La ducha creativa

|| Una cita con las musas /10

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado y Daniel Tubau hablan de por que´se nos ocurren tantas buenas ideas en la ducha.


 JLC: Buenas tardes, Daniel, hoy creo que nos vas a hablar de algo un poco insólito, la creatividad en la ducha, es decir, por qué tenemos tantas buenas ideas cuando nos estamos duchando.

DT: Así es, la semana pasada contamos que Graham Wallas, el hombre que empezó a investigar de manera científica la creatividad había propuesto que existen cuatro fases en el proceso creativo, la preparación, la incubación o reposo, la iluminación o inspiración y la verificación. Y que también decía que la inspiración existe, pero que es la tercera fase. Se produce cuando hemos pasado por la primera fase de investigación, documentación y trabajo sobre el problema que queremos resolver y cuando hemos pasado también por la segunda fase, la de olvidarnos del problema y pensar en otra cosa. Y entonces resulta que estamos duchándonos tan tranquilos y se nos ocurre la solución al problema

JLC: Pero a mí a veces se me ocurren muchas ideas cuando me ducho, incluso aunque no haya estado intentando resolver un problema…

Claro, porque en realidad, a lo largo de cada día nos preocupan y nos inquietan muchas cosas, pero muchas veces no somos ni siquiera conscientes de ello, pero nuestro cerebro sí lo es y le da vueltas al asunto sin que nos demos cuenta. Otras veces esas ideas que se nos ocurren en la ducha son el producto de combinaciones de experiencias que hemos tenido. Como dijo el matemático Poincaré y confirmó Wallas, nuestra mente o nuestro cerebro es creativo en el plano inconsciente y también muchas veces bromista e ingenioso.

JLC: Pero esto de la ducha y la creatividad al parecer viene de muy lejos…

DT: Pues sí, bueno, no exactamente la ducha, pero sí una bañera o una piscina. Nos podemos remontar hasta el famoso Arquímedes, un matemático y geómetra que sin duda ha sido uno de los grandes genios de la humanidad, comparable a Einstein o Newton. Te acordarás de aquella famosa historia del día en el que Arquímedes estaba en la bañera y de pronto grito “¡”Eureka!”.

JLC: Sí, me acuerdo, pero vamos a recordarla a nuestros oyentes…

DT: Pues resulta que el tirano Hieron II de Siracusa, en Sicilia, había encargado una corona de oro, pero no estaba seguro de si el orfebre le había añadido algo de plata para ahorrarse algo de oro, así que encargó a Arquímedes que lo averiguara y le dio la corona. El problema es que Arquímedes no podía deshacer fundir la corona para compararla  con una cantidad equivalente de oro puro, así que intentó solucionarlo por todos los medios, pero no lo logró. Ya estaba dispuesto a renunciar y a enfrentarse a la cólera del tirano cuando se fue a dar un baño y entonces observó que el agua de la bañera subía cuando él metía su cuerpo. Fue entonces cuando empezó a gritar ¡Eureka! como loco corriendo desnudo por las calles.

 

JLC: Vamos, que está claro que había dado con la solución al problema, pero, ¿qué quiere decir exactamente Eureka?

DT: Significa algo así como “Ya lo tengo” o “Ya lo he encontrado”. Arquímedes se había dado cuenta de que al sumergirse en la bañera, su cuerpo desplazaba una cantidad de agua que podía ser equivalente a su propio volumen. Es decir si se sumergía una persona delgada, el nivel del agua de la bañera subiría menos que si era una persona gorda la que se daba el baño. Así que lo que hizo fue sumergir la corona en un cubo de agua y dividir la masa de la corona por el volumen del agua desplazada y así supo su densidad, comparándola con piezas hechas de oro o de otros metales, como la plata o el plomo.

JLC: Vaya, yo no sigo el cálculo matemático del todo, pero entiendo la solución, porque cuando te sumerges en el agua, es verdad que sube el nivel del agua… Pero lo importante es que como decías al principio, Arquímedes tuvo esa inspiración mientras se bañaba.

DT: En este caso, es evidente que la solución al problema de Arquímedes vino del agua misma de la bañera, que no fue una casualidad sin más, pero es un buen símbolo de por qué es frecuente que se nos ocurran ideas cuando nos duchamos. Woody Allen dice que siempre se le ocurren las mejores ideas en la ducha. Pero también cuando paseamos o cuando estamos distraídos, o como me pasa a mí, cuando fregamos los platos.

JLC: ¿De verdad que se te ocurren las ideas cuando friegas los platos?

DY: Pues sí, se me ocurren tantas ideas que al final decidí ponerme una grabadora al lado cuando fregaba los paltos. Tengo varias cintas de casete grabadas con ideas. Ahora lo hago con el móvil, claro. Pero no siempre que friego, porque se puede perder el efecto.

 

JLC: ¿Ah sí? ¿Y por qué?

DT: Porque precisamente la razón de que se nos ocurran tantas ideas en lugares como la ducha, un paseo, o cuando limpiamos la casa o fregamos los platos es que en esas situaciones no estamos intentando resolver un problema o tener ideas, sino hacer otra tarea, mecánica, que deja nuestra mente libre para moverse por otros lados y recibir las ideas que han estado macerándose en nuestro cerebro de manera no consciente. Yo cuando limpio los platos me preocupo de que estén bien limpio, porque soy muy maniático, pero nada más, y el resto de mi mente consciente queda libre para recibir ideas nuevas. Digamos que esa iluminación o revelación, ese Eureka, nos viene porque hemos trabajado en un problema o hemos dado vueltas a ciertos temas, es decir la primera fase de la creatividad. Después lo hemos dejado de lado para hacer algo como fregar los platos o relajarnos en un paseo, que es la segunda fase de la creatividad según Grahm Wallas, y entonces es cuando nos viene la tercera fase del proceso creativo, la inspiración.

