Zhuangzi (-570/-475)

Mosca y Caja tienen el honor de presentar en la Enciclopedia de Filosofía de Bolsillo a Zhuangzi…

Zhuang Zhou (pronunciado Chuang Chou), es un filósofo chino que vivió entre los años -369 y -290, en plena época de los Reinos Combatientes. Escribió un libro al que dio su propio nombre Zhuang Zi (Maestro Zhuang).

Hasta hace poco se consideraba que era el segundo libro taoísta después del Lao Zi (Tao Te King), pero muchas de las ideas sobre la antigua filosofía china se están revisando y algunos sospechan que el Zhuangzi no era taoísta (los más atrevidos afirman que tampoco es taoísta el Lao zi).

El Zhuang Zi, es sin duda uno de los libros más extraordinarios que nunca se han escrito, y algunas de sus historias y paradojas son muy conocidas, como esta de la mariposa.

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Si te interesa el Zhuangzi, puedes visitar mi Lectura del Zhuangzi

Originally posted 2011-07-13 23:40:00.

George Berkeley (1685-1753)
Las inquietudes de Mosca (2ª parte)

En esta primera página de los Tres diálogos entre Hylas y Philonus, ese libro delicioso más allá de toda medida, George Berkeley deja bien claras sus intenciones:

“Demostrar la realidad y la perfección del conocimiento humano, la naturaleza incorpórea del alma y la Providencia absoluta de la DEIDAD, en oposición a los ESCÉPTICOS y ATEOS”

Para conseguirlo, tanto aquí como en sus Principios del conocimiento humano, el obispo Berkeley tomó un camino tan insólito que los propios partidarios del Dios cr

 

istiano no supieron qué pensar, pues Berkeley negaba la existencia del mundo material… a no ser que fuera percibido por Dios.

Berkeley planteó la pregunta: “¿Haría ruido un árbol que cayese en el bosque si nadie lo oyese?”, y respondió: “Por supuesto que no, ese árbol no sólo no haría ruido, sino que ni siquiera existiría”. A no ser que lo viera Dios, claro, que todo lo ve en todo momento.

En la primera aventura de Mosca y Caja dedicada a Berkeley, Mosca se sintió muy satisfecha con la filosofía de Berkeley, pero Caja, como vamos a ver, sigue inquieta.

Antes de descubrir las inquietudes de Caja, puedes leer la primera parte con este enlace: “Mosca y Caja conocen a Berkeley“)

[Si ves mal definidos los trazos reduce o aumenta la letra con CONTROL+ o CONTROL -]

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Originally posted 2012-02-24 15:06:26.

Descartes (1596/1650)

 

Descartes se dio cuenta en algún momento de su vida de que no estaba seguro de nada. Ni de lo que le decían sus sentidos ni de lo que afirmaban los filósofos en sus libros. Buscó entonces alguna certeza a partir de la cual pudiera construir un conocimiento firme y claro. Durante su búsqueda visitó varios países de Europa, pero  acabó encontrando esa anhelada certeza en el interior de su propia mente, como aquel rabino de Cracovia que soñó que encontraría un tesoro en Praga y allí un soldado se río de él y le dijo que él también había soñado con un tesoro, enterrado en la casa de un rabino de Cracovia. Quizá no existan los objetos exteriores, pensó Descartes, como tiempo después diría Berkeley, pero de lo que no cabe duda es de que sí existe la duda acerca de la existencia de esos objetos, la duda acerca de la existencia de la mente e incluso la duda acerca de la existencia de Descartes. La claridad de esa duda fue lo que llevó a Descartes, de una manera que podemos y debemos calificar como paradójica, a la certeza. Descartes acabó concluyendo: “Pienso, luego soy”, pero podría haber dicho con más precisión: “Dudo si soy o no soy, luego soy”.

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Descartes

Descartes

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 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

Originally posted 2011-07-24 12:23:56.

¿Existe el movimiento? || Zenón de Elea

Cómo es el mundo /3 ||Enciclopedia de Filosofía de bolsillo Mosca y Caja

Zenón de Elea (-490/-430)

Hace tiempo, intenté ilustrar en una de las aventuras de Mosca y Caja una de las célebres paradojas del movimiento propuestas por el filósofo  Zenón de Elea.

