Procrastinación a Go-Go

|| Una cita con las musas /13

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado y Daniel Tubau hablan de la procrastinación y su remedio: la procrastinación a go-go…


 

 

TRANSCRIPCIÓN

JLC: Hoy no te escapas, Daniel, porque ya llevas dos semanas prometiéndonos que nos ibas a contar un método para luchar contra la procrastinación, pero al final siempre procrastinas, es decir, que te inventas una excusa para no contarnos tu método.
DT: Pues sí, esta vez no me escaparé. Eso sí, antes de explicar ese método, vamos a recordar a los oyentes o a contárselo a quienes no escucharon los dos programas anteriores que la procrastinación es ese fenómeno que nos sucede a todos que hace que encontremos cualquier otra tarea que hacer con tal de no hacer la que tenemos que hacer sí o sí.

JLC: En efecto, y vimos que una manera de vencer esa procrastinación, de no posponer las cosas, consistía en aceptar hacer las cosas mal.
DT: Sí, ese sería un primer método. En vez de intentar hacer esa tarea tan descomunal o que tanto nos asusta y hacerla bien desde el principio, es muy bueno hacerla de cualquier manera, hacerla mal, en definitiva, pero, digamos, de principio a fin. Si nos piden hacer un informe y todavía no sabemos cómo encararlo, pues lo hacemos de cualquier modo, inventándonos la mitad de las cosas. Si nos piden escribir un sketch, lo escribimos sin ninguna gracia, lo que Vorhaus llamaba chistoides, algo que casi parece un chiste pero que no tiene ninguna gracia. Por cierto, también Darwin empleaba un método semejante.

JLC: Ah, vaya eso sí que es una autoridad de peso.
DT: Sí, quizá el científico más influyente de la historia, con permiso de Newton y Einstein. Pues bien, Darwin, que era no solo un científico asombroso sino también una persona admirable en muchos sentidos decía en sus deliciosas memorias: 

“Parece que hay una especie de fatalidad en mi mente que me induce a empezar expresando de forma equivocada o torpe mis afirmaciones o proposiciones. En otro tiempo, solía pensar las frases antes de escribirlas, pero desde hace varios años he descubierto que ahorro tiempo garabateando páginas enteras con la mayor rapidez posible y con malísima letra, abreviando la mitad de las palabras, y corrigiéndolo luego pausadamente. A menudo, las frases escritas aprisa de este modo son mejores que las que pudiera haber escrito tras larga meditación.”

Como se ve, también Darwin era partidario de hacer las cosas mal y cuanto antes.

JLC: Claro, de esa manera perdemos el miedo que nos paraliza y que nos hace buscar excusas. Bien, pero vamos con tu método personal…
DT: Sí, enseguida, porque antes hay que recordar que un segundo método para vencer la procrastinación, que propuse la semana pasada consiste en ponerse plazos y conseguir creer en esos plazos. Si logramos que el plazo nos lo ponga otra persona, pues mejor que mejor, pero si no nos lo pone alguien, tenemos que ir entrenando la autodisciplina y ponernos al menos esos plazos para hacer mal las cosas primero y después para ir revisándolas hasta llegar a la fase final plazo a plazo. Aquí se podría recordar aquello que decía Skip Thorne: “Es el mayor de los errores no hacer nada por querer hacerlo todo”. ¿Qué solo podemos dedicar 15 minutos a aprender chino en vez de la hora que sería ideal? Pues dedicamos 15 minutos y no pasa nada. Muchos quince minutos juntos hacen horas, y además parece que el estudio breve pero continuo es mejor que el intenso pero ocasional.

JLC: Y ahora sí que sí, nos tienes que contar tu método personal.
DT: Bueno, pues resulta que en cierto modo ya lo he contado, o al menos lo he aplicado. Este método que yo uso y que me va de maravilla, lo llamo “Procrastinación a Go Go”.

JLC: Ah, bonito nombre, un poco viejuno pero con gracia.
DT: Sí, es como quien dice “Procrastinación a mansalva”. Consiste en que en vez de acabar con los motivos para procrastinar, lo que se hace es añadir más motivos.

JLC: Pero eso, así como lo cuentas parece una locura, ¿no?
DT: Sí, ya dije que no es un método apto para todos y que es como esos experimentos que advierten “No intente hacerlo usted en casa”. Pero yo puedo dar fe de que es muy efectivo. Consiste en que, en vez de intentar no distraerte con otras cosas, lo que tienes que hacer es trabajar activamente para tener más y más cosas con las que distraerte.

JLC: Pero eso parece contraproducente, porque ¿si tienes más cosas que hacer cada vez, entonces cómo vas a hacer eso que tenías que hacer?
DT: Claro, parece absurdo. Pero el truco es que esas cosas con las que procrastinas en realidad son cosas que también te resultan útiles, cosas que también tienes que hacer. Tienes que pensar en cosas que tienes que hacer, confeccionar una lista. Algunas serán urgentes, otras no tanto, pero al fin y al cabo las vas a tener que hacer. Por ejemplo, en mi caso: yo tengo que preparar un curso de guión que voy dar en Cuba, pero también tengo que corregir las pruebas finales de un libro que he escrito y que se publicará en mayo, pero también tengo que escribir una novela histórica, y además tengo que pintar varias ventanas de mi casa, y además tengo que preparar nuestras próximas citas con las musas.

