Cómo trabajar tomando copas || Una cita con las musas /2

En este segundo programa de Una cita con las musas, en “Madrid con los cincos sentidos” (Radio M21), José Luis Casado y yo hablamos de cómo vencer los primeros bloqueos y cómo llega a trabajar incluso cuando estamos tomando copas.

Puedes escuchar el programa a continuación y también leer la transcripción más abajo.

José Luis Casado: Ya está por aquí en el estudio de Madrid con los cinco sentidos, Daniel Tubau, una semana más. Escritor, guionista, profesor de guionistas y experto en creación. cada semana nos visita en su sección “Una cita con las musas”. Hola, Daniel.
Daniel Tubau: Hola. Buenas tardes, ¿cómo estás?

JLC: Daniel, recuérdale a los oyentes. A ver, ¿en qué consiste una cita con las Musas?
DT: Una cita con las musas es una sección donde vamos a intentar descubrir las claves de la  creatividad. Vamos a intentar que esta inspiración que se supone que nos viene por las Musas…. cómo podemos domesticarla en cierta manera y hacer que las Musas vengan a nosotros aunque no quieran, vamos, de manera pacífica, claro.

JLC: Aunque no quieran… Aquí vamos a animar a todo el mundo a que cree, a que saque al creador que lleva dentro. La semana pasada Daniel ya nos contó unas cuantas cosas. De hecho, nos habló de la importancia de hacer las cosas mal, y también nos contaste algunas técnicas un poco extrañas… Divertidas pero un poco extrañas.

John Vorhaus

DT:  Las voy a recordar muy rápidamente. Eran dos técnicas para hacer las cosas mal. Las dos son del mismo autor, de John Vorhaus, que es un comediante y que ha escrito un libro sobre técnicas de creatividad para hacer humor. Una de ellas era “La regla del 9”. La regla del 9 es muy sencilla. Simplemente, dice Vorhaus, cuando vas a crear algo debes pensar que 9 de cada 10 cosas que hagas van a ser pura basura.
Y entonces, con ese pensamiento en la cabeza, estarás muchísimo más relajado y serás capaz de ir haciendo cosas, que no estarán bien,  pero no pasa nada, porque al final sí estarán bien y mientras tanto  puedes equivocarte 9 de cada diez veces. Esa es una de las técnicas.

JLC: ¿Y la segunda técnica?

Libro para escribir sitcom, de John Vorhaus

DT: La segunda era una manera de trabajar que sirve para no bloquearte. Vorhaus lo llama los chistoides y lo explica así: “Lo que yo hago cuando estoy escribiendo un guión de comedia es que, cuando tengo que poner un chiste y no se me ocurre nada… no pasa nada, pongo un chistoide y sigo escribiendo. Sigo escribiendo, pongo otro chistoide donde debería poner un chistey así sigo hasta el final y cuando ya he terminado, cuando ya tengo la visión de conjunto (hoy veremos este asunto de la visión de conjunto), entonces ya puedo revisar el guión e ir sustituyendo los chistoides por chistes. Es mucho más fácil así que querer ir resolviendo los chistes uno a uno…

JLC: es decir que un chistoide es un chiste que no tiene ninguna gracia.
DT: Ninguna gracia. Es algo que se parece mucho a un chiste…. pero sin gracia.

JLC: ¿Y tú estos métodos los empleas en tu trabajo? ¿Los empleas cuando escribes guiones o libros?
DT: Sí, los empleaba antes de descubrir estas técnicas de Vorhaus… No sé cuando lo descubrí exactamente. Creo que hubo un momento más consciente, cuando me dí cuenta de que tenía que emplearlo como metodo ya siempre. Pero yo lo llamaba de otra manera, lo llamaba el “patatín y patatán”. Escribía que pasaba tal cosa y tal otra, y ponía: “…y patatín y patatán”. Ponía “patatín y patatán” y seguía escribiendo. Era muy parecido a esto de los chistoides.

JLC: Mejor que un chistoide, patatín y patatán…
DT: Sí… no, mejor los chistoides, es un poquito mejor usar chistoides. Yo también cambié el patatín y patatán y en vez de eso escribía: “Aquí se van a encontrar los personajes y van a discutir y van a decir algo que va a ser muy muy gracioso, pero que no se me ocurre ahora, pero se van a pelear, o se van a hacer amigos”. Es mejor describirlo un poquito.

JLC: la descripción de lo que quieres que ocurra aunque no esté claro es mucho mejor que el patatín y el patatán.
DT: Sí porque luego lees el patatín y patatán y te dices: “Había pensado algo, pero ¿qué era?”. Porque claro, “patatín y patatán” son pocas claves…

JLC: Al final se trata de escribir lo que se te pasa por la cabeza y poder ir avanzando, ¿no?
DT: Efectivamente. se trata sobre todo de avanzar, de llegar hasta el final lo antes posible, de tener una visión de conjunto, por ejemplo, de tener un guión de comedia y saber cómo acaba, cuál sera el desenlace, porque eso te proporciona esa visión que te permite darte cuenta de dónde están los mayores fallos, de dónde vas a tener que hacer el mayor esfuerzo y dónde detenerte… Y sin embargo, si vas avanzando y hasta que no solucionas una cosa no sigues avanzando, entonces el tiempo se te puede comer… Los guionistas muchas veces, sobre todo en televisión, trabajamos contra el tiempo y tenemos que ajustarnos a los horarios, por lo que es mejor tener esa visión del contexto cuanto antes.

JLC: Saberse organizar el tempo imagino que cuando se está escribiendo un guión y hay prisas, organizar el tiempo es fundamental.
DT: Asi es. Vamos a pensar en una cosa muy concreta: cómo trabajamos los guionistas de televisión y los horarios que solemos tener. Por ejemplo, si nos dan lo que los guionistas llamamos mapa de tramas o escaleta de tramas. Eso es un documento en el que se cuenta el guión que vas a escribir y se le entrega al guionsta. El guionista, con esa descripción de las escenas que van a tener lugar, ya escribe el guión…

JLC: A ver, a ver, porque eso me interesa. Me interesa saber cómo trabajáis los guionistas. Por ejemplo, es que no sé muy bien qué es eso del mapa de tramas.
DT: Eso lo vamos a tratar en detalle y además vamos a tener aquí guionistas que nos lo van a contar e incluso vamos a hacer aquí alguna reunión de guionisas y de tormenta de ideas y de mapa de tramas…

JLC: Ah, bien.
DT: El mapa de tramas. Para contarlo sencillamente: cuando hacemos el capítulo de una serie, imagínate que hay cuatro personajes a los que les pasan cosas constantemente y que tiene cada uno su trama…Entonces tenemos que decidir que le pasará a cada uno de estos personajes en cada capítulo, cuál será la trama de ese personaje. Por ejemplo, estoy pensando ahora en Los Serrano. ¿Te acuerdas de la serie Los Serrano?

JLC: Sí, claro…
Pues pensamos en un personaje que es el chaval, por ejemplo, que quiere que su padre le compre una moto, y la trama del chaval es: “¿Conseguirá que su padre le compre la moto o no?” La trama de la madre es que tiene nauseas y que está embarazada… y vamos a descubrir a lo largo del capítulo si está embarazada o no.

JLC: Ajá.
DT: Estas tramas las vamos desarrollando los guionistas y trabajamos con grandes pizarrras y apuntamos ahí las cosas, lo ponemos en fichas, etcétera. Y al final conseguimos un documento, que es este que te decía antes, que es el mapa de tramas, que sirve para que el guionista ya escriba un guión de 50 o 60 páginas.

JLC: Ah, ya me queda más claro qué es el mapa de tramas.
DT: Lo veremos con más detalle en otro programa.

JLC: Pero tú decías que se le entrega al guionista un mapa de tramas y hay un tiempo en el que tiene que llevar a cabo todo eso.
DT: Imagínate que se le entrega al guionista el mapa de tramas para que haga el guión y se le da para escribirlo cinco días.

JLC: Cinco días…
DT: De lunes a viernes. El viernes a última hora tiene que entregarlo. Si suponemos, lo que es bastante frecuente en una serie española de 70 minutos o así, que tenemos por ejemplo 40 escenas en un mapa de tramas y el guionista va a tener que escribir esas 40 escenas. Pues imagínate: ya son 40 horas de trabajo, toda la jornada laboral completa de una semana.

JLC: ¡Claro! Debería escribir una escena en una hora.
DT: Si quiere hacer las 40 escenas en la jornada laboral, pues, evidentemente, una escena por hora.

JLC: Suena un poco bárbaro así, suena incumplible…
DT: Claro… Pero, ¿qué sucede? Que si el guionista se pone a escribir la primera escena y se detiene a solucionar los problemas antes de la segunda… y no acaba de avanzar… Lo más probable es que llegue el jueves o el viernes y haya escrito, por ejemplo 17 escenas, le queden muchas por escribir y muy poco tiempo. Entonces, recomiendo lo que decíamos antes: que lo mejor es escribirlo mal cuanto antes, escribir las 40 escenas como sea, de cualquier manera, usando lo que decíamos: la regla del 9, los chistoides, explicaciones que no van a ningún lado… Pero conviene tener las 40 escenas cuanto antes, conseguir hacerlo, digamos, lunes, martes, miércoles como mucho. Y a partir de ahí, lo mejoras. Ese método es preferible al otro.

JLC: Es decir , se hace un planteamiento hasta el final y así se puede volver atrás porque hay tiempo para ello.
DT: Efectivamente. Por lo menos ya tienes una visión de conjunto, ya sabes cuáles van a ser las dificultaddes más grandes con las que te encontrarás, en qué lugar vas a tener que detenerte un poquito, y entonces te puedes organizar de otra manera y puedes llegar a terminarlo.

JLC: Y vosotros, cuando trabajáis así, a toda velocidad, estáis siempre concentrados delante del ordenador o trabajáis en todo momento, por ejemplo, ¿tomando copas en el bar, estáis también pensando?
DT: Sí… la verdad es que sí, los guionistas trabajamos siempre. El trabajo del guionista es muy reconfortante en muchos aspectos pero también es algo que nunca se abandona, no se abandona ni soñando. Cuando duermes también sigues pensando ideas y cuando te vas a tomar copas… Cualquier cosa que te diga alguien con quien estás tomando la copa y: “Un momento que se me ha ocurrido una idea para el guión que estoy escribiendo”. Nunca descansas. El guionista nunca puede descansar y para bien y para mal siempre está creando.

JLC: Entonces me imagino que si se lleva a cabo ese proceso de guión que me contabas, primero trabajando de principio a fin en bruto y luego volviendo atrás, y se van mejorando los detalles. Ese hecho de estar por ejemplo tomando copas o durmiendo te ayuda a elaborar todas esas secuencias.
DT: Sí, muy bien apuntado, porque esa es precisamente una de las razones más importantes para hacerlo de principio a fin. Porque si lo haces de principio a fin le estás diciendo a tu cerebro cuál es el problema que te interesa, y tu cerebro entonces trabaja en segundo plano para darte las soluciones y a lo mejor te despiertas por la mañana y te das cuenta de que tienes algo ya resuelto que habías planteado antes. Pero, claro, para que tu cerebro trabaje le tienes que decir en qué quieres que trabaje. Por eso es bueno hacerlo cuanto antes de principio a fin.