JLC: Así que podríamos decir, pensando en esas musas que dan nombre a nuestra sección, que las musas nos visitan porque antes las hemos llamado…

DT: Así es. Las hemos llamado al intentar solucionar un problema o simplemente al darle vueltas a un asunto, pero lo curioso es que ellas se presentan un poco cuando les da la gana, de manera inesperada. En cierto modo exigen que nos olvidemos de ellas.  La razón de esto no está del todo clara todavía, pero parece que tiene que ver, entre otras cosas, con el hecho de que nuestra memoria inmediata o de trabajo no es capaz de manejar muchas cosas a la vez y cuando nos obsesionamos por resolver un problema la llenamos de datos. También puede tener que ver el hecho de que emociones como la frustración y la sensación de que no vamos a encontrar la solución pueden también bloquearnos e impedir que escuchemos o recibamos ese trabajo subterráneo que nuestro cerebro ha estado haciendo en segundo plano.

JLC: Bueno, pues me encanta esto de que el cerebro trabaje para nosotros mientras nosotros hacemos otras cosas.
DT: Sí, es estupendo, pero hay que tener en cuenta que tenemos que trabajar antes para darle material a nuestra mente y que, además, debemos informar a nuestro cerebro de qué problemas nos interesa resolver. De eso hablaremos en otros programas.

JLC: Pues entonces, lo dejamos aquí, pero regresamos la próxima semana.

Arquímedes poco antes de morir a manos de un soldado romano

 

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

 

 

 

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La musa en el laboratorio: Graham Wallas descubre el proceso creativo

|| Una cita con las musas /9

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado y Daniel Tubau hablan de cómo Graham Walls consiguió que las muss entraran en el laboratorio de los científicos y comenzaran a revelar sus secretos.


JLC: Regresamos a Una cita con las musas, que siguen con nosotros en 2018. En los últimos programas del año pasado, nos hablaste, Daniel de cómo se veía la creatividad y la intuición en la antigüedad, pero nos quedamos en un momento muy especial…
DT: Pues sí, porque en el último programa hablamos de uno de los grandes precursores del estudio científico de la creatividad, el matemático francés Henri Poincaré, y prometí que hoy hablaría de la persona que se considera el fundador del estudio de la creatividad, Graham Wallas.

JLC: Y si lo recuerdo bien, este hombre fue el que abrió a las musas las puertas del laboratorio, digamos…
DT: Así es, con Graham Wallas las musas por fin entraron en los laboratorios, o al menos en los centros de estudio de los científicos y de los psicólogos, y en la actualidad de los neurólogos para ir revelando sus secretos.

JLC: ¿Cómo logró Wallas convencerlas?
DT: Bueno, Graham Wallas estaba muy interesado por la cultura y la educación y además pensaba que solo gracias a la creatividad la humanidad podría escapar a un futuro trágico. Eso fue lo que dijo en una célebre conferencia en 1926. Anunció que Europa y el mundo se encontraban en un fin de época como la caída de la Roma y que, después de lo terrible que había sido la Primera Guerra Mundial,  podía producirse una guerra incluso más terrible y que regresáramos a la barbarie.

JLC: Vaya, y se podría decir que acertó…
DT: Pues sí, porque pocos años después Europa asistió a la llegada del fascismo, el nazismo y los totalitarismos comunistas: Stalin, Hitler, Mussolini, Franco y, poco después la Segunda Guerra Mundial, que fue mucho peor que la Primera y que casi acabó con el mundo civilizado.

JLC: Entonces acertó en su predicción pero no logró evitar que la creatividad evitara ese futuro tan oscuro.
DT: No, no lo consiguió, porque seguramente las cosas son más complejas y el ser humano no cambia tan fácilmente, aunque Wallas hizo todo lo que pudo para ayudar a crear un mundo mejor y más tolerante. Una de sus contribuciones, la más importante, fue demostrar que la creatividad, la inventiva, el ingenio o la capacidad de encontrar soluciones no estaba al alcance solo de algunos privilegiados que recibían la inspiración de las musas, sino de todos nosotros.

 

JLC: Y creo que su solución fue especialmente creativa en sí misma.
DT: Así es. Wallas se enfrentaba a un problema. Por un lado, los científicos exigen pruebas, experimentos que se puedan contrastar, datos que se puedan observar, pero, por otro lado, se decía que la creatividad solo aparecía como por arte de magia, por inspiración divina, porque el artista o el creador sufría una especie de revelación, por la inspiración de las musas.

 JLC: Y, claro, una cosa tan etérea es muy difícil de observar…
DT: Los científicos que pensaba que se podía estudiar de alguna manera el proceso creativo decían que la única manera de hacerlo era olvidarse de esas inspiraciones o revelaciones y buscar algo más concreto. Pero lo sorprendente es que Wallas decidió que por un lado tenían razón los poetas, como Shelley, del que ya hemos hablado en uno de nuestras citas con las musas, y que la inspiración existía. Pero, al mismo tiempo, lo que Wallas aseguró fue que esa inspiración no se producía al comienzo del acto creativo, sino que era una de sus fases, la tercera fase.

JLC: A ver si lo entiendo, Wallas decía que existe una inspiración como la de las musas… pero que se puede crear o provocar…
DT: Seguramente recordarás que Picasso dijo aquello de: “Yo creo en la inspiración, pero mejor que te pille con el pincel en la mano”. Lo que Wallas dijo es parecido. Dijo que en vez de esperar sin hacer nada a que nos venga la inspiración, en realidad debemos actuar, fabricar en cierto modo la inspiración. Tras muchos estudios de personas y de procesos creativos, llegó a la conclusión de que existían cuatro fases en el proceso creativo.

 

JLC: Qué interesante. ¿Y cuáles eran esas fases?
DT: Esas cuatro fases son: preparación, incubación, iluminación y verificación. Como ves, la iluminación es la tercera de esas fases. Antes de que se produzca, por lo general es necesario que antes hayamos pasado por la fase de preparación o planteamiento, donde investigamos acerca del problema que queremos resolver, y por la de incubación, que es muy sorprendente, porque consiste en cierto modo en olvidarnos del problema, pensar en otra cosa. Y entonces es cuando de repente viene la inspiración, que parece casi un milagro, pero que en realidad es el resultado de un trabajo no consciente que hace nuestro cerebro.

