El terror invade América

"El vampiro del abuelo"

“El vampiro del abuelo”

En Salvado por el terror y la mitología conté cómo empecé a escribir cuentos de terror para la Biblioteca Universal de Misterio y Terror de la editorial UVE y cómo en cierto modo la mitología y el terror sirvieron para compensar mi fracaso escolar.

Portada de la colección peruana

Aquellos cuentos de terror, sin embargo, quedaron olvidados hasta que, después de publicar en 2008 La verdadera historia de las sociedades secretas, decidí agrupar todos mis libros en una misma página, así que empecé a buscar información relacionada con aquellos lejanos cuentos de terror. Entonces me encontré con una verdadera sorpresa: los cuentos de terror no sólo habían sido publicados en España, sino también en Perú y en Chile, y tal vez en otros países de Latinoamérica. Además, descubrí que para algunas personas aquella colección todavía constituía un recuerdo muy especial. Y, de nuevo para mi sorpresa, incluso se mencionaba alguno de mis cuentos de manera elogiosa en esos blogs.Ya he dicho que siempre he considerado que mis cuentos de terror eran muy malos y que su mayor defecto era que no daban miedo (quizá el mayor pecado para un cuento de terror), pero me alegra que hayan interesado e incluso asustado a alguien, porque, a pesar de todo, guardo cierto cariño a esos relatos.

uve-12

Entre los comentarios de lectores, rescato aquí algunos. El autor de la página de peruana de Markowsky:

“Los últimos de Yiddi: Escalofriante historia sobre un hombre que vuelve a su ciudad de origen a enfrentar una maldición que pesa sobre su linaje”.

Y en un comentario en la misma página Markovsky, se menciona otro de mis cuentos:

“Me has hecho recordar justamente el cuento de la colección llamado La botella del Tíbet, y también el texto de Nietzche que dice que no mires largo tiempo al abismo pues el abismo mirara dentro tuyo”.

Y más adelante añade también Markowsky:

“Para no ser injusto en mi anterior comentario me faltó mencionar que otro resaltante escritor lovecraftiano de la colección es Daniel Tubau con los interesantes cuentos Los últimos de Yiddi, El panteón de los Ugarte y La narración de James Boscombe”.

En otro comentario se dice:

uve-13“También lo que dices sobre las similitudes me parece correcto, a medida que uno iba explorando las raíces se daba cuenta de que muchos de los cuentos eran tributos u homenajes a los maestros originales, de hecho resultaba divertido después releerlos para contrastarlo mejor con las fuentes originales, voy a tomar como ejemplo el caso de Lovecraft y recuerdo que había homenajes de muy buen nivel como los realizados por los maestros Cidoncha y Tubau”.

uve08“Por otro lado, luego de tantos años (prácticamente mas de 30) no me explico como ninguna otra editorial se ha animado a una iniciativa similar a la de UVE, aunque reconozco que muchos de los escritores habituales de la colección eran conocidos guionistas o literatos en España (me vienen a la memoria Juan Tebar, Carlos Saiz Cidoncha, Daniel Tubau, Pedro Montero, Jose Leon Cano, Nino Velasco, Alberto Insúa, Manolo Marinero, entre otros) que además realizaron muchos otros proyectos de interés en la época”.

uve-39La interesante y detallada entrada de Markowsky incluye también una reproducción de la convocatoria del premio UVE, dotado con un millón de pesetas, lo que era una verdadera barbaridad en la época. Mi cuento Los últimos de Yiddi quedó entre los 25 finalistas del concurso, que casi ganó mi padrino, José Luis Velasco, quien también publicó muchos cuentos, así como su mujer, Carmen Morales. El ganador fue Juan Tébar, amigo y compañero hoy en día en la Escuela de Cine de Madrid (ECAM).


Los 25 finalistas del premio


Puedes leer la entrada entera de Markowsky con este enlace: Markowsky dice

Pronto escribiré algunos recuerdos de aquella época terrorífica, que prometí a Markovsky hace ya algunos años.

Epílogo en 2018: reviso esta entrada unos días después de que la sugerencia de uno de los corresponsales de Markowsky se haya hecho realidad, puesto que Agustín Cordés ha hecho realidad el sueño de traer de nuevo a la vida el espíritu de aquella colección de cuentos de terror en Historias de Misterio y Terror


LIBROS DE DANIEL TUBAU

espectadoreselprotagonistaEl espectador es el protagonista
Manual y antimanual de guión

Comprar

Web: El espectador es el protagonista

 


Notanelemental-portadaNo tan elemental Cómo ser Sherlock Holmes.

Página web de No tan elemental
A la venta en todo el mundo y en: Amazon, La FugitivaRafael Alberti, Laie


El guión del siglo 21

El futuro de la narrativa en el mundo digital

(Comprar en En Casa del Libro)
Página web: El guión del siglo 21


Las paradojas del guionista

Casa del Libro/Amazon ||

web: Las paradojas del guionista


Nada es lo que es
El problema de la identidad

Comprar en Amazon

Web Nada es lo que es


Recuerdos de la era analógica
Una antología del futuro

 ebook/libro impreso

Web: Recuerdos de la era analógica

 


La ver­dadera his­to­ria de las sociedades sec­re­tas
Alba Edi­to­r­ial, 424 pági­nas

ebook/libro impreso

Web: La verdadera historia de las sociedades secretas

 


Elogio de la infidelidad
Evohé editorial

ebook y papel en EVOHÉ

Web: Elogio de la infidelidad


Cuentos del siglo 20

Share

Salvado por el terror (y la mitología)

A los diecisiete años yo era el perfecto ejemplo de eso que se llama un fracasado escolar. Había repetido tres veces Segundo de Bachillerato y por fin había logrado convencer a mis padres de que no valía la pena intentarlo por cuarta vez. Lo cierto es que tampoco había aprobado los cursos de 5º a 8º de la Educación General Básica (EGB) y que solo había logrado pasar a los cursos siguientes gracias a que los profesores del colegio “Siglo XXI”, en el barrio de Moratalaz, consideraban que no debía repetir y me pasaban de curso, siempre y cuando yo les prometiera estudiar al año siguiente. Yo lo prometía, por supuesto, aunque después no lo cumplía. No es que no lo intentase: de vez en cuando me esforzaba durante una semana o dos, pero enseguida renunciaba, porque las cosas que tenía que estudiar me parecían muy aburridas, en especial la asignatura de lengua.