JLC: Pero entonces, ¿Tú eres capaz de decirle al cerebro en qué tiene que estar trabajando durante la noche, mientras duermes?
DT: También, también, sí… Pero, en realidad siempre se lo decimos a nuestro cerebro. Tú imaginate que te pasas la semana viendo programas de televisión de cotilleo, ¿no?

JLC: Sí…
DT: Tú ahí le estás diciendo a tu cerebro qué cosas te interesan. Tu cerebros se pone a pensar: “Si está todo el rato mirando programas de cotilleo… es que necesita hacer algo relacionado con el cotilleo, a lo mejor hablar en las conversaiones con los amigos…” Así que tu cerebro te va a dar esa información. Sin embargo, si escribes un guión y lo haces de principio a fin, le estás diciendo a tu cerebro: “Esto es lo que me interesa”. Al escribirlo (es muy bueno bajarlo al papel), el cerebro se da cuenta de que es algo que te inquieta, que te inquieta más, por ejemplo, que los programas de cotilleo. Tu cerebro piensa: “Le tengo que dar ideas para guiones, no para programas de cotilleo”.

JLC: Pero lo que acabas de decir de alguna manera es clave en todo esto. Es decir, podemos educar al cerebro para que nos diga cosas, para que él mismo sea creativo y autónomo, casi que nosotros no estemos dándonos cuenta pero él ya esté dándonos ideas, ¿no?
DT: Sí, eso fue una cosa que hasta el siglo XX se discutió mucho. Se decía que el cerebro no podía crear por sí mismo, que simplemente ordenaba cosas, por ejemplo cuando soñamos… Se pensada que los sueños no eran creativos, que simplemente ordenaban los acontecimientos que se habían vivido a lo largo del día. Pero lo que se ha descubierto en el siglo XX con estas investigaciones (de las que hablaremos mucho) es que no, que realmente en los sueños podemos ser creativos. Incluso no solo en los sueños, sino en segundo plano, cuando estamos haciendo otras cosas. No tiene nada de… parece muy místico, parece que sea como una musa precisamente, pero es algo científico, realmente el cerebro trabaja en este segundo plano.

JLC: Bueno, estoy seguro de que esto nos lo irás explicando en las próximas semanas y que aprenderemos a manejar nuestro cerebro y a ser cada vez más creativos, pero todo este proceso del que hablabas antes, de ir rápidamente hasta el final, sea con el patatín y patatán o con las descripciones, entiendo que también le sirve a cualquier persona en otros procesos creativos, no solamente a los guionistas.
DT: Efectivamente, por deformación profesional, como guionista y director, hablo de lo que pueden hacer los guionistas. En esta sección vamos a tratar mucho el tema de guión, pero casi todas las técnicas que estoy contando las puede emplear cualquier persona que tenga que resolver un desafío creativo, ya sean escritores, ya sea alguien que hace mesas o sillas, da igual.

JLC: O un informe para el trabajo de algún tipo. Estás tú ahí tomándote copas  y pensando “Pero tengo que entregar mañana el informe” Pero podemos conseguir estar tomándonos copas y estar elaborando a la vez el informe en la cabeza.

DT: Así es. Es mejor invertir la manera en la que lo solemos hacer. Normalmente lo que hacemos es que nos encargan un trabajo y nos distraemos toda la semana, tomar copas,evitando hacer el trabajo hasta que llega el último plazo y en el último momento lo hacemos. Pero, claro, toda esa semana nos la hemos pasado tomando copas pero con muchos remordimientos pensando: “Pero ¿qué hago yo aquí? Debería estar trabajando…” Lo mejor es invertirlo: hacerlo cuanto antes de principio a fin y así el cerebro ya queda informado de esa tarea… y a partir de ahí te vas a tomar copas mucho más relajado.