JLC: Pues sí que tienes que hacer cosas…
DT: Y algunas más: tengo que ver varias películas y series porque como profesor de guión debo conocer las novedades, tengo que leerme algún libro acerca de la creatividad y tengo que leerme algún otro libro simplemente porque me apetece. En definitiva, la procrastinación a go go funciona especialmente cuando tienes que hacer muchas cosas. Una vez que has hecho la lista de cosas, la tienes que tener siempre a mano para que, cuando te asalte el deseo de procrastinar, no lo hagas a tontas y a locas: miras la lista, piensas cuál de esas tareas es la más apetecible y te pones a hacerla, y así, cada vez que tienes el deseo de procrastinar, de librarte de lo que estás haciendo, te escaqueas, sí, pero hacia otra tarea que en el fondo también tienes que hacer. Al final incluso sucede que para librarte de una de esas tareas, miras la lista y de pronto te apetece escaparte, escaquearte, haciendo precisamente eso que era tan urgente y que no te apetecía hacer.

JLC: Bueno, pues me lo apunto y ya te diré si me funciona.
DT: Lo importante, según he descubierto es que esas cosas tienen que ser lo más diferentes posible. Cosas que se hagan de distinta manera, en distintos lugares, que ocupen distintos sentidos, etcétera. No es lo mismo leer un libro en un sillón que en la pantalla del ordenador o que escuchar el libro en tu móvil mientras paseas. Ese cambio de estilo y de actividad es muy refrescante, te permite escapar de la rutina. Insisto en que se trata de cambiar de estilo, de actividad. Por ejemplo, como he dicho, no es lo mismo leer un libro impreso que leerlo en una pantalla, por lo que a veces recuperamos fuerzas simplemente cambiando la silla frente al ordenador por un cómodo sillón en el que leer un libro. En cualquier caso, como se ve también conviene planificar las tareas de la procrastinación a go go para que sean diferentes de alguna manera. Pero de eso hablaremos en otro programa. No en el próximo, pero sí en otro.

JLC: Una última duda, ahora que ya has contado el método de la procrastinación a go go. Antes dijiste que cuando en estas últimas semanas, al posponer la aplicación del método, ya lo estabas aplicando, a qué te referías…
DT Me refería a que en las últimas semanas he procrastinado a go go, porque no he contado lo que tenía que contar, la procrastinación a go go, pero sí he contado otras cosas que de todos modos tendría que contar tarde o temprano. He procrastinado de la tarea principal cumpliendo otras tareas también necesarias.

JLC: De acuerdo, ya lo entiendo. Bueno, pues supongo que también nos contarás más adelante eso que haces de escuchar libros, que es algo que sé que practicas y que al parecer te gusta mucho.
DT: Pues sí, es una de mis grandes aficiones. También hablaremos de eso en otra cita con las musas.


RECOMENDACIÓN CREATIVA
Historia de mi vida
Charles Darwin

JLC: ¿Y qué libro nos recomiendas hoy, Daniel?
DT: Puesto que hemos hablado de las memorias de Darwin, voy a recomendar precisamente ese libro, porque en él se descubre a una persona muy creativa, que combinaba a la perfección la imaginación con la observación, la investigación y la verificación, que siempre son necesarias en cualquier proceso creativo.

JLC: Es decir, que recomendamos no su gran libro El origen de las especies sino esta autobiografía…

DT: Sí, Darwin cuenta en el libro que escribió sus memorias por encargo de un editor alemán, pero pensando que podrían resultar interesantes para sus hijos. Por eso, estas memorias están escritas de una manera muy sencilla y muy sincera, con verdadero encanto. Aquí cuenta muchas cosas interesantes relacionadas con su vida de investigador y con su teoría de la evolución, que es curiosamente, una idea sencilla una vez que se conoce y que casi propuso su abuelo Erasmus Darwin. Pero muchas veces la creatividad y la invención consiste en fijarse en algo que todos pueden ver pero que a nadie le parece importante.

JLC: ¿A qué te refieres?
DT: A que Darwin observó la selección artificial que siempre hemos hecho con los animales, por ejemplo al seleccionar razas de perros, palomas y vacas y se preguntó si no podría haber también una selección que no fuera artificial, sino natural: la selección natural.

JLC: Pero su autobiografía no es un libro para científicos.
DT: No, más bien nos sirve para conocer a un hombre muy interesante, que cuenta por ejemplo ese método de trabajo que ya hemos visto, de escribir sin pensar, de mala manera, sin querer hacerlo bien. También cuenta, por ejemplo, que en su juventud leía novelas, asistía al teatro y escuchaba mucha música y que dejó de hacerlo debido a la obsesión por sus investigaciones, pero que se arrepentía, porque haber dejado esas cosas suponía una pérdida de sensibilidad. También dice con ironía que quizá sería bueno que los científicos se murieran a los 60 años, para que se aceptaran las nuevas ideas, algo que en su época era mucho más cierto que ahora, creo.

JLC: ¿Y dónde podemos encontrar esta Autobiografía de Darwin?
DT: Se ha publicado en distintas editoriales, como en Alianza, pero es recomendable buscar la edición de la editorial Laetoli de 2009, porque resulta que la Autobiografía que se publicó fue censurada por la familia de Darwin y aquí está la versión íntegra.