A los diecisiete años yo era el perfecto ejemplo de eso que se llama un fracasado escolar Clic para tuitearCuando terminó el colegio y llegué al instituto Montserrat no sabía casi nada de lo que había que saber en Primero de bachillerato, pero logré pasar de curso. No sé muy bien cómo ni por qué, tal vez porque tuve una extraordinaria profesora de Latín, para la que hice un trabajo de mitología en el que sí puse verdadero interés. Le gustó mucho y, además de aprobarme, tal vez influyó en los otros profesores.

Carlos Gaytan, Diccionarios mitológico

Teseo contra el Minotauro en la portada de mi Diccionario Mitológico

A pesar de mis fracasos escolares, me gustaba mucho la mitología y era capaz de hacer cuadros genealógicos en los que situaba de manera correcta a unos 500 dioses griegos sin consultar ningún libro. Supongo que fue debido a eso que cuando llamaron a mi madre para notificarle mi expulsión en Segundo de Bachillerato y le dijeron: “Hay muchachos que no están preparados para estudiar y tienen que dedicarse a otras cosas”, ella respondiese: “Son ustedes quienes no saben enseñarle”.

La pasión mitológica se inició en mí precisamente un día en el que recorría con Victoria, mi madre, la Cuesta de Moyano de Madrid, donde se  venden libros de segunda mano. Me compró un libro llamado Diccionario Mitológico, que tal vez me atrajo porque en la portada se veía a un héroe luchando con un extraño monstruo con cabeza de toro. El libro era de Carlos Gaytán y todavía lo conservo.

Después, ya fascinado por la mitología, empecé a leer uno tras otro los deliciosos libros de Juan B. Bergua, especialmente su Mitología Universal, que consulté tanto que quedó destrozado (también conservo ese ejemplar).

Juan B. Bergua, Mitología universal

Mi primera Mitología Universal de Juan B. Bergua. Años después compré otro ejemplar porque este ya estaba completamente destrozado.

Además de la mitología, me interesaban todo tipo de temas de ninguna utilidad en el colegio (excepto en aquella clase de latín): los piratas, la muerte, los indios pieles rojas, Gengis Khan y los mongoles, los comics, la ciencia ficción, los diálogos de Platón, el cine… y los cuentos de terror.

En el número 5 se publicó mi cuento “Los últimos de Yiddí”

Gracias a mi afición por los cuentos de terror conseguí mi primer trabajo: mi madre supo que un amigo suyo iba a lanzar una colección de cuentos de terror y le dijo que yo tenía algunos cuentos escritos. Era verdad, porque desde los 14 años había escrito muchos cuentos y varios de ellos eran de terror. Uno de ellos era Monthy, un mal plagio de Egdar Allan Poe, que era mi escritor favorito. Creo que el cuento estaba inspirado de alguna manera, quizá sin que yo fuera del todo consciente, en la triste historia del actor Monthy (Montgomery) Clift y aquel terrible accidente que le deformó la cara.

El problema era que yo pensaba, con toda razón supongo, que mis cuentos de terror eran muy malos, como el ya mencionado Monthy, así que me puse a escribir otros un poco más elaborados. Se los llevé a Jose Antonio Valverde y Luciano Valverde. Les gustaron y me pidieron más. De este modo, publiqué unos diez cuentos en la Biblioteca Universal de Misterio y Terror de la editorial UVE.

  Hace un tiempo descubrí que en algunas páginas de Internet se habla de esos libros y que en algún lugar me incluyen en enumeraciones de escritores lovecraftianos, como en la Universidad Miskatónica Lovecraftiana.

Los últimos de Yiddí

Mi cuento “Los últimos de Yiddí” en la Universidad Miskatónica lovecraftiana, un verdadero honor

[La historía continúa (muchos años después) en: El terror invade América]


Epílogo en 2018: reviso esta entrada unos días después de que Agustín Cordés haya hecho realidad el sueño de traer de nuevo a la vida el espíritu de aquella colección de cuentos de terror en Historias de Misterio y Terror. En el primer número se publica precisamente mi cuento Monthy, que revisé animado por los estupendos consejos de Agustín Cordés y que ahora, aunque conserva su vieja encarnadura, vive de nuevo, nutrido por sangre fresca.

LIBROS DE DANIEL TUBAU

espectadoreselprotagonista

El espectador es el protagonista
Manual y antimanual de guión

Comprar

Web: El espectador es el protagonista

 


Notanelemental-portadaNo tan elemental Cómo ser Sherlock Holmes.

Página web de No tan elemental
A la venta en todo el mundo y en: Amazon, La FugitivaRafael Alberti, Laie


El guión del siglo 21

El futuro de la narrativa en el mundo digital

(Comprar en En Casa del Libro)
Página web: El guión del siglo 21


Las paradojas del guionista

Casa del Libro/Amazon ||

web: Las paradojas del guionista


Nada es lo que es
El problema de la identidad

Comprar en Amazon

Web Nada es lo que es


Recuerdos de la era analógica
Una antología del futuro

 ebook/libro impreso

Web: Recuerdos de la era analógica

 


La ver­dadera his­to­ria de las sociedades sec­re­tas
Alba Edi­to­r­ial, 424 pági­nas

ebook/libro impreso

Web: La verdadera historia de las sociedades secretas


Elogio de la infidelidad
Evohé editorial

ebook y papel en EVOHÉ

Web: Elogio de la infidelidad


 

Cuentos del siglo 20

Share

Cicerón, el estadístico

Los filósofos griegos y romanos apenas se interesaron por la estadística, o al menos, eso es lo que parecen revelarnos los textos conservados. Sin embargo, había personas que sí se interesaron por el cálculo de probabilidades, las leyes del azar y el pensamiento estadístico. Me refiero a los comerciantes, pero también a los astrólogos y adivinadores.