JLC: Quieres decir que nuestro cerebro o mente busca la solución sin que nosotros nos demos cuenta y de pronto nos la muestra como si fuera una revelación inesperada?
DT: Eso es. Aunque no seamos conscientes de ello, nuestra mente sigue trabajando. Precisamente en el programa anterior hablamos del matemático Henri Poincaré que se pasaba semanas enteras intentando resolver un problema, después lo dejaba cansado, pensando que era imposible resolverlo, se olvidaba del problema por un tiempo y, de repente, días o semanas después, tenía una inspiración súbita, por ejemplo cuando estaba a punto de subir al tranvía…

JLC: Y allí tenía la solución…
DT: Sí, bueno, no exactamente. Allí tenía una posible solución, porque la cuarta fase del proceso creativo es la verificación. Hay que comprobar si ese momento de inspiración realmente funciona, porque no siempre  lo qu nos dice la intuición o al inspiración funciona.

JLC: Bueno, pues ya conocemos las cuatro fases del proceso creativo y cómo las musas entraron en el laboratorio, pero supongo que sobre esto habrá mucho más que decir.
DT: Desde luego, y la semana que viene hablaremos más de estas fases creativas y también descubriremos por qué se nos ocurren tantas buenas ideas en lugares insólitos, por ejemplo mientras nos duchamos.

JLC: Pues  es cierto, a mí también me pasa eso, ¿por qué será?… Entonces te esperamos la próxima semana para conocer mejor el proceso creativo.


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

 

 

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Un matemático se encuentra con las musas

|| Una cita con las musas /8

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar (y ver algunas imágenes) de Una cita con las musas, en un programa en el que Chus Natera y Daniel Tubau hablan de cómo el gran matemático francés Heni Poincaré propuso que nuestra mente es capaz de darnos ideas sin que nos demos cuenta de cómo hemos llegado a ellas.


 

TRANSCIPCIÓN DEL PROGRAMA

CHUS: La semana pasada nos hablabas de cómo los poetas griegos invocaban a las musas para que les inspiraran. Esas nueve musas que ya nos presentaste en otro programa y que trabajan para que los poetas se luzcan.
DT: Sí, para que se lucieran los poetas, porque el resto de las artes, los griegos consideraban que eran una tecné o una técnica, es decir que había que seguir unas reglas determinadas para lograr crear un objeto artístico, como la Venus de Milo o el Partenón de Atenas, sin embargo creían que la poesía procedía más bien de una inspiración divina. Algo que no había manera de controlar.

Gaia crea el Cosmos a partir del Chaos

CHUS: Y a partir de ahí se fue desarrollando la idea de que la creatividad solo podía venir por la inspiración.
DT: Sí, pero esa idea se hizo más extrema con la llegada del cristianismo, cuando en Roma se adoptó como religión oficial, porque mientras que los griegos decían que el universo surgió de un caos original que ordenó la diosa Gaia, en el judaísmo y en el cristianismo (y posteriormente en el Islam) se pensaba que Dios había creado el universo a partir de la nada y que, por lo tanto, crear, lo que se dice crear, solo podía hacerlo Dios. Los seres humanos lo único que podían hacer era descubrir lo que ya había sido creado, así que durante la Edad Media incluso los poetas perdieron el nombre de creadores, para no caer en la herejía.

CHUS: Vaya. Entonces en la Edad Media no gustaba mucho la creatividad, la de las personas, me refiero, y hasta te podía meter en un lío y ser considerado hereje…
DT: Así es, porque competías con Dios mismo. Se apreciaba mucho más la repetición de los temas clásicos, de los autores grecolatinos que se habían conservado, de los Padres de la Iglesia, San Agustín… Incluso se llamaba peligrosos novatores o innovadores a quienes querían hacer algo novedoso, las personas que ponían en entredicho lo que ya había sido revelado y creado por Dios.

Marsias castigado por Apolo por querer competir con él con la flauta doble inventada por Atenea

CHUS: Claro, porque pasaba algo que sucede todavía ahora, que nos da miedo lo desconocido.
DT: Pues sí, y eso incluso sucedía en Grecia, donde había un miedo a las nuevas artes, a los nuevos medios… O como cuando surgió la televisión que se llamó la caja tonta, o internet y se decía que todo lo de internet era basura. Es el miedo a las nuevas narrativas, a las nuevas creaciones.

 

El Perseo de Benvenutto Cellini

CHUS: Entonces viene de lejos la cosa…
DT: Sí todavía tenemos un poco ese miedo a lo nuevo. Pero como decíamos, después de la Edad Media, hacia el Renacimiento los poetas dijeron que el poeta también podía crear, del mismo modo que lo hacía Dios. Se atribuye a un poeta y sacerdote polaco la idea [aunque yo la he encontrado antes en Torcuato Tasso] y poco a poco la idea fue extendiéndose. Los escultores y pintores renacentistas, incluso los orfebres, reivindicaron que también ellos eran seres inspirados y creadores, como Cellini. Y con la revolución científica iniciada más o menos cuando se creó la Royal Society en 1660 en Inglaterra también los científicos se consideraron creativos y creadores.

CHUS: Entonces en ese momento tenemos como a tres cuartas partes de la sociedad considerándose creadores, los poetas, los escultores, los científicos…
DT: Todo el mundo era creador, sí. Pero, aunque fueron muchos los que consideraban que la creatividad sí estaba a nuestro alcance, el asunto de la inspiración seguía ahí intocable. El hecho de que una persona tuviera ideas geniales, de que se le ocurrieran cosas insólitas, soluciones inesperadas se seguía considerando algo más bien mágico, una inspiración que, si no procedía directamente de las musas griegas, sí podía proceder de Dios, del destino, de la configuración de las estrellas, es decir del cielo astrológico o de la genética.

