La divina vaguedad de los memes

|| Memes, ideas y mundos /9

En El problema de la complejidad se ha visto que resulta muy difícil aislar un meme, un gen cultural, señalar dónde se aloja y cómo se mueve por la compleja red neuronal de un cerebro humano. A eso hay que añadir la dificultad misma de definir de manera clara esas unidades de transmisión cultural.

Un intento de explicar de manera visual el complejo meme teológico de algunas versiones del cristianismo trinitario

Podemos preguntarnos si la idea de Dios es un meme o si más bien lo es la idea de un Dios omnipotente. Es la idea de Dios propia del cristianismo un meme? ¿O lo son las de del catolicismo y el protestantismo? ¿Es un meme la concepción de dios de Escoto Erígena, la de San Agustín, la de Tomás de Aquino? ¿Qué incluye exactamente el meme “Dios”?

Algunos han intentado dar algún tipo de contenido concreto al meme, cuantificarlo y medirlo, pero sus intentos recuerdan a los esfuerzos que se han hecho en filosofía para convertir el lenguaje común en algo medible y cuantificable. Puede ser ineresante para nuestra investigación recordar algunos de esos intentos.

 

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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CUADERNO DE BIOLOGÍA

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BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

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Originally posted 2017-06-22 09:38:01.

Precedentes de los memes

|| Memes, ideas y mundos /4

En El gen egoísta, Dawkins, como ya hizo al hablar del egoísmo de los genes, también señala unos cuantos precedentes de su teoría de los memes:

La analogía entre la evolución cultural y la genética ha sido frecuentemente  señalada, en ocasiones en el contexto de innecesarias alusiones místicas. La analogía entre progreso científico y evolución genética por selección natural ha sido ilustrada especialmente por sir Karl Popper. Desearía adentrarme algo más en algunos sentidos que también están siendo explorados, por ejemplo, por el genetista L. L. Cavalli-Sforza, el antropólogo F. T. Cloak y el etólogo J. M. Cullen.”

Karl Popper, en efecto, comparó la lucha entre teorías científicas con un proceso de selección cultural que podía tener similitudes con el de la selección natural. También propuso que debemos dejar el asunto de la vida y la muerte en manos de esas teorías, hipótesis o conceptos: que se maten nuestras teorías entre ellas, en vez de hacerlo nosotros, lo que parece muy razonable.

Jordi Cortés Morato añade otros precedentes:

“Por otro lado, vista desde la perspectiva de la filosofía, la doctrina de los memes tiene antecedentes en tesis clásicas. En cierta forma puede verse como un peculiar desarrollo de la teoría de las ideas platónicas; de la teoría averroísta del entendimiento agente; como una interpretación de la filosofía del espíritu de Hegel o de la teoría de la ideología de Marx, o de la diferencia husserliana entre noesis y noema; e incluso se podría relacionar con las tesis orteguianas sobre las generaciones. Pero su proximidad mayor es con la teoría de los tres mundos de Karl Popper y su defensa de un conocimiento objetivo sin sujeto cognoscente.”

Tengo la intención de analizar más adelante algunas de estas teorías, una vez que conozcamos en detalle la hipótesis de los memes de Dawkins.

Finalmente,  Alberto Piscetelli menciona otro curioso precedente:

“Esbozada formalmente en el último capítulo de la obra The Selfish Gene (El Gen Egoísta) del etólogo Richard Dawkins, esta teoría tiene sus precedentes en la obra The Ticket that Exploded (El Ticket que Explotó) del escritor y poeta “beat” William Burroughs.”

Ya habrá ocasión de comentar más adelante la extravagante pero interesante hipótesis de Burroughs según la cual, la palabra escrita es un virus que infectó a la especie humana.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Memes, ideas y mundos

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Originally posted 2017-05-14 13:52:32.

MEMES: LOS NUEVOS REPLICADORES

Richard Dawkins:
EL GEN EGOÍSTA. Capítulo XI. MEMES: LOS NUEVOS REPLICADORES

“Hasta ahora no he hablado mucho sobre el hombre en particular, aun cuando tampoco lo he excluido de manera deliberada. Una de las razones por las cuales he empleado el término «máquina de supervivencia» es su ventaja sobre la palabra «animal», que hubiese excluido a las plantas y, en la mente de algunas personas, a los seres humanos. Las hipótesis que he planteado deberían, a primera vista, aplicarse a cualquier ser en evolución. Si se ha de exceptuar a alguna especie debe ser por muy buenas razones particulares. ¿Existe alguna buena razón para suponer que nuestra propia especie es única? Pienso que la respuesta debe ser afirmativa.
La mayoría de las características que resultan inusitadas o extraordinarias en el hombre pueden resumirse en una palabra: «cultura». No empleo el término en su connotación presuntuosa sino como la emplearía un científico. La transmisión cultural es análoga a la transmisión genética en cuanto, a pesar de ser básicamente conservadora, puede dar origen a una forma de evolución. Geoffrey Chaucer no podría mantener una conversación con un moderno ciudadano inglés, pese a que están unidos uno al otro por una cadena ininterrumpida de unas veinte generaciones de ingleses, cada uno de los cuales podía hablar con sus vecinos inmediatos de la cadena igual que un hijo habla a su padre. Parece ser que el lenguaje «evoluciona» por medios no genéticos y a una velocidad más rápida en órdenes de magnitud que la evolución genética.

