La procrastinación y la pereza

|| Una cita con las musas /11

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Chus Natera y Daniel Tubau hablan de l procrastinación.


 

CHUS. Buenos días, Daniel. En las últimas semanas hemos hablado mucho acerca del proceso creativo, que creo que es un asunto al que volveremos, pero me has dicho que hoy vamos a darnos un respiro en esta investigación.
DT: Pues sí, hoy vamos a procrastinar.

CHUS: Vaya, ese palabro lo conozco bien, pero, explícaselo a nuestros oyentes por si acaso.
DT: Bueno pues la procrastinación, que normalmente suele decirse procastinación, con una sola “erre”, es esa pereza que nos da cuando tenemos que hacer un trabajo importante, es eso de encontrar siempre excusas para no hacer lo que tenemos que hacer. A eso se lo llama procrastinación, que es una palabra que se usa mucho en inglés, pero que en España solo se ha popularizado en los últimos años.

CHUS: Es decir, consiste en buscar algo que hacer, cualquier cosa, para no hacer lo importante.
DT: En efecto, no sé si recuerdas la Mafalda de Quino…

CHUS: Sí, claro, ¿quién no conoce a Mafalda?
 DT: Pues uno de los amigos de Mafalda se llamaba Felipe y era ese que siempre estaba tendido en la cama mirando el techo o sentado en una silla mirando el vacío: era el símbolo de la procrastinación, incapaz siempre de ponerse a la tarea. En una de las historietas pone un cartel en la pared de su habitación en el que se lee: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” y en la siguiente viñeta enseguida exclama: “¡Mañana mismo empiezo!”. Ese es un buen ejemplo de procrastinación.

CHUS: Es una manera, digamos de posponer las cosas, de dejarlas para mañana, para más adelante.
DT: Claro, se basa en el principio de que mañana todo es fácil. Es mucho más fácil hacer las cosas mañana, resolver los problemas mañana, enfrentarse a las dificultades mañana. Lo difícil es hacerlas hoy, claro. El problema es que cuando ese día de mañana se convierte en el día de hoy descubrimos que estamos como estábamos, quizá incluso peor porque ahora somos conscientes de que nos queda menos tiempo para cumplir los plazos y de que hemos desperdiciado un tiempo precioso.

CHUS: Pero lo importante de la procrastinación es que no consiste solo en simple pereza o vaguería, no siempre es como lo de Felipe sentado en el sillón ¿no?
DT: En efecto, la procrastinación suele ser muy activa, no es simple pereza. En realidad, podemos hacer montones de cosas, esforzarnos sin parar, ir de aquí allá… pero lo único que no hacemos es lo que tenemos que hacer. Hay un guionista británico llamado Elliot Grove que cuenta en uno de sus libros que en una ocasión le ofrecieron un encargo muy importante y que, con tal de no enfrentarse a ello, consiguió tener la casa de soltero más limpia de Londres, porque cada vez que se disponía  ponerse a escribir el guión se daba cuenta de que había algo en la casa que no estaba del todo limpio. Dice que incluso descubrió que detrás de los tubitos de la calefacción también se acumula el polvo, o en la parte de arriba de las bombillas. No quedó ni un rincón sin limpiar.

CHUS: Entonces la procrastinación puede tener efectos beneficiosos, como limpiar la casa. Algo es algo.
DT: Sí, porque para que funcione bien, tenemos que creernos la excusa que nos hemos dado: es necesario limpiar la casa, es necesario que llamemos a mamá aunque sea justo en este momento en el que teníamos que trabajar, o que vayamos a hacer la compra. Ahora bien, también hay maneras más peligrosas de procrastinar. Una manera peligrosa de procrastinar es comer. Siempre que sientes dudas y temor ante un nuevo proyecto y no sabes cómo enfrentarte a él, te entra hambre.

CHUS: Y nunca es una lechuga…
DT: No, la lechuga la dejas para el final. Si tienes a tu alcance galletas, bombones, chocolate o cualquier otra fácil tentación, te levantarás una y otra vez para comer otro trocito. Uno más, venga, el último…

CHUS: Pero de trocito en trocito o de pastelito en pastelito, eso es una espiral imparable, ¿no?
DT: Sí, porque cuando acabas con los pastelitos, empiezas los yogures y cuando acabas con los yogures empiezas con el pan, y cuando acabas con el pan te haces unos espaguetis… Yo creo que en este caso el único remedio es tener la nevera vacía. Eso es lo que hago yo. Siempre está vacía, así que es fácil resistir la tentación. Ahora bien, si somos fumadores, la cosa se puede poner incluso peor, porque puedes fumar sin parar con tal de hacer algo diferente a teclear, por ejemplo. Yo cuando fumaba era capaz de fumarme un paquete en una noche de trabajo.

