Dios en la cruz

En ¿Dios en la cruz? me referí a sangrienta representación de Jesucristo en la cruz, como una imagen que no bordea el sadismo, sino que cae en él. Ahora quiero, sin embargo, mostrar que esa representación también ha dado lugar en ciertas ocasiones a ciertas expresiones conmovedoras, como este poema atribuido a Juan de la Cruz, pero que también se ha pensado que podría haber sido escrito por Teresa de Jesús o Francisco Javier. No sólo expresa un amor sin sadismo al Cristo sufriente, sino también una fe desinteresada que no busca recompensas:

NO ME MUEVE, MI DIOS, PARA QUERERTE
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

El soneto también se puede escuchar en la magnífica Misa Flamenca de Enrique Morente:

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  • Lo rezo cada vez que estoy ante un crucifijo. Es una adhesión agradecida y desinteresada. Saludos Daniel.

  • “Señor. Si te amo por miedo al infierno, que arda yo en él.
    Si te amo por la esperanza del paraíso, exclúyeme de él.
    Pero si te amo por ti mismo, no me niegues tu belleza imperecedera”.

    RABIA AL ADAWIYA