ONDAS Y PARTÍCULAS: Ondas

El experimento de la doble rendija /1

youngMINOSSpecialROW1108YoungYa he descrito en otra ocasión el célebre experimento de la doble rendija de Thomas Young (El experimento de interferencia de Thomas Young). El lector puede consultar esa entrada y complementarla con lo que cuento aquí, que es el Anexo que incluí en mi trabajo de 1989 acerca de la filosofía de la física cuántica. Entonces me basé sobre todo en la explicación de Feynman y en otros libros, que menciono en la Bibliografía. Ahora he modificado el texto, para intentar que cualquier persona no familiarizada con la física lo pueda entender hasta su último detalle. He intentado situarme en mi perplejidad inicial cuando empecé a interesarme por estos temas y explicar hasta el más mínimo detalle cosas que pueden parecer evidentes, pero que entonces a mí me confundieron.


Voy a intentar reconstruir el experimento de Young como propone Richard Feynman en “Probabilidad e incertidumbre”, adaptándolo a la problemática cuántica.

En primer lugar, vamos a pensar en ondas de agua.

 

Estas ondas las provocamos nosotros hundiendo y sacando nuestro dedo del agua, lo que da lugar a ondas parecidas a las que se forman cuando una piedra cae en el agua.

A veces es difícil imaginar cómo son estos círculos concéntricos que tienen el centro en nuestro dedo, es decir en el origen de la perturbación. En esta mágnífica ilustración de CubaEduca se puede apreciar muy bien. Imaginemos que hemos dejaddo unos corchos en el agua a ciertas distancias. Ahora sumergimos el dedo (en una zona que estaría a la derecha de la ilustración). A partir de nuestro dedo se forman ondas, que tiene crestas y valles, esas ondas y valles hacen que el corcho oscile, que se eleve y descienda, como se ve en la perspectiva de la parte inferior de la imagen, que indica ese movimiento del corcho subiendo y bajando a medida que va llegando a él uan cresta o un valle de agua.

En el primer gráfico todavía no ha llegado la onda. En el segundo, una primera onda en forma de cresta alcanza el primer corcho y lo eleva. En el tercer gráfico la onda inicial ya ha llegado a los tres corchos y ya una segunda onda ha alcanzado el segundo corcho y una tercera está elevando el primero. Entre onda y onda (entre cresta y cresta), los corchos se elevan y desciende, como muestra el guarto gráfico.

Ahora supongamos que hemos situado un poco más allá de donde metemos el dedo una barrera de madera con un agujero a través del que pasan ondas, que en este caso son de agua. Las ondas que hemos provocado con el dedo llegan a la barrera y atraviesan el agujero en forma de nuevas ondas, en las que el punto de origen es el propio agujero [el punto (a) en la ilustración inferior].

Tras la primera barrera de madera con un agujero, se encuentra otra barrera que tiene dos agujeros. Las ondas que han entrado por el agujero anterior ahora se encuentran con la siguiente barrera y solo pueden seguir adelante a través de los dos agujeros [señalados como (b) y (c) en al ilustración].

En definitiva, las ondas provocadas por nosotros llegan al primer agujero, que, al ser muy pequeño, actúa como una nueva fuente de ondas, como si se estuvieran arrojando piedras al agua en ese mismo punto. Estas nuevas ondas circulares (o semicirculares), se propagan por el otro lado de la barrera, donde no dejan ninguna zona sin perturbar. A continuación, las ondas alcanzan la segunda barrera de dos agujeros. De nuevo, cada agujero actúa como una nueva fuente de ondas semicirculares.

El experimento de interferencia. Podemos suponer que aquí estamos viendo ondas de agua. S1 es la primera barrera a través de la que se genera una primera onda muy amplia. S2 es la segunda barrera, que hace que esa onda se divida en dos ondas, al penetrar por cada uno de los agujeros.

Más allá, nos encontramos una tercera barrera (F), aunque en realidad es un detector que mide si el agua se mueve mucho o poco, por ejemplo, pedazos de corcho sobre el agua como esos que hemos visto antes.

Ahora bien, como los dos conjuntos de ondas que atraviesan la segunda barrera S2 han sido producidos por las mismas ondas que proceden de S1 cuando atravesaron el agujero (a), eso significa que se mueven al paso (o en fase) o desfasadas.

 

¿Qué significa que las ondas se muevan en fase o fuera de fase?

Significa que cuando las ondas procedentes de cada agujero se encuentran o interfieren, pueden pasar dos cosas: que coincidan sus crestas (y consecuentemente sus valles) o que coincida una cresta con un valle.

Si coinciden dos crestas, si están en fase, se produce una cresta más pronunciada y el valle (que también coincidirá, claro) se hace más profundo. Si coinciden una cresta y un valle, es decir, si las ondas están desfasadas, ambas influencias se compensan y el agua se queda como estaba.

interferencia

Procedencia de la imagen: como señala el autor de la página, se trata de una idealización, en el mundo real siempre habrá pequeñas oscilaciones y no uan coincidencia exacta absoluta entre ondas y valles, al menos con ondas producidas por el agua. Pero para entender las leyes físicas a menudo tenemos que recurrir a idealizaciones, que corrigen las pequeñas divergencias.

Estos efectos reciben el nombre de interferencia constructiva (si coinciden las dos crestas y los dos valles) o destructiva (si coinciden cresta y valle).

En la ilustración de la izquierda podemos ver en la parte superior dos ondas cuyas crestas y valles coinciden, lo que hará que las crestas se refuercen y los valles se hagan más profundos. La amplitud de la onda es mayor que la amplitud de las ondas originales.

En la parte inferior, sin embargo, como los valles coinciden con crestas, unos y otros se cancelan. Puedes imaginarlo si piensas en una cresta que, al coincidir con un valle, no tiene otro remedio que hundirse, en vez de aumentar. El resultado es una onda resultante de amplitud igual a cero.

En esta estupenda ilustración se puede apreciar la coincidencia o no de crestas y valles en el mundo real.

interference_water_waves

Como se ve, si coinciden dos crestas (los círculos blancos), es decir, dos elevaciones del agua, entonces se produce una doble cresta y se eleva más el agua o la onda (las pequeñas montañitas blancas). Pero si coinciden crestas con valles, entonces el agua se queda como estaba, como si no hubiera pasado nada.

 

El patrón de interferencia

Ahora voy a intentar explicar los extraños dibujitos realizados a partir del detector de esas ondas, que tan difíciles de entender nos resultan a los legos en física cuando los vemos por primera vez.

interferencia-patrónA la izquierda de este texto se puede ver el patrón de interferencia, que he recortado de la imagen superior. Aunque la imagen ilustra el experimento de Young y es, por tanto, con ondas de luz  y de agua, nos sirve para explicar con sencillez ese curioso patrón. ¿De dónde sale este dibujo?

Eso es lo que nos preguntamos muchos la primera vez que nos enfrentamos al experimento de la doble rendija. Primero nos hablan de ondas que atraviesan agujeros y que chocan unas con otras. alcanzamos entonces a entender que si crestas y valles coinciden la amplitud de la onda disminuye, pero que si coinciden dos crestas la onda se eleva, pero no entendemos qué relación tiene todo eso con ese dibujo tan extraño, con ese patrón de manchas grises, negras y blancas.

