La fama póstuma de Lichtenberg y la aviación

Además de las buenas ideas que ofrece en sus aforismos, Lichtenberg era célebre por su capacidad predictiva, especialmente en el terreno de la psicología, pero ahora citaré un aforismo asombroso y certero:

“¡Cómo se olvidarán algún día nuestros nombres por los de los inventores de la aviación y otras cosas semejantes!”.

Lichtenberg, como Leonardo Da Vinci, estaba fascinado por la posibilidad de que el hombre pudiera volar e incluso hacía una curiosa inferencia: “El mundo no debe ser todavía muy viejo puesto que los hombres aún no pueden volar”.

archaeopteryxAhora sabemos, por supuesto, que el mundo sí es muy viejo, mucho más viejo de lo que probablemente ni siquiera el propio Lichtenberg podría haber imaginado. En realidad su inferencia estaba mal planteada y más bien debería formularse (contando nosotros con la ventaja de conocer la teoría de la evolución de Darwin, claro) de la siguiente manera: “No es posible que en un mundo lo suficientemente viejo alguna especie no invente la capacidad de volar”. Y en este caso, está confirmado que ciento o miles de especies, desde los insectos hasta las aves, lo inventaron y bastante pronto, como nos demuestras los Pterodactilos o los Archaeopteryx, del mismo modo que otras inventaron el nadar y otras el saltar de un árbol a otro. Los seres humanos nos conformamos con caminar por el suelo, pero con el tiempo, otra evolución, la cultural, nos permitió también volar, no mucho tiempo después de la predicción de Lichtenberg.

pterodactilo

 

*************

[Publicado por primera vez en junio de 2004 en Mazda]

Lichtenberg

Lichtenberg, breve semblanza

Leer Más
Lichtenberg y Kierkegaard

Leer Más
Lichtenberg, placer y dolor

Leer Más
El salmo de Lichtenberg

Leer Más
La regla de oro de Lichtenberg

Leer Más
El hombre de la ventana

Leer Más
Mentiras y verdades peligrosas

Leer Más
El cuaderno borrador de Lichtenberg

Leer Más
La búsqueda de la felicidad
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /6

Leer Más
Cómo no ser un cenizo
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /7

Leer Más
La fama póstuma de Lichtenberg y la aviación

Leer Más

 CUADERNO DE FILOSOFÍA

Los honestos materialistas

Leer Más
Teología o mística materialista

Leer Más
Níveles y metaniveles: autores y dioses

Leer Más
La autonomía de los personajes y Nozick

Leer Más
Test de Turing y solipsismo

Leer Más
Nozick y la justificación del mal

Leer Más
Leibniz y el sonido

Leer Más
Relativismo cultural y malos tratos

Leer Más
Yang Zhu, el sabio escondido que llenó el mundo de palabras

Leer Más
La escuela negativa del taoísmo

Leer Más
Por qué un caballo blanco no es un caballo

Leer Más
Susan Sontag

Leer Más
Mímesis y símbolos

Leer Más
El contagio por los adversarios

Leer Más
Cornwallis y Demócrito

Leer Más
La metafísica de la ética

Leer Más
Zenón de Elea y el cine

Leer Más
Wittgenstein, Neurath y los memes

Leer Más
La fidelidad de la tradición

Leer Más
Taller de creación de una webserie

Leer Más
LOS SIETE SABIOS CHINOS /1

Los siete sabios del bosquecillo de bambú /1


Leer Más
Xi Kang (嵇康)

Los siete sabios del bosquecillo de bambú /2


Leer Más
William James y lo nuevo viejo

Leer Más
Ficción especulativa costumbrista

Leer Más
Breve historia de la decadencia de la lengua filosófica francesa

Leer Más
Las moscas, Hofstadter y los vampiros

Leer Más
Para qué he vivido, por Bertrand Russell
[PÓRTICO]