CHUS: Entonces, ¿cómo podemos solucionar ese ansia de vaciar la nevera o de distraernos con cualquier excusa?
DT: Una recomendación muy conveniente, para quienes trabajamos como freelances en casa es precisamente no trabajar en casa, excepto cuando estamos muy seguros de que podemos focalizar en una tarea. Se trabaja mejor, por ejemplo, en una cafetería, mejor si es una cafetería con pocas tentaciones, claro. En una cafetería en la que puedas sentarte a trabajar con una libreta o con un ordenador, se trabaja mejor porque estás sentado en tu mesa y se supone que no vas a estar levantándote todo el rato con cualquier excusa. Además, te sientes acompañado, evitas la sensación de soledad y de estar perdiéndote la vida, que es algo si te pasas encerrado el día en casa. Ves a gente en la cafetería, pero no sueles hablar con ellos. De todos modos, la promesa de una posible aventura, de ligar con un desconocido o desconocida siempre está ahí, con lo que es un aliciente más. En fin, en una cafetería tienes muchos estímulos pero pocas posibilidades de escaquearte de lo que tienes que hacer.

CHUS. Lo que pasa es que ahora, ni siquiera tenemos que levantarnos a la nevera para procastinar o fumar un cigarrillo, porque con Internet ya podemos hacerlo sin problema.
DT: Efectivamente. En los últimos años el asunto se ha agravado y la procrastinación se ha convertido en una verdadera epidemia en todo el mundo debido a internet, a las redes sociales, a la multiplicación de canales televisivos y de internet, a los móviles, a whatsapp, a Facebook, a twiter… es casi imposible concentrarse en algo sin pensar que con un solo toque podemos ponernos a navegar por mensajes, series, páginas, jugar a mil y un juegos interactivos… Si antes ya era difícil focalizar, ahora parece misión imposible. El método de irte a una cafetería ya no es tan bueno como hace unos años, porque ahora las redes sociales, los whatsaps, los instagram y todo el mundo digital nos acecha…

CHUS: Pero yo sé que tú tienes otro método para luchar contra la procrastinación…
DT: Pues sí, tengo varios métodos. Uno de ellos, que ya hemos mencionado en algún programa anterior, consiste en hacer las cosas mal cuanto antes. Porque precisamente una de las causas de que procrastinemos es la obsesión por la perfección: queremos hacer las cosas perfectas y entonces nos exigimos estar en la situación ideal, con las ideas claras, con tiempo suficiente por delante, sin que nadie nos vaya a interrumpir y entonces, claro, esas condiciones raramente se dan, con lo que decidimos posponerlo hasta otra ocasión más propicia, que suele ser justo el día antes de que se cumpla el plazo.

CHUS: Cuando ya no tenemos más remedio que hacerlo.
DT: Claro. Por eso hay que lanzarse al agua sin pensar si estará fría: hacerlo mal sin dudarlo. Eso nos libera de muchas angustias que resultan ser absurdas. Pero, aparte de ese método, que es básico en todo proceso creativo, yo tengo otro, aunque es uno de esos métodos que cuando se hace un experimento en televisión se anuncia diciendo: “No intente usted hacerlo en casa…”

CHUS: Vamos, que es un método que tiene su riesgo.
DT: Pues sí, no es que te juegues la vida, pero no es apto para todos. Lo llamo “Procrastinación a Go Go”. Pero vamos a procrastinar un poco y lo dejamos para la semana que viene.


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

 

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José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado y Daniel Tubau hablan de por que´se nos ocurren tantas buenas ideas en la ducha.


 JLC: Buenas tardes, Daniel, hoy creo que nos vas a hablar de algo un poco insólito, la creatividad en la ducha, es decir, por qué tenemos tantas buenas ideas cuando nos estamos duchando.

DT: Así es, la semana pasada contamos que Graham Wallas, el hombre que empezó a investigar de manera científica la creatividad había propuesto que existen cuatro fases en el proceso creativo, la preparación, la incubación o reposo, la iluminación o inspiración y la verificación. Y que también decía que la inspiración existe, pero que es la tercera fase. Se produce cuando hemos pasado por la primera fase de investigación, documentación y trabajo sobre el problema que queremos resolver y cuando hemos pasado también por la segunda fase, la de olvidarnos del problema y pensar en otra cosa. Y entonces resulta que estamos duchándonos tan tranquilos y se nos ocurre la solución al problema

JLC: Pero a mí a veces se me ocurren muchas ideas cuando me ducho, incluso aunque no haya estado intentando resolver un problema…

Claro, porque en realidad, a lo largo de cada día nos preocupan y nos inquietan muchas cosas, pero muchas veces no somos ni siquiera conscientes de ello, pero nuestro cerebro sí lo es y le da vueltas al asunto sin que nos demos cuenta. Otras veces esas ideas que se nos ocurren en la ducha son el producto de combinaciones de experiencias que hemos tenido. Como dijo el matemático Poincaré y confirmó Wallas, nuestra mente o nuestro cerebro es creativo en el plano inconsciente y también muchas veces bromista e ingenioso.

