Escuchar libros: ¿un regreso a la cultura oral?

Agustín leyendo (parece que para un auditorio)

En la época actual tenemos la posibilidad no sólo de leer los libros, sino de escucharlos como lo hacían, aunque de otra manera, nuestros antepasados.

Algunas personas a las que he comentado mi afición a escuchar libros me han dicho que un libro escuchado no puede compararse a uno leído. Supongo que es parte del fetichismo del libro impreso, algo de lo que a mucha gente le resulta difícil desligarse. Se confunde de este modo el continente con el contenido, como se decía antiguamente (no sé si continente es correcto en este contexto, pero yo recuerdo así la frase).

En realidad, escuchar un libro supone una vuelta a la cultura oral, que ya se reinició con la radio y con la televisión (que es, como es obvio, audiovisual).

En tiempos de Agustín de Hipona la costumbre era leer los libros en voz alta: todo el auditorio los escuchaba. Había tan sólo un lector, es decir, la persona que leía en voz alta, aunque supongo que esa persona también escucharía su propia voz al leer los libros para los demás. Alberto Manguel cuenta en Una historia de la lectura que Agustín se quedó bastante sorprendido al ver que Ambrosio de Milán leía sin pronunciar las palabras:

“Sus ojos recorrían las páginas y su corazón penetraba el sentido; mas su voz y su lengua descansaban.”.

Este testimonio muestra que la costumbre, incluso cuando uno estaba solo, era leer en voz alta, es decir, escuchar el libro.

Manguel también cuenta que los soldados de Alejandro Magno se quedaron asombrados cuando en una ocasión le vieron leer una carta de su madre “en silencio”. Me parece recordar que también Aristóteles llamaba la atención de sus coetáneos por su costumbre de leer en silencio. Quizá esa es una de las cosas que Alejandro aprendió de su maestro. Así que antiguamente el fetichismo era hacia la palabra hablada, en vez de, como sucede hoy, con la escrita, al menos en lo que se refiere a los libros.

 

En casi todas sus representaciones, Agustín lee : “En el Arca marmórea de san Agustín, construida en el siglo XIV sobre el altar que conserva las reliquias del santo, Basílica de San Pedro in Ciel d’oro, Pavía; el diálogo de Agustín con san Simpliciano; a la derecha, la conversión: siguiendo la sugerencia de un ángel, Agustín lee las Cartas de san Pablo.” (Tomado de 30 días)

No sólo eso, como también aclara Manguel, la célebre frase scripta manent, verba volant (“lo escrito permanece, las palabras se las lleva el aire”) en la antigüedad se interpretaba al contrario de como suele hacerse ahora. No era un elogio de la palabra escrita, sino de la palabra dicha en voz alta, que tiene alas y puede volar, comparándola con esa otra palabra silenciosa sobre la página, que permanece inmóvil y muerta.

En esta ocasión parece que Agustín está leyendo en voz alta. “San Agustín” por Benozzo Gozzoli, 1468; en la Iglesia de San Agustín, San Gimignano, Italia

Y añade Manguel la siguiente e  observación muy interesante:

“Enfrentado con un texto escrito, el lector tenía el deber de prestar su voz a las letras silenciosas, a las scripta, para permitirles convertirse en verba, palabras habladas, espíritu.”

Yo, sin embargo, tengo una interpretación diferente del Scripta manent, verba volant, pero no es éste lugar para desarrollarla. Sólo diré que he inventado una variación relacionada con el mundo digital:

“Bytia volant et manent” (“Los bits vuelan y permanecen”)

Usé la idea en mi libro El guión del siglo 21, donde explico a qué me refiero. La idea también se muestra en la ilustración de la portada, realizada por Samuel Velasco.

En mi opinión, los ordenadores han hecho que la distinción que proponía Marshall McLuhan entre la galaxia Gutemberg y la Galaxia Tesla (él la llamaba erróneamente Galaxia Marconi) haya quedado en parte sin sentido. Resulta que ahora lo auditivo y lo audiovisual es también, y más que nunca, un texto modificable, revisable, que cambia pero que, al mismo tiempo permanece. La mayor virtud del alfabeto y la imprenta es el desarrollo del pensamiento lógico y de la reflexión profunda, que ahora también está al alcance de lo audiovisual:, pues podemos conservar lo sonoro, modificarlo o transmitirlo de manera masiva.

El extraño signo de la portada, formado por un ojo, una oreja y la arroba de internet, sintetiza la fusión de la cultura oral y la visual en un nuevo medio que las supera a ambas.

En cualquier caso, en el futuro, al menos en el futuro que aparece en mi libro Recuerdos de la era analógica, es previsible que no nos preocupe ni lo escrito ni lo oral, porque ni leeremos ni escucharemos los libros, sino que los degustaremos de otra manera, como se puede adivinar en el relato “La obra de arte en los tiempos de la percepción malebranchiana”. Ese relato es una revisión futura del célebre artículo de Walter Benjamin “La obra de arte en la época de la reproducción mecánica”, y también a la luz de las ideas del padre Nicolás de Malebranche. Por eso quizá no es casual que aquí, en esta entrada, me haya referido varias veces a Agustín de Hipona, ya que Malebranche era agustiniano.

 


A continuación, incluyo un fragmento de la charla en la que Juanjo de la Iglesia presentó Recuerdos de la era analógica en El Caldito.

En esta breve pasaje de la conversación con Juanjo,  hablamos de la literatura oral y de leer o de escuchar los libros.

TRANSCRIPCIÓN DE LA CONVERSACIÓN

 

JUANJO: Estaba contando Daniel que le gusta más escuchar, bueno, más..