Comerciantes romanos

No cabe duda de que un buen comerciante siempre se ha preocupado por examinar lo que compra y lo que vende y es casi seguro que los comerciantes de la antigüedad hicieron ciencia en sus libros de cuentas, ya usaran notas en un pergamino o un ábaco, observando en qué mes se vendía más harina o en que estación convenía no enviar barcos hacia la India.

En cuanto a los astrólogos y adivinadores, hay que recordar que, como todos los que creen en lo espiritual, eran y son extremadamente materialistas, quizá más que los comrciantes.

No sólo por su apetencia de cosas materiales y por su evidente ambición de ganar dinero a costa de la credulidad ajena, sino también porque su método de trabajo, su consulta a los espíritus o al otro mundo, es una búsqueda basada enteramente en lo material. El hecho de que una estrella se encuentre en  cierto momento en una determinada casa zodiacal es para ellos la causa de que una persona tenga este o aquel carácter, o que esté predestinada a una vida gloriosa o infame, o que vaya a morir en tal o cual fecha. Una observación material, el brillo de una estrella en el zodiaco, es lo que determina su destino.

Arúspice en el ejercicio de sus funciones.

Para fundamentar sus creencias, los astrólogos de la antiguedad practicaban la moderna ciencia de recoger datos, examinarlos y establecer conclusiones. Como es obvio, les faltaban uno o dos ingredientes para que esos procedimientos estadísticos fueran fiables y científicos, como la intención de ponerlos a prueba y la de aprender de los errores.


El gran filósofo y orador Cicerón se asombraba de que alguien pudiese seguir creyendo en las predicciones de los adivinadores y que cuando dos astrólogos se encontraban no se desternillaran de risa al saber cómo se lo inventaban todo. Como creo que decía Borges en una conversación con Alifano, cuando dos adivinos se cruzan por la calle seguramente se sonríen uno a otro sintiéndose cómplices de la farsa con la que engañan a los demás.

Cicerón mostró mucho ingenio y sensatez al volver una observación estadística contra los propios astrólogos, refiriéndose a la batalla de Cannas, en la que en un solo día murieron treinta mil romanos:

“Me pregunto si todos los que murieron en la batalla de Cannas nacieron debajo de la misma estrella, ya que la suerte fue para todos la misma”.

El argumento es demoledor, aunque no parece haber tenido mucho efecto, porque ya sabemos que los crédulos miran con mucha atención a las estrellas pero no prestan ningún oído a lo razonable.

Romanos de todos los signos zodiacales a punto de morir el mismo día


(Publicado por primera vez en Divertinajes, el 14 de noviembre de 2013. Revisado en 2018)


 El azar y la necesidad

De las fascinantes paradojas y contradicciones alrededor del azar, la necesidad y el destino quise hablar en 2014 en la página Divertinajes. O quizá no lo quise, sino que me fue impuesto por una necesidad metafísica o por el golpear causal o casual en el interior de mi cerebro. Aquí he añadido otros textos relacionados con el azar y la necesidad, es decir, el determinismo y el indeterminismo.

Pi y la Biblioteca

Leer Más
Dawkins: genes, memes y determinismo

Leer Más
Casualidades causales

Leer Más
El azar y la necesidad

Leer Más
Tersites y Palamedes, las leyes del azar
|| Homéricas /007

Leer Más
Aquiles y Áyax se la juegan en Troya
Homéricas /008

Leer Más
El rey indio que se apostó a sí mismo

Leer Más
Cómo ganar a los dados a un tonto

Leer Más
Lo que sí está en los genes

Leer Más
El azar y la necesidad

Leer Más
Casualidades

Leer Más
Casualidades significativas y narrativa

Leer Más
La columna de fuego

Leer Más
Análisis retrospectivo y física cuántica en el problema del determinismo y el indeterminismo

Leer Más
Cicerón, el estadístico

Leer Más

Share

El rey indio que se apostó a sí mismo

El Mahabharata, un texto varias veces más extenso que la Ilíada y la Odisea juntas cuenta la historia de los bharatas, es decir de los indios. Curiosamente, en esta tremenda epopeya, el juego de dados tiene una importancia fundamental. La historia es larga y llena de desvíos narrativos, pero intentaré resumirla aquí.

Bhima-Back-To-Godhead-Bhima-Attaked-To-Raksasa

Bhima, el Hércules de la India, lucha con un demonio Raksasa

Tres hermanos de la familia Pandava, Bhima, Arjuna y Yudhistira, son los protagonistas de la epopeya, que culmina en la terrible batalla de Kurukshetra, en la que se enfrentarán los Pandavas con sus rivales (pero también familiares), los Kaureva. De los tres hermanos, Bhima es una especie de Hércules imparable, mientras que Arjuna es un héroe complejo, que se debate entre el deber y sus escrúpulos morales en la batalla final, escena que se cuenta en el fragmento de la epopeya conocido como Baghavad Gita.

La batalla de Kurukshetra. Eñl dios azul Khrishna/Vishnú conduce el carro de Arjuna

Yudhistira -the_journey_to_heaven

El rey Yudhistira

El tercer hermano, el rey Yudhistira es razonable, sensato, justo e incorruptible, un verdadero ejemplo moral: es casi la personificación del dharma o ley moral y natural.

Aunque sus hermanos y todos los que le rodean valoran y respetan la rectitud y bondad de Yudhistira, el rey tiene una gran debilidad en el juego de dados: “Nunca puedo rechazar un desafío”. Como dice aquel célebre adagio: “Dadle a los grandes hombres grandes debilidades”.

Duryodhana, enemigo de los pandavas, decide aprovechar la debilidad del rey Yudhistira y le invita a un juego de dados en el que el astuto Shakuni jugará en su lugar. Yudhistira acepta, aunque es completamente consciente de que Shakuni es un experto en el juego y que, además, hará trampas para vencerle: “Un rey no puede rechazar el desafío de otro rey”, dice, apelando a su sentido del deber, aunque algunos comentadores explican que es tan sólo una forma de justificar su vicio por los juegos de azar.

