Fábula del origen del mundo y primera tentación

                       1
En el principio (in ilo tempore)

En el principio, las rosas eran rosas
los dientes eran sólo dientes
y las perlas escasas.

Las mujeres peinaban su cabello rubio
el oro se extraía de las rocas y los ríos
y las palomas volaban en el cielo
en vez de refugiarse en el pecho
de las muchachas.

Pero, ¿cómo no emparejar
dientes y perlas, oro y cabello
senos y palomas?

Lo uno por lo otro
Hermosa manera de no llamar
a las cosas por su nombre.

 

2
La Caída

La rosa, la rosa, la rosa, la rosa
la rosa, la rosa, la rosa,
la rosa
la rosa
la rosa

la rosa

Miles de rosas multiplicadas,
copias de copias pisoteadas
marchitas por el uso
cansadas y repetidas rosas
reflejos de una rosa que huye del espejo.
Copia sin original.

 

3
Resurreción

Aunque muerta cada día,
renace la rosa
en cada gesto del amante que
ignorante o sabio
de nuevo la ofrece.

 

4
El Juicio

Sea rosa la rosa
y continúe en el jardín
para que la roben
los amantes.

Sea también figura y cifra
en los versos y en la literatura.

Gocen unos y otros con su rosa
Ámenla los amantes con doble amor
sin restar vida a la vida
sumando conceptos.
Sin impedir tampoco al arte
el placer de ser espejo
o el de no serlo.

Sea la vida vida, y además
literatura.

 

*********

[Publicado por primera vez el 9 de diciembre de 2002 en Pasajero]

 

Share

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *