Carriere y Buñuel se encuentran con Sherlock Holmes

|| Una cita con las musas /19


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Chus Natera y Daniel hablan acerca del más célebre detective de todos los tiempos y de dos detectives aficionados: Jean Claude Carriere y Luis Buñuel.

TRANSCRIPCIÓN

CHUS: Buenas tardes Daniel. Hoy me parece que vamos a recibir de nuevo en una cita con las musas a nuestros invitados de la semana pasada.

DT: Pues sí, a Luis Buñuel y a su guionista Jean Claude Carriere. La semana pasada recordamos un método creativo que practicaban y que consistía en que se ponían como tarea que cada uno tenía que contarle una historia al otro durante el desayuno. Y hoy vamos a hablar de otro juego creativo que practicaban, que puede ser muy bueno tanto para guionistas y cineastas como para escritores o dramaturgos, por ejemplo, pero que también es entretenido para cualquier persona.

CHUS: Y según tengo entendido, este método también tiene relación con Sherlock Holmes, ¿no?
DT: Pues sí, porque en cierto modo consiste en imitar al célebre detective. No estoy seguro, pero creo que precisamente lo practicaban porque los dos eran aficionados a las aventuras del detective escritas por Arthur Conan Doyle. El asunto consiste en que cuando Buñuel y Carriere se veían en un café o en una terraza, competían a ser detectives.

CHUS: ¿Allí sentados en la terraza? ¿Sin visitar la escena del crimen?
DT: Claro, porque hay que tener en cuenta que la profesión del propio Sherlock Holmes, tal como él la define es “detective consultor”: viene alguien, por ejemplo la policía o un cliente y le cuenta algo, y entonces él a veces resuelve el misterio o le da pistas  al policía o se pone en movimiento para buscar más datos. Pero una de las cosas más interesantes de las aventuras de Holmes es cómo adivina un montón de cosas acerca de sus clientes mirando cómo visten, cómo es su reloj. Un ejemplo es una aventura en la que Sherlock Holmes compite con su hermano Mycroft.

 

CHUS: Adelante…
DT: Esta aventura se llama “El intérprete griego” y en ella Holmes y Watson visitan el club Diógenes, donde suele pasar los días su hermano Mycroft, al que Watson todavía no conoce. Pues bien, cuando están allí ven a un hombre y entonces cada uno de los hermanos dice lo que deduce de ese hombre. Leo:

«Era un individuo bajo y muy moreno, con el sombrero echado hacia atrás y varios paquetes bajo el brazo.
—Un militar veterano, por lo que veo —dijo Sherlock.
—Y licenciado hace muy poco tiempo —observó su hermano—. Con graduación de suboficial.
—Artillería Real, diría yo —señaló Sherlock.
—Y viudo.
—Pero con un crío de poca edad.
—Críos, muchacho, críos».

CHUS: Pues sí que deducen cosas estos dos hermanos Holmes…
DT: Sí.  Watson que lo está viendo todo no se lo cree y Sherlock dice:

«—Vamos —exclamé yo, riéndome—, creo que esto ya es demasiado.
—Seguramente -repuso Holmes— no sea tan difícil decir que un hombre con este porte, una expresión de autoridad y una piel tostada por el sol es un militar, algo más que soldado raso y que ha llegado de la India no hace mucho tiempo.
—Que ha dejado el servicio hace poco lo demuestra el hecho de que todavía lleve sus «botas de munición», como suelen llamarlas —observó Mycroft.
—No tiene el paso inseguro del soldado de caballería y, sin embargo, llevaba su gorra inclinada a un lado, como lo demuestra la piel más clara en ese lado de la frente. Su peso no es el propio del soldado de ingenieros. Ha servido en artillería.
—Y, desde luego, su luto riguroso muestra que ha perdido a un ser muy querido. El hecho de que haga él mismo sus compras da a entender que se trató de su esposa. Observa que ha estado comprando cosas para los chiquillos. Lleva un sonajero, lo que indica que uno de ellos es muy pequeño. Probablemente su mujer muriera al dar a luz. Y el hecho de que lleve bajo el brazo un cuaderno para pintar denota que hay otro pequeño en el que ha de pensar».

Stephen Fry como Mycroft Holmes

CHUS: Una vez explicado parece todo evidente, pero no lo es…
DT: Claro. Sherlock Holmes le dice en una ocasión a Watson que cree que comete un error al contar sus trucos, porque pierde algo de misterio.

CHUS: Y entonces Carriere y Buñuel practicaban este juego de ser detectives…
DT Así es. Miraban a la gente, elegían una víctima y tenían que deducir mediante la observación a qué se dedicaba esa persona.

CHUS: Pero como ellos no eran detectives, sino cineastas, podían inventarse cualquier cosa…
DT: Sí, pero lo bueno es que la historia se sustente sobre lo que observas, que haya datos sobre la manera de vestir, de caminar, que los gestos y todo tipo de detalles le den verosimilitud a todo lo que cuentas. Si inventas por inventar, el  juego pierde gracia y en realidad no aprendes a observar y a deducir realmente. Aunque, bueno, si se ocurre una historia fantasiosa estupenda, pues tampoco hay problema,

CHUS: Claro, porque cualquier método es bueno si te resulta útil. Pero el propósito del juego es desarrollar la capacidad de observación.
DT: Pues sí. Además este método de observar a una persona y deducir cómo es, quién es, a qué se dedica, tiene una segunda utilidad: puede servir para ligar.

CHUS: Pero ¿qué me estás diciendo?
 DT: Sí, porque después de deducir una historia puedes acercarte a la persona que habéis observado y preguntarle si habéis acertado o no. Le dices: “Mira, mi amiga y yo estamos haciendo un ejercicio que nos ha puesto nuestro profesor y tenemos que  deducir a partir de la observación qué haces y cómo eres. Y entonces le preguntáis por esto o por lo otro a ver quién de las dos ha acertado.

CHUS: ¡Vaya morro!” Es el truco de siempre del “¿estudias o trabajas?” pero haciéndose el interesante.  Me lo voy a apuntar y a partir de ahora diré que soy estudiante de narrativa.
DT: Sí, pero aunque no se use para ligar es un método muy útil para los guionistas, que yo siempre propongo en mis talleres, enviando a los alumnos a la calle para que observen a desconocidos. Después tienen que venir a clase y contar cómo era la persona observada y qué dedujeron y por qué.

CHUS: Claro, porque la capacidad de observación es fundamental para un guionista.
DT: Y no sólo eso, porque este juego que tanto les gustaba a Carriere y a Buñuel tiene una tercera utilidad, porque cuando escribes un guión y tienen que crear personajes, sucede que al espectador le vas a dar tan poca información como a alguien que está sentado en una terraza observando. Con pocos detalles tienes que construir un personaje, por lo que es muy bueno irse entrenando. Pensar en lo que deduces al observar a alguien, darte cuenta de que hay ciertos rasgos equívocos y otros mucho más significativos.

CHUS: Al construir tu personaje vas a tener que elegir ciertos rasgos y trasmitir con eso un retrato que resulte claro para el espectador.
DT: Pues sí. A veces porque quieres que el espectador entienda rápidamente cómo es el personaje, y otras porque quieres lo contrario: dar falsas pistas al espectador. Darte cuenta de los rasgos que parecen revelar una profesión o una personalidad te sirven para crear personajes más o menos estereotipados o más o menos evidentes, pero otras veces lo que quieres es que el espectador se haga un retrato robot del personaje para luego darle una sorpresa: que piense “Este es un pijo” y después resulte que no lo es. Es lo mismo que sucede cuando tú estás allí en la terraza observando y luego a lo mejor, al preguntar a esa persona, te llevas una sorpresa.

CHUS: Supongo que así fue como Jean Claude Carriere creó muchos de los personajes de las películas de Buñuel.
DT: Sí, y él y Buñuel  seguramente emplearon ese conocimiento que adquirieron mediante la observación para darle la vuelta a los tópicos y crear personajes que raramente eran lo que parecían a primera vista. Porque Carriere decía: «Para que un personaje sea completo, siempre hay que dotarlo de un subconsciente propio. Todo escritor debe conferir zonas oscuras a sus personajes. Y cuando hacen cosas absurdas o impropias de ellos hay que dejarles tomar ese camino imprevisto».


