El ruido y la furia
Eli eli lema sabachtani, de Shinji Aoyama

El título de esta película se refiere a las palabras más enigmáticas de Jesucristo. Las dijo cuando fue crucificado y significan “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

¿Por qué dijo eso Jesús poco antes de morir?

Tal vez lo dijo porque descubrió en ese preciso momento que había perdido la fe en un dios que no había sido capaz de evitar su martirio, o porque empezó a dudar que ese dios existiera.

O quizá siguió creyendo en la existencia de Dios, pero comenzó a verlo de otra manera: como ese dios cruel del Antiguo Testamento, y no el dios de amor que él había predicado.

En estos días se discute acerca de lo que se dice en el Evangelio de Judas, y hay muchas interpretaciones acerca de si el que se sacrificó fue Judas o Cristo.

Si olvidamos por un momento la doble naturaleza humana y divina de Jesús y pensamos que fue un profeta más de aquellos que había entre los judíos por aquella época, es fácil comprender la decepción de un hombre que creía tener junto a él a un dios todopoderoso y que, sin embargo, muere en la cruz.

Una angustia semejante a la de Jesús es la de los protagonistas de la película de Shinji Aoyama. Son dos músicos que han abandonado el mundo ante la ausencia de un Dios, que no hace nada por evitar que millones de personas se suiciden en todo el mundo a causa de una enfermedad llamada el virus del leming.

Suicidios animales

lemingLos lemings son unos animales que de tanto en tanto se suicidan en masa. Ese extraño comportamiento pone a prueba el ingenio de los biólogos seleccionistas radicales, aquellos que creen que todo rasgo que se encuentra en los seres vivientes no sólo es el resultado de la selección natural sino que, además, dicho rasgo o comportamiento por fuerza ha de suponer algún tipo de ventaja evolutiva. Los seleccionistas estrictos no dejan ningún lugar al azar a la mutación o a otros mecanismos que otros biólogos evolucionistas consideran pueden ser la causa de ciertos rasgos o comportamientos.

Además del comportamiento de los lemings, ese suicidio que no parece favorecer en nada a la especie ni a los individuos ni a los genes, existen otros comportamientos animales difíciles de explicar para los seleccionistas estrictos, como los de los pájaros que empollan huevos de otras especies, la homosexualidad o el uso de anticonceptivos. Todos ellos no parecen ayudar a la supervivencia de la especie, los individuos o los propios genes. Sin embargo, a pesar de la dificultad, intentan explicarlos, usando en ocasiones un gran ingenio.

lemmingsEl suicidio de los leming, por ejemplo, se ha explicado como un mecanismo de auto regulación de la naturaleza para evitar la superpoblación de esta especie, pero dicha explicación resulta muy dudosa y la causa más bien parece estar relacionada con el sentido de orientación de los lemings (tal vez, eso sí, agravada en los momentos de superpoblación). Esa coincidencia con la película no es casual.

Escultura de lemings suicidándose

Ruido y noise

Los dos músicos protagonistas, interpretados por Tadanobu Asano y Masaya Nakahara, viven apartados del mundo y se dedican a recolectar sonidos, cuanto más extraños mejor. Así pasan su vida, como cazadores de ruidos. Un día llega hasta su retiro un millonario con su hija, que está afectada por el síndrome del leming. El millonario, al que también acompaña un detective, les pide que salven a su hija, pues sabe que la única curación conocida es la música que interpretan.

Su música es lo que hoy se llama noise (ruido), no en su vertiente más radical, pero tampoco en la más accesible. Así que sus conciertos, para un oído no entrenado en el noise, son tan sólo una sucesión de ruidos insoportables.

Los aficionados al noise son todavía una minoría, aunque es probable que su número aumente con el tiempo y que hasta llegue a convertirse en una futura moda musical: para mucha gente el rock era simple ruido en los sesenta, la música disco o el heavy en los setenta, la electrónica y el hard rock en los ochenta, o el bacalao y el dance en los noventa. Para disfrutar de muchas de estas músicas también hubo que entrenar el oído y dejar a un lado los prejuicios o patrones aprendidos (o seguir la nueva moda con entusiasmo acrítico, claro).

Un Asano que recuerda a Jesucristo, acentuando el sentido bíblico del título

Pero en el momento actual, el noise resulta muy difícil digerir para el público, que en este caso, llegó a abandonar la sala, porque, como se dice en varias críticas que he leído, el director mantiene un verdadero pulso con la paciencia del espectador.

Aquí hay otra cosa interesante relacionada con el suicido y el ruido  que es muy posible que también sea una de las ideas que inspiraron el guión de esta película. Desde hace varias décadas están aumentando los suicidios de ballenas, cachalotes y otros animales marinos, que se acercan a la playa y se ahogan en el aire. Al parecer, estos suicidios son provocados por los sonidos emitidos por radares, sonares y otros instrumentos de fabricación humana, que interfieren con los propios sistemas de radar de las ballenas, que enloquecen al no poder orientarse en ese maremagnum de ruido.

Una advertencia

Ahora voy a contar algunas cosas relacionadas con el argumento de la película.

