Tres poemas infieles de Roser Amills

 

En 2010 Roser Amills Bibiloni publicó su delicioso libro de poesía erótica Morbo, que tuve la suerte de leer antes de su publicación, no sólo en catalán sino también en una versión castellana, no menos estupenda, hecha por la propia autora, pero que , creo, permanece inédita.

Roser Amills Bibiloni

He leído muchas veces Morbo y cada vez que lo hago me asombro de la claridad y la belleza de las palabras asociadas al sexo cuando se emplean con la precisión y la claridad con que lo hace Amills, a quien  llamaré a partir de ahora Roser, puesto que somos amigos y me resulta extraño referirme a ella de manera tan formal. Como dice Luis Racionero en el prólogo de Morbo, hay mucha metafísica de la buena en el libro de Roser. Yo, que reconozco no ser muy exhuberante en el uso del lenguaje sexual debido a que no consigo manejarlo con naturalidad, envidio el arte de Roser como envidio también el del deslenguado Rabelais. Pero, al mismo tiempo, reconozco en ella la encantadora travesura y hondura ligera que nos trasmiten los fragmentos de Safo, o más modernamente de Pierre Louys. No hago estas comparaciones (a las que se podría añadir Catulo, por supuesto) para reducir a Roser a una fácil definición, puesto que Roser es ante todo Roser Amills, como el lector de sus poemas podrá comprobar.

A continuación tres poemas de Morbo que tienen relación con la infidelidad y con no someterse a las convenciones sociales. Con ellos doy inicio a mi Gran antología infiel:

 

El miratge

 

I bec en la teva saliva les meves sals

i la teva aroma,

t’aboques amb cobdícia i em desafines,

curulla de semen em faràs passar pel simaler

em menjaràs la figa amb cullera,

em faràs llepar-te els peus que tant

han de recórrer encara sense mi,

aprenc de les teves mans ma resplendor

mentre refaig els contorns dels teus ulls,

de la teva boca, de les teves natges

 

mentre espero que la teva imatge es dissolgui

per materialitzar-se novament un embat

rera l’altre.

 

 

El nom

 

I quan un amant ja t’ha deixat mil regueronsblancs als llençols,

quan nua ja t’has fregat la seva veu

contra els malucs

i la teva contra les seves natges,

en haver-ne tingut tot el cos entre les mans

i haver-lo mossegat arreu sense pausa

arriba el moment de mirar-li de fit a fit

l’eròtica nuesa del forat del cul

i començar amb gosadia a preguntar-li

com es diu, de quin peu calça

o com vol prendre el cafè

i sobre tot

quin és el seu super-heroi preferit.

Mai abans, això seria una manca

de delicadesa

imperdonable.

 

Perills

Si et poses a parlar molt sensual

per mostrar les variacions emotives

i sensibles de tot el fàstic i el morbo

que portes a dins, atenció,

tot d’una corres el risc de semblar

una mala vedette de revista.

 

Si les teves fantasies sexuals

són inevitables i excèntriques

i decideixes confessar-les

tot just haver començat, vigila,

l’altre podria sortir corrent.

 

Parlar del temps i de cop

ficar-li la llengua a la boca per callar

també dóna un cert no sé què

que diuen que no convé gaire.

 

Però si no dius si no fas res,

potser per evitar

els anteriors inconvenients,

és pitjor encara: t’avorriràs

 

tota la vida per ser massa delicada

i no te la bescanviarà ningú

per una altra.

 

 

 


La primera edición de Morbo se agotó pero está a punto de publicarse una segunda que ha sido posible gracias a un sistema de crowfunding (financiación mediante donaciones) a través de Internet, en el que todavía puedes participar, si no me equivoco. Es una iniciativa fantástica y una muestra de las posibilidades que Internet ofrece a los autores. Probablemente parte del futuro literario estará ahí: Morbo en Verkami

Originally posted 2011-10-22 16:40:49.

Persépolis, de Marjane Satrapi y el fanatismo religioso

Persepolis

Persépolis es la novela gráfica en cuatro tomos de Marjane Satrapi en la que cuenta su propia vida. Como muchas personas, Satrapi vivió bajo una dictadura, la del sha Reza Pahlevi, y tuvo la suerte de que al comienzo de su adolescencia el régimen fue derribado. Yo viví lo mismo en otra época, en la España de Franco: tuve el tiempo justo de conocer la dictadura pero la suerte de disfrutar casi toda mi vida de la democracia.

En el comic (y en la adaptación al cine), el padre y el tío le cuentan a Marjane, cuando todavía es una niña, cómo obtuvieron el trono los Pahlevi, apoyados por los ingleses que querían hacerse con el petróleo de la zona; recuerdan al primer sha y lo comparan con el actual Reza, que es todavía peor y exclaman: “¡Nada peor nos puede pasar ya!”. Pero sí les pasó, porque esa segunda parte buena de mi vida y de los que eran niños o jóvenes cuando murió Franco no se produjo en la vida de los iraníes, que pronto descubrieron que una dictadura sangrienta podía ser sustituida por otra aún peor.

Persépolis Starapi

Monjas integristas del Islam, que recuerdan a las monjas franquistas

El libro de Satrapi es una delicia, y también lo es la película. Aunque está llena de cuestiones políticas, la dictadura, el fanatismo religioso, la represión, la guerra entre Irán e Irak, es en realidad la biografía de una niña que, en el terrible mundo que se le viene encima, tiene la oportunidad de escapar y viajar, primero a Austria y después a Francia.

Persépolis

Marjane recuerda su llegada a Austria

En la actualidad, Marjane vive en París, la misma ciudad en la que se refugió durante años Jomeini, el hombre que provocó su exilio de Irán. Es seguro que sueña con regresar algún día a su país, pero ella misma dice que no puede quejarse, por respeto a todos aquellos que viven allí, bajo una infame dictadura religiosa y militar y que no han tenido la posibilidad de escapar como ella (entre ellos sus propios padres).

Marjane Satrapi

Es muy recomendable volver a leer los libros de Satrapi y ver la película para recordar que fueron los fanáticos religiosos los que impusieron el velo a las mujeres, algo que olvidan muchos que ahora aseguran que el velo es una opción libre de las mujeres en el Islam.

Persépolis SatrapiHace poco me sorprendió leer unas declaraciones de Fatima Mernissi es las que hablaba del uso del velo como si fuera un acto libre. La misma Mernissi que escribió en 1993 un prólogo a su libro El poder oculto en el que hacía un penetrante análisis del asunto del velo:

“Quiero proponer aquí que tanto las campañas a favor del velo en los ochenta como el terrorismo en los noventa forman parte de una estrategia infame para silenciar a los ciudadanos y frenar el proceso democrático. La extensión del terrorismo justificado por la religión en los años noventa es una respuesta atormentada de una sociedad musulmana mutilada, cuyas fuerzas progresistas fueron reprimidas salvajemente, en parte precisamente por esas campañas sistemáticas que pretendían esconder la mitad de la población detrás de un velo”.