JLC: Pero esto de la ducha y la creatividad al parecer viene de muy lejos…

DT: Pues sí, bueno, no exactamente la ducha, pero sí una bañera o una piscina. Nos podemos remontar hasta el famoso Arquímedes, un matemático y geómetra que sin duda ha sido uno de los grandes genios de la humanidad, comparable a Einstein o Newton. Te acordarás de aquella famosa historia del día en el que Arquímedes estaba en la bañera y de pronto grito “¡”Eureka!”.

JLC: Sí, me acuerdo, pero vamos a recordarla a nuestros oyentes…

DT: Pues resulta que el tirano Hieron II de Siracusa, en Sicilia, había encargado una corona de oro, pero no estaba seguro de si el orfebre le había añadido algo de plata para ahorrarse algo de oro, así que encargó a Arquímedes que lo averiguara y le dio la corona. El problema es que Arquímedes no podía deshacer fundir la corona para compararla  con una cantidad equivalente de oro puro, así que intentó solucionarlo por todos los medios, pero no lo logró. Ya estaba dispuesto a renunciar y a enfrentarse a la cólera del tirano cuando se fue a dar un baño y entonces observó que el agua de la bañera subía cuando él metía su cuerpo. Fue entonces cuando empezó a gritar ¡Eureka! como loco corriendo desnudo por las calles.

 

JLC: Vamos, que está claro que había dado con la solución al problema, pero, ¿qué quiere decir exactamente Eureka?

DT: Significa algo así como “Ya lo tengo” o “Ya lo he encontrado”. Arquímedes se había dado cuenta de que al sumergirse en la bañera, su cuerpo desplazaba una cantidad de agua que podía ser equivalente a su propio volumen. Es decir si se sumergía una persona delgada, el nivel del agua de la bañera subiría menos que si era una persona gorda la que se daba el baño. Así que lo que hizo fue sumergir la corona en un cubo de agua y dividir la masa de la corona por el volumen del agua desplazada y así supo su densidad, comparándola con piezas hechas de oro o de otros metales, como la plata o el plomo.

JLC: Vaya, yo no sigo el cálculo matemático del todo, pero entiendo la solución, porque cuando te sumerges en el agua, es verdad que sube el nivel del agua… Pero lo importante es que como decías al principio, Arquímedes tuvo esa inspiración mientras se bañaba.

DT: En este caso, es evidente que la solución al problema de Arquímedes vino del agua misma de la bañera, que no fue una casualidad sin más, pero es un buen símbolo de por qué es frecuente que se nos ocurran ideas cuando nos duchamos. Woody Allen dice que siempre se le ocurren las mejores ideas en la ducha. Pero también cuando paseamos o cuando estamos distraídos, o como me pasa a mí, cuando fregamos los platos.

JLC: ¿De verdad que se te ocurren las ideas cuando friegas los platos?

DY: Pues sí, se me ocurren tantas ideas que al final decidí ponerme una grabadora al lado cuando fregaba los paltos. Tengo varias cintas de casete grabadas con ideas. Ahora lo hago con el móvil, claro. Pero no siempre que friego, porque se puede perder el efecto.

 

JLC: ¿Ah sí? ¿Y por qué?

DT: Porque precisamente la razón de que se nos ocurran tantas ideas en lugares como la ducha, un paseo, o cuando limpiamos la casa o fregamos los platos es que en esas situaciones no estamos intentando resolver un problema o tener ideas, sino hacer otra tarea, mecánica, que deja nuestra mente libre para moverse por otros lados y recibir las ideas que han estado macerándose en nuestro cerebro de manera no consciente. Yo cuando limpio los platos me preocupo de que estén bien limpio, porque soy muy maniático, pero nada más, y el resto de mi mente consciente queda libre para recibir ideas nuevas. Digamos que esa iluminación o revelación, ese Eureka, nos viene porque hemos trabajado en un problema o hemos dado vueltas a ciertos temas, es decir la primera fase de la creatividad. Después lo hemos dejado de lado para hacer algo como fregar los platos o relajarnos en un paseo, que es la segunda fase de la creatividad según Grahm Wallas, y entonces es cuando nos viene la tercera fase del proceso creativo, la inspiración.

JLC: Así que podríamos decir, pensando en esas musas que dan nombre a nuestra sección, que las musas nos visitan porque antes las hemos llamado…

DT: Así es. Las hemos llamado al intentar solucionar un problema o simplemente al darle vueltas a un asunto, pero lo curioso es que ellas se presentan un poco cuando les da la gana, de manera inesperada. En cierto modo exigen que nos olvidemos de ellas.  La razón de esto no está del todo clara todavía, pero parece que tiene que ver, entre otras cosas, con el hecho de que nuestra memoria inmediata o de trabajo no es capaz de manejar muchas cosas a la vez y cuando nos obsesionamos por resolver un problema la llenamos de datos. También puede tener que ver el hecho de que emociones como la frustración y la sensación de que no vamos a encontrar la solución pueden también bloquearnos e impedir que escuchemos o recibamos ese trabajo subterráneo que nuestro cerebro ha estado haciendo en segundo plano.

