El uso de la lógica en el razonamiento cotidiano

Dice Descartes en Principios de la filosofía:

“Hay nociones absolutamente simples y evidentes por sí, que se  hacen mas oscuras por las definiciones logicas; y tales nociones no deben incluirse entre los conocimientos adquiridos por el estudio” (Principios de filosofía, Punto 10).

Y añade:

“A menudo he advertido que los filósofos se equivocan en esto, porque intentan explicar por definiciones logicas nociones que son absolutamente simples y evidentes de por sí, haciendolas así muy oscuras (Punto 10).”

 Yo también creo que es a veces exagerada la aplicación de símbolos y formulas lógicas a nociones sencillas. Y esto ocurre especialmente en Filosofía de la Ciencia, pues muchos autores son muy aficionados al uso de símbolos lógicos. Un uso que yo no desestimo en absoluto, ni niego sea útil, pero escribir todo un libro de  filosofía con fórmulas lógicas, como casi  hace Rivadulla, me parece una exageración.

De todos modos, hay que reconocer que para alguien que  tenga un conocimiento de la lógica similar al que puede tener un compositor  respecto de la música, tal uso de la lógica  no resultará  exagerado.

He de confesar mi ignorancia en lógica, porque sólo soy capaz de entender nociones o fórmulas lógicas muy sencillas sin necesidad de traducirlas al lenguaje cotidiano. Es decir, si yo veo un Modus Ponens:

Lo puedo entender mirando los símbolos, pero lo entiendo mejor si digo (aunque sea mentalmente): “Si A, entonces B; A, luego  B”.

Sin embargo, cuando veo los símbolos 2+2=4,  no necesito hacer esa traducción, sino que la comprensión se produce casi tan instantáneamente como la percepción de los signos.

Además, en cuanto una fórmula lógica es medianamente compleja, necesito elaborar una ‘ejemplificación’,  es decir, imagino: “Si todos los británicos son europeos y todos los  europeos son blancos, etc”, algo que tampoco tengo necesidad de hacer en matemáticas, donde no necesito pensar:  “Dos manzanas más dos manzanas son igual a cuatro manzanas”,  sino que me basta  con pensar de modo abstracto en dos unidades sumadas a otras  dos unidades.

En consecuencia, entiendo que mi poca familiaridad intuitiva con las fórmulas lógicas es una deficiencia personal y que es posible que para algunas personas “leer” lógica sea lo mismo que leer castellano. A esas personas quizá les resulte útil la inclusión de fórmulas  lógicas.

Ahora bien, aunque sean útiles, creo que el uso de demasiadas fórmulas lógicas puede llegar a resultar engañoso y que raramente son imprescindibles.

“Los pingüinos son blanco y negro, los viejos shows de televisión son blanco y negro, por lo tanto, algunos pingüinos son viejos shows de televisión”. [LÓGICA: otra cosa en la que los pingüinos no son muy buenos].

Nota en 2012: Aunque más o menos estoy de acuerdo con lo que dije en este apunte, y creo que no hay que abusar de la lógica, no se me oculta que en muchas ocasiones recurrir a una fórmula lógica puede solucionar también con rapidez una confusión. Por ejemplo, son muchísimas las personas que confunden razonamientos elementales como los que se expresan en el modus ponens y en el modus tolens. Demasiado a menudo se cae en errores lógicos de parvulario al concluir, por ejemplo, que si todos los A son B entonces un B es necesariamente A. Nadie suele creer, después de una frase como “los alemanes hablan alemán” que cualquiera que hable alemán sea también alemán, pero en cuanto los términos del razonamiento no son tan inmediatamente evidentes, es frecuentísimo que se cometa el error antes descrito, o el del pingüino del chiste.

Nota en 2015: Esta breve nota de mi lectura de Principios de la filosofía de Descartes es, junto a Fuerzas de atracción, la entrada más visitada de todo mi sitio web. Ignoro la causa.


[miércoles 17 de enero de 1990]

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

 

 

Share

El origen de la idea de Dios

Anselmo de Canterbury propuso el llamado argumento ontológico para demostrar la existencia de Dios:

“Y, ciertamente, algo tan grande que nada mayor pueda ser pensado no puede estar únicamente en el entendimiento, ya que si sólo estuviera en el entendimiento, también podría pensarsele como parte de la realidad, y en ese caso sería aún mayor. Esto es, que si algo tal que nada mayor pueda ser pensado estuviera únicamente en el entendimiento, entonces esa misma cosa tal que nada mayor pueda ser pensado sería algo tal que algo mayor sí pudiera pensarse, algo que no puede ser.”

Es decir, Dios debe existir porque el concepto de Dios significa “aquello más grande que pueda ser pensado” y, en consecuencia, si ese algo más grande fuera pensado pero no existiera, entonces podríamos pensar en algo más grande, en un ser que además de ser la cosa más grande pensada, además existiera. Ese ser más grande en todos los sentidos es Dios.

Gaunilo de Marmoutiers, conocido en las historias de la filosofía como “el monje Gaunilo” respondió al argumento de Anselmo diciendo que él podía imaginar la isla mayor y más perfecta, pero que lo más probable es que una isla quien invitó a sus lectores a concebir la mayor y más perfecta isla. Pero esa isla debería  contemner todos los atributos de la perfección, a pesar de ello, es muy probable que tal isla no exista. Y así, podríamos seguir aplicando el argumento a todo tipo de cosas.

Anticipandose a la objeción que el monje Gaunilo hizo al argumento ontológico de San Anselmo, Descartes dice:

“En los conceptos de las otras cosas no se contiene del mismo modo la existencia necesaria, sino solo la contingente”  (Principios de la filosofía,  Punto 15).

 Es decir, como ya dijera Anselmo en su respuesta a Gaunilo, el argumento ontologico solo es aplicable a Dios, porque, de no ser así, ya podemos imaginar la farsa que se armaría si aplicaramos tan efectivo argumento para demostrar la existencia de todas las cosas que nos apetece que existan.

Más adelante, Descartes explica por qué la idea innata de Dios no es accesible a todos los hombres, por qué, en definitiva, no les es innata: a causa de sus prejuicios. Pero si, como dice el abate  Bergier en su Diccionario teológico, los primeros hombres creían de manera unánime en Dios único, ¿por qué dejaron de creer en Él?  ¿Por la intervención de Satán? Aquí, me temo, podemos caer  en profundas disputas teológicas. Pero no es este momento ni lugar.

 

  ********

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[domingo 14 de enero de 1990]

 

Share

Entendimiento y voluntad en Descartes

Tras intentar demostrar o fingir intentar demostrar la existencia de Dios de varias maneras no muy convincentes, Descartes se preocupa de la distinción entre la percepción del entendimiento y la operación de la voluntad.

Sentir, imaginar y el puro entender son modos de percibir, mientras que desear, rehusar o afirmar, son modos del querer.

El error, nos dice, y aquí Descartes se enfrenta con los escépticos, nunca se halla a la percepción, sino en todo caso en el juicio hecho sobre una percepción, pues en el juzgar se requiere tanto el entendimiento como la voluntad. El problema surge porque la voluntad se extiende más allá del entendimiento, pues en cierto modo es infinita, mientras que nuestro entendimiento, al ser creado, es finito. En cualquier caso, conviene recordar, nos recomienda Descartes, que la mayor perfección del hombre consiste en el obrar libre, por lo que somos nosotros la causa de nuestros errores y no Dios. Finalmente, vuelve a insistir en que el libre arbitrio es evidente de por sí.

Aquí yo señalaría tan sólo que, ahora que sabemos más de la manera en la que percibimos, seguramente deberíamos admitir que la percepción y el entendimiento están más estrechamente ligados de lo que parece y que existen ciertas situaciones en las que nuestro entendimiento es engañado por una teoría no nacida de nuestra voluntad, sino de nuestro propio sistema perceptivo, que en función del contexto interpreta de diferente manera la realidad. Me refiero a ilusiones como la siguiente:

optical-illusion-blocks

La parte central de los dos recuadros es exactamente del mismo color.

Una ilusión como la anterior, ¿procede de nuestros sentidos o de nuestro entendimiento? Resulta difícil decirlo, pero parece que su origen está en algo más que la simple percepción de los colores y en algo menos que nuestra voluntad.

*****

[Escrito antes de 2000, excepto el comentario final (texto en verde) que fue escrito en 2014]

PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA DE DESCARTES: Aviso preliminar

Leer Más
Empiristas y racionalistas, una dicotomía simplista

Leer Más
El anti teoricismo de Francis Bacon

Leer Más
El programa de investigación de Descartes

Leer Más
Conversación con los muertos

Leer Más
Modos de conocimiento en Descartes

Leer Más
Duda y escepticismo

Leer Más
Primeros principios falsos

Leer Más
Ser vencido por los enemigos

Leer Más
Sobre la construcción de sistemas filosóficos

Leer Más
Descartes, ¿empirista?

Leer Más
Manera de leer Principios de filosofía y otros libros

Leer Más
Física y metafísica

Leer Más
De nuevo la duda cartesiana

Leer Más
¿Dudó Descartes de todo?

Leer Más
La duda cartesiana y la vida practica

Leer Más
Dudar de las cosas sensibles

Leer Más
Los sueños y la duda cartesiana

Leer Más
¿Es una certeza “Pienso luego soy”?

Leer Más
¿Qué es pensamiento?

Leer Más
Las dos sustancias: alma y cuerpo

Leer Más
Explicar de manera lógica lo simple y evidente

Leer Más
¿Conocemos antes la mente que el cuerpo?

Leer Más
El conocimiento secreto de la mente

Leer Más
Conocer el origen de las cosas

Leer Más
¿La idea de Dios demuestra la existencia de Dios?

Leer Más
El origen de la idea de Dios

Leer Más
Descartes y los arquetipos de las ideas

Leer Más
¿Qué es lo que nos conserva?

Leer Más
Cómo conocemos los atributos de Dios

Leer Más

********

Share

La teoría hologramática del cerebro

La teoría hologramática del cerebro compara el cerebro o alguna de sus facultades, como la memoria, con un holograma. Imaginemos una fotografía de una mujer y un holograma de la misma mujer.

Si dividimos la fotografía en dos, en una parte tendremos el cuerpo de la señora y en la otra las piernas.

Sin embargo, si dividimos el holograma en dos, no sucede eso, sino que en cada parte del holograma tendremos entera la imagen de la mujer. Y si seguimos dividiendo el holograma, seguiremos teniendo la imagen completa en cada parte.

hologram-6

Esta asombrosa particularidad de los hologramas ha sido comparada con algunos descubrimientos hechos en pacientes que tenían dañadas áreas del cerebro vitales y a pesar de ello mantenían las facultades normales de cualquier persona.


 

[Escrito en 1999]

[Creo que leí por vez primera esta teoría hologramática del cerebro en el libro de Karl Pribram y J.Martín Ramírez Cerebro, mente y holograma, que leí en 1988].

 

Este texto es un comentario de 1999 a mi lectura de Los principios de la filosofía de Descartes.

  ********

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

 

Share

Programas de investigación deductivos

LavoisierNo se puede decir de una manera absoluta que sea imposible llevar a cabo un programa filosófico deductivo (deducir todo a partir de ciertas premisas o principios).

Sin embargo, ese tipo de programas plantea dificultades de todo tipo, que lo hacen muy poco plausible:

1) Hay que saber cuáles son las premisas correctas de las que partir.

2) Hay que dar por supuesto que en la realidad existe una continuidad absoluta.

3) Incluso aunque se dé una continuidad tal en la naturaleza, puede que haya lagunas entre uno y otro territorio.

Hoy en día, por ejemplo, existe un hiato que separa la física de la química. Es decir, no se puede deducir la química a partir de la física. Falta algo para que se establezca ese nexo. Quizá en el futuro se tienda el puente que una esas dos ciencias, pero difícilmente se conseguirá deduciéndolo a partir de los datos físicos y químicos que se conocen hoy en día: habrá que encontrar nuevos elementos o datos, quizá más sencillos, quizá más complejos.


 

[Escrito en 1999]

 

Este texto es un comentario a El programa de investigación de Descartes (Lectura de Los principios de la filosofía, de Descartes)


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

 

Share

El sueño de Leibniz

Podemos imaginar que Descartes es un personaje soñado por Leibniz. Cuando Leibniz se va a dormir, en su sueño aparece Descartes, que empieza a filosofar y a decir que, puesto que piensa, entonces existe.
Pero entonces Leibniz se despierta y recuerda el sueño con gran precisión. Se ríe de ese personaje soñado que se cree real.
Un día, Leibniz deja de soñar con Descartes.
Fin de Descartes.

Se dirá: “¡Ah, pero entonces es que Descartes es Leibniz!”.

A lo que yo respondo con una pregunta: “¿Usted es todos los personajes de sus sueños?”

Si seguimos por este camino, nos encontraremos con diversas variantes:

Leibniz sueña con Descartes sólo las noches en que toma una copa de vino Tokay.

El soñado Descartes empieza a sospechar si no será un personaje de sueño, quizá un personaje de un sueño de Leibniz.

Un Leibniz soñado le explica a Descartes que los sueños con él se van a acabar. Descartes está decepcionado y aterrado.
__No te preocupes dice Leibniz- seguirás existiendo, porque tú eres yo.
__¡Sacre bleu!-exclama Descartes- tú tienes un carácter diferente al mío y lees libros que a mí no me interesan. Si me disuelvo en ti, dejaré de ser yo!

El argumento final de Descartes se puede aplicar también a aquellos que piensan que seguirán existiendo en la energía inagotable del cosmos, en los gusanos que devorarán su cadáver o en el ciclo perpetuo de la materia en sus continuas transformaciones.


Este texto es un comentario que hice en 1996 a la anotación a Principios de Filosofía: ¿Es una certeza “Pienso, luego soy?”

 

********

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

 

Share

Sistemas de símbolos, prejuicios y aprendizaje

color

Dice Descartes en Principios de la filosofía:

“Cuando decimos que percibimos colores en los objetos, en realidad es lo mismo que si dijéramos que percibimos algo que ignoramos qué es, pero que producen en nosotros una sensación muy clara y manifiesta, que se llama sensación de los colores”. (Principios de la filosofía, punto 70)

 

Se me ocurre algo que no sé si tiene mucho que ver con esto, pero que sí se relaciona con el asunto de las metáforas y con algunas afirmaciones de los relativistas culturales. Es lo siguiente.

Si durante la infancia, o durante nuestro aprendizaje, adoptamos un determinado conjunto de símbolos, como el matemático, el musical, el lógico, el religioso o místico, etcétera, es posible que, después, sólo podamos asegurar que realmente comprendemos una cosa cuando logramos traducir o adaptar esa cosa a nuestro lenguaje. Es decir, traducimos lo desconocido a lo conocido, del mismo modo que, como dice Descartes, tenemos una sensación de color ante ciertos estímulos, pero ello no significa que sepamos por qué se produce esa sensación.

babelPor ejemplo, he hablado en otra entrada dedicada a Descartes de mis problemas con la lógica, mi necesidad de traducir las fórmulas lógicas a un lenguaje cotidiano para entenderlas plenamente, pero en algunas personas que han seguido estudios de letras la incapacidad de comprender o asimilar razonamientos abstractos o estrictamente formales puede llegar a ser extrema.

Otro ejemplo: los defensores de un lenguaje fisicalista estricto sostienen, implícita o explícitamente, que los fenómenos sólo pueden ser descritos en el lenguaje de la física y/o  en el de la lógica; por el contrario, quienes como Smullyan (que es, por otra parte, un gran lógico formal), se hallan cerca de posiciones características del taoísmo, replican que esas explicaciones fisicalistas no explican nada.

La verdad es que para casi todos nosotros resulta mucho más fácil entender y comprender una descripción antropológica o un poema de Shakespeare al modo tradicional que esa misma descripción o poema convertida en dígitos binarios, algo que no le cuesta nada hacer a un ordenador, que, por su parte, sí es incapaz, por el momento, de procesar información al modo tradicional humano, ambiguo e indeterminado.

Es decir, si adoptamos un patrón de comprensión determinado, lo más habitual será que no lleguemos a comprender algo realmente hasta que dispongamos de una traducción a nuestro lenguaje (al aplicar un proceso de isomorfismo, metáfora, etc.). Pero no creo que esto apoye el relativismo, ni siquiera las tesis de Lakoff y Johnson.

[4 de marzo de 1990]

***********

Nota en 2014

Algunas sugerencias del texto no sé a qué se refieren exactamente, pues este texto pertenece a unos apuntes de hace más de veinte años, como la mención a “las tesis de Lakoff y Johnson”, que supongo que señala a la tesis que sostienen en su libro Metáforas de la vida cotidiana, que ahora no recuerdo con precisión, pero que supongo que es algo semejante a “Todo nuestro conocimiento es metafórico”. Lo del relativismo supongo que se refiere a que los relativistas dicen que las diferentes culturas no se pueden entender porque cada una habla su propio lenguaje. Por eso sugiero que aunque es cierto que el lenguaje (entendido en el sentido de concepción sobre el mundo o la realidad) que hemos aprendido nos condiciona y a veces nos obliga a traducir lo diferente a nuestro propio lenguaje, ello no impide que pueda haber comunicación, discusión, entendimiento y decisión a partir de esas “traducciones”.

*********

PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA DE DESCARTES: Aviso preliminar

Leer Más
Empiristas y racionalistas, una dicotomía simplista

Leer Más
El anti teoricismo de Francis Bacon

Leer Más
El programa de investigación de Descartes

Leer Más
Conversación con los muertos

Leer Más
Modos de conocimiento en Descartes

Leer Más
Duda y escepticismo

Leer Más
Primeros principios falsos

Leer Más
Ser vencido por los enemigos

Leer Más
Sobre la construcción de sistemas filosóficos

Leer Más
Descartes, ¿empirista?

Leer Más
Manera de leer Principios de filosofía y otros libros

Leer Más
Física y metafísica

Leer Más
De nuevo la duda cartesiana

Leer Más
¿Dudó Descartes de todo?

Leer Más
La duda cartesiana y la vida practica

Leer Más
Dudar de las cosas sensibles

Leer Más
Los sueños y la duda cartesiana

Leer Más
¿Es una certeza “Pienso luego soy”?

Leer Más
¿Qué es pensamiento?

Leer Más
Las dos sustancias: alma y cuerpo

Leer Más
Explicar de manera lógica lo simple y evidente

Leer Más
¿Conocemos antes la mente que el cuerpo?

Leer Más
El conocimiento secreto de la mente

Leer Más
Conocer el origen de las cosas

Leer Más
¿La idea de Dios demuestra la existencia de Dios?

Leer Más
El origen de la idea de Dios

Leer Más
Descartes y los arquetipos de las ideas

Leer Más
¿Qué es lo que nos conserva?

Leer Más
Cómo conocemos los atributos de Dios

Leer Más

Share

El círculo vicioso entre las ideas innatas y Dios en Descartes

descartes-demon

El demonio o dios engañador de Descartes

Descartes dice en Los principios de la filosofía que Dios no es la causa de nuestros errores, por lo que todo lo que percibimos claramente es verdadero; recuerda después la noción del Dios engañador, que no le parece es admisible, remitiendo a sus Meditaciones. Es decir, Dios no podría engañarnos y, al mismo tiempo, seguir siendo Dios. Se trata del célebre demonio de Descartes, es decir, un demonio que se disfraza de Dios y nos engaña.

Sin embargo, en las objeciones a las Meditaciones, Thomas Hobbes dice que, del mismo modo que un doctor engaña a un paciente, Dios podría engañarnos a nosotros por nuestro bien. Nuestros errores, en definitiva, serían negaciones referidos a Dios y privaciones referidos a nosotros, puesto que somos finitos (§31).

Se ha considerado a menudo que la relación entre Dios y las ideas innatas en Descartes entraña un círculo vicioso. Sea o no así, yo creo que la introducción de Dios como garante de la certeza cartesiana viene en gran parte motivada por la necesidad de justificar la persistencia de las leyes naturales y de nuestras demostraciones más allá de lo inmediato, es decir, aquellas que confían en el testimonio proporcionado por la razón y la memoria, así como para justificar que podamos usar esa razón deductiva o inductiva.


 

NOTA 2015
¿Qué quería decir yo aquí? No estoy del tood seguro si llego a explicarlo más adelante en este comentario a los Principios de la filosofía de Descartes, y tampoco estoy seguro de saberlo ahora. Supongo que me refería a que tan solo a través de nuestros sentidos y percepciones inmediatas no podemos tener certeza de cómo es la realidad, pues nuestros sentidos nos engañan y, además, la única manera de establecer leyes es comparar unas percepciones con otras, pero para que podamos comparar esas percepciones, debemos recordarlas. Debemos recordar cómo era la lluvia de ayer para poder compararla con la lluvia de hoy, por ejemplo. Naturalmente, también podríamos anotar lo que vimos ayer, pero entonces tendríamos que confiar también en que esa anotación no ha cambiado desde ayer a hoy sin que nos diésemos cuenta. Dentro del círculo o incluso laberinto vicioso cartesiano, al final solo queda recurrir a un Dios que garantice alguna certeza, a pesar de que la presencia y la identidad de ese Dios pueda ser también puesta en entredicho y considerar que es un demonio en vez de un dios. Creo que estos son dilemas a los que no puede escapar el sistema cartesiano.


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

aq2000
no PdeF
Share

Universales y distinciones

Resumo aquí algunos puntos de Los principios de la filosofía que comentaré más adelante:

El número y los universales son sólo modos de pensar”

¿Y qué son los universales?

“Los universales son cinco: género, especie, diferencia, propio y accidente”.

¿Y qué es el número?

“El número procede de la distinción que se da entre las cosas; esta distinción es triple: real, modal y de razón”.

La distinción real “sólo se da propiamente entre dos o más sustancias: percibimos que son claras por el hecho de que podemos entender la una sin la otra”.

La distinción modal es doble: 

“Entre el modo propiamente dicho y la sustancia de la cual es modo; otra entre dos modos de una misma sustancia (la figura y el movimiento se distinguen modalmente de la sustancia corpórea en que están, y la afirmación y el recuerdo de la mente” (punto 61).

La segunda distinción modal, nos dice Descartes, se conoce porque podemos conocer un modo sin el otro y viceversa, pero no podemos conocer ninguno de los dos sin la sustancia en que están.

2015: Hay que admitir que muchas de estas distinciones son interesantes e instructivas, pero también son un retroceso en el avance de la filosofía, una paradoja que siempre se da en Descartes: por un lado hace avanzar el pensamiento de su época, pero otro lado lo hace retroceder a los tiempos de la casuística medieval y de las distinciones inacabables basadas en último término en abstracciones o arbitrariedades, algo muy diferente al camino que en esos momentos comenzaba a recorrer la ciencia,  ala que el propio Descartes, por otra parte, contribuyo, pero a ala que aquí parece querer detener poniéndole palos en las ruedas. ¿A qué me refiero? A que todo este trabajo se va a sustentar al fin y al cabo en un concepto tan caprichoso e inaprensible como las “percepciones claras y distintas de las substancias”, algo que es todo lo contrario a una definición precisa y universalizable, porque cada cual considera que esta o aquella distinción es clara y distinta sin que existe otro criterio que el juicio subjetivo como piedra de toque para comprobarlas. En esta misma sección del libro, vemos cómo Descartes, tras todo ese ejercicio de sutileza basada en la observación y en la conceptualización, acaba desembocando en su queridas ideas claras y distintas, arrojando a la basura todo el trabajo empleado.

“La distinción de razón se da entre la substancia y alguno de sus atributos, sin el cual no puede ser entendida, o entre dos de los atributos de una misma sustancia. Y se conoce porque no podemos formarnos una idea clara y distinta de esa substancia, si excluimos de ella ese atributo, o bien porque no podemos percibir claramente uno de esos atributos si lo separamos del otro”. (Punto 62).

Antes dijo Descartes que el pensamiento y la extensión constituían la naturaleza de las dos substancias existentes, pero también pueden tomarse como modos de la sustancia, pues una mente puede tener muchos pensamientos y un cuerpo extenderse de distinta manera en longitud, anchura y profundidad.

2010: ahora mismo no soy capaz de saber si tengo razón en lo que señalo en el párrafo anterior, pues es fácil, perderse en estos conceptos cartesianos, como ya he dicho antes.

Modos del pensamiento: volición, intelección, la imaginación, el recuerdo, etc.
Modos de la extensión: las figuras, la situación de las partes y sus movimientos, etcétera.


 

PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA DE DESCARTES: Aviso preliminar

Leer Más
Empiristas y racionalistas, una dicotomía simplista

Leer Más
El anti teoricismo de Francis Bacon

Leer Más
El programa de investigación de Descartes

Leer Más
Conversación con los muertos

Leer Más
Modos de conocimiento en Descartes

Leer Más
Duda y escepticismo

Leer Más
Primeros principios falsos

Leer Más
Ser vencido por los enemigos

Leer Más
Sobre la construcción de sistemas filosóficos

Leer Más
Descartes, ¿empirista?

