El críptico carácter chino

Mucha gente piensa que los chinos son crípticos, cerrados y enigmáticos. Es curioso que esta idea esté tan extendida, porque creo que no responde a la realidad.

Los chinos en general, y al parecer especialmente los de las zonas costeras, son, según fuentes bien informadas, más bien alegres, sociables y simpáticos. También lo son los de Pekín, que están extraordinariamente interesados en los turistas y que intentan hablar contigo en cada ocasión, pero sin agobiarte. Lamentablemente, la conversación es difícil porque pocos de ellos saben inglés, francés, italiano o español (los idiomas en los que yo puedo hablar).

En una ocasión, al salir del Palacio de Verano de Pekín alguien nos robó una de las bicicletas. Enseguida varios chinos se dieron cuenta de lo que había pasado e intentaron ayudarnos. La conversación sólo pudo tener lugar por gestos, pero ellos mismos llamaron a la policía y hablaron con los agentes para que se ocuparan de nuestro caso.

Una bicicleta de helados y yogures en Pekín

En muchas otras ocasiones hemos hablado con chinos que se han interesado por saber de dónde somos o qué hacemos en Pekín. Es tan llamativa su afabilidad que resulta asombroso que haya gente que diga que son cerrados.

También los chinos que viven en Madrid suelen ser simpáticos en cuanto se habla con ellos con naturalidad. El problema que tienen muchos es el idioma, pero también es cierto que lo aprenden bastante rápidamente. Tanto en Madrid como en Pekín decir alguna palabra en chino provoca sonrisas instantáneas. Por ejemplo Hola (Ni Hao) gracias (Xie xie), de nada (pu ka shi) o adios (Zi jian).

Creo que la razón por la que mucha gente considera que los chinos son cerrados y crípticos son diversas. La primera es que China ha sido hasta hace poco un país cerrado y críptico y todavía lo es en muchos aspectos. A lo largo de su historia China ha oscilado entre la apertura al exterior y el cierre de sus fronteras a toda influencia y contacto (aunque eso ni mucho menos ha sido tan exagerado como fue el cierre de fronteras japonés). La época comunista significo una opacidad raramente igualada: nadie podía saber qué pasaba en China (y todavía no se sabe del todo).

Aunque todavía se mantiene la dictadura, ahora el régimen prima y potencia los contactos con el exterior e incluso da la sensación de que ha dado la consigna de tratar especialmente bien a los turistas, porque los chinos de Pekín parecen verdaderamente hambrientos de comunicarse con extranjeros. Al parecer, en los años de oscurantismo de Mao era muy difícil que un chiono se atreviese a acercarse a un extranjero.

Otra de las fuentes de esta imagen de los chinos como un pueblo críptico y misterioso debe ser Fu Manchu.

Pero la razón más poderosa probablemente sea la poca comprensión y cariño que quienes dicen eso demuestran habitualmente hacia los chinos: al comportarse así obtienen lo que dan. Se mueven con su arquetipo a cuestas y se lo cargan a cualquier chino que conocen.

De eso hemos tenido en Pekín varios ejemplos protagonizados por españoles, que daban por sentado que los chinos tenían que entender el chapucero inglés español, y se enfadaban si no era así. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los chinos maneja un inglés tan poco preciso como el que manejamos nosotros, así que las posibilidades de malentendidos se multiplican.

Por otra parte, a menudo las opiniones acerca del carácter abierto o cerrado, arisco o amable de otros pueblos se deben a detalles anecdóticos y a ignorar algunos aspectos básicos de las culturas ajenas. En Japón, por ejemplo, es costumbre que antes de discutir se cree un buen ambiente entre los que van a participar en la discusión. Es por eso que muchos japoneses no te sacan la contraria ni siquiera aunque sea manifiesto que no están de acuerdo contigo. O incluso que se nieguen a expresar su opinión. Eso son rasgos culturales (hay quien sostiene que son incluso raciales, pero yo no lo creo) que hay que conocer, porque, una vez conocidos, las relaciones fluyen con tanta facilidad como con la gente de tu propia cultura (o más, en algunos casos).

 


 

[Publicado el 13 de septiembre de 2005]

 

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