Los ordenadores y el ajedrez

AJEDREZ

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Richard Dawkins, en su libro El gen egoísta, vaticina que un programa de ajedrez llegará a batir al campeón del mundo y que ello será un necesario baño de humildad para la humanidad. Yo creo que sí, que el campeón humano acabará siendo vencido por el autómata, lo que tal vez obligue a complicar las reglas de ajedrez.

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[Escrito antes de 1994, probablemente antes de 1991, cuando todavía se pensaba de manera mayoritaria que los ordenadores nunca ganarían al campeón mundial de ajedrez]


 

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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¿Son los blogs como los antiguos salones filosóficos?

Los blogs son muchas cosas y no son ninguna. Pero es posible que sean, o que algunos blogs sean, una actualización de los antiguos salones. Esto me parece fantástico, porque yo creo que mucha de la mejor filosofía no se hizo en las universidades ni en los gabinetes de los pensadores sesudos, sino en los salones y en los cafés.

Si una filosofía no se puede explicar en un salón, de manera más o menos entretenida, a un público atento, pero que también se distrae de vez en cuando mientras escucha, quizá sea una gran filosofía, pero seguramente quien la expone no es un gran filósofo.

Eso lo aprendí de Platón (porque también se aprenden cosas de Platón) cuando dice que el mejor médico es aquel que sabe hacerse entender por sus pacientes.

Pero tampoco hay que tomarse esto completamente a la letra, ya que ahora se me ocurren excepciones o matices, para distinguir entre dos tipos de filósofos, que podríamos llamar los “pensadores creadores” y los “pensadores ejecutantes”. Es algo parecido a lo que sucede con los músicos: un buen compositor no está obligado a ser un buen intérprete (y  mucho menos de todos los instrumentos para los que compone).

Salondevoltaire

Salón de Voltaire (con gorro rojo) al que asisten varios filósofos de la época, entre ellos Diderot (Comida de los filósofos, de Jean Huber)

En fin, que los blogs son como salones en los que uno tiene visitantes más o menos regulares y otros que aparecen de vez en cuando. Algunos visitantes charlan y cuentan cosas en este o aquel salón. Algunos de esos visitantes tienen su propio salón en el que también reciben visitantes.

En estos salones digitales hay conversaciones que se alargan y otras más breves, quizá porque el tema no da más de sí o porque quien habla no resulta muy estimulante. Y en cada salón hay una sala principal, que es el blog propiamente dicho, y otras dependencias más ocultas, algunas casi privadas, incluso algunas inesperadas. Y hay un anfitrión e invitados que presentan a otros invitados, y desconocidos que entran, con más facilidad sin duda que en los salones de antaño: algunos echan un vistazo y se van, pero otros se quedan.

Es una metáfora interesante que desarrollaré en mi próximo salón o blog y que, como ya habrás intuido, se llamará algo así como Salón digital o Salones Tubau o algo parecido.

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[Publicado en Il Saggiatore, 16 de diciembre de 2005 con el título ¿Son los weblogs como los antiguos salones? He cambiado en todo el artículo la expresión weblog (hoy en desuso) por blog. El Salón digital que anunciaba tardó cuatro años en abrir sus puertas]

 

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Originally posted 2013-11-08 11:19:33.

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Xanadú y el algoritmo de Google

Xanadú

Hace unos días (marzo de 2005), Google anunció que iba a modificar su algoritmo de búsqueda. El algoritmo de búsqueda son las instrucciones que permiten a Google rastrear la red mundial y ofrecer a quienes lo consultan unos resultados asombrosamente precisos.

De no ser por los buscadores de red, la navegación por Internet sería una verdadera tortura, algo mucho más complejo que buscar una aguja en un pajar. Sin embargo, esa precisión y capacidad de búsqueda no evita que se produzcan ciertos resultados indeseables. Uno de ellos es que las llamadas ‘granjas de contenido’ aparecen en los primeros lugares de las búsquedas. Las granjas de contenido son páginas que recogen contenidos ajenos y los ofrecen en su propia página, a menudo no con el propósito de difundir ideas interesantes, sino con la sencilla intención de ganar dinero gracias a la publicidad asociada.

Ese tipo de páginas, y otras que emplean diversos trucos para reconducir el tráfico de la red, hacen que la persona que pone contenido original no reciba visitas en su página y que sí lo reciba quien ha copiado ese contenido, algo parecido a lo que me dijeron, cuando trabajé en Argentina, que hacía el creador de Showmatch/Videomatch (Tinnelli): copiar en su programa cualquier cosa que se emitiera en otro lugar y atrajera la atención.