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.


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José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Chus Natera y Daniel Tubau hablan de l procrastinación.


TRANSCRIPCIÓN

 

CHUS: La semana pasada hablamos de la procrastinación, podemos recordar en qué consiste esta cosa tan difícil de pronunciar?

DT: La procrastinación consiste en inventarnos cualquier excusa para no hacer lo que tenemos que hacer. Es la manera en la que logramos escapar de la responsabilidad.

CHUS: Pero nos dijiste que tú tenías un método para vencer la procrastinación, aunque era un método de alto riesgo.
DT: Así es. Bueno, hay que recordar que la procrastinación no consiste simplemente en ser perezoso o vago, porque casi siempre lo que sucede es lo contrario: en realidad hacemos muchas cosas, nos inventamos cualquier tarea absurda, con tal de no enfrentarnos a esa otra tarea. Y eso lo hacemos porque en gran parte lo que tenemos es miedo. Miedo a hacerlo mal. Y como no queremos enfrentarnos a ese miedo al fracaso, entonces posponemos esa tarea con cualquier excusa.

CHUS: Y no es solo una justificación. Es decir que el factor miedo es más importante que el factor pereza.
DT: Claro, no se trata solo de vaguería sin más, sino que se trata también de huir haciendo otras cosas, para escapar del miedo a hacerlo mal. Mientras no hacemos algo, todavía podemos pensar que es posible hacerlo bien, pero si nos ponemos a hacerlo y fracasamos, entonces corremos el peligro de descubrir nuestra incapacidad. Así que es mejor seguir en la ignorancia: soñar con que seríamos capaces de hacerlo… siempre y cuando nos decidiéramos. Se dice que la diferencia entre los llamados genios y el resto de nosotros no es que no pensemos las mismas cosas unos y otros, sino que ellos, los genios, además de pensarlas las hacen.  Es decir, que vencen a la procrastinación.

CHUS: Se enfrentan al desafío. Y al miedo al fracaso también.
DT: Sí. No sé si te has fijado en el alto porcentaje de alumnos de la universidad que superan los primeros años con cierta facilidad, pero que tardan varios años en terminar el último año, a veces tardan años en quitarse las dos o tres asignaturas que les quedan.

CHUS: Pues sí, la verdad es que conozco algunos casos, tengo compañero míos que procrastinaron la última asignatura sin límite. Es como si no se quisieran ir de la universidad.
DT: Y eso es lo que sucede, sin duda. No por amor a la universidad en sí, sino más bien por temor al mundo exterior. Porque cuando terminamos la carrera, el master o el grado, no tenemos más remedio que aceptar que ya no somos estudiantes, que ahora estamos de lleno en el mundo laboral, que tenemos que ganarnos la vida, que todo cambia. Y esto nos sucede incluso aunque antes de terminar la carrera estemos ya trabajando. Pero es un antes y un después que percibimos de alguna manera. Fin del mundo de estudiante, comienzo del mundo del trabajador.

CHUS: Es decir, que en esto de posponer las cosas, de dilatarlas, de procrastinar, no solo influye  el miedo al fracaso, sino incluso el miedo al cambio. A mí me recuerda el mundo de Nunca Jamás, el miedo a hacerse adulto.
DT: ES verda, muy buena comparación. Cambiar no es nada fácil cuando nos acostumbramos a algo. Ahora se dice eso de que hay que atreverse y salir de la zona de confort, que parece como anuncio de Ikea. A mí me gusta más compararlo, sin ninguna pretensión científica por supuesto, solo como una metáfora, con aquella ley de la física que dice: “Un cuerpo permanece en reposo o en movimiento uniforme a no ser que una fuerza actúe sobre él”. Si ninguna fuerza nos mueve del lugar, podemos seguir ahí parados o dando vueltas eternamente.

CHUS: Claro, si no nos obligan en cierto modo a cambiar, la tendencia natural es a quedarnos parados o haciendo lo mismo todo el rato.
DT: Sí, ya lo decía un tal Parkinson, que es un antecesor de aquel famoso Murphy de la Ley de Murphy que decía “Si algo puede salir mal, entonces saldrá mal”. Parkinson escribió antes que Murphy un libro muy divertido, del que también hablaremos. Y respecto a lo de dilatar la resolución de un problema o la terminación de una carrera universitaria o hacer un trabajo, propuso la Ley de Parkinson: “Todo trabajo se expande el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”. Si para hacer un trabajo nos dan un mes, tardaremos un mes. Si nos dan dos semanas lo haremos en dos semas. Si nos dan dos días lo haremos en dos días. El mismo trabajo. Como me dijo una secretaria de la Facultad cundo le lleve los documentos para la matrícula: “Usted otra vez. Si el curso terminara  el 1 de septiembre, usted traería los documentos el 31 de agosto”.