Henri Poincaré

CHUS: ¿Y cuando cambió la cosa?
DT: Empezó a cambiar poco a poco, cuando algunas personas empezaron a pensar que quizá la creatividad o era un fenómeno tan inexplicable. Uno de los pioneros fue un matemático francés llamado Henri Poincaré. Este matemático se había dado cuenta de que somos especialmente creativos justo antes de dormirnos y justo antes de despertarnos. Son momentos en los que se nos ocurren muchas ideas…

CHUS: Es verdad, pero da mucha rabia que después intentas acordarte de ellas y no puedes.
DT: Claro porque si nos dormimos ya se nos olvidan y si nos despertamos enseguida con las cosas de la vida cotidiana también se nos escapan esas ideas. Pero Poincaré inventó un método para atrapar esas ideas, que consistía en sentarse en un sillón de esos en los que se puede apoyar cómodamente los brazos. Después ponía alrededor del sillón todo tipo de objetos de metal, bandejas, platos, copas…. Y finalmente esperaba a tener sueño y entonces se sentaba en el sillón y sujetaba en cada una de sus manos una bola de metal bien grande y pesada, justo encima  de las bandejas de metal…

CHUS: Ya me estoy imaginando lo que pasaba…
DT: Pues sí, Poincaré sostenía las bolas en sus manos, pero cuando el sueño le vencía sus manos caían sin fuerza y las bolas se estrellaban contra las bandejas y platos de metal, montando un tremendo estruendo que lo despertaba. Así que rápidamente cogía una libreta y apuntaba todo lo que se le había pasado por la mente justo en el momento de empezar a tener sueño. Este método también lo usaba Dalí y se puede encontrar un video en Youtube donde lo cuenta. En realidad se lo copió a Poincaré.

CHUS: Es un método un poco ruidoso y Poincaré se llevaría unos buenos sustos.
DT: Pues sí, pero funciona bastante bien. También se puede hacer dejando una libreta y un boli al lado de la cama y entrenándote para conseguir despertarte cuando sueñas algo interesante, y entonces apuntarlo en la libreta y seguir durmiendo.

CHUS: Claro, es menos ruidoso y no molestas al vecino, porque si hacemos lo de las bolas cada noche…
DT: Claro, demasiado ruido: “¡Ya está creando otra vez el vecino a las tres de la madrugada!”. Si dejas la libretita al lado y te entrenas para despertarte del sueño cuando tienes una idea, que también se puede lograr.

CHUS: ¿Y eso funciona?
DT: Yo lo he hecho y funciona, aunque a veces no hay manera de entender la letra, al escribir a oscuras. Ahora con los móviles es más fácil, porque al menos se ilumina la pantalla. Lo que pasa es que acabas durmiendo poco, porque se te acaban ocurriendo muchas ideas cuando sueñas. Eso sí, a veces también puede pasar eso que contaba Hitchcock de un guionista que soñó un guión fabuloso para una película, pero que, como había dejado la libreta en la mesill,a pudo escribirlo medio dormido. Al día siguiente se despertó, recordó que había tenido un sueño fabuloso y corrió a leer la libreta. Y allí ponía: “Chico conoce chica”.

Poincaré examina un problema con Marie Curie. De pie está Albert Einstein

CHUS: Directo a los Oscar… Pero Poincaré no se limitó a apuntar sus ensoñaciones…
DT: No, porque empezó a investigar cómo se producía la inspiración. Se había dado cuenta en varias ocasiones de que cuando se enfrentaba a un difícil problema matemático, después de trabajar durante mucho tiempo intentando resolverlo sin éxito, acababa por rendirse, se olvidaba del asunto y de repente, un día, de manera inesperada, como en una ocasión subiendo al tranvía, le venía un golpe de inspiración con una posible solución a aquel problema que casi había dejado de lado ya.

CHUS: Caramba, así que le visitaban las musas en el tranvía…
DT: Sí, a veces en el tranvía y a veces justo cuando le reclutaron y se iba a hacer el servicio militar, pero de lo que se dio cuenta es que esto le pasaba no cuando staba pensando en ese problema que le agobiaba, sino cuando se rendía y renunciaba a resolverlo. Esto le permitió lanzar una teoría que en su época fue muy polémica y que hizo que muchos pensaran que era un gran matemático pero que estaba un poco loco.

CHUS: ¿Y cuál era esa teoría?
DT: La teoría o más bien hipótesis, porque había que confirmarla, era que nuestro cerebro trabaja de forma inconsciente, o subconsciente o no consciente, sin que nosotros nos demos cuenta de ello. Y cuando encuentra la solución que buscamos, nos la ofrece. También decía que durante los sueños nuestro cerebro no solo se limita a repasar o a ordenar los acontecimientos del día, sino que es creativo.

CHUS: Es decir que el cerebro o la mente es capaz de trabajar en segundo plano sin que nos demos cuenta…
DT: Así es. Como ya he dicho, eso le ganó muchas críticas cuando lo explicó en su libro El valor de la ciencia, pero con el tiempo, se demostró que tenía razón

CHUS: Pero eso, como ya se está terminando nuestro tiempo, lo veremos la semana que viene.
DT: Así es. Entonces sabremos definitivamente cómo entraron las musas en el laboratorio.

 


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

 

 

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La inspiración de los poetas

|| Una cita con las musas /7

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar (y ver algunas imágenes) de Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado, Chus Natera y Daniel Tubau hablan de la inspiración de los poetas en la antigua Grecia, del ataque de Platón a la poesía, de Mary Wollsrtonecraft Shelley, de su marido Percy, de feminismo y de Frankenstein, por supuesto.

TRANSCRIPCIÓN DEL PROGRAMA

JLC: La semana pasada estuvieron aquí las Musas, contigo y con Chus y nos contaste cómo entendían los griegos la creatividad o las artes…
DT: Sí, vimos que para los griegos todas las artes eran tecné, es decir técnicas. Ellos pensaban que una técnica es algo que nos permite crear, por ejemplo una escultura, siguiendo unas reglas.

Safo y Alceo

CHUS: Pero había un arte que no lo consideraban técnica o tecné y que tiene que ver mucho con las musas.
DT: En efecto. Ese arte es la poesía y las artes escritas, pero en especial la poesía, que al contrario que las otras artes no se llevaba a cabo siguiendo reglas sino que se obtenía por inspiración divina. Por inspiración de Apolo, de Dionisos o de las Musas, claro.

CHUS: ¿Y cómo lograba uno comunicarse con las musas si quería convertirse en poeta?
DT: En teoría había que invocarlas, porque vivían en un monte muy lejano llamado Helicón, como cuando Homero en la Ilíada dice: “Canta oh musa la cólera de Aquiles…”, o cuando en la Odisea comienza diciendo: “Háblame oh musa, de aquel ingenioso varón…” Y entonces se supone que las musas acudían y le dictaban al poeta aquellos versos tan hermosos.