DANIEL: Sí, últimamente me gusta más escuchar los libros que leerlos. tengo un lector de textos y, entonces, en vez de leer, escucho. Voy por la casa, arreglando la casa, limpiando los platos… y voy escuchando un libro… y me gusta más, incluso tengo más concentración. En realidad es una vuelta a la cultura oral, es como se hacía en Grecia. Si el libro no me interesa, si es sólo por información, digamos… Tengo un lector de libros con un señor que tiene una voz muy buena, no suena nada mecánico, ni robótico… si es sólo por información… lo pongo a alta velocidad, lo pongo a cinco de velocidad….

JUANJO: ¡Y además limpia más deprisa!

DANIEL: Es como, lo que se dice leer en diagonal, es la equivalencia a la lectura en diagonal famosa… escuchándolo a velocidad cinco.

JUANJO: Y además no suena como los discos, suena…

DANIEL: No, no, suena bien…

JUANJO: …quiero decir, que no suena…

DANIEL: Es la voz que suena en los autobuses. Quien haya viajado en autobús… Asier no ha viajado en autobús, pero hay gente que sí…

JUANJO: Yo vengo en autobús todos los días… Y lo único que, el de mi línea se lía con las esdrújulas… Siempre dice “Ribera de…maannnnnaa…

DANIEL: Es una máquina

JUANJO: Es una máquina, el señor virtual que está ahí escondido, el enanito que dice las cosas y que lleva ahí el chófer…

********

Para quien quiera probar el placer de escuchar los libros con un lector electrónico, las buenas voces son las de la empresa Loquendo. La mejor en español es sin duda la de Jorge (castellano de España), pero hay otras bastante buenas como Diego (español de Argentina) o Francisca (español de Chile). También hay buenas voces en inglés, francés, italiano, chino… Para usar las voces se necesita un programa lector, como Textaloud, aunque las últimas versiones de los sistemas operativos, como Windows 7, creo que ya incorporan un lector automático. No hace falta decir lo útil que resultan estos programas para los ciegos, que pueden leer todo lo que aparece en la web al instante.


La primera versión de esta entrada fue publicada el 22 de mayo de 2010.
La revisé en 2011, 2014 y 2016.



Recuerdos de la era analógica,
Una antología del futuro

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A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

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Originally posted 2012-06-15 18:15:22.

Sherlock Holmes y la intuición

Reproduzco a continuación algunos fragmentos de la estupenda entrevista que me hizo Rocío Linares para La Razón y que se publicó el 12 de febrero de 2015.

Ver lo que otros no ven, anticiparse, saber qué piensan los demás … Todo lo que hace a Sherlock Holmes parecer un ser de otro mundo se puede aprender. El cómo lo propone Daniel Tubau en su libro «No tan elemental» (Ariel), que descubre la forma de pensar del célebre detective de Arthur Cenan Doyle. Su particular mirada sobre la realidad, explica Tubau, es lo que le fascinó, igual que a los millones de seguidores que tiene el detective en el mundo, que incluso obligaron a Doyle a resucitar al personaje tras escribir su caída mortal por las cataratas de Reichenbach. Tubau ha leído todos sus libros, visitó su casa en el 221 B de Baker Street en Londres y a los 16 años ya comenzó a anotar en una libreta qué podía aprender de Holmes. Ahora su libro, basado en un exhaustivo estudio de los relatos de Conan Doyle y los tratados de las diversas disciplinas que pone en práctica el detective, descifra las claves para pensar por delante de los demás.

– ¿Por qué es interesante que un libro explique cómo piensa Sherlock Holmes?
-Porque nos enseña que se puede pensar  mejor. Alejarnos de los planteamientos de Watson, que son los comunes, y aprender a ver el mundo con más claridad.

– ¿Cuál es la clave?
-Mirar con curiosidad y mirar atentamente. Es lo que caracteriza a Holmes y lo emparenta con los científicos y con la ciencia moderna, que precisamente recuperó la curiosidad, que durante la Edad Media estaba mal vista. Entonces se pensaba que no había que preguntar, sino que las cosas eran como eran, pero los científicos querían saber.

– ¿Por qué Holmes sigue fascinando y parece tan extraordinario?

-Es curioso, porque a nosotros nos parece inalcanzable, pero él siempre dice que su forma de pensar es «elemental» (no me refiero a la frase «elemental querido Watson» que eso apareció después, en las películas). Lo que intento mostrar en el libro es que sus deducciones, para nosotros asombrosas, se pueden aprender, con un trabajo previo y el uso de métodos adecuados.

-¿Qué es lo elemental para pensar a su modo?
– Lo primero, dejar atrás los prejuicios y no fiarnos de la intuición, que funciona en el 80% de los casos pero en las situaciones nuevas no. Ahí Sherlock nos sorprende, pero porque su intuición está entrenada.

-¿Y qué es la intuición?
-En gran parte es el depósito de conocimientos que hemos adquirido a lo largo de la vida y que nos ofrece respuestas ante una situación. Nuestro aprendizaje previo nos dicta cómo reaccionar. Vemos una sombra y nos cambiamos de acer porque nos sugiere peligro. Pero eseo se basa muchas veces en prejuicios, así que no tiene hgarantía. Es una respuesta automática, que puede funcionar o no.

-En su libro dice que el mundo está lleno de cosas obvias que hoy nadie observa”. ¿Es un error al que nos lleva la rutina de nuestros tiempos?
-Es un mal de todos los tiempos. Pero es que hoy además tenemos sobresaturación de información, que impide que nos sorprendamos y, además, nos obliga a tener que distinguir lo importante de lo accesorio, lo que es muy difícil.