Me ha parecido  interesante estudiar ahora el problema del movimiento, que es uno de los más importante de la filosofía y que todavía nos está deparando grandes sorpresas.

Aprovecharé también para señalar algunos aspectos curiosos de aquella historieta de Mosca y Caja.

Es recomendable leer primero la historieta.

[Para ver la historieta, tendrás que activar Flash en tu navegador]


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 ¡Haz clic en las flechas para ver la aventura!

En el capítulo de la Enciclopedia de bolsillo Mosca y Caja dedicado a Zenón de Elea, mi intención era mostrar que la afirmación de Zenón de que el movimiento no existe no resulta tan extravagante o inimaginable como puede parecer a primera vista. Quise mostrarlo mediante una analogía, una comparación entre este mundo real en tres dimensiones que creemos habitar, y el mundo ficticio de las dos dimensiones de un cómic como el de Mosca y Caja.

El razonamiento por analogía no es nunca demostrativo y su poder de convicción es en gran parte emocional. Cuando logramos concebir en ciertas condiciones (las de la analogía propuesta) algo que nos resulta difícil imaginar en las condiciones habituales, eso nos puede llevar a aceptar la posibilidad de que otra cosa igualmente difícil de imaginar pueda también existir en ciertas condiciones.

Creo que no se entiende lo que quiero decir, así que lo mostraré con una analogía.

 

En el espejo

Si pudiéramos observar que en un mundo en dos dimensiones un objeto atraviesa a otro objeto sin afectarlo, entonces, podremos, por analogía, imaginar que también en el mundo en tres dimensiones existen objetos que atraviesan a otros sin afectarlos (por ejemplo, un fantasma que pasa a través de nuestro cuerpo).

Pues bien, la verdad es que es muy fácil observar cuerpos que atraviesan a otros en el mundo de dos dimensiones: basta con mirar en un espejo cómo alguien pasa por detrás de nosotros. En el mundo bidimensional del espejo, lo único que veremos sera que un cuerpo atraviesa a otro sin afectarlo ni verse afectado.

Naturalmente, nosotros sabemos que esa persona no nos ha atravesado, sino que ha pasado detrás de nosotros en el mundo tridimensional, pero esta analogía lo que nos propone es que analicemos lo que ha sucedido desde el punto de vista del mundo del espejo. Desde el punto de vista de un mundo que tiene sólo dos dimensiones.

En ese mundo no es concebible que un objeto pase por detrás de otro objeto, porque no hay detrás. En el mundo de dos dimensiones, detrás y delante no se refieren a la profundidad, sino tan sólo a la posición (derecha o izquierda y arriba o abajo).

Cristal y reflejo

No hace falta un espejo para imaginar cómo serían los fenómenos paranormales en un mundo bidimensional. Basta con pensar que el cristal a través del que miras la calle es ya un mundo bidimensional. Es decir, no hay profundidad, porque todo lo que ves sucede en la superficie plana del cristal. Entonces asistirás a cosas tan extravagantes como que una paloma ocupe la misma posición que un  árbol, o que las personas se atraviesen unas a otras. Si a ello le añades tu propio reflejo en ese cristal, la cosa se hace todavía más fantasmal.

 

Analogías dimensionales

Como se ve, el poder del pensamiento analógico consiste en enfrentarnos a algo aparentemente imposible, a una situación extraña que, sin embargo, se explica de una manera curiosa pero al fin y al cabo, razonable.

El mito de la caverna de Platón es uno de los más conocidos ejemplos de pensamiento analógico: “Imaginemos que hay unos prisioneros atados en una caverna y que sólo pueden ver las sombras de objetos que pasan detrás de ellos. Esos cautivos creen que el mundo real son sólo sombras en dos dimensiones…”

Una vez que el oyente ha aceptado esa imagen de los cautivos como plausible, se le dice: “Ahora imagina que todo nuestro mundo en tres dimensiones que consideramos como el mundo real en realidad es sólo una sombra de otro mundo más perfecto, que tal vez cuenta con más dimensiones“.