RECOMENDACIÓN CREATIVA

Mi último Suspiro

Luis Buñuel (con Jean Claude Carriere)

Editorial De Bolsillo

 

 

 


 


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Buñuel y el cadáver exquisito

|| Una cita con las musas /18

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Chus Natera y Daniel hablan acerca de los métodos creativos de los surrealistas, y en especial de dos personajes fascinantes.

CHUS: Buenas tardes, Daniel. Hoy creo que tenemos a dos invitados muy interesantes. Digo “creo” porque no es que estén en el estudio de M21 en persona.
DT: Pues sí, están aquí pero no están, como las musas que siempre nos acompañan, inspirándonos. Hoy están aquí, de esa manera etérea, un director de cine y un guionista que eran muy buenos amigos y usaban muchos métodos creativos para tener ideas. Así que vamos a contar dos de sus métodos.

CHUS: A ver, dame una pista, para intentar adivinarlo…
DT: El guionista es francés y todavía vive… El director ya murió y era en cierto modo francés y mexicano y español… 

CHUS: Vaya, parece difícil, pero es muy fácil porque, que yo sepa, hay pocos directores de cine españoles que hayan hecho carrera en España, Francia y México… ¡Luis Buñuel!
DT: Efectivamente. Premio! En realidad, Buñuel también trabajó en Estados Unidos durante unos cuantos años antes de México, pero se fue cuando tuvo problemas por ser acusado de izquierdista y ateo, en parte por culpa de su antiguo amigo Salvador Dalí, y le ofrecieron trabajar en México. Muy bien,  ¿y quién es el guionista? 

CHUS: Mira tú que lo tengo en la punta de la lengua, pero no lo recuerdo ahora.
DT: El guionista es Jean Claude Carriere, que ha hecho guiones de muchas películas, como Cyrano de Bergerac, El tambor de hojalata, La insoportable levedad del ser y muchas más, pero que trabajó intensamente con Buñuel en seis películas, entre ellas Belle de Jour, El discreto encanto de la burguesía y Ese oscuro objeto del deseo. Una relación con Buñuel que para Carriere, ha sido la más importante de su vida en el cine y quizá también en la vida.

CHUS: Fue entonces también una gran amistad, no solo una relación laboral…
DT: Sí, sin duda. Cuando Carriere lo conoció, Buñuel era un director legendario y él un joven que empezaba en el cine, porque su primer guión fue precisamente para una película de Buñuel Diario de una camarera.

CHUS: Claro, porque Buñuel ya se había hecho famoso con sus películas surrealistas mucho tiempo atrás.
DT: Sí, Buñuel estrenó sus dos películas consideradas surrealistas Un perro andaluz y La edad de oro antes incluso de que naciera Carriere, en 1931, así que ya te puedes imaginar la diferencia de edad. Pero los dos congeniaron enseguida y se hicieron muy buenos amigos, hasta el punto de que Buñuel escribió su libro de memorias con la ayuda de Carriere, Mi último suspiro. Como sabes, Buñuel se exilió a Estados Unidos y México y allí inició una nueva carrera y aunque tenía que  hacer películas más convencionales o comerciales siempre ponía su toque. Mucho tiempo después regresó a España y Francia  y pudo hacer películas francesas y españolas de nuevo, incluso durante los últimos años de la dictadura franquista. Así que es un director español, francés, mexicano e incluso estadounidense.

CHUS: Bueno, todas las historias de Buñuel son fascinantes y podríamos estar hablando durante horas, pero lo que aquí nos interesa de manera especial son los métodos creativos de Carriere y Buñuel.
DT: En efecto. Vamos con ellos. Como ya he dicho, cuando Carriere y Buñuel se conocieron, enseguida se hicieron amigos y Carriere quedó fascinado por el ingenio y el sentido del humor de Buñuel, al mismo tiempo sofisticado y directo, inteligente y sencillo, pueblerino y cosmopolita, y sobre todo irreverente e insólito. Además, Carriere, descubrió que una de las características de Buñuel era que le gustaba mucho jugar y hacer experimentos un poco en el estilo de los primeros surrealistas, juegos creativos. Los surrealistas inventaron el juego del cadáver exquisito, por ejemplo.

CHUS: ¿El cadáver exquisito? Suena un poco tétrico…
DT: Sí, es un nombre curioso, que seguramente tiene relación con el Frankenstein de Mary Wollfstoncraft Shelley, porque consiste en hacer un dibujo entre varias personas, de manera que el primero dibuja algo y dobla el papel para que no se vea el dibujo pero sí las líneas del extremo, y a partir de esas líneas se debe dibujar lo que cada uno quiera, y así hasta que han dibujado todos y entonces se despliega el papel y se descubre la extraña criatura formada por todos esos dibujantes.

CHUS: Ah, claro, yo he jugado a eso, pero no sabía que se llamaba cadáver exquisito.
DT: Sí, es un juego inventado por pintores surrealistas, pero que también se puede hacer escribiendo: alguien escribe un párrafo y solo deja ver la última frase o la última palabra… El que continúa debe intentar ser coherente con esa frase que lee, pero claro no sabe realmente de qué trata todo el texto oculto. Y así al final, cuando se lee todo el texto parece completamente surrealista.

CHUS: Y a Buñuel y Carriere les gustaban este tipo de juegos…
DT: Sí, pero, además de jugar a los viejos juegos surrealistas, también tenían técnicas creativas propias para encontrar la inspiración. Una de ellas consistía en la obligación de inventar historias. 

CHUS: Ah, pero se supone que eso era su trabajo, escribir guiones y películas en las que contar historias.
DT: Pues sí, pero ellos lo llevaban más allá. Hace unos años, en una conferencia, Carriere contó que cuando estaban rodando, creo que Tristana en Toledo, se pusieron como norma que cada mañana en el desayuno cada uno tenía que contar al otro una historia. Podía ser un sueño que hubieran tenido esa noche, un recuerdo de infancia o juventud, una anécdota que recordasen o una historia inventada, pero todo de manera narrativa.

CHUS: Es decir que se desayunaban cada mañana dos historias para acompañar el café con leche.  Pero, ¿esas historias tenían que ver con un guión que estaba escribiendo o con la película que estaban rodando?
DT: No. Precisamente la norma es que fuera una historia sin relación. Porque la intención era mantener el músculo imaginativo en plena forma y olvidarse un poco de lo que estaban haciendo, porque, como ya hemos contado en otras citas con las musas, cuando te centras en exceso en un mismo tema o asunto, a menudo pierdes frescura. Según contaba Carriere, lo hacían para despertar la imaginación. Lo que querían era entrenarse, estar preparados para improvisar… Y, claro, alguna vez esas ideas también las usaban en la película o en el guión.

CHUS: Y además, los desayunos serían muy entretenidos.
DT: Sin duda. Porque este método también sirve para algo fundamental antes de empezar cualquier proceso creativo: para crear un ambiente adecuado para el pensamiento y la imaginación. Esto se consigue creando bromas, haciendo chistes, contando historias.

CHUS: Es decir, que a contar historias se aprende contando historias…
DT Sí, claro. El hábito de construir historias y argumentos si lo practicas regularmente se convierte en algo espontáneo y cuando te surge cualquier problema narrativo estás preparado para resolverlo rápidamente. Por eso, en muchos de mis cursos y talleres de guión, propongo a los alumnos que cada día cuenten una historia como hacían Carriere y Buñuel para así crear un ambiente propicio a contar historias.

CHUS:  Pero decías que Carriere y Buñuel también tenían otros métodos creativos.
DT Sí, la semana que viene contaremos otro, que era algo así como convertirse en detectives.

CHUS: Ah, suena muy interesante. Entonces lo dejamos para la semana que viene.


LIBRO RECOMENDADO

CHUS: ¿Y qué recomendación creativa tenemos para hoy?
DT: Voy a recomendar uno de los muchos libros de Jean Claude Carriere,. Se trata del Círculo de los mentirosos, una recopilación de cuentos, bromas, chistes y leyendas con cierto carácter filosófico. ES un libro lleno de sorpresa, creatividad e ingenio, que recoge los cuentos más curiosos de todas las culturas.

CHUS: Entonces no es un cuento escrito por el propio Carriere…

DT: En efecto. Lo que él hizo fue recopilarlos a lo largo de más de cincuenta años, por lo que hay cuentos de la India, persas, europeos, ruso, peruanos, pero todos tienen la característica de tratar de manera aparentemente ligera temas bastante importantes, como quiénes somos, si existe una diferencia entre el bien y el mal o nuestra relación con la naturaleza. O la muerte.

CHUS:  ¿Y nos puedes contar uno de esos cuentos?
DT:  A ver, uno del que me acuerdo ahora, es un verdadero clásico, que algunos dicen que es persa, otros árabe y otros turco, pero más o menos es así:

“Se cuenta que un hombre llegó muy asustado ante el califa de Bagdad.

__¿Por qué estás tan asustado? – preguntó el califa.

__Porque esta mañana estaba en la ciudad de Isfahan y vi a la muerte frente a mí. Al verme hizo un gesto amenazador.

El califa permite al hombre que permanezca en Bagdad.

Horas más tarde, el califa conversa con la muerte en su palacio, pues son amigos, y le pregunta por qué amenazó a aquel hombre en Isfahan. La muerte responde:

__En realidad, mi gesto no era de amenaza, sino de sorpresa, porque me asombró verlo en Isfahan por la mañana, ya que pensaba venir a buscarlo esta misma noche aquí, en Bagdad”.

 CHUS: Ah, qué paradoja. Pobre hombre! ¿Y cuáles son los datos del libro?
DT: El libro se llama El círculo de los mentirosos, de Jean Claude Carriere. Y está editado en Lumen. Yo he leído el primer tomo, pero hay una segunda parte que tengo en mi estantería de libros pendientes.


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Inspiración o plagio: Platón, Matrix y la tensión sexual no resuelta

|| Una cita con las musas /17

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Chus Natera y Daniel Tubau hablan acerca de la inspiración, el plagio, la tensión sexual no resuelta y Luz de Luna, entre otras cosas.

 



CHUS: Hola Daniel, ¿de qué vamos a hablar hoy?
DT: Vamos  hablar de copias, plagios y homenajes como instrumentos creativos.

CHUS: Ah, muy bien, pues cuéntanos…
DT: Cuando queremos por ejemplo escribir un libro o componer una canción o diseñar un traje o simplemente resolver un problema que requiere inventiva e imaginación, solemos echar mano de lo que ya conocemos, como es obvio. Por ejemplo, si nos han encargado escribir una serie de policías, lo que solemos hacer es ponernos a ver series de policías una tras otra, para buscar ideas.

CHUS: Y sospecho que eso no es una buena idea, ¿no?
DT: Bueno, es una fase necesaria del proceso creativo, de la investigación y la documentación. Es cierto que tenemos que conocer el mundo en el que nos movemos, que nos puede inspirar ver series que tengan relación con lo que queremos hacer, que incluso nos puede ayudar a resolver ciertos problemas, pero si nos limitamos a ver serie de policías, lo más probable es que acabemos escribiendo un guion completamente previsible, demasiado parecido a todo lo que hemos visto.

CHUS: O incluso podemos acabar haciendo un plagio, ¿no?
Pues sí, ese riesgo es real. Porque no solo existe el plagio a propósito, sino también el inadvertido. Muchas veces copiamos sin darnos cuenta. Cuando a veces se nos ocurre una idea brillante y empezamos a escribir sin parar, lo que suele pasar es que en realidad no estamos imaginando, sino recordando. Nos decimos: “¡Caramba, cuántas ideas se me están ocurriendo!” Pero en realidad no estamos creando algo nuevo, sino copiando algo que vimos la semana pasada o hace más tiempo, pero sin ser conscientes. Por eso, aunque es estupendo escribir sin pensar demasiado, llenar hojas sin pararnos a reflexionar, también después hay que revisarlo con atención, para evitar los tópicos y los plagios inadvertidos.

Claro, y eso puede suceder a menudo si somos guionistas y estamos todo el tiempo viendo series de televisión.
Claro, es lo más normal. Si solo nos movemos en nuestro propio medio, entonces es muy difícil escapar de la copia y el plagio. Te pongo un ejemplo. No sé si has visto la serie Luz de Luna.

CHUS: Era una de detectives pero cómica, ¿verdad?
DT: Sí. La protagonizaba Cybill Shepard y un Bruce Willis muy jovencito, cuando todavía tenía pelo (en la cabeza). Pues bien, Bruce Willis era un detective y Cybil Sheppard la dueña de la agencia y entre ellos ya desde el primer capítulo se establecía lo que los guionistas llamamos Tensión Sexual no resuelta.

CHUS: Ah, yo creo que sé lo que eso, pero mejor se lo contamos a nuestros oyentes.
DT: La TSNR es un mecanismo narrativo, un pequeño truco para mantener el interés de los espectadores durante muchos capítulos. Consiste en anunciar o anticipar algo que después no sucede, por ejemplo que los protagonistas se van a dar un beso, que se van a acostar, o que se van a casar, como en Médico de familia… pero después van pasando los capítulos y eso no sucede…

CHUS: Claro, y eso pasaba ( o no pasaba, quiero decir) en Luz de Luna, la serie de Bruce Willis y Cybill Sheppard.
DT En efecto, ya desde el primer capítulo se planteaba entre ellos una gran tensión erótica o amorosa, pero iban pasando los capítulos y las temporadas y nunca se enrollaban… Pues bien, el productor de Luz de luna contaba que cuando un guionista que quería trabajar en la serie enviaba un guión de prueba, era muy frecuente que escribiera, por ejemplo, una escena en la que los dos protagonistas eran secuestrados y los ataban de espaldas uno con otro y, claro, cuando intentaban liberarse, se tocaban y había mucha tensión sexual… Pues resulta que esa escena la enviaron varios guionistas diciendo que era súper original y en realidad salía en el capítulo 4 de la serie. Los guionistas creían que estaban imaginando, pero en realidad estaban recordando sin darse cuenta. Copiando.

CHUS: Y por eso, como decías, hay que tener cuidado con las ideas que nos parecen súper brillantes y además conviene, como decías, mirar cosas diferentes.
Claro, yo creo que un buen consejo para un escritor es mirar cosas muy diferentes. Por ejemplo, si estás escribiendo un ensayo acerca de China, como acabo de hacer yo en estos meses, es imprescindible leer muchos libros chinos, claro, varias decenas, pero también puede ser bueno leer algo completamente diferente, por ejemplo, libros de ciencia ficción o de biología, o una novela que trascurre en Colombia o Cuba. De esta manera es más posible que se te ocurran cosas imprevistas e inesperadas, que establezcas conexiones que no son tan evidentes, que escribas de manera diferente a como lo hacen quienes han escrito ya sobre ese tema.

CHUS:  Y además así te arriesgas menos a plagiar.
Pues sí, porque aunque veas o leas cosas parecidas a lo que estás haciendo, esas otras cosas diferentes te pueden dar una punto de vista diferente, una perspectiva inesperada. Además, hay una paradoja muy interesante que dice: “Cuanto más copias menos copias”

CHUS: A ver explícame eso…
DT: Quiero decir que si copias o te inspiras en uno solo, pues es difícil que lo que hagas no sea un plagio, pero si te inspiras en diez o veinte, entonces lo que tú hagas será una mezcla que difícilmente se  puede considerar un plagio. Inevitablemente será algo nuevo.

CHUS: Me podrías poner un ejemplo de un caso real…
DT: Un buen ejemplo es la película Matrix, de los hermanos Wachowski, que se inspira en muchas cosas a la vez pero no copia solamente a una. Se inspira, por ejemplo, en las películas de artes marciales típicas de Hong Kong, el género Wuxia, pero también se inspira en Alicia en el país de las maravillas, y también se inspira en la Biblia y en el mesías Jesucristo, y también en los dibujos animados japoneses o anime, y sobre todo se inspira en el mito de la caverna de Platón, esa fábula en la que hay varios hombres encadenados en una caverna que creen que están viendo la realidad, pero que en realidad están viendo las sombras de objetos que alguien está proyectando detrás de ellos. Eso es Matrix, la diferencia entre un mundo real y uno creado por una simulación de ordenador…

Claro, pero al tener tantas fuentes de inspiración como tenía Matrix, hay menos peligro de plagio.
Así es, aunque en el caso de Matrix se da una paradoja, porque se dijo que los hermanos Wachowsky, que ahora son las hermanas Wachowsky, en realidad si plagiaron, pero no a Platón, a Alicia en el país de las maravillas o a los dibujos animados japoneses, sino a una guionista llamada Sophia Stewart..

CHUS: ¿Ah sí? ¿Qué me estás diciendo?
Pues sí, Stewart los llevó a juicio y algunos dicen que logró demostrar que tanto ellos como sus colaboradores habían usado el guión de esta guionista y que en las últimas versiones incluso se dio la instrucción de cambiar algunas cosas para que no se notase tanto el plagio.

CHUS: Entonces hubo plagio…
DT: Parece que al final no, por lo que he podido averiguar estos días. Al parecer, aunque hubo juicio, los o las Wachowsky que lo ganaron, aunque de tanto a tanto se propaga el rumor de que lo ganó Stewart. La guionista, sin embargo, también dice que escribió el guión de Terminator. Y no sé si ha ganado o no el juicio.

CHUS: Bueno, en cualquier caso, mientras no venga Platón a reclamar por lo de la caverna… atribuimos Matrix a las hermanas Wachowsky.
DT: Pues sí Y por cierto, que copiar a Platón es mucho más seguro y es incluso una buena manera de copiar sin copiar: tomar un clásico y actualizarlo o incluso futurizarlo. Porque eso no se considera plagio, sino como mucho homenaje. Es un truco que usa mucho Tarantino. Y es perfectamente legítimo[1].

CHUS: Por cierto, ¿y qué pasó en Luz de Luna al final, ¿se enrollaron o no?
DT: Pues sí, al final sucumbieron a la tentación. Y entonces la audiencia cayó en picado y tuvieron que cancelar la serie. En el último capítulo lo contaron los propios personajes, que les cerraban la serie por haber matado la tensión sexual no resuelta.

RECOMENDACIÓN CREATIVA

CHUS: Y la recomendación de hoy, Daniel, ¿cuál será?
DT: Bueno, pues como ya recomendamos Alicia en el país de las maravillas en otra cita con las musas, hoy podemos recomendar al mismísimo Platón, ya que hemos mencionado su mito de la caverna.

CHUS: Ah, muy bien, porque así podemos hacer como los o las Wachowsly y copiar sin copiar.
DT: Pues sí, porque los diálogos son una fuente de inspiración inagotable.  Están llenos de historias curiosas, como al de la caverna. Por ejemplo, fue Platón quien se inventó el mito de la Atlántida.

CHUS: ¿Ah, sí? No me digas.
DT: Pues sí, el mito de la Atlántida lo cuenta en sus diálogos Timeo y Critias, como una gran civilización que existió 9000 años antes de su época. En fin, también en La República, que es donde se encuentra el mito de la caverna, se cuenta esa utopía de una República gobernada por sabios y en la que los poetas tienen prohibida la entrada y los hijos son compartidos por toda la comunidad. Se considera una utopía precursora del comunismo y también del fascismo.

CHUS: Pero Platón tiene muchos diálogos. ¿Por cuál empezar?
DT: para alguien que quiera empezar  conocer a Platón, probablemente lo mejor es comenzar por El banquete, que es divertido y entretenido, pues se trata de una reunión de bebedores que cuentan sus teorías acerca del amor. 

CHUS: De acuerdo. ¿Y recomendamos alguna editorial?
DT: Los diálogos de Platón se han editado en muchas editoriales en español. Naturalmente la más fiable es la Biblioteca Clásica Gredos, que los ha editado en su edición de lujo y en libros de quiosco. Pero también están, por ejemplo en lianza editorial.


[1] Enlace al plagio: http://newsfeed.time.com/2013/11/22/inside-the-billion-dollar-matrix-lawsuit-one-of-the-internets-most-pervasive-hoaxes/

 

 


En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas. Emitido el 18 de abril de 2018



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El dilema de Monty Hall

|| Una cita con las musas /28

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis y Daniel hablan acerca de uno de los problemas más célebre de la historia, “El dilema de Monty Hall”.


TRANSCRIPCIÓN

JLC: Buenas tardes, Daniel. Veo que hoy traes preparado algún tipo de juego… (Tengo que decir a los oyentes, que Daniel tiene en su mano varios naipes en este momento).

DT: Así es. He traído estos tres naipes porque quiero plantearte, a ti pero también a nuestros oyentes un célebre dilema. Se trata del dilema de Monty Hall.

 

JLC:  Ah, estupendo, como no sé quién es Monty hall, pues tampoco sé qué dilema podía tener ese hombre.

DT: Monty Hall ha sido probablemente el presentador más famoso dela televisión norteamericana, o al menos del género de concursos. Durante casi treinta años, desde 1963 a 1990, presentó el concurso más famoso, con millones de espectadores de audiencia, que se llamaba Let’s make a deal, es decir “Hagamos un trato”. En realidad, aquí en España nuestro concurso más famoso estaba inspirado en el de Monty Hall, me refiero a “Un, dos, tres, responda otra vez”.

 

JLC: Ah, el Un, dos, tres sí que lo conozco, por supuesto, el concurso creado por Chicho Ibáñez Serrador.

DT: Pues Chicho tomó la idea principal, la de la subasta final, de Let’s Make a Deal. Lo curioso es que primero lo hizo en Argentina, con el título Un, dos, tres…. Nescafé. Adivina quién era el patrocinador.

 

JLC: Ja, ja, claro, es evidente, pero no lo voy a decir, que es publicidad…

DT: te acordarás que en el Un, dos, tres, cuando quedaba ya solo una pareja, el juego consistía en que tenían que elegir entre diferentes objetos que les iban dejando diversos invitados, como cantantes o humoristas…

 

JLC: Sí, claro y que los presentadores, por ejemplo Mayra Gómez Kemp les ofrecían al final dinero a cambio de no quedarse con el objeto, y que intentaba engañarles para que no se llevasen el apartamento en Torrevieja.

DT: Pues eso era lo que pasaba en el concurso original, el de Monty Hall, que también ofrecía a los concursantes regalos o dinero para tentarlo a que no eligieran lo que había detrás de una cortina o detrás de uan o dos puertas…

 

JLC: vale, eso ya lo he entendido, pero qué dilema tenía Monty Hall…

DT: Bueno, en realidad no es un dilema que tuviera el propio Monty Hall, sino que a alguien se le ocurrió plantear un dilema inspirándose en Monty Hall. En este dilema, se suponía que Monty Hall ofrecía a los concursantes elegir entre tres puertas, pero antes les decía que detrás de una de las puertas había un automóvil último modelo, y detrás de las otras dos puertas había dos cabras. Es decir, que había dos cabras y un coche. Como aquí en el estudio no tenemos puertas suficientes, me he traído estas tres cartas, y como puedes ver una de ellas tiene en el reverso un automóvil, mientras que las otras dos tienen cada una cabra.

 

JLC: Sí, puedo dar fe de lo que dice Daniel: en una de las cartas hay un Ferrari y en las otras dos simpáticas cabras.

DT: Bueno, pues yo voy a mezclar estas cartas para que no sepas cual es cual y las voy a poner aquí boca abajo como si fueran tres puertas.

 

JLC: Ahora Daniel está mezclando las cartas sin que yo las vea… y ahora las pone sobre la mesa, alineadas boca abajo.

DT: Bueno, pues yo soy Monty Hall y te digo: “A ver, José Luis, ya sabes que detrás de estas puertas hay una cabra y dos coches. Y ahora tienes que elegir cuál de las puertas quieres, la primera, a la izquierda, la segunda, en el centro, o la tercera, a la derecha.

 

JLC: Vaya, yo quiero el coche, claro. A ver, déjame pensarlo… Pues me quedo la del centro (ELIGE LA QUE TÚ QUIERAS).

DT: Muy bien pues la separamos un poco para que quede claro que esa es la que has elegido. Y ahora Monty Hall te dice: “Bien, bien, bien, así que te has decidido por la carta del centro. Pues ahora, como me has caído bien, te voy a dar una oportunidad. Mira, voy a levantar una de las cartas que no has elegido y te voy a enseñar lo que hay detrás…A ver… levantamos la carta de la derecha… ¡Y aquí tenemos una cabra!

