espera a que el alma se derrame en él como el vino en una copa.

Solo este tipo de personas coinciden con ese espantapájaros ntelectual creado por Chomsky. Tan solo ellos pueden creer que el cerebro es una tabula rasa, una tableta en blanco. Los verdaderos rivales de Chomsky nunca han sido tan simplistas como para pensar algo así.

Continuará


Publicado en 2006 en Pasajero. Revisado en 2017.


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Una tablet sin estrenar

|| La gramática innata de Chomsky /4

A pesar de que los partidarios de la gramática innata de Chomsky dibujaron una caricatura de sus rivales, como creyentes en la idea de que nuestro cerebro es una tabula rasa, lo cierto es que muy pocas personas y quizá ninguna corriente filosófica ha considerado nunca que nuestro cerebro fuera tal cosa, ni Locke ni, por supuesto, Aristóteles, ni siquiera Tomás de Aquino con su “Nihil est in intellectum quod prius non fuerit in sensu”, tomado del aristotélico “Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos”. Como sucede con todas las frases estupendas, esta tampoco tiene mucha utilidad si no se analiza en su contexto. Es obvio, por ejemplo, que Aristóteles nunca diría que una fórmula matemática es captada tal cual por los sentidos, sino como mucho deducida a partir de figuras geométricas. Tampoco quiere eso decir que el cerebro humano sea una masa indistinta e indiferenciada, puesto que él, como biólogo que era fundamentalmente, entendía que esa masa alojada en el cráneo poseía ciertas propiedades que no poseían otros cerebros animales ya desde el nacimiento. Una de las más evidentes es que, en su opinión, los seres humanos tenemos alma intelectiva, sensitiva y vegetativa, mientras que los animales tienen  alma sensitiva y vegetativa y las plantas solo vegetativa (eso sí, el alma no existe sin el cuerpo para Aristóteles, así que, si se prefiere, podemos llamar a esto principio vital o algo parecido).

Dibujo de Whyball en Go Media

En definitiva, los empiristas de la tabla rasa no piensan en el cerebro como una tableta en blanco, vacía, sin nada, como cera inerte, sino que, en todo caso, conciben el cerebro como una tablet de última generación, preparada para activarse y realizar todo tipo de operaciones e incorporar software y aplicaciones de todo tipo, por ejemplo, las de una gramática innata.

Antes de continuar con Chomsky y su gramática innata, en el próximo capítulo veremos un ejemplo de quienes sí han podido creer en una tableta literalmente en blanco, o casi.


LA GRAMÁTICA INNATA DE CHOMSKY

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