Leer Más
Los buenos aforismos

Leer Más
Una regla de discusión de Juliano

Leer Más
La identidad y el chiste de Epicarmo

Leer Más

Share

Cómo no ser un cenizo
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /7

En La búsqueda de la felicidad comparé tres textos escritos por Casanova, Lichtenberg y Darwin acerca de la búsqueda de la felicidad. Reconozco que siento una gran afición por los pensadores que se muestran optimistas y que me aburren los depresivos y cenizos. No voy a negar que yo mismo he sido muy depresivo, pero espero que nunca cenizo. El cenizo es aquella persona que no sólo sufre (por razones no muy claras), sino que consigue fastidiar a los demás con su sufrimiento o con su manera fatalista de ver la vida. Y también abundan los cenizos que se lamentan de sus males y de los ajenos, o incluso sólo de los ajenos.

Demócrito feliz

Personas anti cenizas son Lichtenberg, Chesterton, Darwin, Casanova, Bertrand Russell (que escribió La conquista de la felicidad), Aristipo, por supuesto, Demócrito y muchos de los filósofos griegos que pensaban que la acción más razonable para un ser humano consiste en buscar la felicidad. Ahora se suele pensar lo contrario. Recuerdo que el actor Fernando Fernán Gómez decía que buscar la felicidad era una cursilada.

Lo curioso es que muchos de esos pensadores que he mencionado como partidarios de la búsqueda de la felicidad también sufrieron mucho, porque la felicidad no depende por completo de la ausencia de sufrimiento, sino que tiene mucha relación con la manera de considerar la vida. Otro pensador muy optimista era Stefan Zweig, quien, sin embargo, se suicidó en Brasil, cuando pensó que ya nada en el mundo podría detener a los nazis.

Releyendo el librillo que tengo de Lichtenberg, he encontrado varias reflexiones acerca de este asunto, y no puedo resistir citarlas aquí:

“Sin mi convicción íntima no me podrían hacer feliz todo el honor, la dicha y el aplauso del mundo, y si lo estoy por propia convicción, el juicio del mundo entero no me puede turbar ese placer… Creo que a veces se está mejor en el lecho de enfermo que en la mesa real. Por lo menos yo, estando enfermo en cama en mi pequeña habitación, he tenido momentos que no me avergüenzo de considerar los más felices de mi vida; también tristes, se entiende, pero también tuve momentos igualmente tristes estando bien sano y fuera de la cama”.

Esto que dice Lichtenberg me recuerda a lo que se dice en la película After Life de Hirokazu Kore Eda y a lo que dije en mi comentario a la película: muchos de los mejores recuerdos de la vida son momentos muy sencillos.

Otra cita de Lichtenberg:

“Quienes se pasan las horas lamentándose de que no hay nada que merezca la pena en el mundo, deberían darse cuenta de que donde no hay nada que merezca la pena es en el interior de sus cabezas.  Son ellos quienes tiñen el mundo con el cristal sucio de sus anteojos, sin advertir que no es que no haya ningún sitio al que merezca la pena ir, sino que cualquier lugar es inaccesible para una mente que no puede caminar por sí misma”.

No se puede decir mejor.

 


[Publicado el 21 de junio de 2004]

BREVE INVESTIGACIÓN ACERCA DEL PESIMISMO Y EL OPTIMISMO

ENSAYOS DIGITALES

El feísmo y hacerlo mal demasiado bien

Leer Más
La maledicencia

Leer Más
Casanova y los vividores

Leer Más
El placer y la salud

Leer Más
La suavidad de las costumbres

Leer Más
Ética y política en Aristóteles

Leer Más
Somos lo que comemos

Leer Más
Los charlatanes, según Plutarco

Leer Más
NO SMOKING (decía Varona)

Leer Más
Menos humos

Leer Más
Plutarco y los moralistas

Leer Más
El diablo y la maledicencia

Leer Más
La máximas de Ptahhotep

Leer Más

 

Share

La búsqueda de la felicidad
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /6

Lichtenberg fue quizá uno de los primeros ateos que expresó esa paradoja teológica hoy tan conocida: “Soy ateo gracias a Dios”. Él dijo exactamente:

 “Agradezco al buen Dios mil veces el que me haya hecho ateo.”

