Es bueno hacer las cosas mal

|| Una cita con las musas /1

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”…

Aquí puedes escuchar y ver algunas imágenes relacionadas con el primer programa de Una cita con las musas, en el que explicamos “Cómo hacer las cosas mal”. También puedes leer, bajo el vídeo, la transcripción.

José Luis Casado: Daniel va a visitarnos todas las semanas en esta sección llamada “Una cita con las musas”, para hablarnos de las musas y de la creatividad. Pero primero voy a presentarle. En uno de tus libros se lee en la contraportada: “Daniel Tubau estudió filosofía pero no es filósofo, tampoco es guionista ni director, aunque haya ejercido estas profesiones durante más de veinte años…” Entonces, ¿quién es Daniel Tubau? ¿Cómo debemos presentarte?

Dos lados izquierdos, dos lados derechos y uno de cada en Daniel Tubau

Daniel Tubau: Bueno, eso es el texto de la contraportada, y como sabes los textos de las contraportadas los escribimos los propios autores en un ejercicio de egocentrismo, así que nos ponemos todo lo bien que podemos… Y bueno, ahí quería decir que he hecho muchas cosas, que he sido guionista, director, escritor, pero que no me identifico de manera absoluta con ninguna de ellas. Que ser ser, pues soy Daniel Tubau. No me puedo definir simplemente por las cosas que he hecho. El libro se llama Nada es lo que es, así que ya se puede imaginar que si nada es lo que es, pues el autor tampoco es, ¿no?

JLC: No sé si es o no es, pero lo cierto es que el autor ha escrito libros de ciencia ficción como Recuerdos de la era analógica, o dedicados también a Sherlock Holmes, como No tan elemental. Tiene también varios de guión como Las paradojas del guionista, pero, además, y por eso te tenemos en “Una cita con las musas”, a ti te interesa de manera especial la creatividad.

 

DT: Sí, así es, me interesa la creatividad… Y este interés empezó de manera casual cuando yo estaba dando clase de guión. Doy clases en la ECAM, la Escuela de Cine de Madrid… y entonces en una ocasión comenté a los alumnos algunas técnicas creativas, algunas técnicas para superar los bloqueos, para despertar la imaginación… Y me dijeron que les interesaba mucho eso… porque, me decían: “Sabemos las técnicas del guión, coocemos las herramientas, sabemos que hay cosas que hay que hacer y cosas que no hay que hacer, pero cuando nos ponemos a escribir, cuando nos sentamos a la mesa y tienen que venir las ideas… entonces nos quedamos bloqueados… así que cuéntanos más”. Así que les conté más y poco  a poco lo he ido ampliando, hasta el punto de que ya doy cursos que solo son de creatividad. Doy literatura, guión, dirección y creatividad.

JLC: Y gracias a eso te tenemos aquí, haciendo uan sección de creatividad. ¿La creatividad está al alcance de todos, Daniel? ¿Todo el mundo puede ser creativo?

DT: Yo creo que sí. Tradicionalmente se ha creído que no, que se podía enseñar todo tipo de cosas, pero que la creatividad, el ingenio, el talento, ese tipo de cosas no se podían enseñar, que nacías con ello. Que tenías, precisamente, talento o que venía por los genes o era el destino, o que te visitaban, como nos visitarán aquí, las musas. Venían, te visitaban, venía la inspiración y entonces ya te venían las ideas. Pero en el siglo XX se empezó a investigar la creatividad en serio. Se llevó a la musa al laboratorio, digamos, y se empezó a ver cuál era el proceso creativo, cómo se podía estimular. Y se descubrió que sí, que se puede estimular, que se puede enseñar a los demás, que las personas pueden aprender cómo superar los bloqueos, cómo desarrollar ideas, y que eso está al alcance  de todos, incluso que hay unas fases del proceso creativo, que en alguno de los programas descubriremos y las contaremos.

JLC: O sea, que en “Una cita con las musas” aprenderemos a estimular la creatividad. Pero también vas a traer invitados, ¿no?

DT: Sí, voy a atraer invitados de varios tipos. Voy a traer invitados que no van a estar aquí, algunos por que están muertos… Einstein, por ejemplo, Mozart… A ellos sería complicado traerlos hasta aquí… y Steve Jobs también. Digamos, todos estos personajes o personas a las que se ha considerado genios tradicionalmente y que se ha dicho que destacaban porque no podían hacer lo que hacen los demás. Veremos que en muchos casos, o quizá en todos los casos, en realidad hay explicación para muchas de sus cualidades, su talento, su ingenio, etcétera. Además, traeré a algunos que nunca han existido, como “el hombre que nunca vivió y que nunca morirá”, es decir, Sherlock Holmes, como decían en una reciente exposición… A Sherlock Holmes lo traeré porque lo considero uno de los precursores de la creatividad y porque seguía el proceso creativo en sus investigaciones.

JLC: Lo traerás a colación, ¿no? No se va a venir un actor aquí…

DT: Pues mira, me acabas de dar una idea… estando en un programa de creatividad no sería mala idea… podríamos invitar a Sherlock Holmes en persona de actor y que nos lo cuente.