Shakuni, el engañador

Se celebra entonces el combate de dados. El rey Yudhistira acepta incluso  jugar con los dados que han sido fabricados con los huesos del padre de Shakuni, su rival en la partida. Son unos dados que permiten que aparezca la cifra deseada por quien los lanza, es decir, neutralizan el azar propio de este juego.

—¿No es eso poco ortodoxo? -protesta levemente Yudhistira.
—¿Rechazas el desafío? —le pregunta su rival.
—Lo que debe ser será.

Como se ve, el rey de los Pandavas parece pertenecer a esa especie de fatalistas que aceptan cualqueir cosa que pase, sin plantearse siquiera que si decidiera no jugar eso también tendría que pasar. Pero podemos suponer que es otra de sus excusas para no rechazar una buena partida.

El juego comienza y Shakuni gana una y otra vez. Llega un momento en el que Yudhistira pierde todas sus posesiones. Apuesta tras apuesta, cegado por la pasión del juego, el rey se juega a sus hermanos Bhima y Arjuna y a todos los soldados de su ejército. Por fin, se apuesta a sí mismo y pierde de nuevo.

No le queda ya nada, excepto su esposa Draupadi, a la que también pierde. Draupadi, por cierto es esposa de los tres hermanos (Bhima, Arjuna y Yudhistira), algo insólito en casi cualquier cultura, donde son los hombres quienes suelen tener varias esposas y no al contrario.

Draupadi y sus cinco esposos. Con Yadhustira en el centro. A la izquierda el poderoso Bhima con su maza, a la derecha Arjuna. A los lados, dos hermanos Pandavas menos importantes.


Los rivales del rey Yadhustira van a buscar a Draupadi, pero ella rehúsa quedar en manos de los vencedores. Entonces, un tal Duhsasana quita las ropas a la mujer delante de todos, pero Draupadi sigue vestida. Una y otra vez le arranca las ropas y una y otra vez ella sigue allí, sin que su desnudez sea mostrada.

Un silencio absoluto desciende sobre el inmenso salón. Hay sólo dos personas en el mundo. Allí está Draupadi, vestida y dominada por la ira. Allí está Duhsasana, exhausto y repentinamente asustado. Se adelanta entonces Bhima y sus palabras se escuchan en los tres mundos: “Duhsasana, cuando llegue la batalla final, yo mismo te abriré el pecho y beberé tu sangre”.

El dios Krishna es quien impide que Draupadi quede desnuda

En el desenlace de esta historia, Draupadi obtiene la protección del propio padre de su rival, pues logra convencerlo de que ella no puede ser entregada como trofeo, puesto que su marido la apostó en el juego de dados cuando ya se había apostado a sí mismo, por lo que había perdido el derecho sobre ella y no podía jugársela en una nueva apuesta. El viejo rey ciego de os Kauravas, concede la razón a Draupadi, no porque haya quedado convencido por el impecable argumento, sino por el temor ante las consecuencias futuras, pues se ha dado cuenta de que los Pandavas cuentan con la protección del dios Krishna (que es la personificación de otro dios, Vishnu, en el Mahabharata). El viejo rey Kaurava concede a Draupadi varios deseos, que llevan a la liberación de los hermanos y del propio Yudishtira.

Tras esta escena del juego de los dados hay mucho más, pero no puedo detenerme aquí a analizar todos sus detalles. Sí me interesa señalar lo curioso que resulta que Yadhustira, el personaje que es la personificación de la ley, la ley que gobierna la vida de los seres humanos pero también la ley natural y la ley moral, tenga una relación tan estrecha con el azar. En Yudhistira se combinan la rigidez del deber, la fatalidad y la imposibilidad de escapar al destino (“Lo que ha de ser, será”), con el azar de un juego de dados. Esta curiosa mezcla de azar y destino es una de las ideas centrales de la filosofía del pensador griego Demócrito, creador junto a su maestro Leucipo de la teoría atómica.

Por otra parte, el importantísimo papel que el juego de los dados tiene en el Mahabharata parece indicarnos algo acerca de las representaciones de partidas de dados entre héroes de la Ilíada. ya se trate de Palamedes y Tersites o de Áyax y Aquiles (ver Aquiles y Áyax se la juegan en Troya).  Quizá este juego de dados del Mahabharata señala hacia aquella escena perdida, que Homero no incluyó en su relato, pero que sí debió conservarse en las tradiciones populares de la guerra de Troya. Porque tal vez las coincidencias entre el Mahabharata indio y la épica griega no son casuales.


 

(Publicado por primera vez en Divertinajes, el 3 de octubre de 2013. Revisado en 2015)

Entradas publicadas en NUMEN
(Para otras entradas de mitología ver MITOLOGÍA)

El terror invade América

Leer Más
Salvado por el terror (y la mitología)

Leer Más
Cicerón, el estadístico

Leer Más
El rey indio que se apostó a sí mismo

Leer Más
La venganza de Alcmeón

Un mito recuperado por Carlos García Gual


Leer Más
Cómo descubrí cómo Teseo escapó del laberinto poco después de leer a Borges

Leer Más
El Mahabharata y otras obras del tiempo

Leer Más
El deus ex machina de la Medea de Eurípides

Leer Más
Mitología, mística y religión

Leer Más
La mitología comparada, ¿arte o ciencia?

Leer Más
Hipótesis mitológicas

Leer Más
El tiempo de los mitos

Leer Más
Salvado por el terror (y la mitología)

Leer Más
El héroe en el estiercol

Leer Más
La infiel Helena

Leer Más
La fiel Penélope

Leer Más
Teseo y la identidad

Leer Más
El barco de Teseo

Leer Más
La maternidad extravagante de Atenea y Satana

Leer Más
Atenea y Satana: el dios “embarazado”

Leer Más
Hefesto y el nacimiento de Atenea, reinterpretación de un mito

Leer Más
La prostitución masculina en los mitos armenios

Leer Más
Primera defensa del deus ex machina

Leer Más
Héroes trágicos o victoriosos

Leer Más
¡Felicidades!