La transmisión cultural no es un fenómeno exclusivo del hombre. El mejor ejemplo, no humano, que conozco ha sido recientemente presentado por P. F. Jenkins al describir el canto de un pájaro del orden de los paseriformes que vive en unas islas frente a Nueva Zelanda. En la isla en que él trabajó había un repertorio total aproximado de nueve cantos distintos. Cualquier macho determinado entonaba solamente uno o unos pocos de esos cantos. Los machos pudieron ser clasificados en grupos según los dialectos. Por ejemplo, un grupo de ocho machos con territorios aledaños entonaban un canto determinado, llamado canción CC. Otros grupos dialectales entonaban cantos diferentes. En ciertas ocasiones los miembros de un grupo clasificados según el dialecto compartían más de una canción. Comparando las canciones de los padres y las de los hijos, Jenkins demostró que los tipos o modelos de canciones no eran heredados genéticamente. Cada joven macho podía adoptar canciones de sus vecinos territoriales por imitación, de una manera análoga al lenguaje humano. Durante la mayor parte del tiempo que Jenkins pasó allí, había un número fijo de canciones en la isla, una especie de «acervo de canciones» del cual cada macho extraía su propio pequeño repertorio. Pero, en ciertas ocasiones, Jenkins tuvo el privilegio de presenciar el «invento» de una nueva canción, que ocurría al cometerse una equivocación al imitar una antigua. Lo describe así: «Se ha demostrado que surgen nuevas formas de canciones ya sea por cambio de tono de una nota, por repetición de una nota, omisión de notas y combinación de partes o trozos de otras canciones existentes… La aparición de la nueva forma se producía abruptamente y el producto era bastante estable durante un período de años. Más adelante, en cierto número de casos, la variante era transmitida con precisión en su nueva forma a jóvenes reclutas, de manera que se desarrollaba un grupo coherente y reconocible de cantores.» Jenkins se refiere a los orígenes de nuevas canciones como «mutaciones culturales».
El canto de este paseriforme evoluciona ciertamente por medios no genéticos. Existen otros ejemplos de evolución cultural en pájaros y en monos, pero sólo se trata de curiosas rarezas. Nuestra propia especie es la que realmente demuestra lo que la evolución cultural puede lograr. El lenguaje sólo es un ejemplo entre muchos. Las modas en el vestir y en los regímenes alimentarios, las ceremonias y las costumbres, el arte y la arquitectura, la ingeniería y la tecnología, todo evoluciona en el tiempo histórico de una manera que parece una evolución genética altamente acelerada, pero en realidad nada tiene que ver con ella. Sin embargo, al igual que en la evolución genética, el cambio puede ser progresivo. En cierto sentido, la ciencia moderna es en verdad mejor que la ciencia antigua. No solamente cambia nuestra comprensión del universo a medida que transcurren los siglos, sino que también la mejora. Se ha admitido que el actual estallido de progresos se remonta sólo al Renacimiento, que fue precedido por un período deprimente de estancamiento en el cual la cultura científica quedó petrificada al nivel alcanzado por los griegos. Pero, como vimos en el capítulo V, la evolución genética también puede seguir un curso de breves estallidos entre niveles estables.
La analogía entre la evolución cultural y la genética ha sido frecuentemente señalada, en ocasiones en el contexto de innecesarias alusiones místicas. La analogía entre progreso científico y evolución genética por selección natural ha sido ilustrada especialmente por sir Karl Popper. Desearía adentrarme algo más en algunos sentidos que también están siendo explorados, por ejemplo, por el genetista L. L. Cavalli-Sforza, el antropólogo F. T. Cloak y el etólogo J. M. Cullen.
Como entusiasta darwiniano que soy, no me he sentido satisfecho con las explicaciones dadas por aquellos que comparten mi entusiasmo respecto al comportamiento humano. Han intentado buscar «ventajas biológicas» en diversos atributos de la civilización humana. Por ejemplo, la religión tribal ha sido considerada como un mecanismo de cristalización de la identidad de un grupo, válida para las especies que cazan en grupos y cuyos individuos confían en la cooperación para atrapar una presa grande y rápida. Con frecuencia tales teorías son estructuradas en base a preconceptos evolutivos y sus términos son implícitamente partidarios de la selección de grupos, pero es posible replantear dichas teorías en términos de la ortodoxa selección de genes. El hombre puede muy bien haber pasado grandes porciones de los últimos millones de años viviendo en pequeños grupos integrados por parientes. La selección de parentesco y la selección en favor del altruismo recíproco pudo actuar sobre los genes humanos para producir gran parte de nuestras tendencias y de nuestros atributos psicológicos básicos. Estas ideas parecen satisfactorias hasta este momento, pero encuentro que no afrontan el formidable desafío de explicar la cultura, la evolución cultural y las inmensas diferencias entre las culturas humanas alrededor del mundo, que abarcan desde el total egoísmo de los Ik de Uganda, según la descripción de Colin Turnbull, hasta el gentil altruismo del Arapesh de Margaret Mead. Pienso que debemos empezar nuevamente desde el principio hasta remontarnos a los primeros orígenes. La hipótesis que plantearé, por muy sorprendente que pueda parecer al provenir del autor de los capítulos precedentes, es que, para una comprensión de la evolución del hombre moderno, debemos empezar por descartar al gen como base única de nuestras ideas sobre la evolución. Soy un entusiasta darwiniano, pero creo que el darvinismo es una teoría demasiado amplia para ser confinada en el estrecho contexto del gen. El gen figurará en mi tesis como una analogía, nada más.

