El pájaro Peng
Lectura del Zhuangzi /2

“En el mar septentrional hay un pez que se llama kun. Es enorme, pues mide no se sabe cuántos miles de li. Se transforma en pájaro, y entonces su nombre es Peng. También las espaldas del pájaro Peng miden no se sabe cuántos miles de li. Se eleva por los aires sacudiendo con fuerza sus alas, parecidas a esos grandes nubarrones que ocultan el cielo. Cuando el mar se agita y arrecia el viento, vuela hasta el mar meridional. El mar meridional es un gran lago obra del Cielo.

El Qi xie[Cuentos de Qi] es un relato de portentos. En él se lee: «Cuando el Peng vuela hacia el mar meridional, la espuma salpica hasta una altura de tres mil li, y los remolinos que forma el batir de sus alas lo elevan noventa mil li en lo más alto del firmamento. Vuela aprovechando el gran viento del sexto mes”. Caballos salvajes, polvaredas, seres vivientes que se mueven empujados por el viento. El cielo azul: ¿es ése su verdadero color?, ¿es ilimitada su vasta extensión? Mira el Peng hacia abajo y todo eso es lo que contempla.

Cuando las aguas acumuladas no son profundas, no tienen fuerza para sostener un gran barco. Viertes una taza de agua en un hoyo, y una pajita es allí como un navío, pero si pones una taza, se cae al fondo, pues el agua es poco profunda y grande el barco. Si la fuerza del viento no es grande, no tiene fuerza  para sostener unas alas gigantescas. Y así, cuando el Peng se eleva noventa mil li, es el viento el que lo empuja hacia arriba. Después toma ventaja de la fuerza del viento y, con el cielo azul a sus espaldas y sin hallar estorbo, endereza su vuelo hasta el mar meridional.

Una cigarra y una tortolilla se burlaban del Peng: «Nosotras, nos echamos a volar con todas nuestras fuerzas, y cuando encontramos un olmo o un sándalo nos posamos en sus ramas; y si no podemos llegar, sin más nos vamos al suelo: ¿para qué remontarse noventa mil li y volar hasta el sur?»

Quien va a los alrededores de la ciudad, sólo necesita provisiones para tres comidas, regresa ese mismo día, y con el estómago todavía lleno: quien va un lugar a cien li de distancia, ha de llevar provisiones para pasar una noche fuera; y quien va tan lejos como a mil li, provisiones para tres meses. ¿Qué han de saber, pues, esos dos animalejos?

Un corto entendimiento no se puede comparar con un gran entendimiento, ni un ser de corta vida con otro de prolongada existencia. ¿Cómo sabemos que es así? Un insecto que nace por la mañana y ya esa misma tarde muere, no sabe lo que es la luna; la cigarra que no vive más de dos estaciones, ignora lo que es un año; son dos ejemplos de corta vida. Al sur de Chu, vive una tortuga prodigiosa para la que quinientos años son una primavera, y quinientos años un otoño; en la remota antigüedad había una gran cedrela para la que ocho mil años era una primavera, y otros tantos un otoño. He ahí dos ejemplos de prolongada existencia. Aún en nuestros días Pengzu goza de tanta fama en el mundo por su longevidad, que todos quieren compararse con él. ¿No es gran lástima? (…)

Cedrela

[Libros interiores  (Nei Pian), libro 1, capítulo 1  (Libre caminar): El pájaro Peng]


La relatividad

El Zhuang Zi comienza con un relato en el que se habla de un pez que se llama Kun  que se transforma en un pájaro llamado Peng (una palabra que se pronunciaba de manera similar a brisa o viento). El pájaro Peng es gigantesco y vuela hacia el sur en un viaje larguísimo. Una cigarra y una tortolilla se burlan del pájaro Peng porque no entienden por qué razón tiene que volar hacia el sur, ya que un viaje tan largo le obligará a conseguir muchísimas provisiones.

Con esta historia el Zhuangzi muestra la relatividad de las cosas. Pero sin duda conviene aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de relatividad. Para muchas personas, decir que todo es relativo es sinónimo de afirmar que todo da igual y que todo se puede justificar, entender o aceptar. Algunas personas aluden a la teoría de la relatividad de Einstein, para dotar de un carácter científico a ese relativismo.

Sin embargo, la teoría de Einstein no tiene como conclusión lógica que todo da igual, sino más bien todo lo contrario: que existen relaciones medibles entre las cosas, y entre el observador y lo observado. Einstein dudó si llamar a la relatividad “teoría de las invariantes”, porque lo que afirma la teoría de la relatividad es que la medición del tiempo, de la velocidad o del movimiento depende del sistema inercial en el que nos hallemos. Si traducimos, para simplificar, sistema inercial por marco de referencia, podemos decir: “Nuestras observaciones dependen del marco de referencia desde el que las hacemos”.