JLC: ¡Qué emoción! Todavía puedo tener el coche…

DT: Pero ahora viene lo bueno, porque te ofrezco cambiar de carta o de puerta. Puedes dejar la que elegiste, la del centro, y quedarte con la otra que todavía está oculta. ¿Qué me dices? ¿Quieres cambiar de carta?

 

JLC: Ah no, ni hablar, me quedo con la del principio.

DT: ¿Ah sí? ¿Y por qué?

 

JLC: Pues no sé, porque lo vi muy claro al elegir y no voy a cambiar ahora….

DT: La intuición te dice que el coche está debajo de esa carta…

 

JLC: Sí, yo creo que sí

DT: Bueno, en primer lugar hay que decir que cuando se ofrece cambiar de puerta casi nadie cambia. Una razón es lo que dices, que ha habido una intuición primera con la que cuesta romper. Otra razón es que se piensa que si cambias y resulta que el coche estaba en la que elegiste primero, te da la sensación de que tenías el coche y lo has perdido. Mientras que si no cambias y resulta que el coche está en la que no elegiste, te quedas sin coche pero en realidad nunca lo has perdido porque nunca lo has tenido.

 

JLC: Sí, es verdad, creo que eso también influye.

DT: Bueno, pues ahora piensa si, dejando a un lado la intuición y pensando de manera lógica, si puede haber una razón por la que sea mejor cambiar de carta.

 

JLC: Pues, la verdad es que no, no veo ninguna razón por la que sea mejor cambiar. Como quedan dos cartas, la que elegí y la otra, pues haga lo que haga tengo la mitad de posibilidades de llevarme el coche o de quedarme con la segunda cabra. ¿No?

DT: Eso parece, ¿verdad?

 

JLC: Sí, hay dos cartas, hay un coche y una cabra, por lo tanto 50 por ciento de probabilidades.

DT: Bueno, pues las cosas quizá no son tan sencillas. Pero no te voy a dar la respuesta hoy, sino la próxima semana.

 

JLC: Pero, bueno, ¿y no me vas a enseñar si me llevo el coche no?

DT: Eso a lo mejor sí, pero fuera de emisión, porque lo que vamos a proponer a nuestros oyentes es precisamente que piensen si es mejor o no es mejor cambiar de puerta. Y en el próximo programa explicaré también qué relación tiene el dilema de Monty Hall con el pensamiento creativo.

 

JLC: Es decir que esa va a ser tu recomendación creativa de hoy… Pues vamos con la música adecuada…

 

 

LA RECOMENDACIÓN CREATIVA

DT: Como ya he dicho, la recomendación creativa de esta semana consiste en pensar si existe o alguna ventaja en cambiar de puerta o de carta. Pero hay que aclarar que la pregunta no es si el coche está detrás de uan u otra puerta o detrás de una u otra carta Eso no es lo importante. Pudiera ser que esté detrás de cualquiera de las dos cartas que quedan sin descubrir, pero ese no el dilema de Monty Hall, sino si puede existir alguna ventaja en cambiar o no cambiar de puerta. Si hay alguna razón lógica, más allá de la intuición para elegir cambiar o elegir no cambiar.

 

JLC: Entonces, dejamos la pregunta en el aire hasta la semana que viene y nos quedamos con la intriga de la relación entre las cabras, los coches, las puertas y las cartas y la creatividad.

DT: Eso es. La solución la semana que viene. Eso sí, no vale hacer trampa y buscar la solución en internet. Lo bueno es intentar primero encontrar uno mismo la solución. Precisamente, uno de los rasgos de las personas creativas o que ayuda a la creatividad es intentar encontrar por  uno m ismo la solución a dilemas como este.

 


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El experto y el novato

|| Una cita con las musas /16

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Alberto Cañas y Daniel Tubau hablan de la visión del experto y la del novato.


TRANSCRIPCIÓN

Alberto Cañas: Hoy me quedo menos anonado ante la sintonía de una cita con las musas, con Daniel Tubau. La semana pasada hablamos de cómo un novato, en el mundo del cine como Orson Welles trabajó con un experto, como el director de fotografía Gregg Toland y eso hizo posible una película tan increíble como Ciudadano Kane. Y creo que hoy vamos a hablar de algo parecido
Daniel Tubau: Hoy vamos a hablar de este asunto de mezclar la visión del experto con la del novato. Porque es cierto que se trata de una de las mejores recetas para escribir, para crear o incluso para resolver crímenes, como hace Sherlock Holmes. Esta receta consiste en adquirir experiencia, en entrenarse en el oficio, en primer lugar. Esto es la visión del experto y sería un gravísimo error pensar que podemos prescindir de ella. Cuando lo hacemos, nos creemos muy originales pero muchas veces lo único que acabamos ofreciendo es lo mismo de siempre. O lo que es peor, creando algo que en el mejor de los casos es aburrido o torpe y en el peor insoportable.

AC: Bien, aquí queda entonces reivindicada la visión del experto y el trabajo y la dedicación. Y sin embargo…
DT: Y sin embargo, también es cierto que muchas veces cuando nos convertimos en expertos empezamos a ponernos ciertos límites al pensamiento creativo e innovador. Cuando sabemos muy bien cómo se pueden hacer las cosas y cómo no se pueden hacer, puede suceder que ni siquiera se nos ocurra que hay otra forma de hacer las cosas. Y también que ni siquiera veamos los defectos de lo que hemos hecho, porque estamos convencidos de haber seguido un método que siempre funciona. O porque nos negamos a aceptar una solución porque no nos resulta familiar.

AC: Pero esta resistencia a aceptar cosas diferentes, que se salgan de lo ortodoxo, no se da solo en el mundo de los guionistas, escritores o artistas, ¿no?
DT: No, en realidad sucede en todos los ámbitos. También en la ciencia. Albert Einstein, por ejemplo, era un hombre tremendamente creativo y rompedor, pero, sin embargo, nunca pudo aceptar la física cuántica y pasó toda la última parte de su vida intentando refutarla, cuando quizá hubiera sido más interesante que colaborase en su desarrollo con más entusiasmo. Pero Einstein no podía aceptar el papel tan grande que la nueva física daba a la indeterminación o al azar. Por eso dijo aquella frase célebre: “Dios no juega a los dados”.

AC: Sí, esa frase la conozco, pero ¿qué quiere decir exactamente?
DT: No quiere decir que Einstein creyera en Dios, por supuesto, porque Einstein se declaraba agnóstico o bien aceptaba un difuso panteísmo al estilo de Goethe, el autor de Fausto, es decir, la creencia en que todo es Dios, que es casi lo mismo decir que nada es Dios. Pero lo que Einstein quería decir con que Dios no jugaba a los dados, es que creía que la física debía ser capaz de predecir el comportamiento de un electrón o un fotón, cosa que no hacía la física cuántica. Einstein pensaba que algo fallaba en la física cuántica y su opinión era que el azar al que recurrían sus colegas en realidad era ignorancia.

AC: Y eso le impidió colaborar con todas sus energías en la nueva física.
DT: Sí, así es. A pesar de probablemente que había sido el científico más original de la historia, porque su teoría de la relatividad es un salto de pensamiento imaginativo verdaderamente asombroso y más porque en gran parte se debió a su propio esfuerzo solitario. Pero lo de la indeterminación de la cuántica chocaba con su concepción de la física y de la realidad, así que se dedicó de manera incansable a intentar refutar a sus colegas, en vez de colaborar con ellos.

AC: A ver, voy a intentar traducirlo. Si lo he entendido bien, lo que quieres decir es que el hecho de que seas muy creativo e imaginativo en un momento dado no te garantiza que lo seas siempre.
DT: Claro. Hay otro ejemplo muy significativo, que precisamente tiene que ver con la teoría de la relatividad de Einstein. Es el del matemático Henri Poincaré del que ya hemos hablado en otra cita con las musas como uno de los pioneros en el estudio de la creatividad. Pues resulta que Poincaré dejó en uno de sus escritos una formulación que parece llevar a la teoría de la relatividad, años antes de que  Einstein la propusiera. Pero este hombre, que era muy imaginativo y que se había enfrentado a sus colegas en el terreno de la creatividad, pensó que eran tan absurdas las conclusiones a las que estaba llegando, que las descartó.