JLC: Y claro, si el poeta lo único que hace es repetir lo que le dicen las musas, no tiene mucho mérito…
DT: Claro, es como un receptor de radio que emite esta entrevista, se limita a recoger la señal y trasmitirla.

CHUS: A mí me suena como el presentador de televisión típico con el pinganillo que le van diciendo lo que tiene que decir…
DT: Esa es una buena comparación. Algo parecido. Por eso Platón no apreciaba mucho a los poetas, y por eso escribió un diálogo para burlarse de ellos.

JLC: ¿Ah sí? ¿Y qué diálogo es ese?
DT: Se llama Ión, porque el protagonista es un poeta o más bien un rapsoda o recitador que precisamente se llama Ión y que sufre uno de los terribles interrogatorios de Sócrates…

JLC: Porque Sócrates tiene la costumbre de someter a todos a algo así como un tercer grado filosófico, ¿no?
DT: Si, hasta lograr dar con la esencia de la esencia les va poniendo cada vez en más dificultades. En ese diálogo, Sócrates le pregunta a Ión qué opina de las cosas que recita de Homero, pero el rapsoda responde que no tiene ninguna opinión, que él solo repite lo que le inspiran las musas, sin más. La conclusión, dicho de manera simplista, es que los poetas son tontos.

JLC: Para que vamos a  andarnos con rodeos…
DT: Claro, porque Sócrates, o al menos Platón que es el que escribió los diálogos, veía en los poetas a unos competidores de los filósofos como educadores de las nuevas generaciones y por eso les prohíbe vivir en su República ideal.

CHUS: O más que tontos lo que pasaba es que los veía demasiado listos.
DT: Pues sí, porque los poetas eran los educadores de Grecia y los rivales de esos nuevos educadores que eran los filósofos. Homero, Hesíodo y otros poetas y los dramaturgos que estrenaban sus obras en Atenas eran los que en cierto modo educaban al pueblo hasta que llegaron los filósofos, que no se dejaban llevar por emociones, por ejemplos particulares… más racional.

JLC: Pero creo que ese diálogo de Platón tiene mucho que ver con el estudio moderno de la creatividad.
DT: Pues sí, pero de una manera verdaderamente rocambolesca. Resulta que muchos siglos después, en plena época romántica, un poeta leyó el diálogo Ión, pero lo entendió de manera contraria a Platón. Ese poeta era Percy Shelley, también conocido por ser el esposo de Mary Wolltonecratf Shelley, la autora de Frankenstein.

JLC: Ah, qué curioso, porque siempre se suele decir que ella era la esposa de Percy Shelley…
DT: Claro, pero yo creo que es justo recordar su nombre de soltera, puesto que Mary Wollstonecraft era hija de una de las pioneras del feminismo, también llamada Mary Wollstonecraft, que escribió Vindicación de los derechos de la mujer.

 

JLC: Pero, volvamos al marido de Mary Wollstonecraft Shelley.
DT: Percy Shelley leyó el Ión de Platón y lo interpretó al revés. Entendió que el hecho de que el rapsoda Ión no tuviera ni idea de cuál era el origen de los versos que recitaba y que todo le viniera por inspiración, era precisamente lo que hacía incomparable a la poesía, que no seguía un método como las otras artes o las ciencias…

JLC: Entonces a él no le gustaba mucho la ciencia…
DT: Sí y no, como todos los románticos, sentía al mismo tiempo atracción y odio, como Mary Wollfstonecraft Shelley, que en Frankenstein hace que un hombre sea castigado por crear vida, algo reservado solamente a Dios. Esa es la soberbia de la ciencia. Y por cierto, cuando aquí digo hombre, digo también “varón”, pues como es sabido las mujeres sí pueden crear vida. Así que el doctor Frankenstein es castigado por querer hacer lo que hace Dios… y lo que hacen las mujeres, que pueden crear vida en nueve meses.

JLC: Vaya, es un punto de vista interesante, pero en lo que se refiere a la poesía, en qué quedó la cosa…
DT: Quedó en que Shelley, que tenía envidia de los científicos, porque en la Gran Bretaña de su época eran los héroes de la sociedad con sus asombrosos descubrimientos, escribió un panfleto deslumbrante llamado En defensa de la poesía. Era en cierto modo una relectura del Ión de Platón y allí defendió que la grandeza de la poesía era eso, que no era una ciencia, que no era una tecné o técnica. Que no se podía aprender, vaya, sino que te llegaba por inspiración de las musas, del destino o por algún don genético.

JLC: Claro, y eso afecta a la creatividad, porque sin inspiración parece que hay poca creatividad…
DT: Sí, las dos cosas están muy relacionadas. El caso es que más o menos desde la época romántica, en parte debido a ese panfleto escrito por Shelley, se empezó a pensar o se volvió a pensar que la poesía  e incluso otras artes como la pintura no debían seguir reglas, o seguirlas solo con permiso de las musas. Y que esa inspiración y esa creatividad no podían ser enseñadas y aprendidas. Todavía mucha gente piensa eso.

JLC: Pero tú no lo piensas…
DT: No, yo no lo pienso y tampoco lo piensan los expertos en creatividad que en el siglo XX lograron hacer entrar a las musas en el laboratorio, de una manera como digo, rocambolesca, porque para lograrlo volvieron a releer el diálogo Ión que había escrito Platón contra los poetas y que Shelley había reinterpretado a favor de los poetas. Y entonces surgió una tercera interpretación o una tercera lectura del Ión

CHUS: Y eso nos lo contarás la próxima semana
DT: Así es. Y veremos como el estudio científico de la creatividad surgió cuando un hombre llamado Graham Wallas leyó el Ión y dijo que tenía razón Platón y que tenía razón el poeta Shelley. Que tenían razón los dos.

CHUS: Eso ya será la próxima semana…

Percy B.Shelley: “Los poetas son los sacerdotes de una inspiración inalcanzable y aunque no entienden las palabras que expresan, son los legisladores no reconocidos del mundo”.

 

 

 


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Entrevista con Claudio Méndez Fonseca

|| Una cita con las musas

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que tuvimos con nosotros a un gran artista: Claudio Méndez Fonseca, que nos habló de la creatividad, de la pintura en seda, de los artistas “negros” y de muchas otras cosas. Por ahora subo la entrevista en audio, pero pronto también la transcribiré.

 

Lola Fonseca en su tienda-taller

Lola Fonseca, en la calle de Cervantes 20


 

 

 

 

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.


 

 

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Las musas y la perfección griega

|| Una cita con las musas /6

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar y ver algunas imágenes relacionadas Una cita con las musas, en un programa muy especial con José Luis Casado, Chus Natera, Daniel Tubau y nueve invitadas…

José Luis: Buenos días, Daniel. Creo que hoy tenemos con nosotros a unas invitadas muy especiales.
Daniel: Pues sí, porque en Una cita con las musas han venido a vernos… las propias Musas.

JLC: Vaya, pues vamos a presentarlas enseguida.
DT: Bueno, como son muchas, las saludamos a todas, a las nueve, de manera colectiva, a Clío, Calíope, Euterpe, Melpómene, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania y Talía.

JLC: Encantado de conocerlas. Pues tenemos el estudio lleno hoy, aunque, como son seres espirituales, no ocupan mucho sitio. Habrás visto que yo también he traído a una persona que ocupa solo un poquito más de sitio: Chus Natera, nuestra compañera. Resulta que Chius hizo la sección contigo hace un par de semanas. Te acordarás…
DT: Sí, claro…

JLC: Pues resulta que le encantó y me ha dicho que la quiere hacer ella siempre. Pero claro, amí también me gusta hacerla, así que yo estoy luchando todavía. Pero bueno, hoy voy a probar a ver qué tal le sale. Te dejo con ella y yo me voy a hacer uans cosas mientras, ¿vale?
DT: Muy bien, perfecto.

CHUS: Hola, Daniel.
DT: ¿Cómo estás, Chus?

CHUS: Pues es cierto que me gustó mucho tu sección, así que me he colado.
DT: Bueno, me alegro, además hoy tenemos un programa especial. Además con tantas musas, tantas mujeres, diez mujeres…

CHUS: Es una semana de chicas, ¿eh?
DT: Pues sí, efectivamente.

CHUS:Pues cuéntanos…
DT: ¿Por qué están ellas aquí? Claro, pues solo han venido para inspirarnos un poco, porque para eso están, y las sentimos flotando en el aire a nuestro alrededor, como las debió sentir Homero cuando dijo aquello de “Canta Oh, Musa, la cólera de Aquiles…”, porque hoy vamos a hablar de ellas y de cómo inspiran a los artistas. Aunque hay aquí una pequeña paradoja, porque es verdad que las musas inspiraban a los artistas, pero sucede que los griegos llamaban de una manera muy diferente a muchas de las cosas a las que nosotros llamamos arte.

CHUS: Hombre, claro, supongo que tenían una palabra griega, en griego antiguo…
DT: Pues sí, pero esa palabra resulta muy sorprendente, porque esa palabra era tecné o tejné, que es algo que no nos suena mucho a arte. Los griegos consideraban a las artes de una manera muy diferente a lo que se cree popularmente hoy en día. Para ellos, casi todas las artes en efecto, eran tecné o tejné, es decir, técnicas.

 CHUS: Vaya, pero técnica es lo que suele considerarse más cercano a la ciencia y menos al arte. Una técnica parece algo mecánico, racional…
DT: Se suele pensar que la inspiración artística viene de no se sabe dónde, de las musas precisamente, pero aunque los griegos pedían ayuda a las musas, pensaban que todas o casi todas las artes eran en realidad técnicas, es decir, algo que se hace siguiendo unas reglas, un método… Por ejemplo, si un escultor seguía las reglas de su oficio, podía hacer una buena escultura…

 CHUS: Pero eso es lo contrario a lo que se suele pensar del artista, como alguien que actúa llevado por su genio innato o por la inspiración de las musas.
DT
: Es una buena paradoja, ¿verdad? Va en contra de nuestras ideas más populares acerca de lo intuitivo del arte, pero para los griegos, o al menos para algunos griegos que se preocuparon de contarnos lo que pensaban, la belleza en artes como la escultura o la arquitectura se lograba siguiendo unas reglas.

CHUS: Si te paras a pensarlo también parece razonable, porque si no sigues unas reglas, ¿cómo vas a lograr esa perfección del arte griego?
DT: Sí, pero aquí también hay una nueva paradoja, porque muchas veces la belleza de la perfección griega se lograba mediante la imperfección…Por ejemplo, piensa  en el Partenón de Atenas, el templo que es considerado la cumbre de la belleza y la perfección griegas. Es un templo famoso por su belleza y porque contiene una de esas reglas de la perfección que descubrieron los griegos, la llamada proporción áurea, que establece la relación entre la altura y la anchura de un rectángulo que se considera especialmente hermosa. Se encuentra también en nuestro carné de identidad…

CHUS: ¿Ahí también?
DT:
Sí, el carné de identidad se hizo así, por el Partenón, digasmos, por esas medidas...

CHUS: Es decir, que si los griegos lo hacían, lo hacemos nosotros…
DT: Sí, el DNI es como un Partenón en miniatura, si miras el Partenón y pones delante el carné verás el mismo rectángulo. También las banderas, las banderas de casi todos los países. Hay alguna excepción de alguna bandera cuadrada… y también se ha encontrado esa medida en el cuerpo humano, y en el crecimiento de las plantas…

CHUS: Ah, es decir que los griegos más que inventarse esas medidas las descubrieron…
 DT: Eso parece, o eso piensan muchos investigadores, porque es curioso que esas mismas medidas se den en la naturaleza. Pero la paradoja que te quería contar en relación con el perfecto Partenón es que resulta que en el siglo XIX un arquitecto llamado Francis Penrose quiso descubrir el secreto de la perfección griega y viajó a Atenas para medir con todo detalle el Partenón.  Y sucedió que se llevó una sorpresa descomunal. Las medidas no eran perfectas.

CHUS: ¡Anda!
DT: Resulta que al medir el templo descubrió que las perfectas columnas no lo eran, sino que estaban inclinadas hacia dentro; además, estaban abombadas en la parte central y que las columnas de los extremos eran más anchas. También descubrió que las columnas estaban separadas unas de otras a diferentes distancias y que ciertas partes del edificio estaban curvadas, elevadas o hundidas de manera claramente voluntaria.