Leer Más
El álbum de Pandora

Leer Más
Tuan Mac Carell
Seres proteicos 2

Leer Más
Los indoeuropeos y la mitología comparada

Leer Más
La fidelidad de la tradición

Leer Más
Helena de Troya y su doble

Leer Más

*****


 El azar y la necesidad

De las fascinantes paradojas y contradicciones alrededor del azar, la necesidad y el destino quise hablar en 2014 en la página Divertinajes, o quizá no lo quise, sino que me fue impuesto por una necesidad metafísica o por el golpear causal o casual en el interior de mi cerebro. Aquí he añadido otros textos relacionados con el azar y la necesidad, es decir, el determinismo y el indeterminismo.

Pi y la Biblioteca

Leer Más
Dawkins: genes, memes y determinismo

Leer Más
Casualidades causales

Leer Más
El azar y la necesidad

Leer Más
Tersites y Palamedes, las leyes del azar
|| Homéricas /007

Leer Más
Aquiles y Áyax se la juegan en Troya
Homéricas /008

Leer Más
El rey indio que se apostó a sí mismo

Leer Más
Cómo ganar a los dados a un tonto

Leer Más
Lo que sí está en los genes

Leer Más
El azar y la necesidad

Leer Más
Casualidades

Leer Más
Casualidades significativas y narrativa

Leer Más
La columna de fuego

Leer Más
Análisis retrospectivo y física cuántica en el problema del determinismo y el indeterminismo

Leer Más
Cicerón, el estadístico

Leer Más

Share

La venganza de Alcmeón

Un mito recuperado por Carlos García Gual

gual

“Hay en esta saga un objeto muy singular de extraña fuerza mágica, que ejerce un papel determinante en el destino de los héroes. Se trata de un collar, un collar de oro que pasa de unas manos a otras dejando un rastro sanguinolento… Acaso el collar simboliza cierta fatalidad que flota en la atmósfera del relato mítico. Objeto del deseo femenino, el collar resulta ser el motivo de dos actuaciones mortíferas”.
   Carlos García Gual, La venganza de Alcmeón


Al norte de la región del Ática,  cuya capital es Atenas, se extiende  Beocia, que tiene como ciudad principal Tebas, una de las principales polis griegas en la época clásica, en permanente rivalidad con Atenas. Sin embargo, ya antes, en plena edad micénica, Tebas era muy conocida. Varios mitos célebres transcurren en esta ciudad, como su fundación por el misterioso Cadmo, llegado desde Fenicia y que guarda una interesante relación con Egipto; el nacimiento de Dionisos y los crímenes de las bacantes enloquecidas, o la historia de Edipo, el hombre más sabio y más desgraciado, que desveló el enigma de la Esfinge pero no pudo comprender su propio enigma.

Grecia mitica

Beocia (en amarillo), región de Tebas; el Ática (en naranja), región de Atenas, y la Argólida (en verde) con su capital Argos, de donde partieron las dos expediciones contra Tebas.

Siete contra Tebas

Capaneo, uno de los Siete, escala las murallas de Tebas (“Seven against Thebes Getty Villa 92.AE.86” by English: Caivano Painter )

 Dentro del ciclo mitológico tebano existe un acontecimiento interesantísimo, el asedio a la ciudad por una alianza liderada por siete guerreros, número que coincide con las siete puertas de la ciudad. La guerra, organizada por el rey Adrasto de Argos, tenía como objetivo restituir en el trono de Tebas a Polinices, que había sido desterrado por su hermano Eteocles, quien debía compartir el poder tras el exilio del padre de ambos, Edipo. La expedición fracasó y los argivos y sus aliados fueron vencidos, pero tiempo después los hijos de aquellos guerreros, los llamados Epígonos, regresaron y esta vez conquistaron la ciudad. Se supone que aquello sucedió poco antes de la guerra de Troya y que esa pudo ser la razón por la que Tebas no participó en el conflicto inmortalizado por Homero en su Ilíada. Existe un tercer ciclo tebano, menos conocido que los de Edipo, los Siete contra Tebas o los Epígonos, que es el de Alcmeón, un personaje que no era tebano, pero que entretejió su destino con la célebre ciudad beocia.

Carlos García Gual ha dedicado un delicioso libro y una intensa investigación a recuperar este mito olvidado.

El mito es verdaderamente enrevesado, pero García Gual va guiando al lector poco a poco, desentramando la historia, uniendo hilos que un lector poco avisado no percibiría y descubriendo la riqueza de una leyenda que en la antigüedad fue tan celebrada como las de Edipo, Orestes o Medea y que, por diversos accidentes históricos, ha llegado a nosotros muy maltrecha y fragmentaria. Aquí solo me referiré a los detalles principales, dejando a los lectores el placer de sumergirse en toda su riqueza leyendo La venganza de Alcmeón.


El collar de Harmonía

Todo comienza poco después de la fundación de la ciudad, llamada entonces Cadmea por su fundador, Cadmo, un extranjero hijo de un rey fenicio (Agenor) y un rey egipcio (Belo), que parte en busca de su hermana Europa, que ha sido raptada por Zeus. Se trata, como es obvio, de un mito lleno de referencias geográficas, que parece recordar el origen o la expansión de diversos pueblos en el Mediterráneo.

Cadmo llegó a la región de Beocia y tras matar a un dragón consagrado al dios de la guerra Ares, se casó con Harmonía, hija adulterina de Ares con Afrodita. Los dioses asisten a las bodas y ofrecen diversos regalos. Los padres de la novia, Ares y Afrodita, le regalan un collar fabricado por el dios herrero Hefesto, por lo que se sospecha que ya entonces el collar estaba maldito, pues quizá de este modo Hefesto quiso vengar el adulterio de su esposa con el dios de la guerra.  Se trate o no de un regalo maldito, conducirá a la perdición a todos los que lo deseen o posean.