La explicación es la siguiente. Las zonas blancas o más brillantes son el lugar en el que golpea la cresta de una onda o donde coinciden dos crestas; las grises representan el impacto más suave de las ondas que impulsan esa cresta; finalmente, las zonas negras son los lugares en los que no ha habido impacto (porque se han cancelado o neutralizado ondas y valles).

interferencia

interferencia2En estas ilustraciones se puede apreciar cómo las crestas o confluencias de cresta con cresta (señaladas por líneas amarillas) impactan en el detector (líneas blancas en al tira inferior). Las partes azules más oscuras representan la confluencia de crestas y valles y las azules más claras las zonas bajas de las ondas a medida que descienden a esos valles.

Como se ha dicho antes, la confluencia de crestas se llama interferencia constructiva (se construye una cresta mayor) y la de crestas con valles destructiva (el agua se calma).

Tras esta minuciosa explicación, enseguida intentaré explicar otro gráfico que suele acompañar a estos experimentos y que al final nos permitirán entender el experimento de la doble rendija y su importancia en el mundo cuántico. Pero antes tenemos que ver cuál es la diferencia entre dos entidades fundamentales del universo: las ondas, que ya conocemos, y… las partículas.

Mientras tanto, es muy útil observar muy atentamente durante horas las ondas en el agua, como en la canción de François Hardy (y no caer presa de la melancolía, claro).

Continuará…

*************

diletante-cuantica-aviso3

[Escrito por primera vez  después de 1994 y antes de 1996, como un trabajo universitario. La edición actual procede de la edición personal de 1998. No he introducido ningún cambio, más allá de correcciones de estilo para hacer más claro el texto y más agradable la lectura. Ver también la categoría Física: ondas y partículas, para anexos acerca del experimento de la doble rendija]

 FILOSOFÍA DE LA FÍSICA CUÁNTICA

[pt_view id=”e379553w5r”]

EL EXPERIMENTO DE LA DOBLE RENDIJA
[Anexo a Filosofía de la Física cuántica]

ARTÍCULOS RELACIONADOS Y TEXTOS DE APOYO

Cuenta atrás para el bosón de Higgs

Leer Más
El experimento de interferencia de Thomas Young

Leer Más
Los quantos de Planck: átomos de energía

Leer Más
Anu y paramanu. Lo diminuto de lo diminuto

Leer Más
Partículas

El experimento de la doble rendija /2


Leer Más
¿Ondas y/o partículas?

El experimento de la doble rendija /3


Leer Más
El átomo de Thomson y el de Rutherford

Leer Más
ONDAS Y PARTÍCULAS: Ondas

El experimento de la doble rendija /1


Leer Más
El modelo atómico de la materia

Leer Más

Aquí puedes ver casi todas las entradas relacionadas con la ciencia. Otras referencias científicas pueden estar en páginas dedicadas a la filosofía, el cine o cualquier otra cosa imaginable, por lo que, en tal caso, lo mejor es que uses el buscador lateral, con palabras relacionadas con el tema que te interese.

  CUADERNO DE CIENCIA

[pt_view id=”e379553w5r”]

CUADERNO DE BIOLOGÍA

[pt_view id=”e379553w5r”]

Originally posted 2015-07-04 16:33:24.

Alan Turing y el juego de imitación

TURING Y LAS MÁQUINAS PENSANTES /1

Turing se planteó el conocido interrogante “¿Puede pensar una máquina?”, y lo rechazó “porque carece de sentido”.

Creo que es cierto que este tipo de preguntas, que implican esencias, suelen llevar a callejones sin salida lingüísticos.

Se ha intentado a menudo definir qué es pensar o qué es la inteligencia y, como señala Allen Paulos, los que trabajan en la IA (Inteligencia Artificial) se quejan de que sus detractores acaban diciendo (aunque no siempre de manera explícita) que pensar es “aquello que no puede hacer un computador”. Eso me recuerda la también circularmente viciosa definición de quienes hacen tests para medir la inteligencia: “La inteligencia es aquello que miden los tests de inteligencia”.

Turing parece anticiparse y precaverse de tal actitud y lo que se pregunta es: “¿Hasta que punto es capaz de simular un ordenador que es un ser humano?” Dicho con sus propias palabras: “¿Qué sucede cuando una máquina sustituye al sujeto A (a la mujer) en el juego de imitación?”.

 

El juego de imitación

La propuesta de Turing es poner a prueba a las maquinas con el llamado “Juego de Imitación”.

En el Juego de Imitación participan tres personas:

A (un hombre)

B (una mujer)

C (un interrogador, que puede ser indistintamente hombre o mujer).

imitation game 1El interrogador, situado en otra habitación , debe hacer preguntas a los dos sujetos, que para él son tan solo A y B, y determinar a partir de sus respuestas quién es el hombre y quién es la mujer.

El interrogador en realidad solo debe ser capaz de decir quién de los dos es un hombre (y por tanto que el otro es una mujer).

Naturalmente, las respuestas de A y B deben llegar a través de un medio neutro: a través de un mensajero, mecanografiadas, por la pantalla de un ordenador, etc.

Pero además, A y B participan de distinta manera en el juego: el cometido de el hombre es intentar que el interrogador se equivoque y el de la mujer es ayudarle a acertar.

imitation game 2Pues bien, a partir de ese juego, que se practicaba en su época, Turing propone la siguiente pregunta: ¿Qué sucede cuando una máquina sustituye a la mujer en el juego?

La nueva pregunta establece una línea definida entre las aptitudes y características físicas de una persona y las intelectuales. (Así, si hubiese robots con piel humana indistinguibles de seres humanos auténticos, no sería necesario impedir que el interrogador viese y oyese a los interrogados).

Pero surge una objeción: “¿No serán las maquinas capaces de hacer cosas que puedan ser definidas como pensamiento pero que en realidad sea nalgo muy distinto a lo que hace una persona cuando piensa?”

Turing descarta por el momento tal pregunta, porque él sólo pretende averiguar si las máquinas pueden jugar bien al juego de imitación. Si pueden engañar al interrogador.

Para no caer de nuevo en controversias esencialistas acerca de lo que es una máquina, Turing limita la participación en el juego “a las computadoras o máquinas digitales”.

 

¿Qué es una máquina digital?

Según Turing, las máquinas digitales constan de tres partes:

a) almacenamiento,

b) unidad procesadora

c) control.

Turing describe la conocida analogía entre los computadores y el cerebro humano y hace notar que “el empleo de la electricidad no es teóricamente relevante” para definir las máquinas digitales.”.

La característica más importante de las máquinas digitales es que son “máquinas de estado discreto”; esto es, que “pasan de un estado bastante definido a otro” (todo/nada, abierto/cerrado, 0/1).

maquina de turing

La máquina de Turing es algo tan sencillo como esto: un cinta con ceros y unos, una cabeza lectora de esos ceros y unos, y un control.

Esta característica hace universales a las máquinas digitales: cualquier programa es tratado de igual modo por máquinas de capacidad semejante. Algo que suelen olvidar sus críticos, es que Turing no se pregunta si las máquinas actuales (para él, las de 1950) pueden pensar (aunque Turing no habla de “pensar, sino de  jugar al juego de imitación), sino si podrán hacerlo alguna vez (pensar/jugar al juego). No se está intentando averiguar si existen ahora computadoras capaces de jugar al Juego de Imitación, sino “si existen computadoras imaginables que actúasen bien en él”.

Tras esto, Turing regresa a la pregunta inicial y da su opinión personal:

“Dentro de unos cincuenta años se podrá programar computadoras con una capacidad de almacenamiento aproximada de 10 elevado a 9, para hacerlas jugar tan bien al juego de imitación que un interrogador corriente no dispondrá de más de un 70% de las posibilidades para efectuar una identificación correcta a los cinco minutos de plantear preguntas”.