CHUS: ¿Y por qué lo hicieron mal adrede?
DT: Lo hicieron así por una curiosa razón. Esas imperfecciones servían para evitar que el templo pareciera imperfecto. Porque resulta que si las columnas no hubieran estado hinchadas en su centro nos parecerían hundidas, y si no fuesen más gruesas las de los extremos, nos parecerían más estrechas que las otras, debido a que quedan recortadas por el contraste con el cielo sobre el que destacan.

 CHUS: Si lo he entendido bien, lo que quieres decir es que todas esas imperfecciones servían precisamente para corregir las ilusiones ópticas que habría producido un edificio perfecto…
DT: En efecto. Un edificio con medidas perfectas habría parecido a los ojos imperfecto y deforme. El escultor Fidias, que fue al parecer quien supervisó la construcción del Partenón, y los constructores Ictino y Calícrates tuvieron en cuenta no cómo debía ser el templo, sino cómo se vería.  Sabían que para lograr la perfección era necesario emplear medidas imperfectas.

CHUS: Vaya, así que no solo tenemos que intentar lo que nos has contado en otros programas, como hacer las cosas mal para hacerlas bien, sino que, además, podemos lograr la perfección haciendo cosas imperfectas…
DT: Pues sí, el camino de la creatividad y la inspiración es casi siempre paradójico.

CHUS: Pero, volviendo a las musas, ¿qué tenían que ver ellas entonces con estas artes que son técnicas?
DT: En principio casi nada, porque ellas inspiraban en especial todo lo relacionado con el único arte que no era una técnica…

CHUS: ¿Y qué arte es ese?
DT: Pues es precisamente el arte más relacionado con las musas, la poesía… La poesía era el único arte que se obtenía por inspiración divina, gracias a las Musas, a Apolo o a Dioniso. Casi todas las musas están relacionadas con la poesía o al menos con artes relacionadas con la escritura: la historia, la comedia, la tragedia, la poesía, los himnos…  La excepción es la astronomía de Urania, aunque también se usa la escritura para registrar los movimientos de los planetas.

CHUS: Vaya, así que la poesía no se puede regular mediante reglas…
DT: No del todo, pero eso lo contaré en el próximo programa, donde descubriremos cómo las musas bajaron de los cielos y entraron en el laboratorio, es decir, cómo se empezó a investigar de manera científica la inspiración y la creatividad.


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.


 

 

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La prehistoria de la creatividad

|| Una cita con las musas /5

En este quinto programa de Una cita con las musas, en “Madrid con los cincos sentidos” (Radio M21), Chus Natera y yo hablamos de los remotísimos orígenes de la creatividad.

Puedes escuchar el programa o leer la transliteracion (con algunos cambios) debajo del vídeo.

CHUS NATERA: Hoy es miércoles y esta sintonía nos da la pista de quién tenemos por aquí en la emisora: Daniel Tubau y la sección “Una cita con las musas”. Muy buenas tardes, Daniel.
DANIEL TUBAU: Hola, muy buenas tardes. ¿Cómo estás?

CHUS: Cada semana sacamos al creador que todos llevamos dentro. La semana pasada hablábamos con Daniel de la Quinta Regla del Brainstorming y nos explicabas cómo era eso de que había que eliminar las jerarquías en la lluvia de ideas. Y hoy creo que las musas viajan en el tiempo, pero cuéntanos de qué vamos a hablar exactamente.
DT: Vamos a hablar de la historia de la creatividad. Pero más que de la historia, vamos a hablar de la prehistoria. Nos vamos a ir muy atrás en el tiempo para conocer los orígenes de la creatividad.

CHUS: A ver, explícame eso…
DT: Bueno, resulta que nosotros somos el homo sapiens, que es una especie de homínido, del género homo, la única que ha sobrevivido, pero había otras, que se han extinguido. La más conocida son los neandertales, pero también estaba el hombre de Java o los Denisovianos. Esas especies se extinguieron, pero nosotros sobrevivimos, y se cree que eso podría deberse precisamente a la creatividad.

Yuval Noah Harari

CHUS¿Y por qué se extinguieron ellos y no nosotros?
DT: Las causas, por supuesto, no se conocen con seguridad, pero existe la fuerte sospecha de que fuimos nosotros quienes exterminamos a las otras especies homo. Esa hipótesis ha sido popularizada recientemente por un bestseller de Yuval Harari, que se llama Sapiens. Un libro muy interesante que cuenta el lado oscuro, a veces oscurísimo de nuestra especie.

CHUS: ¿Y cómo se puede saber eso?
DT: Saber cómo los exterminamos, no está muy claro, pero, los exterminásemos o no, hay indicios que parecen mostrar que los homo sapiens eran más creativos, o al menos más inquietos y curiosos que otras especies de homínidos.Por ejemplo, porque en los asentamientos de neandertales los paleoantropólogos han descubierto que los objetos hallados en las tumbas, son propios de la zona, es decir que tienen cosas que se podían encontrar en las cercanías del lugar donde vivían. En un radio de 20 o 100 kilómetros. Sin embargo, en los asentamiento sapiens se han encontrado objetos de lugares muy lejanos, digamos, en un ejemplo imaginario, que en las islas británicas se ha encontrado un tipo de roca que solo puede encontrarse en la zona de los Cárpatos.

CHUS: Claro, se han tenido que trasladar…
DT: Sí, eso prueba que  o bien viajaban ellos mismos y recorrían largas distancias, o bien habían establecido relaciones comerciales o amistosas con gentes de lugares distantes.

CHUS: Yo tengo entendido que el homo sapiens construía incluso canoas, lámparas de grasa…
DT: Sí, todo es tipo de herramientas, de artilugios que revelan inventiva se han encontrado en esos lugares de los sapiens y parece que no tanto en asentamientos de denisovianos u otras especies…

CHUS: Vaya, parece entonces que la creatividad o al menos la curiosidad pueden ayudar a la supervivencia de una especie…
DT: Sí, parece que es realmente buena… Para nosotros, porque no sé qué pensarían de nuestra estupenda creatividad los otros homínidos extinguidos, a los que les parecería espantosa, porque les ha llevado a la extinción. La creatividad lleva al arte, pero también lleva a la guerra, por ejemplo a inventar nuevas y mortíferas armas, como la ballesta, que cambió la guerra en China hacia el año 300 antes de nuestra era, o la pólvora, también inventada por los chinos. Por no hablar de la bomba atómica. ¿Quién iba a pensar que dividiendo la cosa más pequeña se lograra desencadenar una energía descomunal? Este es el lado oscuro de la creatividad: se puedn crear cosas para el bien pero también para el mal.