En opinión de Platón, ese mundo, el mundo de las Ideas, es más perfecto que el mundo real.

rudyLa caverna de Platón fue actualizada hacia los años 80 del siglo pasado por Rudy Rucker en su libro La cuarta dimensión. Rucker sugirió que, en vez de estar encadenados en una cueva, los cautivos están conectados a un ordenador o a un visor de realidad virtual, de tal modo que creen que ese mundo virtual es el mundo real.

Tal vez influido por Platón y Rucker, escribí hace años varios cuentos que después incluí en Recuerdos de la era analógica, como La caverna o Manifiesto contra los mundos posibles. En esos cuentos también sugiero analogías entre mundos aparentemente reales y la verdadera realidad.

En Matrix, los hermanos Wachowsky trasladaron esa idea a un futuro quizá no tan lejano, mezclándola con Alicia en el país de las maravillas y la estética del anime japonés, en especial de Ghost in the shell (El fantasma en la máquina).

ghost-in-the-shell-21


 

planilandia1Pero la variación quizá más interesante de la caverna platónica fue la que hizo Edwin A. Abbot en su libro Flatland, traducido en español como Planilandia.

El protagonista de esta novela filosófica, llamado Cuadrado A, vive en un mundo en dos dimensiones. Un día, un extraño ser entra en su mundo. Se trata de una esfera. Como sucedía con el espejo, o con los coches que circulan por la calle y se reflejan en el cristal de una ventana, la tridimensionalidad de la esfera no puede ser percibida en Flatland: la esfera es percibida allí sólo en dos dimensiones.

Los habitantes de Flatland, incapaces de percibir la tercera dimensión, tan sólo ven que en su mundo aparece de manera inesperada primero un punto; después que ese punto se convierte en un circulo pequeño que va aumentando hasta su máximo diámetro, para finalmente comenzar a disminuir, convertirse en otro punto y desaparecer. De este modo, ven como una sucesión de círculos bidimensionales lo que nosotros definiríamos como una esfera atravesando una superficie plana.

LA esfera en Flatland

Un ser de la tercera dimensión, la Esfera, atraviesa el mundo de la segunda dimensión. Los habitantes de Flatland solo ven círculos de diferentes tamaños

Del mismo modo que sucedía en la caverna de Platón, y en  la variación que hizo Agustín de Hipona del mito platónico (donde el mundo ideal es el de Dios), en Flatland la analogía no sólo sirve para mostrar la posibilidad de que vivamos sin saberlo en un mundo reflejado, o en la sombra de un mundo más perfecto que no podemos percibir, sino que también tenía un interesante trasfondo teológico, pues Abbot era sacerdote. En esa tercera y cuarta dimensión hay reminiscencias del Cielo prometido por Jesucristo y del carro de Elías.

El libro también permite lecturas sociológicas, en relación con la estratificación jerárquica, psicológicas e incluso ideológicas. Sucede que una buena analogía puede serlo de muchas cosas.Flatland

Portada original de Flatland. El nombre del protagonista, Cuadrado A, es el del autor al revés, pues A. Abbot se puede leer “A al cuadrado”. En la portada también se puede observar que, además del mundo en dos dimensiones (Flatland) y en 3 dimensiones (Spaceland), existen otros dos: sin ninguna dimensión (Pointland) y con una (Lineland). Cuadrado A viajará a Linelandia, donde descubrirá que su presencia resulta tan asombrosa como la de la esfera en Planilandia.

 

El movimiento y Zenón de Elea

En la historieta de la Enciclopedia de Filosofía de Bolsillo Mosca y Caja, vemos que Caja opina que el movimiento no existe (¿y que otra cosa podría pensar una caja?), mientras que la inquieta Mosca asegura que el movimiento sí existe.

Caja, como es obvio, coincide en sus ideas con Zenón, quien tenía varios argumentos para negar el movimiento: el más conocido es el de Aquiles y la tortuga, pero hay otros como el del estadio o el de la flecha, que es el que analizan Mosca y caja.