Lo que Google propone ahora, al modificar su algoritmo de búsqueda, es que quienes suban contenidos originales a la red sean beneficiados por los motores de búsqueda y no al contrario, es decir, premiar a quienes añaden algo nuevo y original a la red.

Algoritmo de Google

(…Y así es, en términos sencillos, como puedes mejorar tu ranking en los buscadores de red)

¿Camino de Xanadú?

Es una estupenda iniciativa, tras la que casi se puede detectar el eco o el primer paso hacia uno de aquellos míticos proyectos de Internet, el imaginado por Ted Nelson, el hombre que inventó el hiperenlace. Me refiero a Xanadú.

Como ya he mencionado a Nelson en varios lugares, que puedes encontrar al final de esta entrada, sólo diré aquí que Xanadú consiste en lo que Nelson llama transclusión, un sistema de registro universal en la red, que permitiría detectar el origen de cualquier texto, a través de las diferentes versiones y variaciones del mismo.

Parece una idea imposible de llevar a cabo, si pensamos en las continuas y levísimas variaciones que se pueden hacer en un texto para convertirlo en otro.

En El dilema de Agustín, uno de los textos reunidos por antólogos del siglo 25 en Recuerdos de la era analógica, se ofrece el ejemplo de cómo un texto titulado “Ideas platónicas, mundo popperianos y memética”, se convierte en otro llamado “Justificación del marxismo-leninismo digital”, a través de continuos pero progresivos cambios casi imperceptibles. Pondré aquí un ejemplo más sencillo que el que aparece allí:

Amor es Roma

Amar es Roma

Amar es Romo

Amar es robo

Amar es bobo

Omar es bobo

Omar es lobo

Omar es loco

Etcétera

Hay un juego parecido que no sé si aprendí en algún libro de Lewis Carroll o de Martin Gardner, o quizá me lo enseñó mi padrino José Luis Velasco, que consistía en ir trasformando una palabra en otra cambiando sólo una letra cada vez. Por ejemplo, cambiando sólo una letra cada vez, podemos convertir un “carro” en “dedos”

Carro

Cerro

Perro

Pedro

Cedro

Cedió

Cedía

Pedía

Pedís

Pedos

Dedos

En cualquier caso, el algoritmo de Google y el sistema de registro universal Xanadú o la transclusión, como lo llama Nelson, parece muy interesante, pero también hay ciertos dilemas, como el de Agustín aquí comentado, que resultan inquietantes.

En otra ocasión hablaré un poco más de El dilema de Agustín y del registro universal y la transclusión de Nelson, un asunto muy interesante que ofrece, creo, soluciones inesperadas en el debate del copyright.

2019: Como es obvio, quince años después de esta entrada, la transclusión de la que hablaba Ted Nelson es casi equivalente al blockchain. Y mucho de lo que dije ahora ya es posible o está a punto de serlo.


Si quieres saber por qué se llama a todo esto “el dilema de Agustín? puedes descubrirlo en Recuerdos de la era analógica (página dedicada al libro), pero para conocerlo mejor tendrás que leerlo en el propio libro: Recuerdos de la era analógica (para comprar el libro online en Amazon)

 Acerca de esa extraordinaria persona llamada Ted Nelson:

Cómo se inventó el futuro/ 3. Ted Nelson

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[Escrito en 2103. Revisado en 2019]

REVISTA ENTRE DOS MUNDOS

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Pescando en internet

Solemos pensar en internet como una ventana o muchas ventanas. El sistema operativo Windows se nutre de esa metáfora abierta a un mundo casi infinito.
También comparamos internet con una autopista de la información, que recorremos a toda velocidad, en busca de nuevos alicientes estímulos.

Sin embargo, una metáfora más cercana y precisa es la de una caja de ganchos: nuestro ordenador, nuestra pantalla, ya sea de un teléfono móvil, de una tablet o de un ordenador de sobremesa, es un caja desde la que podemos lanzar ganchos y cuerdas que nos traen algunas de esas cosas que giran incensantemente, minuto a minuto, alrededor de la Tierra. Agarramos una cuerda y tiramos hacia nosotros, trayendo a nuestra caja-pantalla lo que el anzuelo o gancho ha atrapado en la red.