¿Qué es, después de todo, lo peculiar de los genes? La respuesta es que son entidades replicadoras. Se supone que las leyes de la física son verdaderas en todo el universo accesible. ¿Existe algún principio en biología que pueda tener una validez universal semejante? Cuando los astronautas viajan a los distantes planetas y buscan indicios de vida, acaso esperen hallar criaturas demasiado extrañas y sobrenaturales para que pueda concebirlas nuestra imaginación. Pero, ¿existe algo que sea cierto para todo tipo de vida, dondequiera que se encuentre y cualquiera que sea la base de su química? Si existen formas de vida cuya química esté basada en el silicio en lugar del carbón, o en el amonio en lugar del agua; si se descubren criaturas que mueren al ser hervidas a -100 grados centígrados; si se descubre una forma de vida que no esté basada en absoluto en la química sino en reverberantes circuitos electrónicos, ¿existirá aún algún principio general que sea válido respecto a todo tipo de vida? Obviamente no lo sé, pero si tuviese que apostar, pondría mi dinero en un principio fundamental. Tal es la ley según la cual toda vida evoluciona por la supervivencia diferencial de entidades replicadoras. El gen, la molécula de ADN, sucede que es la entidad replicadora que prevalece en nuestro propio planeta. Puede haber otras. Si las hay, siempre que se den otras condiciones, tenderán, casi inevitablemente, a convertirse en la base de un proceso evolutivo.

Pero, ¿debemos trasladarnos a mundos distantes para encontrar otros tipos de replicadores y, por consiguiente, otros tipos de evolución? Pienso que un nuevo tipo de replicador ha surgido recientemente en este mismo planeta. Lo tenemos frente a nuestro rostro. Se encuentra todavía en su infancia, aún flotando torpemente en su caldo primario, pero ya está alcanzando un cambio evolutivo a una velocidad que deja al antiguo gen jadeante y muy atrás.

El nuevo caldo es el caldo de la cultura humana. Necesitamos un nombre para el nuevo replicador, un sustantivo que conlleve la idea de una unidad de transmisión cultural, o una unidad de imitación. «Mimeme» se deriva de una apropiada raíz griega, pero deseo un monosílabo que suene algo parecido a «gen». Espero que mis amigos clasicistas me perdonen si abrevio mimeme y lo dejo en meme.56 Si sirve de algún consuelo, cabe pensar, como otra alternativa, que se relaciona con «memoria» o con la palabra francesa même. En inglés debería pronunciarse «mi:m». Ejemplos de memes son: tonadas o sones, ideas, consignas, modas en cuanto a vestimenta, formas de fabricar vasijas o de construir arcos. Al igual que los genes se propagan en un acervo génico al saltar de un cuerpo a otro mediante los espermatozoides o los óvulos, así los memes se propagan en el acervo de memes al saltar de un cerebro a otro mediante un proceso que, considerado en su sentido más amplio, puede llamarse de imitación. Si un científico escucha o lee una buena idea, la transmite a sus colegas y estudiantes. La menciona en sus artículos y ponencias. Si la idea se hace popular, puede decirse que se ha propagado, esparciéndose de cerebro en cerebro. Como mi colega N. K. Humphrey claramente lo resumió en un previo borrador del presente capítulo: «… se debe considerar a los memes como estructuras vivientes, no metafórica sino técnicamente. Cuando plantas un meme fértil en mi mente, literalmente parasitas mí cerebro, convirtiéndolo en un vehículo de propagación del meme, de la misma forma que un virus puede parasitar el mecanismo genético de una célula anfitriona. Y ésta no es sólo una forma de expresarlo: el meme, para —digamos— “creer en la vida después de la muerte”, se ha realizado en verdad físicamente, millones de veces, como una estructura del sistema nervioso de los hombres individuales a través del mundo.»
Consideremos la idea de Dios. Ignoramos cómo surgió en el acervo de memes. Probablemente se originó muchas veces mediante «mutaciones» independientes. En todo caso es muy antigua, ciertamente. ¿Cómo se replica? Mediante la palabra escrita o hablada, con ayuda de una música maravillosa y un arte admirable. ¿Por qué tiene un valor tan alto de supervivencia? Recordemos que aquí el «valor de supervivencia» no significa valor para un gen en un acervo génico, sino valor para un meme en un acervo de memes. La pregunta significa realmente: ¿Qué hay en la idea de un dios que le da estabilidad y penetración en el medio cultural? El valor de supervivencia del meme dios en el acervo de me una respuesta superficialmente plausible a problemas profundos y perturbadores sobre la existencia. Sugiere que las injusticias de este mundo serán rectificadas en el siguiente. Los «brazos eternos» sostienen un cojín que amortigua nuestras propias insuficiencias y que, a semejanza del placebo de un médico, no es menos efectivo que éste por el hecho de ser imaginario. Éstas son algunas de las razones de por qué la idea de Dios es copiada tan prontamente por las generaciones sucesivas de cerebros individuales. Dios existe, aun cuando sea en la forma de un meme con alto valor de supervivencia, o poder contagioso, en el medio ambiente dispuesto por la cultura humana.

Algunos de mis colegas me han sugerido que esta exposición del valor de supervivencia del meme dios da por supuesto lo que queda por probar. En último análisis desean siempre retroceder a la «ventaja biológica». Para ellos no es suficiente decir que la idea de un dios ejerce una «gran atracción psicológica». Desean saber por qué es así. La atracción psicológica significa una atracción que experimentarían los cerebros, y éstos son diseñados por la selección natural de los genes en los acervos génicos. Desean saber alguna forma por la cual el poseer un cerebro con tales características mejora la supervivencia de los genes.