CHUS: Pero parece que no le damos importancia  la creatividad en la evolución. Se habla del lenguaje, del razonamiento…
DT: Así es. En este libro de Harari y en otros anteriores de paleoantropólogos se sostiene que el hecho mismo de que nosotros seamos capaces de imaginar y de crear narrativa, fábulas, como el viaje del héroe, protagonizadas por diversos personajes, puede haber ayudado a la supervivencia de la especie. Los expertos en narrativa siempre se han preguntado por qué nos gusta tanto que nos cuenten historias.

CHUS: Es decir, que contar historias ha contribuido a la supervivencia…
DT: Así es, pero además un tipo de historias. Historias con un protagonista que tiene un objetivo, que traza un plan para alcanzarlo, que se encuentra amigos y enemigos, que se enfrenta al peligro y que triunfa o fracasa. Lo que se puede llamar storytelling o viaje del héroe…

Porque hay otras maneras de contar las cosas, pero no nos gustan o nos seducen tanto. Por ejemplo la forma categorial o categórica, que ordena las cosas en categorías, por ejemplo un diccionario, que ordena todo siguiendo, como decía Borges,  el orden más arbitrario y absurdo que existe, el alfabético, que sitúa a una abeja junto a un ábaco o a la pena delante del pene.

CHUS: Bueno igual para algunos…
DT: Sí, a lo mejor para algunos un pene es una pena…

CHUS: Quién sabe…
DT: O también la forma asociativa, que establece relaciones reales o imaginarias entre cosas que presenta una cerca de la otra. Por ejemplo, nos enseña a un político como Kropotkin y después una imagen de un pavo real, así que el espectador piensa que Kropotkin es un presumido muy satisfecho de sí mismo. O la forma abstracta, que como su nombre indica no es muy concreta. O la argumentativa o retórica, que quiere demostrar algo. Hay diversas formas narrativas, pero la que más nos gusta es la que he descrito como storytelling o viaje del héroe, la forma narrativa pura en la que hay un protagonista, una meta y diversas vicisitudes. Un héroe…

CHUS: Un héroe y un antagonista, que es el que realmente da la emoción a la historia…
DT: Sí, se trata de historias en las que hay un héroe, que tiene un deseo u objetivo, que en su camino hacia ese objetivo va encontrando dificultades y por ejemplo este antagonista y que al final logra loq ue deseaba o fracasa. La verdad es que a veces sentimos simpatía y otras veces lo odiamos, pero nos gusta ver las cosas que le pasan, cómo se enfrenta a sus enemigos, como encuentra camaradas en su lucha y cómo consigue o no consigue su objetivo. Es algo que nos gusta mucho, incluso en la política, donde se habla hoy mucho del relato, ¿verdad?

CHUS: Es que parece que así empatizamos más con el discuso, claro.
DT: Sí, es más fácil empatizar con un héroe que con una categoría, o con el alfabeto, ¿cómo vas a empatizar con la letra “R”, ¿no? Sin embargo, con Luke Skywalker es mucho más fácil. Y seguramente esto sucede de hecho porque fue algo que ayudó a nuestra especie a sobrevivir.

CHUS: Y tú crees que este gusto por las historias narrativas también puede haber ayudado a la supervivencia de la especie…
DT: Sí. En realidad no es una hipótesis mía, sino que circula en diversos ambientes. Pero a mí me gusta poner un ejemplo para mostrar cómo la creatividad y la capacidad narrativa pudo ayudar.

CHUS: Un ejemplo que nos vas a contar…
DT: Por supuesto, te contaré un ejemplo que suelo poner en mis clases. Imagínate a una mujer sapiens o neandertal que camina por un bosque con su hijito cogido de la mano. De pronto se detiene y ve unas extrañas marcas en el suelo, unas pisadas. Entonces se detiene, mira atentamente las pisadas y suponemos que, a su manera sapiens o neandertal, quizá sin un lenguaje como tal, piensa algo como: “Yo he visto antes estas huellas… ¿Cuándo, dónde? Ah sí, las vi poco antes de que una criatura feroz de largos colmillos y garras terribles apareciera y devorara a mi otro hijo”. La mujer sapiens ha hecho un flashback, ha regresado al pasado y ha visto de nuevo una escena que vivió. A continuación, la mujer piensa: “Entonces es probable que la fiera esté por aquí y podría aparecer en cualquier momento, saltar sobre nosotros y comerse a mi otro hijo”. Aquí está haciendo lo que en el cine o las series se llama un flashforward

CHUS: Parece, daniel, que estamos en la serie LOST…
DT: Así es, para delante y para detrás.

CHUS: Seguramente los guionistas cogieron ideas de ahí…
DT: Seguramente nos gusta tanto LOST porque nos gusta este mecanismo… Pues imagina a esa mujer sapiens que ha hecho este flashback y este flashforward, al tener en cuenta ese pasado recordado y ese futuro imaginado, la mujer sapiens actúa y decide, o bien hacer un arma para defenderse de la fiera, o bien subirse a un árbol para que no les pueda alcanzar. La capacidad de fabular puede salvarle la vida. Y podemos suponer, pero insisto en que son solo hipótesis, que ese tipo de pensamiento narrativo era más frecuente en los sapiens que en los neandertales o en otras especies de homínidos, y que incluso supuso una ventaja evolutiva: quienes tenían pensamiento narrativo sobrevivían y tenían más descendencia. Los que no eran capaces de hacer esos flashbacks y flashforwards no sobrevivíantanto, no tenían hijos y no eran premiados por la selección natural.

CHUS: Bueno, pues ya hemos visto que la creatividad no es una cosa del presente y que las musas también parece que visitaba a los homínidos, al menos a los sapiens.
DT: Pues sí, parece que las musas ya estaban rondando por allí, por las cavernas…


 

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.