Phishing, cuando otros usuarios pescan en nuestros lagos particulares

Para precisar la metáfora, podemos comparar la red mundial de ordenadores conectados, como solía denominarse en sus inicios, como un río o un sistema de lagos, estanques y pantanos conectados en el que lanzamos el anzuelo de nuestra búsqueda para capturar a algunos de los peces o paquetes de información que navegan de uno a otro lado, o que permanecen en un tanque de agua o servidor. La única diferencia es que cuando capturamos un pez de bits no impedimos que siga nadando en la red mundial e incluso podemos crear una réplica para que también nade en nuestra pecera o disco duro.

En cualquier caso, al margen de los matices que se le puede poner a la metáfora, internet no parece ser una autopista por la que nos desplacemos para encontrar algo y tampoco una ventana, a no ser que ampliemos mucho el sentido y las características de una ventana.

 


[Escrito en 2016. Revisado en 2018]

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Originally posted 2018-04-20 19:08:37.

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¿Cómo debe ser una página web?

webpage-seoHay millones de páginas en Internet y cientos de miles de Weblogs. Son muchos los que han advertido acerca de esta proliferación en la que junto a cosas interesantes, útiles o hermosas se mezcla todo tipo de basura y ruído. Para poner remedio a esto, algunos expertos proponen ideas que permitan al cibernauta no contribuir con más páginas inútiles a la Red.

Uno de los más famosos expertos es Jakob Nielsen, promotor de la usabilidad. La usabilidad examina cómo son las páginas Web en función de lo que pretenden y de la facilidad de uso para el usuario al que van destinadas. Así, es célebre el ejemplo de una página de una importante empresa (creo que APPLE) en la que se ofrecía un catálogo de sus productos para venta a través de internet, pero que se olvidó de poner un botón COMPRAR.

Un test de usabilidad consiste en observar a unos cibernautas cualesquiera moverse por la página web que les proponemos. ¿Qué sucede? De pronto descubrimos que lo que a nosotros nos parecía tan evidente está lejos de serlo, que esos usuarios no encuentran los enlaces, que no saben como moverse entre las páginas, etcétera.

Otro aspecto relacionado con la proliferación de páginas de todo tipo es el de la estandarización. El mundo de Internet ha desarrollado un lenguaje propio, que permite que los usuarios, aunque pertenezcan a distintas culturas y países, se puedan mover con relativa facilidad por el mundo de la red. Así, en el navegador de Netscape, una flecha que señala a la izquierda quiere decir que vas a la página anterior si pulsas en ella. En casi todas las páginas, una flecha como esa siempre indica que retrocedes, por ejemplo, que vas de la página 45 a la 44 de la Divina Comedia electrónica. Pero si la flecha señala hacia la derecha, entonces irás a la página 46. Sin embargo, sería absurdo pensar que en algún lugar se halla esa Divina Comedia electrónica con sus páginas ordenadas de izquierda a derecha, en una larga hilera que tú vas recorriendo. Es simplemente un código intuitivo, que entendemos fácilmente, del mismo modo que entendemos que el autor de un ensayo impreso en papel escriba: “Cómo dije más arriba…”, a pesar de que eso que nos dijo “más arriba” quizá estaba en la parte inferior de la página 32 y nosotros estamos leyendo la parte superior de la página 33 (la costumbre procede de los libros antiguos en forma de rollo, en los que, efectivamente, lo anterior estaba más arriba y lo siguiente más abajo).

Bien, quiero ser breve, así que sólo mencionaré un ejemplo más de consejos para un buen uso de Internet, referido a los WEBLOGS, BLOGS o BITÁCORAS, es decir, a los Diarios en la Red. Cada vez hay más weblogs en los que los autores nos hablan de todo un poco: de la conjunción entre Saturno y Acuario, de lo que opinan de Bush o de Aznar, o de con qué humor se han levantado por la mañana. A menudo, hay un montón de palabras y pocas cosas realmente interesantes, así que están empezando a aparecer artículos de personas que recomiendan cómo hacer un weblog interesante. Por ejemplo Write a better Weblog, por Dennis A.Mahoney.

¿Cuál es mi opinión al respecto? Mi opinión es que me gustan muchos de los consejos que se dan en las páginas acerca de la usabilidad o acerca de cómo escribir un weblog, y creo que seguir los códigos estandarizados ahorra un montón de confusión y problemas a los cibernautas. Sin embargo, creo que Internet no tiene por qué ser de ninguna manera concreta. Nunca me ha molestado eso que llaman “proliferación de basura”, por la sencilla razón de que esa es una idea muy subjetiva: a mí me puede resultar muy interesante algo que a otros les resulta insípido o estúpido. Quizá yo he decidido hacer una investigación acerca de los hábitos mañaneros de los weblogers para compararlo con los de los escribas sumerios, y encuentro del máximo interés todas esas consideraciones acerca de si el mundo es horrible antes de un café o de si no soy un ser humano hasta que me doy una ducha.

No veo, insisto ningún problema en que haya muchas cosas: eres tú quien tiene que elegir. Hay muchos que se lamentan de que Michael Jordan siga jugando al baloncesto cuando ya no está a la altura de su leyenda o de que Borges “concediera demasiadas entrevistas”. Yo no veo el problema por ninguna parte: si te gusta la época de máximo esplendor de Michael Jordan, puedes ver una y otra vez sus partidos de hace ocho años. Si sólo te gustan los libros escritos por Borges y las tres primeras entrevistas que concedió, no leas las que vinieron después. Todos estos lamentos acerca de la multiplicación de los libros (“Se escriben decenas de libros que nunca deberían publicarse”) sólo parecen esconder un cierto tipo de frustración. Del mismo modo, quienes se lamentan de que haya tantísimas cosas interesantes que “nunca podrán llegar a conocer” muestran seguramente su egocentrismo: si realmente les gusta conocer cosas, mientras más haya, más placer a la vista.

La falta de tiempo a menudo es realmente lamentable, pero peor sería que sobrase tiempo y faltasen intereses.

Para terminar: creo que la Red no es ni esto ni aquello, que es un medio en el que se puede ofrecer y encontrar cualquier cosa, creo que es lo mejor que ha ocurrido en muchos años y que es un placer poder disfrutar de ello, aunque todavía no sepamos cómo se debe hacer y usar (espero que no lleguemos a descubrirlo nunca del todo). No estoy en contra de los consejos acerca de la usabilidad en los weblogs y a menudo los sigo. También, en principio, soy partidario  de los estandares, porque me gusta poder comunicarme con los demás (esa es una de las principales funciones del lenguaje, supongo, a pesar de lo que se ve en Krazy Kat 3). Sin embargo, esta página personal la hago fundamentalmente para mi propio placer, así que prefiero que en ella no haya enlaces azules subrayados. Si la hiciese para vender algo, probablemente pondría enlaces azules subrayados. Por otra parte, todavía no sé hacer casi nada, así que muchas de las cosas que están mal hechas no están mal hechas a propósito (esta es una tendencia reciente en el diseño actual), sino que se deben sólo a mi torpeza y mal gusto.

Me doy cuenta de que este artículo es también muy torpe, así que aclararé algunas cosas en otro artículo más pausado (este lo escribo de corrido en Dreamweaver, porque no sé cómo hacerlo en Word y luego ponerlo aquí), que se llamará algo así como: ¿Qué es internet y para qué sirve?.

Voy a añadir una sección en la página que se llamará Il Saggiatore, en la que iré subiendo (“subiendo” es parte del nuevo lenguaje de Internet) ensayos de todo tipo, aunque los primeros tratarán sobre temas relacionados con la Web, supongo. Otro que ya he empezado a escribir es: “¿Por qué el mundo digital no es digital?”

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 [Publicado en 2003]

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Originally posted 2003-09-24 16:25:03.

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Esto no es una página web (y otras paradojas)

webpagelarge_web_page_basics_istockA muchos, el título de esta entrada les sonará a paradoja. Otra paradoja al estilo de aquel ensayo que tanta polémica causó en su primera edición: Por qué el mundo digital no es digital.

Es posible que los lectores también recuerden el célebre cuadro de Magritte “Ceci n’est pas une pipe” (“Esto no es una pipa”).

Entonces, ¿se trata de una nueva paradoja, ante la que debemos sonreír con suficiencia y un poco de fatiga?

Yo creo que no.

A mí me gustan todo tipo de paradojas, pero mis preferidas no son las paradojas locas, aquellas que tan sólo plantean cosas imposibles o absurdas. A menudo son muy divertidas, pero no son las que más me gustan. Tampoco las que me gustan son aquellas que no ofrecen ninguna salida posible, al estilo de los koans del zen, frases que el pobre novicio se mata por desentrañar hasta que, de pronto, en mitad del esfuerzo y tal vez ayudado por un bastonazo de su maestro, alcanza el satori o iluminación.

