Napoleón Bonaparte contra el maestro Sun

El 26 de noviembre de 1812, las mejores tropas de la Grand Armée de Napoleón Bonaparte, aquel ejército “del millón de hombres” con el que pretendía conquistar el inmenso Imperio Ruso, se encontraban cercadas por tres ejércitos al mando de Kutúzov, Wittgenstein y Chichágov. La única posibilidad de escapar consistía en atravesar el Berézina, pero la mala noticia, la desastrosa sorpresa, fue que el río no estaba helado: tan solo un delgado cristal de hielo cubría las frías aguas. Era imposible que los carros, los caballos e incluso los hombres lograran atravesarlo sin hundirse. Por fortuna, gracias a la misión de reconocimiento que había emprendido días antes el suizo Henri de Jomini, el Emperador supo que existía un lugar, cerca de Borisov, en el que se podría construir un puente.

Los puentes sobre el Berezina

Los puentes sobre el Berezina

Tras levantar dos puentes en apenas un día, gracias a los zapadores de Jean Baptiste Eblé, que permanecieron durante horas sumergidos hasta los hombros en las aguas heladas, Napoleón y sus mejores tropas pudieron cruzar el río.

Jomini no lo hizo, pues pensaba permanecer en la otra orilla hasta lograr recuperarse de un tremendo resfriado, pero el ataque de la artillería rusa destrozó su refugio y tuvo que huir entre las llamas. El caos junto a los puentes era absoluto pues Napoleón pretendía hundir los puentes, para que las tropas que ya habían cruzado quedaran a salvo, aislando irremediablemente a los que no lograran pasar al otro lado. Las jerarquías ya no se respetaban y hombres y animales luchaban por sobrevivir. Jomini, llevado por sus asistentes, acabó sobre un témpano de hielo que flotaba sobre las aguas. Aquel habría sido su fin si un oficial no lo hubiera reconocido, tendiéndole su mosquete para que pudiera trepar a una de las rampas.

Las tropas napoleónicas se hunden en el Berezina

Las tropas napoleónicas se hunden en el Berezina

Mientras esto sucedía en el bando napoleónico, en el campo contrario el prusiano Carl von Clausewitz, que luchaba junto a las tropas de Peter Wittgenstein, se lamentaba de que no se hubiera descargado un golpe más decidido con el que se podría haber puesto punto y final a la carrera de Napoleón [1]Carl von Clausewitz, The campaign of 1812 in Russia (John Murray Publishers, 1843). Ahora bien, ese ataque habría supuesto, como explicó en una carta a su esposa, el sacrificio de sus propias tropas para debilitar al Gran Corso, y eso “es algo fácil de decir sobre el papel pero no tan fácil en la vida real”.

El mariscal Kutuzov

Años después, cuando ya la época napoleónica era solo un recuerdo, Jomini y Clausewitz volvieron a enfrentarse, pero no en los campos de batalla, sino en el territorio de las ideas, compitiendo por el título de mayor teórico de la estrategia militar.

Barón Antoine-Henri Jomini

Barón Antoine-Henri Jomini

Jomini había lanzado las primeras ráfagas con varios libros acerca de las campañas militares de Federico el Grande, las guerras de la Revolución Francesa y las de Napoleón Bonaparte.

Carl von Clausewitz

Carl von Clausewitz

En 1832, Clausewitz contraatacó desde la tumba (pues había muerto un año antes), cuando su viuda publicó De la Guerra, el tratado con el que el prusiano intentaba situar el arte de la estrategia a la misma altura que las ciencias físicas. Su prematura muerte le impidió llevar a cabo la proyectada revisión radical de su magna obra, lo que permitió al ya “Barón” Henri de Jomini recuperar el terreno perdido y convertirse en el autor de referencia en las academias militares, tras publicar, en 1838, El Arte de la Guerra2. Durante tres décadas, el prestigio de Jomini superó al de su rival prusiano, pero poco después de la muerte en 1869, a los noventa años, su influencia empezó a decaer y aumentó de manera imparable la de Clausewitz.

Pero lo que sin duda no podían imaginar los seguidores de Clausewitz, tras aquel triunfo que parecía definitivo, era que su fama como primer estratega mundial acabara siendo discutida por un libro que se llamaba El arte de la guerra pero que no era el que había escrito Jomini, sino el que se atribuía a un chino que había vivido más de dos mil años antes.

Me refiero, por supuesto, a Sunzi o Sun Tzu [2]Las actuales normas de transcripción establecidas por China, el sistema llamado pinyin, recomiendan transcribir “Sunzi”, en vez de “Sun Tzu”, aunque la pronunciación sigue siendo la misma. Hay que aclarar que el título El arte de la guerra es creación de los traductores occidentales, pues el verdadero nombre del libro es Los métodos militares del maestro Sun (Sunzi bing fa), es decir, el maestro Sun.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Dd9TOsyU0AAqcnd.jpgLas razones por las que aquel sabio chino compitió con el entonces gran gurú de la estrategia occidental e incluso lo superó en fama popular son diversas, pero sin duda resultó decisivo el hecho de que, tras la Primera Guerra Mundial, el británico Basil Liddell Hart recurriera a Sunzi para defender una visión de la estrategia diferente a la de Clausewitz. Por cierto, muchos sospechan que la intención de Liddell Hart al señalar la similitud de sus ideas con las de Sunzi era ocultar su verdadera influencia: la de su amigo T.E.Lawrence, el célebre Lawrence de Arabia. ¿Y en qué consistía esa nueva estrategia? Dicho de manera sencilla y sin duda simplista: en vez del ataque directo y la concentración de la fuerza sobre el punto clave del enemigo, Sunzi proponía métodos indirectos y recomendaba evitar cualquier enfrentamiento armado, hasta el punto de que llegaba a afirmar que la mejor guerra es aquella que nunca tiene lugar.

Gracias a Liddell Hart, la fama del maestro Sun se extendió más allá de China y Japón, donde era considerado casi un dios de la guerra, al que se atribuían victorias tan asombrosas como las del almirante Togo Heihachiro en la guerra ruso-japonesa de 1904. En el siglo XX, las ideas de Sunzi, se hicieron universalmente famosas, no solo en las academias militares, sino también en las escuelas de negocios o en las agencias de marketing. Además, se adaptaron muy bien a los cambios en la estrategia militar que se produjeron tras la Segunda Guerra Mundial, incluyendo la Guerra Fría, el terrorismo global y las guerras cibernéticas. Sus aportaciones han sido constantes, incluso en estos tiempos en los que la guerra se dirime en el terreno del engaño y la desinformación, pues el maestro Sun tiene mucho que enseñarnos en el campo de batalla de las fake news y la posverdad.

Basil Liddell Hart

Basil Liddell Hart

Ahora bien, cuando intentamos conocer a este gran estratega chino, nos encontramos con grandes enigmas, pues no estamos seguros de quién fue el autor de El arte de la guerra ni cuándo fue escrito. En realidad, son muchas las épocas y los candidatos que se disputan la autoría del tratado de estrategia más célebre de la historia.

Descubrir cuándo fue escrito El arte de la guerra no es uan cuestión sin importancia pues como nos reveló Jorge Luis Borges en su cuento Pierre Menard, autor de El Quijote, un libro con las mismas letras, las mismas frases y los mismos capítulos no es el mismo libro si pensamos que ha sido escrito en el siglo XVI o en el siglo XIX. Del mismo modo, el tratado estratégico del maestro Sun resulta por completo diferente si aceptamos que fue escrito en una u otra época, pero la paradoja es que, incluso si no llegamos a resolver el enigma, la simple discusión acerca de este misterio resulta muy reveladora.

¿Quién era Sunzi?

Existen muchas conjeturas acerca de la verdadera identidad del “maestro Sun” (eso es lo que significa Sunzi o Sun Tzu), pero aquí me limitaré a recordar las dos más populares.

La primera hipótesis asegura que el maestro Sun fue un estratega llamado Sun Wu, que vivió hacia el año 500 antes de nuestra era. Por el contrario, otros historiadores sitúan al autor de El arte de la guerra doscientos años más tarde, hacia el año 300 antes de nuestra era.

El rey Helü de Wu

El rey Helü de Wu

Trasladémonos al año 514 a.e., a la corte del rey Helü del estado de Wu. El rey, que había ocupado el trono tras asesinar a su predecesor, deseaba convertirse en hegemón o rey de reyes, imponiéndose a los llamados estados Zhou del norte y a los reinos del sur, como Yue o el inmenso Chu. Victoria Tin-bor Hui ha comparado su megalómana ambición con la de Napoleón Bonaparte al intentar dominar toda Europa y situar en los tronos de las antiguas monarquías a sus hermanos o a sus generales[3]Victoria Tin-bor Hui, War and State Formation in Ancient China and Early Modern Europe. Cambidge University Press, 2005.. No es una comparación disparatada ni mucho menos, pues las similitudes entre la época napoleónica y la época Zhou, anterior a la unificación de China, son muy llamativas, la más obvia es que esas guerras influyeron en el devenir de la historia universal de manera decisiva.

Fuchai, sucesor de Helü como rey de Wu

También resulta muy llamativo que, del mismo modo que Jomini y Clausewitz participaron en las guerras napoleónicas y se convirtieron en los dos grandes maestros de la estrategia occidental, también en las guerras del rey Helü y su sucesor Fuchai participaron algunos de los estrategas más célebres de la antigüedad china, como Fan Li, Wu Zixu o el sabio Sun Wu, que es al que suele atribuirse la autoría de El arte de la guerra.

Del mismo modo que Napoleón se inquietó cuando leyó los primeros libros de Jomini porque pensó que su difusión haría que todos conocieran sus ideas estratégicas, podemos sospechar que Sun Wu influyó sobre los reyes Helü y Fuchai pero que también aprendió de ellos, al acompañarlos en sus campañas. Quizá observó atentamente lo que hizo el príncipe Fuchai cuando, desobedeciendo las órdenes del rey Helü, decidió atacar al ejército enemigo aprovechando que estaban intentando cruzar el río Qingfa, que era lo que precisamente Clausewitz había deseado que hiciera su general para acabar con el ejército napoleónico de un solo golpe allá en el río Berézina[4]Carl von Clausewitz, The campaign of 1812 in Russia (John Murray Publishers, 1843). Existe bastante discusión, sin embargo, acerca de quién fue más responsable (Witgenstein, Kutúzov o Chichágov) de no aprovechar el momento para asestar un golpe definitivo a Napoleón.. La estrategia de Fuchai funcionó y el éxito fue total, permitiéndole no solo destrozar al ejército enemigo sino también avanzar hasta la capital del reino de Chu. Tal vez Sun Wu recogió la lección táctica del príncipe Fuchai y por eso leemos en El arte de la guerra:

«Cuando las tropas enemigas cruzan un río y avanzan hacia ti no debes acudir a su encuentro en las aguas sino que, para obtener provecho, debes dejar que la mitad de sus efectivos lo hayan atravesado, y solo entonces lanzarte al ataque».

En Suzhou junto a Wu Zixu, consejero de los reyes Helü y Fuchai

En Suzhou junto a Wu Zixu, consejero de los reyes Helü y Fuchai

Pues bien, si el maestro Sun vivió hacia el año 500 a.e. y luchó junto a Helü y su sucesor Fuchai, entonces debemos considerar que fue un verdadero precursor y un escritor de gran originalidad, porque se atrevió a rechazar las apelaciones retoricas a la decencia, la lealtad y la caballerosidad en el campo de batalla y recomendar el engaño, la traición, la manipulación y cualquier método que permita a un gobernante alcanzar la victoria final. Para destacar las diferencias con otros pensadores de su época, basta con recordar que Confucio elogiaba al Duque Xiang de Song porque en el año 618 a.e. se había negado a atacar a su enemigo aprovechando que sus tropas estaban cruzando el río, lo que causó la derrota del caballeroso Duque de Song. Confucio también rechazó de manera explícita los métodos engañosos en la guerra o el uso de espías, y prohibió ejercer cualquier presión, tanto física como psicológica, sobre los emisarios o agentes del enemigo, lo que, como es obvio, permitía a los espías trabajar con total libertad y seguridad en un estado confuciano.

Por el contrario, para el maestro Sun el uso del engaño es fundamental ya desde el primer capítulo de su libro. Después de decir que la guerra es lo más importante para el estado, añade que «la guerra es el arte del engaño». Y en contra de la prevención de Confucio acerca del uso de espías, el maestro Sun dedica el último capítulo de su libro, uno de los más brillantes, a lo que denomina «la madeja invisible», una red de espionaje y desinformación compuesta por cinco clases de espías. De todos ellos, Sunzi elogia de manera entusiasta a los agentes dobles, de los que depende, entre otras cosas, el que podamos conocer los planes del enemigo. Conviene, nos dice, sobornar a los espías del enemigo para que se pasen a nuestro bando, pues gracias a ellos podremos divulgar falsas informaciones usando a los espías muertos, que son aquellos que transmiten al enemigo la información falsa que hemos creado». Se los llama espías muertos porque se trata de agentes sacrificables, ya que sin duda serán ejecutados por el enemigo una vez que las falsas noticias, tras causar el efecto deseado, sean descubiertas como un engaño.

Época de Primaveras y Otoños, cuando todavía existían los reinos de Wu y Yue.

Época de Primaveras y Otoños, cuando todavía existían los reinos de Wu y Yue.

En conclusión, si Sunzi vivió en la época conocida como Primaveras y Otoños, hacia el año 500 a.e., entonces no cabe duda de que se trata de un pensador muy original, no ya solo por lo que dice, sino por atreverse a decirlo. El maestro Sun sería el equivalente chino de Nicolás Maquiavelo, quien, más que crear la política moderna con su recomendación del engaño, la razón de estado y la recomendación de emplear cualquier estratagema que sirva a los intereses del gobernante, lo que hizo fue divulgar los métodos que ya empleaban los príncipes italianos de su época, como los Borgia y los Medici, métodos que el propio Maquiavelo sufrió, incluyendo la prisión y la tortura. En definitiva, Sunzi sería con Maquiavelo, Richelieu y Bismark, pero también con el indio Kautilya y con otros muchos pensadores y estrategas, como Tucídides o Julio César, un partidario de la realpolitik frente a la hipocresía o ingenuidad de quienes recomendaban a los gobernantes y generales ajustarse en la guerra a las normas de la caballerosidad, la virtud, la decencia y la verdad. Todos ellos son la voz del pragmático Sancho Panza, que observa el mundo real, y no la del fantasioso y caballeresco Don Quijote.

Ahora bien, nuestra opinión acerca del maestro Sun debe modificarse si aceptamos como verdadera fecha de su existencia no el año 500, sino aproximadamente el 300 antes de nuestra era. En esta época, conocida como de los Reinos Combatientes, los conflictos entre los estados prechinos no solo continuaron sino que se agudizaron. Se han contabilizado 540 enfrentamientos bélicos y 130 guerras civiles en un periodo de 259 años[5]La cifra se obtiene del recuento de guerras y conflictos militares mencionados en la crónica Comentario de Zuo o Tradición de Zuo (Zuozhuan)., aunque se sospecha que esos conflictos solo son los que se consideraron dignos de ser registrados en los grandes anales.

Si el maestro Sun hubiera vivido en esta época, su insistencia en el uso del engaño, el fraude, el empleo de espías y el cálculo metódico ya no sería tan novedosa, pues por esas fechas ya eran muchos los pensadores que se habían atrevido a cuestionar las antiguas normas de la caballerosidad. Solo los tontos o los ingenuos creían ya que se debía permitir que el enemigo ordenase sus batallones después de cruzar un río antes de ordenar atacarlo.

Época de reinos combatientes, cuando Chu ya ha absorbido a Wu

En esta época de escepticismo, tras medio milenio de guerras sin fin, ya nadie cree en las viejas normas de los caballeros zhou. La traición no solo se practica, sino que se recomienda de manera explícita y se suceden personajes que demuestran un maquiavelismo tan desmedido que el propio Maquiavelo debería tomar su nombre de ellos, y no a la inversa.