Lichtenberg

Sin embargo, como buen escéptico, LIchtenberg también se mantenía en una posición no dogmática: ni creer ni no creer; o al menos, ni afirmar que Dios existe ni afirmar que Dios no existe.

Yo también me considero ateo, pero aclaro para los que creen que ser ateo es tan dogmático como ser creyente, que soy ateo si se trata de creer en cualquiera de las religiones que han existido o que existen, pero agnóstico si lo que se discute es si existe algún tipo de Dios, dioses o eso que algunos llaman “lo divino” o “lo trascendente”.

Gerard de Nerval, ante la acusación de ateo exclamó: “¡Cómo voy a ser ateo yo, que al menos tengo diecisiete religiones!”. Menos original que Nerval, yo descreo de esas diecisiete y de todas las demás: no soy politeísta, sino poliateísta.

Las opiniones de Lichtenberg coinciden con las de Darwin, quien tampoco creía, ni quería creer, en la existencia de un Dios capaz de permitir tanta crueldad y dolor como observamos en el mundo.

Pero quiero señalar otra curiosa coincidencia entre estos dos extraordinarios pensadores, curiosa por oponerse a lo que habitualmente dicen las personas inteligentes o cultas, o las personas inteligentes y cultas, que también hay algunas, que suelen ser partidarias del pesimismo.

Lichtenberg:

“El dolor pretérito nos es agradable en el recuerdo, también lo es el placer pretérito, así como el placer futuro y el presente; por lo tanto, lo que nos atormenta es sólo el dolor futuro y el presente; notable sobrepeso del lado del placer, cuya conservación podemos prever en muchos casos con bastante seguridad. Por el contrario, rara vez podemos predecir el dolor futuro.”

Para quienes no se manejen bien en matemáticas, según Lichtenberg, hay cuatro posibilidades de sentir placer (placer en el recuerdo, dolor en el recuerdo, placer en el futuro imaginado, placer en el presente), frente a dos para el dolor (dolor presente, dolor futuro imaginado). Puede sorprender esa afirmación de que el dolor nos puede resultar agradable al recordarlo, pero creo que muy a menudo es cierto: recordamos aquellos días de trabajo infernal y nos gusta hablar de ello, o aquella enfermedad terrible que sin embargo hemos dejado atrás y que ahora pensamos que incluso nos sirvió de algo, o esos amores perdidos que nos causan un innegable placer melancólico, al que se añade el placer de haberlos vivido.

Darwin hacía un balance parecido al de Lichtenberg:

“Algunos  autores están tan impresionados por la cantidad de sufrimiento que hay en el mundo que no sabrían decir, considerando la totalidad de los seres sensibles, si hay más desgracia o felicidad, si el mundo en conjunto e bueno o malo. A mi juicio, la felicidad predomina decididamente, pero esto sería muy difícil de demostrar. Si se acepta como verdadera esta conclusión, concordaría bien con los efectos que podemos esperar de la selección natural. Si todos los individuos de una especie tuvieran que sufrir habitualmente en grado extremo, no se molestarían en propagar su linaje (…) Además, algunas otras consideraciones llevan a creer que todos  los seres sensibles han sido formados para gozar, como regla general, de la felicidad.”