Y más adelante lo dice todavía más claramente:

“Las campañas que se llevaron a cabo en los años ochenta para reforzar la obligatoriedad del velo tuvieron muchos efectos trascendentales. En primer lugar constituían un ata­que a la democracia: obligada a ponerse el velo, la mitad femenina de la población se hizo invisible como por arte de magia, volvió a la esfera doméstica y dejó de participar en la vida pública. Fue una manera de advertir a las mujeres que no había lugar para ellas en la esfera pública, que de hecho también estaba vedada a la otra mitad de la población”.

Cualquier persona es libre, por supuesto, de vestir como quiera, pero el problema, y eso es algo que Mernissi parecía saber entonces y que ahora parece no recordar, es que las mujeres bajo el Islam no son libres de vestir ni de actuar como quieran. Y no se trata sólo de las leyes de los gobiernos más o menos islámicos o de la tolerancia oficial, sino de la dictadura y la presión y represión familiar: el estado moderno, la defensa de los derechos humanos y de la democracia nacieron en gran parte para luchar contra la represión familiar y grupal. Contra el control y el abuso ejercidos por los más cercanos.

Como bien muestra Satrapi, en Irán no ir cubierta de la cabeza a los pies con una horrible manta negra no es que fuera una opción de libertad, es que era lo único posible y permitido. A mujeres que se negaban a vestir así las detenían, las pegaban o incluso las echaban ácido en la cara

El problema de las dictaduras o de cualquier pensamiento represivo es que poco a poco se va instalando en nuestra conciencia y redefiniendo incluso lo más evidente e indiscutible, y acabamos hablando como nuestros guardianes. Por eso es especialmente agradable ver que tal cosa no le ha sucedido a Satrapi, como pudimos comprobar hace poco cuando dio una conferencia en contra del reciente (2010) golpe de estado del líder supremo Jamenei y el presidente Amadineyah y la impugnación de unas elecciones en las que con toda probabilidad ganaron los partidarios del cambio.

****

[Publicado el 8 de noviembre de 2010]

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Originally posted 2014-11-22 21:26:58.

Xue T’ao, poeta e inventora

Xue T’ao (768-831) fue una cortesana y poeta de la época Tang. Provenía de una buena familia de la capital y era hija de un funcionario que se preocupó por darle una buena educación literaria. A los nueve años ya escribía versos. La tradición cuenta que una vez su padre le pidió que compusiera un poema sobre un árbol y que ella escribió este dístico:

“Las ramas se encuentran con los pájaros      que se posan sobre ellas,
vienen del norte y del sur, las hojas se mecen con cada compás del viento.”

Su padre se enfadó mucho porque encontró en ese verso una evidencia de que su hija tenía disposición a la lujuria. Cuando lo destinaron a la provincia de Szuchuan se la llevó con él. Allí murió, dejando a su hija en la extrema pobreza.

tangDice Van Gullick que, como era una joven hermosa y de gustos extravagantes, se registró como prostituta en Chengtu y pronto fue famosa por su talento y atractivo. Con el tiempo el gobernador militar de la provincia Wei Gao la convirtió en la primera de sus concubinas. En esta época conoció al poeta Yuan Zhen, con quien se sabe que  intercambió poemas. Con el tiempo se hizo célebre como poeta en los círculos literarios, pues conoció y fue admirada por Po Chui (Bai Juyi), uno de los más célebres poetas de la época.

Tras la muerte del gobernador Wei siguió gozando de una buena posición, incluso mejor, porque pudo vivir con cierta libertad en una casa en la que también había vivido el gran poeta (ya muerto entonces) Du Fu.

Ya viuda, Xue T’ao obtenía  sus ingresos fabricando papel para poemas, papel que sin duda ella misma empleó para trazar los caracteres de los suyos. Se dice que fue adepta del taoísmo. Inventó un papel de leve color rosa, especial para poetas y literatos, que causó sensación y revolucionó la industria.

La casa de Xue T’ao

De sus muchos poemas se conservaron más de 450 en la Colección del Río del Brocado, al menos hasta el siglo XIV, pero muchos se perdieron y ahora apneas quedan unos cien.

En su antología de poetas chinas, Kenneth Rextroth y Ling Chung incluyen dos de Xue T’ao:

EL ARROYO OTOÑAL

 

Se ha vuelto cristalino últimamente

y, al deslizarse como una cinta de humo,

suena como una cítara de diez cuerdas.

El sonido penetra en mi almohada

y me hace pensar en amores pasados.

La melancolía no me deja conciliar el sueño

El segundo, dirigido a Yüan Chên, me gusta especialmente y me recuerda fragmentos de Safo:

POEMA ANTIGUO PARA YÜAN CHÊN

 

Cada poema tiene sus propios tonos.

Yo sólo sé escribir versos evanescentes

sobre el amor apacible a la sombra de las flores

iluminadas por la luz de la luna

en mañanas brumosas

bajo los sauces llorones. 

 

La concubina de jade verde

se encontraba recluida,

pero tú debes aprender a escribir

poemas de amor en papel rojo

para las muchachas de la Ciudad del placer.

 

Como me estoy haciendo vieja,

debo transmitir lo que sé,

así que te voy a enseñar

como si fueras un colegial.

Supongo que el Yüan Chên al que está dedicado el poema es el mismo Yuan Zhen que fue tan amigo suyo (con la trascripción de los nombres chinos no siempre se sabe si se trata de la misma persona).

Estatua de Xue T’ao rodeada de bambú, su planta favorita (también la mía)
Cuando murió, la gente plantó bambú en los jardines de Xue T’ao, que se
convirtieron en el Parque de Wangjianglou (Mirador sobre el Río).
Más de 120.000 kilómetros cuadrados con más de 150 variedades de bambú.

 


[Escrito en 1999, publicado en 2004, revisado en 2011 y 2019]

R.H.Van Gulik: La vida sexual en la antigua China.
Kenneth Rexroth y Ling Chung, El barco de orquídeas, poetisas de China


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Originally posted 2011-11-19 16:56:35.

La fiel Penélope

Para continuar nuestra indagación como si fuera un paseo, usaremos otro método que también practicaba Aristóteles: lo mejor que se puede hacer si se quiere averiguar qué es la prudencia es observar cómo son aquellas personas a las que llamamos prudentes. Decimos que Pericles es prudente, así que si observamos a Pericles, tal vez lograremos descubrir qué es la prudencia.

