La fidelidad de la tradición

traditionLa poca fidelidad de la transmisión de las ideas mediante la tradición es algo que mucha gente desconoce. Son mayoría los que todavía creen que hay costumbres ancestrales que se trasmiten fielmente durante siglos. Pero, aunque desde un punto de vista intuitivo parecería que las tradiciones mantienen ideas, canciones y recuerdos durante siglos, lo cierto es que eso apenas sucede y que los cambios y novedades en lo que se llama la tradición son constantes. La tradición, en la mayoría de los casos, tiene entre cien y doscientos años, aunque a veces se conservan recuerdos de hace muchos siglos pero tan cambiados que se hacen casi irreconocibles, como los “ogros” de lo cuentos infantiles, que proceden del miedo a los “húngaros” o la canción “Mambrú se fue a la guerra” que procede del Duque de Malborough y la batalla de Malplaquet en 1709 entre británicos y franceses.

Aunque es frecuente que se aluda a cantos y poemas que “se han trasmitido fielmente a través de los siglos”, cuando el tema se ha estudiado con algo de rigor y seriedad la conclusión ha sido la contraria: las tradiciones cambian constantemente, incluso de una generación a otra. La cultura oral se transforma más que la cultura escrita.

En una ocasión se hizo un estudio antropológico acerca de cantos tradicionales que procedían “de la lejana prehistoria”. Cincuenta años después, se repitió el estudio y aquellos cantos habían sufrido grandes modificaciones. ¿Cuáles eran ahora los cantos que procedían de la prehistoria?

Hasta el descubrimiento de la imprenta, la copia de textos era manual, por lo que los cambios se producían también con más facilidad, cosa que han confirmado las investigaciones en las que se ha podido comparar manuscritos copiados en distintas épocas.

Con la imprenta, los errores en las copias se redujeron, pero es posible que vuelvan a aumentar con Internet, puesto que somos muchos, me temo, los que citamos textos en Internet, a veces no con demasiada exactitud, con lo que al final habrá que recurrir a ediciones princeps en Internet (quizá ya existan).

[Publicado en 2008]

Nota en 2013

albertLOrdNo sé a qué ejemplo me refería de cantos trasmitidos desde la prehistoria, pero sé que leí algo acerca del tema. También se podría mencionar aquí sin duda a Milman Parry y sus célebres investigaciones entre los cantores serbios. Su discípulo Albert Lord siempre dijo, en polémicas con Walter Ong, John D. Smith y otros autores, que los métodos de memorización y tradición oral producían constantes cambios y variaciones, no sólo con el paso de los años, sino incluso entre recitadores o cantores coetáneos. Como bien dice la frase tradicional: “Scripta manent, verba volant” (lo escrito permanece, lo hablado vuela”, es decir, lo hablado se trasforma, cambia, está vivo.

En lo que se refiere a esta cultura que ahora vivimos, nacida de internet, los ordenadores y el mundo digital, no encaja plenamente ni en la definición oral ni en la textual. Es por eso, que contradiciendo a McLuhan, inventé la nueva frase latina: “Bytia volant et manent” (“Los bits vuelan y permanecen”), que se ejemplifica en el signo que Samuel Velasco creó para mi libro El guión del siglo 21.

bytia volant

Banner promocional de la entrevista que me hicieron en Santo Domingo para la revista Zothique, en el que se reproduce el signo creado por Samuel Velasco y mi frase latina Bytia volant et manent.

En Recuerdos de la era analógica, los antólogos del siglo 25 hablan de ediciones princeps digitales, un tema del que creo que sabe mucho mi amigo Lino García Morales, experto en restauración digital.

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