JLC: Como decían los griegos: “El principio es la mitad de todo”.
DT: Así es, es el 50 por ciento de la tarea. Lo más difícil es empezar. Por eso cuando no hacemos un trabajo, cuando vamos posponiéndolo, es porque nos da miedo enpezar. Lo mejor que podemos hacer, por lo tanto, es empezar de cualquierr manera, hacerlo mal, porque así ya el principio está hecho, ya no tenemos que partir de cero. Ese es un buen método.

JLC: Bueno, pues la semana pasada y esta semana nosotros hemos empezado. Es el principio, una muestra de todo lo que vamos a aprender.
DT: Así es, intentaremos aprender muchas cosas y muchas de ellas muy interesantes. Esto es solo el comienzo. La creatividad, como veremos, tiene unas fases y nosotros estamos siguiendo esas fases. Estamos en la primera fase de planteamiento del problema, de las dificultades… y luego veremos los métodos creativos que se pueden emplear.

JLC: La concluisíon es que lo que hay que hacer es empezar…
DT: Así es, empezar. Yo animo a cualquier persona que tenga entre manos alguna cosa que lleva tres semanas posponiéndola y que no la hace… que la haga de cualquier manera.

JLC: Que aunque le quede, mal, luego tendrá tiempo para mejorarlo…
DT: Mañana se va sentir mucho mejor, cuando se dé cuenta de que su cabeza le está dando ya soluciones a ese problema que ha pospuesto tanto tiempo. Les animo a actuar.


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcasts de los programas.

 

Es bueno hacer las cosas mal

|| Una cita con las musas /1


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Es bueno hacer las cosas mal

|| Una cita con las musas /1

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”…

Aquí puedes escuchar y ver algunas imágenes relacionadas con el primer programa de Una cita con las musas, en el que explicamos “Cómo hacer las cosas mal”. También puedes leer, bajo el vídeo, la transcripción.

José Luis Casado: Daniel va a visitarnos todas las semanas en esta sección llamada “Una cita con las musas”, para hablarnos de las musas y de la creatividad. Pero primero voy a presentarle. En uno de tus libros se lee en la contraportada: “Daniel Tubau estudió filosofía pero no es filósofo, tampoco es guionista ni director, aunque haya ejercido estas profesiones durante más de veinte años…” Entonces, ¿quién es Daniel Tubau? ¿Cómo debemos presentarte?

Dos lados izquierdos, dos lados derechos y uno de cada en Daniel Tubau

Daniel Tubau: Bueno, eso es el texto de la contraportada, y como sabes los textos de las contraportadas los escribimos los propios autores en un ejercicio de egocentrismo, así que nos ponemos todo lo bien que podemos… Y bueno, ahí quería decir que he hecho muchas cosas, que he sido guionista, director, escritor, pero que no me identifico de manera absoluta con ninguna de ellas. Que ser ser, pues soy Daniel Tubau. No me puedo definir simplemente por las cosas que he hecho. El libro se llama Nada es lo que es, así que ya se puede imaginar que si nada es lo que es, pues el autor tampoco es, ¿no?

JLC: No sé si es o no es, pero lo cierto es que el autor ha escrito libros de ciencia ficción como Recuerdos de la era analógica, o dedicados también a Sherlock Holmes, como No tan elemental. Tiene también varios de guión como Las paradojas del guionista, pero, además, y por eso te tenemos en “Una cita con las musas”, a ti te interesa de manera especial la creatividad.

 

DT: Sí, así es, me interesa la creatividad… Y este interés empezó de manera casual cuando yo estaba dando clase de guión. Doy clases en la ECAM, la Escuela de Cine de Madrid… y entonces en una ocasión comenté a los alumnos algunas técnicas creativas, algunas técnicas para superar los bloqueos, para despertar la imaginación… Y me dijeron que les interesaba mucho eso… porque, me decían: “Sabemos las técnicas del guión, coocemos las herramientas, sabemos que hay cosas que hay que hacer y cosas que no hay que hacer, pero cuando nos ponemos a escribir, cuando nos sentamos a la mesa y tienen que venir las ideas… entonces nos quedamos bloqueados… así que cuéntanos más”. Así que les conté más y poco  a poco lo he ido ampliando, hasta el punto de que ya doy cursos que solo son de creatividad. Doy literatura, guión, dirección y creatividad.

JLC: Y gracias a eso te tenemos aquí, haciendo uan sección de creatividad. ¿La creatividad está al alcance de todos, Daniel? ¿Todo el mundo puede ser creativo?

DT: Yo creo que sí. Tradicionalmente se ha creído que no, que se podía enseñar todo tipo de cosas, pero que la creatividad, el ingenio, el talento, ese tipo de cosas no se podían enseñar, que nacías con ello. Que tenías, precisamente, talento o que venía por los genes o era el destino, o que te visitaban, como nos visitarán aquí, las musas. Venían, te visitaban, venía la inspiración y entonces ya te venían las ideas. Pero en el siglo XX se empezó a investigar la creatividad en serio. Se llevó a la musa al laboratorio, digamos, y se empezó a ver cuál era el proceso creativo, cómo se podía estimular. Y se descubrió que sí, que se puede estimular, que se puede enseñar a los demás, que las personas pueden aprender cómo superar los bloqueos, cómo desarrollar ideas, y que eso está al alcance  de todos, incluso que hay unas fases del proceso creativo, que en alguno de los programas descubriremos y las contaremos.

JLC: O sea, que en “Una cita con las musas” aprenderemos a estimular la creatividad. Pero también vas a traer invitados, ¿no?

DT: Sí, voy a atraer invitados de varios tipos. Voy a traer invitados que no van a estar aquí, algunos por que están muertos… Einstein, por ejemplo, Mozart… A ellos sería complicado traerlos hasta aquí… y Steve Jobs también. Digamos, todos estos personajes o personas a las que se ha considerado genios tradicionalmente y que se ha dicho que destacaban porque no podían hacer lo que hacen los demás. Veremos que en muchos casos, o quizá en todos los casos, en realidad hay explicación para muchas de sus cualidades, su talento, su ingenio, etcétera. Además, traeré a algunos que nunca han existido, como “el hombre que nunca vivió y que nunca morirá”, es decir, Sherlock Holmes, como decían en una reciente exposición… A Sherlock Holmes lo traeré porque lo considero uno de los precursores de la creatividad y porque seguía el proceso creativo en sus investigaciones.

JLC: Lo traerás a colación, ¿no? No se va a venir un actor aquí…

DT: Pues mira, me acabas de dar una idea… estando en un programa de creatividad no sería mala idea… podríamos invitar a Sherlock Holmes en persona de actor y que nos lo cuente.

Esos serán dos tipos de invitados y luego habrá un tercer tipo de invitados que serán personas de carne y hueso haciendo su propio papel, por ejemplo guionistas de series, de las más vistas en España, que nos contarán cómo trabajan los guionistas, cómo crear una serie de televisión, cómo despertar la creatividad… Todos estos asuntos.

JLC: Fantástico. Pues todas las semanas una cita con las musas en “Madrid con los cinco sentidos”. Ya hemos presentado la sección, vamos a dar ahora unas pinceladas. Al parecer, una de las cosas que te parece más importante en el proceso creativo es aceptar hacer las cosas mal. Es bueno hacer las cosas mal.