Uno de esos maquiavelos es el señor de Shang, que aconseja mantener en el límite de la pobreza al pueblo, para que de este modo los jóvenes vean como muy deseable arriesgar la vida en la guerra. O como Lü Buwei, un comerciante que consigue mediante sobornos colocar en el trono del reino más poderoso de la época al hombre que poco después unificará China. O como Li Si, el canciller de ese Primer Emperador, al que se atribuye la idea de enterrar a los sabios y destruir cualquier libro que recomiende los antiguos conceptos de la caballerosidad y el respeto filial.

En consecuencia, si el autor de El arte de la guerra, hubiese vivido en la época de los Reinos Combatientes, entonces no habría tenido ninguna necesidad de convencer a nadie de que había que engañar desinformar y contrainformar, porque ya todos aceptaban unánimemente esas ideas, que habían sido difundidas de norte a sur y de este a oeste por decenas de políticos, estrategas y pensadores.

La conclusión anterior disminuye la originalidad pero no le resta mérito al maestro Sun y a su libro, sino todo lo contrario pues El arte de la guerra, cuyo verdadero título es Los métodos militares del maestro Sun, logró convertirse en el mejor y más popular tratado de estrategia de su época y también de toda la historia china. Y como hemos visto, ya en los siglos XX y XXI en el tratado estratégico más conocido y admirado del mundo, no solo en el terreno militar.

Ahora bien, la paradoja de todo esto es que quizá la razón fundamental del éxito de El arte de la guerra de Sunzi en todo el mundo a comienzos del siglo XX, fue la ayuda que recibió de sus principales rivales en el campo de la estrategia militar, Jomini y Clausewitz. La insistencia del suizo y el prusiano en el ataque frontal y los métodos directos, que se supone caracterizaron las guerras napoleónicas, fue lo que hizo que las ideas del misterioso estratega chino resultaran tan sorprendentes y originales, no porque propusiera una manera de hacer la guerra diferente a la occidental, sino, como el propio Liddell Hart aclaró, porque lo que revelaba el maestro chino era cómo se había hecho siempre la guerra, tanto en Oriente como en Occidente, incluso durante la época napoleónica, a pesar de lo que dijeran los expertos en estrategia o los filósofos como Confucio.

Nos queda por examinar una última paradoja, de la que deberían tomar nota quiénes contribuyen a la difusión de las fake news y a ese fenómeno que se ha decidido llamar posverdad.

Como ya hemos visto, sí el maestro Sun vivió hacia el año 500 antes de nuestra era, entonces su recomendación del engaño habría sido no solo más original sino mucho más efectiva, pues entonces esas ideas no eran tan conocidas. Eso coincide con uno de los consejos de El arte de la guerra: el buen estratega no debe ser conocido por nadie. Se dice que el propio Sun Wu era un sabio retirado del mundo hasta que el rey Helü solicitó una entrevista con él. El misterioso estratega abandonó entonces su retiro y se convirtió en asesor del monarca, acompañándolo en sus batallas y llevando sus ejércitos a la victoria. Estos éxitos se debieron en gran parte a la aplicación de métodos racionales de planificación militar, como los que se detallan en el primer capítulo de El arte de la guerra, combinados con el uso del engaño, la mentira y el espionaje, en una época en la que el uso de estos métodos no estaba tan extendido.

Sin embargo, si el misterioso estratega hubiera vivido hacia el año 300 a.e, entonces todo habría sido diferente, porque como ya hemos visto, aquella era una época en la que el engaño se había convertido en el método ortodoxo, pues todos los estados prechinos o zhou recurrían a métodos indirectos y todos difundían mentiras interesadas, es decir fake news, y contrataban a espías que espiaban a los espías que espiaban a los espías…

Y además, todo esto sucedía porque eso era lo que recomendaban los estrategas, los consejeros, los filósofos y los libros de la época, y de manera especial El arte de la guerra, que se había convertido en un verdadero bestseller, puesto que, como dice otro de los candidatos a mayor maquiavelo de la historia, el filósofo Han Feizi, en la época que precedió a la unificación final de China todo el mundo poseía un ejemplar de El arte de la guerra de Sunzi[6]Han Feizi, Han Feizi..

Las consideraciones anteriores no solo afectan a la originalidad de El arte de la guerra, sino que además nos revelan una paradoja: cuando todos engañan, cuando estamos demasiado atentos a la posibilidad de que nos mientan y desinformen, acabamos desconfiando incluso de la verdad.

La mayor efectividad del engaño consiste en que nuestros rivales no sospechen que pretendemos engañarlos. Cuando los rivales creen que todo puede ser parte de un engaño, la mentira ya no resulta tan útil.

Parece que eso es lo que sucedió en la época final de los Reinos Combatientes, en las décadas que preceden a la unificación final de todos los territorios zhou bajo el imperio de Qin por Shi Huang Di, el Primer Emperador, célebre por los guerreros de terracota que custodian su tumba. Es cierto que Shi Huang Di empleó el engaño, pero, al contrario que la mayoría de los estados rivales, no solo empleó el engaño. Mientras que el resto de gobernantes recurrían de manera constante y casi exclusiva al engaño, descuidando la preparación militar, el futuro unificador de China siguió el ejemplo de sus predecesores en el trono de Qin que, generación tras generación, habían planificado un estado fuertemente militarizado, en el que campesinos y soldados vivían exclusivamente para la guerra. Frente a los éxitos pasajeros de sus rivales, logrados mediante el engaño y diversas estratagemas, Qin se convirtió en una potencia militar invencible. Shi Huang Di aplicó, en definitiva, lo que Thomas Hobbes, muchos siglos después, definió como los dos ingredientes fundamentales de la guerra: la fuerza y el engaño.