El mismo método que empleaba Aristóteles con la prudencia podemos aplicarlo nosotros para averiguar qué es la fidelidad. ¿A quiénes llamamos fieles?

Por ejemplo, a Romeo y Julieta o a Penélope, ejemplos de fidelidad amorosa y marital.

En cuanto a Penélope, estaba casada con el héroe Ulises. Cuando su marido partió hacia Troya para rescatar a la infiel Helena, ella lo esperó durante los diez años que duró la guerra y a lo largo de los otros diez que Ulises tardó en regresar. Durante esos veinte años, Penélope aguantó el asedio de decenas de pretendientes, tejiendo y destejiendo la tela que era el símbolo de su fidelidad. Así pudo mantenerse fiel a su marido, al que todos daban por muerto.

Sin embargo, en este caso, no hubo reciprocidad: Ulises fue infiel a Penélope varias veces a lo largo de sus aventuras, por ejemplo con Circe y con Calipso, y volvió a Ítaca, como dice Kavafis, «cargado de experiencias». Ya sabemos que la diosa de la seducción, Peitho, recompensa a los hombres cuando son infieles pero castiga a las mujeres que lo son. Penélope no cedió nunca a las muchísimas tentaciones de los pretendientes a lo largo de casi veinte años de ausencia de Ulises, y por ello fue recompensada con el regreso de su marido, a no ser que podamos dudar, como Yannis Ritsos de que aquello fuera una verdadera recompensa:

¿Por él había gastado veinte años,

veinte años de espera y de sueños,

por este desdichado, salpicado de sangre, de barba ya blanca?

Se echó sin habla en una silla,

miró lentamente a los pretendientes muertos en el suelo,

como si mirase muertos sus propios deseos.

Romeo y Julieta y Penélope son quizá los ejemplos más famosos de fidelidad, aunque, en honor a la verdad, hay que decir que Romeo y Julieta, aparte del hecho de matarse por fidelidad a la memoria del otro, apenas tuvieron tiempo para demostrarse esa fidelidad jurada. Representan más bien el amor pasional extremo. En cuanto a Penélope, sí es con justicia un ejemplo de la fidelidad, y en concreto de la fidelidad marital y sexual. Un perfecto ejemplo de fidelidad, admirado e imitado durante siglos por las perfectas esposas.

Eso sí, también sabemos que las mujeres tenían que aceptar, como Penélope y la Desdémona de Ulises, que la cosa no era recíproca: ellas sí podían ser traicionadas por los hombres.

(Fragmentos de Elogio de la infidelidad)

Incluyo aquí el poema completo de Ritsos:

No era que lo le hubiera conocido a la luz del hogar, no eran sus

andrajos de mendigo, su transfiguración –no, había claros indicios:

la cicatriz de su rodilla, su robustez, la astucia de su mirada. Asustada,

apoyando la espalda en la pared, buscaba una excusa,

una prórroga de un poco de tiempo, para no contestar

para no traicionarse. ¿Por él había gastado veinte

años, veinte años de espera y de sueños, por este desdichado,

salpicado de sangre, de barba ya blanca? Se echó sin habla

en una silla, miró lentamente a los pretendientes muertos en el suelo, como si mirase

muertos sus propios deseos. Y: «bienvenido», le dijo,

escuchando extraña, lejana, su propia voz. En el rincón, su telar

llenaba el techo de zigzagueantes sombras, y todos los pájaros

que había tejido con brillantes hilos rojos en un follaje verde,

de repente, esta noche del regreso, se volvieron de color ceniza y

negro, volando por el cielo llano de su última espera.

(Yannis Ritssos. Antología. Plaza y Janés, Barcelona 1979.
Versión de Dimitri Papageorgiou)

 

Otro ejemplo de este mitema o tema mitológico que es la espera de Penélope, tratado de una manera semejante a la de Ritsos, con gran melancolía y dulzura, es la canción de Georges Brassens que puedes escuchar aquí con subtítulos en español:

 [tube]http://www.youtube.com/watch?v=wqLV13wsc4U[/tube]

Aquí está la letra en francés. hace años mi padre me hizo una traducción al español, que intentaré encontrar.

 Toi l’épouse modèle

Le grillon du foyer

Toi qui n’a point d’accrocs

Dans ta robe de mariée

Toi l’intraitable Pénélope

En suivant ton petit

Bonhomme de bonheur

Ne berces-tu jamais

En tout bien tout honneur

De jolies pensées interlopes

De jolies pensées interlopes…

Derrière tes rideaux

Dans ton juste milieu

En attendant l’retour

D’un Ulysse de banlieue

Penchée sur tes travaux de toile

Les soirs de vague à l’âme

Et de mélancolie

N’as tu jamais en rêve

Au ciel d’un autre lit

Compté de nouvelles étoiles

Compté de nouvelles étoiles…

N’as-tu jamais encore

Appelé de tes vœux

[Más Letras en http://es.mp3lyrics.org/SxYK]

L’amourette qui passe

Qui vous prend aux cheveux

Qui vous compte des bagatelles

Qui met la marguerite

Au jardin potager

La pomme défendue

Aux branches du verger

Et le désordre à vos dentelles

Et le désordre à vos dentelles…

N’as-tu jamais souhaité

De revoir en chemin

Cet ange, ce démon

Qui son arc à la main

Décoche des flèches malignes

Qui rend leur chair de femme

Aux plus froides statues

Les bascul’ de leur socle

Bouscule leur vertu

Arrache leur feuille de vigne

Arrache leur feuille de vigne…

N’aie crainte que le ciel

Ne t’en tienne rigueur

Il n’y a vraiment pas là

De quoi fouetter un cœur

Qui bat la campagne et galope

C’est la faute commune

Et le péché véniel

C’est la face cachée

De la lune de miel

Et la rançon de Pénélope

Et la rançon de Pénélope…

(Georges Brassens, Pénélope)

Otra versión de Brassens muy anterior, con más ritmo, pero quizá más triste:

[tube]http://www.youtube.com/watch?v=wSNt1tdiJOg[/tube]


 

Eros, Afrodita y Peitho

Peitho es la diosa de la seducción (“que no conoce rechazo” pero, según parece, puede hacer felices a los hombres si no se oponen a ella pero infelices a las mujeres, si ceden a su tentación. Es una diosa que hizo olvidar a la bruja Medea los deberes contraídos por sus padres a cambio de un amor obsesivo y que, al conocer la infidelidad de su amado Jasón asesinó, llevada por los celos a su rival Glauca y tal vez también, según nos cuenta Eurípides, a sus propios hijos.

 


No sé si todos los lectores de mi libro habrán advertido la pequeña broma cuando digo: “Para continuar nuestra indagación como si fuera un paseo….”  y enseguida hablar de Aristóteles, el fiósofo peripatético, ambulante o paseante, porque daba sus clases paseando.