Zenón de Elea y la flecha

En la historieta, Mosca lanza dos veces la flecha. La primera vez da la impresión de que la flecha está siempre inmóvil en cuatro lugares distintos, como en estas imágenes:

Mosca y Caja y Zenón de EleaMosca y Caja y Zenón de EleaMosca y Caja y Zenón de EleaMosca y Caja y Zenón de Elea

Pero la segunda vez parece que la flecha se mueve. Se lo parece a Caja en su mundo bidimensional y nos lo parece a nosotros, que miramos, desde un mundo tridimensional, esas viñetas.

Sin embargo, en el segundo lanzamiento, la flecha ocupa exactamente las mismas posiciones que en el primer caso: cuatro posiciones idénticas en cuatro viñetas idénticas. ¿qué es lo que ha cambiado?

Aunque se trata de una animación en Flash, lo único que hice en el segundo caso fue que las cuatro viñetas cambiasen rápidamente, pero sin crear nuevas viñetas intermedias.

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[/kml_flashembed]

Estas viñetas pertenecen a la primera versión
que publiqué de esta aventura, pero el único
cambio que hice está en los diálogos: la animación
es exactamente la misma, aunque aquí en un bucle
sin fin, lo que acentúa la ilusión de movimiento.

Esto muestra que algo que está inmóvil, primero en la posición 1 y luego en la posición 2, sin embargo parece que se mueve de la posición 1 a la posición 2. Me refiero a la flecha, por supuesto.

Somos nosotros quienes ponemos un movimiento que no existe, con lo que la tesis de Zenón de que el movimiento no existe ya no resulta tan extravagante, al menos en el mundo de las dos dimensiones, o en un mundo de dos dimensiones percibido en nuestro mundo de tres dimensiones.

Esta ilusión de movimiento es la que hace posible el cine cuando se proyectan 24 imágenes por segundo, 24 fotografías estáticas que trasmiten la sensación de movimiento continuo. Podemos comprobarlo en uno de los primeros ejemplos del cine mudo:

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 La sensación es semejante a la de la flecha de Mosca y Caja. De hecho es idéntica, porque la película del caballo galopando en realidad no es una película, sino una sucesión de fotografías que hizo Muybridge antes de la invención del cinematógrafo, y que ahora pueden ser vistas como cine, simplemente pasándolas a cierta velocidad.

Caballo al galope de Muybridge

Placa del caballo galopando de Muybridge. No es una película, sino una sucesión de fotografías, que Muybridge pudo tomar gracias a un ingenioso sistema con muchas cámaras que se activaban al paso del caballo. Las extraordinarias fotografías del movimiento de hombres y animales que hizo Muybridge tuvieron su origen en una apuesta. Había que averiguar si un caballo al galope llegaba a tener en algún momento las cuatro patas en el aire. Las fotografías 3 y 4 prueban que sí.

La ilusión del cine se suele atribuir al efecto phi combinado con el fenómeno de la persistencia retiniana. Sin embargo, ahora se considera que en el cine no está implicado el efecto phi, sino el beta, también descubierto por el gran teórico de la Gestalt Wertheimer. Al parecer, tampoco  la persistencia retiniana por sí sola explicaría lo que nos sucede en el cine.

 El hermoso cuadro de Duchamp Desnudo descendiendo una escalera, muestra que la simple sucesión espacial de imágenes semejantes pueden transmitirnos la idea, pero no la ilusión de movimiento. Hace falta que esta sucesión tenga lugar en el tiempo.

El saltador de Muybridge

Otra magnífica obra de Muybridge, quien fue la influencia fundamental de los desnudos en movimiento de Marcel Duchamp

 Acróbata de Muybridge

 Un ejemplo supremo de cómo nuestra percepción es condicionada por nuestras teorías acerca del movimiento: en esta sucesión de Muybridge nos parece ver cómo el acróbata gira en el aire. Algo semejante al caballo fotografiado en instantes sucesivos. Sin embargo, el acróbata en realidad ha sido fotografiado por seis cámaras, pero en el mismo instante. Lo único que varía es la posición de cada cámara. Muybridge ha logrado que veamos movimiento incluso en un instante petrificado.