Continuará

 


Wyoming-No-tan-elemental


Notanelemental-portada

No tan elemental
Cómo ser Sherlock Holmes.
Daniel Tubau
A la venta en todo el mundo
(y en: Amazon, La FugitivaRafael Alberti, Laie…)


Entradas holmesianas no tan elementales

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Sobre el libro

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SÓLO PARA TUS OJOS 
(Lectores de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes)

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Además…

La vida secreta de Sherlock Holmes


Cómo descifrar códigos y lenguajes

(con Sherlock Holmes)]


International: Not So Elementary

 


Originally posted 2015-03-25 15:52:24.

Sherlock Holmes y la aventura de los huevos de pascua

En todo el mundo hay miles, quizá decenas de miles de holmesianos, también llamados sherlockianos. Yo mismo me puedo considerar uno de ellos, aunque no pertenezco de manera oficial a ningún club o sociedad (aparte de la Sociedad Decepcionista, claro).

Los holmesianos llaman pastiches o apócrifos a los cuentos, novelas, adaptaciones teatrales, películas o series de televisión en las que aparece Sherlock Holmes pero que no fueron escritas por John Watson, por Sherlock en persona o incluso por Arthur Conan Doyle, al que algunos atribuyen la autoría de todas las aventuras canónicas.

 [La mesa de los Madrid Days del Círculo Holmes de Barcelona antes de comenzar las sesiones]

Hace no mucho [en 2016] tuve el inmenso placer de volver a ver a los holmesianos del Círculo Holmes, que visitaron Madrid en una expedición tras las huellas de los Madrid Days holmesianos (aunque apócrifos) de la película de José Luis Garci. [La mesa de los Madrid Days del Círculo Holmes de Barcelona antes de comenzar las sesiones]

La serie Sherlock, que empezó muy bien pero acabó muy mal, ha dado origen a decenas de páginas web que intentan detectar los huevos de Pascua (Easter eggs) que esconde cada capítulo. Se llama huevos de Pascua a esos pequeños guiños escondidos en una narración, pero también en un programa de software. En este caso, la expresiñon se refiere a referencias más o menos ocultas a aventuras canónicas de Sherlock Holmes, que solo pueden descubrir los expertos en el personaje.

Holmesian.netHolmesian.net

Entre quienes han rastreado en la serie Sherlock huevos de Pascua hay páginas como Pajiba, o Mental_floss, o What Culture, o Den of Geek o incluso la revista Wired. Es una muestra del efecto descomunal que la serie de la BBC está teniendo y que lanza a sus seguidores a sumergirse en la lectura de las aventuras originales de Sherlock Holmes, de una manera que sin duda no había sucedido desde hace décadas, pues las ventas del llamado Canon holmesiano aumentaron un 53% en el año del estreno de la serie y un asombroso 180% en 2012, según se explica Stacey M. Lantagne en Sherlock Holmes and the case of lucrative fandom. Las cifras  anteriores no tienen en cuenta todas las versiones de los cuentos y novelas de Holmes que se pueden leer gratis y que circulan de forma masiva por Internet, puesto que han prescrito los derechos de autor de las aventuras originales en muchos países. Por otra parte, la serie ha sido vendida a 150 países y es de suponer que también en esos lugares habrá estimulado la lectura de las aventuras originales. Yo mismo pude comprobar ese éxito en las librerías de Shanghai, llenas de libros de y sobre Sherlock.

Sin embargo, a pesar de mi afición al personaje y a algunos holmesianos en particular, No tan elemental no es un libro sólo para holmesianos, sino que lo escribí pensando en cualquier lector que sienta curiosidad hacia el personaje. Incluso para aquellos a los que no interesa Sherlock Holmes, pero que sí están interesados en el asunto de cómo pensamos y cómo podemos pensar mejor. Es decir, cómo podemos lograr, al menos en cierta manera, pensar de la misma manera que Sherlock Holmes. Es también una investigación acerca de las diversas profesiones de Sherlock y de cómo se reconocen sus aportaciones en diversas ciencias y disciplinas.

En esta presentación en la librería El Buscón de Madrid, tras una breve pero encantadora presentación de Luis Sancho, Juanjo de la Iglesia y yo comentamos algunas de estas cosas. Puedes leer la traducción bajo el vídeo.

TRANSCRIPCIÓN DEL VÍDEO

Juanjo de la Iglesia:Bienvenidos, muchas gracias por venir. Estamos aquí muy bien, muy acogedor, ¿no?

Daniel Tubau: Sí, mejor que allí  [en un primer espacio desde el que nos disponíamos a presentar el libro] que estábamos un poco como en una oficina…

Juanjo de la Iglesia: Bueno, pues hemos repetido presentación. Creo que alguien más ha repetido también… ¡hay algunos entusiastas!

Victoria García Laborda: Una madre, siempre es una madre.

Juanjo de la Iglesia: ¡Bueno, una madre siempre va  a venir! 

Victoria García Laborda: Claro.

Juanjo de la Iglesia: Pero aparte de por madre, sin duda viene porque estuvo aquello formidablemente bien.

Daniel Tubau:  Fabuloso, fabuloso…

Juanjo de la Iglesia: Acaba de decir una cosa [Luis Sancho] acerca del libro que está muy bien, pero que puede dar la sensación de que el libro está escrito para holmesianos. Para gente que haya leído a Sherlock. Por ahí empezamos a tirar del hilo Daniel y yo el otro día en la presentación en la librería La Fugitiva, en Lavapiés, bueno, en Antón Martín. 

Y yo creo que no. No es imprescindible. No es un libro que vaya dirigido a los holmesianos, lleno de guiños a holmesianos que sólo entiendan ellos, sino que es un libro que también tiene claves… Aparte de que lo que ha dicho Luis es verdad, que no sólo es un ensayo sobre Holmes, sino que es un ensayo sobre eci, sobre pensamiento racional y sobre muchas cosa. Pero que también es un libro que da muchas claves para entender al personaje.