El contrapunto de Penélope es, por supuesto, La infiel Helena


Esta entrada pertenece no sólo a la página de Elogio de la infidelidad, sino también a Numen (mitología comparada) y a Nostoi, los regresos, que reúne poesías dedicadas a los regresos de los héroes griegos tras la guerra de Troya. Esos regresos también incluen las esperas de sus esposas, hijos y todo los que se relacionan con ellos. Por eso en la barra lateral aparecen enlaces a las tres páginas.

******

ELOGIO DE LA INFIDELIDAD

LA CAJA DE MÚSICA

 NOSTOI

Originally posted 2011-10-04 20:59:08.

Oliva Sabuco, autora de La nueva filosofía

LA MITAD OCULTA

En 1587 se publicó en Madrid Nueva filosofía de la Naturaleza del hombre. Su autora, Oliva Sabuco de Nantes Barrera, dedica la obra al rey Felipe II y explica que el libro se ocupa:

“Del conocimiento de sí mismo y da doctrina para conocerse y entenderse el hombre a sí mismo y a su naturaleza, y para saber las causas naturales, por qué vive y por qué muere o enferma”.

Oliva Sabuco nació el 2 de diciembre de 1562 en Alcaraz, hija de Miguel Sabuco y Francisca de Cózar. A los 18 años, Oliva se casó con Acacio de Buedo. Cuando se publicó su libro tenía 25 años. Aquí la partida de nacimiento:

“Diciembre. En dos días de diciembre de este baticé a Oliva, hija del bachiller Miguel Sabuco y de Francisca de Cózar su mujer; padrinos el Dr. Alonso de Heredia de pila y Catalina Cebrián de Vizcaya y esta cuia como de pila, mujer del licenciado Juan Velázquez, y Bárbara Barrera, mujer de Rodrigo de Padilla y Bernardina de Nantes, mujer de Juan Rodríguez M. López Licenciado”.

Tanto La Nueva Filosofía como su autora recibieron encendidos elogios de sus lectores, que apreciaron tanto el contenido filosófico y científico del libro como su estilo, que llegó a ser comparado con el de Cervantes. Lope de Vega la llamó “la décima musa”.

“Entre las asperezas de Sierra Morena fertilizó esta Oliva el orbe de las letras… En aquellos felices tiempos en que los Vegas y los Valles ilustraban el mundo con sus obras, Oliva tuvo aliento para decirle a Felipe II, su soberano, que Aristóteles y los demás filósofos no habían entendido la naturaleza del hombre”.  (Martín Martínez)

En siglos posteriores, médicos ilustres señalaron el valor de un libro que anticipaba “doctrinas y descubrimientos que comúnmente se atribuyen a autores extranjeros”:

“Los ingleses, y particularmente Encio, han construido sobre el libro de Oliva el famoso sistema del suco nervioso, aunque no la nombran”. (Martín Martínez).

 

“En el orden médico, tendríamos que decir que la obra se sitúa en lo que hoy constituye la corriente de la medicina psicosomática”. (Rivas Navarro)

 

“Adelanta los experimentos de Miller con las ratas acerca de la tendencia adquirida del miedo… Anticipa las experiencias dialógicas o la estructura de los encuentros de Martin Buber, como única salida del hombre para su autodescubrimiento.”(Domingo Henares)

Por si esto fuera poco, La Nueva Filosofía demostraba, de nuevo en contra de la opinión extranjera, que en España sí había habido Renacimiento, puesto que incluso las mujeres eran capaces de escribir tratados científicos innovadores y de primer orden.

“Esta obra recomendable de Alibert [Fisiología de las pasiones] tiene, sin embargo, un precedente en la de Oliva, impresa en 1587, con lo que 238 años antes que Alibert… una española literata descubrió, con bastante precisión y con el método que proporcionaban los conocimientos de aquella época, la filosofía de los afectos, o fisiología de las pasiones”. (Mosacula)

Es cierto que algunos opinaron que una obra tan erudita y compleja no podía ser obra de una mano femenina, pero los defensores de Oliva, adelantándose a las reivindicaciones feministas, no admitían tales razones. Uno de ellos, José Marco Hidalgo, biógrafo y ardiente defensor de Oliva, añade interés al curioso caso de La nueva filosofía.

Continuará


 [Este artículo fue publicado en el número 5 de Esklepsis en 1999]

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Originally posted 2017-11-16 13:57:28.

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Christ and the Woman of Samaria 1828 George Richmond 1809-1896 Presented by the artist's family 1897 http://www.tate.org.uk/art/work/N01492

Christ and the Woman of Samaria 1828 George Richmond 1809-1896 Presented by the artist’s family 1897 http://www.tate.org.uk/art/work/N01492

Tras las discusiones teológicas de los útimos días, Casanova aunque atraído por Helena, la hermana de la bella teóloga, cada vez se siente más seducido por Hedvige:

“La asombrosa muchacha conversaba de teología con tanta suavidad y daba a la razón un atractivo tan poderoso, que era imposible no sentirse seducido, cuando no convencido. Nunca he visto a un teólogo capaz de discutir espontáneamente los puntos más abstractos de esa ciencia con tanta facilidad, abundancia y auténtica dignidad como aquella persona joven y bella, que durante la comida acabó de inflamarme”.

Tras la comida, Casanova va a pasear con las dos hermanas. Hedvidge le dice que, tras la conversación acerca de Jesucristo y la samaritana, un teólogo “tonto y fanático” se escandalizó y le dijo que Jesucristo no habría podido fecundar a la samaritana y que, si fuera hombre, le explicaría el motivo. “¿A qué se refería?”, pregunta, y enseguida confiesa que, en cuanto a la conformación del hombre, sólo está informada por la teoría, las lecturas y la contemplación de estatuas, y que no tiene ninguna práctica. Casanova dice que está dispuesto a explicárselo, pero que tendrá que permitirle que le hable claramente.

– Vuestro teólogo quería deciros que Jesús no era susceptible de erección.

– ¿Qué es eso?

– Dadme la mano.

– Lo noto, y ya me lo imaginaba, pues de no ser por este fenómeno de la naturaleza, el hombre no podría fecundar a su compañera. !Y el tonto del teólogo pretendía que eso era una imperfección!

– Sí, pues este fenómeno se deriva del deseo -explica Casanova.

El veneciano inicia entonces una conversación seductora, que va ilustrando con la práctica: el fenómeno se ha operado en él, explica, al imaginar, al ver la belleza de Hedvige, otras belleezas ocultas.

– ¿Al sentir esta dureza -pregunta-, no experimentáis un prurito agradable?

– Sí, dice ella, y precisamente en el lugar que estáis apretando.