Además, dice, “a finales de siglo se podrá hablar de máquinas pensantes sin levantar controversias”.

Plantea entonces Turing las posibles objeciones a su propuesta.

turing machine lego

Si quieres conocer a fondo la máquina de Turing, puedes consultar la Wikipedia o esta excelente página The Alan Turing Year, en la que, entre otros muchos contenidos fascinantes se explica cómo construir una máquina de Turing con las piezas de LEGO

Continuará…


Esto es un comentario al artículo de Alan Turing Maquinaria computadora e inteligencia en el que propone su célebre prueba para distinguir entre seres humanos y máquinas. Son notas para un trabajo universitario realizado en 1989, por lo que su lectura puede resultar difícil y no muy interesante. Las ilustraciones y pies de fotos han sido añadidos en 2013.


(Escrito en febrero de 1989)

***************

TURING Y LAS MÁQUINAS PENSANTES

[pt_view id=”e379553w5r”]

Originally posted 2013-12-23 00:56:46.

John Searle contra la inteligencia de las máquinas

|| SEMÁNTICA Y SINTAXIS EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL /1

Este investigación pretende examinar y discutir los argumentos de tipo semántico relacionados con la Inteligencia Artificial, especialmente los desarrollados por John Searle en varias de sus obras.

Podríamos comenzar, quizá, definiendo el término semántica en oposición a sintaxis y en conjunción con otros conceptos como significado o contenido.

Esa era mi primera intención, pero diversas razones me han hecho considerar preferible comenzar con un resumen de los argumentos de John Searle, para continuar, en la segunda parte, discutiendo el alcance del concepto semántica. De esta manera se puede limitar la investigación a lo directamente relacionado con las opiniones de Searle, pues si no se fijan ciertos límites, la investigación acerca de la semántica y el significado se haría inagotable. Por eso, pretendo examinar los argumentos de John Searle en el contexto general de los argumentos semánticos en contra de la inteligencia de las máquinas, y también en relación con el test de Turing.

En la parte final regresaremos a los argumentos de John Searle, para desarrollarlos en mayor detalle y desde una perspectiva crítica, aunque eso signifique repetir algunas cosas ya dichas.

John Searle

 A lo largo de toda esta investigación se utiliza con cierta flexibilidad el concepto Inteligencia Artificial. Aclaro a continuación los diversos sentidos en que se puede entender este concepto son:

a) De un modo general, todo lo relacionado con la investigación en ordenadores.

b) En un sentido más restringido, una disciplina concreta, que a veces se opone a la Simulación, y en la que se distinguen dos versiones, la fuerte y la débil (así lo hace el propio Searle).

c) En un sentido más laxo, se puede decir: “John Searle niega la inteligencia artificial”, debiéndose entender con ello que Searle niega que las máquinas, los artefactos creados por el ser humano, puedan ser, o llegar a ser, inteligentes (o a tener mentes, como él prefiere decir).

Sea cual sea el sentido en que se emplee el término, con mayúsculas o minúsculas (“inteligencia artificial” frente a “Inteligencia Artificial”), el contexto permitirá identificarlo sin dificultad. En la bibliografía incluyo todos aquellos libros que he utilizado directamente. Todo aquello que no esté puntualmente referenciado puede considerarse opinión mía, al margen de que sea sostenida por otros autores que no he considerado necesario mencionar (o cuya coincidencia con mis opiniones ignoro). Cuando me he visto obligado a añadir notas de contenido las he puesto a pie de página, para facilitar su lectura.

Continuará…


Esta investigación es un trabajo universitario que hice para la asignatura “Mentes y Máquinas” en 1989 o 1990. He modificado algunas palabras, frases o puntuación para hacer su lectura más agradable.

Cuando he añadido algo nuevo, en 2018, lo he puesto en otro color.

 


 

SEMÁNTICA Y SINTAXIS EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL

John Searle contra la inteligencia de las máquinas

|| SEMÁNTICA Y SINTAXIS EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL /1


Leer Más

TURING Y LAS MÁQUINAS PENSANTES

¿Podrán pensar las máquinas?
Turing y las máquinas pensantes /2

Leer Más
Alan Turing y el juego de imitación
/3 Críticas a Turing

Leer Más
Alan Turing y el juego de imitación

TURING Y LAS MÁQUINAS PENSANTES /1

Leer Más

CÓMO SE INVENTÓ EL FUTURO

Marshall McLuhan

Cómo se inventó el futuro / 4


Leer Más
Vannevar Bush y el memex
CÓMO SE INVENTÓ EL FUTURO /1

Leer Más
Borges, santo patrón del hipertexto

Cómo se invento el futuro /2


Leer Más
Xanadú y el algoritmo de Google

Leer Más
Ted Nelson y Xanadú

Leer Más

EN LAS FRONTERAS DE LA CIENCIA

|| 1.Homeopatía y frenología

En los últimos años el debate acerca del carácter científico de diversas creencias, teorías o hipótesis ha ocupado el primer plano de la actualidad: la homeopatía, las flores de Bach y las diversas filosofías o técnicas orientales, como el reiki, el yoga, la acupuntura o el ayurveda. Al mismo tiempo, y a menudo asociado con de lo anterior, se propagan teorías conspirativas, como la que dice de que las vacunas no sirven para nada o que trasmiten peligrosos virus para dominar o exterminar a la humanidad.

Es improbable que estas creencias sean aceptadas algún día por la comunidad científica y me temo que la mayoría serán descartadas como mera palabrería. Quizá alguna sea validada mediante pruebas fiables, pero casi todas seguirán, quizá para siempre, en el limbo de lo dudoso, de lo falso o de la simple estafa.

Podemos tener la certeza de que una de las que serán descartadas, al menos en su formulación actual, es la homeopatía, que en nuestros días ocupa un lugar en el imaginario colectivo semejante a lo que fue el mesmerismo en el XVIII y la frenología en el siglo XIX.

El mesmerismo, propuesto por Franz Mesmer, hablaba de un flujo eléctrico que nos recorría y que podía ser restablecido, y con él la salud, mediante el magnetismo animal. El propio Mesmer descubrió que poseía grandes cantidades de ese magnetismo animal, que podía trasmitir a los demás mediante métodos parecidos al reyki, con imposición de manos, e incluso a distancia, pues cuando empezó a tener muchos pacientes se vio obligado a construir una vasija para condensar y distribuir a precios económicos su magnetismo animal. El mesmerismo fue puesto a prueba y descartado por un equipo de sabios organizado por el rey Luis XVI y compuesto por el gran químico Lavoisser, por Joseph Ignace Guillotin, el físico que tuvo la mala suerte de pasar a la historia por un invento que lleva su nombre (él era contrario a la pena de muerte y el artilugio fue inventado por el médico Antoine Louis), por el astrónomo Jean Silvayn Bailly y por el inventor Benjamin Franklin.

La frenología consideraba que la forma del cráneo revelaba la personalidad y que se podía distinguir a los criminales, a los líderes o a los artistas observando  el tamaño y la forma de su cráneo. La frenología tuvo más suerte que el mesmerismo y durante mucho tiempo fue considerada por muchos expertos como una ciencia, e incluso hubo médicos que la aplicaban de modo oficial, como hoy sucede con la homeopatía, y se estudiaba en algunas universidades.