Esos serán dos tipos de invitados y luego habrá un tercer tipo de invitados que serán personas de carne y hueso haciendo su propio papel, por ejemplo guionistas de series, de las más vistas en España, que nos contarán cómo trabajan los guionistas, cómo crear una serie de televisión, cómo despertar la creatividad… Todos estos asuntos.

JLC: Fantástico. Pues todas las semanas una cita con las musas en “Madrid con los cinco sentidos”. Ya hemos presentado la sección, vamos a dar ahora unas pinceladas. Al parecer, una de las cosas que te parece más importante en el proceso creativo es aceptar hacer las cosas mal. Es bueno hacer las cosas mal.

DT: Así es, es bueno hacer las cosas mal. Suena un poco paradójico. Muchas de las ideas de la creatividad suenan paradójicas a primera vista, pero luego a medida que se explican se va viendo que son perfectamente lógicas y razonables. Esta es una de ellas: hay que hacer las cosas mal para poder hacerlas bien. Hablaremos mucho de esto, de hacer las cosas mal. Aprenderemos a hacerlo lo peor posible… Una de las personas que recomienda esto es un hombre que se llama Jack Mattson, desde Estados Unidos, en la Universidad de Michigan. Él hacía un curso de escuela de negocios, de ingenieros, y entonces se dio cuenta de que sus alumnos no eran muy creativos. Les proponía hacer el diseño de un nuevo producto para venderlo, y lo que hacían era muy tópico, incluso era muy cobarde en cuanto a imaginación. Y entonces decidió hacer un curso que se llamase “Fracaso 101”. En Estados Unidos, 101 significa algo así como “curso introductorio”. Geografía 101 sería introducción a la geografía. Y entonces hizo Fracaso 101, un curso en el que los alumnos tenían que fracasar, diseñar un producto horrible, que no se pudiese vender, que tuviese el peor gusto del mundo, que no pensasen en Apple como referencia, en Macintosh, sino que pensasen en lo más cutre que se les ocurriese… y a partir de ahí se disparó la creatividad de manera asombrosa en las clases de Mattson.

Jack Mattson en una charla TED. A pesar de que al principio tuvo problemas en la Universidad por su curso para aprender a fracasar, Mattson acabó por recibir el premio nacional de Estados Unidos al mejor educador.

JLC: Entonces, ¿que debemos pensar de eso? Que es más fácil ser creativo haciendo las cosas mal, no de tanto nivel, o que simplemente la creatividad depende de los objetivos y de cómo nos planteamos un problema?

DL: Efectivamente, es en parte un asunto psicológico. Si tenemos ese afán de perfección, ese deseo de hacerlo pulido y perfecto…

JLC: Nos bloqueamos.

DT: Nos bloqueamos. La perfección es muchas veces un mecanismo para no hacer las cosas. Queremos hacerlo muy bien, muy bien, lo vamos postergando, lo vamos dejando y dejando y cuando no tenemos más remedio que hacerlo lo hacemos de cualquier manera, y entonces ya no tenemos tiempo para rectificar…

JLC: Claro, pero hacer las cosas mal a propósito parece complicado…

John Vorhaus

DT: Sí, parece complcado, pero hay algunos métodos. Te voy a contar rápidamente dos métodos en este primer programa. Los dos son de un comediante, de un guionista de comedia llamado John Vorhaus. Uno de esos métodos es la regla del 9.

JLC: A ver…

DT: La regla del 9 consiste en que de cada diez cosas que escribes, 9 son una auténtica basura, no valen para nada, solo para tirar a la papelera. Claro, parece absurdo a primera vista, pero esto lo que hace es eliminar a tu juez interior, a ese bicho que tenemos dentro que siempre te está diciendo: “Qué mal lo estoy haciendo”, “Este chiste lo he visto en algún lado”, “Esto ya lo hizo Billy Wilder en el 54″… Y entonces eliminas al juez interior, te permites hacerlo mal y dices: “Bueno, esto que estoy haciendo es malísimo, pero llevo tres veces , todavía puedo hacerlo otras seis veces mal hasta cumplir la regla del 9, me queda mucho todavía”.

JLC: Vale. Nos da rienda suelta

DT: Exactamente. Nos libera de ese juez.

JLC: ¿Y la segunda?

DT: La segunda técnica de Vorhaus son los chistoides. Un chistoide, dice Vorhaus, es una cosa que parece un chiste, huele como un chiste, tiene la apariencia de un chiste, pero no tiene ninguna gracia. Ni la más mínima gracia. Vorhaus dice: “Yo uso mucho los chistoides. Cuando estoy escribiendo un sketch y no se me ocurre nada gracioso, lo que hago, en vez de bloquearme o pararme y dejar de trabajar, es poner un chistoide y continuar escribiendo. ¿Me encuentro otro chiste? Pongo otro chistoide. Y cuando lo tengo completo (ya veremos la importancia de tener las cosas completas), reviso otra vez todo el sketch y voy cambiando los chistoides por chistes”.

JLC: Me parece fantástico. Te esperamos la semana que viene para que nos sigas enseñando cómo fracasar.

Continuará


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