Sin perder el tono filosófico, la joven teóloga pregunta a su prima Helena si no siente lo mismo “al escuchar el justísimo discurso que nos hace el caballero”.

– Por supuesto, dice Helena, pero es algo que noto a menudo sin necesidad de discurso alguno.

– ¿Y no sentís la necesidad de aplacarlo de esta manera? -pregunta Casanova aludiendo a aquello que está haciendo su mano quizá ya bajo las faldas de Helena.

Helena dice que no, pero Hedvige confiesa que “incluso dormida, se me va la mano en esa dirección, como por instinto; y he leído que si no tuviéramos ese alivio, sufriríamos las más espantosas enfermedades”.

Siguiendo con su entretenida charla, llegan a una caleta, y Casanova propone a las dos jóvenes meter los pies en el agua. Les quita los zapatos y ellas entran en el agua subiéndose las faldas. Cuando salen, él las seca con sus pañuelos y les pone las medias y los zapatos. De nuevo ellas comprueban el fenómeno de la naturaleza que se produce en Casanova.

Poco después, se refugian en un pabellón donde se produce otro fenómeno: “Una abundante emisión de licor”. “Es el verbo -dice Casanova- el gran creador de los hombres”. A Helena le parece delicioso y Hedvige afirma que también ella tiene el verbo y puede demostrarlo “si esperáis un momento”. Tras diversos juegos, el asunto no va a mayores, pero ellas prometen a Casanova pensar en la posibilidad de un encuentro más íntimo, una vez que Casanova les asegura que no hay riesgo gracias a los saquitos ingleses que siempre lleva consigo.

condom-newsweek

Saquito inglés, primitivo condón

Volvamos a la teología.

Casanova y las dos hermanas regresan junto a los comensales y Hedvige responde a la pregunta de si Eva engañó a su marido haciéndole comer la manzana. No le engañó, dice ella, sino que se limitó a seducirle con la esperanza de darle una perfección más. Además, Eva no había recibido la prohibición del propio Dios, sino de Adán. Se levantan murmullos y el tío de Hedvige se ve obligado a decir que su sobrina no es infalible. “Lo soy tanto como las Sagradas Escrituras cuando a ellas me refiero”, afirma ella. Van a comprobarlo y, efectivamente, constatan que la prohibición precedió a la creación de la mujer.

La siguiente pregunta es si la manzana ha de entenderse como un símbolo (de la seducción sexual, claro). Hedvige responde que no, pues no hubo ayuntamiento entre Adán y Eva en el jardín del Edén. La prueba es una nueva cita bíblica.

La curiosidad me ha llevado a comprobar por mí mismo las afirmaciones de Hedvidge.

En Génesis 2.16, Yahvé, en efecto, prohíbe a Adán comer del árbol de la ciencia del bien y del mal y no es hasta el versículo 18 que decide crear a Eva. Parece, pues, que la prohibición no fue hecha por Dios a Eva aunque, cuando la serpiente pregunta a Eva si Dios les ha prohibido comer del árbol, ella dice que así es, lo que tal vez puede entenderse como que hubo una segunda prohibición de Dios, pero lo cierto es que eso no está escrito. En cuanto al segundo asunto, es cierto que sólo después de la expulsión del Paraíso, Adán conoció a su mujer (Gen. 4.1).

El siguiente en intervenir en esta  interesante reunión es el dueño de la casa, el señor Tronchin, que quiere saber si basta con la lectura del Antiguo Testamento para establecer la inmortalidad del alma. Hedvige responde que el Antiguo Testamento no enseña ese dogma, pero que se puede establecer por la razón:

– Lo que existe ha de ser necesariamente inmortal, ya que la destrucción de una sustancia real es algo que repugna a la Naturaleza y al pensamiento.

– ¿Y se establece en la Biblia la existencia del alma? -pregunta Tronchin.

– La idea salta a la vista: el humo siempre revela un fuego que lo produce.

– ¿Y puede pensar la materia?

Aquí Hedvige sabe que se mueve en terrenos peligrosos, así que responde con cautela:

-Eso no os lo diré, pues no me corresponde a mí; pero sí os diré que, como creo que Dios es todopoderoso, no puedo ver razón suficiente para inferir que no sea capaz de dar a la materia la facultad de pensar.

Una excelente respuesta, me parece.

Cuando se insiste en que Hedvidge dé su opinión, la bella teóloga dice:

– Creo que tengo un alma mediante la cual pienso; pero ignoro si, después de mi muerte, mi alma recordará que hoy he tenido el honor de comer en vuestra casa.

-Pero, si podéis creer en que vuestra memoria no pertenezca a vuestra alma, en tal caso ya no serías teóloga, dice Tronchin.

Ante esto, Hedvige parece hacer profesión de escepticismo al estilo de Montaigne:

– Se puede ser teóloga y filósofa, pues la filosofía no hace daño a nada, y el decir ignoro no quiere decir .

Arrecian los aplausos y el pastor pide a Casanova que haga una pregunta a su hija. “Sí”, dice ella, pero que sea algo nuevo.

Decidme si para comprender una cosa es necesario comenzar por el principio.

– Es indispensable; y por eso, como Dios no tiene principio, es incomprensible.

– Dios sea loado, señorita: esa es la respuesta que yo quería. Decidme, entonces, si Dios puede conocer su existencia.

– ¡Bien! Hasta aquí no llega mi ciencia; no sé que responder. Caballero, eso no es muy cortés.”

En efecto, dice Casanova, pero ella le pidió algo nuevo, y algo nuevo es ponerla en un aprieto.

Este aprieto en el que Casanova pone a Hedvidge tiene que ver de nuevo con lo que se llaman las imposibilidades de Dios: si para conocer uan cosa hay que empezar desde el principio y Dios no tiene principio, entonces Dios no puede conocerse a sí mismo. Ya en la primera parte vimos otra imposibilidad de Dios referida a si Dios podía vountariamente ignorar lo que iba a suceder.

Finalmente, Hedvige aventura que Dios, como es omnisciente, conocerá su propia existencia, pero que no puede decir más. Los comensales se quedan con la sensación de que Casanova es un ateo galante, “pues está demasiado extendida por la buena sociedad la costumbre de verlo todo superficialmente; pero poco me importaba a mí parecerles ateo o creyente”.

El turno pasa ahora al señor de Ximénès, que pregunta si la materia ha sido creada. Hedvige responde (y en esto Hedvidge, en mi opinión, se aparta de las Sagradas Escrituras) y argumenta, de manera semejante a Lucrecio, lo siguiente:

– No conozco la palabra creada. Preguntadme si la materia ha sido formada, y mi respuesta será afirmativa. La palabra creada no puede haber existido, pues la existencia de la cosa ha de preceder a la formación de la palabra que la designa.