Daniel Tubau: Sí, también lo dijimos el otro día. El libro sí que tiene juegos para holmesianos, tiene huevos de Pascua, esas pequeñas sorpresas que encantarán a los holmesianos, por ejemplo a los aficionados a la serie Sherlock, ya sabéis, la serie de la BBC… pues también hay sorpresas. Hay páginas web en las te cuentan todo los huevos de Pascua que hay en esa serie… Pero mi libro no es sólo para holmesianos, sino para lectores que no sean tan holmesianos. Luego hablaremos un poquito de los holmesianos, que son una especie de secta muy curiosa…

Juanjo de la Iglesia: Son como trekies, como los de Star Trek, pero en Holmes…

Daniel Tubau: Sí, muy curioso… Pero el libro es también para personas que simplemente les guste el personaje, que les guste Sherlock Holmes o la novela de detectives… y creo que para cualquier persona que quiera pasarse un buen rato leyendo un libro, que es accesible también para todo tipo de público y de lector.

Juanjo de la Iglesia: Lo he podido leer yo, osea que… lo puede leer cualquiera, garantizado.

Daniel Tubau: Pero, además, como trata de todo tipo de cosas, de ciencias, y de disciplinas en las que Holmes ha destacado, creo que sí, que es un libro apto para cualquier persona, sea o no holmesiana.




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Cómo ser Sherlock Holmes.
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carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
Es una mis mejores lecturas  de ensayos literarios en mucho tiempo, tanto por su originalidad como por su estilo. Y sobre un tema  para mí fascinante ya que me trae recuerdos de lecturas juveniles… Me tiene admirado su manejo de todos esos registros tan bien usados en esta trama tan erudita y esa disección tan inteligente, de fina “filología” (en el buen sentido de la palabra)… Creo que el resultado final es espléndido y muy divertido”.



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Originally posted 2016-10-27 18:37:07.

Je est un autre y otras paradojas

Durante la presentación de Nada es lo que es en la Librería Rafael Alberti, junto a Juanjo de la Iglesia y Lola Larumbe,  quise mencionar una célebre frase de Rimbaud, pero me hice un pequeño lío y cité mal la frase, algo que me sucede a menudo. Puedes verlo aquí o leer la transcripción:

[youtube width=”540″ height=”405″]http://www.youtube.com/watch?v=BBygCusaAwA&feature[/embed]

TRANSCRIPCIÓN

Lola Larumbe: A mí me gustaría que esto fuera una pequeña charla, Juanjo, muchas gracias por venir.

Juanjo:Bueno, es que en mi tarjeta ya lo dice: “Juanjo de la Iglesia, presentador de libros de Daniel Tubau”.

Lola:Eres un especialista…

Juanjo: Sí… Bueno, siempre solemos hacer lo mismo. En vez de soltar un discurso sobre la obra de Daniel, que también se puede hacer…. yo creo que las obras se explican por sí mismas… se pueden dar referencias, pero para conocer una obra lo mejor es leerla, conocerla o escucharla. Entonces, siempre solemos hacer un dialoguito. Y Daniel es un hombre muy amante de las paradojas. De hecho, tiene un libro que se llama Las paradojas del guionista… y sé que es amante de las paradojas también porque hablamos mucho y discutimos más, con grandes aspavientos… “No os enfadéis…”, “No, si no estamos enfadados, estamos aquí hablando”.

 

Daniel: En el ardor de la discusión.

Juanjo: Y este libro, el título es una paradoja: “Nada es lo que es”. Por lo menos una paradoja aparente.

Daniel: Al principio quería usar un título que era el famoso de… de… “El barco ebrío”. Ahora se me ha olvidado…. el poeta francés: “Je suis un autre”. Rimbaud. Quería usar ese pero me parecía demasiado raro. Traducido al español quedaba raro. También pensé en una variante que tiene Gerard de Nerval: “Yo soy el otro”. Yo soy un otro o Yo soy el otro, pero es demasiado raro.

Marina: Está bien, está bien. Yo soy el que soy.

Daniel: Yo soy el que soy, yo soy el que no soy.

 

Juanjo: Me llamaba la atención pensando sobre esto, que Daniel usa mucho en Las paradojas del guionista, perdón que me refiera tanto al libro, pero tiene que ver con esto, usa mucho las paradojas como una plantilla, como un sistema para enseñar. Y además, curiosamente, es un sistema que es mnemotécnico. He observado que las cosas que se aprenden mediante paradojas se quedan, se aprenden muy bien. Y esa es la pregunta que te quería hacer. ¿Qué tienen las paradojas que tanto las quieres?

Daniel: Siempre recurro a ellas sí. Por varias razones. Una razón es que muchas de las paradojas que existen lo que hacen, no todas pero muchas de ellas, es cuestionar una verdad del sentido común. Y entonces, cuando más o menos todo el mundo cree una cosa, si contradices esa creencia común, parece paradójico. Pero en realidad, analizado en sí mismo a lo mejor eso que dices no tiene nada de paradójico. Lo que tiene de paradójico es que tú has estado pensando toda tu vida que esto era así y resulta que te das cuenta de que no es así: “Anda, pues es verdad: es lo contrario”. Eso le pasa a muchas paradojas. Así que siempre que te encuentras con una paradoja. te puedes preguntar: ¿es realmente una paradoja o es que choca con las ideas preconcebidas que yo tenía?.

Juanjo: Por lo tanto, sería un buen sistema para cuestionarse los prejuicios.


La frase original de Rimbaud es, por supuesto, “Je est un autre”, y no “Je suis un autre”. Es decir, algo así como “Yo es otro” en vez de “Yo soy otro”.