CHUS: Vaya, entonces parece que un buen método es poner plazos, plazos más cortos, quiero decir.
DT: Sin duda, es uno de los métodos más efectivos. Yo mismo acabo de entregar un libro y si no hubiera sido hoy el día final, habría tardado varias semanas en hacer lo que he hecho. Se han hecho experimentos en universidades para ver qué es más efectivo al hacer frente a un trabajo universitario importante. Primero, proponer a los alumnos que ellos mismos se pongan los plazos de entrega del trabajo final. Segundo, que el profesor les vaya recordando cada cierto tiempo que tienen que entregar ese trabajo. Tercero, que el profesor les ponga fechas estrictas en las que tiene que ir entregando cada parte del trabajo. El resultado es que cuando se les ponen fechas estrictas entregan el trabajo la mayoría. Cuando se les recuerda regularmente la tarea, lo entrega un porcentaje medio. Pero cuando se deja que ellos mismos se pongan los plazos, prácticamente ningún alumno entrega el trabajo y si lo entrega es un desastre.

CHUS: Y lo mismo sucede en el mundo laboral, claro.
DT: Pues sí, pero allí las condiciones son más duras que en la universidad. Por eso, aunque yo soy bastante contrario a los exámenes, al menos en carreras no científicas, como lo que yo enseño (guión, dirección, creatividad y literatura), tengo que reconocer que poner ciertas pruebas y plazos ayuda a los estudiantes, tanto a hacer las cosas y vencer la procrastinación como a prepararse, como suele decirse, para el mundo real. Es decir, para el mundo del trabajo.

CHUS: Depende también de la materia que se enseñe…
DT: Claro, en las materias científicas. POr ejemplo, en medicina hay que poner exámenes rigurosos, porque no vas a arriesgarte a que maten a uno en la operación. Pero en las que yo enseño, literatura, guión, creatividad. no es tan necesario, excepto por este sentido de poner un plazo.

CHUS: Claro, porque si no seguiríamos posponiendo eternamente todo y quizá aprenderíamos mucho menos. Pero, espera un momento. Tú habías prometido que nos ibas a contar un truco para vencer la procrastinación…. Pero no te referías a esto de poner plazos, ¿verdad?
DT: Pues la verdad es que no, lo que iba a contar hoy era otro método y  no este de ponerse plazos. Pero es que cuando uno habla de procrastinar no puede evitar procrastinar, y esta es la segunda semana que procrastino… Mi método es un poco diferente, pero hoy ya no da tiempo a contarlo, así que creo que lo mejor es posponerlo.

CHUS: Entonces lo posponemos para el próximo programa.
DT: Sí, mucho mejor.


RECOMENDACIÓN CREATIVA

CHUS: Bueno, Daniel, aquí tenemos la impresionante música que nos dice que hoy también nos traes una recomendación creativa.
DT: Como hemos hablado de la Ley de Murphy y de la Ley de Parkinson, voy a recomendar sus libros, porque este tipo de libros que te muestran paradojas como que “Si algo tiene que salir mal, entonces saldrá mal” o que “El tiempo en el que se realiza una tarea se expande hasta ocupar todo lo que hay disponible” son muy buenos para que nos demos cuenta de ciertas paradojas y a veces poder hacerles frente por la vía del humor. Así que hoy, para empezar, voy a recomendar un libro dedicado a la Ley de Murphy.

CHUS: Vamos con el de Murphy entonces.
DT: Se llama, claro, La ley de Murphy, y es un libro que fue escrito por Arthur Bloch. Bloch cuenta la historia de la Ley de Murphy y habla también del famoso caso de la tostada que siempre cae por el lado de la mantequilla.

CHUS: Ah sí, es verdad, ya me acuerdo de eso, y puedo dar fe de que sucede así.
DT: Sí, aunque hay una manera de evitarlo. Si enfrentamos la ley de la tostada con esa otra ley que dice que un gato siempre cae de pie. Entonces, puesto que un gato siempre cae de pie y una tostada siempre cae por el lado de la mantequilla, entonces, ¿qué sucedería si atamos una tostada con mantequilla al lomo de un gato y lo tiramos desde cierta altura?

CHUS: Anda… pues sí que es un problema complejo. Porque claro, si el gato ce de pie, se podría decir que la tostada NO ha caído por el lado de la mantequilla…
 DT: Claro, y si cae por el lado de la mantequilla, entonces no podría caer el gato de pie.

CHUS: ¿Y entonces qué sucedería?
DT: Según me han dicho, lo que sucedes es que el gato y la tostada se quedan dadon dando vueltas infinitamente en el aire, puesto que no puede suceder ni que el gato no caiga de pie ni que la tostada no caiga por el lado de la mantequilla.

CHUS: Vaya, pues entonces ya sé que si quiero untar una tostada necesito un gato.
DT: Sí, aunque no te garantizo que funcione. Desde aquí invitamos a nuestros oyentes a que lo prueben y nos cuenten los resultados.

CHUS: Y ese libro está traducido al español, ¿no?
DT: Pues sí, se ha editado en España varias veces, por ejemplo en Círculo de lectores y en la editorial Temas de hoy. Es fácil conseguirlo.

 


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.


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José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Chus Natera y Daniel Tubau hablan de l procrastinación.


 

CHUS. Buenos días, Daniel. En las últimas semanas hemos hablado mucho acerca del proceso creativo, que creo que es un asunto al que volveremos, pero me has dicho que hoy vamos a darnos un respiro en esta investigación.
DT: Pues sí, hoy vamos a procrastinar.