No, tampoco son esas mis favoritas.

Una antología de koans acaba resultando casi siempre aburrida. Tienen gracia cuando el contexto es interesante, pero en sí mismos, los koans no resultan interesantes, precisamente porque carecen de sentido. Si hallamos un sentido interesante a un koan, entonces habremos encontrado algo que su autor no quería que encontrásemos.

Un koan: "Cuando encontréis a un maestro en la calle, no le saludéis con palabras ni sin ellas.¿cómo debéis tratarlo?   Me pregunto lo siguiente: puesto que hoy en día todo el mundo que se interesa por el zen sabe que un koan no tiene sentido, el aprendiz zen que vaya a un monasterio y le digan un koan, ¿para qué se va a tomar el esfuerzo de desentrañarlo?

Un koan: “Cuando encontréis a un maestro en la calle, no le saludéis con palabras ni sin ellas.¿cómo debéis tratarlo?” Me pregunto lo siguiente: puesto que hoy en día todo el mundo que se interesa por el zen sabe que un koan no tiene sentido, el aprendiz zen que vaya a un monasterio y le digan un koan, ¿para qué se va a tomar el esfuerzo de desentrañarlo?

Volviendo a las paradojas y a los diferentes tipos de paradojas, ¿cuáles son las paradojas que más me gustan?

Son las que expresan o revelan de alguna manera algo muy cierto o algo muy falso, o algo que no resulta tan evidente como parecía, o que muestran una relación entre dos cosas que parecían lejanas, o que revelan una diferencia entre dos cosas que parecían casi iguales. Una buena manera de definir este tipo de expresiones paradójicas es la que emplea Borges para referirse al paradójico Oscar Wilde:

“Leyendo y releyendo, a lo largo de los años, a Wilde, noto un hecho que sus panegiristas no parecen haber sospechado siquiera: el hecho comprobable y experimental de que Wilde, casi siempre, tiene razón”.

Habrá quien se tome, de nuevo, la frase de Borges como una expresión paradójica e ingeniosa, es decir, como un comentario acerca de Oscar Wilde escrito al estilo de Oscar Wilde. Esa es una de las bellezas del comentario de Borges, pero su principal belleza es que lo que dice es cierto: Wilde solía tener razón.

Para Borges, no existe ningún escritor con más encanto que Wilde: "Lo fue en el diálogo casual, en la amistad, lo fue en los años de dicha y en los años adversos. Sigue siéndolo en cada línea que ha trazado su pluma"

Para Borges, no existe ningún escritor con más encanto que Wilde: “Lo fue en el diálogo casual, en la amistad, lo fue en los años de dicha y en los años adversos. Sigue siéndolo en cada línea que ha trazado su pluma”

Wilde, al contrario de lo que piensa mucha gente, no sólo era un escritor delicioso y encantador, sino que, además, era uno de los pensadores más rigurosos y profundos de su época. Lo que pasa es que a menudo la profundidad y la seriedad se confunden con el aburrimiento. Oscar Wilde, rodeado de revolucionarios y conservadores furibundos y dogmáticos, escribió uno de los mejores libros de política de su época: El alma del hombre bajo el socialismo, que todavía en los años setenta causaba escándalo en las filas de la izquierda reaccionaria, que son casi tan numerosas como las de la derecha reaccionaria (y esta no es una observación paradójica, sino sólo descriptiva). Wilde, en definitiva, es uno de los autores más sensatos. A menudo, cuando nos reímos con una de sus ingeniosidades, debemos detenernos un momento y darnos cuenta de si la gracia está en el contenido aparentemente extravagante o en su escandalosa sensatez.

Lo mismo sucede con la mayoría de las paradojas de Chesterton, a quien cito tan abundantemente que, por una vez, me privaré de hacerlo.

magritte

En cuanto a la paradoja de Magritte y la pipa, su sentido más evidente es muy simple. Además de simple, es interesante: una pipa dibujada no es una pipa. No se puede fumar con ella. Es una afirmación coincidente con aquella que dice: “El mapa no es el territorio”.

Lo interesante de estas paradojas es que nos hacen advertir de una manera brutal algo que a menudo se presenta de una forma más sutil. Pocas veces nos vamos a enfrentar a alguien que pretenda que una pipa dibujada es una pipa o que un mapa de España es España, pero sí que nos encontraremos muchas veces con situaciones menos definidas en las que se expresan pretensiones igual de disparatadas.

Cuando yo digo: Esto no es una página WEB, ¿a qué me refiero?

No me refiero a la frase misma “Esto no es una página WEB”. No, no se trata de una auto-referencia de la frase sobre sí misma. Me refiero de veras a lo que el lector ha pensado espontáneamente: a esta página web llamada danieltubau.com, en la que se incluyen todo tipo de cosas, entre ellas este artículo.

Afirmo que esto no es una página web porque lo importante no es que todas estas cosas se hallen en una página web. Yo estoy haciendo en cierto modo una página web, pero en un modo más fundamental estoy haciendo otra cosa, otras cosas. Para aclarar la supuesta paradoja de un modo quizá didáctico pero espero que no ofensivo, pondré una sencilla comparación: ¿El Hamlet de Shakespeare es un libro? Parece que sí lo es. Pero, si vemos Hamlet representado sobre un escenario, ¿sigue siendo un libro? ¿Lo es si lo escuchamos grabado en un cassete? Quizá lo de que sea un libro es difícil de rechazar debido al hábito fuertemente arraigado, pero, lo pondré más fácil: ¿Hamlet en cassete es un cassete? ¿Lo importante del Hamlet grabado en cassette es que se trata de un cassete?

Lo mismo sucede con esta página web, que es una página web porque de no ser así tú no estarías leyendo esto ahora, pero que, al mismo tiempo, y fundamentalmente, no es una página web.

La conclusión de todo ello es que me siento bastante libre para hacer lo que me apetece en esta página web, puesto que nunca he pretendido hacer una página web.

 *********

[Publicado en  junio de 2003]

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Originally posted 2003-06-24 16:26:34.

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El futuro ya está aquí


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Páginas que tienen relación con el mundo digital, el desarrollo de los ordenadores y la inteligencia artificial y todo lo relacionado con aquello que hace no mucho era el futuro de la ciencia ficción y que hoy es el presente.

CÓMO SE INVENTÓ EL FUTURO

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Rudimentos de Prognóstica Aplicada


En Maneras de predecir el futuro… o el pasado hablé de los trucos para predecir el futuro, que en realidad suele tratarse de una predicción desde el presente, pero atribuida a profetas imaginarios, como sucede en la lectura del sueño de Nabucodonosor, que se atribuye al Daniel bíblico. También me referí a las dificultades de los historiadores soviéticos para predecir el pasado en función de los gustos cambiantes de Stalin.

Según se deduce de la lectura  de Recuerdos de la era analógica, en los siglos venideros la predicción del futuro se convertirá en una disciplina científica llamada prognóstica aplicada:

Como es de sobra conocido, la predicción del futuro era uno de los géneros favoritos de los escritores del pasado, antes de que la prognóstica aplicada convirtiera tales tareas en trámites mecáni­cos carentes de incertidumbre y emoción. Hoy en día, la verdadera dificultad no consiste en predecir el futuro, sino el pasado.

 

Se supone que el texto anterior será escrito en el año 2412, lo que significa que todavía queda tiempo para desarrollar esa nueva ciencia, de la que podemos obtener algunos atisbos en el “Manifiesto contra los mundos virtuales”:

El pensamiento utópico, esa manera de imaginar un futuro luminoso, fue durante siglos un estímulo constante para el asesinato, la discrimi­nación y la locura visionaria. Pasaría mucho tiempo antes de que sus potencialidades prácticas pudieran ser reguladas de manera científi­ca a favor y no en contra de la humanidad, gracias al desarrollo de los universos posibles o virtuales y de la prognóstica aplicada.

Parece, en consecuencia, que la prognóstica aplicada será una disciplina que empleará los métodos de otras ciencias predictivas (como la meteorología o predicción del tiempo atmosférico), a asuntos sociales y políticos, para diseñar, no utopías imposibles, sino mundos posibles en los que experimentar nuevas hipótesis político-sociales.

