Xi Kang (嵇康)

Los siete sabios del bosquecillo de bambú /2

 Xi Kang, también escrito Hsi Kang, y también llamado Zhongsan Daifu (中散大夫) era el líder de los siete sabios del bosquecillo de bambú. Nació en la provincia de Yang, en el año 223  y murió en Lo-yang en 262. Octavio Paz dice de él:

“Sus ensayos o más bien apólogos lo revelan como un adversario de las virtudes confucianas: piedad filial, fidelidad al trono, práctica constante de los ritos, erudición clásica, culto a los antepasados, preeminencia del hombre público frente al hombre privado”.

Pero estas irreverencias de Hsi Kang tuvieron un terrible desenlace:

“Xi K’ang (223-262) líder del grupo de los Siete Sabios de la Gruta de Bambú, fue condenado a muerte por Sima Chao, padre del primer emperador Jin, que en ese momento era el todopoderoso ministro en la corte de Wei, el estado más al norte durante el período de los Tres Reinos. Xi K’ang tenía la costumbre de explicar su doctrina a sus discípulos y había adquirido una gran reputación. Sima Chao fue a escucharle, pero Xi K’ang no hizo ningún esfuerzo para tratar al ministro con la ceremonia habitual e incluso aparentó no advertir su presencia. Sima Chao se ofendió y cuando tiempo después oyó que Xi K’ang en una carta a su amigo Shan T’ao había hablado de manera burlona de T’ang y Wu, los heroicos fundadores de las dinastías Shang y Chou, el ministro utilizó este pretexto para ejecutar a Xi K’ang como uno que “causa desorden y confunde las rectas doctrinas”.

Al parecer, la causa real fue que Sima Chao estaba preparándose precisamente para usurpar el trono al monarca de Wei (y fundar su propia dinastía, que sería llamada Jin) y pensó que las referencias de Hsi Kang a los usurpadores T’ang y Wu eran una crítica encubierta a su propia persona. Además, supongo, pudo influir que Xi Kang se había casado con una nieta de Cao Cao, el fundador de la dinastía Wei y, por tanto estaba emparentado con la familia real de Wei, que fue depuesta por los Sima, quienes establecieron la dinastía Jin.

Los siete sabios del bosquecillo de bambú. Uno de ellos es Xi Kang. Sin embargo, la representación es poco fiable, pues Xi Kang murió a los 40 años y estos son todos viejecillos (es una idealización a la inversa de lo habitual)

Mientras lees lo que sigue, puedes escuchar esta breve melodía compuesta por uno de los siete sabios, Ruan Ji, interpretada por John Thompson con un laúd (quin) chino: Jiu Kuang (Vino loco)

Xi Kang y sus compañeros eran no sólo poetas y ensayistas, sino también grandes músicos. La melodía más famosa de Xi Kang se llamaba Guangling San y se dice que no la compuso, sino que la aprendió una noche de viaje en que durmió en el Pabellón Huayang. A medianoche salió a tocar el laúd y se le apareció un fantasma que dijo que era un antepasado y se puso a hablar de teoría musical con él.

El fantasma tomó el laúd e interpretó la melodía Guanling san, que era “hermosa más allá de toda descripción”. Después le enseñó la melodía a Xi Kang, pero le hizo prometer que nunca la enseñaría a nadie.

Cuando Xi Kang iba a ser ejecutado, se dice que tomó el laúd e interpretó la melodía diciendo que de este modo Guanling San moriría con él, cumpliendo la promesa hecha al fantasma. Sin embargo, se dice que algunos escucharon la melodía en diversas ocasiones y que cada uno aprendió alguna sección. De este modo, entre todos pudieron reconstruirla más o menos completa, por lo que todavía se interpreta.

Hay otra melodía asociada a Xi Kan, Gu Guan Yu Sheng en la que también aparece un fantasma, y además se le atribuyen otras melodías famosas. Hay que tener en cuenta que en China la poesía y la música están muy asociadas y que es habitual que al escribir un poema se indique con qué melodía ha de ser leído.

He hablado de Xi Kang y de una interesante coincidencia entre su vida y un pasaje del Zhuang zi en Lectura del Zhuang zi 2: El gobierno del mundo. Allí cito uno de los dos textos de Xi Kang traducido por Octavio paz (del inglés) en Chuang Tzu:

 Chang-Yong

Cuando el viejo Chang Yong estaba a punto de morir, Lao zi se acercó a su lecho: “¿No tienes nada que revelarme?”. Abriendo la boca, el moribundo preguntó: “¿Todavía tengo lengua?”. Lao zi asintió. “¿Y mis dientes?” “Todos los has perdido”. Chang You volvió a preguntar: ” ¿Te das cuenta de lo que esto significa?” “Quizá quieres decirme que los fuertes perecen y los débiles sobreviven”. “Así es, dijo el maestro, y con esto hemos agotado todo lo que hay que decir sobre el mundo y sus criaturas”. Y murió.” (Octavio Paz, Chuang-Tzu)

Acerca de Xi Kang y las melodías he encontrado mucha información en Silkqin, una página de un intérprete de laúd chino llamado John Thompson que, creo, interpreta también la melodía Guanling san. También puedes escucharla aquí:


Recientemente se tradujeron algunos textos de Xi kang y Bao Jingyang en Elogio de la anarquía por dos excéntricos chinos del siglo III. La editorial es Pepitas de calabaza.

Más información acerca de Xi kang,  su homosexualidad y su vigor sexual en En su tinta.


[Publicado en Il Saggiatore el 23 de diciembre de 2005]

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LOS SIETE SABIOS CHINOS /1

Los siete sabios del bosquecillo de bambú /1

En la época de los Tres Reinos (220 a 280), además de la llegada del budismo, hubo movimientos intelectuales muy importantes en China, como las llamadas conversaciones puras (quintang) que eran una evolución de los juicios puros (quingyi) de la época Han.

De estas conversaciones se habla en un libro que se escribió entonces llamado Nueva compilación de palabras mundanas, que debe ser muy interesante, pero que todavía no he podido consultar en su traducción inglesa. Los intelectuales que participaban en estas discusiones solían ser ingeniosos y refinados:

“Iconoclastas y asociados en particular al espíritu anarquista y antiritualista de los “siete sabios del bosque de bambúes” que se reunen en casa de Xi Kang y escandalizan a sus contemporáneos embriagándose, paseándose desnudos u orinando en público.”  (Anne Cheng, Historia del pensamiento chino).

En este ambiente nació también Wang Bi, un genio precoz que murió a los 23 años, pero que determinó en gran parte la futura interpretación del taoísmo y el confucianismo. Pero esa es otra historia. La de ahora es la de esos siete sabios del bosquecillo de bambú, que eran:

Ruan Ji

Xiang Xiu

Shan T’ao

Liu Ling

Yüan Hsien

Wang Jung

Xi Kang

 

Seguramente cada uno de estos sabios tenía su propia manera de pensar, aunque también tenían algo en común:

“Todos ellos reverenciaban el Vacío y la no acción y rechazaban los ritos y la ley. Bebían vino hasta el exceso y desdeñaban los asuntos del mundo.”

 

chinasietesabios2

Uno de los temas más queridos de la pintura china
y japonesa es la representación de los Siete sabios

Mi intención es hablar de cada uno de estos siete sabios en esta página.


[Publicado en Il Saggiatore el 23 de diciembre de 2005]

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Las causas tenues de Xi Kang

Xikang habla en sus ensayos de las causas tenues: esos pequeños pero continuos cambios que apenas advertimos, precisamente por lo tenues que son. Dice Xi Kang que el error de quienes quieren alcanzar longevidad o vida inmortal es recurrir a las grandes pócimas cuando ya es demasiado tarde, del mismo modo que hacen los enfermos que se quieren curar cuando la enfermedad ya está muy avanzada.

Pone un ejemplo elocuente del médico Bian Que, que detectó la enfermedad del duque Huan de Qi desde sus primeros estadios, pero el duque se negó a ser tratado, porque no se consideraba enfermo. Semana tras semana, el médico detectó el avance silencioso de la enfermedad, pero sus advertencias fueron desoídas. Finalmente, la enfermedad se extendió a la médula espinal, lo que ya hacía imposible su curación.

Como dice Xi Kiang:

“En realidad, la enfermedad está hecha de síntomas tenues y el que no se les ponga remedio cuando se manifiestan es la causa de que, después, muchas sean las pociones que no tienen ningún efecto”.

(en Elogio de la anarquía por dos excéntricos chinos del siglo III)

Hace más de 13 años hablé de esto en Enfermos imaginarios:

Comenté un día con Ángeles a propósito de las aprensiones de su hermano: “¿No será que la gente que se queja de dolencias que todos consideran imaginarias están dotados de una acentuada sensibilidad?

Es decir: a lo largo de nuestra vida se van produciendo en nuestro organismo pequeñísimos cambios, que luego nos pasan factura en la vejez. (8 de mayo de 1996)

Al asunto de las causas tenues he dedicado mi libro La gota china.

 


[Publicado el 9 de abril 9, 2009]

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