Siento gran simpatía hacia esta actitud y no dudo que existen ciertas ventajas genéticas en tener cerebros del tipo que tenemos. Pero, sin embargo, pienso que estos colegas, si estudiasen cuidadosamente las bases de sus propias hipótesis, encontrarían que dan por supuesto tanto como yo. Fundamentalmente, la razón por la cual es una buena política el que intentemos explicar los fenómenos biológicos en términos de ventaja para los genes, es que los genes hacen réplicas de sí mismos. Tan pronto como el caldo primario presentó las condiciones en que las moléculas pudieron hacer copias de sí mismas, los propios replicadores asumieron la dirección del proceso. Durante más de tres mil millones de años, el ADN ha sido el único replicador del cual vale la pena preocuparse en el mundo. Pero eso no quiere decir que mantenga estos derechos monopolistas para siempre. Siempre que surjan condiciones en las cuales un nuevo replicador pueda hacer copias de sí mismo, estos nuevos replicadores tenderán a hacerse cargo de la situación y a empezar un nuevo tipo de evolución propia. Una vez que empiece dicha evolución, en modo alguno se verá necesariamente subordinada a la antigua. La antigua evolución seleccionadora de genes, al hacer los cerebros, proveyó el «caldo» en el cual surgieron los primeros memes. «Una vez que surgieron estos memes capaces de hacer copias de sí mismos, se inició su propio y más acelerado tipo de evolución. Nosotros, los biólogos, hemos asimilado la idea de evolución genética tan profundamente que tendemos a olvidar que ésta es sólo uno de los muchos posibles tipos de evolución.

Por la imitación, considerada en su sentido más amplio, es como los memes pueden crear réplicas de sí mismos. Pero así como no todos los genes que pueden hacer copias lo efectúan con éxito, así también algunos memes tienen un éxito mayor que otros en el acervo de memes. Este hecho es análogo al de la selección natural. He mencionado ejemplos individuales de cualidades que tienden a condicionar un alto valor de supervivencia entre los memes. Pero, en general, deben ser los mismos que aquellos analizados respecto a los replicadores en el capítulo II: longevidad, fecundidad y fidelidad en la copia. La longevidad de una copia cualquiera de un meme es probablemente de relativa insignificancia, como lo es para una copia cualquiera de un gen. La copia de la melodía Auld Lang Syne que existe en mi cerebro durará sólo el resto de mi vida.58 La copia de la misma melodía que se encuentra impresa en mi volumen de The Scottish Student’s Song Book tiene pocas posibilidades de durar mucho tiempo más. Pero espero que existirán copias de la misma melodía tanto impresas como en el cerebro de otras personas durante muchos siglos venideros. Al igual que en el caso de los genes, la fecundidad es mucho más importante que la longevidad de determinadas copias. Si el meme es una idea científica, su difusión dependerá de cuan aceptable sea para la población de individuos científicos; una medida aproximada de su valor de supervivencia podría obtenerse al contar el número de veces que ha sido mencionada en años sucesivos en las revistas científicas.59 Si es una tonada popular, su difusión a través del acervo de memes puede ser medida por el número de personas a las cuales se haya escuchado silbarla por las calles. Si es un diseño de zapato femenino, la población memeticista puede utilizar estadísticas de venta de las tiendas de calzado. Algunos memes, como ciertos genes, alcanzan un éxito brillante a corto plazo al expandirse rápidamente, pero no duran mucho en el acervo de memes. Las canciones populares y los tacones puntiagudos son ejemplos de lo anterior. Otros, tales como las leyes religiosas de los judíos, pueden continuar propagándose durante miles de años, normalmente debido a la gran permanencia potencial de los registros escritos.

Lo anteriormente expuesto me lleva a considerar la tercera cualidad general de los replicadores prósperos: la fidelidad de las copias. Debo admitir aquí que me encuentro en un terreno no muy firme. A primera vista parece que los memes no son, en absoluto, replicadores de alta fidelidad. Cada vez que un científico escucha una idea y la transmite a otro, tiende a cambiarla algo. No he hecho ningún secreto de mi deuda, en el presente libro, a las ideas de R. L. Trivers. Sin embargo no las he repetido según sus propias palabras. Las he tergiversado de acuerdo a mis propósitos, cambiando el énfasis, amalgamándolas con ideas propias o de otra gente. Los memes son transmitidos de una forma alterada. Esto no parece propio de la cualidad particular del «todo o nada» de la ( transmisión de los genes. Parece como si la transmisión de los memes se vea sometida a una mutación constante, y también a una
fusión.

Es posible que esta aparente carencia de particularidad sea ilusoria y que la analogía con los genes no se destruya. Después de todo, si analizamos la herencia de muchos caracteres genéticos tales como la altura o el color de la piel, no parece la obra de genes indivisibles e incombinables. Si se forma una pareja de una persona blanca y una persona negra, sus hijos no resultan blancos o negros sino de color intermedio. Ello no significa que los genes implicados no sean particulares. Es sólo debido a que hay tantos de ellos involucrados en el color de la piel y cada uno de ellos ejerce un efecto tan pequeño, que parecen fusionarse. Hasta ahora he hablado de memes como si fuese algo obvio el saber en qué consiste una unidad de meme. Pero, por supuesto, nada más lejos de la verdad. He dicho que una tonada es un meme, pero ¿qué pasa con una sinfonía? ¿Cuántos memes la componen? ¿Es, acaso, cada movimiento un meme, cada frase reconocible de la melodía, cada compás, cada nota, o qué?

Recurriré al mismo truco verbal que empleé en el capítulo III. Dividí, en aquella ocasión, el «complejo genético» en grandes y pequeñas unidades genéticas, y en unidades dentro de las unidades. El «gen» fue definido no de una manera rígida y absoluta, sino como una unidad de conveniencia, una medida de longitud del cromosoma con la suficiente fidelidad en la copia como para servir de unidad viable de selección natural. Si una sola frase de la novena sinfonía de Beethoven, es lo suficientemente característica y notable para ser separada del contexto de la sinfonía total y utilizada como característica de una enloquecedora emisora intrusa europea, luego, hasta este punto, merece ser llamada un meme. Dicho sea de paso, ha contribuido a disminuir materialmente mi capacidad de gozar con la sinfonía original.