En los foros de cine de la web se llama a eso destripes o spoilers, y se escribe en texto invisible (texto blanco sobre blanco, que hay que seleccionar para poder ver). Yo emplearé un método más sencillo para navegantes novatos: pondré todo el texto en color rojo o marrón.

Si ya has visto la película, o si no te importa conocer esos detalles, puedes leer ese recuadro rojo. En mi opinión, como repetiré más adelante, creo que conocer estas claves más o menos ocultas no empeora el disfrute de la película, sino que lo mejora. Aunque no soy tan radical como mi padre, al que no le interesa el argumento y sólo se preocupa por la forma en que se cuenta, y aunque, en consecuencia, todavía desfruto de emociones sencillas como las de la ignorancia y la sorpresa, tampoco estoy en el extremo contrario  el de aquellos que no pueden hablar de ninguna película que no han visto incluso cuando probablemente no llegarán a verlas.  Por otra parte, a no ser que seas un verdadero aficionado al cine japonés o la música noise, es muy improbable que llegues a ver la película alguna vez.

 

DESTRIPE 

En realidad, la música de los protagonistas no cura del virus del leming, sino que lo causa. Uno de los personajes lo dice explícitamente en una ocasión.
La música crea el virus y provoca al mismo tiempo una adicción. Por eso también se dice en otro momento: “Cuando comes te quedas satisfecho”. Pero necesitas seguir comiendo, claro.
Necesitas seguir comiendo esa música para seguir vivo. El problema es que, como sucede con muchas adicciones, la necesidad crece y cada vez necesitas dosis más fuertes. Es por eso que los protagonistas se dedican a recopilar más y más sonidos, en una búsqueda sin fin que calme su ansia. También eso explica que la hija del millonario que se va a suicidar, en una de las primeras escenas saque un CD de su reproductor y le diga a su padre que lo tire por la ventana: esa dosis ya no es suficiente para ella.
Cuando uno de los músicos se enfurece con los visitantes, les dice: “¡Morios!”, no como una simple frase despectiva, sino como diciendo: “Si escucháis nuestra música enfermaréis del virus del leming”.
También el suicidio de un personaje después de escuchar la música muestra que eso es lo que desencadena el virus del leming.
Hay algunas cosas que no quedan del todo claras, aunque es posible que las claves estén ocultas, por ejemplo en la escena inicial, pero también hay que tener en cuenta lo que se dice en un momento de la película: existen dos tipos de suicidios. El suicidio normal y el provocado por el virus del leming.
Eso explicaría algunos suicidios que no parecen encajar, como el del músico, que tiene a su alcance más y más dosis de ruido pero se suicida: tal vez él no necesitaba el ruido, sino que lo recolectaba para salvar a Asano, infectado por el virus. Tampoco es casual probablemente que el amigo de Asano se ahorque, pues se dice que también Judas se ahorcó.

FIN DEL SPOILER

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Cuando se leen todas las pistas mencionadas en los párrafos anteriores, cualquiera pensará que no hay ningún misterio en la película y que es fácil entender lo que sucede sin dificultad. Sin embargo, las cosas no resultan tan evidentes como parece y no resulta nada fácil entender la película. Hay que estar especialmente atento para poder reconstruir con esos pequeños detalles las claves ocultas. Esto plantea un problema interesante: si se deben contar las cosas al espectador o no.

Trailer de la película

Imagen de previsualización de YouTube

El manejo de la información

En una película, el aspecto más importante desde el punto de vista del guión es el manejo y reparto de la información: lo que sabe el espectador en cada momento, lo que saben los personajes y lo que sabe el guionista. A veces los personajes y el espectador saben lo mismo, como al inicio de la primera parte de Matrix. En otras ocasiones los personajes, o algunos personajes, saben cosas que no sabe el espectador ni otros personajes, como Morfeo en la primera parte de Matrix. Otras veces son los espectadores los que saben algo que los personajes ignoran, por ejemplo, los planes del señor Smith contra Neo y Morfeo, de nuevo en Matrix, o la traición de uno de los personajes. Y a veces hay cosas que no saben ni los personajes ni los espectadores, sino tan sólo el guionista, como sucede probablemente en la segunda y tercera parte de Matrix (Matrix Revolution y Matrix reloaded), que resultan casi ininteligibles. En Las paradojas del guionista analizo una de las películas más sabias en este reparto de la información entre el protagonista, los otros personajes y el espectador: Con la muerte en los talones.

Se suele considerar, casi siempre con razón, que no es una buena idea que el guionista oculte cosas importantes al espectador. Sin embargo, esta regla tiene importantes excepciones: ocultar cierta información puede hacer que una historia resulte más ambigua y sugestiva y que no se limite a una interpretación más o menos simple y banal. El autor, ya sea un pintor, un músico, un guionista o un escritor, puede tener una explicación personal acerca de ciertas cosas, pero decide no compartirlas con el espectador. De este modo, el espectador tiene más libertad.