 Un aspecto muy curioso del caballo que galopa de Muybridge es que, no sólo al unir las fotografías percibimos a un caballo en movimiento, sin advertir que en realidad salta de una posición a otra (como los electrones de una órbita a otra, por cierto), sino que esa cabalgada del caballo, que podríamos considerar que estamos viendo de nuevo más de cien años después, no sólo se sostiene en el engaño que hace nuestro cerebro al crear los pasos intermedios, sino que, además, es falsa en sí misma. En efecto, recientes investigaciones en las placas de Muybridge muestran que reordenaba las imágenes originales. Es decir, que tal vez la toma 3 no tuvo lugar detrás de la toma 2, sino antes, o quizá tras la toma 13.

Eso le convierte en científico farsante, pero también, como dicen en la extraordinaria página Freeze Frame, en un artista, que como tal debería figurar en las historias del arte. Que yo sepa, sólo es considerado así en el Museo de los Mundos Posibles, donde las obras de Muybridge ocupan varias salas de la exposición Arte y ciencia.

 


 

MÁS INFORMACIÓN

Si te interesa la distinción entre los efectos phi y beta, puedes visitar una página en la que se explican (y se perciben) con todo detalle:
Phi is no beta

En cuanto al asunto de la persistencia de la visión, un examen muy interesante y minucioso de la cuestión en:
The myth of persistence of vision revisited
Freeze Frame, página dedicada a Muybridge.

Una página muy interesante relacionada con Muybridge: Artsy’s Eadweard Muybridge page

 


NOTA ACLARATORIA

Algunas personas han supuesto que mi intención en este capítulo de Mosca y Caja era afirmar que existen los fantasmas. Han llegado a esa extravagante conclusión porque establezco en las primeras líneas de este artículo una analogía entre una esfera tridimensional en Flatland y un fantasma que atraviese nuestro cuerpo. Pero se trataba tan sólo de un ejemplo de pensamiento analógico. Personalmente no creo en los fantasmas y tengo por ahora más razones para dudar de su existencia que para creer en ella, pero, como decía Samuel Gorn: “Para distinguir lo real de lo irreal, antes hay que haber conocido ambas cosas”. Yo, por el momento, sólo he conocido lo real.


ENCICLOPEDIA DE BOLSILLO MOSCA Y CAJA

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Aquí puedes ver casi todas las entradas relacionadas con la ciencia. Otras referencias científicas pueden estar en páginas dedicadas a la filosofía, el cine o cualquier otra cosa imaginable, por lo que, en tal caso, lo mejor es que uses el buscador lateral, con palabras relacionadas con el tema que te interese.

  CUADERNO DE CIENCIA

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[Publicado por primera vez en 2011. Revisado en 2014, 2015, 2017 y 2019]


Originally posted 2011-07-15 19:22:23.

La reencarnación en la India

reencarnacion

Las doctrinas de la reencarnación, metempsicosis, transmigración o renacimiento han existido en todas las culturas, pero en ningún lugar como en la India ha existido tanta unanimidad entre las diversas religiones y filosofías, desde los hinduistas a los jainas, desde los sijs a los budistas.

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[Si ves mal definidos los trazos o la letra, reduce o aumenta la imagen pulsando al mismo tiempo las teclas CONTROL+ o CONTROL -)


 

Aquí puedes ver todas las historietas de Mosca y Caja: Mosca y Caja, el cómic más sencillo del mundo. Si buscas otras páginas de cómic alojadas en danieltubau.com (CravenFilocomic o artículos acerca del cómic) , aquí las tienes todas: El Noveno Cielo.

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ENCICLOPEDIA DE BOLSILLO MOSCA Y CAJA

ENCICLOPEDIA DE FILOSOFÍA DE BOLSILLO ‘MOSCA Y CAJA’

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Buda

Siddharta Gautama, conocido también como Buda (o Buddha), es decir, “el Despierto” o “el Iluminado”, y también como Sakyamuni o “el sabio de los Sakyas”, nació en una familia de la casta noble. Su padre había sido advertido de que su hijo le abandonaría si conocía el mundo exterior, así que lo mantenía encerrado en el palacio entre fiestas, placeres y todo tipo de lujos. Pero un día o una noche Buda salió del palacio, quizá con la ayuda de un auriga, y vio a un hombre enfermo, a un anciano y un cadáver. Descubrió así la enfermedad, la vejez y la muerte y abandonó su palacio, buscando una respuesta a esos males.

Buda probó a practicar el ascetismo extremo, pero acabó dándose cuenta de que no se podía alcanzar ningún tipo de salvación martirizando el cuerpo. Finalmente, tal vez sentado bajo un árbol, comprendió la verdadera naturaleza del dolor (las Cuatro Nobles Verdades) y descubrió también el camino que lleva a la liberación del dolor (el Noble Óctuple Sendero).

El camino de Buda fue llamado por él mismo yana (barca, balsa o vehículo), por lo que las tres principales interpretaciones del pensamiento de Buda han sido llamadas Hinayana o Pequeño Camino o Vehículo, Mahayana o Gran Vehícul,o y Vajrayana o Vehículo de Diamante. Es muy probable que todas los caminos budistas malinterpreten a Buda. Su verdadero pensamiento debió coincidir con alguna de las doctrinas del Hinayana, hoy minoritario.

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 La tradición dice que Buda vivió entre el -543 ( o bien -566) y el -478, aproximadamente. Dataciones recientes sitúan la fecha de su muerte entre el -420 y el -368. Pero ninguna de estas fechas es segura.

David Hume

David Hume (1711-1776)

Se suele creer que los filósofos británicos representan la sensatez. o al menos el pragmatismo y la moderación frente a la afición de sus colegas del Continente a construir castillos de palabras y elaborar alambicadas y sonoras teorías filosóficas. No es una opinión que podamos rechazar, porque los filósofos británicos han logrado construir filosofías capaces de convivir con los avances de la ciencia mejor que las de sus colegas, e incluso contribuyeron de manera decisiva a la construcción de esas ciencias: Newton, Faraday, Darwin, Crick y Watson, además del impulso contante de la Royal Society a favor de la ciencia y la investigación.

Sin embargo, no se puede olvidar que el empirismo y el pragmatismo anglosajón, al mismo tiempo que ha dado cuenta del mundo exterior, también ha cuestionado todas las certezas del sentido común. George Berkeley propuso que las cosas no existen si no son percibidas. David Hume invirtió el problema al poner en duda que el ente que percibe (por ejemplo, usted, atento lector) sea otra cosa que una colección de percepciones: “El yo es un haz de percepciones unidas por la imaginación”. ¿Debemos pensar, en consecuencia, que un ente o un individuso que no existe logra existir cuando experimenta percepciones que tampoco existen, pero a las que él mismo da existencia?

Ahora bien, si nos preguntamos por la relación lógica entre las percepciones y aquel ente que las percibe (el perceptor, percibidor o percipiente) y qué es lo que causa las percepciones o la apartiencia de alguien que las percibe, Hume enseguida nos responde que ese es un dilema inútil, pues él también niega la noción de causa, o al menos asegura que no es demostrable. No es extraño que el propio Hume se sintiera un poco perdido en ese mundo que él mismo había creado:

“Me siento asustado y confundido por la desamparada soledad en que me encuentro con mi filosofía; me figuro ser algún extraño monstruo salvaje que, incapaz de mezclarse con los demás y unirse a la sociedad, ha sido expulsado de todo contacto con los hombres, y dejado en absoluto abandono y desconsuelo.”

Como buen pragmático británico, el escocés David Hume, logró sin embargo combinar su escepticismo con la sociabilidad y el sentido común y se repitió a sí mismo: “Sé filósofo; pero, en medio de toda tu filosofía, sé hombre». Los antiguos escépticos griegos y romanos, como Sexto Empírico, ya habían llegado a conclusiones semejantes y siempre fueron capace de caminar con paso firme sobre un mundo inexistente.


David Hume en la Enciclopedia de filosofía de bolsillo Mosca y Caja

[Tienes que activar Flash en la página para ver la aventura]

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Ludwig Wittgenstein (1889-1951)

En este capítulo de la Enciclopedia de Filosofía de bolsillo Mosca y caja, llegamos al siglo 20, al atomismo lógico y a las célebres palabras con las que Ludwig Wittgenstein cierra su Tractatus Logico-Philosophicus, que han impresionado a Caja…

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¡Haz clic en las flechas para ver la aventura!

Pronto volveremos a encontrarnos con Wittgenstein, porque Mosca tiene una especial deuda de gratitud con el atormentado filósofo austríaco.


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Erwin Schrödinger (1887/1961)

 

Los físicos y científicos no sólo hacen experimentos en el laboratorio, sino también en el interior de sus propias mentes. Uno de los experimentos mentales más famosos es el conocido como “El gato de Schrödinger”. Erwin Schrödinger  fue un físico austríaco que en las primeras décadas del siglo XX contribuyó de manera decisiva a establecer, junto a otros físicos como Niels Bohr o Werner Heisenberg, la física cuántica.

En el siglo XX se produjeron dos grandes revoluciones en la física, la teoría de la relatividad de Einstein y la física o mecánica cuántica. Mientras que la teoría de Einstein se ocupa, entre otras cosas, de qué sucede cuando los objetos o la luz se desplazan a altísimas velocidades, la cuántica se preocupa por lo que les sucede a las partículas subatómicas, es decir el mundo indescriptiblemente pequeño. A los cuánticos les interesa saber, por ejemplo, cómo se comportan los fotones, la partícula mínima de luz.
El problema era que, según algunas observaciones, los fotones o unidades mínimas de luz (en realidad de cualquier radiación electromagnética, desde los rayos X a la luz ultravioleta, las microondas o las ondas de radio) se comportaban de una extraña manera. Por un lado parecían comportarse como una partícula o corpúsculo; digamos, por poner un ejemplo, como una bala, que deja un impacto en el lugar en el que golpea. Pero en otros experimentos parecía que los fotones se comportaban como una onda, digamos como una ola, que produce un patrón de impacto difuso y extendido.

Dicho de otra manera: una partícula ocupa un lugar en el espacio y tiene masa, pero una onda se extiende en el espacio, no tiene masa y sí tiene una velocidad definida. El problema, simplificando de manera brutal, era que, al hacer experimentos lanzando fotones individuales (partículas) que atravesaban rendijas, el patrón de impacto que aparecía al otro lado era el propio de las ondas, no el de las partículas.

Que sucedieran ambas cosas era en principio imposible: o bien los fotones eran partículas o bien eran ondas. Pero los resultados de los experimentos eran claros, por lo que se acabó llegando a la conclusión de que cosas como los fotones o los electrones tienen una doble naturaleza onda-partícula.

La consecuencia más importante de la paradoja onda-partícula es que la interpretación clásica de la física, en la que se puede predecir con exactitud qué va a suceder en un experimento, se vino abajo: si el experimentador quiere conocer la posición del fotón en un momento concreto, entonces no puede conocer su momento (combinación de velocidad y masa).

Él célebre dilema del gato de Schrödinger sirve para ilustrar una de las más llamativas consecuencias paradójicas de la física o mecánica cuántica, el principio de incertidumbre de Heisenberg, que nos dice, explicado de manera apresurada, que el observador modifica lo observado. Sería muy largo explicar en qué sentido podemos o debemos entender esta consideración y en otra ocasión me detendré en ello, pero por ahora me limitaré a aclarar que no se está diciendo que el observador modifique lo observado debido a una intervención directa, sino a que el mero hecho de la observación cambia lo que es observado, al menos en el mundo cuántico, es decir subatómico.

Cuando se habla del “gato de Schrödinger” se está haciendo referencia a una paradoja que surge de un célebre experimento imaginario propuesto por Erwin Schrödinger en el año 1937 para ilustrar las diferencias entre interacción y medida en el campo de la mecánica cuántica.