Charles-Darwin-1880-631

Es muy interesante esta sugerencia de Darwin, expresada sólo como una opinión al vuelo y no como un dogma científico, que une el placer a la selección natural: las especies más optimistas tendrían más posibilidades de sobrevivir, aunque hay notables excepciones, como los lemmings, que se suicidan en masa y todavía existen. pero supongo que los lemmings no se suicidan por tristeza o desesperación, sino por torpeza, desorientación e imitación.

casanova

Las anteriores defensas del optimismo recuerdan otra, la de Giacomo Casanova, que se expresa incluso con más contundencia:

“Hay gente que dice que la vida no es más que un tejido de desgracias; lo cual viene a decir que la existencia es una desgracia; mas si la vida es una desgracia, la muerte es todo lo contrario: la felicidad, puesto que es lo opuesto a la vida. Esta consecuencia puede parecer indiscutible. Pero los que así hablan son sin duda pobres o enfermos, porque si gozaran de buena salud, si tuvieran el bolsillo bien repleto, alegría en el corazón, Cecilias, Marianas y la esperanza de algo mejor todavía, ¡oh!, seguro que cambiaban de parecer. Yo los considero una raza de pesimistas que no puede haber existido más que entre filósofos indigentes y teólogos mauleros o atrabiliarios.
Si existe el placer y sólo se puede gozar de él estando vivo, la vida es dicha. Existen desgracias, yo sé algo de eso; pero la existencia misma de esas desgracias prueba que la suma de la felicidad es mayor. Entonces, porque en medio de un montón de rosas se encuentren algunas espinas, ¿hay que ignorar la existencia de tan hermosas flores? No; es una calumnia contra la vida el negar que son un bien. Cuando estoy en una habitación oscura, me agrada infinitamente ver, a través de una ventana, un horizonte inmenso frente a mí.”

Es una  estupenda coincidencia está metáfora final de la ventana, después de haber hablado del “hombre en la ventana”, Lichtenberg, a quien sus vecinos llamaban así porque se pasaba el día mirando por la ventana, y supongo que escribiendo de vez en cuando otro de sus deliciosos aforismos.

No voy a ocultar que estoy de acuerdo con Darwin, Casanova y Lichtenberg, a los que, además, admiro y quiero (como se puede querer  alguien al que no has conocido). También opino, como ellos, que la vida está llena de felicidad, de una felicidad a veces difusa y a veces intensa, mientras que el dolor es sólo intenso.

De acuerdo, admito que existe también el dolor difuso, pero me parece que casi siempre depende más de nosotros mismos que del mundo. Y por tanto, casi siempre ese dolor difuso es evitable.

Iván, mi padre, me contó una vez algo que decía no me acuerdo quien, quizá él mismo: “El mundo es una mierda. La vida, cojonuda”. Estoy de acuerdo. Creo que se puede ser pesimista en lo que se refiere al mundo pero que se ha de vivir como un optimista, como dije en el capítulo anterior de este serial.

Quizá, en definitiva, yo parezco tan ingenuamente optimista porque pienso que lo único razonable es vivir como un optimista, aunque tengamos mil razones para el pesimismo. Pero no se trata de voluntarismo, de positivismo insulso o de ‘buenismo’ acrítico, no se trata de negarse a ver lo evidente, como la injusticia y la crueldad del mundo y los seres humanos, sino de sensatez, como dije al comienzo de esta breve investigación y como quizá tenga ocasión de explicar más adelante.

Continuará…

 

 

********

[Escrito el 21 de junio de 2004]

 BREVE INVESTIGACIÓN ACERCA DEL PESIMISMO Y EL OPTIMISMO

ENTRADAS DE ÉTICA Y COSTUMBRES

El feísmo y hacerlo mal demasiado bien

Leer Más
La maledicencia

Leer Más
Casanova y los vividores

Leer Más
El placer y la salud

Leer Más
La suavidad de las costumbres

Leer Más
Ética y política en Aristóteles

Leer Más
Somos lo que comemos

Leer Más
Los charlatanes, según Plutarco

Leer Más
NO SMOKING (decía Varona)

Leer Más
Menos humos

Leer Más
Plutarco y los moralistas

Leer Más
El diablo y la maledicencia

Leer Más
La máximas de Ptahhotep

Leer Más

ENTRADAS DE FILOSOFÍA

COMENTARIO A “LOS PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA”, DE DESCARTES

Share

El cuaderno borrador de Lichtenberg

lichtenbergAnimado por la reacción obtenida tras subir los primeros aforismos de Lichtenberg (un muy elocuente silencio), voy a continuar con el asunto.