Leer Más
Manera de leer Principios de filosofía y otros libros

Leer Más
Física y metafísica

Leer Más
De nuevo la duda cartesiana

Leer Más
¿Dudó Descartes de todo?

Leer Más
La duda cartesiana y la vida practica

Leer Más
Dudar de las cosas sensibles

Leer Más
Los sueños y la duda cartesiana

Leer Más
¿Es una certeza “Pienso luego soy”?

Leer Más
¿Qué es pensamiento?

Leer Más
Las dos sustancias: alma y cuerpo

Leer Más
Explicar de manera lógica lo simple y evidente

Leer Más
¿Conocemos antes la mente que el cuerpo?

Leer Más
El conocimiento secreto de la mente

Leer Más
Conocer el origen de las cosas

Leer Más
¿La idea de Dios demuestra la existencia de Dios?

Leer Más
El origen de la idea de Dios

Leer Más
Descartes y los arquetipos de las ideas

Leer Más
¿Qué es lo que nos conserva?

Leer Más
Cómo conocemos los atributos de Dios

Leer Más

Share

Sustancias y res extensa y res cogitans

Dice Descartes en Principios de la filosofía:

“Por sustancia, sólo cabe entender una cosa que existe de tal manera que no necesita ninguna otra para existir” (Punto 51).

El nombre de sustancia se aplica tanto al mundo mental (res cogitans) como al material o extenso (res extensa): se puede hablar tanto de sustancia pensante como de sustancia material.

Las sustancias, nos aclara enseguida Descartes, no pueden ser conocidas en sí mismas,

“pero las reconocemos fácilmente a partir de cualquier atributo suyo” (Punto 52)

Esto me ha interesado mucho, aunque me parece (pero no estoy seguro) que no acabo de estar de acuerdo con Descartes, pues yo entiendo que existen más bien conjunciones de atributos (de lo que se suele llamar atributos), que se pueden denominar a veces sustancias y a veces atributos.

escotoJuanEscoto_thumb

Juan Escoto Erígena

Y esto, creo, tiene que ver con algo que decía Escoto Erígena: que lo que es accidente de una sustancia se convierte en sustancia de otro accidente, etc.

 

COMENTARIO EN 2000:
Se me ocurre ahora un asunto interesante. Imaginemos un accidente tal como el sonido que produce una piedra que cae sobre una plancha metálica. Este sonido parece un accidente y creo que así lo definiría Descartes. Sin embargo este accidente puede actuar como una sustancia: por ejemplo, puede hacer que algo caiga al suelo al ser golpeado por las ondas sonoras.

 


PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA DE DESCARTES: Aviso preliminar

Leer Más
Empiristas y racionalistas, una dicotomía simplista

Leer Más
El anti teoricismo de Francis Bacon

Leer Más
El programa de investigación de Descartes

Leer Más
Conversación con los muertos

Leer Más
Modos de conocimiento en Descartes

Leer Más
Duda y escepticismo

Leer Más
Primeros principios falsos

Leer Más
Ser vencido por los enemigos

Leer Más
Sobre la construcción de sistemas filosóficos

Leer Más
Descartes, ¿empirista?

Leer Más
Manera de leer Principios de filosofía y otros libros

Leer Más
Física y metafísica

Leer Más
De nuevo la duda cartesiana

Leer Más
¿Dudó Descartes de todo?

Leer Más
La duda cartesiana y la vida practica

Leer Más
Dudar de las cosas sensibles

Leer Más
Los sueños y la duda cartesiana

Leer Más
¿Es una certeza “Pienso luego soy”?

Leer Más
¿Qué es pensamiento?

Leer Más
Las dos sustancias: alma y cuerpo

Leer Más
Explicar de manera lógica lo simple y evidente

Leer Más
¿Conocemos antes la mente que el cuerpo?

Leer Más
El conocimiento secreto de la mente

Leer Más
Conocer el origen de las cosas

Leer Más
¿La idea de Dios demuestra la existencia de Dios?

Leer Más
El origen de la idea de Dios

Leer Más
Descartes y los arquetipos de las ideas

Leer Más
¿Qué es lo que nos conserva?

Leer Más
Cómo conocemos los atributos de Dios

Leer Más

 

Share