“La Sociedad Británica de Frenología se fundó en 1881. Para entonces, era común ver en los consultorios médicos unos peculiares modelos de cabezas diseñados por el americano Lorenzo Fowler. Dichos modelos ilustraban los diversos órganos de las facultades. Las parejas jóvenes a menudo se sometían a lecturas prematrimoniales para determinar su compatibilidad, y los científicos de la aptitud coleccionaban cráneos con “bultos” que delatasen los rasgos de sus dueños originales, como quien colecciona curiosidades”.    [1] E.J.Wagner, La ciencia de Sherlock Holmes

Moriarty, el temible enemigo de Sherlock Holmes, era un creyente en la frenología, aunque el cráneo del célebre detective le decepcionó: “Tiene usted un desarrollo
frontal menor al que habría esperado”. Tal vez debemos atribuir a esta creencia en una seudociencia, la razón por la que Moriarty subestimó a Holmes, lo que a su vez hizo que fuera vencido por el detective en el combate final en las cataratas de Reichenbach.

Con el tiempo, sin embargo, la frenología acabó siendo arrojada al desván de las supersticiones.

Reverso de una camiseta diseñada por TXStyle en homenaje al dulo Moriarty-Holmes

¿Y qué quedó de la frenología y el mesmerismo?

Continuará…

♠♠♠♠

[pt_view id=”e379553w5r”]

Notas   [ + ]

1. E.J.Wagner, La ciencia de Sherlock Holmes

CRIPTOGRAFÍA: Sherlock Holmes y el córnico

Cómo descifrar códigos y lenguajes /1

Kircher_oedipus_aegyptiacus_3_elogium_aegypti_prisca_small

Elogio o panegírico al rey Fernando III escrito por Athanasius Kircher, supuestamente en egipcio

Durante siglos se pensó que los jeroglíficos egipcios eran tan solo dibujos o, como creía Athanasius Kircher y otros seguidores de la tradición hermética, misteriosos símbolos que escondían significados arcanos.

Todo cambió cuando, durante la expedición napoleónica en Egipto, se encontró la piedra de Rosetta, en la que un mismo texto aparecía escrito en tres idiomas diferentes, griego, copto y aquellos indescifrables jeroglíficos que durante siglos habían traído de cabeza a los estudiosos. Gracias a la piedra de Rosetta, el francés Champollion pudo intentar descifrar los extraños dibujos y al mismo tiempo demostrar que no se trataba de un lenguaje simbólico.

La piedra de Rosetta, escrita en jeroglíficos, en demótico y en griego

Después, observando las letras que parecían repetirse en los dos cartuchos, dedujo que aquellos jeroglíficos representaban dichas letras. A partir de esta primera certeza, el desciframiento de la milenaria lengua egipcia inició un camino seguro que acabó revelando los significados de aquel milenario lenguaje, que no eran tan arcanos como suponían los filósofos herméticos.

rosetta_detail

Fragmento de la piedra de Rosetta en el que se puede ver el cartucho que contiene el nombre del rey Tolomeo.

Lo que Kircher había traducido en su Obeliscus Pamphilius como: «el que origina toda fecundidad y vegetación es Osiris, cuyo poder generador lleva del cielo a su reino el Sagrado Mophtha», Champollion lo tradujo como “Autócrata, emperador, hijo del sol y soberano de las coronas [César Domiciano Augusto]». Del mismo modo la figura del león que supuestamente representa al misterioso Mophtha, al que Kircher “dedica páginas y páginas de exégesis mística», para Champollion es simplemente la letra L ((Umberto Eco, La búsqueda de la lengua perfecta)).

Champollion tuvo la inmensa fortuna de contar con ese diccionario trilingüe que era la piedra de Rosseta, pero en otras circunstancias el desciframiento resulta casi imposible si no se conoce la lengua que se corresponde con los caracteres desconocidos. Sherlock Holmes intentó, según parece, descifrar una lengua misteriosa, el córnico, la lengua hablada en Cornualles, como nos cuentaWatson, en “El pie del diablo”:

«El antiguo idioma de Cornualles había despertado su interés, y recuerdo que se le metió en la cabeza la idea de que estaba emparentado con el caldeo y que derivaba en gran parte del lenguaje de los traficantes de estaño fenicios. Había recibido un cargamento de libros de filología, y ya se disponía a la tarea de desarrollar su tesis cuando, de pronto…»

Lamentablemente, Holmes es interrumpido por otra aventura, lo que le impide revolucionar los estudios de filología céltica, aunque, ¿quién sabe?, tal vez algún día se encuentren en los archivos perdidos de Sherlock Holmes sus conclusiones acerca de la lengua de Cornualles, o al menos eso nos hace suponer el final de la aventura:

«Y ahora, querido Watson, creo que podemos borrar el asunto de la mente y regresar, con la conciencia tranquila, al estudio de las raíces caldeas que se advierten sin lugar a dudas en la rama córnica del gran idioma celta”.

cornico-510px-Origo_Mundi_kynsa_gwersow

Holmes-pie del diablo

Sherlock Holmes en Cornualles, caminando entre piedras córnicas

El lenguaje córnico dejó de emplearse en el siglo XVIII. Se cuenta que la última hablante murió en 1777, que se llamaba Dolly Pentreath y que sus últimas palabras fueron “Me ne vidn cewsel sawznek! (“¡No quiero hablar inglés!”). Se supone, por tanto, que Holmes se interesaba tan solo por los testimonios escritos, aunque no se puede descartar que encontrara a algún hablante del córnico posterior a Dolly, pues existen testimonios y rumores de que siguió hablándose el córnico en algunos hogares rurales de Cornualles.

Al lector quizá le interese saber que los expertos consideran que el córnico estaba emparentado con las otras lenguas británicas, el bretón y el galés, todavía en uso. Tenía, en consecuencia, raíces celtas, con posibles influencias de otras lenguas indoeuropeas como el latín, el griego, el ruso, e incluso el sánscrito.

 


[Esta entrada está escrita a parir de capítulos escritos para No tan elemental: cómo ser Sherlock Holmes, que al final no incluí en el libro]

Notanelemental-portada

No tan elemental
Cómo ser Sherlock Holmes.
Daniel Tubau
A la venta en todo el mundo
Amazon, La FugitivaRafael Alberti,Laie…)


carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
Es una mis mejores lecturas  de ensayos literarios en mucho tiempo, tanto por su originalidad como por su estilo. Y sobre un tema  para mí fascinante ya que me trae recuerdos de lecturas juveniles… Me tiene admirado su manejo de todos esos registros tan bien usados en esta trama tan erudita y esa disección tan inteligente, de fina “filología” (en el buen sentido de la palabra)… Creo que el resultado final es espléndido y muy divertido”.


Wyoming-No-tan-elemental


[pt_view id=”64488b37gm”]

No tan elemental, de Daniel Tubau

Si ya estás leyendo No tan elemental, cómo ser Sherlock Holmes, haz clic en esta imagen.

[pt_view id=”c6c0941gnx”]


[pt_view id=”64488b37gm”]

 

CÓMO ES EL MUNDO: una realidad cambiante

El mundo que percibimos es solo una apariencia y resulta difícil saber cómo es en realidad. Lo más probable es que no sea posible conocer nunca esa realidad oculta, porque siempre será una realidad percibida, ya sea directamente, gracias a nuestros sentidos, o mediante instrumentos de medición y percepción cada vez más sofisticados.

La torre inclinadísima de Pisa. En realidad, aunque la torre de la derecha parece más inclinada, las dos fotografías son exactamente inguales.

La torre inclinadísima de Pisa. En realidad, aunque la torre de la derecha parece más inclinada, las dos fotografías son exactamente inguales.