Lichtenberg recomienda en uno de sus aforismos que se escriba a vuelapluma, casi sin pensar, borradores, bocetos, lo que sea. No lo dice exactamente así, sino así:

 

“Los comerciantes tienen su waste book (cuaderno borrador o libro de cuentas) en el que anotan diariamente todo lo que venden y compran, todo entreverado y sin orden; después lo pasan a un libro donde todo está más sistematizado. Esto merece ser imitado por los eruditos. Primero un libro en donde escribo todo tal como lo veo o como me lo dictan mis pensamientos; luego esto puede pasarse a otro en el que las materias estén más separadas y más ordenadas”.

Siguiendo esta recomendación, voy a aplicar el método al propio Lichtenberg en este diario digital llamado Waste Web. Iré contando cosas acerca de él y citando textos suyos. Cuando me aburra y tenga tiempo, juntaré todos estas anotaciones y haré una página dedicada a Lichtenberg, donde daré una cierta coherencia al texto, cortando y pegando aquí y allá. Comienzo ahora mismo.

 

NOTA EN 2014
Parece que, diez años después, ha llegado el momento de ir ordenado y uniendo todas esas entradas dedicadas a Lichtenberg (y a otros filósofos, cosa que comienzo a hacer ahora en el Cuaderno de filosofía, con una supersección dedicada a FILÓSOFOS, con sus nombres en orden alfabético. Poco a poco irán apareciendo las entradas dispersas aquí y allá.

 

******************

[Publicado el 17 de junio de 2004]

Todas las entradas de filosofía en Cuaderno de filosofía

Sobre Lichtenberg

Lichtenberg, breve semblanza

Leer Más
Lichtenberg y Kierkegaard

Leer Más
Lichtenberg, placer y dolor

Leer Más
El salmo de Lichtenberg

Leer Más
La regla de oro de Lichtenberg

Leer Más
El hombre de la ventana

Leer Más
Mentiras y verdades peligrosas

Leer Más
El cuaderno borrador de Lichtenberg

Leer Más
La búsqueda de la felicidad
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /6

Leer Más
Cómo no ser un cenizo
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /7

Leer Más
La fama póstuma de Lichtenberg y la aviación

Leer Más

 

 

 

Share

Mentiras y verdades peligrosas

georg-christoph-lichtenberg

Un aforismo de Lichtenberg que me recuerda uno de mis favoritos de Chesterton:

“Las mentiras más peligrosas son verdades medianamente deformadas”

La cita de Chesterton:

“El error es una verdad que se ha vuelto loca”

En Las paradojas del guionista empleé la sentencia de Chesterton para explicar una de mis paradojas: “Todos los métodos son buenos, incluso los malos”:

“Chesterton se refería a que una verdad surge para explicar un caso concreto, para solucionar un problema aquí y ahora. Cada vez que nos enfrentamos a un nuevo problema debemos mirarlo en sí mismo, examinarlo atentamente y buscar las soluciones adecuadas. Y no aplicar como una plantilla fija o una receta soluciones que sirvieron para otros problemas pero que tal vez no sirvan para el que tenemos que resolver ahora. El error es una verdad que se ha vuelto loca porque era válida en su campo de aplicación, pero ha enloquecido al querer aplicarla a cualquier cosa. De este tipo de verdades son las teorías reduccionistas, es decir, las que reducen todo a una idea única, por ejemplo, las que quieren explicar el comportamiento humano en función de un único factor: «Todo es sexo», «Todo es ansia de poder», «Todo es economía»,«Todo son genes egoístas». Este tipo de reduccionismo abunda también entre los teóricos del guión”.

