Contra el coronavirus es bueno exagerar

En estos momentos en los que se multiplican las recomendaciones y se propagan todo tipo de versiones acerca de cómo reaccionar ante el coronavirus, creo que la más básica es: en lo que se refiere a las medidas de protección, exagere. Exagere todo lo que pueda.

La exageración no suele ser lo más sensato en la mayoría de las situaciones, pero es uno de los mejores mecanismos del humor y es también lo más aconsejable ante una pandemia como esta.

Desde el principio de la propagación del coronavirus, la mayoría de la gente estuvo en contra de la exageración. Yo mismo fui motivo de burla por quienes decían que exageraba y que no era para tanto. Ahora todos o casi todos pensamos que sí que era para tanto. Pero todavía quedan muchos a los que les gusta presumir de sensatez, “de no dejarse llevar por la histeria”, y que desestiman medidas de protección bajo el argumento de que “no hay que exagerar”. Pero sí. Sí que hay que exagerar.

Hay que exagerar, insisto, en las medidas de protección, en la responsabilidad social, pero no hay que exagerar en el pánico, en los mensajes alarmistas ni en los ataques personales o políticos, porque estos son tiempos de solidaridad y de fraternidad, de colaboración y de ayuda mutua, como decía el anarquista Kropotkin, de demostrar que somos, no ya soldados (nunca me gustaron las metáforas bélicas) sino ciudadanos. Ciudadanos responsables.

Intentaré recordar algunas de las cosas que se repiten bajo el lema «No hay que exagerar».

Las mascarillas

Le dirán, por ejemplo, que las mascarillas no sirven para nada.

No es verdad. Sirven. Y sirven mucho. Es obvio que las buenas sirven más, pero también sirven las malas. El virus se trasmite de muchas maneras y una de ellas es el aire. Es cierto que las mascarillas son de utilidad más en espacios cerrados que al aire libre (por eso las llevan los médicos). También es cierto que las mascarillas no garantizan que no vayamos a ser contagiados si las llevamos. Por supuesto, pero no cometa la falacia lógica de pensar que porque no haya garantía total entonces son inútiles. Tampoco hay garantía total de que no contraigas la gripe si te vacunas (como hago yo todos los años en tanto que enfermo crónico del pulmón), pero las probabilidades de contraer la gripe se reducen en un porcentaje que varía según los años, pero que es muy significativo. Cuando tengamos vacuna contra el coronavirus, ponérsela no será garantía absoluta, pero sí reducirá de manera significativa el peligro de contagiarse.

Contágiate  de salud, pero no de la gripe (Comunidad de Madrid, 2019-2020)

¿El aire?

Ah, es verdad, que le han dicho que el virus no permanece en el aire.

Tampoco es verdad. Sí permanece. Según algunas investigaciones 30 minutos, según otras hasta tres horas. Tres horas en el aire y tres días en ciertas superficies.

Fuente:  https://elpais.com/sociedad/2020/03/13/actualidad/1584102347_992993.html

El virus, en consecuencia, se trasmite de muchas maneras, entre ellas por el aire (por las gotículas, no por el aire en sí), aunque no a grandes distancias.

Y como puede ver en la ilustración anterior, usted puede infectarse por coronavirus al tocar un envase, una bolsa de plástico en la que ha llevado sus alimentos comprados en el supermercado, en un billete que le han dado de cambio, etcétera.

Sigamos con las mascarillas

Por otra parte, la saliva procedente de alguien que habla con usted puede entrar por la nariz, por la boca o incluso por los ojos, así que si se puede poner gafas, mejor todavía. No hace falta que le escupan para que entre la saliva: aunque usted no lo note, cuando hablamos con alguien que está cerca recibimos microgotas invisibles procedentes de su saliva o de su aliento.

Le dirán que no es necesario mantenerse tan alejado de los demás

No es cierto. La distancia establecida de seguridad es un metro o metro y medio. En gran parte por las razones señaladas antes en lo referente a la transmisión. Pero científicos chinos consideran que esa distancia debería ser de cuatro metros y medio. ¿Tienen razón, no tienen razón? Lo sabremos más adelante, pero, por el momento, usted exagere todo lo que pueda.

En definitiva, si usted piensa que no hace daño a nadie paseando en solitario por la calle, se equivoca. Si no está contagiado, puede contagiarse: por el aire, por la barandilla de la escalera, por el pomo de la puerta del portal, incluso aunque sea una posibilidad ínfima, por los zapatos (recuerde que se los tendrá que quitar con las manos, y después quizá se las lleve a la nariz sin darse cuenta). Y en caso de que sí esté usted contagiado (a lo mejor lo está y no lo sabe todavía), puede trasmitirlo de las mismas maneras. Más sobre esto más adelante.

De nuevo las mascarillas

Volviendo a las mascarillas, hay que decir que otra forma en la que nos protegen es porque es una de las mejores maneras de evitar tocarse la cara: la boca y la nariz (si lleva gafas también los ojos). Y por cierto, el coronavirus también puede entrar por las orejas. Se me dirá: ¡qué exageración! ¡Si yo apenas me toco las orejas! Pero piense usted en los celulares o móviles y en cuántas veces los toca y cuántas veces se lo lleva a la oreja.

Ministerio de Salud de Colombia

Y no es necesario (o quizá sí lo sea) hablar de otros orificios corporales. Lea la última frase de esta imagen.

No piense que ya se conocen todas las vías y maneras de transmisión: no se conocen con total seguridad, aunque sí se sabe mucho. Se sabe en principio que no lo trasmiten los mosquitos (¡menos mal!), pero como puede ver por la ilustración anterior, se pensaba al principio que no se transmitía por las heces pero después se descubrió que sí. Sigamos exagerando, por si acaso.

Sobre todo, siga estas recomendaciones básicas e incluso exagérelas un poco, porque desde que se publicaron la evidencia científica así lo aconseja.

Recomendaciones básicas para prevenir el contagio. Fuente:  https://elpais.com/sociedad/2020/03/13/actualidad/1584102347_992993.html

 

Le dirán que no son necesarios los test de coronavirus.

Toda o casi toda la evidencia señala en otra dirección: más bien parece que son absolutamente fundamentales, y que lo fueron en Corea del Sur y Taiwan, por ejemplo, para contener con éxito la epidemia. Recuerde que los asintomáticos son la causa del 80% de los contagios. Al no saber que tienen ya el virus, descuidan ellos y quienes les rodean las medidas de seguridad.

Fuente: La Vanguardia

Lea este artículo muy interesante de Javier Sampedro: Geometría de una pandemia.

Le dirán que la gripe mata más que el coronavirus

Este fue uno de los argumentos favoritos durante la expansión del coronavirus, en los primeros días en que desembarcó en Europa: «¿Qué exageración, si la gripe mata cien veces mas!». También lo dijo Trump. Pues sí, la gripe mata más. Ahora bien:

  • La gripe mata más por ahora: unas 600.000 personas al año, mientras que el Covid-19 lleva 16.000 hasta el momento, en unos tres o cuatro meses. No sabemos cuántas muertes podría causar el coronavirus si no se contiene. Podría ser la gran pandemia que estamos esperando desde la última de 1918. Puede que incluso con las radicales medidas que se están tomando las cifras acaben siendo espantosas. Si quiere saber más acerca de las pandemias, lea esta interesante serie que publicó El País (España), no ahora, ¡sino hace dos años!

Fuente: El País

  • Aunque la gripe mate a más personas a lo largo del año, no las mata a todas al mismo tiempo. Las UCI (Unidades de Cuidados Intensivos) no pueden atender a los afectados. En Italia (y quizá en España) los médicos han tenido que elegir a quiénes salvan y a quienes no pueden salvar. Personas con otras enfermedades no pueden ser atendidas. En fin, el colapso del sistema sanitario es completo, incluso en España, que tiene uno de los mejores sistemas sanitarios públicos (y privados) del mundo (el mejor, según algunos organismos).