Einstein- relatividad

El tren relativo

Para explicar el concepto de marco de referencia y de sistema inercial, pondré un ejemplo en el que sólo tendré en cuenta el movimiento aparente de un objeto, sin preocuparme de la medición de la velocidad o del tiempo. En realidad, el ejemplo elegido, más que con la teoría de la relatividad de Einstein, tiene que ver con Galileo y su principio de relatividad . Imaginemos el siguiente diálogo:

__Si estamos en un tren y lanzamos una pelota al aire en línea recta hacia arriba, ¿dónde caerá la pelota?

__En nuestra mano.

En efecto, el movimiento de la pelota será vertical, emn una línea recta o trazando una pequeña parábola, primero de abajo arriba y después de arriba abajo.  Esto, si lo pensamos un poco, resulta bastante paradójico, puesto que el tren se está moviendo y entre el momento en el que lanzamos la pelota y aquel en el que la recogemos, quizá hemos recorrido diez o cien metros sobre la vía:  antes de lanzar la pelota estábamos a la vista de la estación de Plasencia y ahora ya hemos dejado Plasencia atrás. Y, sin embargo, la pelota que lanzamos antes de llegar a Plasencia no se ha quedado allí, sino que se ha venido con nosotros hasta más allá de Plasencia.

tren_relativo

¿Cómo es esto posible? ¿Por qué la pelota sube y baja en una línea recta, o quizá trazando una pequeña parábola, a pesar de que cae diez kilómetros más allá de donde fue lanzada?

La respuesta es que eso es posible porque nosotros y la pelota compartimos un mismo sistema inercial, un mismo marco de referencia: el tren en movimiento. Todos los objetos que se hallan en un mismo sistema inercial comparten el mismo movimiento, por lo que nosotros, dentro del tren, compartimos el movimiento y la velocidad del tren, casi como si fuésemos una pieza más del vehículo.

Ahora bien, imaginemos que alguien nos observa desde el andén de la estación de Plasencia cuando lanzamos nuestra pelotita en el tren. Si esa persona se fija sólo en el movimiento de la pelota, no verá una pelota que asciende en línea recta desde la mano y vuelve a caer en la mano, sino una pelota que traza alguna especie de curva que se mueve en el sentido de la marcha del tren. Una línea curva que se inicia antes de llegar a Plasencia y termina cien metros más allá de Plasencia.

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Se me dirá que no es así y que la persona del andén ve lo mismo que nosotros en el vagón, pero eso es porque su cerebro corrige su percepción: si borramos el tren y a la persona que lanza y recoge la pelota, podrá ver más fácilmente la pelota moviéndose en esa curva.

GalileanRelativity

El mismo ejemplo con una furgoneta

En consecuencia, la pelota no ha hecho el mismo movimiento para nosotros que para el observador que se halla en el andén de Plasencia. ¿Por qué?

Porque el observador del andén se halla en otro sistema inercial, en otro marco de referencia: el planeta Tierra.

Nosotros que lanzamos la pelota también estamos en la Tierra, claro, pero, además, estamos en el vagón. Ahora bien, resulta que el planeta Tierra también se mueve, como el tren (mucho más rápido que el tren), pero nosotros no percibimos su movimiento porque todos viajamos en dicho sistema (incluidos nosotros en el tren con la pelota). Si un observador desde el espacio exterior (fuera del sistema inercial o marco de referencia que es la Tierra) contemplase el movimiento de la pelota, e hiciera abstracción del tren y de la propia Tierra, lo que vería sería una pelotita que se desplaza en forma de curva o garabato extravagante y que se mueve entre la salida y la llegada  a la mano no unos cientos de metros, sino miles de kilómetros: los que haya recorrido la Tierra en los segundos que la pelota ha pasado en el aire tras lanzarla y antes de recogerla.

En este movimiento visto desde el espacio exterior habría que tener en cuenta al menos hay que tener en cuenta al menos:

a) La pelota moviéndose dentro del tren

b) El tren moviéndose en la vía del tren

c) El movimiento de rotación de la Tierra (que puede ser en sentido contrario al movimiento del tren)

d) El movimiento de traslación de la Tierra en el espacio (por ejemplo, alrededor del Sol)

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Posible representación del movimiento de la pelota visto desde la Luna (parece contraintuitivo, pero hay que tener en cuenta, como he dicho, que quizá la tierra se mueve, vista desde la Luna, en el sentido contrario al del tren, de ahí que la pelota parezca retroceder aunque el tren supuestamente avance.