Las bodas de Cadmo y Harmonía en un mosaico descubierto en 1986 en las ruinas romanas de La Malena, en Azuara (Zaragoza). Los dioses, presididos por Zeus, rodean a los novios.

cadmoyharmonia-image_gallery

Detalle del mosaico de La Malena. No soy capaz de distinguir el collar de Harmonía, la novia. Eso puede deberse a distintas razones: quizá el collar sea esa pieza verde esmeralda que parece llevar en su regazo, o tal vez el collar se ha borrado o fue robado debido a que las piezas del mosaico eran especiales (¿doradas o de oro?), pues mientras que las otras diosas llevan collares muy reconocibles, el cuello de Harmonía parece especialmente dañado. También podría ser que la diosa situada a la izquierda sostuviera el peplo y el collar que los dioses regalaron a Harmonía, y que también se haya perdido esa parte del mosaico.

No estoy muy seguro de si las desventuras del propio Cadmo tienen relación con el collar, pero lo cierto es que  todos los reyes de Tebas que descienden de Cadmo y Harmonía mueren de manera trágica o parten al exilio. Cadmo y Harmonía son los primeros en exiliarse; el sobrino de Cadmo y su heredero, Penteo, muere desgarrado por su madre y sus tías, que cumplen así una venganza del dios Dionisos (primo de Penteo, por cierto).

Aunque la cronología de los reyes de Tebas es confusa, Polidoro, hijo de Cadmo, parece heredar el trono, aunque otras versiones dicen que partió al exilio con Cadmo. El hijo de Polidoro, Lábdaco también será rey de Tebas y también morirá a manos de bacantes enfurecidas. Muchos sitúan aquí el verdadero origen de la maldición, que habría sido causada por la negativa de Lábdaco a aprobar los cultos a Dionisos. El hijo de Lábdaco,  Layo, morirá a manos de su propio hijo, Edipo, quien cederá el trono a sus hijos Eteocles y Polinices, pero antes también los maldecirá. Polinices parte al exilio cuando Eteocles se niega a compartir el trono, y se refugia en la corte de Adrasto de Argos. Es aquí cuando comienza el ciclo que culminará en la historia de Alcmeón, porque Polinices se lleva consigo el collar de Harmonía.

Edipo maldice a su hijo POlinices en presncia de sus hijas

Edipo maldice a su hijo Polinices en presencia de sus hijas Antígona e Ismene (Marcel Baschet)

 

Casa real de Tebas

Genealogía de Cadmo y algunos de sus descendientes, en especial los relacionados con el collar de Harmonía: Cadmo, Harmonía, Polidoro, Lábdaco, Layo, Yocasta, Edipo, Eteocles y Polinices, y Tersandro.

 


 

El collar de Erifila (que antes fue de Harmonía)

Cuando el exiliado Polinices llega a Argos con el collar de Harmonía, la joya se desvía desde las manos de la familia real tebana a la de los reyes de Argos. Nos encontramos entonces con otro ciclo, que tiene su origen en uno de los personajes más interesantes de la mitología, el adivino Melampo, pero aquí tan solo señalaré que en Argos también existía un conflicto entre los descendientes de Melampo y su hermano Biante, que se habían repartido el reino.

Tras diversas peripecias, en Argos reinan Adrasto, decendiente de Biante, y Anfiarao, descendiente de Melampo, que han logrado hacer las paces gracias a la boda de Anfiarao con Erifila, hermana de Adrasto. Antes de esta boda, Anfiarao había matado a un tercer hermano de Adrasto y Erifila, llamado Prónax, primo del propio Anfiarao, aunque otras versiones, dice García Gual, aseguran que a quien mató fue a su tío Tálao, padre de Prónax (y de Erifila y Adrasto). Como se ve, en la Grecia mítica no hay nada más peligroso que tener familia, como bien señala García Gual en el capítulo “Los peligros de las bodas y los parientes políticos”. Sea como sea, el pacto entre Adrasto y Anfiarao establece una condición: siempre que haya una disputa entre ambos, Erifila, hermana de uno y esposa del otro, será quien decida lo que debe hacerse.

POlinices entrega a Erifila el colalr de Harmoníoa

Polinices entrega a Erifila el collar de Harmonía. Supongo que una de las razones para sumar a Anfiarao a la expedición pudo ser que, en ausencia de Adrasto, podría tener la tentación de hacerse con todo el poder en Argos.

Y aquí es donde se juntan las dos historias, la del exiliado tebano Polinices y la de Anfiarao. Adrasto casa a su hija Argía con Polinices y se compromete a ayudarle a recuperar el trono de Tebas. Para ello organiza un ejército formado por siete caudillos: Adrasto mismo, Capaneo, Tideo, Hipomedonte, Partenopeo, Polinices… y Anfiarao. Sin embargo, Anfiarao, que ha heredado las dotes de adivino de su antepasado Melampo, sabe que morirá si acude a la expedición contra Tebas. Es entonces cuando Polinices decide recurrir al collar de Harmonía y se lo regala a la esposa de Anfiarao, Erifila. A cambio le pide que convenza a su esposo para unirse al ejército que asediará Tebas.

Erifila, recordando el pacto entre Adrasto y Anfiarao que le concedía a ella el poder de decidir en sus disputas, obliga a su esposo a partir al combate. Antes de dirigirse a lo que él sabe una muerte segura, Anfiarao hace prometer a su hijo Alcmeón que algún día tomará venganza.


Es muy posible que aquí se represente la partida de Anfiarao hacia Tebas

Se cree que en esta plancha podría representarse la partida de Anfiarao hacia Tebas. Su esposa Erifila que lo despide, llevando sobre sus hombros al niño Alcmeón.


La venganza de Alcmeón

Sacrificio de los siete cauJuramento de los Siete contra Tebas, entre ellos POlinices y Anfiarao.d

Juramento de los Siete contra Tebas ante un caballo sacrificado. Entre ellos están Adrasto, Polinices y Anfiarao. La escena rrcuerda inevitablemente el célebre Ashvameda o sacrificio del caballo que aparece en los textos de la India védica.