Le dirán que todas estas cosas son posibilidades ínfimas

Tenga en cuenta que las posibilidades ínfimas de contagio se convierten en significativas cuando son millones de personas las que hacen varias veces al día esas cosas. Es una cuestión de números, de grandes números. Es muy improbable que usted obtenga un 12 al tirar dos dados, pero si lanza dos dados durante varias horas le aseguro que obtendrá el 12 muchas veces, incluso obtendrá de tanto en tanto 30 lanzando cinco dados. Ahora imagine a millones de personas lanzando los dados. Aunque la metáfora de la mariposa que agita sus alas en Malasia y provoca una reacción en cadena que acaba en un terremoto en San Francisco es quizá una exageración para ilustrar la teoría del caos, en el caso del coronavirus el aleteo de una mariposa, es decir, de una microgota descuidada en cualquier superficie, sí puede causar una reacción en cadena mortal. El profesor Hugh Montgomery explica en este vídeo de manera deslumbrarte cómo podemos ser responsables sin siquiera saberlo de 59.000 contagios.

[No he encontrado la versión con subtítulos en español, pero si entras en youtube los puedes activar: Hugh Montgomery]

No sea usted, no seas tú, uno más de esos irresponsables que creen que un paseo en solitario o irse a tomar un café no le hace daño a nadie.

¿Debe seguir las recomendaciones de las autoridades?

Sí, pero yo le recomiendo exagerar. Si su presidente le dice que no pasa nada por salir a la calle, no le haga caso: no salga o hágalo con la mayor de las precauciones. Si le dice que no pasa nada por hacer actos públicos, presentaciones, manifestaciones, mítines, o ir a los pubs, no le haga caso y rehuya esas reuniones con más gente. Si le dice que las mascarillas o los test del coronavirus no son necesarios, no le haga caso, lo más probable es que lo diga porque no dispone de mascarillas o test. Exagere en la seguridad, es decir, siga las evidencias que los científicos e investigadores del coronavirus nos están mostrando, y que puede encontrar en cualquiera de los medios nacionales o internacionales de toda la vida o en páginas web verdaderamente contrastadas.

No busque la información que usted quiere oír o leer, porque es seguro que la va a encontrar en la inmensa red que es internet, donde siempre podemos encontrar lo que deseamos encontrar.

Siga la información proporcionada por los medios tradicionales o por fuentes de internet absolutamente fiables. No busque alocadamente en medios que propagan teorías conspirativas. Y menos las difunda.

Conclusión

Exagere en las medidas de protección y seguridad. Exagere también en la ayuda a los demás, y exagere también en alejarse de la confrontación bronca, de los insultos personales, de la propagación de noticias alarmistas salidas de no se sabe dónde (no las difunda), de los reproches, de las peleas ideológicas, cuide a los ancianos y a las personas de riesgo, y recuerde que a veces una de la mejores maneras de protegerlas es mantenerse alejado de ellas y proporcionarles un medio seguro.

Si en su momento se hubiera exagerado, muchas personas hoy seguirían vivas. Si ahora exageramos, evitaremos que otras muchas mueran (muramos) en las próximas semanas.


Epílogo

Es obvio, que siguiendo estas recomendaciones, en muchas cosas exageraremos y que con el tiempo se demostrará que esto o aquello no era necesario. Pero no podemos saber en qué asuntos la exageración es inútil y en cuáles puede salvar vidas. Por eso, esto no es un elogio de la exageración, sino de la prudencia. Entiéndase de este modo: no se trata de tener razón, sino de prevenir lo imprevisible.

1 comentario en “Contra el coronavirus es bueno exagerar

  1. Muy claro Daniel. Gracias por difundir precaución. De acuerdo que ante la duda debemos ser muy prudentes. Creo que, aparte de la crisis climática y del avance de la desigualdad que Son fenómenos que avanzas de una manera mucho más parsimoniosa , nunca nos habíamos enfrentado a algo semejante y es el momento de dar la talla. Cuídate. Un abrazo

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