Mucho antes de que Heisenberg  propusiera su ahora célebre principio de incertidumbre cuántico (“El observador modifica lo observado”) ya era una idea aceptada por filósofos de muy diversas escuelas. Lo sabía Demócrito cuando decía que aparentemente lo salado y lo dulce pero en realidad sólo átomos y vacío; lo sabían los escépticos de Grecia, Roma, la India y China, lo sabía David Hume y lo sabía Kant cuando dio nueva vida a la distinción entre noumenos y phenomenos, la realidad esencial y oculta (la cosa en sí) y lo que se presenta a nuestros sentidos.

¿Significa eso que no existe nada ahí afuera o que nosotros creamos la realidad? No lo creo. Hasta ahora, a pesar de las presunciones de la new age cuántica, nadie ha conseguido que la realidad obedezca a sus deseos, que un vaso roto en mil pedazos se recomponga yendo hacia atrás en el tiempo sólo con pensarlo. Podemos aceptar que un fotón no está ni aquí ni allí hasta que lo miremos, pero lo verdaderamente novedoso sería que nosotros pudiéramos decidir si va a estar aquí o va a estar allí. Podemos admitir que el color verde no existe más allá de nuestra mente, pero no podemos lograr, por el único esfuerzo de nuestra mente, que la hierba verde se tiña de color rojo. Si he entendido a físicos como David Deutsch, nuestra observación crea nuevos universos, pero lo asombroso sería que crease o hiciese desaparecer un simple grano de arena en este viejo universo nuestro. La realidad que nos rodea, sea lo que sea y sea cómo sea, es terca y sigue ahí afuera, permitiéndonos de tanto en tanto descubrir algunos de sus rostros ocultos, convirtiendo parcelas de lo numénico en fenoménico. Voy a referirme en esta serie de artículos a algunos descubrimientos que han levantado algunos de los velos con los que la naturaleza se oculta, por hablar en el lenguaje de los primeros científicos de la Royal Society. El primer descubrimiento tiene que ver con la luz, el sonido y la velocidad.

Videoscopio: ver movimientos invisibles y escuchar sonidos en el movimiento

El primero es un microscopio que permite ver movimientos invisibles y escuchar sonidos a través del movimiento. Lo presenta Michael Rubinstein en una conferencia TED.

Michael Rubinstein en la conferencia TED

Se trata de un microscopio de movimiento que funciona con una cámara de vídeo y el análisis posterior de las imágenes para detectar los pequeños cambios de color, imperceptibles para el ojo humano. Después, estos cambios de color se magnifican , por ejemplo 100 veces, y eso nos permite ver los continuos cambios que se producen en la realidad pero que escapan a nuestra mirada.

De este modo, descubrimos, por ejemplo, que nuestro rostro palpita continuamente como una lámpara que se enciende y se apaga:

Un rostro en el que los cambios de color son magnificados 100 veces

 

El microscopio puede analizar todo tipo de imágenes, incluso vídeos o películas ya existentes.

Ahora bien, este microscopio no sólo capta el cambio de color, sino también movimientos que son imperceptibles para el ojo humano. Eso nos permite descubrir una infinidad de micromovimientos que nos pasan desapaercibidos en la vida real, como el continuo moverse de nuestros ojos y de todo nuestro rostro.

También los latidos de una niña que duerme, lo que tranquiliza a sus padres mucho más que la imagen de una cámara normal.

 

¿Qué nos podrá ofrecer un invento como este en el futuro cercano?

Se me ocurren varias cosas.

Es muy posible que este palpitar de la piel humana no sea casual, sino que tenga un significado, que se acentúe o varíe según las emociones de la persona. Aunque no podamos llegar a captar directamente esas variaciones, sí podremos hacerlo con las gafas de Google o con lentillas que incorporen una videocámara y estén conectadas a un chip capaz de analizar y ampliar esos cambios de color. Tal vez eso nos permita detectar si alguien está nervioso, si está contento o si siente miedo o atracción.

Como señala el propio Rubinstein, es posible que esos movimientos también nos puedan revelar el pensamiento de otra persona. Los expertos en lectura en frío ya son capaces de detectar pequeños movimientos que revelan en qué piensa la persona observada, igualando al detective Auguste Dupin, creado por Edgar Allan Poe, o a Sherlock Holmes cuando adivina lo que piensa Watson con sólo seguir el movimiento de sus ojos. No es tan difícil como parece:

“Yo mismo he conseguido en varias ocasiones leer el pensamiento de otras personas, adivinar una carta en la que han pensado sin siquiera tocar la baraja, o saber, tan solo con mirarles a los ojos, si estaban recordando un momento agradable, una lesión que padecieron o si estaban haciendo un cálculo matemático”.
(No tan elemental, cómo ser Sherlock Holmes)

Este microscopio de movimiento también permitirá detectar enfermedades en sus primeros estadios. Sospecho que llegará un momento en el que microscopios como este se emplearán para detectar los más leves cambios en el torrente sanguíneo, las variaciones en el latido del corazón, las obstrucciones, dilataciones o bronquiectasias de los pulmones. Eso permitirá prevenir enfermedades mucho antes de que se manifiesten y también observar el efecto de  los tratamientos y medicamentos hasta el más mínimo detalle. Será otro paso en el camino que la medicina está recorriendo en las últimas décadas, en su acelerada conversión de ciencia empírica en ciencia casi deductiva.

También podremos detectar micromovimientos en los objetos que tenemos alrededor, previniendo problemas y grietas en las estructuras o seismos mucho antes de que se produzcan. Un ejemplo asombroso es el de los movimientos de este vaso, causados por una onda de sonido, una única nota, al estilo de aquellas soprano que rompían la cristalería.

 

Sonidos que se ven

También es extraordinariamente interesante la parte de la conferencia en la que Rubinstein explica cómo a partir del movimiento se pueden reproducir sonidos y cómo se puede convertir una vulgar bolsa de patatas fritas en un micrófono, convirtiendo su movimiento en sonido.

El sonido descifrado por los micromovimientos de una bolsa de patatas

Eso nos lleva a interesantísimas posibilidades. La más obvia es que ya nadie puede estar seguro de que no está siendo escuchado. Ahora los políticos se tendrán que preocupar en las ruedas de prensa no ya solo de que los micrófonos estén apagados, sino de que no haya por ahí una bolsa de patatas vacías, una bandera o cualquier cosa que pueda vibrar.

También nos permitirá inaugurar una nueva ciencia arqueológica, que me permito bautizar aquí como la arquelogía sonora o audioarqueología, en la que, mediante imágenes, como las películas mudas, podremos recuperar sonidos que parecían perdidos. Siempre me he preguntado qué decían los actores del cine mudo. ¿Fingían hablar, decían un texto parecido a lo que contaba la acción, se contaban chistes el uno al otro? En parte eso se puede averiguar mediante la lectura de labios, aunque no sé si alguien se ha tomado la molestia de hacerlo con los clásico del cine mudo, pero quizá también se pueda recuperar parte de ese sonido gracias a la vibración visual de objetos cercanos. Es un mundo inmenso por descubrir.

Por otra parte, me pregunto si será posible en el futuro crear un microscopio que pueda recuperar sonidos impresos accidentalmente en objetos inertes. Recuperar sonidos de un pasado lejano, quizá de hace cientos o miles de años. Parece difícil a primera vista, pero quizá no sea imposible, como tampoco lo sea ver literalmente el pasado. Hablaré de ello en otro momento.