La segunda afirmación, “Yo soy otro”, podría significar algo más o menos trivial, si se entiende como “No soy la persona que parezco ser”, “usted me ha confundido con otro”; y algo un poco más interesante si se entiende como “No soy la persona que aparento ser”, que nos puede llevar al fingimiento o la máscara que todos llevamos en la vida, a la representación pública de nuestra personalidad frente al yo privado e intrasferible o frente al yo conocido por los demás, como en el caso de aquel magnífico texto breve de Borges:

Borges y yo

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesarque ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro.

Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedray el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.

No sé cuál de los dos escribe esta página.

En cuanto a la frase de Gérard de Nerval, es exactamente “Yo soy el otro” y tiene mucha relación con la locura y esquizofrenía que lo llevó a ahorcarse en una calle de París. La duda, como nos dice Borges al final de su texto, es cuál de los dos Gérard de Nerval nos está diciendo que es el otro.

Volvamos a Nada es lo que es.

En un momento dado de la presentación, se escucha a Marina Pino citando aquella célebre variante propuesta por el dios bíblico: “Yo soy el que soy”, que es una enigmática frase, de la que hablo en La verdadera historia de las sociedades secretas, al tratar la aparición de ese misterioso dios del fuego llamado Yavhé o Jehová al profeta Moisés. Tampoco está mal, lo de “Yo no soy el que soy”.

Estuve a punto de titular Nada es lo que es  “Yo es otro”, pero, como explico en la charla, me pareció demasiado difícil de entender de un vistazo, y quizá, al personalizar en un “yo” único, también un poco confuso respecto al contenido del libro, pues aunque la identidad personal es uno de los temas dominantes en los últimos capítulos, el libro se refiere a otros muchos aspectos de la identidad.

Quien lea el libro, en cualquier caso, descubrirá que “Nada es lo que es” no es una simple frase ocurrente y que define bastante bien mi postura personal acerca de la identidad. Por eso, tiene razón Juanjo cuando dice que es una paradoja “aparente”.

Las paradojas, en efecto, me gustan mucho, como señala Juanjo, no sólo las que contradicen las ideas del sentido común, sino también esas otras paradojas más complejas, de las que se habla también en la charla. Y me parece una excelente observación la que hace Juanjo en el sentido de que las paradojas tienen un valor mnemotécnico. Es cierto que una vez conocida una paradoja es más fácil recordar ciertas cosas, ciertos dilemas, fijar el conocimiento en especial de que las cosas son más complejas de lo que parece, por lo que, creo, tambié tienen un valor terapeútico, que es algo que también dice Juanjo un poco después: nos permiten poner a prueba los prejuicios.

Es cierto que Juanjo suele presentar mis libros, y espero que siga haciéndolo porque me gusta cómo lo hace y la charla simpática que suele tener lugar en tales ocasiones. Creo que la presentación de un libro no debería ser una formalidad sin más, sino que ha de convertirse en una experiencia de vida en la que suceda algo nuevo, algo interesante y no del todo previsto. Por eso me gustó la charla con Juanjo y Lola en la librería Rafael Alberti.

 

*************

[Publicado el 15 de julio de 2014]

Puedes ver fragmentos de otras presentaciones de Juanjo en las páginas de mis otros libros (en especial en Recuerdos de la era analógica). La grabación de la presentación corrió a cargo de Bruno Tubau.

 

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Originally posted 2012-07-15 16:09:04.

La filofísica de Tubau

Semblanza de Daniel Tubau, por Tonino /3

Esta es la tercera parte de la semblanza que Tonino me dedicó en la presentación de Recuerdos de la era analógica en valencia. Ofrezco también el texto original de Tonino, que en algunos pasajes o momentos difiere de lo que él mismo dice en la presentación.

Vida de Daniel Tubau por Tonino

Parte 1|Parte 2

3. La filofísica de Tubau

Sabemos, los pocos que hemos podido acercarnos a él, que Daniel Tubau nace en el seno de una familia de origen protestante, una corriente religiosa-política y social que al parecer le acostumbró a poner en duda todos los conceptos dados per se entre otras austeras costumbres que forjan su primera personalidad. Empezó a leer y a escribir a los cuatro años y empezó como bilingüe ya que en su casa se hablaba francés y español.

realschulen

Stiftung Jugendheim Sternen

Sus estudios los inicia en un colegio de Suiza, una realschul, la Stiftung Jugendheim Sternen, porque su padre, reconocido científico por sus teorías sobre la “filofísica” o la física de las palabras, una compleja teoría que evalúa los significantes en base a los conceptos físicos clásicos de volumen y peso específico y que fue capaz de crear una tabla periódica de palabras según la composición atómica de sus raíces y letras en diversos idiomas”, y porque su madre, soprano de la Real Filarmónica de París, una mujer que influida por la obra de su marido pretendió sin éxito aplicar esta teoría del peso de las palabras a la obra de Mozart (es decir, aplicando un determinado y exacto volumen métrico de aire pulmonar en el canto determinado por el peso específico de cada palabra) sus padres, decía, no podían ocuparse de su formación en tanto en cuanto estaban entregados a estas tareas.


Espero en próximos días recuperar algunos de los trabajos de filofísica de mi padre y sus tablas periódicas musicales, hoy inencontrables, así como algunas grabaciones de mi madre, también de difícil acceso.

Continuará…

Tabla Periódica del Jazz, hecha por un imitador de los padres de Tubau


Esta presentación de Recuerdos de la era analógica que tuvo lugar el día 15 de enero de 2010 en la Casa del Libro de Valencia, con Antonio Penadés, Daniel Tubau y Antonio López Guitián Tonino.


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Web: Recuerdos de la era analógica

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Recuerdos de la era analógica
(entradas encontradas en la Arqueo Red)

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Originally posted 2012-10-15 00:06:25.