En tales casos, el autor tiene que asumir el riesgo de ser mal interpretado, de que los espectadores lleguen a conclusiones completamente diferentes de la suya. En mi novela Recuerdos de la era analógica, decidí ocultar gran parte de la información al lector. Yo tengo mi propia explicación acerca del mundo del que forman parte los doce o trece relatos que integran la obra, pero es sólo una posible explicación, que no impongo al lector.

El problema es que la falta de información se traduce a menudo en una interpretación completamente disparatada, muy lejos de las intenciones del autor, sean estas cuales sean. Dejar en libertad al espectador muchas veces significa tan sólo dejarle a merced de sus prejuicios.

En cualquier caso, aunque el autor oculte información básica, suele ser recomendable que permita que la historia pueda ser disfrutada aun cuando no se entienda. También hay excepciones a esto, por supuesto. Incluso sucede que hay cosas que no saben ni el espectador, ni los personajes, ni el propio guionista. Acaso quizá tan sólo lo sepa  Dios, que sin duda está muy entrenado para la complejidad, pues debe ser el único ente capaz de entender su propia triple naturaleza, el misterio de la Trinidad que casi volvió locos a sus interpretadores: un dios que es al mismo tiempo uno y trino.

En el caso de Eli, eli lema sabachtani, creo que la película sería más interesante si se diesen de manera más explícita claves suficientes para entenderla. Tan sólo habría que evitar dar esa información de una manera trivial. Pero si se diese suficiente información, todavía quedarían muchas cosas interesantes por descifrar en la película, en un segundo nivel.

Una escena críptica de segundo nivel

De este modo, también, el espectador podría participar más en la película, que a menudo parece querer mantener al espectador alejado, no sólo por lo críptico del argumento, sino también por la longitud excesiva de las escenas de música noise, que quizá sean una de las causas de que la trama no se entienda: la mente del espectador está deseando que acaben esas escenas y se olvida de pensar en lo que está viendo, porque le parece asistir más a un concierto interminable que a una película.

Es como si en un thriller protagonizado por un aficionado a la copla nos pusiesen dos o tres canciones seguidas cada tanto. Tendría sentido si se tratase de la vida y milagros de un cantante, como en Gran bola de fuego o Quadrophenia, pero no tiene mucho sentido en una película que no sea de algún tipo de género musical.

Por poner otro ejemplo, es como si en una película de aventuras en la que saliera un fabricante de sillas nos mostrasen durante diez minutos cómo fabrica una silla. Muy interesante para los fabricantes de sillas (aunque sería mejor un documental), pero bastante aburrido para el resto del público.

En esa especie de crimen contra el patrimonio cinematográfico que sería remontar películas clásicas, yo cometería con gusto el sacrilegio con algunas de las películas de los hermanos Marx, eliminando algunas de las sosas canciones de los tenores invitados. Creo que varias de sus películas mejorarían de manera asombrosa. También mejoraría mucho Eli, eli lema sabachtani si el director hubiese frenado un poco su afición a la música noise.

No por el estilo musical en sí. A mí algunos temas me gustaron, pero su duración era absurda, como sería absurdo escuchar un recital de Caruso, por bueno que fuera, en Una noche en la ópera, de los hermanos Marx (allí no canta Caruso, por cierto, sino un cantante menor).

La larga duración de esas escenas de música noise, y lo críptico de la narración quizá muestran una desconfianza hacia lo que se está contando, algo frecuente en muchos guionistas y directores, que tienen una buena idea de partida, pero no saben como desarrollarla y caen en la oscuridad para esconder ese defecto. Siempre es más difícil saber si algo está logrado o no si no es posible entender siquiera qué es lo que se quiere lograr: una película de aventuras típica de Hollywood muestra claramente sus defectos y virtudes porque sabemos que su único objetivo es entretener, pero una obra de autor, siempre deja la duda de si no seremos nosotros, los espectadores, los tontos.

Nuevas profesiones

Por cierto, me atrevo a sugerir aquí una nueva profesión que podría surgir gracias a las nuevas técnicas de edición: relecturas de películas. Es decir, La versión de…

Del mismo modo que se vuelven a traducir o contar cuentos clásicos, se podrían remontar películas clásicas. Y tal vez haya personas capaces de hacer relecturas más interesantes que la propia película, como aquel alemán que decía que prefería leer a Edgar Allan Poe en la traducción de Baudelaire, en vez del original inglés.

Una de estas relecturas podría ser precisamente, una versión para espectadores no aficionados a la música noise de Eli eli lema sabachtani, aligerada de música noise, y otra para los aficionados al noise, quienes sin duda ya tendrán a esta película entre sus obras de culto.

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 [Publicado en 2006]

baff2006
Baff 2006

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Las palabras de Jesucristo en la cruz son, por supuesto, las mismas con las que se inicia el Salmo 22, lo que ha dado origen a muchas interpretaciones.

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NOTA en 2013:

A pesar de lo que digo acerca del abuso de los momentos musicales en la película, yo disfruté con ellos: a mí me gusta bastante el noise.

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lemmings1

Hace muchos años, había un juego de ordenador que era uno de mis preferidos llamado lemmings, al que puedes jugar con este enlace: juego de los lemmings

Para ver todas las entradas dedicadas al guión y al cine: Cine y guión. Todas las entradas

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