El arte del engaño
Daniel Tubau
Editorial Ariel
600 páginas
Una cuidada edición que ofrece la más completa panorámica del arte de la estrategia china publicada hasta la fecha.
[Contiene la traducción completa de El arte de la guerra de Sunzi y Las 36 estratagemas chinas, por Ana Aranda Vasserot, así como Las 100 reglas del engaño y la estrategia]
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[Publicado originalmente el 13 de noviembre de 2018 en la revista Ejército con el título El arte de la guerra en tiempos de posverdad. La versión actual tiene algunas modificaciones sin importancia]

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El arte de la guerra de Sunzi en audiolibro

El arte de la guerra de Sunzi (Sun Tzu) está ahora también en audiolibro, además de versión impresa y en ebook en la colección Quintaesencia de Ariel.

The Shadow Knows, del gran Sergio Aragones

Una gran noticia para los admiradores del gran clásico de la estrategia militar, porque este audiolibro es la traducción realizada por Ana Aranda Vasserot, que es sin duda una de las mejores publicadas en cualquier idioma, tanto por su fidelidad al original chino como por su elegante y preciso español, que también intenta conservar el estilo del texto del maestro Sun. 

Y lo mejor es que la voz es la de Miguel Ángel Jennner, célebre por sus magníficos doblajes de Samuel L. Jackson (por ejemplo en Pulp Fiction) y también del Spock de Star Trek.

El audiobook contiene la versión íntegra de El arte de la guerra y también lo comentarios realizados por Ana y por mí, que permiten a cualquier lector entender el arte de la estrategia del maestro Sun y que aportan incluso nuevos conocimientos estratégicos.


Ana Aranda Vasserot, traductora de El arte de la guerra y editora de la versión publicada en Quintaesencia. Escucha el comienzo del libro
Audiobook de El arte de la guerra:

El arte de la guerra, de Sunzi (Sun Tzu)  en versión ebook e impresa.

Edición a cargo de Ana Aranda Vasserot

Traducción de Ana Aranda Vasserot

Prólogo y comentarios: Daniel Tubau y Ana Aranda Vasserot

Comprar en: Casa del Libro, Rafael Alberti, Amazon

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Para no dejarse engañar por Trump: El arte del engaño

Hoy sábado 27 de abril de 2019 la traductora de El arte de la guerra, Ana Aranda Vasserot y yo estaremos en el Centro Cultural de China en Madrid a partir de las 16.30 firmando ejemplares o charlando con todo el que se pase por allí.

Estarán nuestros libros El arte del engaño y El arte de la guerra (la traducción de Ana publicada en Ariel-Quintaesencia), además de muchos otros libros chinos que os pueden interesar.

Y a las 19.30 ni más ni menos que un recital de poesía china con la gran traductora Pilar Gómez España, como poemas de la poeta china Li Qingzhao.

En esta breve charla con Borja Moya (¡muchas gracias por el vídeo, Borja!) explico una buena razón para leer El arte del engaño y así conocer mejor uno de los libros de los que Trump saca algunos de sus trucos, El arte de la guerra de Sunzi (Sun Tzu).


 

 

El arte de la guerra, de Sunzi (Sun Tzu) 

Edición a cargo de Ana Aranda Vasserot

Traducción de Ana Aranda Vasserot

Prólogo y comentarios: Daniel Tubau y Ana Aranda Vasserot

 

 


El arte del engaño
Daniel Tubau
Editorial Ariel
600 páginas
Una cuidada edición que ofrece la más completa panorámica del arte de la estrategia china publicada hasta la fecha.
[Contiene la traducción completa de El arte de la guerra de Sunzi y Las 36 estratagemas chinas, por Ana Aranda Vasserot, así como Las 100 reglas del engaño y la estrategia]
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El arte de la guerra de Sunzi, por Ana Aranda Vasserot

Se acaba de publicar en la colección Quintaesencia de Ariel, la traducción de Ana Aranda Vasserot de El arte de la guerra, de Sunzi (Sun Tzu). Así que ya puedes leer una de las mejores traducciones que se han hecho de este clásico de la estrategia en cualquier idioma.

La edición viene con comentarios que aclaran cualquier duda y exprimen la sabiduría del maestro Sun, haciéndola accesible a cualquier lector y mostrando cómo los preceptos de El arte de la guerra se pueden aplicar a cualquier terreno, desde el político, el psicológico o la vida social e incluso sexual.

La traducción es magnífica no solo por su fidelidad al texto original, sino por lo bien que suena a buen castellano. Da gusto leer el libro.

Ana Aranda Vasserot, traductora de El arte de la guerra y editora de la versión publicada en Quintaesencia.

 


Además, la edición se completa con más de veinte magníficas ilustraciones o mapas conceptuales que sintetizan los conceptos fundamentales de El arte de la guerra y que han sido realizadas por Mauricio Restrepo. Un trabajo extraordinario que da como resultado un libro único. Una verdadera joya.




 

El arte de la guerra, de Sunzi (Sun Tzu) 

Edición a cargo de Ana Aranda Vasserot

Traducción de Ana Aranda Vasserot

Prólogo y comentarios: Daniel Tubau y Ana Aranda Vasserot

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El arte del engaño, de Daniel Tubau

“El fin del mentiroso, que estriba sobre todo en seducir, en encantar, en dar placer, es la base misma de la sociedad civilizada”

Oscar Wilde

Una cuidada edición que ofrece la más completa panorámica del arte de la estrategia china publicada hasta la fecha.

Pese a ser uno de los libros más traducidos y versionados de la historia, El arte de la guerra de Sunzi se ve, todavía hoy, envuelto en un halo de misterio y desconocimiento. Daniel Tubau ha hecho un monumental trabajo de investigación para ofrecernos una completa visión del gran clásico de la estrategia.

Tubau demuestra que El arte de la guerra, en contra de muchas interpretaciones habituales, es un libro de múltiples y fascinantes lecturas. Descubriremos qué lugar ocupa este clásico entre los tratados de estrategia militar, si fue empleado por Napoleón, el Primer Emperador chino o Mao Zedong, si el arte de la guerra es, aunque parezca paradójico, un arte de la debilidad, que emplea técnicas consideradas tradicionalmente como «femeninas», qué papel juega la adivinación y el cálculo, la importancia del engaño y del uso de espías, el papel que debe jugar el general o estratega supremo en la guerra, y la adaptación a circunstancias cambiantes o imprevistas. También entenderemos las razones que han hecho que sea empleado como libro de texto fundamental en las escuelas militares, pero también que se haya convertido en un manual para ejecutivos, empresarios o políticos y que sus consejos se apliquen casi a cualquier terreno de la vida social.

El libro incluye una traducción completa de los dos grandes clásicos de la estrategia, El arte de la guerra, de Sunzi, y Las 36 estratagemas chinas, con comentarios adjuntos que ayudarán al lector, incluso al menos versado, a comprenderlo en toda su profundidad, además de Las 100 reglas del engaño y la estrategia.


Pedro Baños, autor del bestseller Así se domina el mundo:

“Una interesantísima aproximación a la clásica obra El arte de la guerra de Sunzi y a otros clásicos de la estrategia. Un libro imprescindible para toda persona que desee entender no solo la actual actuación internacional de China, sino las futuras estrategias del mundo que nos espera”.

 

El arte del engaño
Daniel Tubau
Editorial Ariel
600 páginas
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[Contiene la traducción completa de El arte de la guerra de Sunzi y Las 36 estratagemas chinas, por Ana Aranda Vasserot, así como Las 100 reglas del engaño y la estrategia]
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[Publicado originalmente el 18 de mayo de 2018]

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El arte de la guerra en el Instituto Confucio de Madrid

El martes 18 de diciembre Ana Aranda Vasserot, como traductora de El arte de la guerra, y yo mismo, como autor de El arte del engaño, estaremos en Madrid para presentar su traducción y mi libro. Dos por uno.

Daremos una charla, que esperamos sea tan entretenida y chispeante como las que hemos mantenido en las tres ocasiones anteriores.

El primer encuentro tuvo lugar en la librería Rafael Alberti de Madrid, con Juanjo de la Iglesia como presentador (no encuentro ahora una fotografía del momento).

Presentación en Casa Asia Madrid

El segundo fue en Casa Asia de Madrid hace un mes.

Presentación en Institut Confuci de Barcelona

El tercero, en el Institut Confuci de Barcelona hace dos semanas. 

En esta ocasión contaremos también con una presentadora excepcional, Gladys Nieto, la directora del instituto Confucio.

Hablaremos de estrategia, o lo que es lo mismo, de cómo conseguir lo que deseas mediante los métodos más inteligentes; desharemos algunos tópicos acerca de la cultura china, el taoísmo, el yin y el yang o el misterioso dao (tao). Intentaremos descubrir quién se oculta bajo el nombre de Sunzi (Sun Tzu), el autor del libro de estrategia más famoso de todos los tiempos, y también habrá tiempo de hablar de Bruce Lee, de poesía estratégica y de la magnífica traducción que Ana Aranda ha hecho de El arte de la guerra y Las 36 estratagemas chinas.

La cita es el martes 18 de diciembre, a las 19 horas, en el Instituto Confucio de Madrid, que está en la calle Goya nº10.

¡Te esperamos!

(Si tienes cualquier duda, escríbeme a danieltubau@gmail.com



El arte del engaño
Daniel Tubau
Editorial Ariel
600 páginas

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El arte del engaño incluye la traducción completa de los dos grandes clásicos de la estrategia, El arte de la guerra, de Sunzi, y Las 36 estratagemas chinas, por Ana Aranda Vasserot, con comentarios adjuntos que ayudarán al lector, incluso al menos versado, a comprenderlo en toda su profundidad, además de Las 100 reglas del engaño y la estrategia.



Pedro Baños, autor del bestseller internacional Así se domina el mundo:

“Una interesantísima aproximación a la clasica obra El arte de la guerra de Sunzi y a otros clásicos de la estrategia. Un libro imprescindible para toda persona que desee entender no solo la actual actuación internacional de China, sino las futuras estrategias del mundo que nos espera”.

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El arte de la guerra en el Instituto Confucio de Barcelona

El 4 de diciembre Ana Aranda Vasserot, traductora de El arte de la guerra, y yo mismo, como autor de El arte del engaño, estaremos en Barcelona.

Daremos una charla, que esperamos sea tan entretenida y chispeante como la que hace unos días tuvimos la suerte de vivir en Casa Asia Madrid.

Hablaremos de estrategia, o lo que es lo mismo, de cómo conseguir lo que deseas mediante los métodos más inteligentes; desharemos algunos tópicos acerca de la cultura china, el taoísmo, el yin y el yang o el misterioso dao (tao). Intentaremos descubrir quién se oculta bajo el nombre de Sunzi (Sun Tzu), el autor del libro de estrategia más famoso de todos los tiempos, y también habrá tiempo de hablar de Bruce Lee, de poesía estratégica y de la magnífica traducción que Ana Aranda ha hecho de El arte de la guerra y Las 36 estratagemas chinas.