JLC: Bueno, pues me encanta esto de que el cerebro trabaje para nosotros mientras nosotros hacemos otras cosas.
DT: Sí, es estupendo, pero hay que tener en cuenta que tenemos que trabajar antes para darle material a nuestra mente y que, además, debemos informar a nuestro cerebro de qué problemas nos interesa resolver. De eso hablaremos en otros programas.

JLC: Pues entonces, lo dejamos aquí, pero regresamos la próxima semana.

Arquímedes poco antes de morir a manos de un soldado romano

 

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

 

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La musa en el laboratorio: Graham Wallas descubre el proceso creativo

|| Una cita con las musas /9

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado y Daniel Tubau hablan de cómo Graham Walls consiguió que las muss entraran en el laboratorio de los científicos y comenzaran a revelar sus secretos.


JLC: Regresamos a Una cita con las musas, que siguen con nosotros en 2018. En los últimos programas del año pasado, nos hablaste, Daniel de cómo se veía la creatividad y la intuición en la antigüedad, pero nos quedamos en un momento muy especial…
DT: Pues sí, porque en el último programa hablamos de uno de los grandes precursores del estudio científico de la creatividad, el matemático francés Henri Poincaré, y prometí que hoy hablaría de la persona que se considera el fundador del estudio de la creatividad, Graham Wallas.

JLC: Y si lo recuerdo bien, este hombre fue el que abrió a las musas las puertas del laboratorio, digamos…
DT: Así es, con Graham Wallas las musas por fin entraron en los laboratorios, o al menos en los centros de estudio de los científicos y de los psicólogos, y en la actualidad de los neurólogos para ir revelando sus secretos.

JLC: ¿Cómo logró Wallas convencerlas?
DT: Bueno, Graham Wallas estaba muy interesado por la cultura y la educación y además pensaba que solo gracias a la creatividad la humanidad podría escapar a un futuro trágico. Eso fue lo que dijo en una célebre conferencia en 1926. Anunció que Europa y el mundo se encontraban en un fin de época como la caída de la Roma y que, después de lo terrible que había sido la Primera Guerra Mundial,  podía producirse una guerra incluso más terrible y que regresáramos a la barbarie.

JLC: Vaya, y se podría decir que acertó…
DT: Pues sí, porque pocos años después Europa asistió a la llegada del fascismo, el nazismo y los totalitarismos comunistas: Stalin, Hitler, Mussolini, Franco y, poco después la Segunda Guerra Mundial, que fue mucho peor que la Primera y que casi acabó con el mundo civilizado.

JLC: Entonces acertó en su predicción pero no logró evitar que la creatividad evitara ese futuro tan oscuro.
DT: No, no lo consiguió, porque seguramente las cosas son más complejas y el ser humano no cambia tan fácilmente, aunque Wallas hizo todo lo que pudo para ayudar a crear un mundo mejor y más tolerante. Una de sus contribuciones, la más importante, fue demostrar que la creatividad, la inventiva, el ingenio o la capacidad de encontrar soluciones no estaba al alcance solo de algunos privilegiados que recibían la inspiración de las musas, sino de todos nosotros.

 

JLC: Y creo que su solución fue especialmente creativa en sí misma.
DT: Así es. Wallas se enfrentaba a un problema. Por un lado, los científicos exigen pruebas, experimentos que se puedan contrastar, datos que se puedan observar, pero, por otro lado, se decía que la creatividad solo aparecía como por arte de magia, por inspiración divina, porque el artista o el creador sufría una especie de revelación, por la inspiración de las musas.

 JLC: Y, claro, una cosa tan etérea es muy difícil de observar…
DT: Los científicos que pensaba que se podía estudiar de alguna manera el proceso creativo decían que la única manera de hacerlo era olvidarse de esas inspiraciones o revelaciones y buscar algo más concreto. Pero lo sorprendente es que Wallas decidió que por un lado tenían razón los poetas, como Shelley, del que ya hemos hablado en uno de nuestras citas con las musas, y que la inspiración existía. Pero, al mismo tiempo, lo que Wallas aseguró fue que esa inspiración no se producía al comienzo del acto creativo, sino que era una de sus fases, la tercera fase.

JLC: A ver si lo entiendo, Wallas decía que existe una inspiración como la de las musas… pero que se puede crear o provocar…
DT: Seguramente recordarás que Picasso dijo aquello de: “Yo creo en la inspiración, pero mejor que te pille con el pincel en la mano”. Lo que Wallas dijo es parecido. Dijo que en vez de esperar sin hacer nada a que nos venga la inspiración, en realidad debemos actuar, fabricar en cierto modo la inspiración. Tras muchos estudios de personas y de procesos creativos, llegó a la conclusión de que existían cuatro fases en el proceso creativo.