Podemos suponer, en fin, que esa prognóstica aplicada será el desarrollo lógico de las cada vez más frecuentes simulaciones por ordenador, que permiten observar con precisión aspectos de la realidad que en el mundo digital resultan más comprensibles que en el analógico. Gracias a los simuladores se han inventado aviones antes siquiera de ensamblar dos piezas, se ha diseñado con éxito una operación a vida o muerte sin tocar el cuerpo del paciente y se ha conseguido predecir la evolución de una tormenta tropical y evitar en gran parte el desastre. En el futuro, quizá antes del siglo 25, se podrá diseñar una estructura económica que evite las crisis periódicas del capitalismo o que se anticipe a los problemas políticos y sociales más acuciantes, poniendo la venda antes que la herida y el parche antes de que se produzca el pinchazo.

A lo mejor esas simulaciones acabarán por resultar tan efectivas que hasta nosotros preferiremos vivir en ellas en vez de en el mundo real, tan sometido a lo imprevisible y catastrófico, como parece adivinarse en algunos textos de Recuerdos de la era analógica, en especial en “Manifiesto contra los mundos virtuales”.


RECUERDOS DE LA ERA ANALÓGICA
Una antología del futuro

Comprar

 

 

 


A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

LIBROS PUBLICADOS

losgrandesinventosdetubau

Originally posted 1991-01-21 12:01:36.

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Hamlet en la holocubierta y Janet Murray

Marshall McLuhan predijo en el siglo XX muchos de los cambios que estamos presenciando, cuando se refirió a la trasformación que estaba teniendo lugar entre una civilización basada en los libros, la galaxia Gutemberg, y otra electrónica, la galaxia Marconi, que haría que el mundo se convirtiera en una «aldea global», en la que lo audiovisual sustituiría a lo textual. McLuhan murió en 1980, por lo que apenas pudo conocer Internet y los ordenadores personales, que han desbordado sus más locas predicciones de profeta de la nueva era.

En 1997,Janet Murray se ocupó de ese nuevo mundo y de sus posibilidades narrativas en Hamlet en la holocubierta. Aunque han pasado bastantes años desde la primera edición, Murray, como Nicholas Negroponte en El mundo digital, anunció muchas de las cosas que están sucediendo en nuestro presente y algunas que todavía están por llegar. No es casualidad que los dos trabajaran en el laboratorio creativo Medialab del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), un lugar en el que se hacen las cosas diez o quince años antes que en el resto del mundo. En el título del libro de Murray se dan cita el pasado y el futuro. Hamlet es, por supuesto, el personaje de Shakespeare, pero ¿qué es la holocubierta?

Antes de continuar leyendo, lo mejor es que el lector vea por sí mismo la holocubierta…

holocubierta from daniel tubau on Vimeo.

La holocubierta es un lugar de la nave Voyager de la serie de televisión Star Trek, un cubo negro, vacío, en el que un ordenador proyecta simulaciones muy elaboradas. Cuando un tripulante entra en la holocubierta puede participar en historias que se transforman segundo a segundo, en respuesta a sus acciones, y puede experimentar una vida virtual que es casi tan real como la vida cotidiana, porque incluso puede tocar a las personas o los objetos de ese mundo imaginario. La comandante de la Voyager, Kathryn Janeway, visita a menudo la holocubierta en busca de mundos fantásticos, por ejemplo para convertirse en Lucy Davenport, la institutriz de los dos hijos del viudo Lord Burleigh, en un mundo que recuerda el de las novelas de Jane Austen y las hermanas Brontë. Como es previsible, la institutriz se enamora de Lord Burleigh.

La holocubierta a punto de activarse

Hay que recordar que, como en casi todas las series de televisión, lo que importa en Star Trek no son los extraños seres y razas extravagantes de alienígenas. Eso sólo es el macguffin, la excusa, porque la verdadera intención de los guionistas es situar a sus personajes ante dilemas morales, se trata de una ficción de relaciones sociales y trasfondo psicológico. Muchas personas son incapaces de entender que el género de la ciencia ficción, incluso el de naves espaciales y luchas con espadas láser, lo
único que hace es plantear los mismos problemas de siempre pero en escenarios distintos. No saber leer el subtexto, e incluso el texto, y quedarse sólo en los adornos cienciaficcioneros es quizá tan grave como rechazar a Shakespeare porque sus historias transcurren en una Inglaterra llena de reyes con armadura y reinas con collarín, o a Sófocles porque Edipo va siempre medio desnudo y con sandalias. Da igual que el medio de trasporte se llame La Reina de África o Voyager, si quienes viajan en él se ven sometidos a conflictos y emociones similares. Un ejemplo del planteamiento psicológico de Star Trek es cuando la comandante, en su papel de Lucy Davenport, besa a Lord Burleigh y se pregunta si eso la convierte en una mujer infiel:
¿ha traicionado a su marido al besar a un ente virtual? Lo que quizá a más de uno le recuerde que el papa Juan Pablo II alertó en su momento de los pecados virtuales cuando dijo que pensar en ser infiel ya era en cierto modo ser infiel.