Del mismo modo, como señala Lichtenberg, hay que temer, más que a la mentira, a las verdades medio deformadas, que a menudo vemos tras todo tipo de abusos y justificaciones de la violencia, el odio y el fanatismo. Mucho de lo que dicen quienes proponen tales cosas es cierto, pero la pequeña deformación es lo que lleva al crimen.

Pierre Bayle menciona un ejemplo en su Diccionario Histórico-Crítico: la interpretación que hizo Agustín de Hipona del pasaje en el que Jesucristo cuenta la parábola del hombre que, al no acudir sus amigos a su banquete, ordena a su sirviente a  “salir por caminos y cercas” para forzar a quienes encuentre a entrar en su casa, así su banquete tendrá invitados. A partir de esta parábola, Agustín de Hipona y el emperador Teodosio justificaron la violencia en la Iglesia, que estaba legitimada desde entonces a emplear la fuerza para aumentar el número de sus fieles. ¿Es la del banquete una de las parábolas de Jesucristo? Por supuesto. ¿Quiere decir esa parábola lo que Agustín interpreta? Con casi total probabilidad, no. ¿Si fuese correcta esa interpretación, eso justificaría el uso de la violencia por parte de la Iglesia? Sin la más mínima de las dudas, no. Pero a lo largo de la historia miles de crímenes se han cometido con argumentos más débiles, pero convincentes para quien esta dispuesto a aceptar que sus verdades se vuelvan locas. Y todavía se cometen.

********

 [Citado en 2004, comentado en 2013]

 ******************

Todas las entradas de filosofía en Cuaderno de filosofía

Lichtenberg

Lichtenberg, breve semblanza

Leer Más
Lichtenberg y Kierkegaard

Leer Más
Lichtenberg, placer y dolor

Leer Más
El salmo de Lichtenberg

Leer Más
La regla de oro de Lichtenberg

Leer Más
El hombre de la ventana

Leer Más
Mentiras y verdades peligrosas

Leer Más
El cuaderno borrador de Lichtenberg

Leer Más
La búsqueda de la felicidad
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /6

Leer Más
Cómo no ser un cenizo
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /7

Leer Más
La fama póstuma de Lichtenberg y la aviación

Leer Más

[Publicado el 17 de junio de 2004]

wasteweb

LIBROS PUBLICADOS

 *******

Casa del Libro
Amazon

Si buscas entradas relacionadas con mi otro libro El guión del siglo 21, el futuro de la narrativa en el mundo digital, puedes visitar la página El guión del siglo 21.

**********

Las 38 paradojas y alguna más

Las 38 paradojas del guionista (y algunas más)

Leer Más
Decir que no se deben dar normas es dar una norma
Paradoja nº1

Leer Más
El medio es y no es el mensaje

Paradoja nº2


Leer Más
Causas sin efecto y efectos sin causa
Paradoja nº3

Leer Más
El guionista debe trabajar para que su trabajo no se note
Paradoja nº4

Leer Más
Se debe proporcionar información sin que parezca información
Paradoja nº5

Leer Más
La mejor manera de mostrar algo es no mostrarlo nunca del todo
Paradoja nº6

Leer Más
Promete pero no cumplas
Paradoja nº10

Leer Más
Todos los métodos son buenos, incluso los malos

Paradoja nº27


Leer Más
La meta del viaje es lo de menos, lo que importa es el camino
Paradoja nº9

Leer Más

 

 

Share

El hombre de la ventana

A Lichtenberg se le conocía en Gotinga, donde pasó casi toda su vida, como “el hombre en la ventana” (der Mann am Fenster) porque se pasaba los días mirando por la ventana. Llevaba una vida muy retirada, aparte de sus clases en la Universidad, aunque no aislado del mundo, pues mantenía correspondencia con pensadores y científicos, como Goethe y Kant, y recibía a todo tipo de visitantes. Kant también era célebre por un hábito: dar un paseo a las cinco de la tarde. Los parroquianos ponían el reloj en hora al verle aparecer en la plaza.