La conclusión es que el movimiento y el espacio recorrido por la pelota son relativos y distintos según contemplemos el asunto:

a) Desde dentro del tren

b) Desde el andén

c) Desde el espacio exterior

Y todavía podríamos imaginar más variantes:

d) Desde fuera del sistema solar, puesto que el Sistema Solar se desplaza sobre el fondo de la Vía Láctea.

e) Desde fuera de la Vía Láctea, puesto que la Vía Láctea también se desplaza sobre el fondo del universo.

Resulta, entonces, que el desplazamiento de la pelota es relativo, porque cambia según el sistema inercial o marco de referencia en el que nos hallemos.

Todo esto hace pensar a muchos que, puesto que no hay nada fijo en el universo, dado que no hay un punto inmóvil que sirva de referencia universal, todo da lo mismo: la pelota no se mueve ni en línea recta, ni en vertical, ni en una curva extravagante. “Todo es relativo”, suspiramos.

Pero esta conclusión es demasiado apresurada.

 

Lo relativo es relativo

Si medimos el movimiento de la pelota desde el tren, obtendremos unos resultados que relacionan la velocidad de la pelota con el espacio recorrido entre el lanzamiento y la llegada de la pelota. Lo mismo sucederá si los cálculos los hacemos desde el andén.

Y lo mismo si los cálculos los hacemos desde el espacio exterior.

Tendremos en los tres casos diferentes resultados que darán cuenta del fenómeno observado y nos permitirán dibujar el desplazamiento de la pelota.

Sin embargo, aunque los resultados sean diferentes y relativos a cada sistema inercial, también son traducibles de uno a otro sistema. Es decir, podemos deducir lo que veríamos en nuestro sistema inercial si conociéramos los datos del otro sistema inercial.

Cuando comparemos nuestras mediciones, por ejemplo las que yo haya hecho en el tren, con las que otra persona ha hecho desde su punto de vista (desde el punto de vista lunar,  por ejemplo) esas mediciones serán equivalentes, convertibles. Si esa persona nos da sus mediciones, podremos convertirlas a lo que serían vistas desde nuestro sistema inercial.

Es por eso que Einstein dudó si llamar a su teoría de la relatividad la teoría de las invariantes, puesto que, sea cual sea el sistema de referencia, una vez conocidas sus coordenadas, velocidades y elementos, es posible traducir de uno a otro sistema los datos.

En definitiva, lo que dice la relatividad científica es que las observaciones son distintas según el sistema de referencia, pero también que las leyes son las mismas en todos los sistemas de referencia y que, por ello, las observaciones de un sistema son traducibles al otro sistema, del mismo modo que, en una equivalencia más sencilla, los li chinos pueden ser traducibles a millas o  a kilómetros. Un li se traduce más o menos por 500 metros. Los fenómenos observados, por tanto, varían, pero las leyes que se aplican son las mismas.

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El mismo ejemplo de la pelotita, ahora en un avión.

 

Galileo viaja en barco

Galileo proponía un hermoso ejemplo: imagina un barco y a una persona que escribe en ese barco mientras recorre el Mediterráneo.

Si ese viajero traza en su camarote una recta sobre el papel, él verá una recta, pero si alguien pudiese ver el movimiento de la pluma desde la costa vería que la pluma no se mueve en línea recta, sino en forma de garabato, siguiendo el complejo movimiento del barco (que, por cierto, puede ser en sentido contrario a la línea trazada por el viajero, como las oscilaciones del barco sobre el mar, arriba y abajo, a izquierda y a derecha.  Y sin embargo, cuando miremos la hoja de papel no veremos ese extraño garabato, sino una línea recta.

El siguiente gráfico está adaptado a una pelota (no a alguien escribiendo), pero se ve claramente lo que vería una persona desde la costa si sólo se fijase en el movimiento de la pelota que cae desde lo alto del mástil.

relatividadgalileo

Sin embargo, la persona que está en el barco y lanza la pelota la verá subir y bajar en línea recta vertical.

 

La relatividad de Zhuang zi

Zhuang Zi nos dice que lo que para la cigarra es el mundo, para el ave Kun es sólo una pequeña porción de su propio mundo, una parte insignificante.

También nos habla Zuang zi del insecto que nace por la mañana y muere por la tarde nunca sabrá que existe la luna, o que la cigarra que vive dos estaciones no sabrá lo que es un año. En palabras de Ann Cheng:

“La inconmensurabilidad que separa al ave gigante de la codorniz nos muestra hasta qué punto lo que llamamos ‘conocimiento’ depende de la perspectiva, relativa y reductora, desde la que vemos las cosas.”