Montaigne y mi retrato

LUIS DE LUIS: No se ofenda. Su  libro (No tan elemental), en el sentido más montaigniano  de la palabra es asistemático , derivativo y deshilachado…
DANIEL TUBAU: No me ofendo, todo lo contrario: es un elogio para mí, y más si me comparas con Montaigne. Por cierto, habría que investigar el aspecto sherlockiano de Montaigne, que era un gran observador, al menos de sí mismo. Sin embargo, también debo decir que es uno de los libros más organizados, y no sé decir si sistemático, que he escrito.

Entrevista con Luis de Luis Otero /2

LUIS: Pues es un libro abocetado e inacabado…
DANIEL: Ahora bien, es cierto que es incompleto, por un lado, por el tema en sí, por lo inabarcable del propio Holmes y del arte de la deducción y, por otro lado, porque he observado, de manera especial ahora que estoy terminando un ensayo acerca de El arte de la guerra, de Sunzi, que en mis libros acabo por ocuparme de todo, sea cual sea el disparador: a veces Sunzi, a veces Holmes, a veces una teoría del guión.

LUIS: Parafraseando: “Nada humano le es ajeno”
DANIEL: Como dicen los místicos new age (cosa que yo no soy): “Todo está conectado”: escriba lo que escriba, acabo por escribir acerca de todo. Y claro, al final todo se me queda a medias. Por otra parte, y esto sí que es un propósito consciente en casi todos mis libros, intento siempre dejar espacio al lector y muchas veces sugerirle o señalarle lugares a los que puede dirigirse una vez terminado mi libro.

LUIS: Por otra parte, y esto es también muy montaigniano, su libro no acaba nunca  
DANIEL: Buena observación. Así es. Siempre me gusta que lo que escribo esté vivo. Hace mucho tiempo hice mío un lema de Gustave Doré, el ilustrador  de la Divina Comedia, Don Quijote, El paraíso perdido, Les contes drolatiques de Balzac, Gargantúa…que en su insaciabilidad decía: “Yo lo ilustraré todo”. Yo lo adopté durante la adolescencia, aunque, dado que soy mal dibujante, lo cambié por: “Yo lo pensaré todo”, que se debe entender en el sentido de “Pasaré todo por mi sensibilidad y mi reflexión”. Y en ello estoy, pero creo que no me dará tiempo, y también eso quedará incompleto.

LUIS: En su blog lo reinicia e reinterpreta una y otra vez…
DANIEL: No me gusta solamente pensar, sino pensar sobre lo pensado: modificarlo, corregirlo, refutarlo. Tengo un libro que se llama Las paradojas del guionista, reglas y excepciones en la práctica del guión. Pues bien, ahora ya busco excepciones a las excepciones en el blog dedicado al libro. Aunque puede sonar un poco narcisista y egotista: me gusta discutir conmigo mismo. Mi yo de ahora discute con el de antes de ayer o con el de hace veinte añosfuturo.


COMENTARIOS EN 2018

Montaigne: Sin ninguna duda, Montaigne es uno de los pensadores que más admiro, por lo que fue una alegría que Luis me comprara de algún modo con él. Ya en mi revista Esklepsis dediqué uno de los pórticos o prólogos a los Ensayos de Montaigne, recopilando las descripciones que Montaigne hace de su propia afición a escribir los ensayos y a trazar de esa manera su retrato: De Montaigne al lector.

También en uno de mis blogs (el número 20, publicado en 2004) hice un homenaje a Montaigne, al llamarlo Il Saggiatore, es decir, El Ensayador, lo que también es, como es obvio, un homenaje a ese otro gran ensayador que fue Galileo Galilei. Elegí como  imagen del blog a Craven (que en cierto modo soy yo mismo después de muerto), cabalgando un caballo de ultratumba y al mismo tiempo girándose hacia atrás para lanzar una flecha. Esa flecha, si se mira con atención es una frase de Montaigne,ç con la que definía sus Ensayos: “Yo mismo soy la materia de mi libro” (Je sui moi-même la matière de mon livre”). Cambié, eso sí, “libro” por “web”. Es obvio el sentido que quise darle: yo también soy en gran medida la materia de mi web. La frase se encuentra también al comienzo de Diletante, en la columna de la izquierda

Ya antes, había modificado otra frase de Montaigne acerca de sus Ensayos: “Esta es una web de buena fe, lector. Te advierte desde el principio que no me propongo otro fin que no sea doméstico y privado”. De nuevo sustituí libro por web. Algunos lectores no han percibido esta intención que comparto con Montaigne respecto a sus ensayos, y han buscado en esta web una seriedad y un rigor que reservo para los libros publicados (aunque no para todos ellos). No tanto para lo que escribo aquí, que es siempre una investigación y un aprendizaje del mundo y de mí mismo.

Las anteriores son algunas de las presencias de Montaigne en mis páginas, pero hay muchas más.

El arte de la guerra: Ese libro que estaba escribiendo se convirtió finalmente en El arte del engaño, publicado hace apenas dos meses.

Una teoría del guión: Un ejemplo de cómo dos e mis lectores (y grandes amigos) han considerado un libro acerca de la escritura del guión como un estímulo para escribir libros o para incluso entender otros aspectos de la vida, se puede ver en: Las paradojas del guionista (y de cualquier otra persona).

Sugerirle o señalarle lugares: Quizá no todos, pero si muchos de mis libros, señalan hacia otros lugares, hacia otrso libros seguramente más interesantes que los míos. En algunos casos, como en Las paradojas del guionista, la indicación de otros lugares y autores ocupa una parte importante del libro, porque suelo citar a mis fuentes y a quienes me han dado placer en la lectura, al contrario de lo que hacen otros autores (en especial en el mundo del guión).

También eso quedará incompleto: Todo o casi todo quedará inevitablemente incompleto cuando llegue la muerte.