En lo que se refiere a esta pequeña investigación mía acerca de cómo es el mundo, este asombroso invento nos muestra que más allá de nuestra percepción habitual, la realidad es mucho más fluida y cambiante de lo que parece, que en cierto modo la realidad que a veces percibimos casi inmóvil es un continuo burbujear de movimiento y luces cambiantes. Todo esto nos podría llevar a consideraciones acerca de la posibilidad de que nuestro universo sea pulsante, incluso digital, como sostienen algunos físicos, y a compararlo con intuiciones como la de H.G.Wells en “El nuevo acelerador”. Pero esos son asuntos que trataré en otros artículos.

[La conferencia completa de Michael Rubinstein: See invisible motion]

Continuará…

♠♠♠♠

Cómo es el mundo

Velocidad y realidad

Cómo es el mundo /2


Leer Más
CÓMO ES EL MUNDO: una realidad cambiante

Leer Más
. Punto

Leer Más
¿Existe el movimiento? || Zenón de Elea

Cómo es el mundo /3 ||Enciclopedia de Filosofía de bolsillo Mosca y Caja


Leer Más
Percepción y hologramas

Leer Más

Aquí puedes ver casi todas las entradas relacionadas con la ciencia. Otras referencias científicas pueden estar en páginas dedicadas a la filosofía, el cine o cualquier otra cosa imaginable, por lo que, en tal caso, lo mejor es que uses el buscador lateral, con palabras relacionadas con el tema que te interese.

  CUADERNO DE CIENCIA

[pt_view id=”e379553w5r”]

LA FILOSOFÍA DE LA FÍSICA CUÁNTICA /1

diletante-cuantica-aviso3
Es mi intención en este breve trabajo examinar las consecuencias filosóficas que se han extraído de la física cuántica. Si algunas de ellas fuesen correctas, eso supondría un cambio radical de nuestra concepción del mundo, tanto en el terreno filosófico como, según defienden algunos defensores de estas teorías, en los campos de la ética, la política, etcétera.

La influencia de la ciencia en la filosofía siempre ha sido  notable, aunque los filósofos a menudo se han negado a reconocerla. Sin duda no hace falta recurrir a ejemplos como los de la revolución copernicana o la teoría de la evolución darwiniana que cambiaron la concepción acerca de la realidad y del lugar de los seres humanos en el universo y en nuestro planeta.

A menudo la influencia de la ciencia sobre la filosofía ha estado viciada por una mala comprensión de la ciencia, como la absurda defensa del relativismo cultural que recurre a la relatividad einsteniana, a pesar de que la teoría Einstein se ocupa precisamente “de esos aspectos del mundo físico que no son relativos, es decir, de esos aspectos del mundo físico que no cambian cuando un observador cambia su punto de observación1”. Como es sabido, Einstein hubiese preferido que su teoría fuese conocida como “teoría de las invariantes”.

filosofiayfisicacuantica

La edición privada de este trabajo de 1998, impresa y encuadernada por mí mismo en un naranja rabioso y con otro título: “Física cuántica y filosofía”

También sucede que algunas teorías científicas son más ricas en implicaciones filosóficas y pueden afectar de manera directa a los asuntos humanos, como sucede con el copernicanismo y el evolucionismo, que conmovieron las explicaciones del mundo basadas en una religión revelada, pero que también pueden ser aplicadas de manera provechosa a concepciones tan puramente filosóficas como los a priori kantianos, convirtiéndolos en a posteriori evolutivos2.

Otras teorías parecen tener menos implicaciones, aparte del hecho mismo de que proporcionan un mayor conocimiento del universo y con ello ponen coto a interpretaciones metafísicas, religiosas y místicas basadas en la ignorancia. Ejemplos de estas teorías aparentemente menos ‘filosóficas’ pueden ser el electromagnetismo de Maxwell o la ya mencionada teoría de la relatividad.

En el siglo XX se han producido dos revoluciones fundamentales en el mundo de la física: la relatividad y la física cuántica. La primera saltó del terreno estrictamente científico a la popularización y divulgación, afectando al conocimiento colectivo, con bastante rapidez. Se dice que una teoría científica tarda por lo menos treinta años en comenzar a formar parte del imaginario popular. La física cuántica, nacida hace más de sesenta años, lo ha hecho de manera cada vez más perceptible desde hace más o menos tres décadas, pero es en los últimos años [1990] cuando se ha popularizado de manera asombrosa. Actualmente, se publican decenas de libros acerca del fenómeno cuántico, y pensadores de diversas disciplinas comienzan a incorporar algunos de sus conceptos a sus trabajos.

Si las consecuencias de la relatividad llegan a resultar paradójicas y sorprendentes para nuestro sentido común: desaparición de la simultaneidad, distinto transcurso del tiempo dependiendo de la velocidad, etcétera, las consecuencias que se seguirían de la física cuántica no serían, según algunos de sus intérpretes, simplemente asombrosas, sino que pondrían nuestra concepción del mundo literalmente del revés: negación de la causalidad, acción a distancia, existencia de fenómenos paranormales como la telepatía o la precognición, universos paralelos en los que se cumplen todas las alternativas posibles, etcétera.

Y sin embargo, mientras que las paradojas a que nos somete la teoría de la relatividad se deducen, de una manera más o menos sencilla, de su propia formulación, en el caso de la física cuántica no sucede lo mismo. A pesar de ser tal vez la teoría mejor contrastada experimentalmente, y a pesar de que ha contribuido al descubrimiento y al desarrollo de la tecnología en campos como el el láser o los ordenadores, la interpretación de estos éxitos experimentales y las consecuencias que tendrían en el mundo macroscópico están muy lejos de resultar evidentes, por lo que existen diversos bandos enfrentados acerca de las consecuencias metafísicas de la física cuántica.

Es mi intención examinar algunas de esas interpretaciones del fenómeno cuántico, así como las críticas a esas teorías por parte de autores como Karl Popper, Murray Gell-Mann, Martin Gardner, Erwin Schrödinger y, por supuesto, Albert Einstein.

Sería interesante seguir el desarrollo de la mecánica cuántica desde las primeras intuiciones hasta las últimas formulaciones, deteniéndome en asuntos como la paradoja del gato de Schrödinger, el experimento EPR y EPRB, el teorema de Bell o el experimento de Aspect, pero ello excede mis capacidades y las intenciones razonables de este trabajo, así que me limitaré a reseñar las conclusiones traducidas a un lenguaje no especializado y divulgativo, obviando cuestiones técnicas o formales. Sin embargo, he añadido un anexo con la descripción del experimento de la doble rendija, porque es quizá el más claro ejemplo de las paradojas cuánticas. También podría haber descrito con todo detalle la paradoja del gato de Schrödinder, el experimento EPR o el experimento de Aspect, pero me parecía que eso significaría añadir demasiado material “extra-filosófico” al trabajo.

Continuará…

***********

[Escrito por primera vez  después de 1989 y antes de 1996, como un trabajo universitario. La edición actual procede de la edición personal de 1998. No he introducido ningún cambio, más allá de correcciones de estilo para hacer más claro el texto y más agradable la lectura]

 FILOSOFÍA DE LA FÍSICA CUÁNTICA

LA FILOSOFÍA DE LA FÍSICA CUÁNTICA /1

Leer Más
¿Ondas o partículas?

