Contra el coronavirus, deja de lado tus prejuicios ideológicos

Un mensaje dirigido en especial a quienes me lean en América. Se acercan tiempos difíciles, y situaciones que casi con total certeza serán, dentro de días o semanas, muy semejantes a la que sufrimos ahora en España. No cometáis los mismos errores, no subestiméis la pandemia. Tened en cuenta que el problema fundamental ahora no es la letalidad de la enfermedad y su comparación con la gripe, sino su concentración en pocos días y el colapso casi inevitable de cualquier sistema de salud. Por eso hay que pensar con serenidad, actuar con decisión y no dejarse llevar por los sesgos ideológicos.

La lucha contra el coronavirus no es una cuestión de ideologías. En algunos países hay ahora gobiernos considerados de derechas, en otros hay gobiernos considerados de izquierdas. En algunos hay gobiernos populistas, en otros hay gobiernos casi dictatoriales. En algunos se persigue a la prensa o a la oposición y en otros existen ciertas garantías legales. Pero sea cual sea el gobierno, nosotros, los ciudadanos, no debemos reaccionar ante el coronavirus de manera ideológica.

Es decir, no debemos decir “Sí, señor” a todo lo que diga nuestro gobierno simplemente porque coincidimos ideológicamente con ese gobierno. Ni debemos rechazar las recomendaciones sensatas porque procedan de un gobierno con el que no coincidimos ideológicamente. Sea cual sea el gobierno que nos ha tocado en suerte, lo haga bien o lo haga mal, debemos extremar las medidas de precaución, aislamiento y distancia social. No debemos reaccionar como monos de laboratorio por simpatías o aversiones hacia nuestros dirigentes (ver Contra el coronavirus es bueno exagerar)

Está claro que no debemos contribuir a la crispación, ni extender el pánico o la polémica innecesaria e insultante, pero eso no quiere decir en ningún caso que debamos bajar nuestra exigencia crítica, y mucho menos que los periodistas o políticos dejen de lado su labor de vigilancia de todo lo que hagan los gobiernos. Ahora bien, los ciudadanos solemos echar la culpa a los políticos (siempre a los del otro bando, claro), a la prensa (a la que no dice lo que nos gusta escuchar), pero no solemos observarnos a nosotros mismos: nosotros somos los responsables de estar informados.

Debemos mantenernos informados. Y para mantenernos informados la fuente más fiable siguen siendo los periódicos. Las grandes cabeceras de los periódicos nacionales e internacionales. Twitter no es una fuente fiable, los mensajes de Whatsapp no son una fuente fiable, las discusiones y polémicas de Facebook no son una fuente fiable, Russia Today y las noticias procedentes de Rusia no son una fuente fiable, y tampoco lo son las procedentes de China.

También tenemos que tener criterio para distinguir la información de la opinión. Hay medios que se inclinan en su línea ideológica hacia la izquierda o hacia la derecha pero que son fiables en lo que se refiere a la información. Por ejemplo, The Wall Street Journal frente a The New York Times o The Washington Post. Los tres son informativamente fiables. En España podemos mencionar ejemplos similares, como El País y ABC, La Vanguardia, El periódico y El Español. Se podrían decir muchas cosas negativas de la línea editorial de todos ellos, pero ofrecen el mínimo de fiabilidad informativa exigible. Cada uno tiene sus sesgos ideológicos, pero son en un alto porcentaje fiables en lo que se refiere a la información.

Lo anterior no quiere decir que no haya fuentes confiables en nuevos medios o redes sociales, sino que es más difícil de identificarlas (quien sepa de nuevas fuentes fiables, puede indicármelo en un comentario)

Y por supuesto, lo más conveniente, no solo en estos momentos del coronavirus, sino en cualquier momento, es leer dos o más medios confiables de diferente espectro político, para corregir los sesgos que la tendencia de uno y otro puedan ejercer no ya sobre la información, sino sobre la selección de noticias. Si tan solo lees un periódico de la tendencia política que a ti te gusta, no te enterarás de muchas noticias importantes. Así que, al menos durante estos meses, aparca tu ideología e  infórmate de verdad, sin anteponer tus odios o tus tendencias ideológicas. Porque los mayores responsables de nuestra desinformación no son los medios, sino nosotros mismos.

Como dije en una entrada anterior, si usas internet o las redes sociales para buscar la información que ya sabías que querías obtener, no te estás informando, sino tan solo reafirmando tus prejuicios.

Informativamente fiables no quiere decir que nunca se equivoquen. Por supuesto que lo hacen, y se podrían hacer críticas durísimas a errores que todos esos medios cometieron en el pasado, pero tienen mecanismos de control que no tienen las noticias anónimas ni las que proceden de países en los que no existen libertades públicas o prensa libre y libertad de información e investigación. No se trata de sleccionar lo ideal o perfecto (algo que no existe ni nunca ha existido), sino simplemente de lo más confiable frente a lo nada confiable.

Solo puedo mencionar lo que conozco un poco mejor, en cuanto a periódicos y medios de comunicación medianamente fiables: en Italia, La Repubblica, en Gran Bretaña The Guardian, la BBC; en Francia Le Monde, Le Figaro, Liberation. En España los que mencioné más arriba, cada uno con sus sesgos ideológicos, pero en la línea de lo informativamente fiable (si me equivoco en alguno de ellos y me das buenos argumentos, corregiré mi error). Pero, insisto, no los elijas por ideología: te recomiendo que tomes como referencia un medio conservador y otro progresista (uno de izquierdas y uno de derechas, o como tú prefieras denominar esa tópica dualidad). Y aprende a distinguir entre información y opinión, entre descripción e interpretación: aunque no estés de acuerdo con la interpretación de una noticia, no por ello desestimes la noticia. Aunque no te guste la línea editorial o los colaboradores de opinión, lee con atención los datos. No te engañes a ti mismo o a ti misma.

Este es un cuadro muy interesante en el que se ve el sesgo ideológico pero también, y eso es lo importante ahora, la confiabilidad de los medios. Los que están en el círculo gris son los medios más confiables. Los que están en la parte de arriba y en el recuadro verde son los más confiables, mientras que los que están en la parte de abajo son los más tendenciosos y, sobre todo, menos fiables.

Lamentablemente, el cuadro se refiere solo a medios de Estados Unidos, pero estoy buscando un documento que vi hace tiempo con una lista de medios de muchos países. Espero encontrarlo pronto y subirlo.

[Por Vanessa Otero]

Seguramente (si vives en Estados Unidos o consultas estos medios, no estarás de acuerdo en cómo se han clasificado a algunos de tus favoritos, pero, aunque los criterios de Vanessa Otero sean discutibles aquí o allá (ella misma introduce poco a poco modificaciones), la razón de que no te guste cómo han clasificado a tus medios favoritos será, casi sin ninguna duda, tu propio sesgo ideológico. Intenta dejar de lado tus prejuicios ideológicos e infórmate a través de medios confiables que no sean solo los de tu ideología. Y no desinformes con noticias no contrastadas. Puedes ayudar a los demás no solo tomando precauciones ante el coronavirus, sino también no contribuyendo a la irresponsabilidad y  la desinformación.

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