Crear, dice la joven, significa sacar de la nada y ya se ve el absurdo, pues entonces “hay que suponer la nada precedente… ¿creéis que la nada es algo creable?”.

Cuando preguntan quien ha sido el preceptor de Hedvige ella dice que su tío, pero él asegura que no. En su opinión, su sobrina “lee, piensa y razona quizá con excesivo atrevimiento, pero me gusta porque siempre acaba por decir que no sabe nada”.

Una dama pregunta cómo se puede concebir que el espíritu actúe sobre la materia y ello da ocasión a Hedvige de mostrar sus conocimientos filosóficos:

– No se puede construir sólidamente sobre una idea abstracta [del espíritu]. Hobbes las llama ideas vacías; se puede tenerlas, pero hay que dejarlas en reposo, pues cuando se quiere profundizar sobre ellas, se cae en la sinrazón… según nuestras percepciones nos vemos obligados a admitir que no se puede hacer nada sin órganos; ahora bien, como Dios no puede tener órganos, ya que le concebimos como espíritu puro filosóficamente hablando, Dios no puede vernos, igual que nosotros no podemos verle. Pero Moisés y otros le vieron, y lo creo sin meterme a examinar la idea.

Hobbes

Thomas Hobbes

Casanova dice que hace bien, pero que, si lee a Hobbes corre el peligro de hacerse atea, a lo que ella responde que no tiene miedo de eso, pues ni siquiera concibe la posibilidad del ateísmo.

En fin, después de esta filosófica comida, Casanova consigue ver a las dos primas, tras permanecer escondido durante cuatro horas en un lugar que ellas le indican. El juego amoroso se inicia sin dejar de lado la filosofía: cuando llega el momento de desnudarse, Hedvige vence su rubor citando a Clemente de Alejandría, que dice que la vergüenza no está sino en la camisa.

En posteriores encuentros con Helena y Hedvige, cada vez más atrevidas, la joven teóloga aprovechará para filosofar sobre el placer. Algún necio pensará que esa no es una buena manera de entregarse al placer, pero yo no comparto esa opinión, y Casanova, está claro, tampoco.

Llega la despedida y ellas se muestran muy tristes. Casanova promete volver a verlas antes de dos años: “y no tuvieron que esperar tanto”. Sin embargo, no he encontrado en las Memorias ese nuevo encuentro, lo que es una verdadera lástima.

 

 

*********

esklepsis-portada4

[Publicado en 1995]

CONTENIDO DE ESKLEPSIS 1

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Originally posted 2015-06-19 21:06:11.

Nueva defensa de Oliva

LA MITAD OCULTA – Oliva Sabuco 4

En Oliva Sabuco, autora de La nueva filosofía, presenté a Oliva Sabuco, una filósofa de la época de Felipe II. En Defensa de Oliva Sabuco recordé el encendido elogio que el estudioso José Marco Hidalgo hizo de ella, pero en Ataque a Oliva Sabuco revelé que Marco Hidalgo cambió de opinión y acabó convenciendo al mundo entero de que Oliva no era la autora de La nueva filosofía, sino que el verdadero autor era su padre, Miguel Sabuco. Sin embargo, ciertos detalles me resultaban sospechosos.

Antes de examinar esos detalles sospechosos, propondré la siguiente situación imaginaria:

Situación imaginaria

Oliva Sabuco escribe La Nueva Filosofía. La obra es elogiada en todas partes. Miguel Sabuco siente envidia por la fama de su hija y decide apropiarse de la autoría. Hay que admitir que no debía resultarle difícil a un varón del siglo XVI conseguir que sus reivindicaciones fueran más respetadas que las de una mujer. Sin embargo, Oliva no acepta ceder su autoría y se rebela, todo lo cual desemboca en la maldición del padre.

Esta es una posibilidad, sobre la cual construiré la defensa de Oliva, pero más adelante se mencionarán otras. Veamos ahora los indicios que hacen dudar de que La Nueva Filosofía fuera escrita por Miguel Sabuco.

Primero: Miguel Sabuco dice en su testamento que ha dejado pruebas de su autoría en manos del escribano Villareal.

Estas pruebas no se han encontrado, como admite el propio Jose Marco Hidalgo.

Segundo: la edición original de la obra viene precedida por dos sonetos de elogio a Oliva.

Oliva de virtud y de belleza
Con ingenio y saber hermoseada,
Oliva do la ciencia está cifrada
Con gracia de la suma eterna alteza:

Oliva de los pies a la cabeza
De mil divinos dones adornada,
Oliva para siempre eternizada
Has dexado tu fama y tu grandeza.

La Oliva en la ceniza convertida
y puesta en la cabeza nos predice
Que de ceniza somos y seremos:
Mas otra Oliva bella esclarecida

En su libro nos muestra y significa
Secretos que los hombres no sabemos.

Los antiguos filósofos buscaron
Y con mucho cuidado han inquirido
Los sabios que después dellos han avido
la ciencia y con estudio la hallaron,

Y cuando ya muy doctos se miraron
Conocerse a sí propios han querido,
Mas fue trabajo vano y muy perdido
Que deste enigma el fin nunca alcanzaron.

Pero pues ya esta Oliva generosa
Da luz y claridad y fin perfecto
Con este nuevo fruto y grave historia,
Tan alto que natura está envidiosa

En ver ya descubierto su secreto,
Razón será tener del gran memoria.

Pues bien, los dos sonetos fueron escritos por el licenciado Juan de Sotomayor, que vivía en Alcaraz y, por tanto, era vecino de Oliva y de su padre. Como se ve, Juan de Sotomayor no pone en duda la autoría de Oliva en sus sonetos. Por cierto, he intentado buscar en los dos sonetos alguna clave oculta, como el nombre “Miguel”, pero no he encontrado nada.

Tercero: otro contemporáneo de Oliva, el doctor Martín Martínez elogia a la escritora “por haber tenido el valor para escribir un nuevo sistema de Medicina”

(Sin embargo, por otra documentación, no me queda muy claro si este Martín Martínez era realmente contemporáneo de Oliva).

Cuarto: Dice uno de los defensores de Oliva que ella pudo adquirir sus grandes conocimientos “a través de los estudios que llevó a cabo con el bachiller Gutiérrez, con Simón Abril, mediante el contacto asiduo del doctor Heredia, su padrino de bautizo, y a través de las predicaciones de los religiosos del lugar”. Y, ¿por qué no?, junto a su padre Miguel Sabuco. Si Miguel Sabuco, pudo obtener esos conocimientos, ¿por qué no iba a poder adquirirlos su hija? ¿Dudaríamos de la misma manera si se tratara de un hijo varón?