CHUS: Vaya, ese palabro lo conozco bien, pero, explícaselo a nuestros oyentes por si acaso.
DT: Bueno pues la procrastinación, que normalmente suele decirse procastinación, con una sola “erre”, es esa pereza que nos da cuando tenemos que hacer un trabajo importante, es eso de encontrar siempre excusas para no hacer lo que tenemos que hacer. A eso se lo llama procrastinación, que es una palabra que se usa mucho en inglés, pero que en España solo se ha popularizado en los últimos años.

CHUS: Es decir, consiste en buscar algo que hacer, cualquier cosa, para no hacer lo importante.
DT: En efecto, no sé si recuerdas la Mafalda de Quino…

CHUS: Sí, claro, ¿quién no conoce a Mafalda?
 DT: Pues uno de los amigos de Mafalda se llamaba Felipe y era ese que siempre estaba tendido en la cama mirando el techo o sentado en una silla mirando el vacío: era el símbolo de la procrastinación, incapaz siempre de ponerse a la tarea. En una de las historietas pone un cartel en la pared de su habitación en el que se lee: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” y en la siguiente viñeta enseguida exclama: “¡Mañana mismo empiezo!”. Ese es un buen ejemplo de procrastinación.

CHUS: Es una manera, digamos de posponer las cosas, de dejarlas para mañana, para más adelante.
DT: Claro, se basa en el principio de que mañana todo es fácil. Es mucho más fácil hacer las cosas mañana, resolver los problemas mañana, enfrentarse a las dificultades mañana. Lo difícil es hacerlas hoy, claro. El problema es que cuando ese día de mañana se convierte en el día de hoy descubrimos que estamos como estábamos, quizá incluso peor porque ahora somos conscientes de que nos queda menos tiempo para cumplir los plazos y de que hemos desperdiciado un tiempo precioso.

CHUS: Pero lo importante de la procrastinación es que no consiste solo en simple pereza o vaguería, no siempre es como lo de Felipe sentado en el sillón ¿no?
DT: En efecto, la procrastinación suele ser muy activa, no es simple pereza. En realidad, podemos hacer montones de cosas, esforzarnos sin parar, ir de aquí allá… pero lo único que no hacemos es lo que tenemos que hacer. Hay un guionista británico llamado Elliot Grove que cuenta en uno de sus libros que en una ocasión le ofrecieron un encargo muy importante y que, con tal de no enfrentarse a ello, consiguió tener la casa de soltero más limpia de Londres, porque cada vez que se disponía  ponerse a escribir el guión se daba cuenta de que había algo en la casa que no estaba del todo limpio. Dice que incluso descubrió que detrás de los tubitos de la calefacción también se acumula el polvo, o en la parte de arriba de las bombillas. No quedó ni un rincón sin limpiar.

CHUS: Entonces la procrastinación puede tener efectos beneficiosos, como limpiar la casa. Algo es algo.
DT: Sí, porque para que funcione bien, tenemos que creernos la excusa que nos hemos dado: es necesario limpiar la casa, es necesario que llamemos a mamá aunque sea justo en este momento en el que teníamos que trabajar, o que vayamos a hacer la compra. Ahora bien, también hay maneras más peligrosas de procrastinar. Una manera peligrosa de procrastinar es comer. Siempre que sientes dudas y temor ante un nuevo proyecto y no sabes cómo enfrentarte a él, te entra hambre.

CHUS: Y nunca es una lechuga…
DT: No, la lechuga la dejas para el final. Si tienes a tu alcance galletas, bombones, chocolate o cualquier otra fácil tentación, te levantarás una y otra vez para comer otro trocito. Uno más, venga, el último…

CHUS: Pero de trocito en trocito o de pastelito en pastelito, eso es una espiral imparable, ¿no?
DT: Sí, porque cuando acabas con los pastelitos, empiezas los yogures y cuando acabas con los yogures empiezas con el pan, y cuando acabas con el pan te haces unos espaguetis… Yo creo que en este caso el único remedio es tener la nevera vacía. Eso es lo que hago yo. Siempre está vacía, así que es fácil resistir la tentación. Ahora bien, si somos fumadores, la cosa se puede poner incluso peor, porque puedes fumar sin parar con tal de hacer algo diferente a teclear, por ejemplo. Yo cuando fumaba era capaz de fumarme un paquete en una noche de trabajo.

CHUS: Entonces, ¿cómo podemos solucionar ese ansia de vaciar la nevera o de distraernos con cualquier excusa?
DT: Una recomendación muy conveniente, para quienes trabajamos como freelances en casa es precisamente no trabajar en casa, excepto cuando estamos muy seguros de que podemos focalizar en una tarea. Se trabaja mejor, por ejemplo, en una cafetería, mejor si es una cafetería con pocas tentaciones, claro. En una cafetería en la que puedas sentarte a trabajar con una libreta o con un ordenador, se trabaja mejor porque estás sentado en tu mesa y se supone que no vas a estar levantándote todo el rato con cualquier excusa. Además, te sientes acompañado, evitas la sensación de soledad y de estar perdiéndote la vida, que es algo si te pasas encerrado el día en casa. Ves a gente en la cafetería, pero no sueles hablar con ellos. De todos modos, la promesa de una posible aventura, de ligar con un desconocido o desconocida siempre está ahí, con lo que es un aliciente más. En fin, en una cafetería tienes muchos estímulos pero pocas posibilidades de escaquearte de lo que tienes que hacer.