AC: Entonces, Poincaré tuvo en sus manos la oportunidad de proponer la teoría de la relatividad y la dejó pasar.
DT: Pues sí. Curiosamente hoy en día algunos en Francia reivindican a Poincaré como el verdadero creador de la relatividad, pero es una reivindicación que no tiene sentido porque Poincaré llegó a conocer la teoría de la relatividad de Einstein e incluso conoció a Einstein, por ejemplo en el Congreso Solvay de grandes científicos de 1929, y a pesar de que ya la comunidad científica había aceptado la relatividad, Poincaré siguió rechazándola. La conclusión de todo esto es que a veces nuestro juicio de experto, de alguien que sabe o cree saber cómo funciona la realidad, entorpece nuestra capacidad de aceptar innovaciones o cambiar de criterio.

AC: Entonces, es mejor no saber que saber.
DT: Sí, pero solo en cierto modo. Lo aconsejable es saber, pero, al mismo tiempo, no quedar bloqueado por las cosas que crees que son imposibles. A veces sucede que la solución de un enigma la da alguien que no sabe casi nada del tema, como en el caso del descubrimiento de la estructura del ADN en forma de doble hélice.

AC: Ah, ¿y cómo fue eso?
DT: El descubrimiento de esa curiosa forma en la que se organiza la molécula de ADN, como una especie de doble cinta que va girando sobre sí misma, fue realizado por Watson y Crick, que no eran químicos, pero que quizá precisamente por eso se atrevieron a dar el salto imaginativo para proponer una forma tan extraña.

AC: Porque quienes sí eran químicos no consideraban que una forma como esa fuera posible.
DT: A lo mejor si habrían aceptado que fuera posible, pero simplemente no se les ocurría algo tan extravagante porque estaban acostumbrados a otras estructuras.

AC: Es también algo así como mirar desde fuera…
DT: Sí. Mirar desde fuera, pero, eso sí, mirar lo que han hecho otros, los expertos. Por eso digo que las dos visiones son necesarias: la visión del novato y la del experto. Por otra parte, en el caso de Watson y Crick y el ADN, después se supo que también habían empleado el trabajo de una experta, de una investigadora química, Rosalind Franklin, que iba en esa dirección, e incluso el de un ayudante de esa investigadora que colaboró con Watson y Crick. Y ahora todo el mundo está de acuerdo en que ella tenía que haber recibido junto a ellos el crédito del descubrimiento y que merecía también el Nobel que recibieron Watson, Crick y el ayudante.  Aunque no podría haber recibido el Nobel porque cuando se lo dieron a ellos ya había muerto.

AC: Es decir que ella era la experta y ellos los novatos y de la mezcla de las dos perspectivas surgió el descubrimiento.
DT: Claro. Franklin dio algunas claves fundamentales sin las que el descubrimiento no se hubiera producido y tal vez ella podría haberlo descubierto por sí misma, pero quizá no tuvo la decisión de dar ese paso, como le sucedió también a Darwin, que pasó muchos años desde que elaboró su teoría evolutiva hasta que se decidió a publicarla porque otro investigador, Alfred Russell Wallace, propuso algo muy parecido.

AC: Claro, como sabían los problemas que podían surgir con cualquier hipótesis les costaba lanzarse…
DT: Eso parece y también hay que decir que es razonable esa prudencia, porque no vas a estar anunciando un gran descubrimiento cada dos por tres y luego arriesgándote a que se compruebe que es un error. Pero es cierto que muchas veces saber demasiado nos impide dar un paso decidido y se nos adelanta el novato que no tiene esos miedos y puede ver nuestro trabajo de una forma que quizá nosotros no vemos aunque lo tengamos delante, como le paso a Franklin y casi casi a Darwin.


RECOMENDACIÓN CREATIVA

La doble hélice: relato personal del descubrimiento de la estructura del ADN
James Watson (Alianza Editorial/Salvat)

AC: ¿Qué recomendación creativa tenemos hoy?
DT: Pues hoy, puesto que hemos hablado del descubrimiento de la doble hélice podemos recomendar dos libro estupendos escritos por sus descubridores, James Watson y Francis Crick, que cuentan todo el proceso creativo que llevó a qué Watson y Crick descubrieran la estructura de la doble hélice.

AC: Con la ayuda de Rosalind Franklin…
DT: Claro, con la ayuda de Franklin y del ayudante que compartió las investigaciones de Franklin con Watson y Crick. Es de Watson es libro que no debe asustar a quienes no sepan de química o biología molecular, porque es muy entretenido y permite darse cuenta de cómo puede nacer una idea. Una idea que, como dice el propio Watson, es quizá la más importante en la biología desde la teoría de la evolución de Darwin.

AC: Entonces, dinos los datos del libro.
DT: Se titula La doble hélice: relato personal del descubrimiento de la estructura del ADN,  escrito por James Watson. Se ha editado en Salvat y también en Alianza Editorial.

AC: ¿Y el otro libro?
DT: El otro, el de Francis Crick, es, creo yo todavía más interesante y entretenido. Se llama “Qué loco propósito”. Y es un gran libro de divulgación científica, en el que Crick, además de contar también el proceso creativo desde su punto de vista, defiende que la belleza y la verdad son sinónimas, algo que también creía más o menos Platón. Está publicado en Tusquets Editores. Muy recomendable

 

 


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



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Orson Welles y la visión del novato

|| Una cita con las musas /15

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Alberto Cañas y Daniel Tubau hablan de la visión del novato.


TRANSCRIPCIÓN

ALBERTO CAÑAS: Hola Daniel, ¿de qué vamos a hablar hoy?
DT Vamos a hablar de la visión del aprendiz, del novato y de cómo a veces es mejor no saber algo que saberlo.

AC: Ah eso parece un poco extraño, ¿no? Porque se supone que cuando conocemos algo podemos resolverlo mejor…
DT:  En gran parte sí, por supuesto, pero a veces sucede todo lo contrario. Imaginemos a un arquitecto que está pensando en el diseño de un nuevo edificio. De manera natural, su mente le ofrecerá ideas basadas en otros edificios que ha visto, o que él mismo ha diseñado,  o que son famosos. Cada idea que tenga la comparará con lo que ya existe y si se le ocurre una idea muy diferente, enseguida se planteará los problemas de llevarla a cabo.

AC: Claro, supongo que si eres un arquitecto es inevitable que pienses en si el hormigón es suficientemente sólido, si las ventanas se pueden hacer triangulares, los costes que tendrá cada cosa…
DT Claro, todo lo que sabes te condiciona y te puede bloquear. Lo mismo sucede si quieres escribir un guión: escribes una escena y enseguida te acuerdas de otra escena parecida en una película de los años 40. Yo tengo un amigo guionista que siempre recuerda una escena que se parece a algo que estamos escribiendo…

AC: Es que también se han hecho ya tantas películas y tantos edificios, que encontrar algo nuevo debe ser muy difícil.
DT: Sí, especialmente en esta época, en la que estamos muy obsesionados con la originalidad. Pero la verdad es que como dices se han hecho ya decenas de miles de películas, cientos de miles de canciones y millones de edificios. Mi padre siempre decía que quien se cree original es que no conoce la inmensidad de su ignorancia.

AC: Vaya, pero eso puede ser también una causa para bloquearnos. Por un lado ver los problemas que surgirán al desarrollar cualquier idea, y por otro la sensación de que todo ya está hecho.
DT: Pues sí, pero no hay que preocuparse tanto por la originalidad, que es un asunto que trataremos en otra de nuestras citas con las musas… Pero en lo que se refiere a la visión del experto, muchas veces tenemos que desaprender lo que ya sabemos y recuperar, al menos en ciertos momentos, la mirada del aprendiz o del novato de la que hablan algunos budistas.

AC: Ah, no sabía que el budismo tenía que ver con la creatividad…
DT: Sí, claro, el budismo es una de las filosofías más ingeniosas e inventivas, aunque a veces también caiga en el dogmatismo. Hay una anécdota del zen, el budismo japonés, que cuenta que un profesor alemán fue a un monasterio zen para hablar con un maestro muy célebre. En cuanto se vieron, el profesor alemán empezó a discutir cada cosa que le decía el maestro zen. En un momento dado, el monje le preguntó al profesor si quería tomar un té. El profesor dijo que por supuesto y acercó su taza. Y entonces el monje comenzó a verter el té en la taza, pero aunque la taza se llenó y el té ya se caía por los bordes, el monje seguía echando té.

