La física cuántica y la incredulidad

A pesar de los años transcurridos desde que empecé a interesarme en la física cuántica, y pesar de que a veces me da la sensación de que casi he llegado a  entenderla, ilusión sin duda engañosa, lo cierto es que siempre persiste en mi un fondo de incredulidad.

No acabo de aceptar las explicaciones ortodoxas y algo me dice que detrás de todo este asunto se esconde un malentendido monumental. No puedo evitar pensar que algún día todo este edificio se vendrá abajo.

Esto no quiere decir que yo sea un partidario radical del determinismo y que espere que tarde o temprano sea restaurado en el mundo de la física. La verdad es que creo que no existe una necesaria incompatibilidad entre la combinación azarosa de partículas y un mundo en el que exista el determinismo, o a la inversa: una combinación determinista que da origen a un mundo indeterminista.

Lo que sucede en realidad es que (como dije en una anotación anterior, cuando estaba en Cuba en febrero o marzo) me parece que la teoría de los muchos mundos es un disparate y que pensar que debido a una observación en un laboratorio se crean millones de millones de toneladas de materia es un absurdo casi imposible de aceptar. Es muy sugerente pero estúpido.

Aquí estamos nosotros en el planeta Tierra, trabajando de sol a sol para sacar una buena cosecha de trigo mientras que, con una sencilla observación, creamos millones de millones de planetas llenos de campos de trigo que se multiplican observación tras observación cuántica.

¿Y por qué –podemos preguntar- una observación cuántica produce universos y una observación no cuántica no los produce?

Y también podemos preguntar, “Puesto que el universo se duplica, ¿cómo sabemos que alguien no ha observado aquella partícula que está en Alfa Centauro antes que nosotros observemos su partícula entrelazada en la Tierra y qué, por lo tanto, somos nosotros los duplicados y ellos los que siguen en su universo cotidiano, es decir no-duplicado?”

En cuanto a las explicaciones que admiten la acción a distancia. ¿Realmente se puede creer en ello? Considero posible aceptar que algo se transmita más rápido que la luz, tal vez debido a algunas propiedades del espacio tiempo o algo relacionado con múltiples dimensiones que coexisten y que no percibimos, ¿por qué no? Pero eso no es acción a distancia fantasmal, sino acción a distancia causada por algo.

También me da la impresión de que habría muchas maneras de observar fotones sin observarlos, es decir, a posteriori. Como cuando dejamos conectada una grabadora y después escuchamos lo que ha grabado. Pensar que los fotones entrelazados y luego separados no dejan de algún modo una huella rastreable es algo así como pensar que no han estado en ninguna parte durante un tiempo, que no han existido. No es que el gato de Schrödinger no esté ni vivo ni muerto, es que no hay gato de ningún tipo. ¿Podemos decir que el fotón Bob no tiene spin definido, si ni siquiera podemos hablar de que haya fotón Bob?

Otra explicación más razonable es sugerir que es la observación la que crea o modifica el spin, del mismo modo que cuando damos un golpe con un diapasón la vibración se transmite a ambos extremos: esa vibración, en efecto, no existía antes de que golpeáramos el diapasón, pero eso no significa que la vibración haya surgido de la nada y de un no-pasado. Está explicación me parece razonable eincluso intuitiva, pero es la que niegan los partidarios de la Interpretación de Copenhague y similares, que al final sostienen algo así como que no hay nada en ningún lado pero que, a pesar de ello, las cosas suceden a través de la no acción, lo que sin duda suena muy taoísta, o que la nada sobreviene por la sí acción: el fotón carece de cualidades definidas, pero, al ser observado, es afectado de manera metafísica, a pesar de que la observación es física, y entonces se modifica allá en Alfa centauro, sin necesidad de conexión ni observación.

Es algo así como invertir el sentido de los cuentos de fantasmas: no es el mundo fantasmal el que interviene en el mundo material, sino que es el mundo material, la observación del fotón, lo que influye en el mundo fantasmal (por ejemplo, con esa acción fantasmal a distancia).

Soy consciente de que todas estas opiniones son las de un ignorante, pero al mismo tiempo no logro librarme de la sensación de que en algún momento descubriremos que todo el edificio de la explicación cuántica, pero no el de la experimentación ni el de la ciencia cuántica, va a revelarse como un cenagoso sinsentido.

Por otra parte, uno de los problemas de las explicaciones cuánticas es que casi todas ellas son inmunes a la refutación: se crean universos paralelos… pero no podemos comunicarnos con ellos. ¿De veras? Qué mala suerte! ¿Y por qué no? ¿No habría otra explicación que sí fuera falsable? ¿No es sospechoso que la explicación nunca sea falsable? ¿Por qué aceptamos seguir creyendo en el Principio de Arlequín (“Todo es como aquí o el cosmos es uno”) y al mismo tiempo postular universos independientes que no son un Universo. Porque un universo es todo incluso si en él hay muchos multiversos. No aceptamos la separación absoluta materia/espíritu y sí aceptamos la separación materia/materia como mundos estancos. Un poco extraño, ¿no?

Por otra parte, me preguntó muchas veces si no sucedería lo mismo que nosotros percibimos (con sus obvias diferencias) en un laboratorio en el que la luz empleada modificara un átomo como aquí modifica los fotones. Es decir que se trate de un problema de escala. Imaginemos que hubiera una manera de observar un fotón en su desplazamiento hacia Alfa Centauro sin por ello afectarlo. Por ejemplo gracias a las ondas gravitacionales o algo semejante. Algo así como la cámara lytro tomando una foto en la oscuridad.

(el texto se interrumpe bruscamente)


[Septiembre-octubre de 2017, Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba]

 

Continuará


CIENCIA

 

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