********

[Publicado el 21 de junio de 2004 en Mazda]

Lichtenberg

Lichtenberg, breve semblanza

Leer Más
Lichtenberg y Kierkegaard

Leer Más
Lichtenberg, placer y dolor

Leer Más
El salmo de Lichtenberg

Leer Más
La regla de oro de Lichtenberg

Leer Más
El hombre de la ventana

Leer Más
Mentiras y verdades peligrosas

Leer Más
El cuaderno borrador de Lichtenberg

Leer Más
La búsqueda de la felicidad
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /6

Leer Más
Cómo no ser un cenizo
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /7

Leer Más
La fama póstuma de Lichtenberg y la aviación

Leer Más

 

 CUADERNO DE FILOSOFÍA

Los honestos materialistas

Leer Más
Teología o mística materialista

Leer Más
Níveles y metaniveles: autores y dioses

Leer Más
La autonomía de los personajes y Nozick

Leer Más
Test de Turing y solipsismo

Leer Más
Nozick y la justificación del mal

Leer Más
Leibniz y el sonido

Leer Más
Relativismo cultural y malos tratos

Leer Más
Yang Zhu, el sabio escondido que llenó el mundo de palabras

Leer Más
La escuela negativa del taoísmo

Leer Más
Por qué un caballo blanco no es un caballo

Leer Más
Susan Sontag

Leer Más
Mímesis y símbolos

Leer Más
El contagio por los adversarios

Leer Más
Cornwallis y Demócrito

Leer Más
La metafísica de la ética

Leer Más
Zenón de Elea y el cine

Leer Más
Wittgenstein, Neurath y los memes

Leer Más
La fidelidad de la tradición

Leer Más
Taller de creación de una webserie

Leer Más
LOS SIETE SABIOS CHINOS /1

Los siete sabios del bosquecillo de bambú /1


Leer Más
Xi Kang (嵇康)

Los siete sabios del bosquecillo de bambú /2


Leer Más
William James y lo nuevo viejo

Leer Más
Ficción especulativa costumbrista

Leer Más
Breve historia de la decadencia de la lengua filosófica francesa

Leer Más
Las moscas, Hofstadter y los vampiros

Leer Más
Para qué he vivido, por Bertrand Russell
[PÓRTICO]

Leer Más
Los buenos aforismos

Leer Más
Una regla de discusión de Juliano

Leer Más
La identidad y el chiste de Epicarmo

Leer Más

Otras ventanas

 

 

Share

La regla de oro de Lichtenberg

Lichtenberg-120

Lichtenberg:

“Una regla de oro: no hay que juzgar a los hombres por sus opiniones, sino por lo que esas opiniones hacen de ellos”.

En honor a esta excelente idea y a la hermosura del Salmo 90, mañana escribiré un nuevo capítulo de Cosas que he aprendido de… dedicado a los cristianos.

FIN DE MAZDA

 

 

Comentario en 2014

Esta fue la última entrada de mi blog MAZDA (2004). Y, como prometí, escribí un Cosas que he aprendido dedicado a Jesucristo y los cristianos.

A menudo, por otra parte, he opinado algo que se parece a lo de Lichtenberg, cuando he visto que alguien actuaba bien y, en vez de atribuir esa buena acción a su credo religioso o político, he pensado que no es que la religión ha hecho mejor a esa persona, sino que esa persona hace un poco mejor a esa religión.

Incluso en ciertos casos opino que una persona es digna de elogio no a causa de su religión o ideología, sino a pesar de ella. Es algo que se podría decir del Papa Francisco respecto a la religión vaticana (el catolicismo ortodoxo romano).