El martes 4 de diciembre a las 18.30 en el Institut Confuci a las 18.30. En la calle Elisabets 10. 

¡Te esperamos!

(Si tienes cualquier duda, escríbeme a danieltubau@gmail.com



El arte del engaño incluye la traducción completa de los dos grandes clásicos de la estrategia, El arte de la guerra, de Sunzi, y Las 36 estratagemas chinas, por Ana Aranda Vasserot, con comentarios adjuntos que ayudarán al lector, incluso al menos versado, a comprenderlo en toda su profundidad, además de Las 100 reglas del engaño y la estrategia.

El arte del engaño
Daniel Tubau
Editorial Ariel
600 páginas


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Pedro Baños, autor del bestseller internacional Así se domina el mundo:

“Una interesantísima aproximación a la clasica obra El arte de la guerra de Sunzi y a otros clásicos de la estrategia. Un libro imprescindible para toda persona que desee entender no solo la actual actuación internacional de China, sino las futuras estrategias del mundo que nos espera”.

 

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Instituto Confucio: presentación en Barcelona de El arte de la guerra, de Sunzi (Sun Tzu)

Pronto visitaré Barcelona, ciudad en la que nací, para presentar mi último libro, El arte del engaño. Lo haré junto a Ana Aranda Vasserot, que ha traducido de manera magnífica El arte de la guerra de Sunzi (Sun Tzu) y Las 36 estratagemas chinas, que se incluyen en El arte del engaño, con abundantes comentarios.

Nos acogerá el Instituto Confucio. Aquí puedes ver la promoción del acto, tal como figura en su página, que también puedes visitar (Instituto Confucio).

Será el martes 4 de diciembre a las 18.30.

Aunque puedes presentarte allí directamente y el acto es, por supuesto, completamente gratuito, es muy recomendable que te asegures una plaza inscribiéndote aquí: Inscripciones.

¡Nos vemos allí!

 


El arte del engaño es un libro acerca de la estrategia, que toma como punto de partida el tratado de estrategia más famoso de todos los tiempos, El arte de la guerra de Sunzi (Sun Tzu).

El arte del engaño incluye la traducción completa de los dos grandes clásicos de la estrategia, El arte de la guerra, de Sunzi, y Las 36 estratagemas chinas, por Ana Aranda Vasserot, con comentarios adjuntos que ayudarán al lector, incluso al menos versado, a comprenderlo en toda su profundidad, además de Las 100 reglas del engaño y la estrategia.

 

El arte del engaño
Daniel Tubau
Editorial Ariel
AmazonArielCasa del LibroFnac


Pedro Baños, autor del bestseller Así se domina el mundo:

“Una interesantísima aproximación a la clasica obra El arte de la guerra de Sunzi y a otros clásicos de la estrategia. Un libro imprescindible para toda persona que desee entender no solo la actual actuación internacional de China, sino las futuras estrategias del mundo que nos espera”.

 

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Las fintas de Bruce Lee

Bruce Lee asegura que su arte de combate se basa por entero en estratagemas y engaños:

«Se puede decir que el Jeet Kune Do está construido sobre las fintas y las acciones conectadas con ellas».

El valor de las fintas no consiste solo en engañar al adversario y hacerle reaccionar de manera instintiva, por ejemplo, obligando a que se proteja, sino que tiene un valor añadido. Mediante la finta, que siempre debe parecer un ataque real, hacemos que el contrario se vea obligado a reaccionar y que, al detener nuestro ataque, descuide otro flanco, o bien que nos revele información acerca de las características de su fuerza o su manera de luchar:

«Una finta es una acometida engañosa que invita y tienta al contrario a que haga una parada apropiada.

 

Tanto Bruce Lee como el japonés Miyamoto Musashi explican que la finta puede emplearse como un disfraz que antecede a un empuje posterior. Al lanzar el golpe, reservamos parte de la energía de que disponemos, para emplearla una vez que el enemigo se ha visto obligado a detener nuestra finta, creyendo que ahí acaba nuestro ataque.

También el maestro Sun (Sunzi o Sun Tzu) recomienda en El arte de la guerra lanzar falsos ataques y fintas para conocer mejor al rival:

«Provoco al enemigo para descubrir su manera de actuar; hago que muestre su forma para descubrir dónde es más vulnerable. Lo pongo a prueba para descubrir la fortaleza y debilidad de su situación». (El arte de la guerra, traducción de Ana Aranda Vasserot)

En El arte del engaño se cuentan algunas tácticas relacionadas con fintas, despistes y demostraciones, como los que empleó Sun Bin, al que algunos consideran el verdadero autor de El arte de la guerra o un descendiente del maestro Sun. En una ocasión, para lograr que su rival Pang Juan se confiara, Sun Bin sacrificó varias ciudades, dejando que fueran conquistadas fácilmente.

El experto en estrategia Barton Whaley dice que las fintas son un elemento básico en la estrategia, pero que se pueden distinguir tres tipos diferentes. El primero son las fintas propiamente dichas, que fingen un golpe para descubrir cómo reacciona el enemigo o cual es su situación real. 