Excepciones a las excepciones: En Las 38 paradojas del guionista y algunas más, en efecto, busco las excepciones a las propias excepciones, es decir a las paradojas de mi libro, que ya son en sí mismas en cierto modo excepciones.

Continuará…


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No tan elemental
Cómo ser Sherlock Holmes.
Daniel Tubau
A la venta en todo el mundo
(y en: Amazon, La FugitivaRafael Alberti, Laie…)

 


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No tan elemental, de Daniel Tubau

Si ya estás leyendo No tan elemental, cómo ser Sherlock Holmes, haz clic en esta imagen.


Originally posted 2018-07-31 19:02:29.

Presentación de No tan elemental en Barcelona

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El viernes  12 de junio estaré con mi libro No tan elemental, como ser Sherlock Holmes en la librería barcelonesa Negra y Criminal, con motivo ni más ni menos que del encuentro anual Holmesiano o Sherlockiano (que se celebrará al día siguiente y al que también tendré el honor de asistir). Seguro que serña un divertido encuentro para cualqueir persona a la que le guste Sherlock Holmes, las novelas de detectives o los buenos ensayos.

A continuación, la nota de prensa:

Sherlock Holmes, el personaje más citado en todos los tiempos y literaturas, sigue vivo.El sábado que viene es la Convención Anual del Circulo Holmes. Esta librería, que es socia del Círculo, con el nombre canónico de Pequeña librería en la esquina de Church Street, hemos organizando un viernes sherlockiano.

El próximo VIERNES DÍA 12, a  partir de las siete y media de la tarde tendremos a Daniel Tubau, que acaba de publicar No tan elemental. Como ser Sherlock Holmes. Nos contará como conseguirlo.

 

También tendremos a Mariano F. Urresti, si llega a tiempo desde…
Pero también tendremos ejemplares de:
 
 
         

Mr Holmes, de Mitch Cullin, de Roca Editorial,  que fue editado por Via Magna con el título Un sencillo truco mental.
Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado, de Juan Ramón Biedma. ¡Que viva Moriarty! — Maximilien Heller, de Henry Cauvian. ¿Y si ConanDoyle fuera un plagiario?


Las violetas del Círculo Sherlock, de Mariano F. Urresti. 

Les esperamos, aunque ello no sea tan elemental.
 
Saludos negrocriminales y buena lectura
Salutacions negrocriminals i bona lectura
Goraintzi beltza-kriminalak eta irakurketa onak
Saúdos negrocriminais e boa lectura
 
www.negraycriminal.com
http://negraycriminal.wordpress.com/
 

NOS VEMOS EL VIERNES 12 a las 19.30 en Nergra y Criminal.
negraycriminalCarrer de la Sal, 5, 08003 Barcelona

Teléfono:932 95 59 22


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Cómo ser Sherlock Holmes.
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carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
Es una mis mejores lecturas  de ensayos literarios en mucho tiempo, tanto por su originalidad como por su estilo. Y sobre un tema  para mí fascinante ya que me trae recuerdos de lecturas juveniles… Me tiene admirado su manejo de todos esos registros tan bien usados en esta trama tan erudita y esa disección tan inteligente, de fina “filología” (en el buen sentido de la palabra)… Creo que el resultado final es espléndido y muy divertido”.


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Además…

La vida secreta de Sherlock Holmes


Cómo descifrar códigos y lenguajes

(con Sherlock Holmes)]


International: Not So Elementary

 



No tan elemental, de Daniel Tubau

No tan elemental, de Daniel Tubau

 

Originally posted 2015-06-10 00:19:16.

No tan elemental, con Carlos García Gual

libreria_rafael_albe

En la legendaria librería Rafael Alberti, donde pasé horas de mi niñez y adolescencia rebuscando nuevos libros que leer, entre ellos las aventuras de Sherlock Holmes, se presenta este viernes 8 de mayo de 2015 mi libro No tan elemental, cómo ser Sherlock Holmes.

conNataliaenAlberti

Con mi hermana en la Alberti en los tiempos legendarios y peligrosos (tras un atentado fascista).

¿Y qué mejor presentador para un mito moderno como Sherlock Holmes que un experto en mitos como Carlos García Gual?


carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
Es una mis mejores lecturas  de ensayos literarios en mucho tiempo, tanto por su originalidad como por su estilo. Y sobre un tema  para mí fascinante ya que me trae recuerdos de lecturas juveniles… Me tiene admirado su manejo de todos esos registros tan bien usados en esta trama tan erudita y esa disección tan inteligente, de fina “filología” (en el buen sentido de la palabra)… Creo que el resultado final es espléndido y muy divertido”.

 


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No tan elemental, de Daniel Tubau

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Originally posted 2015-05-08 14:17:34.

El origen de No tan elemental

Aunque No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes se ha publicado en 2015, su origen se puede situar hacia 1987, como puede comprobarse en este momento de la presentación en la librería Rafael Alberti, cuando Carlos García Gual me pidó que leyera un fragmento del libro.