CHUS. Lo que pasa es que ahora, ni siquiera tenemos que levantarnos a la nevera para procastinar o fumar un cigarrillo, porque con Internet ya podemos hacerlo sin problema.
DT: Efectivamente. En los últimos años el asunto se ha agravado y la procrastinación se ha convertido en una verdadera epidemia en todo el mundo debido a internet, a las redes sociales, a la multiplicación de canales televisivos y de internet, a los móviles, a whatsapp, a Facebook, a twiter… es casi imposible concentrarse en algo sin pensar que con un solo toque podemos ponernos a navegar por mensajes, series, páginas, jugar a mil y un juegos interactivos… Si antes ya era difícil focalizar, ahora parece misión imposible. El método de irte a una cafetería ya no es tan bueno como hace unos años, porque ahora las redes sociales, los whatsaps, los instagram y todo el mundo digital nos acecha…

CHUS: Pero yo sé que tú tienes otro método para luchar contra la procrastinación…
DT: Pues sí, tengo varios métodos. Uno de ellos, que ya hemos mencionado en algún programa anterior, consiste en hacer las cosas mal cuanto antes. Porque precisamente una de las causas de que procrastinemos es la obsesión por la perfección: queremos hacer las cosas perfectas y entonces nos exigimos estar en la situación ideal, con las ideas claras, con tiempo suficiente por delante, sin que nadie nos vaya a interrumpir y entonces, claro, esas condiciones raramente se dan, con lo que decidimos posponerlo hasta otra ocasión más propicia, que suele ser justo el día antes de que se cumpla el plazo.

CHUS: Cuando ya no tenemos más remedio que hacerlo.
DT: Claro. Por eso hay que lanzarse al agua sin pensar si estará fría: hacerlo mal sin dudarlo. Eso nos libera de muchas angustias que resultan ser absurdas. Pero, aparte de ese método, que es básico en todo proceso creativo, yo tengo otro, aunque es uno de esos métodos que cuando se hace un experimento en televisión se anuncia diciendo: “No intente usted hacerlo en casa…”

CHUS: Vamos, que es un método que tiene su riesgo.
DT: Pues sí, no es que te juegues la vida, pero no es apto para todos. Lo llamo “Procrastinación a Go Go”. Pero vamos a procrastinar un poco y lo dejamos para la semana que viene.


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José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado y Daniel Tubau hablan de por que´se nos ocurren tantas buenas ideas en la ducha.


 JLC: Buenas tardes, Daniel, hoy creo que nos vas a hablar de algo un poco insólito, la creatividad en la ducha, es decir, por qué tenemos tantas buenas ideas cuando nos estamos duchando.

DT: Así es, la semana pasada contamos que Graham Wallas, el hombre que empezó a investigar de manera científica la creatividad había propuesto que existen cuatro fases en el proceso creativo, la preparación, la incubación o reposo, la iluminación o inspiración y la verificación. Y que también decía que la inspiración existe, pero que es la tercera fase. Se produce cuando hemos pasado por la primera fase de investigación, documentación y trabajo sobre el problema que queremos resolver y cuando hemos pasado también por la segunda fase, la de olvidarnos del problema y pensar en otra cosa. Y entonces resulta que estamos duchándonos tan tranquilos y se nos ocurre la solución al problema

JLC: Pero a mí a veces se me ocurren muchas ideas cuando me ducho, incluso aunque no haya estado intentando resolver un problema…

Claro, porque en realidad, a lo largo de cada día nos preocupan y nos inquietan muchas cosas, pero muchas veces no somos ni siquiera conscientes de ello, pero nuestro cerebro sí lo es y le da vueltas al asunto sin que nos demos cuenta. Otras veces esas ideas que se nos ocurren en la ducha son el producto de combinaciones de experiencias que hemos tenido. Como dijo el matemático Poincaré y confirmó Wallas, nuestra mente o nuestro cerebro es creativo en el plano inconsciente y también muchas veces bromista e ingenioso.

JLC: Pero esto de la ducha y la creatividad al parecer viene de muy lejos…

DT: Pues sí, bueno, no exactamente la ducha, pero sí una bañera o una piscina. Nos podemos remontar hasta el famoso Arquímedes, un matemático y geómetra que sin duda ha sido uno de los grandes genios de la humanidad, comparable a Einstein o Newton. Te acordarás de aquella famosa historia del día en el que Arquímedes estaba en la bañera y de pronto grito “¡”Eureka!”.

JLC: Sí, me acuerdo, pero vamos a recordarla a nuestros oyentes…

DT: Pues resulta que el tirano Hieron II de Siracusa, en Sicilia, había encargado una corona de oro, pero no estaba seguro de si el orfebre le había añadido algo de plata para ahorrarse algo de oro, así que encargó a Arquímedes que lo averiguara y le dio la corona. El problema es que Arquímedes no podía deshacer fundir la corona para compararla  con una cantidad equivalente de oro puro, así que intentó solucionarlo por todos los medios, pero no lo logró. Ya estaba dispuesto a renunciar y a enfrentarse a la cólera del tirano cuando se fue a dar un baño y entonces observó que el agua de la bañera subía cuando él metía su cuerpo. Fue entonces cuando empezó a gritar ¡Eureka! como loco corriendo desnudo por las calles.