 

JLC: Qué interesante. ¿Y cuáles eran esas fases?
DT: Esas cuatro fases son: preparación, incubación, iluminación y verificación. Como ves, la iluminación es la tercera de esas fases. Antes de que se produzca, por lo general es necesario que antes hayamos pasado por la fase de preparación o planteamiento, donde investigamos acerca del problema que queremos resolver, y por la de incubación, que es muy sorprendente, porque consiste en cierto modo en olvidarnos del problema, pensar en otra cosa. Y entonces es cuando de repente viene la inspiración, que parece casi un milagro, pero que en realidad es el resultado de un trabajo no consciente que hace nuestro cerebro.

JLC: Quieres decir que nuestro cerebro o mente busca la solución sin que nosotros nos demos cuenta y de pronto nos la muestra como si fuera una revelación inesperada?
DT: Eso es. Aunque no seamos conscientes de ello, nuestra mente sigue trabajando. Precisamente en el programa anterior hablamos del matemático Henri Poincaré que se pasaba semanas enteras intentando resolver un problema, después lo dejaba cansado, pensando que era imposible resolverlo, se olvidaba del problema por un tiempo y, de repente, días o semanas después, tenía una inspiración súbita, por ejemplo cuando estaba a punto de subir al tranvía…

JLC: Y allí tenía la solución…
DT: Sí, bueno, no exactamente. Allí tenía una posible solución, porque la cuarta fase del proceso creativo es la verificación. Hay que comprobar si ese momento de inspiración realmente funciona, porque no siempre  lo qu nos dice la intuición o al inspiración funciona.

JLC: Bueno, pues ya conocemos las cuatro fases del proceso creativo y cómo las musas entraron en el laboratorio, pero supongo que sobre esto habrá mucho más que decir.
DT: Desde luego, y la semana que viene hablaremos más de estas fases creativas y también descubriremos por qué se nos ocurren tantas buenas ideas en lugares insólitos, por ejemplo mientras nos duchamos.

JLC: Pues  es cierto, a mí también me pasa eso, ¿por qué será?… Entonces te esperamos la próxima semana para conocer mejor el proceso creativo.


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

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Un matemático se encuentra con las musas

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José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar (y ver algunas imágenes) de Una cita con las musas, en un programa en el que Chus Natera y Daniel Tubau hablan de cómo el gran matemático francés Heni Poincaré propuso que nuestra mente es capaz de darnos ideas sin que nos demos cuenta de cómo hemos llegado a ellas.


 

TRANSCIPCIÓN DEL PROGRAMA

CHUS: La semana pasada nos hablabas de cómo los poetas griegos invocaban a las musas para que les inspiraran. Esas nueve musas que ya nos presentaste en otro programa y que trabajan para que los poetas se luzcan.
DT: Sí, para que se lucieran los poetas, porque el resto de las artes, los griegos consideraban que eran una tecné o una técnica, es decir que había que seguir unas reglas determinadas para lograr crear un objeto artístico, como la Venus de Milo o el Partenón de Atenas, sin embargo creían que la poesía procedía más bien de una inspiración divina. Algo que no había manera de controlar.

Gaia crea el Cosmos a partir del Chaos

CHUS: Y a partir de ahí se fue desarrollando la idea de que la creatividad solo podía venir por la inspiración.
DT: Sí, pero esa idea se hizo más extrema con la llegada del cristianismo, cuando en Roma se adoptó como religión oficial, porque mientras que los griegos decían que el universo surgió de un caos original que ordenó la diosa Gaia, en el judaísmo y en el cristianismo (y posteriormente en el Islam) se pensaba que Dios había creado el universo a partir de la nada y que, por lo tanto, crear, lo que se dice crear, solo podía hacerlo Dios. Los seres humanos lo único que podían hacer era descubrir lo que ya había sido creado, así que durante la Edad Media incluso los poetas perdieron el nombre de creadores, para no caer en la herejía.

CHUS: Vaya. Entonces en la Edad Media no gustaba mucho la creatividad, la de las personas, me refiero, y hasta te podía meter en un lío y ser considerado hereje…
DT: Así es, porque competías con Dios mismo. Se apreciaba mucho más la repetición de los temas clásicos, de los autores grecolatinos que se habían conservado, de los Padres de la Iglesia, San Agustín… Incluso se llamaba peligrosos novatores o innovadores a quienes querían hacer algo novedoso, las personas que ponían en entredicho lo que ya había sido revelado y creado por Dios.

Marsias castigado por Apolo por querer competir con él con la flauta doble inventada por Atenea

CHUS: Claro, porque pasaba algo que sucede todavía ahora, que nos da miedo lo desconocido.
DT: Pues sí, y eso incluso sucedía en Grecia, donde había un miedo a las nuevas artes, a los nuevos medios… O como cuando surgió la televisión que se llamó la caja tonta, o internet y se decía que todo lo de internet era basura. Es el miedo a las nuevas narrativas, a las nuevas creaciones.