La filosofía de la Mecánica Cuántica /2


Leer Más
Dos interpretaciones para una sola realidad

La filosofía de la Mecánica Cuántica /5


Leer Más
El principio de indeterminación de Heisenberg

La filosofía de la Mecánica Cuántica /6


Leer Más
Heisenberg y la nueva física

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /7


Leer Más
La interpretación de Copenhague

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /8


Leer Más
Primeras interpretaciones de la mecánica cuántica

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /9


Leer Más
Universos múltiples

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /10


Leer Más
Interpretaciones de interpretaciones

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /12


Leer Más
La cuántica y la esencia del universo

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /14


Leer Más
Cuando lo razonable es lo incorrecto

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /18


Leer Más
No existen variables ocultas… y no pueden existir

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /21


Leer Más
El entrelazamiento cuántico del bote de mayonesa

Leer Más
Cuántica, telepatía y poltergeist

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /15


Leer Más
Partículas y ondas

La filosofía de la Mecánica Cuántica /3


Leer Más
Algunas analogías cuánticas

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /13


Leer Más
La conciencia cuántica

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /11


Leer Más
Einstein contra los cuánticos

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /17


Leer Más
Primeros pasos hacia la cuántica

La filosofía de la Mecánica Cuántica /4


Leer Más
Describir no es explicar

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /20


Leer Más
La cuántica y la economía

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /16


Leer Más
La búsqueda de una teoría de variables ocultas

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /19


Leer Más

EL EXPERIMENTO DE LA DOBLE RENDIJA
[Anexo a Filosofía de la Física cuántica]

[pt_view id=”e379553w5r”]

ARTÍCULOS RELACIONADOS Y TEXTOS DE APOYO

Cuenta atrás para el bosón de Higgs

Leer Más
El experimento de interferencia de Thomas Young

Leer Más
Los quantos de Planck: átomos de energía

Leer Más
Anu y paramanu. Lo diminuto de lo diminuto

Leer Más
Partículas

El experimento de la doble rendija /2


Leer Más
¿Ondas y/o partículas?

El experimento de la doble rendija /3


Leer Más
El átomo de Thomson y el de Rutherford

Leer Más
ONDAS Y PARTÍCULAS: Ondas

El experimento de la doble rendija /1


Leer Más
El modelo atómico de la materia

Leer Más

Aquí puedes ver casi todas las entradas relacionadas con la ciencia. Otras referencias científicas pueden estar en páginas dedicadas a la filosofía, el cine o cualquier otra cosa imaginable, por lo que, en tal caso, lo mejor es que uses el buscador lateral, con palabras relacionadas con el tema que te interese.

  CUADERNO DE CIENCIA

[pt_view id=”e379553w5r”]

CUADERNO DE BIOLOGÍA

[pt_view id=”e379553w5r”]

BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

[pt_view id=”e379553w5r”]

SOBRE “LA ESTRUCTURA DE LA EVOLUCIÓN”, DE STEPHEN JAY GOULD
(Artículos acerca de la evolución)

Cuaderno de ciencia

Aquí puedes ver casi todas las entradas relacionadas con la ciencia. Otras referencias científicas pueden estar en páginas dedicadas a la filosofía, el cine o cualquier otra cosa imaginable, por lo que, en tal caso, lo mejor es que uses el buscador lateral, con palabras relacionadas con el tema que te interese.

  CUADERNO DE CIENCIA

[pt_view id=”e379553w5r”]

BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

Esta página, que ya tiene el honor de albergar la Enciclopedia de Filosofía de Bolsillo Mosca y caja, se complace ahora en presentar, el estreno mundial de la Brevísima Introducción a la Biología de Mosca y Caja. Nunca un proyecto fue menos esperado.

(Si ves las letras o los dibujos distorsionados, aumenta o disminuye el zoom de la página)

[swfobj src=”http://wordpress.danieltubau.com/wp-admin/images/2012/09/biologia-01.swf” width=”600″ height=”490″ allowfullscreen=”false”]

 

 ***********

INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

[pt_view id=”0f235c60bs”]

ENCICLOPEDIA DE FILOSOFÍA DE BOLSILLO MOSCA Y CAJA

[pt_view id=”0f235c60bs”]

OTRAS AVENTURAS DE MOSCA Y CAJA

[pt_view id=”0f235c60bs”]

Todas las entradas de cómic de danieltubau.com en:

El noveno cielo

 

 

 

 

Vannevar Bush y el memex
CÓMO SE INVENTÓ EL FUTURO /1

Vannevar Bush era el consejero científico del presidente Roosevelt cuando publicó, en julio de 1945, un artículo titulado As we may think (Cómo podríamos pensar), en la revista Atlantic Monthly.

El artículo original en Atlantic Monthly

 

Bush se había dado cuenta de que el aumento de la información en el siglo XX había alcanzado unas proporciones tan desmesuradas que empezaba a resultar imposible manejarla. En siglos anteriores, una persona educada podía conocer gran parte del conocimiento impreso e incluso leer lo que se consideraba más importante, pero ahora un especialista sólo podía conocer a duras penas su limitado campo de trabajo:

“Hay una enorme montaña de investigaciones científicas que no para de crecer pero, paradójicamente, cada vez está más claro que hoy en día nos estamos quedando atrás debido a nuestra creciente especialización. El investigador se encuentra abrumado por los descubrimientos y conclusiones de miles de compañeros, hasta el punto de no disponer de tiempo para aprehender, y mucho menos de recordar, sus diferentes conclusiones a medida que van viendo la luz”.

Quizá al lector le haya venido a la cabeza aquél capítulo tan citado de La rebelión de las masas de Ortega y  Gasset titulado “La barbarie del especialismo”, en el que se dice que el mundo se está llenando de especialistas que sólo conocen una parcela miserable de la realidad, y que cada vez son menos las personas que pueden alcanzar una visión global de la cultura:

“El especialista es un hombre que, de todo lo que hay que saber para ser un personaje discreto, conoce sólo una ciencia determinada, y aún de esa ciencia sólo conoce bien la pequeña porción en que él es activo investigador. Llega a proclamar como una virtud el no enterarse de cuanto quede fuera del angosto paisaje que especialmente cultiva, y llama diletantismo a la curiosidad por el conjunto del saber”.

Los argumentos de Ortega y los de Bush son similares. Los dos advirtieron el nuevo problema al que se enfrentaba la civilización y la cultura: el conocimiento humano había salido de una larga época de tanteos y había emprendido, apenas hacía tres siglos, un camino más seguro, más riguroso, que exigía no sólo opinar, sino también recopilar información, comprobar, experimentar.  El mundo era mucho más ancho y ajeno de lo que parecía. Ya el filósofo Leibniz se refirió a “esa terrible masa de libros que continúa aumentando” y vaticinó de manera precisa lo que podía suceder en el futuro:

“Al final, el desorden se hará casi insuperable; la infinita multitud de autores pronto los expondrá a todos al peligro del olvido universal; el afán de gloria que anima a muchos que se dedican al estudio, cesará súbitamente; quizá ser escritor llegue a ser considerado tan deshonroso como fue antes honorable”.

Leibniz y Sofía

Leibniz con la princesa Sofía, , sin duda charlando de filosofía.

 

A inicios del siglo XX, Fritz Mauthner consideraba imposible estar al tanto del estado presente de cada ciencia y aceptaba feliz la calificación de diletante:

“Sin duda no soy profesional en muchas ciencias… No soy profesional en las ramas de la lógica, matemáticas, mecánica, acústica, óptica, astronomía, biología de las plantas, fisiología animal, historia, psicología, gramática, ciencia lingüística india, románica, germánica, eslava… Hace muchos años hice un cálculo. Yo necesito para mi trabajo conocimientos de 50 hasta 60 disciplinas… Para cada una de estas disciplinas precisa una cabeza acondicionada lo menos cinco años para asimilarse solamente los fundamentos de un saber profesional. Yo necesitaría, pues, unos trescientos años de incesante trabajo antes de poder comenzar a escribir mis propios pensamientos…”

Sin embargo, ni siquiera trescientos años de lectura sin descanso serían suficientes:

“No soy tímido ante el trabajo. Yo hubiera ocupado en ello gustoso los trescientos años, no introduciendo en juego, como se acostumbra, ante un problema de tal magnitud, la medida de la vida humana. Pero yo me decía: suerte de las disciplinas científicas, excluidas algunas pocas, es que sus leyes no duren trescientos años; que yo, pues, tras los trescientos años de trabajo hubiera sido siempre y únicamente profesional en la última y estudiada disciplina, un diletante en las disciplinas cuyos estudios quedarán unos diez o veinte años atrás y un ignorante en las demás”.