 

JLC: Vamos, que está claro que había dado con la solución al problema, pero, ¿qué quiere decir exactamente Eureka?

DT: Significa algo así como “Ya lo tengo” o “Ya lo he encontrado”. Arquímedes se había dado cuenta de que al sumergirse en la bañera, su cuerpo desplazaba una cantidad de agua que podía ser equivalente a su propio volumen. Es decir si se sumergía una persona delgada, el nivel del agua de la bañera subiría menos que si era una persona gorda la que se daba el baño. Así que lo que hizo fue sumergir la corona en un cubo de agua y dividir la masa de la corona por el volumen del agua desplazada y así supo su densidad, comparándola con piezas hechas de oro o de otros metales, como la plata o el plomo.

JLC: Vaya, yo no sigo el cálculo matemático del todo, pero entiendo la solución, porque cuando te sumerges en el agua, es verdad que sube el nivel del agua… Pero lo importante es que como decías al principio, Arquímedes tuvo esa inspiración mientras se bañaba.

DT: En este caso, es evidente que la solución al problema de Arquímedes vino del agua misma de la bañera, que no fue una casualidad sin más, pero es un buen símbolo de por qué es frecuente que se nos ocurran ideas cuando nos duchamos. Woody Allen dice que siempre se le ocurren las mejores ideas en la ducha. Pero también cuando paseamos o cuando estamos distraídos, o como me pasa a mí, cuando fregamos los platos.

JLC: ¿De verdad que se te ocurren las ideas cuando friegas los platos?

DY: Pues sí, se me ocurren tantas ideas que al final decidí ponerme una grabadora al lado cuando fregaba los paltos. Tengo varias cintas de casete grabadas con ideas. Ahora lo hago con el móvil, claro. Pero no siempre que friego, porque se puede perder el efecto.

 

JLC: ¿Ah sí? ¿Y por qué?

DT: Porque precisamente la razón de que se nos ocurran tantas ideas en lugares como la ducha, un paseo, o cuando limpiamos la casa o fregamos los platos es que en esas situaciones no estamos intentando resolver un problema o tener ideas, sino hacer otra tarea, mecánica, que deja nuestra mente libre para moverse por otros lados y recibir las ideas que han estado macerándose en nuestro cerebro de manera no consciente. Yo cuando limpio los platos me preocupo de que estén bien limpio, porque soy muy maniático, pero nada más, y el resto de mi mente consciente queda libre para recibir ideas nuevas. Digamos que esa iluminación o revelación, ese Eureka, nos viene porque hemos trabajado en un problema o hemos dado vueltas a ciertos temas, es decir la primera fase de la creatividad. Después lo hemos dejado de lado para hacer algo como fregar los platos o relajarnos en un paseo, que es la segunda fase de la creatividad según Grahm Wallas, y entonces es cuando nos viene la tercera fase del proceso creativo, la inspiración.

JLC: Así que podríamos decir, pensando en esas musas que dan nombre a nuestra sección, que las musas nos visitan porque antes las hemos llamado…

DT: Así es. Las hemos llamado al intentar solucionar un problema o simplemente al darle vueltas a un asunto, pero lo curioso es que ellas se presentan un poco cuando les da la gana, de manera inesperada. En cierto modo exigen que nos olvidemos de ellas.  La razón de esto no está del todo clara todavía, pero parece que tiene que ver, entre otras cosas, con el hecho de que nuestra memoria inmediata o de trabajo no es capaz de manejar muchas cosas a la vez y cuando nos obsesionamos por resolver un problema la llenamos de datos. También puede tener que ver el hecho de que emociones como la frustración y la sensación de que no vamos a encontrar la solución pueden también bloquearnos e impedir que escuchemos o recibamos ese trabajo subterráneo que nuestro cerebro ha estado haciendo en segundo plano.

JLC: Bueno, pues me encanta esto de que el cerebro trabaje para nosotros mientras nosotros hacemos otras cosas.
DT: Sí, es estupendo, pero hay que tener en cuenta que tenemos que trabajar antes para darle material a nuestra mente y que, además, debemos informar a nuestro cerebro de qué problemas nos interesa resolver. De eso hablaremos en otros programas.

JLC: Pues entonces, lo dejamos aquí, pero regresamos la próxima semana.

Arquímedes poco antes de morir a manos de un soldado romano

 

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

 

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La musa en el laboratorio: Graham Wallas descubre el proceso creativo

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José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado y Daniel Tubau hablan de cómo Graham Walls consiguió que las muss entraran en el laboratorio de los científicos y comenzaran a revelar sus secretos.


JLC: Regresamos a Una cita con las musas, que siguen con nosotros en 2018. En los últimos programas del año pasado, nos hablaste, Daniel de cómo se veía la creatividad y la intuición en la antigüedad, pero nos quedamos en un momento muy especial…
DT: Pues sí, porque en el último programa hablamos de uno de los grandes precursores del estudio científico de la creatividad, el matemático francés Henri Poincaré, y prometí que hoy hablaría de la persona que se considera el fundador del estudio de la creatividad, Graham Wallas.

JLC: Y si lo recuerdo bien, este hombre fue el que abrió a las musas las puertas del laboratorio, digamos…
DT: Así es, con Graham Wallas las musas por fin entraron en los laboratorios, o al menos en los centros de estudio de los científicos y de los psicólogos, y en la actualidad de los neurólogos para ir revelando sus secretos.