Copio a partir de aquí la explicación que ofrece M.A.Gómez en El rincón de la ciencia, aunque en otro momento espero explicarlo con mis propias palabras.

El experimento mental consiste en imaginar a un gato metido dentro de una caja que también contiene un curioso y peligroso dispositivo. Este dispositivo está formado por una ampolla de vidrio que contiene un veneno muy volátil y por un martillo sujeto sobre la ampolla de forma que si cae sobre ella la rompe y se escapa el veneno con lo que el gato moriría. El martillo está conectado a un mecanismo detector de partículas alfa; si llega una partícula alfa el martillo cae rompiendo la ampolla con lo que el gato muere, por el contrario, si no llega no ocurre nada y el gato continua vivo. Cuando todo el dispositivo está preparado, se realiza el experimento. Al lado del detector se sitúa un átomo radiactivo con unas determinadas características: tiene un 50% de probabilidades de emitir una partícula alfa en una hora. Evidentemente, al cabo de una hora habrá ocurrido uno de los dos sucesos posibles: el átomo ha emitido una partícula alfa o no la ha emitido (la probabilidad de que ocurra una cosa o la otra es la misma). Como resultado de la interacción, en el interior de la caja, el gato está vivo o está muerto. Pero no podemos saberlo si no la abrimos para comprobarlo.

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Si lo que ocurre en el interior de la caja lo intentamos describir aplicando las leyes de la mecánica cuántica, llegamos a una conclusión muy extraña. El gato vendrá descrito por una función de onda extremadamente compleja resultado de la superposición de dos estados combinados al cincuenta por ciento: “gato vivo” y “gato muerto”. Es decir, aplicando el formalismo cuántico, el gato estaría a la vez vivo y muerto; se trataría de dos estados indistinguibles.

La única forma de averiguar qué ha ocurrido con el gato es realizar una medida: abrir la caja y mirar dentro. En unos casos nos encontraremos al gato vivo y en otros muerto. Pero, ¿qué ha ocurrido? Al realizar la medida, el observador interactúa con el sistema y lo altera, rompe la superposición de estados y el sistema se decanta por uno de sus dos estados posibles.

El sentido común nos indica que el gato no puede estar vivo y muerto a la vez. Pero la mecánica cuántica dice que mientras nadie mire en el interior de la caja el gato se encuentra en una superposición de los dos estados: vivo y muerto.

[Escrito por M.A.Gómez en El rincón de la ciencia]

Si quieres provocar un colapso cuántico, participa en esta aventura de Mosca y Caja, pero ten en cuenta que tú observación decidirá si el gato vive o muere. Para observar el interior de Caja, haz clic en Caja… a tu propio riesgo.

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Si quieres repetir el experimento, tendrás que recargar el universo, es decir, cargar de nuevo la página.

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Una excelente y comprensible explicación de la cuántica, sencilla sin ser simplista, en Cuántica sin fórmulas.

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CUADERNO DE CIENCIA

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Mosca y Caja portada

AVENTURAS DE MOSCA Y CAJA

Breve introducción a la biología Mosca y Caja

Enciclopedia de Bolsillo Mosca y Caja

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George Berkeley (1685-1753)
“Mosca y Caja conocen a Berkeley” (1ªparte)

George Berkeley se propuso demostrar que nada existe si no es percibido. Su intención no era defender el escepticismo, sino todo lo contrario, combatirlo. Puesto que era obispo de la iglesia anglicana, también quería defender la existencia de Dios, última garantía de la existencia de cualquier cosa, porque lo percibe todo. Pero, claro, como Dios no siempre es percibido y como hacía casi 2000 de la última percepción indiscutida por la iglesia del dios cristiano, Berkeley añadió que existía no sólo lo que era percibido, sino también lo que percibe.

Esta es la primera de la aventuras de Mosca y Caja dedicadas a Berkeley.

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 [Si ves mal definidos los trazos, reduce o aumenta le letra con CONTROL+ o CONTROL -)

La segunda parte de las aventuras de Mosca y Caja con Berkeley: “Las inquietudes de Mosca


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