Como él mismo había previsto, Anfiarao muere ante Tebas, aunque su muerte es más honrosa que la de sus compañeros: al ver que Anfiarao no podrá escapar de uno de sus enemigos, Zeus abre la tierra “para acogerlo en el mundo de los muertos”, desde donde seguirá haciendo sus predicciones a todo el que lo visite.

Muerte de Eteocles y Polinices

Muerte de Eteocles y Polinices

Tebas, pues, resiste el asedio y todos los capitanes del ejército atacante mueren, a excepción de Adrasto, lo que nos podría hacer sospechar que toda la guerra es una conspiración entre Adrasto y su hermana Erifila, ya sea para vengar la muerte de su padre Tálao o de su hermano Prónax, ya para librarse de un nada fiable pariente, aunque lo cierto es que no he encontrado ningún indicio claro que señale en esa dirección. En cualquier caso, en el combate no solo muere Polinices, sino también su hermano Eteocles, pues ambos se enfrentan y se matan en combate singular.

Esta es la primera parte de la maldición. La segunda tiene como protagonista a Alcmeón y sucede cuando Adrasto organiza una nueva expedición para poner en el trono de Tebas a Tersandro, el hijo de Polinices. En esta ocasión, Tersandro ofrece a Erifila otro regalo que los dioses hicieron a Harmonía en su boda, un peplo o vestido maravilloso, para que convenza ahora a su propio hijo para acudir al nuevo asedio.

Erifila convence a Alcmeón, que marcha junto a los hijos de los héroes que perecieron ante Tebas y el propio rey Adrasto. De este segundo combate ante los muros de Tebas no tenemos un equivalente a la Ilíada homérica, lo que es una pena. En esta ocasión muere tan solo Egialeo, hijo de Adrasto por parte de los atacantes, lo que parece probar que, como dice Diomedes en la Ilíada ante los reproches del anciano Néstor, en nada tienen que envidiar estos héroes a sus padres, pues fueron los epígonos quienes lograron derribar los muros de la altiva Tebas.

Alcmeón regresa entonces a la Argólide, quizá tras pasar por Delfos y recibir el beneplácito de Apolo para vengar la muerte de Anfiarao, y mata a su madre Erifila. Los mandatos de los dioses son caprichosos y a menudo paradójicos: por una parte un hijo debe vengar la muerte de un padre o de un hermano, pero si lo hace, será castigado y torturado por las temibles Erinías. Es algo semejante a aquella medalla del Imperio Austrohúngaro que se concedía a quienes habían ganado una batalla desobedeciendo las órdenes de sus superiores: eso sí, si no ganaban la batalla eran condenados a muerte. En el caso de Alcmeón, si obedece al mandato de Apolo y de la sangre, será castigado por impiedad filial pues mata a su madre; si no la mata, se expone al castigo… por infidelidad filial, pues no habrá cumplido el juramento dado a su padre. Este era un tema que gustaba mucho a los mitógrafos griegos: hay que vengar la impiedad filial pero al mismo tiempo el hacerlo es una impiedad filial.

De todos modos, en este caso, como señala García Gual al ocuparse de la historia de Calírroe (tambien tentada por el collar de Harmonía/Erifila) y la hermosa historia de Alfesibea/Arsínoe, se puede detectar el conflicto entre la fidelidad a la familia y la fidelidad al esposo o amante: Alcmeón venga a su padre al matar a su madre, pero Erifila no ha matado o sido cómplice de la muerte de un familiar, excepto en segundo o tercer grado, sino a su marido. García Gual incluso apunta la inquietante posibilidad de que Erifila en realidad no creyese en las predicciones de su esposo, del mismo modo que los troyanos no creían en las de Casandra o Laocoonte, y que, en consecuencia, no pensara que estaba enviando a su esposo a una muerte cierta.


El collar de Calírroe (que antes fue de Erifila y antes de Harmonía)

Alcmeón atormentado por las Erinías

Alcmeón atormentado por las Erinías

Perseguido por las Erinías, temibles diosas que atormentan a quienes han matado a un pariente, Alcmeón parte al exilio buscando la purificación. En la Psófide se casa con la hija del rey Fegeo, a la que algunos llaman Alfesibea y otros Arsínoe. Alcmeón regala a su esposa el collar maldito, pero se ve obligado por las Erinías a seguir huyendo, hasta llegar a una tierra junto a la desembocadura del río Aqueloo. Allí se casa con la hija de Aqueloo y tiene dos hijos, además de lograr la ansiada purificación. Sin embargo, ahora es Calírroe quien desea el collar, así que Alcmeón regresa a la corte de Fegeo a buscarlo, donde es asesinado por el rey. Es aquí donde tiene lugar el curioso episodio que tiene por protagonista a Alfesibea, la anterior esposa de Alcmeón, quien se niega a colaborar con su familia en la venganza pero que posiblemente colabora en la que los hijos de Calírroe llevan a cabo contra su propio padre y hermanos. Es, como señala García Gual en el capítulo que dedica a este personaje, un curioso ejemplo de la ruptura de la fidelidad familiar a causa de una fuerza más poderosa, el amor. En palabras de Propercio: “Alfesibea vengó a su esposo en sus hermanos; el amor rompió los lazos de la misma sangre”.

Yo encuentro en este desenlace, una de esas simetrías que nos complacen, como dice García Gual, en este caso una simetría inversa, pues el mito comienza con la muerte de un hermano o un padre (los de Erifila), continúa con la colaboración en la muerte de un esposo y un hijo (Anfiarao y Alcmeón). Y quizá termina, al menos según alguna de las versiones, en la venganza que lleva a cabo Alfesibea por la muerte de un esposo (Alcmeón), venganza que ahora cae sobre los hermanos y el padre (Fegeo y sus hijos). Pero debo admitir que mi interpretación del acto de Erifila como motivado por la venganza y no por la codicia creo que no tiene sustento en los textos, y no recuerdo que García Gual lo sugiera, al menos de manera explícita.

Este es un brevísimo resumen de la minuciosa investigación de García Gual, llena de detalles sugerentes, que nos permiten darnos cuenta de la riqueza que encerraba este mito y sentir pena por todos los testimonios que se han perdido y que se enumeran en uno de los primeros capítulos, por ejemplo unos Epígonos de Esquilo y otros de Sófocles, varias obras de Eurípides con Almeón como protagonista, un Anfiarao, un Alcmeón y tal vez una Erifila, de Sófocles, aparte de las obras perdidas de otros muchos dramaturgos. Menciona también García Gual un poema de Estesícoro dedicado a Erifila, del que se han recuperado recientemente algunos versos, que me gustaría leer, teniendo en cuenta el buen trato que este poeta dio a Helena, en contra de la opinión casi general.

A partir de todos los fragmentos dispersos, Carlos García Gual reconstruye este mito injustamente olvidado, que está lleno de matices que aquí no he podido mencionar, como el análisis de la fatalidad o libertad de los actos del héroe trágico que es Alcmeón, pero también de los otros personajes principales, como Erifila, Alfesibea o Anfiarao, y esa oportuna reflexión acerca de “los peligros de las bodas y de los parientes políticos”.


gual

La venganza de Alcmeón. Un mito olvidado
Carlos García Gual

Fondo de Cultura Económica
México, 2014


NOTAS

En Zinedine Zidane y la tragedia griega he contado la muerte del héroe Tideo, que pierde la inmortalidad precisamente por la intervención de Anfiarao.

Al leer el repaso a todos los textos perdidos que nos ofrece García Gual, es inevitable pensar que en los dos asedios de Tebas se concentra un momento fundamental de la época micénica, un fin de época que quizá tenga una relación más estrecha de lo que se cree con la posterior caída de Troya. Espero ocuparme de ello en alguna ocasión en Homéricas.


 

Entradas publicadas en NUMEN
(Para todas las entradas de mitología ver MITOLOGÍA)

El terror invade América

Leer Más
Salvado por el terror (y la mitología)

Leer Más
Cicerón, el estadístico

Leer Más
El rey indio que se apostó a sí mismo

Leer Más
La venganza de Alcmeón

Un mito recuperado por Carlos García Gual


Leer Más
Cómo descubrí cómo Teseo escapó del laberinto poco después de leer a Borges

Leer Más
El Mahabharata y otras obras del tiempo

Leer Más
El deus ex machina de la Medea de Eurípides

Leer Más
Mitología, mística y religión

Leer Más
La mitología comparada, ¿arte o ciencia?

Leer Más
Hipótesis mitológicas

Leer Más
El tiempo de los mitos

Leer Más
Salvado por el terror (y la mitología)

Leer Más
El héroe en el estiercol

Leer Más
La infiel Helena

Leer Más
La fiel Penélope

Leer Más
Teseo y la identidad

Leer Más
El barco de Teseo

Leer Más
La maternidad extravagante de Atenea y Satana

Leer Más
Atenea y Satana: el dios “embarazado”

Leer Más
Hefesto y el nacimiento de Atenea, reinterpretación de un mito

Leer Más
La prostitución masculina en los mitos armenios

Leer Más
Primera defensa del deus ex machina

Leer Más
Héroes trágicos o victoriosos

Leer Más
¡Felicidades!

Leer Más
El álbum de Pandora

Leer Más
Tuan Mac Carell
Seres proteicos 2

Leer Más
Los indoeuropeos y la mitología comparada

Leer Más
La fidelidad de la tradición

Leer Más
Helena de Troya y su doble

Leer Más


HOMÉRICAS

HOMÉRICAS

Leer Más
¿Conocía Homero la escritura?
Homéricas/001

Leer Más
¿Habla Homero de sí mismo en sus obras?
Homéricas /002

Leer Más
¿Quién ganó la guerra de Troya?
Homéricas /003

Leer Más
¿Son los dioses la voz de la conciencia?
Homéricas /004

Leer Más
¿Se inspiró Homero en el Mahabharata indio?
Homéricas /005

Leer Más
El multiforme Ulises
Homéricas 006

Leer Más
Tersites y Palamedes, las leyes del azar
|| Homéricas /007

Leer Más
Aquiles y Áyax se la juegan en Troya
Homéricas /008

Leer Más

LA EPOPEYA DE GILGAMESH

La epopeya de Gilgamesh

Leer Más
Gilgamesh y Canetti

Leer Más
El diabolus ex machina

Leer Más
La siembra de Gilgamesh

Leer Más
La paradoja de Gilgamesh

Leer Más
Dos hombres y un destino: Gilgamesh y Enkidu

Leer Más
El primer libro contiene todos los libros

Leer Más
Cuando los dioses hacían de hombres

Leer Más
¿Quién es el cazador furtivo?

Leer Más
Un jardín, un hombre, una mujer y una serpiente

Leer Más
Un poco de evemerismo mesopotámico

Leer Más
Junto a los ríos de Babilonia

Leer Más
El Salmo 137 y la influencia babilonia

Leer Más
La pausa valorativa en Babilonia

Leer Más
Las aventuras de Gilgamesh y Enkidu

Leer Más
Sinleke Unumi, uno de los primeros escritores

Leer Más

MITOS QUE SALVAN

Mitos que salvan

Leer Más
El viejo Badan y su hijo Badaneqe, o la utilidad de los mitos

Leer Más
Reyes mutilados

Leer Más
Los herreros divinos y cojos

Leer Más

NOSTOI

NOSTOI, LOS REGRESOS

Leer Más
El destino y el camino

Leer Más
Petronio: Exhortación a Ulises

Leer Más
Tennyson: Ulises

Leer Más
Neruda Peregrino

Leer Más
Kavafis: Ítaca

Leer Más
La fiel Penélope

Leer Más
Du Bellay: Feliz quien como Ulises

Leer Más
Sobre un verso extranjero, de Seferis

Leer Más
El regreso de Ulises y la traducción

Leer Más

Share