Metáforas de Cardenio

Otro ejemplo de idea que no acaba de funcionar en Historia de Cardenio (¿será por la traducción?):

CARDENIO: Si yo llorase la substancia de mis ojos se convertiría en lágrimas. ¡Quién me viera así vertirlas sobre el fuego que en mi pecho arde.”

No está mal llevar esas lágrimas imaginarias o concebibles a ese pecho que arde, pero no encaja ese “Quién me viera”, que no nos dice nada.Distinto sería si esos ojos convertidos literalmente en lágrimas sirvieran para apagar ese otro fuego, o algo semejante.


[Publicado en 2007]

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La locura de Cardenio

La locura de Cardenio es uno de los argumentos que han hecho suponer a algunos expertos que Shakespeare pudo interesarse por adaptar este episodio protagonizado por un loco (Cardenio), que se encuentra en el interior d euna novela protagonizada por otro loco (Don Quijote). Es cierto que también en las obras de Shakespeare aparece a menudo la locura (El rey Lear, Hamlet, Macbeth, La tempestad, Pericles…)

El licenciado Vidriera es otro ejemplo de loco en Cervantes

Pero en la Historia de Cardenio, atribuida a Shakespeare y Fletcher, sorprende lo poco que se aprovecha la transitoria locura de Cardenio, lo lejos que está de Hamlet en sus desvaríos reales o fingidos.


[Publicado en 2007]

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La realidad es más extraña que la ficción

En Historia de Cardenio, obra atribuida a Shakespeare y Fletcher, se encuentra una mención al célebre tópico de que la realidad o la verdad es más extraña que la ficción, que se remonta al menos a Lord Byron. Es también una bella muestra de metalenguaje con respecto a las propias vidas de los personajes y el hecho de que son personajes de una obra representada:

 “En ninguna parte hay constancia de una traición tan sumamente vil (…) Una vileza tal, ningún autor se atrevería a poner nunca en escena, porque el público le reprocharía haber inventado una historia ficticia y monstruosa”.

Es decir, Fletcher y Shakespeare, si es que escribieron la obra, se reprochan a sí mismos la poca verosimilitud del argumento. Este es, por cierto, un procedimiento para lograr disipar las dudas del espectador acerca de loq ue está sucediendo en escena: “Por supuesto que es inveroisímil: ¡hasta los personajes lo ven inverosimil!…. pero a veces suceden cosas inverosímiles, ¿no es cierto”.


[Publicado en 2007. Revisado en 2018 (en otro color)]

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Locos en Shakespeare

La lista de locos que aparecen en Shakespeare es asombrosa. El más famoso es sin duda Hamlet, pero ya en esa obra podemos contar a otra loca: Ofelia.

En El rey Lear están o se finjen locos casi todos: Lear, Kent, Glocester, Edward… Parece demasiada competencia para los bufones, que precisamente se llaman fools (locos) en el original inglés. No es extraño que la obra cervantina que tal vez Shakespeare (Historia de Cardenio) escribió esté protagonizada por otro loco, Cardenio, al que el loco Don Quijote encuentra en los montes. Es inevitable aquí recordar a un tercer loco de Cervantes: el licenciado Vidriera, que se creía de cristal.

Pero estos locos a veces no están locos. Todavía se discute si Hamlet es un loco que a veces se finge cuerdo, o un cuerdo que se finje loco para salvar su vida hasta que pueda quitársela a los demás, la misma estratagema que utilizó el emperador Claudio, si es cierto lo que nos cuenta Robert Graves en Yo Claudio.

El juego del loco que se finje loco, del tonto, del bufón, del niño y del salvaje al que se permite decir lo  que otros sólo piensan es un rasgo constante en Shakespeare, pero no sólo en él.


2018: En mi libro recientemente publicado, El arte del engaño, doy unos cuantos ejemplos más de cuerdos que se fingen locos, pero ahora en China. Precisamente, una de Las 36 estratagemas chinas es “Fíngete loco, pero conserva la cordura”


[Publicado en 2008]