El segundo tipo es el despiste o distracción, que puede consistir en desplazar unidades de nuestro ejército para que distraigan la atención del enemigo, como se recomienda en una de Las 36 estratagemas chinas:

«Repara la carretera y preséntate en Chencang».
(Estratagema nº8)

La explicación de esta estratagema tiene que ver con Liu Bang, que acabaría fundando la dinastía quizá más prestigiosa de China. Liu Bang,
fingió reconstruir unas carreteras, dañadas por la reciente guerra contra la dinastía Qin, lo que hizo que su rival por el poder absoluto se confiara, pensando que aquellas obras tan importantes retrasarían cualquier aventura militar. Sin embargo,  Liu Bang desplazó en secreto tropas a la ciudad de Chencang y desde allí y por sorpresa comenzó su campaña para reunificar todo el territorio, lo que consiguió en -202, dando comienzo al Imperio Han bajo el nombre de Emperador Gaozu

La tercera clase de finta a la que se refiere Whaley es la demostración, que lleva al extremo la maniobra de engaño o distracción, porque se trata de dar un verdadero golpe, para así distraer la atención del objetivo que en realidad nos interesa. Por ejemplo, si atacamos con una de nuestras unidades para atraer la atención del enemigo hacia un punto que nos resulta indiferente desde el punto de vista estratégico. Ahora bien, para ser  realmente efectiva, la demostración consiste casi siempre en un choque real y, por lo tanto, implica un sacrificio de tropas. Esta es una de las razones por las que Sunzi recomienda al general ser impenetrable para sus soldados e incluso para sus oficiales, pues, como es obvio, a nadie le gusta ser enviado como a un animal al matadero. Este es uno más de los aspectos siniestros de algunas estrategias: el desprecio por la vida humana, la de los soldados.


Las traducciones íntegras de El arte de la guerra y de Las 36 estratagemas chinas, ambas realizadas por Ana Aranda Vasserot, se incluyen en El arte del engaño.

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El arte de la guerra en una traducción extraordinaria

La mejor razón para comprar El arte del engaño es sin ninguna duda que incluye la traducción de El arte de la guerra, de Sunzi (Sun Tzu) realizada por Ana Aranda Vasserot. Aunque lo hayas leído ya, vale la pena que leas esta nueva traducción.

Se trata de una traducción íntegra y directa a partir del chino, que no solo es fiel al original y rigurosa al extremo (he sido testigo privilegiado de la extrema meticulosidad de Ana Aranda), sino que, además, suena estupenda en español, lo que no siempre sucede con las traducciones del chino a otros idiomas, que en ocasiones mantienen el rigor pero no la sonoridad, el estilo y el ritmo propios del idioma de llegada, en este caso el español.

Así que esta es la razón principal, pero voy a enumerar algunas de las razones para que adquieras cuanto antes El arte del engaño. Aquí van:

Ana Aranda Vasserot, traductora de El arte de la guerra, en un pequeño (y secreto) pueblo de China.

 Contiene la traducción íntegra de El arte de la guerra a partir del chino clásico. Es una de las mejores traducciones publicadas hasta la fecha en cuaquier idioma.
 Contiene El arte de la guerra comentado pasaje a pasaje, para que todos los secretos y consejos de Sunzi resulten accesibles a cualquier persona.
 Contiene Las 36 estratagemas chinas, un misterioso tratado de estraegia que en la actualidad compite en fama con El arte de la guerra.
 Contiene Las 100 reglas de la estrategia y del engaño, donde se concentra toda la sabiduría estratégica china.
 Es un ensayo acerca del pensamiento estratégico. Original, entretenido, sorprendente y al mismo tiempo riguroso y documentado.
 Muestra la relación de la estrategia con la teoría de juegos, y por qué es posible vencer en el ajedrez, el go o incluso el póker con una buena estrategia.

El arte del engaño está en todas las librerías de España y en muchas de América. Y también en Amazon

 

 Se muestra la relación de la estrategia con la semiótica y la lectura de signos, convirtiendo a Sunzi en el Sherlock Holmes de la guerra.
 Muestra la diferencia entre la guerra oriental y la occidental y explica por qué El arte de la guerra superó en el siglo XX en fama al gran teórico de la estrategia occidental, Carl von Clausewitz.
 Muestra la importancia del espionaje, la información y la contrainformación en cualquier estrategia. Conecta directamente con todo el asunto de las fake news y la postverdad.
 Revela los conceptos chinos de fuerza, potencial estratégico, momento oportuno, la importancia del vacío, la impenetrabilidad y la fuerza de la debilidad, entre muchos otros.
 Denuncia y corrige las deformaciones y malas interpretaciones que se suelen hacer de El arte de la guerra, devolviéndole su verdadera esencia. Es un libro que ofrece una visión diferente, pero más correcta, del gran clásico.
 Es una invitación a conocer la inmensa riqueza de la cultura china, algo en lo que España todavía está por detrás de Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia o Japón.


El arte del engaño incluye la traducción completa de los dos grandes clásicos de la estrategia, El arte de la guerra, de Sunzi, y Las 36 estratagemas chinas, por Ana Aranda Vasserot, con comentarios adjuntos que ayudarán al lector, incluso al menos versado, a comprenderlo en toda su profundidad, además de Las 100 reglas del engaño y la estrategia.

El arte del engaño
Daniel Tubau
Editorial Ariel
600 páginas


AmazonArielCasa del LibroFnac


Pedro Baños, autor del bestseller internacional Así se domina el mundo:

“Una interesantísima aproximación a la clasica obra El arte de la guerra de Sunzi y a otros clásicos de la estrategia. Un libro imprescindible para toda persona que desee entender no solo la actual actuación internacional de China, sino las futuras estrategias del mundo que nos espera”.

 

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