La máximas de Ptahhotep

El visir (no sé si esta es una denominación muy adecuada para el Egipto pre árabe) Ptah-hotep, autor de las Máximas que se le atribuyen, sirvió al faraón Djerkare-Isesi, de la Quinta Dinastía (mediados del tercer milenio a.C).

La primera línea de cada máxima está escrita en tinta roja, dice Christian Jacq, lo que se hacía también en la Edad Media. Es interesante compararlo también con los aztecas y los chinos.

Algunas de estas máximas me sirvieron de ayuda con ocasión de un conflicto laboral en el que yo era el director de un programa.

Máxima 3

Si encuentras a un discutidor en acción, tu igual, el que está a tu lado, actúa de suerte que tu superioridad sobre él se manifieste por el silencio, mientras que él habla mal. Quienes lo escuchan pensarán muy mal de él mientras que tu renombre será perfecto en el espíritu de los grandes.

Máxima 4

Si encuentras a un discutidor en acción, un hombre de poco que ciertamente no es tu igual, que tu corazón no sea agresivo contra él a causa de su debilidad. Ponlo en tierra y se castigará él mismo. No le respondas para aliviar tu corazón. No laves tu corazón a causa de quien se opone a ti. Miserable el que hace mal a un hombre de poco… pues le golpearás para desaprobación de los grandes.

Máxima 6

No te entregues a la maquinación contra la especie humana.

Máxima 8

No hables en contra de nadie, grande o pequeño: es la abominación de la ka (energía creadora)

Máxima 17

Quien se encuentra abrumado por la injusticia desea que su corazón sea lavado, más incluso que la realización de aquello por lo que ha venido.

Máxima 24

Sé silencioso, eso es más útil que la jactancia. Habla tan sólo cuando sepas que aportarás una solución.

Máxima 25

Si eres poderoso, actúa de forma que se te respete en función del conocimiento y de la calma del lenguaje. No des órdenes más que cuando las circunstancias lo exijan. Quien provoca a otro de manera belicosa, se implica en una mala acción. No seas vanidoso y no serás rebajado. No seas silencioso, pero guárdate de abusar y de responder a una palabra agresiva con ardor. Vuelve tu rostro, contrólate.

Máxima 29

Si eres indulgente a propósito de un asunto que se ha producido, en este caso no favorezcas a un hombre sino a causa de su rectitud, pasa sobre la antigua falta, no te acuerdes de ella.

Máxima 38

Si el buen ejemplo es dado por un jefe, será eficaz para la eternidad.

Esta última máxima me recuerda a muchas ideas de Confucio y Mencio: el príncipe como modelo. El valor del ejemplo.

También se dice: “En cuanto a ti, enseña a tu discípulo la palabra de la tradicion (…) pues no existe sabiduría de nacimiento”.

Comentario a la edición de Christian Jacq en Los historiadores místicos y Egipto.


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