Democracia e imperio

|| Tucídides y la democracia /5

Si hablamos de la democracia ateniense, tenemos que hablar del Imperio ateniense. No se puede insistir en el primer aspecto y silenciar el segundo, o minimizarlo.

El imperio ateniense

El imperio ateniense, los estados dependientes y los aliados

Alsina, tras examinar el tema en profundidad, comenta la optimista visión que Ste. Croix presenta del imperialismo ateniense:

“Nunca podremos dejar de agradecer a Ste. Croix el generoso intento de intentar salvar el prestigio de Atenas, pero no es menos cierto que los historiadores modernos no pueden sustraerse a una instintiva simpatía hacia el imperio ateniense porque Atenas ha creado valores grandiosos con su tragedia y su arte. La historia nos ha demostrado, por desgracia, la compatibilidad entre una gran cultura y un imperio despótico y cruel” [1]Alsina Clota, José: Tucídides: historia, ética y política, 100.

No sólo entre una gran cultura y un imperio, sino también entre una democracia puertas adentro y un imperio puertas afuera. Me permito citarme a mí mismo para mostrar que esto se dio en el propio país de Ste. Croix (que no es francés, sino inglés, a pesar de su nombre):

“No me cabe ninguna duda de que no hay sistema político mejor que la democracia, pero también que el que una nación sea democrática no implica que su política exterior también lo sea: la Inglaterra colonial era democrática puertas adentro, pero profundamente antidemocrática en su actuación como imperio [2]Democracia e Imperio“, artículo publicado en El Independiente .

La democracia ateniense es sin duda una de los momentos más dignos de la humanidad, pero no el único ni quizá el más excelso en términos absolutos: su política imperialista, la esclavitud y la situación de la mujer (según Finley, inferior a la de los esclavos), hace pensar que los defectos no son pequeños. Reconocer la importancia de la democracia ateniense, pues, no nos ha de impedir mostrar también todos sus defectos: no podemos alabar el rigor histórico y al mismo tiempo silenciar o minimizar la estrecha relación entre el imperio y la democracia: el que Pericles pueda dar un sueldo a los ciudadanos menos favorecidos para que participen en política es posible, como creo que han señalado Finley y Momigliano, gracias a las rentas del imperio, es decir a los impuestos cobrados, a menudo abusivamente, a las colonias y asociados.

MacGregor dice que llegó un momento en que para Atenas “lo vital era la conservación del imperio”, y añade:

“Fue precisamente este aspecto estrictamente nacionalista de la democracia ateniense lo que llevó al ala extrema del partido demócrata a favorecer abiertamente en el extranjero constituciones que eran la cara opuesta de la democracia [3] Alsina Clota, José: Tucídides: historia, ética y política, 284s“.

[bctt tweet=” No podemos alabar el rigor histórico y silenciar la estrecha relación entre el imperio y la democracia ateniense” via=”no”]En cuanto a la opinión del propio Tucídides acerca de este asunto, Jacqueline de Romilly, que al parecer es considerada una gran experta en el historiador, dice que Tucídides presenta “el imperialismo ateniense, pura y simplemente, como la política práctica seguida por Atenas [4] Alsina Clota, José: Tucídides: historia, ética y política, 288“. No se discute su moralidad, dice de Romilly, y se silencian las disensiones internas, la opinión de los que se oponen al imperialismo, a quienes ataca Pericles en su discurso [5] Alsina Clota, José: Tucídides: historia, ética y política, 288.


Continuará


TUCÍDIDES Y LA DEMOCRACIA

Share