Transcribo a continuación el pasaje del libro junto a algunas imágenes de aquella libreta.

libretaholmes2

La libreta, francesa, como indica su nombre (Lutecia es el nombre antiguo de París) la conseguí en la isla de la Reunión, en una vieja librería del novio de mi amigo Christophe Brivary. La librería ya no funcionaba, pero allí permanecían los suculentos restos: cientos de libretas, lápices y todo tipo de útiles de escritorio.

libretaholmes«En 1987 dediqué uno de mis cuadernos de notas al estudio de Sherlock Holmes y lo rotulé en el lomo como «El método holmesiano». En ese cuaderno recopilé citas de sus aventuras y escribí pequeños ensayos, bajo epígrafes que en algunos casos coinciden con los de este libro: «Consejos generales», «Amplitud de miras», «Recolección de datos», «Lo que se debe evitar», «Formación de hipótesis», «Disfraces, máscaras y fingimientos», «Holmes como psicólogo social» o «Sherlock Holmes y el análisis retrospectivo». También anoté los resultados de mis investigaciones holmesianas en la vida cotidiana, pues, tras leer los relatos del detective, empecé a fijarme en cualquier
minucia o detalle, buscando las diferencias en lo aparentemente semejante y las semejanzas en lo diferente. Llegué a ser capaz de distinguir entre más de una decena de marcas de aceite untando un pedazo de pan, entre diversas mezclas de café a través del olor y a identificar una gran cantidad de perfumes y colonias de hombre y de mujer; a buscar el camino más corto para llegar a cualquier lugar, lo que me hizo perderme más de una vez por caminos insólitos; a situarme en el lugar exacto del andén del metro para coincidir con la puerta cuando el vehículo se detuviera; a saber si en el baño de un desconocido la ventana o la lámpara estaba a la derecha o a la izquierda (fijándome en la calidad del afeitado de cada lado de la cara) y a descubrir pequeños secretos en los gestos y en la manera de vestir de mis compañeros del colegio. Como decía el doctor Bell que hacían los lectores más inquietos de las aventuras de Sherlock Holmes, descubrí la importancia de los pequeños detalles y empecé a detectar signos en cada cosa, como un semiólogo compulsivo que pretende descifrar el mundo.

libretaholmes4Tal vez se pueda considerar que casi todo aquello en lo que me entrené y que escribí acerca de los métodos de Sherlock Holmes era conocimiento inútil, como lo era para Holmes y Watson saber cuántos escalones hay en un piso de solteros de Baker Street, pero nunca se sabe, pues, al menos, me ha servido para escribir este libro».

daniel-mauricio

Foto de la época de la libreta, probablemente en la isla de La Reunión.

«Hay setenta y cinco perfumes que el criminalista debe ser capaz de distinguir, y, en mi propia experiencia, en más de una ocasión ha habido casos cuya solución ha dependido de un reconocimiento rápido de dichos perfumes».
                                                                        Sherlock Holmes


carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
Es una mis mejores lecturas  de ensayos literarios en mucho tiempo, tanto por su originalidad como por su estilo. Y sobre un tema  para mí fascinante ya que me trae recuerdos de lecturas juveniles… Me tiene admirado su manejo de todos esos registros tan bien usados en esta trama tan erudita y esa disección tan inteligente, de fina “filología” (en el buen sentido de la palabra)… Creo que el resultado final es espléndido y muy divertido”.

 


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Sherlock Holmes entre políticos, editores y guionistas

Rocío Linares, La Razón

Illustration_for_'The_Bruce_Partington_Plans'_(Frederic_Dorr_Steele,_1908)

Watson en la aventura “Los planos del Bruce-Partington”, en la que Sherlock Holmes interviene en la alta política.

 

Reproduzco a continuación fragmentos de la entrevista que me hizo Rocío Linares para La Razón y que se publicó el 12 de febrero de 2015. Puedes leer otros fragmentos en “Sherlock Holmes y la intuición”:

-¿Cree que en la era de la información y de las comunicaciones se necesitan detecives?
– Sí. De hecho, la profesión de detective es una de las que hoy se encuentran en auge, según me cuenta una amiga detective. Hay más gente de la que imaginamos que quiere controlar a los demás. Precisamente se publicó hace poco una encuesta que revelaba que un tercio de los jóvenes españoles aceptaban ser controlados y consideraban que había que controlar a otras personas.

 

-¿En qué situación llamaría usted Sherlock hoy?
-Lo llevaría al Congreso, para que adivinara las intenciones de los políticos, qué quieren decir en realidad cuando cuando hablan con esa retórica. Es curioso que Sherlock nunca fuera avisado para resolver casos relacionados con la política …

-¿Se le ocurre alguien que encarne el perfil de Holmes?
-Para mí, Walter Murch, uno de los montadores de “Apocalypse Now”, es un Sherlock Holmes del presente. Un hombre muy inteligente, que trasciende su profesión de montador. Él ha explicado cómo en la edición de una película tiene que medir muy bien el momento en el que corta, si antes de que el actor parpadee o después, porque eso da pistas al espectador.

WalterMurch

Walter Murch

-¿Cómo relaciona su profesión de guionista con la de detective?
-Creo que tiene mucho que ver. A la hora de transformar una historia en el lenguaje televisivo, tienes que pensar por el espectador y guiarlo, sin que sienta que está siendo
conducido. Yo mismo utilizo los métodos de Sherlock que comento en mi libro para mis clases de guión. Trabajas con la sugestión, tienes que anticiparte al público, es incluso un trabajo de prestidigitador.

-¿Los guionistas se deben al público?

La Razon

-Normalmente tienes que hacer lo que te encargan, que pocas veces son grandes narrativas. En España, en concreto, siempre piden cosas muy convencionales, de estilo antiguo. Tienen que llegar las grandes ideas. Aunque el consumo de televisión está cambiando. La revolución en la ficción se ha producido en los canales de pago, donde la gente ve lo que quiere en cada momento. Estamos asistiendo a una reeducación del público y los espectadores son más exigentes.

– ¿Cuál es el reto de los guionistas en el panorama televisivo actual?
-En España es conseguir el reconocimiento que merecen porque no se valora ni su labor ni sus ideas. Siempre tienes que adaptarte a lo que piden, aunque un creador siempre tiene en su cabeza la serie que quisiera hacer y no puede. Aquí la figura del guionista no está suficientemente reconocida, mientras que en otros países de Europa o en Estados Unidos, es el rey. Aquí, sólo se conoce a los actores pero no se sabe quién ha escrito la serie.

 

 


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