AC: ¿Y qué hizo el profesor?
DT: Le preguntó al monje que por qué seguía echando té, si la taza ya estaba llena y no cabía más. Así que el monje le respondió que eso era precisamente lo que pasaba con la mente del profesor: estaba tan llena de conceptos dogmáticos y de ideas hechas, que era imposible que en ella entrarán ideas diferentes como las que él le estaba proponiendo. Así que antes de pretender entender todo lo que quería aprender, el profesor debía vaciar un poco su mente y dejar espacio para nuevas ideas.

AC: Ah, pues es una historia muy simpática y una metáfora muy ingeniosa.
DT: Sí y muestra algo bastante cierto: que muchas veces nuestras ideas previas nos impiden entender algo nuevo o siquiera escucharlo con atención. En realidad la historia podría haberse dado a la inversa, y que el monje zen visitara al profesor con la mente llena de prejuicios. No es una cuestión de oriente y occidente o misticismo o ciencia, aunque muchos la interpretan así, sino de ser capaz de escuchar algo nuevo sin dejarnos llevar por nuestros prejuicios e ideas previas. Es lo que los escépticos griegos y latinos llamaban la epojé o suspensión del juicio. No siempre tenemos que juzgar o examinar las cosas.

AC: Es decir, que tenemos que poner en suspenso lo que sabemos…
DT: Claro, recuperar la visión ingenua, para no ser condicionados de manera radical por lo que ya sabemos. Volver a ser aprendices. Decía Oscar Wilde, que antes de interpretar una obra de arte, debemos entregarnos a ella sin condiciones. Por ejemplo, pensemos en Orson Welles, al que sin duda conocen todos los oyentes.

AC: Sí, por supuesto, es uno de los más grandes directores de cine. ¿Quién no conoce su gran película Ciudadano Kane, que muchos consideran la mejor de la historia?
DT: Pues resulta que Welles antes de hacer Ciudadano Kane había hecho sobre todo teatro y teatro en la radio con el Mercury Theatre, su compañía, como cuando hizo La guerra de los mundos, la adaptación de la novela de H.G. Wells…

AC: Sí, una adaptación hecha en forma de reportaje que los oyentes creyeron que era real y pensaron que los marcianos nos habían invadido. Hubo hasta suicidios.
DT: Así es. Era un genio del teatro y de la radio, pero cuando Orson Welles llegó a Hollywood no sabía nada de cine. Y lo curioso fue que el director de fotografía más famoso del mundo, que era Gregg Toland, pidió trabajar con él. Y lo pidió porque sabía que Orson Welles era un novato, un aprendiz, y que no sabía nada de cine.

AC: ¿y entonces por qué quería trabajar con él?
DT: Porque sabía que era muy ingenioso e innovador, con una imaginación desbordante, y, por eso, estaba seguro de que le pediría cosas absurdas que nadie que supiese de cine se le ocurriría pedir. Le apetecía ese desafío de enfrentarse a algo imposible y encontrar la solución.

AC: Claro y en Ciudadano Kane se hicieron muchas cosas que no se habían hecho antes. ¿No?
DT: Sí, efectivamente, hay planos donde parece que hay una grandísima profundidad, que el lugar se prolonga de manera casi infinita y lo que hay en realidad son recortables que fingen la perspectiva y crean profundidad. O también en otra escena, la cámara traspasa una claraboya de cristal mediante un ingenioso truco, porque en realidad no la atraviesa. En otra escena hicieron un agujero en el suelo para coger un contrapicado del protagonista, de Kane, en el que se representa un hombre todopoderoso.

AC: Sí, en esa película hay planos realmente asombrosos.
DT: Sí, pero fíjate que en una ocasión otro gran director, Peter Bogdanovich, le preguntó a Orson Welles qué le parecía lo que había pasado en París, donde en una conferencia de prensa un periodista preguntó a Chaplin: “Perdone señor Chaplin, pero he observado que en sus películas nunca hay ningún plano interesante”. Y entonces Chaplin respondió:  “Por supuesto que no hay planos interesantes en mis películas, porque yo soy interesante”.
Y entonces Orson Welles le dijo a Bogdanovich: “Y tenía toda la razón Chaplin. Yo tampoco he hecho nunca un plano interesante, porque todas las decisiones que he tomado al decidir un plano han sido porque quería contar algo concreto, por ejemplo la soledad de Kane cuando le llega el triunfo, cuando hice el agujero en el suelo, para mostrarlo como un titán, pero también como un hombre aislado de los demás y completamente solo. Pero nunca he hecho un plano porque fuese interesante, hermoso o deslumbrante”.

AC: Pues eso es muy paradójico, porque Welles es conocido como el director de los planos interesantes.
DT: Welles no hacía virtuosismo, lo ponía todo al servicio de lo que quería contar y del problema que quería solucionar. Buscaba soluciones a los problemas narrativos. Pero, volviendo a lo que estábamos diciendo: lo interesante de todo esto es que Welles, precisamente porque no sabía nada de cine, se atrevía a pedir cosas que ningún director experimentado le pedía a Gregg Toland.

AC: Así que una buena mezcla sería la de un experto como Toland y un novato como Welles, trabajando juntos.
DT: Pues sí, porque, claro, si no hubiera tenido a Toland, Welles seguramente no habría podido hacer realidad lo que imaginaba.


RECOMENDACIÓN CREATIVA

Cómo se hizo Ciudadano Kane

Robert L. Carringer (Editorial Ultramar)

AC: ¿Y la recomendación creativa de hoy, Daniel, ¿será de budismo zen o de cine?

DANIEL: Será de cine, el zen lo dejaremos para otra ocasión. Puesto que hemos hablado de Orson Welles y Gregg Toland en Ciudadano Kane, creo que un buen libro puede ser un ensayo acerca de cómos e hizo Ciudadano Kane.

AC: Ah muy bien, ¿y qué libro es ese?
DT: Bueno, hay muchos, porque seguramente Ciudadano Kane es la película acerca de la que se han escrito más libros, pero recomendré uno que es breve pero muy interesante y que está traducido al español. SU título es precisamente Cómo se hizo Ciudadano Kane. Su autor es Robert Carringer. El libro recorre todos los aspectos técnicos y creativos del proceso creativo que llevó a hacer posible la película y muestra precisamente esta mezcla entre la visión de los expertos de la productora RKO y del novato en cuestiones cinematográficas Orson Welles y cómo las dos cosas son buenas si se saben mezclar y equilibrar bien.

AC: Pues entonces dejamos aquí esta recomendación, ¿nos la repites otra vez?
DT: Sí. El libro está escrito por Robert Carringer y se llama “¿Cómo se hizo Ciudadano Kane. Lo publicó la editorial Ultramar.

 


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



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Ursula K. Le Guin y la confianza del escritor

|| Una cita con las musas /14

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Chus Natera y Daniel Tubau hablan de Ursula K. Le Guin y sus métodos para escribir.


 

TRANSCRIPCIÓN

Ursula K. Le Guin y la confianza del escritor

 

CHUS: Buenas tardes, Daniel. ¿Qué nos espera hoy en una cita con las musas?  

DT: Nos espera una gran escritora y una de mis favoritas, y cuando digo favoritas aquí me refiero tanto a hombres como a mujeres, a escritores y escritoras. Se trata de Ursula K.Le Guin.

 

CHUS: Ah, es una gran escritora de ciencia ficción, y creo que murió hace poco.

DT: En efecto, murió el mes pasado. Es verdad que escribía novelas de ciencia ficción, aunque a ella no le gustaba mucho el término, y prefería algo así como ficción especulativa o simplemente decía que era escritora. Escribió muchos libros extraordinarios, como La mano izquierda de la humanidad, El nombre de este mundo es bosque, que muchos consideran la inspiración de Avatar, o Un mago de Terramar, que también muchos consideran la inspiración de la saga de Harry Potter, o Los desposeídos, que es una utopía anarquista.

CHUS: Ah, sí, porque ella también se declaraba anarquista.