De manera similar, cuando aseveramos que hoy día todos los biólogos creen en la teoría de Darwin, no queremos decir con ello que todos los biólogos tienen, grabada en sus cerebros, una copia idéntica de las palabras exactas del propio Charles Darwin. Cada individuo tiene su propia forma de interpretar las ideas de Darwin. Probablemente las aprendió basándose no en los propios escritos de Darwin sino en otros autores más recientes. Mucho de lo que Darwin afirmó está, en detalle, equivocado. Si Darwin leyera el presente libro apenas reconocería en él su teoría original, aun cuando espero que le agradaría la forma en que lo he expresado. Sin embargo, a pesar de todo ello, existe algo, una esencia del darwinismo, que se encuentra presente en la mente de cada individuo que comprende la teoría. Si esto no fuese así, entonces casi cada aseveración expresada por dos personas que concuerdan una con la otra carecería de significado. Una «idea-meme» podría ser definida como una entidad capaz de ser transmitida de un cerebro a otro. El meme de la teoría de Darwin es, por consiguiente, la base esencial de la idea que comparten todos los cerebros que comprenden dicha teoría. Las diferencias en el modo en que la gente representa la teoría no forma, por definición, parte del meme. Si la teoría de Darwin puede ser subdividida en componentes de tal manera que unas personas crean en el componente A pero no en el componente B, mientras que otras crean en B y no en A, luego A y B deberían ser considerados como memes separados o independientes. Si casi todos los que creen en A también creen en B —si los memes se encuentran estrechamente «unidos» para emplear el término genético—, entonces es conveniente agruparlos como un meme”.

Richard Dawkins: El gen egoísta 


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Memes, ideas y mundos

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Originally posted 2004-02-29 23:51:24.

Los tres mundos de Popper

|| Memes, ideas y mundos /5

Dawkins admite en El gen egoísta que Popper desarrolló interesantes analogías entre la evolución cultural y la biológica y que también señaló las semejanzas entre el progreso científico y la selección natural.

Lo hizo ya en su Lógica de la investigación científica (1934), donde proponía:

“Una teoría acerca del aumento de conocimiento por ensayo y eliminación del error, es decir, por selección darwiniana más bien que por instrucción lamarckiana”[1]Popper, Busqueda sin término.

Estas ideas le llevaron a desarrollar la teoría de los tres mundos:

Mundo 1: el mundo de la física: las rocas, los árboles y los campos físicos de fuerzas; la química y la biología.

Mundo 2: El mundo psicológico. Los sentimientos de temor, esperanza, las disposiciones a actuar y todo tipo de experiencias, incluidas las subjetivas e inconscientes.

Mundo 3: El mundo de los productos de la mente humana. Las obras de arte, las instituciones, los valores éticos, las sociedades. Y especialmente los libros, las bibliotecas científicas, los problemas científicos y las teorías, incluidas las científicas.” [2]Popper, Busqueda sin término

 

La doctrina de los Tres Mundos de Karl Popper

Ahora bien, dice Popper, los libros, los periódicos y las bibliotecas pertenecen al Mundo 1, pero también al Mundo 3.

Dos ejemplares de un libro idéntico en el mundo 3 son dos objetos diferentes en el mundo 1, puesto que por muy iguales que sean, ocupan un lugar diferente. Esos dos libros diferentes en el Mundo 1 son el mismo objeto en el Mundo 3, porque su contenido intelectual es el mismo.

Se podría decir, añade Popper, que los dos ejemplares del libro del Mundo 1, los libros del mundo físico, son dos copias del ejemplar del Mundo 3. Popper va incluso más lejos y sostiene (al igual que lo hace, como se verá más adelante, la teoría “fuerte” de los memes) que el Mundo 2 y el Mundo 3 son reales, entendiendo por real todo aquello capaz de interactuar con el mundo 1, el mundo de las cosas físicas.

En el Mundo 1, el de las cosas que son materiales de manera evidente, no puede haber dos cosas iguales. La única excepción conocida al principio de los indiscernibles (que afirma que no puede haber dos objetos iguales en el Mundo 1) se encuentra en el El Museo de los Mundos Posibles y es el cuadro Las señoritas de Avignon. El lector puede comprobarlo viendo el cuadro pintado por Picasso y su copia perfecta e indiscernible en Picasso y los indiscernibles.

De este modo, Popper parece deslizarse hacia algún tipo de idealismo, muy semejante al idealismo platónico o teoría de los arquetipos o las formas, del que tal vez escapa al asegurar que esa interacción entre el mundo 1 y el 3 se hace a través del Mundo 2.

Algo parecido a Popper sostiene Dawkins:

“Al igual que los genes se propagan en un acervo génico al saltar de un cuerpo a otro mediante los espermatozoides o los óvulos, así los memes se propagan en el acervo de memes al saltar de un cerebro a otro mediante un proceso que, considerado en su sentido más amplio, puede llamarse de imitación. Si un científico escucha o lee una buena idea, la transmite a sus colegas y estudiantes. La menciona en sus artículos y ponencias. Si la idea se hace popular, puede decirse que se ha propagado, esparciéndose de cerebro en cerebro.”

La teoría de los memes, en consecuencia, puede considerarse una adaptación bastante fiel de la teoría de los tres mundos popperiana, con el añadido de un nombre para la unidad básica de transmisión cultural: meme.

Otros autores, de manera casi paralela a Dawkins han propuesto otros términos para definir esa unidad de transmisión cultural. E.O. Wilson y C.J. Lumsden proponen el término culturgen, y desarrollan en sus obras el aspecto cuantitativo relacionado con la transmisión de los culturgenes más detalladamente que Dawkins. Pero en la lucha mediática entre memes y culturgenes, parece que han sido mejores replicadores los memes.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Memes, ideas y mundos

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Originally posted 2017-05-17 15:12:53.

