…Jesucristo y los cristianos

He aprendido de Jesucristo que hay que intentar acercarse a los demás y dejar que los demás se acerquen: “Quien no está contra mí está conmigo”, en vez de apartarlos y crearse enemigos, como dice el propio Jesucristo al invertir la frase: “Quien no está conmigo está contra mí”:

He aprendido a no confundir la cortesía con la sumisión y a tratar a todo el mundo de tú, pues así es como él trataba a sus discípulos y como ellos le trataban a él. Pero la prudencia, y de nuevo la cortesía, me hacen ser flexible y tratar de “usted” a algunas personas, pues sé que hay quien se considera ofendido ante el “tú”.

He aprendido de Jesucristo y de Francisco de Asís a amar a las cosas y a las personas, no a las ideas, pues Francisco amaba a Dios, no a la idea de “Dios”, y a los pobres, no a “la causa de los pobres”, como dice otro cristiano que amo, Chesterton. Jesús también decía: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”.

He aprendido a ser humilde y modesto como Jesús cuando lavaba los pies de sus discípulos o Francisco de Asís cuando ayudaba a los leprosos, pero sin hacer de esa modestia presunción. A no sentir asco cuando hay algo más importante que el asco, como cuando Francisco tocaba a los leprosos.

A considerar iguales a todos los seres humanos, sean judíos, gentiles, musulmanes, politeístas o ateos.

A creer que existe la responsabilidad y el libre albedrío y que, aunque existen razones, causas y justificaciones para cualquiera de nuestros actos, también existe la voluntad, nuestra voluntad, y la posibilidad, casi en cualquier situación, de elegir.

A no despreciar a los demás, ni a los pobres ni a los ricos, ni a los cultos ni a los incultos. A rechazar a los profetas y a quienes usan la religión en su propio beneficio.

A rechazar el nacionalismo, el imperialismo, cualquier idea de raza, grupo o Iglesia: “Mi reino no es de este mundo”.

He aprendido que del mismo modo que no existe la posibilidad de tener un dilema moral si no existe el libre albedrío, también es absurda cualquier búsqueda intelectual o científica acerca del mundo si no existe un mundo real fuera de nosotros. Frente a las doctrinas idealistas, adopto, con cristianos como Gilson, algún tipo de realismo. Amo por ello el mundo como lo aman tantos cristianos, con fe absoluta en su materialidad asombrosa, sea lo que sea esa cosa llamada materia.

He aprendido de Jesús a no juzgar a los demás por etiquetas, para bien o para mal y he adoptado su doctrina pragmática: “Por sus obras los conoceréis”.

He aprendido de él a ser pacífico y suave, como lo fue casi siempre, excepto en el breve episodio de la zarza ardiente.

Y aunque creo que Jesús era un hombre mortal y no el hijo de Dios, de su leyenda he aprendido a sentir empatía hacia los demás, como quiso sentirla él haciéndose hombre.

 

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[Publicado en 2004]

COMENTARIOS EN 2012

Las citas de Jesucristo, tolerantes e intolerantes acerca de quién está con él, se pueden encontrar en:

Mateo 12:30: El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Marcos 9:40: Pues el que no está contra nosotros, por nosotros está.

Lucas 9:50: Pero Jesús le dijo: No se lo impidáis; porque el que no está contra vosotros, está con vosotros.

Lucas 11:23: El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

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Acerca de tratar de “tú” a los demás he hablado en el Comentario al Zhuangzi, explicando que procede de la lectura de Voltaire acerca de los mormones:

Voltaire: Primera carta sobre los cuáqueros

¿Qué es el Zhuang Zi?

 

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    • Sí, a mí también me gusta mucho Ibn Arabi, pero quizá también más Jayyam. Y quizá más Hafiz. Pero hay muchos musulmanes interesantísimos, casi todos próximos al sufismo y casi todos casi agnósticos o al menos muy tolerantes; aparte de los mencionados, el propio Algazel. Es una estupenda cita la de Arabi.

      • Alejo Alberdi

        Enviado el 26/03/2012 a las 21:01

        Una cita de Ibn’ Arabi que me gusta mucho -aunque por lo general prefiero a Omar Khayyam.

        “Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era como la mía. Ahora, mi corazón se ha convertido en el receptáculo de todas las formas religiosas: es pradera de las gacelas y claustro de monjes cristianos, templo de ídolos y kaaba de peregri­nos, Tablas de la Ley y Pliegos del Qorán, porque profeso la religión del Amor y voy a donde quiera que vaya su cabalgadura, pues el Amor es mi credo y mi fe.”

    • Sí, a mí también me gusta mucho Ibn Arabi, pero quizá también más Jayyam. Y quizá más Hafiz. Pero hay muchos musulmanes interesantísimos, casi todos próximos al sufismo y casi todos casi agnósticos o al menos muy tolerantes; aparte de los mencionados, el propio Algazel. Es una estupenda cita la de Arabi.