Dos versiones de la revolución

“La revolución es un sueño estéreo”
“La revolución, un sueño realizado”

La revolución, el nuevo opio del pueblo, y uno de sus profetas más celebrados.

Poco después de la muerte de Franco escribí un pequeño ensayo que se llamaba Sobre la revolución, en el que intentaba averiguar qué diablos significa esa palabra. Todavía no lo sé, pero crece la sospecha de que es sólo un mantra que no significa absolutamente nada.
Significa, eso sí, un cambio violento del poder, en algunas ocasiones con resultado positivo como en Portugal (porque los revolucionarios renunciaron a mantenerse en el poder y se lo devolvieron a la ciudadanía); casi siempre con resultados desastrosos: una excusa para llegar al poder y mantenerse en él.
Pero mucha gente sigue repitiéndo la palabra como si fuera un conjuro. En ese ensayo de adolescencia me preguntaba lo que les preguntaba a los ardientes defensores de la revolución: “Revolución, de acuerdo, ¿y después qué?”. Y aquí se acababan las respuestas, se multiplicaban las vaguedades y frases huecas muy sentidas, o lo que venía era mejor no escucharlo.
Pero en este juego se juegan la vida muchas personas y muchas son sacrificadas por un sueño…¿realizado o en estéreo?