DT: Así es, es bueno hacer las cosas mal. Suena un poco paradójico. Muchas de las ideas de la creatividad suenan paradójicas a primera vista, pero luego a medida que se explican se va viendo que son perfectamente lógicas y razonables. Esta es una de ellas: hay que hacer las cosas mal para poder hacerlas bien. Hablaremos mucho de esto, de hacer las cosas mal. Aprenderemos a hacerlo lo peor posible… Una de las personas que recomienda esto es un hombre que se llama Jack Mattson, desde Estados Unidos, en la Universidad de Michigan. Él hacía un curso de escuela de negocios, de ingenieros, y entonces se dio cuenta de que sus alumnos no eran muy creativos. Les proponía hacer el diseño de un nuevo producto para venderlo, y lo que hacían era muy tópico, incluso era muy cobarde en cuanto a imaginación. Y entonces decidió hacer un curso que se llamase “Fracaso 101”. En Estados Unidos, 101 significa algo así como “curso introductorio”. Geografía 101 sería introducción a la geografía. Y entonces hizo Fracaso 101, un curso en el que los alumnos tenían que fracasar, diseñar un producto horrible, que no se pudiese vender, que tuviese el peor gusto del mundo, que no pensasen en Apple como referencia, en Macintosh, sino que pensasen en lo más cutre que se les ocurriese… y a partir de ahí se disparó la creatividad de manera asombrosa en las clases de Mattson.

Jack Mattson en una charla TED. A pesar de que al principio tuvo problemas en la Universidad por su curso para aprender a fracasar, Mattson acabó por recibir el premio nacional de Estados Unidos al mejor educador.

JLC: Entonces, ¿que debemos pensar de eso? Que es más fácil ser creativo haciendo las cosas mal, no de tanto nivel, o que simplemente la creatividad depende de los objetivos y de cómo nos planteamos un problema?

DL: Efectivamente, es en parte un asunto psicológico. Si tenemos ese afán de perfección, ese deseo de hacerlo pulido y perfecto…

JLC: Nos bloqueamos.

DT: Nos bloqueamos. La perfección es muchas veces un mecanismo para no hacer las cosas. Queremos hacerlo muy bien, muy bien, lo vamos postergando, lo vamos dejando y dejando y cuando no tenemos más remedio que hacerlo lo hacemos de cualquier manera, y entonces ya no tenemos tiempo para rectificar…

JLC: Claro, pero hacer las cosas mal a propósito parece complicado…

John Vorhaus

DT: Sí, parece complcado, pero hay algunos métodos. Te voy a contar rápidamente dos métodos en este primer programa. Los dos son de un comediante, de un guionista de comedia llamado John Vorhaus. Uno de esos métodos es la regla del 9.

JLC: A ver…

DT: La regla del 9 consiste en que de cada diez cosas que escribes, 9 son una auténtica basura, no valen para nada, solo para tirar a la papelera. Claro, parece absurdo a primera vista, pero esto lo que hace es eliminar a tu juez interior, a ese bicho que tenemos dentro que siempre te está diciendo: “Qué mal lo estoy haciendo”, “Este chiste lo he visto en algún lado”, “Esto ya lo hizo Billy Wilder en el 54″… Y entonces eliminas al juez interior, te permites hacerlo mal y dices: “Bueno, esto que estoy haciendo es malísimo, pero llevo tres veces , todavía puedo hacerlo otras seis veces mal hasta cumplir la regla del 9, me queda mucho todavía”.

JLC: Vale. Nos da rienda suelta

DT: Exactamente. Nos libera de ese juez.

JLC: ¿Y la segunda?

DT: La segunda técnica de Vorhaus son los chistoides. Un chistoide, dice Vorhaus, es una cosa que parece un chiste, huele como un chiste, tiene la apariencia de un chiste, pero no tiene ninguna gracia. Ni la más mínima gracia. Vorhaus dice: “Yo uso mucho los chistoides. Cuando estoy escribiendo un sketch y no se me ocurre nada gracioso, lo que hago, en vez de bloquearme o pararme y dejar de trabajar, es poner un chistoide y continuar escribiendo. ¿Me encuentro otro chiste? Pongo otro chistoide. Y cuando lo tengo completo (ya veremos la importancia de tener las cosas completas), reviso otra vez todo el sketch y voy cambiando los chistoides por chistes”.

JLC: Me parece fantástico. Te esperamos la semana que viene para que nos sigas enseñando cómo fracasar.

Continuará


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