El lector ya se habrá dado cuenta de que cuando los personajes de Star Trek visitan la holocubierta no eligen increíbles futuros tecnológicos, sino que prefieren viajar al pasado. Resulta curioso, en efecto, que la comandante Janeway, que vive en un futuro lleno de naves espaciales y alienígenas, busque en sus fantasías los extraños mundos de la novela realista del siglo xix. Las fronteras entre realidad y fantasía, o entre costumbrismo o ciencia ficción, se están haciendo cada vez más difusas, como veremos en próximos capítulos.

Pero todavía no he explicado por qué en el libro de Murray  conviven Hamlet y la holocubierta. La respuesta es una pregunta que se hace Murray: «¿Cuándo tendremos en el mundo de la llamada hipernarrativa un equivalente al Hamlet de Shakespeare?». Es decir, ¿cuándo encontraremos en el mundo digital, interactivo, hipertextual, obras de calidad comparable a las de Shakespeare?

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En  esta página dedicada a El guión del siglo 21 amplío los contenidos del libro, corrijo errores, trato nuevas cuestiones y muestro ejemplos en vídeo que, como es obvio, no podían estar presentes en un libro analógico. Los temas son casi inabarcables y para que el visitante de esta página pueda orientarse es muy recomendable que lea el libro (Casa del Libro). También en ebook en cualquier lugar del mundo.


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El movil de McLuhan

marshallMarshall McLuhan pensaba que cada nuevo medio, la televisión, el cine, la radio, la imprenta, cambia nuestra manera de relacionarnos con el mundo, pero que también transforma los antiguos medios. Además, supone una extensión o un nuevo uso de alguno de nuestros sentidos;  de ahí la célebre frase “El medio es el mensaje”.

Para McLuhan la palabra “medio” no se refería exactamente a medios como los que he enumerado antes (cine, televisión, imprenta), sino más bien a todo el contexto creado por esas nuevas extensiones de nuestros sentidos,  tampoco se refiere la palabra tan solo a los medios de comunicación o a los sentidos como tales, sino a todo nuestro cuerpo, incluyendo en ello nuestra mente y sensibilidad. Para McLuhan, en efecto, la ropa es una extensión de la piel y la rueda una extensión del pie, como también lo es una canoa, a pesar de que remamos con los brazos y las manos, pues tanto la rueda como la canoa nos permiten multiplicar el poder de desplazamiento del pie.

A menudo me pregunto qué habría pensado McLuhan de los nuevos medios y del nuevo medio creado por internet y los ordenadores. Él apenas vivió para ver los comienzos de la era digital, por lo que su poderoso ingenio metafórico y analógico no pudo aplicarse en toda su plenitud a este nuevo mundo tan lleno de novedades al que ya casi toda la humanidad nos hemos acostumbrado, por no decir entregado, permitiendo que transforme de manera radical nuestra vida cotidiana.

teléfonoPensemos en el teléfono, que sí conoció McLuhan, y en su evolución,  el móvil o celular. A primera vista, si consideramos ambos aparatos solo en teniendo en cuenta sus cualidades telefónicas, es decir si olvidamos que un smartphone o teléfono inteligente también puede contener documentos, canciones, brújulas, linternas, cuentakilómetros, GPS y otras mil utilidades; si nos limitamos a comparar el teléfono tradicional y el móvil o celular atendiendo tan solo a lo que tienen en común, descubrimos, junto a la semejanza,  una diferencia notable que transforma no solo al aparato en sí sino a nosotros mismos y a nuestra relación con el mundo. Esa diferencia consiste en que el teléfono tradicional no era transportable, mientras que el móvil, como su nombre indica (al menos en países como España), sí lo es: es un aparato móvil, que se puede llevar de un lugar a otro. Esta característica supone un cambio notabilísimo que hace que los dos aparatos sean absolutamente diferentes y que den origen a un medio, entendido en el sentido amplio macluhiano completamente diferente.