Ahora bien, a pesar de las críticas que se pueden hacer a los especialistas, también es evidente que su trabajo de hormigas recopiladoras es necesario para que filólogos como Mauthner puedan comparar con precisión una desinencia sánscrita con una latina y adelantar una teoría acerca de la relación entre ambas lenguas; o para que filósofos como Ortega y Gasset puedan hacer sus grandes síntesis filosóficas a partir de datos de las más diversas disciplinas.

Ortega parecía pensar que se podían seguir empleando los viejos métodos del siglo XIX en un mundo intelectual cada vez más inabarcable que, además, empezaba a globalizarse de verdad (¿qué mayor globalización que dos guerras mundiales en apenas treinta años?), pero Vannevar Bush creía que se podía y se debía encontrar una solución a la sobreabundancia de información. Él era consciente de que la especialización era necesaria, porque lo había podido comprobar como director del departamento científico durante la Segunda Guerra Mundial, cuando dirigió a más de 6000 científicos de todas las disciplinas. También sabía que era imprescindible la comunicación entre los investigadores de diferentes ciencias:

“La suma de las experiencias del género humano está creciendo de una manera prodigiosa, y los medios que utilizamos para desenvolvernos a través de la maraña de informaciones hasta llegar a lo que nos interesa en cada momento son exactamente los mismos que se utilizaban en la época de aquellos barcos cuya vela de proa era cuadrada”.

Bush, en definitiva, quería actualizar la célebre frase de Francis Bacon que se convirtió en el lema de la Royal Society y que ayudó a crear la ciencia moderna y al mismo tiempo proporcionó a Inglaterra un imperio: “La información es poder”. A mediados del siglo XX, ante el aumento constante de la información, lo importante ya no era sólo tener la información, sino poder y saber manejarla:

Para entender la complejidad del problema, podemos comparar el método de trabajo de Ortega y Gasset (y tal vez también el del propio Vannevar Bush) con las nuevas posibilidades que Bush profetizaba.

 

 

Las mesas de Ortega y la mesa de Bush

Ortega y Gasset

La mesa de escribir de Ortega y Gasset

En alguno de los libros de Ortega y Gasset, o tal vez en los comentarios de alguno de sus biógrafos, leí el método que el filósofo empleaba en su trabajo. Intentaré contarlo aquí fiándome de la memoria, porque, ay, no he encontrado el pasaje original entre los miles de libros de mi biblioteca analógica (lo que es una confirmación más del problema que estamos tratando en este artículo).

Cuando Ortega tenía que escribir un libro, lo primero que hacía era buscar en su biblioteca  todos los libros que creía que podían relacionarse con el tema. A veces tenía que solicitarlos a bibliotecas públicas o privadas o pedírselos a autores que vivían en otros países. Poco a poco iba reuniendo todos los libros que consideraba pertinentes y comenzaba a buscar y marcar las páginas en las que había citas interesantes. Después, en las cuatro mesas que tenía en su despacho, comenzaba a colocar los libros abiertos por la página que más le interesaba. Era entonces cuando comenzaba a escribir. A medida que necesitaba una u otra cita, se paseaba alrededor de las mesas y la buscaba entre las varias docenas de libros abiertos o marcados con papelitos; copiaba la cita, anotaba el número de la página y quizá, si ya no había ningún pasaje citable en ese libro, lo devolvía a la biblioteca y aprovechaba el espacio libre para colocar un nuevo volumen.

Por el contrario, la mesa de trabajo que Vannevar Bush proponía en Cómo podríamos pensar era muy diferente, aunque sólo fuera una  hipótesis:

Vannevar Bush
La mesa de Vannevar Bush

 En vez de varias mesas, Bush proponía una única mesa con un extraño artilugio:

“Consideremos un futuro artefacto de uso individual, una especie de archivo privado mecanizado y biblioteca. Necesita un nombre, y para escoger uno al azar, lo llamaremos ‘Memex’ (MEMory EXtended System). Un ‘memex’ es un artefacto mecanizado en el cual un individuo puede almacenar todos sus libros, archivos y comunicaciones, y que permite ser consultado con gran velocidad y flexibilidad”.

El memex permitiría encontrar rápidamente cualquier dato y relacionarlo con otros muchos, sin necesidad de ordenar toda esa información de manera lineal o puramente secuencial. Bush se había dado cuenta de que la mente humana no funciona como un libro, ni como una enciclopedia o diccionario:

“Nuestra ineptitud a la hora de acceder al archivo está provocada por la artificialidad de los sistemas de indización. Cuando se almacenan datos de cualquier clase, se hace en orden alfabético o numérico, y la información se puede localizar (si ello resulta posible) siguiéndole la pista a través de clases y subclases. La información se encuentra en un único sitio, a menos que se utilicen duplicados de ella, y se debe disponer de ciertas reglas para localizarla, unas reglas que resultan incómodas y engorrosas. Y una vez que se encuentra uno de los elementos, se debe emerger del sistema y tomar una nueva ruta”.

Por eso, todos los sistemas que intentan ordenar la información de manera alfabética, temática o siguiendo cualquier otro orden jerárquico de clases y subclases, contradicen la manera en la que trabaja el cerebro:

“La mente opera por medio de la asociación. Cuando un elemento se encuentra a su alcance, salta instantáneamente al siguiente que viene sugerido por la asociación de pensamientos según una intrincada red de senderos de información que portan las células del cerebro”.

Es llamativo, por cierto, que en este texto, considerado como la primera formulación científica del concepto de hiperenlace, se emplee la expresión “senderos de información”, porque el otro texto precursor del hiperenlace es El jardín de los senderos que se bifurcan, de Jorge Luis Borges.

En definitiva, lo que Bush proponía con su Memex era un sistema de búsqueda de información que no necesitara de complicaras estructuras jerárquicas, de clasificaciones llenas de categorías y subcategorías, sino que las búsquedas se pudieran hacer por la mera similitud entre el término buscado y los resultados. Los ordenadores y la red mundial, con la inestimable ayuda de los algoritmos de Google, han convertido en realidad el viejo sueño de encontrar una aguja en un pajar: basta con escribir la palabra “aguja”.

 

 *************

Aquí puedes ver una animación de la descripción que Bush hizo del memex en una curiosa animación realizada en 1995 con el software Macromedia Director:

**********

De la relación de Borges con el hipertexto hablo en otro artículo: Jorge Luis Borges, santo patrón del hipertexto

*********

CÓMO SE INVENTÓ EL FUTURO

Marshall McLuhan

Cómo se inventó el futuro / 4


Leer Más
Vannevar Bush y el memex
CÓMO SE INVENTÓ EL FUTURO /1

Leer Más
Borges, santo patrón del hipertexto

Cómo se invento el futuro /2


Leer Más
Xanadú y el algoritmo de Google

Leer Más
Ted Nelson y Xanadú

Leer Más