******

[Publicado el 30 de junio de 2004]

cuadernodefilosofia

Todas las entradas de filosofía en Cuaderno de filosofía

Sobre Lichtenberg

Lichtenberg, breve semblanza

Leer Más
Lichtenberg y Kierkegaard

Leer Más
Lichtenberg, placer y dolor

Leer Más
El salmo de Lichtenberg

Leer Más
La regla de oro de Lichtenberg

Leer Más
El hombre de la ventana

Leer Más
Mentiras y verdades peligrosas

Leer Más
El cuaderno borrador de Lichtenberg

Leer Más
La búsqueda de la felicidad
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /6

Leer Más
Cómo no ser un cenizo
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /7

Leer Más
La fama póstuma de Lichtenberg y la aviación

Leer Más

Share

El salmo de Lichtenberg

al-lector-mauricio

¿Y cuál es el Salmo 90 que tanto conmovía a Lichtenberg?

Aquí está:

Domine, refugium

1 Oh Soberano mío, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.

2 Antes que naciesen los montes,
o fueran engendrados la tierra y el mundo,
desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

3 Devuelves el hombre al polvo, diciendo:
“Retorna, hijo de Adán”.

4 Porque mil años delante de tus ojos
son como el ayer, que pasó,
y como una vigilia en la noche.

5 Nos arrebatas como en un sueño,
como la hierba que pronto se marchita:

6 Por la mañana florece y crece;
por la tarde es cortada y se seca;

7 Porque en tu furor somos consumidos,
y por tu indignación somos conturbados.

8 Pusiste nuestras iniquidades ante ti,
nuestros pecados secretos a la luz de tu rostro.

9 Todos nuestros días fallecen a causa de tu ira;
acabamos nuestros años como un suspiro.

10 Los días de nuestra vida son setenta años,
y quizás en los más robustos hasta ochenta;
con todo, la suma de ellos es sólo pesar y trabajo,
porque pronto pasan, y desaparecemos.

11 ¿Quién conoce la vehemencia de tu ira?
¿Quién teme debidamente tu indignación?

12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
que traigamos al corazón sabiduría.

13 Vuélvete, oh Señor, ¿hasta cuándo tardarás?
Ten compasión de tus siervos.

14 Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y así cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste,
y a los años en que sufrimos desdichas.

16 Que tus siervos vean tus obras,
y su descendencia tu gloria.

17 Sea la bondad del Señor nuestro Dios sobre nosotros,
y haga prosperar las obras de nuestras manos;
sí, haga prosperar nuestras obras.

Share

Lichtenberg, placer y dolor

Lichtenberg

Gladys Anfora cuenta un episodio de la vida de Lichtenberg:

“Lichtenberg conoció en 1777 a María Stechard, una joven vendedora de flores, de trece años de edad, analfabeta. “Nunca había visto tal dechado de belleza y dulzura”. La invita a su casa, le enseña a leer y a escribir y le imparte otros conocimientos como manejar y mantener su instrumental eléctrico. “Descubrí que  en su cuerpo perfecto habitaba un alma tal como yo había buscado durante largo tiempo, pero nunca había hallado.” Desde 1780 viven juntos y son inseparables: “Cuando ella iba a la Iglesia era como si me faltasen los ojos y todos mis sentidos. En una palabra, se convirtió, sin la bendición sacerdotal (…), en mi mujer (…) Cada día la amaba más”.

El 4 de agosto de 1782, María murió.

***************

Lichtenberg

Lichtenberg, breve semblanza

Leer Más
Lichtenberg y Kierkegaard

Leer Más
Lichtenberg, placer y dolor

Leer Más
El salmo de Lichtenberg

Leer Más
La regla de oro de Lichtenberg

Leer Más
El hombre de la ventana

Leer Más
Mentiras y verdades peligrosas

Leer Más
El cuaderno borrador de Lichtenberg

Leer Más
La búsqueda de la felicidad
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /6

Leer Más
Cómo no ser un cenizo
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /7

Leer Más
La fama póstuma de Lichtenberg y la aviación

Leer Más

 CUADERNO DE FILOSOFÍA