Quinto:  es posible que la propia Oliva temiese al publicar su libro que su padre intentase arrebatarle la autoría, pues en la primera edición de La nueva Filosofía se añade una significativa carta dirigida a Francisco de Zapata, conde de Barajas, Presidente de Castilla y del Consejo de Estado de su Majestad:

“CARTA EN QUE DOÑA OLIVA Pide favor, y amparo contra los émulos de este Libro (…) Si el Rey nuestro señor, y vuestra señoría ilustrísima en su nombre, fuese servido de concederme su favor y mandar juntar hombres sabios… yo les probaré y daré evidencias….(de que) la verdadera medicina y la verdadera filosofía es la contenida en este libro, que yo indigna ofrezco, y encomiendo a V.S.I (que representa a la Persona Real) y pongo debajo de sus alas, y amparo, y a mí con él…”

La carta termina con la frase: “Omnia vincit veritas”. Es decir: “La verdad vence a todo”, lo que quizá no sólo se refiere a la verdad de sus teorías, sino que anuncia el resultado de la temida batalla por la autoría.

Sexto: el dato que a mí me parece más importante, y que me hizo dudar de cualquier intento de no atribuir la obra a Oliva es tanto la carta anterior como la dedicatoria de La Nueva Filosofía, en la que el autor habla de sí mismo como si se tratara de una mujer: “Una humilde sierva y vasalla, hincadas las rodillas en ausencia, pues no puede en presencia, osa hablar…”

Parece muy extraño que alguien mienta en una dedicatoria al rey y que se exponga a que su mentira sea descubierta, puesto que Oliva incluso solicita que se reúna con ella una comisión real de médicos.

Quienes dicen que Miguel Sabuco es el autor de La Nueva Filosofía, o quienes sostienen que es un libro colectivo, en fin, quienes niegan que la autora sea Oliva, ¿creen que el rey Felipe II se habría tomado con humor el engaño de alguien que se finge mujer? Si el rey hubiese decidido seguir el consejo de esta carta y hubiese convocado a sus doctores, ¿se habría presentado Miguel Sabuco para demostrarles la verdad de su autoría al mismo tiempo que la falsedad de la atribución del libro?

También Martín Martínez opina que “el soberano a quien se dedicó [la Nueva Filosofía] fue demasiado grave y circunspecto para que, en materia tan importante y seria, nadie se atreviese a hablarle disfrazado”

Séptimo: la actitud del padre en su testamento, la maldición con que amenaza a su hija, no coincide en nada con los consejos que el autor o autora de La Nueva Filosofía da continuamente en su obra, aunque, como ya dije en otro número de Esklepsis (Los libros perdidos: Tritogenia) que un autor o un filósofo siga sus propios consejos es una cosa bastante rara. Así que tampoco en este caso es un argumento definitivo.

Pero hay más razones, que descubrí tiempo después y que contaré en la siguiente entrega.

Continuará…


*********

[Publicado en 1998]


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Originally posted 2017-11-17 15:50:55.

La mitad oculta

El artículo que se dedica a Hipatia en Tio Petros me ha hecho recordar la sección que tenía en Esklepsis dedicada a mujeres que me interesan especialmente en la historia. Una de ellas iba a ser Hipatia precisamente, otra era Aristipa, la hija de Aristipo de Cirene, filósofa también), Safo, Lou Andreas Salomé.

Pronto subiré los cinco números de Esklepsis a mi página, pero de todos modos abriré una sección dedicada a mujeres. Aquello se llamaba La mitad oculta, no porque la mujer sea la mitad del hombre, la otra costilla, sino porque era hasta hace poco, y lo sigue siendo en muchísimos lugares, como todo el Islam, la mitad oculta de la humanidad. Eso hace que alguien como yo, nada dado a separaciones sexistas dedique una sección específicamente a mujeres. Llegará un tiempo en que esto será visto como ridículo, al menos eso espero, y no se distinguirá entre hombres y mujeres. Pero no soy tan adelantado a mis tiempos como para fingir ignorar que ese tiempo no ha llegado todavía y que ello hace necesario a veces lo que se llama discriminación positiva. Supongo.


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Originally posted 2003-12-06 12:00:02.

Ono no Komachi, una poeta japonesa

En la literatura japonesa, especialmente en sus orígenes, hay muchas escritoras. No es extraño, porque la lengua japonesa común, escrita en caracteres hiragana, se considera una invención femenina. Sucedió porque las mujeres no tenían permitido usar los caracteres kanji, importados de China, y utilizaban una lengua simplificada, el hiragana, mientras que los hombres empleaban ese lenguaje, pero solo en su correspondencia amorosa con las mujeres. Con el tiempo, esa lengua casi secreta se convirtió en el japonés actual, en el más importante de sus cuatro silabarios, el hiragana. Los otros son el kanji, el katakana (creado por los bonzos o monjes) y el roomaji (caracteres occidentales).

historia_de_genji_1Las obras maestras de la época clásica están escritas por mujeres, como El libro de la almohada, de Sei Shonagon (del que ya he hablado en esta página) y El romance de Genji, de Murasaki Shikibu, que al parecer se está traduciendo íntegro por primera vez al español y que espero con impaciencia.

[Tras la publicación de esta entrada, en 2004, se han publicado  (escribo este comentario en 2015) al menos dos traducciones íntegras de El romance de Genji o Genji Monogatari, una en Atalanta y otra en Destino].

En un bellísimo libro que me regalaron recientemente, Cien poetas, cien poemas (Hyakunin Isshu), de la editorial Hiperión, descubrí a otra escritora japonesa muy interesante.

Se llama Ono no Komachi:

“Una mujer bellísima que vivió a mediados del siglo IX y que encarna todo el refinamiento y toda la melancolía de la época Heian. El poeta Ki no Tsurayuki la incluyó entre los seis mejores poetas de waka, es decir, como uno de los “seis genios” (rokkasen) de la antología Kokinshü, que contiene 18 poemas suyos”.

La historia de esta poeta extraordinaria es al mismo tiempo alegre y triste, o al menos así lo cuentan los cronistas, algo que también parece admitir la propia Ono no Komachi en algunos de sus poemas:

“Según la leyenda, Ono no Komachi, hija de un oficial, había nacido en la región de Akita y fue enviada a Kioto a la edad de 13 años. Allí destacó por su belleza y por su inteligencia, llegando a ser gran dama de la Corte, quizá sirviendo al emperador Nimmei, y fue requerida por numerosos pretendientes, a los que rechazó. Se cree que al final de su vida regresó a su tierra natal, donde murió, sola, pobre e ignorada, aferrada al orgullo de su belleza juvenil, “viendo caer las largas lluvias”, como dice en el maravilloso poema que la representa en esta antología… “

ono no komachi anciana

El poema de Ono no Komachi recogido en la antología precisamente trata de esa parte solitaria y triste de su vida:

“El color de las flores
se va desvaneciendo:
Así pasa mi vida, vanamente,
envuelta en tristes pensamientos
viendo caer las largas lluvias”.

