Conversaciones que se recuerdan

Daniel Ridgway Knight: A Conversation Painting

En mi revista Cronos, de uso estrictamente privado, una especie de diario íntimo, me planteé un asunto difícil de resolver: cómo recordar y transcribir conversaciones. El tema es interesante y lo rescato aquí,  junto a otros textos publicables de Cronos.

Estoy pensando en una nueva manera de contar las charlas. En vez de clasificarlas por días, lo haré por personas, aunque tal vez vaya y vuelva a una persona para seguir el hilo de algún tema que tenga relación con otra persona. Con este método intentaré ser más breve y menos formal, pues al final paso más tiempo del previsto escribiendo esto, que me gusta mucho, pero que en principio es sólo una especie de recordatorio, de borrador para no olvidar cosas que tal vez desarrolle más adelante. Además, el período de tiempo que cubre este cuaderno es muy largo (el último Cronos tuvo 80 páginas).

Diré algo más respecto a lo difícil que es reproducir una conversación con fidelidad.

Nuestra mente tiene una fortísima tendencia a ordenar los acontecimientos, a hacerlos racionales y razonables, así que busca en una conversación más o menos caótica el orden subyacente. Los elementos ordenadores fundamentales proceden, obviamente,  del cerebro de la persona que está recordando la conversación, con lo que es lógico que adapte los retazos de recuerdos reales a esos esquemas ordenadores.

Yo puedo discutir con Iván (mi padre) acerca de la ley, y al cabo de dos horas mencionar la película de Fassbinder La ley del más fuerte. Pero, al recordar la conversación un día después, lo más probable es que relacione la primera conversación con la segunda y añada una comparación con La ley del deseo de Almodovar. Cuando reproduzca la conversación, es muy posible que enlace desde el principio esos tres acontecimientos y dote a toda la conversación de una lógica aplastante, pero que nunca  existió en la realidad.

Y otro aspecto que también influye: no recordamos una conversación: recordamos lo que nos ha llamado la atención de una conversación. Recordamos las buenas ideas que se nos han ocurrido. Seguramente hasta se podría clasificar en orden de importancia las cosas que más nos afectan y que mejor recordamos. Por ejemplo:

1. Buenas ideas que se nos han ocurrido a nosotros.

2. Ideas que ha dicho el otro que nos han resultado ofensivas.

3. Buenas ideas del otro.

4. Ideas que ha dicho el otro con las que hemos mostrado nuestro desacuerdo.

5. Ideas normales del otro pero que ha repetido varias veces.

6. Ideas que hemos dicho y hacai als que el otro ha mostrado su desacuerdo.

7. Ideas que ha dicho el otro con las que no hemos mostrado nuestro desacuerdo, pero sí lo hemos pensado.

8. Ideas en las que el acuerdo ha sido expresado con entusiasmo.

Etcétera.

Naturalmente, el orden puede variar según la persona y también según la relación o la situación de los que discuten.

Intentaré investigar algo más acerca de todo esto en otro momento.

 

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[Publicado por primera vez en Cronos nº8 el 1 de agosto de 2002)

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One thought on “Conversaciones que se recuerdan

  1. Yo opino que recordar algo es siempre muy subjetivo y depende de muchos factores de diferente tipo; muchos de estos son de tipo exógeno: como está tu ánimo en el momento de recordar algo, cuanta es la empatía que sientes por ese recuerdo, cual es el impacto, en su momento, que te causó la situación que recuerdas, si continúas viendo las cosas del mismo modo a cuando te sucedieron ó has cambiado de punto de vista, si la situación te causó placer ó dolor ó remordimientos por haber sido injusta… etc. etc En función de estos factores y de tu propio subsconsciente, los recuerdos, incluso a los que te refieres, como una conversación con otro/a, pueden variar casi infinitamente

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