Notas   [ + ]

1, 2. Popper, Busqueda sin término

Los positivistas lógicos intentan domesticar el lenguaje

|| Memes, ideas y mundos /10

Ars Magna, de Ramon Llull

Para analizar los memes o unidades de transmisión cultural, imaginados por Dawkins a semejanza de los genes biológicos, antes deberíamos poder definirlos de una manera que no estuviera sujeta a la vaguedad o la confusión. La tarea parece tan compleja como la de crear un lenguaje lógico. Por eso, voy a recordar algunos intentos de someter el lenguaje a la lógica. Aunque en su momento lo intentó Leibniz, y quizá también Ramon Lull, una de las tentativas más  tenaces fue la de los positivistas. 

Otto Neurath

Los positivistas lógicos del Círculo de Viena querían desterrar la metafísica de la ciencia y la filosofía. Consideraban que en el lenguaje se encontraba la brecha por la que la metafísica penetra en nuestro pensamiento, así que había que corregir el lenguaje. Encontrar un lenguaje depurado y perfeccionado, al que se pudiesen aplicar las reglas de la lógica.

Para aplicar las reglas de lo observable, decían, convenía hablar, más que de experiencias o estados mentales (que son inobservables para los demás), de cosas que sí se pudieran observar.

Para crear ese lenguaje lógico y esa expresión precisa, Otto Neurath propuso los protocolos, en los que el lenguaje metafísico o psicologista era sustituido por un lenguaje científico. Un ejemplo:

“Protocolo de Otto a las 3 hs.17 min. (la forma lingüística del pensamiento de Otto a las 3 hs.16 min.era: (a las 3 hs. 15 min. había en el cuarto una mesa percibida por Otto) ) “ 

De este modo, con estos paréntesis y subparéntesis, se evitaba caer en sugerencias acientíficas, como suponer que Otto a las 3 horas y 15 minutos estaba pensando en la mesa que tenía delante. Lo que sucedía en realidad sucedía era que en el pensamiento de Otto, considerado no como un estado subjetivo, sino como un estado puramente objetivo (aunque interno), había algo, y ese algo, traducido al lenguaje, era “una mesa”.

La conclusión que quería extraer Neurath a través de este mecanismo de los protocolos es que no hay experiencias, sino sujetos que tienen experiencias, algo que parece muy razonable pero que, sin embargo, no por ello logra que los protocolos también suenen razonables. Los protocolos de Neurath, en efecto, plantean unos cuantos problemas y hacen fatigosa cualquier discusión o investigación, que se pierde en paréntesis y subparéntesis.

Además de sus aportaciones en filosofía, Neurath fue un verdadero pionero en el campo de la semiótica, la infografía y los pictogramas, además de ser economista de profesión y proponer una curiosa versión del barco de Teseo, el barco de Neurath.

Ahora bien, las ideas de Neurath no son tan simples como parecen y, como suele suceder en las búsquedas filosóficas y científicas, esconden cierta verdad. Una verdad que está mezclada con cierta confusión y algunas medias verdades. El lector quizá ya ha percibido, en cualqueir caso, que existe una cierta semejanza, quizá un cierto aire de familia incluso, entre los protocolos y los memes.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Originally posted 2017-06-24 09:54:33.

Las Ideas de Platón

|| Memes, ideas y mundos /12 ||

Cada cierto tiempo, la teoría de las Ideas de Platón es recuperada y adaptada a las circunstancias presentes. No es extraño, ya que se trata de una teoría muy sugerente y es también muy difícil escapar a su encanto. Yo mismo he desarrollado una interpretación sui generis con la que no voy a fatigar aquí al lector (me refiero a Que nada se crea).

Pero, ¿en qué consiste exactamente la teoría de las ideas de Platón?

Lo explicaré de manera muy simplificada: Platón opina que existe un mundo superior a este terrenal en el que vivimos y que en ese mundo se encuentran las Ideas o Arquetipos de todo lo que existe. Ese mundo de las Ideas es el de la realidad inteligible o pensable, en el que las cosas son inmateriales, eternas, permanentes e indestructibles, mientras que el mundo en el que habitamos es la realidad sensible, en el que las cosas son materiales, impermanentes, corruptibles y por supuesto perecederas o mortales. El mundo sensible en el que vivimos es una copia del mundo inteligible.

Los gatos de nuestro mundo (el mundo sensible o material) son una copia del gato perfecto del mundo inteligible (el Mundo de las Ideas o Arquetipos)

Y sigue diciendo la teoría platónica de las Ideas:

“La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o “cosas”, hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o “episteme”, mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o “doxa”.” (webdianoia)

Con una definición como esta, podríamos pensar que lo que Platón quiere decir es que las Ideas, Arquetipos o Formas ideales son los conceptos mentales, aquello que también llamamos vulgarmente ideas. Este es un sentido en el que puede interpretarse, y la verdad es que es un sentido muy fructífero, pero Platón lo rechaza, como se explica en Webdianoia:

“En cuanto a las Ideas, en la medida en que son el término de la definición universal representan las “esencias” de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, por lo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o “esencias” subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y, al igual que el ser de Parménides, no pueden ser objeto de conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón. No siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales.” (webdianoia)

Para quienes no estén familiarizados con la terminología filosófica, traduzco el párrafo anterior: las Ideas no son los conceptos mentales, sino que son el modelo de esos conceptos mentales. Existen más allá del pensamiento. Existirían aunque nadie pensara en ellas. Eso sí, como no son materiales, no pueden ser vistas o percibidas por los sentidos, sino tan solo por la razón.

El problema que se plantea entonces es: puesto que esas Ideas son inmateriales y no tienen ninguna conexión con el mundo material, ¿cómo es posible la comunicación entre ambos mundos?