Es decir cada uno de estos seres se halla en un sistema de referencia, que, en este caso, no llamaremos inercial, sino existencial. Desde su sistema existencial de referencia el insecto no puede sospechar que exista algo que dure más de un día.

Pero eso no tiene por qué hacernos pensar que nosotros y la cigarra vivimos en mundos diferentes. Ambos compartimos el mismo mundo, al menos durante dos estaciones, pero la cigarra no sabe lo que es el año y nosotros sí.

La cigarra vive en un mundo que está dentro de nuestro mundo y, por ello, nosotros tenemos una visión más amplia que ella, del mismo modo que quien contempla el tren desde el andén tiene una visión más amplia que la de quien lanza la pelota.

Pero, como sucedía con los distintos sistemas inerciales, si pudiésemos comunicarnos con la cigarra y ella nos hablase de una cigarra amiga suya, tan longeva que vivió “tres vidas”, nosotros podríamos traducirlo fácilmente a nuestro lenguaje y decir que esa cigarra ha vivido: “un año y medio” (seis estaciones).

Se debe advertir, no obstante, que aunque la cigarra ignore cosas que nosotros sí conocemos, nosotros también ignoramos muchas cosas del mundo de la cigarra, a pesar de que su mundo parece en cierto modo inferior al nuestro.

En el próximo capítulo examinaré el asunto de la relatividad y multiplicidad de puntos de vista desde otro punto de vista…

 


Más información acerca de personajes, lugares y conceptos en Enciclopedia del Zhuangzi

 

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9 pensamientos en “El pájaro Peng
Lectura del Zhuangzi /2

  1. Me gusta mucho el articulo de Zhuang Zi, bravo, bravísimo.
    Me encanta los textos-alt en plan nota al pie, son chulísimos. Por cierto y por si quieres completarlo. La montaña Taishan
    (Tai Shan) es una de lac cinco montañas sagradas de China, pero creo que es la más importante. Está en la provincia de Shandong, al este de China. Los emperadores subían a la montaña y realizaban ofrendas.
    Creo que Mao también subió pero no como un turistilla sino
    refrendando su poder y reafirmando que poseía el mandato del cielo.

    Besos

  2. No se si seguiras leyendo estos comentarios despues de tanto tiempo o tus intereses habran cambiado, por si acaso aún continúan acercándote a Zhuang Zi, quisiera hacerte una pregunta. Imagina que vas paseando con Zhuang Zi como lo hace Hui Zi junto al río y le cuentas esto que has escrito, ¿qué crees que pensaría?

    Es mi forma de acercame a Zhuang zi la que motiva mi curiosidad, no hay ninguna otra intención.

    Un saludo y gracias por compartir la tuya

    • Hola Teresa,
      es una pregunta difícil la que me haces. Tú misma aludes a esa conversación en el puente entre Zhuangzi y Huaizi, que todavía no he comentado en esta lectura del Zhuangzi, así que supongo que ya imaginas la respuesta.
      Él podría decirme que soy como el que piensa que los peces son felices, al creer que conozco lo que piensa él (Zhuangzi), y supongo que yo le contestaría que quizá tampoco él sabe qué es lo que piensa. O algo parecido.
      Lo anterior no lo digo a modo de disparate o paradoja: creo de verdad que los escritores muchas veces son los menos indicados (somos los menos indicados) para entender y explicar lo que escriben. Hace poco Vargas Llosa contó algo parecido: un autor francés le reveló que él (Vargas Llosa) no había entendido su propia novela (La ciudad y los perros, creo). De todos modos, tampoco pretendo entender a Zhuangzi, sino divagar con casi total libertad a partir de sus sugerencias.
      Pero sigo con el “Zhuangzi”, y ahora, a causa de tu comentario, voy a subir un nuevo capítulo. Me gustaría con más regularidad, pero cada vez tengo menos tiempo para dedicar a estos divertimentos en la red, porque el mundo de las necesidades materiales me lo impide (no soy un ermitaño autosuficiente ni un escritor que pueda vivir de sus libros). Pero mensajes como el tuyo me animan a continuar con estas cosas (que son las que más me gustan, por otra parte). Un abrazo

  3. Gracias Daniel, por tur respuesta.
    Yo también voy con Zhuang Zi bastante más lenta de lo que me gustaria ( o quizás no, tampoco estoy segura), coincido contigo en que lo que más me gusta es la capacidad de divagar que provoca en mí. Ahora estoy liada leyendo la tesis de Galvany sobre la utilización de los monstruos y seres deformes en el Zhuangzi y me gustará seguir leyendo tus comentarios y si no te canso hacerte más preguntas . Un saludo.

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