JLC: ¿Cómo logró Wallas convencerlas?
DT: Bueno, Graham Wallas estaba muy interesado por la cultura y la educación y además pensaba que solo gracias a la creatividad la humanidad podría escapar a un futuro trágico. Eso fue lo que dijo en una célebre conferencia en 1926. Anunció que Europa y el mundo se encontraban en un fin de época como la caída de la Roma y que, después de lo terrible que había sido la Primera Guerra Mundial,  podía producirse una guerra incluso más terrible y que regresáramos a la barbarie.

JLC: Vaya, y se podría decir que acertó…
DT: Pues sí, porque pocos años después Europa asistió a la llegada del fascismo, el nazismo y los totalitarismos comunistas: Stalin, Hitler, Mussolini, Franco y, poco después la Segunda Guerra Mundial, que fue mucho peor que la Primera y que casi acabó con el mundo civilizado.

JLC: Entonces acertó en su predicción pero no logró evitar que la creatividad evitara ese futuro tan oscuro.
DT: No, no lo consiguió, porque seguramente las cosas son más complejas y el ser humano no cambia tan fácilmente, aunque Wallas hizo todo lo que pudo para ayudar a crear un mundo mejor y más tolerante. Una de sus contribuciones, la más importante, fue demostrar que la creatividad, la inventiva, el ingenio o la capacidad de encontrar soluciones no estaba al alcance solo de algunos privilegiados que recibían la inspiración de las musas, sino de todos nosotros.

 

JLC: Y creo que su solución fue especialmente creativa en sí misma.
DT: Así es. Wallas se enfrentaba a un problema. Por un lado, los científicos exigen pruebas, experimentos que se puedan contrastar, datos que se puedan observar, pero, por otro lado, se decía que la creatividad solo aparecía como por arte de magia, por inspiración divina, porque el artista o el creador sufría una especie de revelación, por la inspiración de las musas.

 JLC: Y, claro, una cosa tan etérea es muy difícil de observar…
DT: Los científicos que pensaba que se podía estudiar de alguna manera el proceso creativo decían que la única manera de hacerlo era olvidarse de esas inspiraciones o revelaciones y buscar algo más concreto. Pero lo sorprendente es que Wallas decidió que por un lado tenían razón los poetas, como Shelley, del que ya hemos hablado en uno de nuestras citas con las musas, y que la inspiración existía. Pero, al mismo tiempo, lo que Wallas aseguró fue que esa inspiración no se producía al comienzo del acto creativo, sino que era una de sus fases, la tercera fase.

JLC: A ver si lo entiendo, Wallas decía que existe una inspiración como la de las musas… pero que se puede crear o provocar…
DT: Seguramente recordarás que Picasso dijo aquello de: “Yo creo en la inspiración, pero mejor que te pille con el pincel en la mano”. Lo que Wallas dijo es parecido. Dijo que en vez de esperar sin hacer nada a que nos venga la inspiración, en realidad debemos actuar, fabricar en cierto modo la inspiración. Tras muchos estudios de personas y de procesos creativos, llegó a la conclusión de que existían cuatro fases en el proceso creativo.

 

JLC: Qué interesante. ¿Y cuáles eran esas fases?
DT: Esas cuatro fases son: preparación, incubación, iluminación y verificación. Como ves, la iluminación es la tercera de esas fases. Antes de que se produzca, por lo general es necesario que antes hayamos pasado por la fase de preparación o planteamiento, donde investigamos acerca del problema que queremos resolver, y por la de incubación, que es muy sorprendente, porque consiste en cierto modo en olvidarnos del problema, pensar en otra cosa. Y entonces es cuando de repente viene la inspiración, que parece casi un milagro, pero que en realidad es el resultado de un trabajo no consciente que hace nuestro cerebro.

JLC: Quieres decir que nuestro cerebro o mente busca la solución sin que nosotros nos demos cuenta y de pronto nos la muestra como si fuera una revelación inesperada?
DT: Eso es. Aunque no seamos conscientes de ello, nuestra mente sigue trabajando. Precisamente en el programa anterior hablamos del matemático Henri Poincaré que se pasaba semanas enteras intentando resolver un problema, después lo dejaba cansado, pensando que era imposible resolverlo, se olvidaba del problema por un tiempo y, de repente, días o semanas después, tenía una inspiración súbita, por ejemplo cuando estaba a punto de subir al tranvía…

JLC: Y allí tenía la solución…
DT: Sí, bueno, no exactamente. Allí tenía una posible solución, porque la cuarta fase del proceso creativo es la verificación. Hay que comprobar si ese momento de inspiración realmente funciona, porque no siempre  lo qu nos dice la intuición o al inspiración funciona.

JLC: Bueno, pues ya conocemos las cuatro fases del proceso creativo y cómo las musas entraron en el laboratorio, pero supongo que sobre esto habrá mucho más que decir.
DT: Desde luego, y la semana que viene hablaremos más de estas fases creativas y también descubriremos por qué se nos ocurren tantas buenas ideas en lugares insólitos, por ejemplo mientras nos duchamos.

JLC: Pues  es cierto, a mí también me pasa eso, ¿por qué será?… Entonces te esperamos la próxima semana para conocer mejor el proceso creativo.


José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

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