En otra entrada tuve ocasión de hablar de los haikus (o haikai) con motivo de El haiku de Cuervo. El poema de Ono no Komachi no es haiku, sino tanka, que comparte con los haikus los tres primeros versos de cinco, siete y cinco sílabas, pero añade otros dos.

José María Bermejo y Teresa Herrero, los autores de la antología, explican que Ono no Komachi es un personaje especialmente reverenciado en la cultura japonesa:

“Ono no Komachi inspiró también algunas obras del teatro Nô, cinco de las cuales son atribuidas a Kan’ami o a Zeami. La más conocida, Sotoba Komachi, de Kan’ami, narra una historia estremecedora que tiene como fondo la supuesta crueldad de Ono con sus enamorados y amantes: a uno de ellos, el capitán Shii no Shoso, conocido también como Fukakusa, le impuso como condición, para acceder a sus deseos, que pasara cien noches ante su puerta; pero el capitán, que había acudido fielmente a cada cita, murió la última noche…”

OnonoKomashi y su amante

Ono no Komashi y su amante Shi no Shosho bajo las nieves de  Fukakusa

Existe quizá, dicen los antólogos una cierta relación, algo parecido a la ironía dramática, entre la actitud de Ono no Komachi y el desenlace de su historia:

“El triste final de Ono no Komachi, como una anciana pordiosera y vagabunda, parece marcado por ese amor frustrado, por esa historia absolutamente “romántica”. Su poesía, intensa y emotiva, rica en metáforas e impregnada de un fuerte erotismo, es, tal vez, el mejor retrato de esa misteriosa mujer que, según la tradición, adoptó al final de su vida, en el templo de Onosan Myoshoji, en Hazako, el nombre budista de “Myosho”.

 

1

Se conservan muchos retratos de Ono no Komachi:

“Varios siglos después, Eishi, el artista más aristocrático de ukiyo-e (tipo de grabado o ilustración japonesa), ilustró ese poema que aún nos sigue conmoviendo. Otro genio del grabado, Harunobu (1725-1770) recreó, en una bellísima “estampa de brocado” (nishikie) la figura legendaria de Ono no Komachi”.

En esta maravilla que es Internet, he encontrado unos cuantos poemas más de Ono no Komachi, aunque sólo están traducidos al inglés. Me gusta mucho este:

“Those gifts you left
have become my enemies:
without them
there might have been
a moment’s forgetting”.
         (Tr. Hirshfield & Aratani)

Intento ahora, en 2015, una apresurada traducción de este poema:

“Esos regalos que dejaste
son ahora mis enemigos
Sin ellos
podría tal vez tener 
un instante de olvido”.


Aquí puedes consultar dos páginas para leer más poemas de Ono no Komachi: Other Women Voices, Gotterdamerung, y una página muy interesante en la que se estudia la belleza fatal de Ono no Komachi como estándar de la belleza femenina en Japón.

 

[Publicado el 14 de diciembre de 2004. Revisado en 2015]

CUADERNO DE JAPÓN

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Originally posted 2012-06-21 01:00:15.

Defensa de Oliva Sabuco

LA MITAD OCULTA – Oliva Sabuco 2

En Oliva Sabuco, autora de La nueva filosofía, presenté a Oliva Sabuco, una filósofa de la época de Felipe II y me referí a quienes poníanen duda que la obra hubiese sido escrita por una mujer.

En 1900, José Marco Hidalgo se presentó a unos juegos florales de Albacete que proponían el tema “Biografía de un hijo ilustre de Albacete”.

El premio quedó desierto porque todos los trabajos presentados trataban de Oliva Sabuco, incluido el de José Marco Hidalgo.

En su trabajo, que recibió un accésit al que renunció, Jose Marco Hidalgo muestra hacia Oliva una admiración absoluta, y defiende la autoría de sus obras adoptando posturas progresistas en lo que a la capacidad intelectual de las mujeres se refiere, lo que resulta muy meritorio para un país en el que las mujeres ni siquiera tenían derecho a votar. Así, tras recomendar varias obras acerca de la inteligencia de la mujer, Jose Marco Hidalgo dice: “Os convenceréis (tras leerlas) de que la mujer es igual, si no superior, al varón en inteligencia”. Y acerca de la autoría de Oliva, añade:

“No cabe admitir, ni aun como discutible, la duda apuntada por un escritor que se ha ocupado de Doña Oliva, de que algún enamorado de esta señora desease hacer célebre su nombre poniéndolo al frente de sus escritos. Aparte de lo pueril de la invención, que pocos o nadie admitirán como factible, resulta que a Doña Oliva no se le puede negar la gloria de la originalidad de sus obras, por el sólo hecho de haber alcanzado éstas un mérito científico y literario de mucho valer; pues discurriendo de esta equivocada manera, lo mismo podríamos afirmar, que el sistema planetario de Galileo se lo reveló a éste una vecina suya, y el descubrimiento de América se debe a las confesiones que a Colón hizo su mujer antes de morir, para hacer célebres los nombres de estos dos insignes personajes, y que por tanto sus descubrimientos nunca pudieran ser debidos a sus estudios y desvelos.”                                  [Defensa de Oliva, por José Marco Hidalgo]

Además de defender a Oliva, José Marco Hidalgo intenta resolver en ese primer trabajo algunos misterios y equívocos. Niega que Oliva, como sostenía Sánchez Ruano, pudiera ser de origen morisco, pues existe una petición de información de nobleza de sangre a nombre de Catalina Sabuco, hermana de Oliva. En lo que se refiere a la boda, pese a no hallarse tampoco el registro de la misma, Marco Hidalgo puede asegurar que se celebró el 18 de diciembre de 1580. Y en cuanto a la muerte, nada es seguro, aunque le parece dudosa la fecha dada en ocasiones: 1622.

Tras la defensa de José Marco Hidalgo, el asunto de la autoría de La Nueva Filosofía parece resuelto. Sin embargo, en 1903, aparece un artículo en la Revista de Archivos titulado: “Doña Oliva de Sabuco no fue escritora”. En este artículo se afirma que se puede demostrar que La Nueva Filosofía no fue escrita por Oliva, sino por su padre, Miguel Sabuco. El hombre que firma ese artículo y que derriba de su pedestal a Oliva no es otro que el que tres años antes la defendiera a capa y espada: José Marco Hidalgo.

Continuará…

******************

*********

[Publicado en 1999 en Esklepsis. En 2012 en internet]


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Originally posted 2017-11-16 16:07:09.