DT: Así es, anarquista del sector Kropotkin no del de Bakunin, es decir no violenta.  Y también decía que era taoísta. Pero ella siempre fue todo de manera muy inteligente, nunca fue una fanática ni simplificó las cosas y en Los desposeídos muestra que el anarquismo también tiene sus problemas, incluso en esa sociedad utópica.

CHUS: ¿Y qué nos puede contar Ursula K. Le Guin de la creatividad?

DT: Muchas cosas, porque ella decía que la imaginación es la herramienta más útil que posee la humanidad y dio talleres literarios y aconsejó a otros escritores, aunque decía que enseñar a escribir no se puede realmente. Cosa que es bastante cierta. En este tipo de asuntos, los profesores lo único que podemos hacer es señalar, como decía Agustín de Hipona. Pero aprender solo puede aprender la persona que decide hacerlo, quizá estimulada por buenos consejos.

 CHUS: Pero no vamos a hablar de la ciencia ficción de Ursula K. Le Guin, ¿verdad?, sino de su proceso creativo.

DT: Claro. A ella le interesaba mucho este tema. En uno de sus ensayos breves que se llama “Una cuestión de confianza”, Le Guin cuenta un poco su proceso creativo y dice que un escritor debe confiar en sí mismo, en la historia y en el lector para escribir algo que valga la pena. Confiar en uno mismo, dice, es algo que se adquiere con la práctica, aunque es cierto que cuando estás empezando tienes que confiar en ti un poco a ciegas y fingir, y lo curioso es que si finges bien, al final te lo crees y funciona. Es como eso de ponerse un lápiz en la boca para mover los músculos de la sonrisa y así animarnos un poco.

CHUS: Ah, muy interesante. Un poco de fingimiento puede llevar a algo bueno… ¿Y lo de confiar en la historia?

DT: Con eso se refiere a que en un cierto momento te tienes que dejar llevar por la historia, renunciar a  tener el control, pero solo en un cierto momento

 

CHUS: Bien. ¿Y en qué momento sucede eso?

DT: Ella lo cuenta de una manera que coincide mucho con los estudios acerca del proceso creativo, de los que ya hablamos en una ocasión al tratar de las fases de la creatividad propuestas por el pionero en la investigación creativa Graham Wallas. Se trata, dice Le Guin en primer lugar de planificar, leer mucho, escribir muchos borradores, hacer planes de todo tipo. Pero llega un momento en el que cuando eso empieza a funcionar, te dejas en cierto modo arrastrar por la historia.

 

CHUS: Pierdes el control.

DT: Eso es. Le Guin dice que puede sonar muy místico eso de que la historia te lleve, pero que no lo es. En realidad, dice, podemos ceder el control porque la práctica y la planificación nos ha permitido automatizar la mayoría de los aspectos de la escritura. Ella insiste mucho en que esto no tiene nada que ver con todas esas teorías que dicen que hay que cerrar el intelecto y pensar con el lado derecho creativo del cerebro. 

CHUS: Ah, eso es una cosa de la que se habla a menudo, lo del cerebro creativo…

DT: Sí, pero la teoría de los dos hemisferios cerebrales, uno creativo y otro lógico y racional, fue descartada hace ya muchos años, aunque todavía hay personas que la repiten y elaboran teorías absurdas acerca de ese supuesto hemisferio creativo, que no existe. Para escribir, dice Le Guin, hay un trabajo constante, previo, muy importante, muchas veces subconsciente.

CHUS: como esa segunda fase del proceso creativo de la que habla Graham Wallas que se llama incubación.

DT: Exactamente. Y Le Guin dice que so en su caso a veces dura años. Hace planes, anota ideas, piensa en situaciones durante mucho tiempo. Después se olvida a lo mejor d esa novela y de pronto siente un impulso, eso que Wallas llamaba la inspiración o revelación, donde entiende cómo tiene que escribirlo y se pone a hacerlo como una posesa.

 CHUS: Y es ahí  donde cede el control y deja que la historia la lleve a cualquier lado.

DT: Así es, por supuesto no se trata de perder por completo el control, pues hay que seguir sosteniendo el bolígrafo o tecleando en el ordenador, pero es cierto que a veces sientes como si te estuvieran dictando la historia, mientras que otras veces avanzas con mucha dificultad. Esos momentos en los que escribes casi sin pensar son estupendos.

CHUS: Pero sospecho que ahí no acaba la cosa.

DT: Pues no, porque ella misma dice que cuando terminas la historia se termina y está calentita te quedas encantada, pero que después se va enfriando y vas viendo los errores, las inconsistencias, las parte más flojas, y entonces tienes que volver a tomar el control y revisarla.

 

CHUS: Pero Ursula K.Le guin decía que había una tercera cosa en la que confiar, además de confiar en ti misma y en la historia, que había que confiar en el lector.

DT: Sí, porque decía que nunca debemos olvidar que al otro lado de esa historia que escribes está el lector, es a él a quien te diriges y por eso recomienda varias cosas en este sentido. Primero, que una vez revisada la historia, es bueno recibir el juicio de otras personas, que te digan lo que han sentido, lo que han pensado, qué partes les gustan más y menos. Pero también recomienda no subestimar al lector y no tratarle despectivamente, confiar en que sea un buen lector y sepa hacer su trabajo.

 

CHUS: Claro, que no sea un lector pasivo sin más

DT: Pues sí, porque, al menos en su caso, a ella no le interesaban lo lectores pasivos que quieren que el escritor se lo dé todo hecho, los devoradores de bestsellers. Y es precisamente en la fase de la corrección donde tienes que pensar en el lector. Porque una cosa es la historia que has escrito para ti, que sabes muchas cosas por todo lo que has trabajado al escribirla y sabes muchas cosas que no están ahí en eso que has escrito. 

CHUS: Porque todas esas cosas las sabes tú pero no las sabe el lector…

DT: Así es. Tienes que darte cuenta de eso y modificar muchas cosas que  a lo mejor a ti te parecen estupendas porque conoces esa historia oculta pero que el lector no conocerá.

 

CHUS: Claro. Y es obvio que tú estás de acuerdo con Ursula K. Le Guin porque tienes un libro que se llama El espectador es el protagonista.

DT: Así es, porque resulta que lo mismo que le puede suceder a un novelista le puede pasar a un guionista o aun cineasta: olvidarse del espectador. De eso es posible que hablemos en alguna cita futura con nuestras queridas musas.

 

Recomendación Creativa

 

CHUS: Supongo que la recomendación creativa será un libro de Ursula K. Le Guin.

DT: Claro. Hay que decir que podríamos recomendar cualquiera de sus mejores libros, como Los desposeídos, El nombre de este mundo es bosque o La mano izquierda de la oscuridad, pero vamos a recomendar uno que no es de ciencia ficción, sino de ensayo.

 

CHUS: Ah, perfecto, ¿y qué libro es ese?

DT: ES una colección de ensayos que se ha publicado recientemente y que se llama Contar es escuchar, y tiene el subtítulo “Sobre la escritura, la lectura y la imaginación”.

 

CHUS: Y, claro, los ensayos son acerca de esos temas.

DT: Sí, pero también acerca de muchos más. Hay algunos textos biográficos o casi biográficos, como el primero, que es muy divertido y muy incisivo, cuando comienza diciendo: “Soy un hombre. Pensarán que he cometido un error de género sin querer, o que intento engañarlos, porque mi nombre de pila acaba en a, y soy dueña de tres sujetadores, y he estado embarazada cinco veces…”

 

CHUS: Ah, pues sí que parece interesante. Tengo que leerlo y ver por qué dice que es un hombre.

DT: Sí , es un ensayo muy bueno. Porque Le Guin, además de anarquista y taoísta era feminista y ha escrito muy buenas páginas acerca del feminismo. Pero también hay textos muy interesantes sobre los pies, los perros, los gatos, la belleza, Borges, al que admiraba por encima de todas las cosas, el determinismo genético y los talleres literarios.

CHUS: Y también el ensayo del que nos has hablado hoy…

DT: Sí, este de la confianza en uno mismo, en la historia y en el lector, que se llama “Una cuestión de confianza”.

CHUS: Pues no cabe duda de que tiene que ser un libro muy interesante. Dinos los datos.

DT: El libro es de Ursula K. Le Guin y se llama Contar es escuchar y lo publicó el año pasado la editorial Círculo de tiza.

 

 

 


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.