Félix Guattari
|| Breve historia de la decadencia de la lengua filosófica francesa/2

Guattari-cartographies-schizoanalytiques

Félix Guattari solía escribir con Deleuze, pero este texto le pertenece sólo a él:

“Aquí se observa perfectamente que no existe ninguna correspondencia bi-unívoca entre los eslabones lineales significativos o de arqueo-escritura según los autores y esta catálisis maquinal multidimensional, multirreferencial. La simetría de escala, la transversalidad, el carácter pático no discursivo de su expansión: todas estas dimensiones nos llevan más allá de la lógica del tercio excluso y nos invitan a renunciar al binarismo ontológico que ya hemos denunciado anteriormente”.

Se me dirá que es un fragmento sacado de contexto, pero ¿es posible imaginar algún contexto para un discurso como éste? ¿Se puede escribir peor? Parece difícil, pero a Guattari no le faltan rivales, en especial en terreno francés, aunque he conocido a algunos imitadores en España y Argentina.

Lo curioso es que quizá estoy de acuerdo con lo que sostiene Félix Guattari, si es que, como si se tratara de una tablilla sumeria, he logrado descifrar su texto. Al parecer, lo que pretende en ese galimatías rococó y cargante es rechazar las fáciles dicotomías entre posturas enfrentadas, que es lo mismo que yo hago en La página noALT, aunque yo sólo me permito una rareza léxica, hablar de pensamiento alternante para definir  esa manera de pensar que consiste en proponer siempre alternativas excluyentes: “O esto o aquello“.

Pero, ¿vale la pena tanto esfuerzo interpretativo? ¿Vale la pena tirar por el desagüe la belleza de la lengua francesa en este acto de presunción desmesurado? Deleuze y Guattari sostenían algo así como que el inconsciente no es interno sino externo y que se manifiesta en el lenguaje que empleamos, en el discurso. ¿Qué pensar de un hombre que, como Guattari usa ese lenguaje y elabora esos discursos?

No se trata de que no se puedan usar palabras más o menos raras o extravagantes, expresiones poco conocidas, innovadoras, conceptos precisos o especializados, que a veces son imprescindibles para desarrollar un argumento complejo. De lo que se trata es del abuso desmesurado y pomposo, de la construcción de frases enrevesadas para decir algo evidente (a veces no: a veces es algo falso o un simple sinsentido). Pero emplear este tipo de lenguaje tiene otras consecuencias peores, de las que hablaré en otra ocasión.


[Publicado el 18 de enero de 2005. Revisado en 2017]


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