 

El Perseo de Benvenutto Cellini

CHUS: Entonces viene de lejos la cosa…
DT: Sí todavía tenemos un poco ese miedo a lo nuevo. Pero como decíamos, después de la Edad Media, hacia el Renacimiento los poetas dijeron que el poeta también podía crear, del mismo modo que lo hacía Dios. Se atribuye a un poeta y sacerdote polaco la idea [aunque yo la he encontrado antes en Torcuato Tasso] y poco a poco la idea fue extendiéndose. Los escultores y pintores renacentistas, incluso los orfebres, reivindicaron que también ellos eran seres inspirados y creadores, como Cellini. Y con la revolución científica iniciada más o menos cuando se creó la Royal Society en 1660 en Inglaterra también los científicos se consideraron creativos y creadores.

CHUS: Entonces en ese momento tenemos como a tres cuartas partes de la sociedad considerándose creadores, los poetas, los escultores, los científicos…
DT: Todo el mundo era creador, sí. Pero, aunque fueron muchos los que consideraban que la creatividad sí estaba a nuestro alcance, el asunto de la inspiración seguía ahí intocable. El hecho de que una persona tuviera ideas geniales, de que se le ocurrieran cosas insólitas, soluciones inesperadas se seguía considerando algo más bien mágico, una inspiración que, si no procedía directamente de las musas griegas, sí podía proceder de Dios, del destino, de la configuración de las estrellas, es decir del cielo astrológico o de la genética.

Henri Poincaré

CHUS: ¿Y cuando cambió la cosa?
DT: Empezó a cambiar poco a poco, cuando algunas personas empezaron a pensar que quizá la creatividad o era un fenómeno tan inexplicable. Uno de los pioneros fue un matemático francés llamado Henri Poincaré. Este matemático se había dado cuenta de que somos especialmente creativos justo antes de dormirnos y justo antes de despertarnos. Son momentos en los que se nos ocurren muchas ideas…

CHUS: Es verdad, pero da mucha rabia que después intentas acordarte de ellas y no puedes.
DT: Claro porque si nos dormimos ya se nos olvidan y si nos despertamos enseguida con las cosas de la vida cotidiana también se nos escapan esas ideas. Pero Poincaré inventó un método para atrapar esas ideas, que consistía en sentarse en un sillón de esos en los que se puede apoyar cómodamente los brazos. Después ponía alrededor del sillón todo tipo de objetos de metal, bandejas, platos, copas…. Y finalmente esperaba a tener sueño y entonces se sentaba en el sillón y sujetaba en cada una de sus manos una bola de metal bien grande y pesada, justo encima  de las bandejas de metal…

CHUS: Ya me estoy imaginando lo que pasaba…
DT: Pues sí, Poincaré sostenía las bolas en sus manos, pero cuando el sueño le vencía sus manos caían sin fuerza y las bolas se estrellaban contra las bandejas y platos de metal, montando un tremendo estruendo que lo despertaba. Así que rápidamente cogía una libreta y apuntaba todo lo que se le había pasado por la mente justo en el momento de empezar a tener sueño. Este método también lo usaba Dalí y se puede encontrar un video en Youtube donde lo cuenta. En realidad se lo copió a Poincaré.

CHUS: Es un método un poco ruidoso y Poincaré se llevaría unos buenos sustos.
DT: Pues sí, pero funciona bastante bien. También se puede hacer dejando una libreta y un boli al lado de la cama y entrenándote para conseguir despertarte cuando sueñas algo interesante, y entonces apuntarlo en la libreta y seguir durmiendo.

CHUS: Claro, es menos ruidoso y no molestas al vecino, porque si hacemos lo de las bolas cada noche…
DT: Claro, demasiado ruido: “¡Ya está creando otra vez el vecino a las tres de la madrugada!”. Si dejas la libretita al lado y te entrenas para despertarte del sueño cuando tienes una idea, que también se puede lograr.

CHUS: ¿Y eso funciona?
DT: Yo lo he hecho y funciona, aunque a veces no hay manera de entender la letra, al escribir a oscuras. Ahora con los móviles es más fácil, porque al menos se ilumina la pantalla. Lo que pasa es que acabas durmiendo poco, porque se te acaban ocurriendo muchas ideas cuando sueñas. Eso sí, a veces también puede pasar eso que contaba Hitchcock de un guionista que soñó un guión fabuloso para una película, pero que, como había dejado la libreta en la mesill,a pudo escribirlo medio dormido. Al día siguiente se despertó, recordó que había tenido un sueño fabuloso y corrió a leer la libreta. Y allí ponía: “Chico conoce chica”.

Poincaré examina un problema con Marie Curie. De pie está Albert Einstein

CHUS: Directo a los Oscar… Pero Poincaré no se limitó a apuntar sus ensoñaciones…
DT: No, porque empezó a investigar cómo se producía la inspiración. Se había dado cuenta en varias ocasiones de que cuando se enfrentaba a un difícil problema matemático, después de trabajar durante mucho tiempo intentando resolverlo sin éxito, acababa por rendirse, se olvidaba del asunto y de repente, un día, de manera inesperada, como en una ocasión subiendo al tranvía, le venía un golpe de inspiración con una posible solución a aquel problema que casi había dejado de lado ya.

CHUS: Caramba, así que le visitaban las musas en el tranvía…
DT: Sí, a veces en el tranvía y a veces justo cuando le reclutaron y se iba a hacer el servicio militar, pero de lo que se dio cuenta es que esto le pasaba no cuando staba pensando en ese problema que le agobiaba, sino cuando se rendía y renunciaba a resolverlo. Esto le permitió lanzar una teoría que en su época fue muy polémica y que hizo que muchos pensaran que era un gran matemático pero que estaba un poco loco.

CHUS: ¿Y cuál era esa teoría?
DT: La teoría o más bien hipótesis, porque había que confirmarla, era que nuestro cerebro trabaja de forma inconsciente, o subconsciente o no consciente, sin que nosotros nos demos cuenta de ello. Y cuando encuentra la solución que buscamos, nos la ofrece. También decía que durante los sueños nuestro cerebro no solo se limita a repasar o a ordenar los acontecimientos del día, sino que es creativo.

CHUS: Es decir que el cerebro o la mente es capaz de trabajar en segundo plano sin que nos demos cuenta…
DT: Así es. Como ya he dicho, eso le ganó muchas críticas cuando lo explicó en su libro El valor de la ciencia, pero con el tiempo, se demostró que tenía razón

CHUS: Pero eso, como ya se está terminando nuestro tiempo, lo veremos la semana que viene.
DT: Así es. Entonces sabremos definitivamente cómo entraron las musas en el laboratorio.

 


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

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La inspiración de los poetas

|| Una cita con las musas /7

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar (y ver algunas imágenes) de Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado, Chus Natera y Daniel Tubau hablan de la inspiración de los poetas en la antigua Grecia, del ataque de Platón a la poesía, de Mary Wollsrtonecraft Shelley, de su marido Percy, de feminismo y de Frankenstein, por supuesto.

TRANSCRIPCIÓN DEL PROGRAMA

JLC: La semana pasada estuvieron aquí las Musas, contigo y con Chus y nos contaste cómo entendían los griegos la creatividad o las artes…
DT: Sí, vimos que para los griegos todas las artes eran tecné, es decir técnicas. Ellos pensaban que una técnica es algo que nos permite crear, por ejemplo una escultura, siguiendo unas reglas.

Safo y Alceo

CHUS: Pero había un arte que no lo consideraban técnica o tecné y que tiene que ver mucho con las musas.
DT: En efecto. Ese arte es la poesía y las artes escritas, pero en especial la poesía, que al contrario que las otras artes no se llevaba a cabo siguiendo reglas sino que se obtenía por inspiración divina. Por inspiración de Apolo, de Dionisos o de las Musas, claro.

CHUS: ¿Y cómo lograba uno comunicarse con las musas si quería convertirse en poeta?
DT: En teoría había que invocarlas, porque vivían en un monte muy lejano llamado Helicón, como cuando Homero en la Ilíada dice: “Canta oh musa la cólera de Aquiles…”, o cuando en la Odisea comienza diciendo: “Háblame oh musa, de aquel ingenioso varón…” Y entonces se supone que las musas acudían y le dictaban al poeta aquellos versos tan hermosos.

JLC: Y claro, si el poeta lo único que hace es repetir lo que le dicen las musas, no tiene mucho mérito…
DT: Claro, es como un receptor de radio que emite esta entrevista, se limita a recoger la señal y trasmitirla.

CHUS: A mí me suena como el presentador de televisión típico con el pinganillo que le van diciendo lo que tiene que decir…
DT: Esa es una buena comparación. Algo parecido. Por eso Platón no apreciaba mucho a los poetas, y por eso escribió un diálogo para burlarse de ellos.

JLC: ¿Ah sí? ¿Y qué diálogo es ese?
DT: Se llama Ión, porque el protagonista es un poeta o más bien un rapsoda o recitador que precisamente se llama Ión y que sufre uno de los terribles interrogatorios de Sócrates…

JLC: Porque Sócrates tiene la costumbre de someter a todos a algo así como un tercer grado filosófico, ¿no?
DT: Si, hasta lograr dar con la esencia de la esencia les va poniendo cada vez en más dificultades. En ese diálogo, Sócrates le pregunta a Ión qué opina de las cosas que recita de Homero, pero el rapsoda responde que no tiene ninguna opinión, que él solo repite lo que le inspiran las musas, sin más. La conclusión, dicho de manera simplista, es que los poetas son tontos.

JLC: Para que vamos a  andarnos con rodeos…
DT: Claro, porque Sócrates, o al menos Platón que es el que escribió los diálogos, veía en los poetas a unos competidores de los filósofos como educadores de las nuevas generaciones y por eso les prohíbe vivir en su República ideal.

CHUS: O más que tontos lo que pasaba es que los veía demasiado listos.
DT: Pues sí, porque los poetas eran los educadores de Grecia y los rivales de esos nuevos educadores que eran los filósofos. Homero, Hesíodo y otros poetas y los dramaturgos que estrenaban sus obras en Atenas eran los que en cierto modo educaban al pueblo hasta que llegaron los filósofos, que no se dejaban llevar por emociones, por ejemplos particulares… más racional.

JLC: Pero creo que ese diálogo de Platón tiene mucho que ver con el estudio moderno de la creatividad.
DT: Pues sí, pero de una manera verdaderamente rocambolesca. Resulta que muchos siglos después, en plena época romántica, un poeta leyó el diálogo Ión, pero lo entendió de manera contraria a Platón. Ese poeta era Percy Shelley, también conocido por ser el esposo de Mary Wolltonecratf Shelley, la autora de Frankenstein.

JLC: Ah, qué curioso, porque siempre se suele decir que ella era la esposa de Percy Shelley…
DT: Claro, pero yo creo que es justo recordar su nombre de soltera, puesto que Mary Wollstonecraft era hija de una de las pioneras del feminismo, también llamada Mary Wollstonecraft, que escribió Vindicación de los derechos de la mujer.

 

JLC: Pero, volvamos al marido de Mary Wollstonecraft Shelley.
DT: Percy Shelley leyó el Ión de Platón y lo interpretó al revés. Entendió que el hecho de que el rapsoda Ión no tuviera ni idea de cuál era el origen de los versos que recitaba y que todo le viniera por inspiración, era precisamente lo que hacía incomparable a la poesía, que no seguía un método como las otras artes o las ciencias…

JLC: Entonces a él no le gustaba mucho la ciencia…
DT: Sí y no, como todos los románticos, sentía al mismo tiempo atracción y odio, como Mary Wollfstonecraft Shelley, que en Frankenstein hace que un hombre sea castigado por crear vida, algo reservado solamente a Dios. Esa es la soberbia de la ciencia. Y por cierto, cuando aquí digo hombre, digo también “varón”, pues como es sabido las mujeres sí pueden crear vida. Así que el doctor Frankenstein es castigado por querer hacer lo que hace Dios… y lo que hacen las mujeres, que pueden crear vida en nueve meses.

JLC: Vaya, es un punto de vista interesante, pero en lo que se refiere a la poesía, en qué quedó la cosa…
DT: Quedó en que Shelley, que tenía envidia de los científicos, porque en la Gran Bretaña de su época eran los héroes de la sociedad con sus asombrosos descubrimientos, escribió un panfleto deslumbrante llamado En defensa de la poesía. Era en cierto modo una relectura del Ión de Platón y allí defendió que la grandeza de la poesía era eso, que no era una ciencia, que no era una tecné o técnica. Que no se podía aprender, vaya, sino que te llegaba por inspiración de las musas, del destino o por algún don genético.

JLC: Claro, y eso afecta a la creatividad, porque sin inspiración parece que hay poca creatividad…
DT: Sí, las dos cosas están muy relacionadas. El caso es que más o menos desde la época romántica, en parte debido a ese panfleto escrito por Shelley, se empezó a pensar o se volvió a pensar que la poesía  e incluso otras artes como la pintura no debían seguir reglas, o seguirlas solo con permiso de las musas. Y que esa inspiración y esa creatividad no podían ser enseñadas y aprendidas. Todavía mucha gente piensa eso.

JLC: Pero tú no lo piensas…
DT: No, yo no lo pienso y tampoco lo piensan los expertos en creatividad que en el siglo XX lograron hacer entrar a las musas en el laboratorio, de una manera como digo, rocambolesca, porque para lograrlo volvieron a releer el diálogo Ión que había escrito Platón contra los poetas y que Shelley había reinterpretado a favor de los poetas. Y entonces surgió una tercera interpretación o una tercera lectura del Ión

CHUS: Y eso nos lo contarás la próxima semana
DT: Así es. Y veremos como el estudio científico de la creatividad surgió cuando un hombre llamado Graham Wallas leyó el Ión y dijo que tenía razón Platón y que tenía razón el poeta Shelley. Que tenían razón los dos.

CHUS: Eso ya será la próxima semana…

Percy B.Shelley: “Los poetas son los sacerdotes de una inspiración inalcanzable y aunque no entienden las palabras que expresan, son los legisladores no reconocidos del mundo”.

 

 

 


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