La respuesta de Platón es que las cosas participan o imitan a las Ideas:

“Por lo que respecta a la relación entre las Ideas y las cosas, expone Platón dos formas de relación: la imitación y la participación. La semejanza mutua que existe entre los objetos es el resultado de la imitación de un modelo que permanece él mismo inmutable” (webdianoia).

Es decir, las Ideas siempre permanecen iguales a sí mismas y son las cosas las que cambian e imitan o participan de esas ideas.

¿Y qué relación tiene todo esto con los memes de Dawkins?

La primera relación es obvia: las cosas imitan a las Ideas. La imitación, la mímesis, es, según nos dice Dawkins, el origen de la palabra meme. Pero la similitud entre las Ideas platónicas y los memes dawkinianos (y sus diferencias también) serán examinados en el próximo capítulo.

Continuará…

 


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Originally posted 2017-09-02 19:27:40.

Wittgenstein y la metafísica lógica

|| Memes, ideas y mundos /11

Al igual que Neurath (Los positivistas intentan domesticar el lenguaje), Ludwig Wittgenstein también intentó en su Tractatus Logico Philosophicus vencer o superar la ambigüedad del lenguaje corriente. Para lograrlo se inspiró en las ideas de Bertrand Russell y propuso dividir los enunciados o proposiciones en compuestos y simples, “moleculares” y “atómicos”.

Una proposición atómica sería una proposición singular que no contiene una proposición como elemento suyo ni tampoco contiene los conceptos “todos” o “algunos”.

Una proposición molecular sería igualmente una proposición singular, pero que contiene dos o más proposiciones atómicas. Estas proposiciones compuestas tienen la forma de la conjunción o de la disyunción, de la implicación o de la negación.

La idea nueva que proponía Wittgenstein, según Álvaro Pelaez, era que la verdad de las proposiciones compuestas o moleculares depende tan solo de la verdad de las proposiones simples que contienen. La verdas de las proposiones moleculares, por lo tanto, “es una función de verdad de estas”. La consecuencia, nos dice Peláez, es que lo único que importa es la verdad de las proposiciones simples o atómicas y que a partir de ellas se puede deducir “de modo puramente lógico la verdad de las proposiciones compuestas”.

En cuanto a cómo se determina la verdad de los enunciados simples, en opinión de Wittgenstein son verdaderos siempre que al objeto designado mediante el nombre le corresponda “la propiedad o relación designada mediante el predicado”. De este modo, con una definición de verdad atómica que, si no me equivoco, casi coincide con la de Tarsky (“la hierba es verde” si la hierba es verde), Wittgenstein pretendía solucionar todos los problemas de la verdad de las proposiciones moleculares o no simples:

“Las condiciones de verdad de las otras formas de enunciados, las compuestas de elementos se determinan indirectamente a partir del significado de las “constantes lógicas” (Alvaro Pelaez, Neurath).

Aunque el Tractatus de Wittgenstein es un libro legendario, nadie considera hoy en día que su propuesta funcione y lo más extraño es que en algún momento se llegara a creer que podía funcionar, incluso por personas como Bertrand Russell. El propio Wittgenstein rechazó sus ideas y tiempo después dio origen a otro movimiento filosófico con sus Investigaciones Filosóficas. En este libro, retomando algunas de las ideas de la crítica del lenguaje de Mauthner y otros autores, se pasa al bando del lenguaje ambigüo y muestra con bastante agudeza, pero también casi siempre mediante una sencillez grandielocuente que acaba por resultar confusa o trivial, muchos de los problemas casi insolubles que la vaguedad del lenguaje común provoca.

Tanto el intento de Neurath como el de Wittgenstein se asemejan a la teoría de los memes no sólo en su ambición por hacer definida una cosa tan ambigua como puede ser una idea o un concepto, sino también en el tono de su discurso y en su ambición reduccionista. Lo cual no tiene por qué ser malo, puesto que la ciencia es casi por definición reduccionista (reduce la complejidad del mundo o de lo observado a unos cuantos elementos manejables), pero que sí lo es cuando, para alcanzar la sencillez deseada, se aplica con demasiado brío la navaja de Occam y se lleva uno no solo la barba sino la piel.

Todos estos pensadores (Neurath, Wittgenstein en su primera época) pretendían y pretenden de alguna manera ser antimetafísicos, pero todos ellos acaban cayendo en una especie de metafísica materialista. Todos ellos son herederos de una u otra manera de la teoría de las Ideas de Platón, que ya en su época fue ridiculizada por sus detractores con argumentos que se podrían aplicar a los memes, cambiando sólo algún detalle.

La revuelta de Wittgenstein contra la lógica y contra sí mismo y su Tractatus Logico Philosophicus

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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El problema de la complejidad

|| Memes, ideas y mundos /8

Neuronas, por Johannes Muller

La teoría de los memes o replicadores culturales comparables a los genes que estudia la biología, se enfrenta a diversos problemas. El primero de ellos es el de la complejidad. Jordi Cortés Morato explica que hay 6000 millones de nucleótidos implicados en la constitución genética de una persona, la mitad procedente del padre y la otra mitad de la madre. Parecen números descomunales a primera vista, pero como enseguida aclara Cortés Morato, no son casi nada comparados con el sistema nervioso, pues las neuronas son 10.000 millones de veces más numerosas “y las conexiones entre ellas todavía más”. Trazar un mapa de relaciones con números tan desmesurados parece una tarea que por ahora nos excede, aunque Cortés Morato indica que ya están trabajando en esa línea pensadores que defienden la ciencia de la memética como Daniel Dennet o David Davidson. Ahora bien, no parece fácil encarar un problema como éste teniendo en cuenta que ni siquiera parece fácil definir qué es exactamente un meme:

“La memética se mueve todavía en el terreno de las analogías y las metáforas, al menos hasta que consiga un desarrollo cuantitativo y matematizado, y sea capaz de establecer con mayor precisión (como pasa con la la teoría del mundo 3 de Popper) qué debe entenderse propiamente como meme. ¿El meme de la teoría de los memes se demostrará un buen meme? ¿Será capaz de replicarse hasta convertirse en una teoría respetable? (Jordi Cortés Morato)

Como es obvio, el que algo sea complejo no significa que no pueda ser estudiado y descifrado, pero sí que su estudio puede resultar también extraordinariamente complejo. No se trata de los millones de elementos en sí, puesto que mil millones de granos de arena se pueden estudiar con bastante facilidad, sino de la complejidad de las conexiones y el funcionamiento de esos elementos.

Neuronas, por Santiago Ramón y Cajal

 

Continuará


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El prestigio de la memética

|| Memes, ideas y mundos /7

NIcholas Humphrey

La propuesta de los memes o replicadores culturales de Dawkins no sólo tiene éxito popular, sino que cuenta con célebres y prestigiosos partidarios, como su colaborador Nicholas Humphrey, autor del maravilloso libro La mirada interior;  Douglas Hofstadter, que escribió otro libro extraordinario Godel, Escher, Bach; o el filósofo Daniel Dennet, gran divulgador y autor, junto a Hofstadter, de una recopilación de textos acerca del yo o la conciencia llamada The Mind’s I, en la que se recogen algunos interesantísimos cuentos y ensayos de diferentes autores acerca de la conciencia. Todos ellos son escritores muy sugerentes, elocuentes y persuasivos, así que no se puede negar que la teoría de los memes está en buenas manos. A estos nombres se podría añadir Eric Drexler, padre de la nanotecnología, Keith Henson, promotor de la criónica y Richard Brodie, que al parecer fue asistente técnico de Bill Gates.

Dice Alberto Piscetelli:

“En la actualidad, el mayor exponente de los memes es Thought Contagion (Contagio del Pensamiento) del especialista en Física de las altas energías, del laboratorio norteamericano Fermilab, Aaron Lynch.”

La teoría de los memes se llama Memética y aspira a unificar la biología, la antropología y las ciencias cognitivas. Brodie declaró que la memética estaba llamada a protagonizar el mayor cambio de paradigma en toda la historia de la ciencia, que no es poca ambición, sin duda.

“La teoría de los memes está siendo desarrollada por varios investigadores, que la unen a las tesis de Lumsden y Wilson o que las vinculan con los estudios de Luca Cavalli-Sforza. Además del mismo Dawkins, F.T. Cloak, J.M. Cullen, E. Moritz, A. Lynch y algunos otros autores, son los representantes de esta concepción de la transmisión y evolución cultural.” (Jordi Cortés Morato)

Continuará


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La teoría de los memes, un meme exitoso

|| Memes, ideas y mundos /6

La teoría de los memes cuenta en la actualidad con el apoyo de numerosos seguidores. Memes es una de esas llamadas palabras de éxito en Internet (como lo es paradigma), que se usa en cualquier contexto para dotar a los argumentos de un brillo aparentemente científico. En los blogs en particular el asunto de los memes es un tema recurrente, pues uno de los desarrollos de la teoría tiene que ver precisamente con los blogs y con Internet, que son “grandes transmisores de memes”.

De nuevo conviene aclarar, en 2017, que me estoy refiriendo a los memes de Dawkins no a esas imágenes o frases pegajosas de internet llamadas memes, que algunas veces se parecen a un lema, potras a un aforismo, en ocasiones a un simple exabrupto, y que van desde el ingenio a la agudeza a la simple estupidez. Los memes de este tipo se inspiraron como es obvio en los memes de Dawkins, pero la concepción de los memes que él propuso tiene un mayor alcance.

 Dawkins ofrece algunos datos del éxito mediático de la memética o ciencia de los memes:

“En 1976 acuñe la palabra “meme” para denominar estas unidades culturales que tienen vida propia y son capaces de autorreplicarse. Desde entonces, como todo buen meme, el término se difundió por el mundo cultural. Para cuantificar este enunciado “metamemético”, busque en la Web: el adjetivo “memético” aparece en 5.042 entradas. A modo de referencia, lo comparé con otros neologismos o expresiones de moda: docudrama apareció 2.848 veces, sociobiología 6.679, zippergate (algo así como “braguetagate, en referencia al escándalo Clinton) 1.752 y post-estructural 577. Continuando con la búsqueda, di con alt.memetics, un grupo de debate que solo el año pasado recibió unos 12.000 artículos como “Los memes, los metamemes y la política” y “Los memes y la sonriente estupidez de la prensa”. Hay también sitios especialmente creados sobre el tema “Memeticistas en la Web” y la “Página de jardinería del meme”; incluso (aunque espero no vaya en serio) ha surgido una nueva religión, “La Iglesia del Virus”, con su correspondiente lista de pecados y virtudes, su santo patrono (San Charles Darwin) y una alarmante referencia a mi persona como “San Dawkins”.”

Eso fue hace unos años, porque ahora (2004) “memetic” ofrece 64.300 resultados y “meme” más de ocho millones.

Los datos actualizados de 2017 son: memetic (1.120.000) y meme 483.000.000 de resultados. El dato, como es obvio, ya no se refiere solo a los memes de Dawkins tal cual, sino a los millones y millones de esos otros memees creados por millones de personas. Supongo que los número aumentarán de manera astronómica, puesto que ahora se propagan en Facebook en esos espantosos carteles coloreados con letras grandes.

Continuará


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